Encuentro laico Estivella

Capítulo 1

Dos evangelios

¿Por qué vale la pena vivir, y hasta morir por la fe adventista? ¿Qué la diferencia de la fe de cualquier otra denominación cristiana? ¿En qué es su teología única, singular?

No es el sábado. No es el estado de los muertos. No es la segunda venida de Jesús. Esas, junto a otras enseñanzas fundamentales, las compartimos al menos con alguna otra denominación. Y todas ellas las hemos recibido de otros que nos precedieron. Son importantes, pero ninguna de ellas es una contribución propia y exclusiva del adventismo.

Lo esencial, la enseñanza única y singular en el adventismo, es la comprensión de cómo se salva y restaura la persona mediante la vida, la muerte y la intercesión de Cristo, y cómo ese proceso honra y vindica a Dios en el gran conflicto de los siglos.

Es el plan de la salvación, y os puede sorprender, porque "salvación" es aquello en lo que se centran todas y cada una de las confesiones. Escucharéis hablar de ella en cualquier emisión dominical religiosa.

¿Cómo ser salvo? ¿Cómo opera la justicia por la fe? Nuestra comprensión de la salvación es lo que hace único y especial al adventismo. Esa comprensión la podemos resumir en una sola palabra: santuario.

Es la redención comprendida a partir de la totalidad de la Biblia, sin exclusión de un solo libro --desde Génesis hasta Apocalipsis-- a la luz del gran conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás.

Es la justificación por la fe enmarcada en el tiempo del fin, entendida de forma paralela y consistente con la verdad de la purificación del santuario, que significa la resolución del conflicto al demostrarse la justicia y misericordia de Dios en la salvación de los redimidos y en la erradicación del mal.

Todo eso está comprendido en lo que la Biblia llama el 'mensaje de los tres ángeles'. Fuera del adventismo no hay quien lo comprenda o predique. Si nosotros no lo creemos, lo vivimos y lo predicamos, desaparece el adventismo (aun pudiendo perdurar el nombre).

Es así de trascendente. De hecho, el adventismo nació y ha vivido siempre amenazado por tomar posición bíblica sin compromisos ni apego a tradiciones o mayorías. El adventismo no apareció buscando la sonrisa del mundo, sino la aprobación de Dios. No sólo estuvo amenazado desde el exterior, sino también desde el interior, lo que es razón para alarmarnos doblemente y mantenernos en guardia.

Os invito a valorar el contraste entre el evangelio popular y el verdadero, ilustrado en dos árboles. El de hojas amarillas (a la izquierda) representa el evangelio popular; el de hojas verdes (a la derecha), representa el verdadero evangelio.

Cada uno de los evangelios se edifica sobre una base diferente (ilustrada bajo la hierba) que analizaremos al final. Partiendo desde el primer escalón avanzaremos por los pasos lógicos que cada uno de los dos evangelios opuestos va dando, hasta llegar a los resultados visibles en la copa de cada uno de los árboles.