Informe de la Comisión de Primacía del Evangelio

Capítulo 2

Áreas de desacuerdos

1. Aplicación de las comentarios de Ellen White relacionados con 1888. Existen desacuerdos con respecto a cómo entender algunos de las comentarios de Ellen White relacionados con 1888 y sobre cómo se aplican éstos a la condición de la Iglesia hoy en día. Creemos que estos deben ser leídos en el contexto del flagrante legalismo de Butler, Smith y sus colegas de creencias. Se debe ser extremadamente cuidadoso al aplicar declaraciones que se hicieron en un contexto específico a períodos posteriores, en los cuales algunos de los factores han cambiado. Sólo un entendimiento más completo de las enseñanzas públicas de los hermanos dirigentes de la Iglesia en el período anterior a 1888 capacitaría a los lectores del siglo xxi para entender el impacto de las recomendaciones y condenaciones hechas por Ellen White relacionadas a los eventos y personalidades de 1888.

2. Primacía de la Biblia. Aunque reconocemos el intento del Comité de Estudio del Mensaje de 1888 de realzar la primacía de la Biblia, nos parece que ese criterio no siempre se aplica consistentemente. Algunas veces, parece que la evidencia de las escrituras está siendo examinada a través del pensamiento teológico de Jones y Waggoner.

3. Apoyo de Ellen White a Jones y Waggoner. Los repetidos apoyos a Jones y Waggoner por parte de Ellen White no significan que ella estuviese de acuerdo con todas sus enseñanzas. Sería de mucha ayuda si el Comité de Estudio del Mensaje de 1888 examinase seriamente las muchas áreas en las cuales Ellen White discrepa con Jones y Waggoner o cuando prácticamente guarda silencio sobre temas o cuestiones teológicas que ellos enfatizan.

También sería aclaratorio enumerar y explorar las ramificaciones de estas áreas en las cuales Ellen White explícitamente encomia (más que aludir a) puntos específicos en los escritos de Jones y Waggoner (TM, págs. 91-93, es un ejemplo de esto). Tales exploraciones podrían ayudar a evitar dar un apoyo total a la teología de Jones y Waggoner. Por otro lado esto intensificaría la importancia de las cuestiones que ella encomió específicamente. Jones y Waggoner necesitan ser leídos como teólogos que tenían "el preciosísimo mensaje" que la Iglesia desesperadamente necesitaba escuchar, y no como profetas o guías infalibles, incluso en áreas relacionadas con la justificación por la fe.

4. Precisión histórica. Algunas veces se percibe falta de precisión histórica cuando se hacen afirmaciones sobre Jones y Waggoner. La historia debe hablar por sí misma, incluso cuando este en desacuerdo con Jones y Waggoner en la evaluación de ciertos detalles o en las interpretaciones modernas de ellos y sus enseñanzas.

5. Arrepentimiento corporativo. No se debe dar la impresión de que Ellen White llamó a un arrepentimiento colectivo con respecto a los acontecimientos del 1888 o del 1893, o que la administración de la Conferencia General de O. A. Olsen, tomó la misma posición con relación a Jones y Waggoner que la administración Smith/Butler. El conflicto de 1888 resultó en un cambio completo en el liderazgo de la Iglesia, a causa de los problemas relacionados con la reunión de Minneápolis. Durante la década de 1890 la nueva administración concedió prominencia a Jones y Waggoner. Después de 1888 Smith y Butler estuvieron "fuera" de la administración de la Conferencia General. Ellen White continuó realizando llamados individuales al arrepentimiento, pero no llamó a la denominación al arrepentimiento.

6. Justificación legal universal. Resulta confuso decir que cada uno esta legalmente salvo hasta que haya "elegido resistir la gracia redentora de Dios", y entonces dar un giro y decir que uno necesita fe para tener justificación salvadora (no la justificación legal). Por ejemplo, 1888 Reexaminado sostiene que "el sacrificio de Cristo no es meramente provisional, sino efectivo para el mundo entero, de manera que la única razón para que alguien se pierda, es que la persona haya elegido resistir la gracia salvadora de Dios" (pág. vi). Es interesante que Ellen White simplemente dice que "las medidas tomadas para la redención se ofrecen gratuitamente a todos; pero los resultados de la redención serán únicamente para los que hayan cumplido las condiciones" (PP, pág. 208).

7. La expresión "en Cristo". Creemos que la expresión paulina "en Cristo" expresa un concepto relacional más bien que legal. Romanos 5, por ejemplo, está ligado a la experiencia de la justificación por la fe en la obra definitiva de Cristo, que es de importancia central en los primeros cinco capítulos de Romanos, y no a una declaración legal de algo que le ocurrió a cada persona cuando Cristo murió en la cruz. Esa declaración legal parece indicar que cuando una persona nace, nace ya legalmente justificada delante de Dios. Sin embargo, los "muchos" que "serán justificados" de acuerdo a Romanos 5:19 debe entenderse en el contexto de Romanos 1:16-17; 3:25-26; 4:1-5:1 y la tesis de Pablo, de que somos justificados por fe en vez de ser justificados "en Cristo" independientemente de una entrega de fe personal. Es importante ver en los conceptos "en Cristo" y "en Adán" condiciones espirituales antes que un estatus legal. La interpretación meramente legal de la expresión "en Cristo" no ha conducido a una comprensión apropiada del concepto bíblico de solidaridad corporativa.

8. La naturaleza de Cristo. Aceptamos las amonestaciones de Ellen White a evitar "toda cuestión que se relacione con la humanidad de Cristo que puede ser mal interpretada" y que la "encarnación de Cristo siempre ha sido un misterio, y siempre seguirá siéndolo" (5 CBA, págs. 1102-03). Aquí cada ser humano debe andar con pies de plomo. Es importante tratar con imparcialidad todo lo que la Biblia y Ellen White dicen sobre este asunto, reconociendo que ninguna de esas fuentes dan necesariamente a la naturaleza de Cristo la misma prominencia que le dieran Jones y Waggoner después de Minneápolis. La interpretación que Jones y Waggoner dieron a los textos bíblicos relacionados con la naturaleza humana de Cristo, no está necesariamente apoyada por la comprensión global que de la naturaleza humana de Cristo tiene Ellen White.

9. Los reformadores y Jones y Waggoner. Creemos que con relación al tema de la justificación por la fe la comprensión de Jones y Waggoner no debe contraponerse a la de los grandes reformadores. Hacerlo contradecir a tanto lo que Waggoner como Ellen White dicen (Waggoner, Gospel in the Book of Galatians [El Evangelio en el libro de Gálatas], pág. 70; White, Manuscrito 8a, 15, y 24, 1888). La comprensión más completa de ese tema debe expresarse en términos de la relación de la justificación por la fe con el mensaje del tercer ángel más que con la salvación por sí misma.

10. El antiguo pacto. La primera vez que el antiguo pacto se menciona explícitamente en la Biblia parece que se le iguala con la Torá del Sinaí (2 Cor. 3:14-15). Creemos que la Biblia describe la Alianza Sinaítica como un pacto de gracia que el pueblo aceptó voluntariamente, como expresión de la voluntad de Dios para ellos. La mala comprensión y el uso incorrecto que de la alianza tuviera el pueblo, al convertirlo en medio de salvación, no altera el hecho de que nunca fue la intención de Dios instituir en Israel un pacto de obras.

11. Actitud de crítica. Aunque los miembros del Comité de Estudio del Mensaje de 1888 expresan lealtad consistente y genuina a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el impacto general de sus críticas al cuerpo de la Iglesia y a su liderazgo, junto a sus actividades separatistas, han sido probablemente una de las fuerzas más poderosas en movilizar un gran número de adventistas hacia actividades y críticas cismáticas. El Comité se ha organizado legalmente como una organización aparte; presenta como cruciales ciertas posiciones que difieren de las sostenidas por el cuerpo de la Iglesia, llevando algunas veces a la confusión e incluso a conflictos en las congregaciones, tienen sus propias reuniones, publican sus propios materiales, autorizan sus propios predicadores, y apoyan actividades en todo el mundo, frecuentemente sin la aprobación ni el conocimiento de los líderes de la Iglesia en esos campos.

El estudio histórico del desarrollo de movimientos similares en la formación de nuevas denominaciones (tales como el movimiento de Wesley en Gran Bretaña, entre 1738 y 1800, y entre los años 1870 y 1900 en América), es en este caso muy ilustrativo. De cualquier manera, muchos movimientos cismáticos entre los Adventistas del Séptimo Día surgieron inicialmente de críticas del tipo de 1888. La historia eclesiástica nos informa que la primera generación de muchos movimientos no tenía la intención de formar un nuevo cuerpo religioso, pero las generaciones subsiguientes, habiéndose nutrido de la así llamada "crítica constructiva", simplemente llevan la lógica a su conclusión natural.

12. La Iglesia y el mensaje de la justificación por la fe. La Iglesia en sus documentos oficiales ha establecido claramente su comprensión de la salvación por medio de la fe en Jesús.

"[Cristo] Sufrió y murió voluntariamente en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, resucitó de entre los muertos y ascendió al Padre para ministrar en el santuario celestial en nuestro favor" (Creencias Fundamentales, 4).

"Pero Dios, en Cristo, reconcilió el mundo consigo mismo, y por medio de su Espíritu Santo restaura en los mortales penitentes la imagen de su Hacedor" (Creencias Fundamentales, 7).

"Mediante la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, sus sufrimientos, su muerte y su resurrección, Dios proveyó el único medio válido para expiar el pecado de la humanidad, de manera que los que por fe acepten esta expiación puedan tener acceso vida eterna" (Creencias Fundamentales, 9).

"Mediante Cristo somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios y librados del señorío del pecado. Por medio del Espíritu nacemos de nuevo y somos santificados; el Espíritu renueva nuestras mentes, graba la ley de amor de Dios en nuestros corazones y nos da poder para vivir una vida santa" (Creencias Fundamentales, 10).

"La salvación es sólo por gracia y no por obras, pero su fruto es la obediencia a los mandamientos" (Creencias Fundamentales, 18).

Una comparación entre el entendimiento de la Iglesia y el Comité de Estudio del Mensaje de 1888 revela diferencias significativas que han contribuido a la confusión y en algunos casos a división entre los miembros de la Iglesia.

Indudablemente la Iglesia está en constante necesidad de reavivamiento y reforma. A menos que el evangelio de justificación por la fe tome control de la vida de cada miembro de Iglesia, transformando a la persona, permaneceremos en un estado de tibieza. Es importante para la Iglesia, a medida que cumple con su misión, que escuche constantemente el mensaje del Testigo Fiel (Apoc. 3:15-22).