Herido en casa de sus amigos

Introducción

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"Le preguntarán: ¿Qué heridas son éstas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Levántate, oh espada, sobre el pastor y sobre el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor y se derramarán las ovejas: mas tornaré mi mano sobre los chiquitos" (Zacarías 13:6-7).

Esta profecía mesiánica la escribió Zacarías hacia el final de su mensaje enviado a los judíos desanimados que habían regresado del exilio babilónico para reedificar Jerusalem. Cinco siglos más tarde, pocos entre el pueblo judío captaban el significado del cumplimiento de esas palabras en la vida y muerte de Jesucristo, su prometido Mesías. Sin embargo, el propio Jesús había citado Zacarías 13:7 -"hiere al pastor"- a once de sus discípulos mientras se dirigían al Monte de las Olivas la noche que precedió a su crucifixión (Mateo 26:31).

Algunos comentadores bíblicos interpretan correctamente Zacarías 13:6 -al menos como aplicación secundaria- en términos de una predicción de los azotes y heridas que Cristo recibiría de manos de aquellos que se debieran haber comportado como sus amigos [1]. Muchos adventistas del séptimo día están al corriente de ese hecho, como también de que Ellen White citó el versículo 6 como una de las "profecías sencillas y específicas" que predecía "aun la forma de su muerte"[2]. Sin embargo, pocos adventistas se han apercibido de que Ellen White también aplicó Zacarías 13:6 al desgraciado trato que recibió Cristo, representado por el Espíritu Santo, de parte de su pueblo remanente durante el congreso de la Asociación General de 1888 en Minneapolis y durante el período controvertido en los años que siguieron. Cuán pocos saben que Cristo fue "herido" en casa de nuestros propios padres, hace unos 125 años. ¿Es posible que continuemos hiriéndolo hoy mediante nuestra ignorancia ingenua o voluntaria respecto a cómo fue tratado en el pasado? Demasiado a menudo, en nuestro anhelo por la segunda venida de Cristo y por ver el final de nuestro sufrimiento, olvidamos cómo ha sido herido, y cuál ha sido la enormidad del sufrimiento que le ha causado a él y a todo el cielo la larga demora. Haremos bien en considerar seriamente lo que Ellen White escribió en 1902:

Los que piensan en el resultado de apresurar o impedir la proclamación del evangelio, lo hacen con relación a sí mismos y al mundo; pocos lo hacen con relación a Dios. Pocos piensan en el sufrimiento que el pecado causó a nuestro Creador. Todo el cielo sufrió con la agonía de Cristo; pero ese sufrimiento no empezó ni terminó cuando se manifestó en el seno de la humanidad. La cruz es, para nuestros sentidos entorpecidos, una revelación del dolor que, desde su comienzo produjo el pecado en el corazón de Dios. Le causan pena toda desviación de la justicia, todo acto de crueldad, todo fracaso de la humanidad en cuanto a alcanzar su ideal. Se dice que cuando sobrevinieron a Israel las calamidades que eran el seguro resultado de la separación de Dios: sometimiento a sus enemigos, crueldad y muerte, Dios "fue angustiado a causa de la aflicción de Israel". "En toda angustia de ellos él fue angustiado. [...] Y los levantó todos los días de la antigüedad". Su "Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles". Cuando "la creación gime a una", el corazón del Padre infinito gime porque se identifica con nosotros. Nuestro mundo es un vasto lazareto, un escenario de miseria al cual no nos atrevemos a dedicar siquiera nuestros pensamientos. Si nos diéramos cuenta exacta de lo que es, el peso sería demasiado aplastante. Sin embargo, Dios lo siente todo[3].

¿Sería posible que esos sufrimientos divinos se hubieran intensificado durante el episodio de 1888 y lo que siguió, continuando hasta nuestros días? Herido en casa de sus amigos pretende enfrentarnos con la realidad de ese hecho.

Herido en casa de sus amigos es en realidad un volumen intermedio, un resumen en la serie El retorno de la lluvia tardía, cuyo primer volumen se publicó en 2010[4]. El retorno de la lluvia tardía fue el resultado de un estudio personal que comenzó en 1998 a modo de compilación simple, pero singular, de declaraciones de Ellen White relativas al tema de la lluvia tardía y el fuerte pregón, clasificadas en orden cronológico. Se trata de declaraciones que Ellen White hizo desde los años 1840 hasta el final de su vida, en 1915. A medida que el estudio se convirtió en manuscrito, se fue añadiendo información contextual a fin de ayudar a comprender lo que rodeó a los eventos históricos durante los cuales Ellen White hizo sus declaraciones. De especial interés fueron las declaraciones que hizo en la época de la sesión de la Asociación General de 1888 en Minneapolis, así como durante los eventos de la década que siguió.

El propósito original del manuscrito era abordar las cuestiones centrales del episodio de 1888, que han demostrado venir siendo una piedra de tropiezo para el adventismo desde la década de 1890. ¿Envió realmente el Señor el comienzo de la lluvia tardía y el fuerte pregón en 1888? ¿Fueron aceptados? Por 125 años muchos han creído que comenzó -al menos- el fuerte pregón, y que tras un corto período de dificultades, finalmente se lo aceptó y desde entonces ha venido siendo proclamado. Sin embargo, otros han reconocido que en 1888 comenzó tanto la lluvia tardía como el fuerte pregón, pero por la acción de nuestros propios hermanos de aquella época, esos dones otorgados por el Cielo fueron en gran medida retirados de nuestro pueblo, lo que ha resultado en una prolongada demora en el regreso de Cristo.

A medida que fue progresando el manuscrito de El retorno de la lluvia tardía, se añadieron más fuentes originales y evidencias primarias con el propósito de abordar las preguntas cruciales mencionadas más arriba. De forma simultánea, el manuscrito comenzó también a abordar muchos otros puntos y problemas relacionados, tales como apuntes biográficos de ambos: Jones y Waggoner, antes y después del encuentro de Minneapolis; qué protagonismo tuvieron ambos en la sesión de 1888 y en las discusiones subsecuentes; una mejor comprensión de la controversia sobre la ley en Gálatas; cuál fue exactamente el mensaje de 1888 como un todo; cuáles fueron las contribuciones teológicas de Jones y Waggoner en áreas como la naturaleza del pecado y del hombre, la naturaleza de Cristo (ambas: la humana y la divina), la justicia por la fe, los pactos, la perfección de la última generación que ha de ver el retorno de Cristo, la libertad religiosa, etc.; el alcance de las declaraciones de apoyo de Ellen White a Jones y Waggoner; en qué grado fue aceptado o rechazado el mensaje; los aspectos y la magnitud del antagonismo ejercido contra Jones y Waggoner por parte de personalidades clave, tales como: Frank Belden, Clement Eldridge (el "capitán"), Dan Jones, John Harvey Kellogg, Harmon Lindsay, A. R. Henry, Uriah Smith y otros; hasta qué punto fueron genuinas, y qué siguió a las confesiones de los que fueron antagonistas tras el encuentro de Minneapolis; la magnitud del reavivamiento y reforma que tuvo lugar entre los adventistas desde 1889 a 1893; la causa y la realidad de la desviación de la fe protagonizada por Jones y Waggoner; las consecuencias de todo lo anterior en el pensamiento adventista desde los años 1890 hasta hoy, y muchos otros temas relacionados.

Debido al intento por abarcar tantos temas relacionados, cuando se publicó por vez primera El retorno de la lluvia tardía en 2010, se trató sólo del primer volumen escrito a partir del manuscrito original, pero circunscrito al período comprendido entre los años 1844 y 1891. Inmediatamente se hicieron planes para publicar el resto de la historia en un segundo volumen el año siguiente. No obstante, hacia 2012 se hizo evidente que había mucho más material del que se podía incorporar en un único segundo volumen, y también que se requería mayor y más extensa investigación a fin de abordar una cantidad tal de temas relacionados. En consecuencia, se ha producido una demora en la entrega de la serie completa.

A comienzos de 2013, mientras se trabajaba en el manuscrito del segundo volumen de El retorno de la lluvia tardía, con ocasión del 125 aniversario especial que conmemoraba la asamblea de Minneapolis de 1888, le fue solicitado a este autor que escribiera un artículo para Adventist Review de octubre de 2013. El encargo original consistió en abordar los eventos que rodearon al mensaje de 1888, tal como se desarrollaron durante la era de 1888 a 1896. En el proceso de intentar resumir los eventos de aquel período a partir de un gran acopio de material, fruto de una investigación llevada a cabo en los 20 años precedentes, nació un manuscrito en el que volvió a surgir el tema subyacente del manuscrito de El retorno de la lluvia tardía: ¿Envió realmente el Señor el comienzo de la lluvia tardía y el fuerte pregón en 1888? ¿Fueron aceptados? Los materiales pertenecientes a la era de 1888 hasta 1896 proveen muchas de las respuestas a esas preguntas cruciales. A partir de ese nuevo manuscrito se extrajo -con pena- un resumen de dos mil palabras para la Review, mediante la excelente y profesional ayuda editorial de Ken McFarland. Se hicieron también planes para publicar el manuscrito reducido en forma de folleto para los lectores del artículo que solicitaran mayor documentación.

No obstante, entregado dicho artículo a la Review en agosto del 2013 -una semana antes de que terminara el plazo- no logró cumplir las expectativas del equipo editorial, siendo finalmente rechazado para su publicación. Entonces, no queriendo desperdiciar el tiempo y esfuerzo dedicados a producir el manuscrito reducido y el folleto, se hicieron planes para -tras algo más de elaboración- producir el libro que tiene en sus manos. Una vez más, Herido en casa de sus amigos es un libro-resumen que trata del tema recurrente en la serie El retorno de la lluvia tardía. Continuará el trabajo en la serie, abordando en mayor profundidad el tema de Herido en casa de sus amigos, así como muchos otros temas relacionados que giran alrededor de la asamblea de la Asociación General de 1888 en Minneapolis y lo que siguió.

Mientras tanto, dirijamos nuestra atención a Jesucristo y a su representante: el Espíritu Santo, preguntándonos cómo se los trató en la asamblea de la Asociación General de 1888 y en el período controvertido de los años que siguieron. ¿Sería posible que al igual que los judíos, quienes esperaron por largo tiempo a su Liberador y no obstante no lo conocieron cuando vino, también muchos adventistas del séptimo día que habían estado esperando por tanto tiempo la lluvia tardía y el fuerte pregón, no conocieran la hora de su visitación? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo debemos reaccionar ante los errores de nuestros padres espirituales y ante la gran paciencia y misericordia de Dios hacia nosotros? Además, ¿cómo encaja en la respuesta a tales preguntas el llamado del Testigo Verdadero según el mensaje a Laodicea? ¡Ojalá Herido en casa de sus amigos nos ayude a encontrar las respuestas!

Debemos recordar que el propósito de revisar nuestra historia no es encontrar faltas en otros -del pasado o del presente-, ni tampoco el de derribar, sino el de aprender de sus errores y evitar repetirlos, a fin de que captemos una nueva profundidad de la gran paciencia y misericordia de Dios. Debiéramos considerar atentamente las palabras de Kenneth H. Wood, ex redactor de la Review:

Al conocer los errores de nuestros antepasados espirituales puede embargarnos la angustia y el pesar. Pero no podemos cambiar el pasado. No podemos reescribir la historia. Podemos, eso sí, aprender de ella y poner en orden nuestros propios corazones y hogares, ofreciendo al Espíritu Santo la mejor oportunidad para que efectúe su obra en nosotros. Solamente en la medida en que mantengamos una relación correcta con el mensaje de la justicia por la fe podemos esperar el derramamiento de la lluvia tardía y la terminación de "la obra"[5].

Tal como sucede con El retorno de la lluvia tardía, el interés de Herido en casa de sus amigos se centra en acontecimientos clave en la historia del adventismo del séptimo día desde 1888 hasta el presente, y está fundamentado principalmente en fuentes primarias. En algunas de las notas (anunciadas con un asterisco *) se incluyen comentarios y / o puntos de vista puestos en contraste, tal como los expresan varios historiadores modernos del adventismo del séptimo día.

Notas:

  1. Francis D. Nichol, ed., Seventh Day Adventist Bible Commentary -Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1977- vol. 4, 115.
  2. Ellen G. White, Los hechos de los apóstoles, p. 180 y 184.
  3. Ellen G. White, "Definitive Aim in Service", General Conference Bulletin, 1 julio 1902; La Educación, p. 238, ed. 2009.
  4. 2017 en español: http://libros1888.com/Pdfs/Retorn_1.pdf.
  5. Kenneth H. Wood, "Editor's Viewpoint: F. Y. I.-4". Review and Herald, 18 noviembre 1972, 2.