Herido en casa de sus amigos

Capítulo 9

Agencias satánicas contra la lluvia tardía y el fuerte pregón

Propagación del reavivamiento del congreso de 1893

Después del congreso de la Asociación General se hicieron encuentros campestres anuales y asambleas en todo Estados Unidos, así como en otros países. O. A. Olsen era plenamente consciente de que la asamblea de 1893 fue "un tiempo de refrigerio de la presencia del Señor. El Espíritu de Dios reposó sobre los pastores y el pueblo". Sabía también que las "bendiciones no estaban circunscritas a los delegados y a los presentes en la asamblea, sino que se extendieron en aquel mismo tiempo a muchos otros lugares". Ahora Olsen informó: "La mayor parte de nuestro pueblo había oído acerca de la naturaleza de las asambleas de la Asociación General y esperaba justificadamente que esa misma bendición alcanzara a sus asambleas [reuniones campestres]". Al acabar la temporada de las reuniones campestres, Olsen pudo testificar "para alabanza del Señor que haya sido así"[1].

Tales informes relativos a las reuniones campestres y asambleas se extendieron mediante publicaciones denominacionales en los meses que siguieron. W. W. Stebbins informó sobre reuniones en Kansas, donde "el Señor nos dio su señalada bendición, uniendo nuestros corazones en vínculos de amor y paz, disipándose los errores y la desunión ante el poder de su Espíritu". Afirmó también que "algunos han encontrado la paz por primera vez, y podemos testificar a propósito de un goteo de la lluvia tardía"[2].

D. T. Shireman abandonó Battle Creek teniendo un aprecio más profundo hacia las bellezas de la creación que lo rodeaba. Al regresar a su casa en North Carolina, los rostros de sus hermanos ya "brillaban con la bendición del Señor". Eso le llevó a proclamar: "Han estado recibiendo la lluvia tardía"[3].

L. Johnson, tras visitar Iowa, Nebraska, Dakota y Minnesota, declaró que algunos de los miembros "se están gozando en el Señor, y recibiendo la lluvia tardía"[4]. N. P. Nelson, escribiendo desde South Dakota, recordó cómo "desde nuestro último encuentro campestre hemos tenido algunas gotas, sí, incluso aguaceros de la lluvia tardía"; pero hizo la pregunta: "¿No habremos de esperar confiadamente bendiciones mucho mayores en nuestra fiesta anual de 1893?"[5].

Las tinieblas que siguieron

Informes como los citados serían causa de alegría al analizar nuestra historia, si no fuera por la forma en que continuó. Podemos ciertamente aprender de las victorias ganadas; ahora bien, si la lluvia tardía que comenzó a caer no hubiera resultado impedida, ¿acaso no habría regresado Cristo hace ya mucho tiempo? Sucede que Satanás, temiendo por su misma existencia y continuando en su insidiosa rebelión, puso en marcha varias estrategias contra la iglesia en 1893, a fin de revertir el efecto del comienzo de la lluvia tardía y del fuerte pregón resultante:

1. Mediante la crítica fanática contra la iglesia.

2. Mediante la mundanalidad en la iglesia y en nuestras escuelas.

3. Mediante errores de los propios mensajeros.

4. Mediante la ceguera farisaica que continuó luchando contra el mensaje y mensajeros de Minneapolis hasta el punto de atribuir la propia obra del Espíritu Santo al extremismo, a la excitación y al fanatismo. Satanás tuvo éxito en provocar una demora. Consideraremos brevemente cada uno de los puntos.

De entre esas estrategias satánicas, las primeras dos las examinaremos en este capítulo, y las dos restantes en el próximo.

1. "La iglesia es Babilonia": crítica fanática contra la iglesia

Durante el verano de 1892, A. W. Stanton, secretario de Montana Tract Society, se había disgustado por acciones equivocadas por parte de otros obreros adventistas. Tal disgusto se transformó pronto en un criticismo abierto contra la iglesia, hasta el punto de que empezó a proclamar que la Iglesia Adventista había venido a ser parte de "Babilonia". A comienzos de 1893, Stanton publicó un folleto de 64 páginas titulado "El fuerte pregón", que intentaba demostrar la bancarrota espiritual de la iglesia adventista y proclamaba en consecuencia el llamado: "Salid de ella". Dicho folleto estaba en gran parte compuesto por Testimonios de Ellen White mal aplicados, llegando a dar la impresión de que se aplicaban a él mismo personalmente algunos de los comentarios positivos que ella hizo respecto al mensaje y los mensajeros. Stanton publicó su folleto, y quienes lo apoyaban se aseguraron de que cada uno de los delegados en la asamblea de la Asociación General de 1893 recibiera un ejemplar.

Por otra parte, W. F. Caldwell, un laico activo que se había convertido recientemente al adventismo, tras una semana de estudio intensivo de la Biblia se convenció de que la iglesia se encontraba en un estado de "sueño mortal", y que no vivía según la luz de que disponía. Cuando asistió al congreso de la Asociación General de 1893, Caldwell recibió un ejemplar del folleto de Stanton "El fuerte pregón", que no parecía sino confirmar sus propios hallazgos. Pronto contactó con Stanton y se reafirmaron de estar en el buen camino. Como resultado, Caldwell viajó inmediatamente a Australia por petición de Stanton, quien lo financió en su proclamación del mensaje del "fuerte pregón"[6].

Ellen White no tardó en responder al nuevo movimiento, mostrando la absoluta falacia de las pretensiones de esos hombres, especialmente a la luz del derramamiento del Espíritu de Dios en la asamblea de la Asociación de 1893. Un uso fraudulento como ese de sus Testimonios de reprensión, que habían sido escritos originalmente para traer al pueblo al arrepentimiento y la reforma -no para llamarlos a que salieran de la iglesia- lograría reunir sólo a unos pocos seguidores bajo la bandera de Stanton y Caldwell. Pero se causaría un perjuicio mucho mayor al anular el verdadero propósito del consejo de Ellen White, que ahora se había llevado al extremo. En una carta a Stanton, Caldwell y sus amigos, Ellen White hizo ciertas preguntas escrutadoras que arrojan luz respecto a lo que estaba sucediendo en la asamblea de la Asociación General de 1893:

He sabido que ambos hombres asistieron a la asamblea de la Asociación General [de 1893]… ¿Fueron incapaces de discernir las manifestaciones del Espíritu de Dios? ¿No vieron que Dios estaba abriendo las ventanas del cielo y derramando una bendición? ¿Por qué sucedió eso? Se han dado Testimonios corrigiendo y aconsejando a la iglesia, y muchos han estado haciendo una aplicación práctica del mensaje a la iglesia laodicense, confesando sus pecados y arrepintiéndose en contrición de alma. Dieron oído a la voz de Jesús, el Comerciante celestial…

A esos hermanos que pretendían tener esa maravillosa luz, les quedaba por realizar la misma obra de arrepentimiento y confesión, limpiando de esa forma la basura de la puerta de sus propios corazones, y abriendo la puerta de sus corazones al huésped celestial. Si se hubieran colocado en el canal de luz, habrían recibido la preciosísima bendición del cielo. Habrían visto que el Señor estaba ciertamente manifestándose a sí mismo de forma misericordiosa a su pueblo y que el Sol de justicia se había levantado sobre ellos. Eso fue precioso comercio realizado activamente. Se actuó según el consejo de Cristo a la iglesia laodicense, y todos los que sintieron su pobreza compraron oro (fe y amor), vestiduras blancas (la justicia de Cristo) y colirio (verdadero discernimiento espiritual).

¿Por qué esos hermanos no se alistaron y se incorporaron a la corriente de luz? Les afectaba una gran pobreza, y no lo supieron. No obraron según los caminos de Cristo, no fueron humillados y enternecidos por su Espíritu Santo, y fueron cegados de tal modo que fueron incapaces de ver los poderosos rayos de luz que procedían del trono de Dios hacia su pueblo.

¿Por qué no abrieron la puerta de sus corazones a Jesús? ¿Por qué no retiraron allí mismo todos los obstáculos a los brillantes rayos del Sol de justicia, a fin de poder brillar para el mundo? Mientras que la bendición de Dios estaba penetrando por doquier, mientras que su presencia estaba consagrando y santificando para sí mismo las almas, ¿por qué no colocaron sus almas en el canal de luz?... ¿Cómo es que pudieron regresar de ese encuentro en el que se revelaba el poder de Dios de una forma tan marcada, proclamando que el fuerte pregón consistía en que el pueblo que guarda los mandamientos de Dios es Babilonia?[7].

Durante el siguiente verano Ellen White continuó escribiendo artículos reprobando la obra de Stanton y Caldwell, y su falso "fuerte pregón". Dio testimonio de que esa obra de Satanás estaría "resonando en el momento mismo en que Dios está diciendo a su pueblo: '¡Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti!'"[8]. Ellen White sabía también que un mal uso como ese de sus escritos tendría por resultado la "incredulidad en los testimonios y en la medida de lo posible anularían el efecto de la obra que he estado haciendo por años". Eso es debido a que "cuando se hace manifiesto que su mensaje es erróneo, los testimonios que lo han acompañado comparten la misma condenación; y la gente del mundo… presenta esas cosas como una evidencia de que mi obra no proviene de Dios ni de la verdad, sino de la falsedad"[9].

Los enérgicos llamados al arrepentimiento que hizo Ellen White ante la rebelión que hubo contra el mensaje de Minneapolis, quedarían anulados al llevar los Testimonios a un uso extremista por parte de quienes estaban llamando Babilonia a la iglesia.

Nota 10: El intento por identificar a la Iglesia Adventista como siendo una parte de Babilonia no es sólo un problema del pasado. El movimiento de la Reforma adventista, en los tempranos años 20, comenzó a decir que 1888 fue el punto de partida a partir del cual la Iglesia Adventista organizada vino a formar parte de Babilonia. En consecuencia, cuando Taylor Bunch en 1930 trazó un paralelismo entre el episodio de 1888 y la experiencia de Cades-Barnea del antiguo Israel, con el resultado de que hubieron de vagar por el desierto 40 años, algunos de los dirigentes lo tomaron como una ofensa. D. E. Robinson, A. T. Robinson y C. McReynolds escribieron los tres sendos artículos a comienzos de 1931 procurando defender a la iglesia de lo que ellos percibían como tergiversaciones extremas por parte de Taylor Bunch en relación con la asamblea de Minneapolis y lo que siguió. No obstante, hay evidencia de que algunos de esos hermanos habían estado esforzándose por responder las acusaciones del movimiento de la Reforma adventista, y es muy posible que asumieran equivocadamente que Taylor Bunch estaba siguiendo en las mismas pisadas. Así, una vez más el verdadero consejo de Ellen White relativo al episodio de 1888 quedó anulado por el extremismo del movimiento de la Reforma y por la acción correspondiente de parte de hermanos dirigentes. Ver listado de referencias en el capítulo 14, notas 9 y 10.

En la década de 1940 hubo otras tres defensas de la iglesia por parte de N. F. Pease, L. H. Christian y A. W. Spalding, quienes compartían igualmente la interpretación de que señalar el rechazo a la lluvia tardía constituía un ataque a la iglesia. También existe la evidencia de que algunos entre ellos fueron influenciados, y reaccionaron según conflictos anteriores con grupos disidentes tales como Shepherd's Rod (la vara del pastor) y Rogers Brothers. Ambos movimientos señalaban 1888 como el punto a partir del cual la iglesia se habría convertido en "Babilonia".

Tal como afirma Lowell Tarling: "La mayor parte de los movimientos [disidentes] que se han separado de la iglesia [adventista]" desde principios del siglo XX han señalado el episodio de 1888 y las cartas de enérgica reprensión de Ellen White, pretendiendo que "el Espíritu Santo se ha retirado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día". "La mayor parte de movimientos han empleado esas citas para tal fin"[10]. No obstante, ninguno de esos movimientos disidentes nos da una razón válida para negar lo que realmente ocurrió en 1888, en 1893 y en los años que siguieron. Ver referencias listadas en la nota 10 del capítulo 14.

Ellen White volvió a plantear preguntas perspicaces en sus artículos publicados en la Review:

¿Por qué esos hombres tan llenos de celo por la causa no estuvieron en las asambleas de la Asociación General en Battle Creek [1893], tal como estuvieron los hombres devotos en Jerusalem en el tiempo del derramamiento del Espíritu Santo? Hombres [en el ministerio] abrieron sus grandes tesoros de luz en el gran corazón de la obra, y mientras que el Señor estaba derramando su Espíritu Santo sobre el pueblo, ¿recibieron aquellos hombres [tan llenos de celo] la unción celestial? Mientras se estaban manifestando los movimientos profundos del Espíritu de Dios entre su pueblo, las almas se estaban convirtiendo y los corazones endurecidos se estaban quebrantando, hubo quienes estaban dando oído a las sugerencias de Satanás y eran inspirados por influencias de lo bajo para proclamar que formaba parte de Babilonia el pueblo mismo que estaba recibiendo el Espíritu Santo, que ha de recibir la lluvia tardía y la gloria que va a alumbrar a toda la tierra. ¿Dio el Señor tal mensaje a esos mensajeros? -No, puesto que no era un mensaje de verdad[11].

Cuando se levantan hombres pretendiendo tener un mensaje de Dios, pero en lugar de guerrear contra principados, potestades y contra los gobernadores de las tinieblas en este mundo, se reúnen en torno a algo y vuelven las armas de guerra contra la iglesia militante, temedlos. No llevan las credenciales divinas. Dios no les ha asignado una responsabilidad tal. Destruirán aquello que Dios va a restaurar mediante su mensaje a Laodicea. Dios hiere solamente para que puedan sanar, no para que perezcan…

Cómo se alegró mi corazón por la información de que en el congreso de la Asociación General [1893] fueron enternecidos y subyugados muchos corazones, que muchos hicieron humildes confesiones y limpiaron de la puerta del corazón la basura que estaba manteniendo al Salvador fuera. Cuánto me alegró saber que muchos dieron la bienvenida a Jesús como a un huésped permanente. ¿Cómo es que se esparcieron por doquier esos folletos ["El fuerte pregón"] denunciando a la Iglesia Adventista del Séptimo Día como siendo Babilonia, en el preciso tiempo en que la iglesia estaba recibiendo el derramamiento del Espíritu de Dios? ¿Cómo pueden los hombres estar tan engañados hasta el punto de suponer que el fuerte pregón consiste en llamar a que el pueblo de Dios abandone la membresía de la iglesia que está gozando de un tiempo de refrigerio? Ojalá esas almas engañadas regresen al cauce y reciban la bendición, y sean dotadas con poder de lo alto[12].

2. Mundanalidad en la iglesia

Aunque el falso "fuerte pregón" tuvo un efecto negativo en la iglesia, lo tuvo mucho más la condición de empeoramiento en el corazón de la obra en Battle Creek. No obstante, para Ellen White había un hecho incontrovertible: Dios había ciertamente derramado su Espíritu en gran medida sobre instituciones adventistas, escuelas, encuentros campestres, y en las asambleas de la Asociación General de 1893. La cuestión era, no obstante, qué respuesta iba a tener ese derramamiento recibido y cuáles serían sus resultados permanentes.

W. W. Prescott informó así en julio de 1893: "Ha habido una reacción negativa tras el reavivamiento de 1892 [en el colegio de Battle Creek]. La falta de unidad y de lealtad entre ciertos facultativos se ha extendido entre los estudiantes"[13]. De hecho, justo antes del cierre estival, se dice de Prescott que afirmó que la condición "de cosas entre los estudiantes y en todo el colegio, desde un puno de vista religioso, era peor de la que jamás hubiera conocido". Uno de los miembros del equipo facultativo llegó tan lejos como para afirmar que "todos y cada uno de los estudiantes que habían tenido un despertar durante el tiempo especial del invierno pasado en el colegio, habían retrocedido hasta una posición peor que la precedente"[14].

Si bien hubo varias propuestas en cuanto al motivo de tal situación, Ellen White fue guiada a las verdaderas causas. Declaró que la "gracia y misericordia de Dios" habían sido "otorgadas abundantemente" a quienes estuvieron en Battle Creek en 1893, en "refrigerio de lluvias de gracia enviadas del cielo". Pero mientras que la juventud estaba siendo "movida por el Espíritu Santo de forma que pudieran usar eficazmente las ricas bendiciones y progresar de mayor en mayor luz, la casi totalidad de los educadores en Battle Creek habían perdido su claro discernimiento espiritual, debido a que no mantuvieron la victoria mediante una vigilancia determinada". Ellen White lamentó "con qué facilidad podían contristar y alejar al Espíritu Santo, caminando contrariamente a su influencia ennoblecedora, santificadora y sagrada. ¡Cuánto se ha abusado del don!"[15].

Durante el verano Ellen White estuvo ansiosa porque no se estancaran el reciente derramamiento del Espíritu Santo en la asamblea y los avances hacia un reavivamiento y reforma, si el pueblo regresaba a la mundanalidad y a la falta de interés por la obra misionera alrededor del mundo. Tenía una preocupación especial por Battle Creek, en el corazón de la obra. Expresó ampliamente sus preocupaciones en un escrito dirigido a América:

Si los hombres y mujeres han recibido luz acrecentada, ¿qué están haciendo? ¿Qué están haciendo en cuanto a advertir a hombres y mujeres que no saben que el Señor viene pronto?... ¿Quiénes dejarán sus hogares acogedores y sus queridos lazos familiares para llevar la preciosa luz de la verdad a tierras lejanas?...

¿Os abrió el Señor las ventanas del cielo y derramó una bendición sobre vosotros en la última asamblea de la Asociación? ¿Qué uso habéis hecho del don de Dios? Él ha dispuesto las fuerzas motivadoras que ha implantado en vuestro corazón a fin de que con paciencia, esperanza e infatigable vigilancia podáis presentar a Cristo, y a Cristo crucificado, para que podáis elevar la voz advirtiendo que Cristo vuelve por segunda vez con poder y gran gloria, y llaméis a que se arrepientan de sus pecados. Si los hermanos en Battle Creek no se levantan ahora y van a trabajar en campos misioneros, volverán a caer en un sueño mortal. ¿Cómo obró el Espíritu Santo en vuestros corazones?[16].

En artículos publicados durante el verano Ellen White continuó expresando las mismas preocupaciones. ¿Aprovecharía el pueblo remanente de Dios la gran luz que se le dio?, ¿o se adormecería al mismo tiempo que condenaba a otras iglesias no adventistas a su alrededor?

El Señor está deseoso de manifestar gracia a su pueblo, de darle un conocimiento adicional de su carácter paternal, de su bondad, misericordia y amor. Está aguardando para mostrarle su gloria; y si prosiguen conociendo al Señor, sabrán que sus salidas están dispuestas como la aurora…

Muchos han mirado a quienes pertenecen a otras iglesias como si fueran grandes pecadores, pero el Señor no los ve así. Quienes miran así a los miembros de otras iglesias están en necesidad de humillarse ellos mismos bajo el poderoso brazo de Dios. Aquellos a quienes condenan pueden haber tenido muy poca luz, pocas oportunidades y privilegios. Si hubieran tenido la luz que muchos de los miembros de nuestras iglesias han tenido, habrían avanzado a un paso mucho más rápido y habrían representado mejor su fe al mundo. De quienes se jactan de su luz, pero fallan en andar en ella, Cristo dice: "En el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón que para vosotras. Y tú, Capernaúm (Iglesia Adventista del Séptimo Día, quien ha tenido gran luz), que eres levantada hasta el cielo (en cuanto a privilegios), hasta el Hades serás abatida, porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti"[17].

Ellen White continuó su artículo refiriéndose a las instituciones adventistas que Dios levantó con el propósito de compartir la luz con el mundo, pero que por desgracia habían desoído sus consejos y reproches para evitar que funcionaran como el mundo. En ese punto citó amplias secciones de Jeremías, incluyendo el capítulo 3, versículos 3 y 4: "'Por esta causa las aguas fueron detenidas y faltó la lluvia tardía… ¿Acaso no me llamas ahora mismo Padre mío, y Guía de mi juventud?'"[18].

En un artículo similar publicado en Signs, Ellen White volvió a citar las palabras de Cristo a Capernaúm y concluyó con estos pensamientos: "El peor rasgo de la iniquidad en este día es una forma de piedad sin el poder de ella. Los que profesan tener gran luz se encuentran entre los descuidados e indiferentes, y la causa de Cristo resulta herida en la casa de los que profesan ser sus amigos. Que aquellos que han de ser salvos despierten de su letargo y den un sonido certero a la trompeta, ya que está cerca el final de todas las cosas"[19]. En 1893 Cristo fue herido una vez más en casa de sus amigos.

Deportes de competición

Pero el relato continúa. En 1897, no mucho tiempo después de la guerra civil americana, el colegio Princeton fue el primero en establecer reglamentos precursores de lo que vendría a ser el fútbol americano. A medida que los programas deportivos se iban desarrollando en las escuelas del mundo, comenzaron a medrar también en los colegios adventistas, principalmente en Battle Creek durante el verano de 1893. Por ejemplo, cuando un equipo de fútbol del colegio de Battle Creek estaba cerca del final de uno de sus partidos y se encontraba en un aprieto debido a que les amenazaba un penalti pitado en su contra en el último minuto, hizo rápidamente aparición el espíritu combativo mundano. No queriendo acabar en empate, el equipo del colegio y su afición adventista protestó con vehemencia el veredicto sin obtener la respuesta deseada. Se programó un partido de vuelta y los estudiantes regresaron a sus dormitorios explicando la injusticia del desenlace a quienes no habían podido asistir.

Los periódicos locales informaron sobre el partido y dedicaron especial atención al amargo desacuerdo que hubo al final. Informaron también acerca de una competición futbolística especial entre los estudiantes americanos y los ingleses del colegio de Battle Creek. Cuando se jugó el partido hubo un gran número de espectadores adventistas presentes y otros de la comunidad de Battle Creek. Tras ganar el equipo de los ingleses, el episodio pasó a la prensa con este titular: "El gran partido de fútbol internacional". Uno de los estudiantes ingleses envió un ejemplar del reportaje de prensa acerca del partido, junto a informes de combates de boxeo disputados en el campus, a sus padres que vivían en Australia, quienes con gran sacrificio lo habían enviado a aquel colegio sacralizado para recibir una educación cristiana. Los padres se preocuparon -por decirlo con suavidad- y enviaron los artículos del periódico a Ellen White[20].

No pasó mucho tiempo antes que Ellen White se sintiera compelida a responder a tales eventos mediante diversas cartas y manuscritos. Se sintió constreñida por el Espíritu de Dios a escribir advertencias relativas a dónde conducirían actividades como aquellas. En cartas a Prescott y a los profesores y estudiantes de Battle Creek expresó esas preocupaciones, especialmente la luz de las recientes manifestaciones del Espíritu Santo durante el año precedente:

¿Os ha abierto el Señor misericordiosamente las ventanas del cielo y ha derramado una bendición sobre vosotros? Siendo así, ese era el tiempo preciso para educar a profesores y estudiantes acerca de cómo retener el precioso favor de Dios obrando en correspondencia con la luz acrecentada y hacer a otros partícipes de sus preciosos rayos. ¿Se ha dado luz del cielo? ¿Con qué propósito se la ha dado? A fin de que esa luz brille en obras prácticas de justicia…

¿Acaso los juegos, los trofeos y la práctica del boxeo no han estado educando y entrenando según las directivas de Satanás con el fin de conseguir la posesión de sus atributos? ¿Qué sucedería si pudieran ver a Jesús, el hombre del Calvario, mirándolos apenado, tal como a mí se me ha representado? Ciertamente se está imprimiendo un molde equivocado, y se está contrarrestando la obra del poder divino que ha sido misericordiosamente otorgado …

El tiempo actual está demasiado saturado de indicios del conflicto que se avecina como para educar a la juventud en la diversión y los juegos. Me duele el corazón al leer cartas en las que se habla de esas prácticas, y que recogen expresiones como: "¡Qué bien nos lo pasamos!" y otras parecidas[21].

Para consideraciones más recientes acerca de los efectos de los deportes competitivos en la experiencia cristiana, ver "Competitive Christianity: Wes Peppers Story", de Little Light Studios[22].

Moisés subió al monte para recibir instrucción del Señor, y toda la congregación debiera haberse mantenido en una actitud humilde ante Dios, pero en lugar de ello, comieron, bebieron y se dispusieron a jugar. ¿Se ha dado una experiencia similar en Battle Creek?... Así están Satanás y sus ángeles tendiendo sus trampas para vuestras almas, y están obrando determinadamente en profesores y alumnos para inducirlos a que se impliquen en actividades y diversiones que terminan por ser intensamente absorbentes, y cuyo carácter tiende a fortalecer las bajas pasiones y crear apetitos y emociones que tomarán el control y contrarrestarán de la forma más decidida las operaciones y la obra del Espíritu Santo de Dios en el corazón humano.

¿Qué os dijo el Espíritu Santo? ¿Cuál fue su poder e influencia en vuestros corazones durante el congreso de la Asociación General [1893] y las asambleas en otros estados? ¿Le habéis prestado vosotros mismos especial atención? ¿Han sentido los profesores la necesidad de prestarle atención?... Las diversiones están contrarrestando la obra del Espíritu Santo más eficazmente que cualquier otra cosa, y el Señor está entristecido[23].

Tras el derramamiento del Espíritu de Dios en Battle Creek [desde finales de 1892 hasta comienzos de 1893] en el colegio se ha demostrado que el tiempo de gran luz espiritual es también el de oscuridad espiritual correspondiente. Satanás y sus legiones de agentes satánicos están sobre el terreno, ejerciendo sus poderes sobre toda alma a fin de anular el efecto de las lluvias de gracia que han descendido del cielo para despertar y reavivar las energías adormecidas, poniéndolas en acción decidida para compartir lo que Dios les ha impartido. Si las muchas almas que entonces fueron alumbradas se hubieran puesto inmediatamente a la obra para impartir a otros lo que Dios les había dado a ellos con ese preciso propósito, se habría dado luz adicional, se habría otorgado mayor poder[24].

Escribiendo de nuevo a W. W. Prescott en octubre de 1893, Ellen White se lamentó por su "dolor al ver que la preciosa luz dada en Battle Creek en la última asamblea de la Asociación [1893] no fue tan apreciada como para que toda lámpara se mantuviera en condiciones y ardiendo al ser alimentada por el aceite de la gracia". Se "permitió al enemigo que ingresara y dirigiera las mentes… para volverse de la preciosa luz y de los movimientos profundos del Espíritu de Dios", declaró. En relación con la crisis de la ley dominical y "el fin de la historia de esta tierra que tan cercano está ante nosotros, debieran haberse producido, de parte de todos, obras correspondientes con la luz dada". En lugar de ello, Ellen White describió que "entre la juventud la pasión por los partidos de fútbol y otra clase de gratificaciones egoístas han ejercido una influencia equivocada". No obstante, Ellen White evidentemente comprendió que los responsables no eran sólo los estudiantes, sino igualmente los profesores:

Los instructores debieron haber tenido sabiduría para seguir las indicaciones del Espíritu Santo y avanzar de gracia en gracia, guiando a la juventud para que sacara el máximo provecho de la luz y gracia concedidas. Debieron haber enseñado a la juventud que el Espíritu Santo, que fue impartido en gran medida, les asistiría a fin de que usaran su tiempo y habilidad para hacer el servicio más elevado en favor del Maestro, alabando a Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Pero en lugar de eso, muchos corrieron con presteza en procura de placer…

Se ha cometido un grave error al seguir los planes e ideas del mundo respecto a la recreación indulgente y el amor al placer. Eso ha resultado siempre en una pérdida… Es tan fácil deslizarse hacia planes, métodos y costumbres mundanos, y no dedicar un pensamiento al tiempo en que vivimos y a la gran obra que queda por realizar, como en los tiempos de Noé…

Está cerca el fin de todas las cosas. Se necesitan ahora hombres armados y equipados para batallar por Dios. Os ruego que leáis Ezequiel 9. ¿Quiénes llevan la marca, la señal de Dios en sus frentes? -Los que gimen y claman por las abominaciones que se hacen en Jerusalem (que profesan ser el pueblo de Dios); no los que están entregados a los juegos para su propia diversión egoísta[25]. El último párrafo de esta carta, reproducido aquí, no fue incluido en el documento de Arthur White, y permanece hasta hoy sin publicarse).

En una carta enviada un mes después a Uriah Smith, Ellen White reiteró preocupaciones similares. No tenía "ninguna duda" de que Dios había bendecido abundantemente a los estudiantes en la escuela y en la iglesia. Pero "un período de gran luz y de derramamiento del Espíritu es frecuentemente seguido por un tiempo de grandes tinieblas". ¿Por qué? Porque Satanás he venido con "toda su fuerza de engaño a fin de anular los movimientos profundos del Espíritu de Dios". Una vez más, Ellen White fue directa al asunto:

Cuando los estudiantes en la escuela se implicaron en sus deportes y partidos de fútbol, cuando resultaron absorbidos en las actividades de diversión, Satanás vio que era una buena ocasión para hacer incursión y anular el efecto del Espíritu Santo de Dios en moldear y usar el sujeto humano… Si esos estudiantes hubieran permitido que el Espíritu Santo los usara, se habrían puesto en pie como misioneros vivientes para obrar en las líneas de Cristo. No habrían podido dejar de considerar su responsabilidad de obrar de toda forma posible en armonía con Cristo, su Modelo, para salvar almas que están a punto de perecer. En lugar de eso… abrieron de par en par las puertas e invitaron al enemigo a que entrara[26].

En un artículo de la Review publicado poco tiempo después, Ellen White continuó proclamando el hecho de que ciertamente "el Señor ha condescendido en darnos un derramamiento de su Espíritu Santo. En los encuentros campestres y en nuestras diversas instituciones ha llovido sobre vosotros una gran bendición". Sin embargo lamentó que "entre los estudiantes hubo indulgencia con el espíritu de diversión y fiesta. Fue tan grande su interés en los juegos, que el Señor fue expulsado de sus mentes". Citando a continuación las solemnes palabras pronunciadas sobre la nación judía, Ellen White declaró: "Jesús estuvo entre vosotros en el campo de juego, diciendo: '¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!' 'Me habéis visto, y no creéis'. Sí: Cristo se os ha revelado, y hubo profundas impresiones cuando el Espíritu Santo obraba en vuestros corazones; pero seguisteis un curso de acción que os hizo perder esas impresiones sagradas, y fracasasteis en mantener la victoria"[27].

Nota 26: Son dignas de atención las siguientes palabras de Arthur White: "Debiera tenerse en cuenta la declaración en la que la hermana White dice: 'No condeno el simple ejercicio de jugar a pelota'. Es decir: no había nada intrínsecamente malo en practicar un juego en el que estuviese implicada una pelota. Pero tras haber hecho esa declaración, expone los peligros en el programa de deportes… No se cuestiona que sea esencial la recreación, pero tal como lo vio Ellen White, a medida que los jóvenes se van haciendo mayores, tal recreación se puede encontrar en alguna ocupación útil que sirva para algún propósito práctico"[28].

Una vez más el problema no se circunscribía al profesorado del colegio y a sus estudiantes, sino que alcanzaba a la iglesia "en América, especialmente en Battle Creek", al centro del adventismo y al corazón de la obra. Ellen White declaró: "El lugar en el que ha estado brillando sobre el pueblo la mayor luz del cielo, puede convertirse en el sitio de mayor peligro y tinieblas debido a no continuar practicando la verdad y caminando en la luz" Si la iglesia, "que ha tenido gran luz… no camina en la luz ni se viste con las vestiduras hermosas, no se levanta ni resplandece, su visión se convertirá en tinieblas, de forma que la luz será percibida como tinieblas, y las tinieblas como luz"[29].

Así, Ellen White reconoció que parte del problema recaía en los equipos directivos y en otras influencias de Battle Creek. Estaba segura de que Dios tenía planes diferentes con tal que el liderazgo eclesiástico hubiera estado abierto a sus principios: "La obra de la Asociación General habría podido marcar la pauta a la escuela de Battle Creek si todos se hubieran puesto a la obra en conformidad con el Espíritu Santo, haciéndola como la escuela de los profetas… Estamos en necesidad de recomenzar. Será esencial poner el fundamento de las escuelas según el modelo de las escuelas de los profetas"[30].

También otros reconocieron las grandes bendiciones que Dios tenía preparadas para la iglesia, y el resultado de no recibirlas plenamente. O. A. Olsen, escribiendo para la semana de oración prevista para diciembre de 1893, recordó que "la reciente asamblea de la Asociación General y la asamblea pastoral correspondiente fue un tiempo de refrigerio de la presencia del Señor. El Espíritu de Dios reposó sobre los pastores y el pueblo". Sin embargo, se lamentó así: "Hemos de admitir que estaban preparadas para nosotros bendiciones mucho mayores de las que recibimos. Nos conformamos demasiado pronto. Nos soltamos del brazo del Señor. Todavía existe demasiada incredulidad acariciada en el corazón… Nuestra incredulidad ha impedido que el Señor haga más por nosotros". Considerando los eventos mundiales que por entonces se estaban desarrollando, Olsen sugirió que lo único que mantenía en suspenso el progreso era que Dios se veía obligado a quedar a la espera de que su pueblo fuera "'sellado en sus frentes'. Si ahora ocurriera tal cosa, el relato de la historia de la tierra terminaría enseguida. Dios nos está esperando". A continuación, en palabras que tienen un tono profético, Olsen declaró que si bien Dios es paciente, "la oportunidad puede pronto pasar para siempre. Pronto nos puede tomar la palabra, tal como hizo con Israel", lo que resultó en "flaqueza en sus almas" mientras vagaban por el desierto por cuarenta años[31].

W. A. Spicer, escribiendo para aquella misma semana de oración e inspirándose en la carta de Ellen White de 1892 a S. N. Haskell[32], declaró sin rodeos: "Ha venido la lluvia tardía y ahora brilla la luz verdadera; el Señor quiere simplemente que se la esparza entre las naciones". Spicer citó entonces el artículo de Ellen White del 11 de julio de 1893 publicado en la Review: "'Si aquellos sobre quienes vino la luz la hubieran recibido, apreciado, y hubieran actuado en correspondencia con ella, se los habría puesto en conexión con Dios y habrían sido canales mediante los cuales su bendición habría fluido al mundo…'" Tras esa declaración, Spicer replicó simplemente: "Eso es lo que pudo haber sido"[33]zxc.

Notas:

  1. O. A. Olsen, "The Year's Work and the Outlook", The Home Missionary Extra, noviembre 1893, 2-3.
  2. W. W. Stebbins, "Kansas", Review and Herald, 21 marzo 1893, 187.
  3. M. C. Wilcox, "Field Notes", The Signs of the Times, 3 abril 1893, 349.
  4. L. Johnson, "Iowa, Nebraska, Dakota, and Minnesota", Review and Herald, 18 abril 1893, 252.
  5. N. P. Nelson, "South Dakota Camp-Meeting", Review and Herald, 9 mayo 1893, 302.
  6. North American Division Officers and Union Presidents, Issues: The Seventh-day Adventist Church and Certain Private Ministries -North American Division of Seventh-day Adventists, 1992-, 56-58.
  7. Ellen G. White, "To Those Who Have Published the Loud Cry", Manuscrito 21, 12 junio 1893; en Review and Herald, 8 noviembre 1956, 4-5.
  8. Ellen G. White, "The Remnant Church Not Babylon (continuación)", Review and Herald, 29 agosto 1893, 546-547.
  9. Ellen G. White, "The Remnant Church Not Babylon (continuación)", Review and Herald, 5 septiembre 1893, 563.
  10. The Edges of Seventh-day Adventism, edición Kindle, 2012, localizadores 4409-4412; Felix Lorenz, The Only Hope, 100-101.
  11. Ibid., 562.
  12. Ellen G. White, "The Church the Property of God", Review and Herald, 17 octubre 1893, 646.
  13. Gilbert M. Valentine, William Warren Prescott: Seventh-day Adventist Educator, Andrews University dissertation, 183.
  14. J. H. Kellogg a W. C. White, 17 julio 1893; en Manuscripts and Memories of Minneapolis, 265.
  15. Ellen G. White, "Peril of Resisting the Holy Spirit", Review and Herald, 13 febrero 1894.
  16. Ellen G. White a Brethren in America, Carta 9a, 1 agosto 1893; en "The Call from Destitute Fields", The Home Missionary, 1 noviembre 1893, 37-38.
  17. Ellen G. White, "Vital Connection with Christ Necessary", Review and Herald, 1 agosto 1893, 481.
  18. Ibid.
  19. Ellen G. White, "The Doom of Sodom a Warning for the Last Days", Signs of the Times, 16 octubre 1893; original sin cursivas ni negritas.
  20. Ver Gilbert M. Valentine, William Warren Prescott: Seventh-day Adventist Educator, 1982 dissertation, 183-184; Larry Kirkpatrick, "Intersection Between Sport and Christianity Climax at its Infiltration into the Remnant Church: Timeline", 6 noviembre 2003, ; Emmett K. Vande Vere, The Wisdom Seekers -Nashville, TN: Southern Pub. Assn., 1972-, 63; Arthur L. White, "Sports in Seventh-day Adventist Academies and Colleges", Ellen G. White Estate Shelf Document, 21 mayo 1959, 2.
  21. Ellen G. White a W. W. Prescott, Carta 46, 5 septiembre 1893, fragmentos en Selected Messages, vol. 1, 132-133 {151-166}; y en "A Sheaf of Correspondence Between E. G. White in Australia and W. W. Prescott Regarding School Matters at Battle Creek, Particularly Sports and Amusements", Ellen G. White Estate Shelf Documents, No. 249a, 3-7, en , consultado 25 noviembre 2011.
  22. . Ver también Tim Ponder, "How Much Do the Games Cost?" Adventist Review, 24 enero 2014.
  23. Ellen G. White, "To Teachers and Students of Battle Creek College and All Educational Institutions", Manuscrito 51, octubre 1893; en Spalding and Magan Collection, 69-70.
  24. Ellen G. White, "Education Advantages Not Centered in Battle Creek", Manuscrito 45, 1893; en Selected Messages, vol. 1, 129) {150}.
  25. Ellen G. White a W. W. Prescott, Carta 47, 25 octubre 1893; fragmentos en Manuscript Releases, vol. 10, p. 346, vol. 6, 127, y en "A Sheaf of Correspondence…" op. cit., 16-24.
  26. Ellen G. White a Uriah Smith, Carta 58, 30 noviembre 1893; en 1888 Materials, 1210-1212.
  27. Ellen G. White, "Danger of Light Becoming Darkness", Review and Herald, 30 enero 1894.
  28. Arthur L. White, "Sports in Seventh-day Adventist Academies and Colleges", Ellen G. White Estate Shelf Document, 21 mayo 1959, 3-4.
  29. Ellen G. White a I. H. Evans & Battle Creek, Carta 23c, 20 julio 1894; en "Special Testimonies Relating to Various Matters in Battle Creek", Ellen G. White Pamphlet No. 84, 2 y 5.
  30. Ellen G. White a W. W. Prescott, Carta 47, 25 octubre, 1893; en "A Sheaf of Correspondence…" op. cit., 18.
  31. O. A. Olsen, "The Year's Work and the Outlook", The Home Missionary Extra, noviembre 1893, 2, 5-6
  32. Ellen G. White a S. N. Haskell, Carta 10a, 6 abril 1892; no publicada, ver comentarios en nota 1 del capítulo 3.
  33. W. A. Spicer, "The Work in the Regions Beyond", The Home Missionary Extra, noviembre 1893, 21; original sin cursivas.