Mensajera del Señor

Capítulo 6

Salud Física

"Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores" (Sal. 34:4).

Elena de White no fue una "supermujer", aunque su programa de trabajo y sus logros parecieran indicar lo contrario. Imagínese a alguien que en 1885 ya había cruzado 24 veces los Estados Unidos, sólo 18 años después que las compañías ferroviarias Union Pacific y Central Pacific se habían unido cerca de Ogden, Utah, en 1867. 1 Luego recuerde que esta dirigente viajera de la iglesia hablaba a grupos grandes y pequeños doquiera iba. ¡Y cuánto escribía! Cuando ella murió dejó tras sí unas 100.000 páginas de materiales publicados e inéditos, todas ellas escritas originalmente a mano. Se cree que ella fue "el tercer autor más traducido en la historia de la literatura, la escritora más traducida, y el autor norteamericano más traducido, ya sea hombre o mujer". 2

Pero aquellos que la conocían veían en ella más que una oradora pública de 1,57 m de altura (5 pies y 2 pulgadas) y una prodigiosa escritora, incansable en su consagración de toda la vida a causas nobles. Como ya hemos notado, fue una activa ama de casa, una esposa noble y leal, y una madre afectuosa y cariñosa.

¿Cómo podría ser todo esto cuando, a los nueve años de edad, los médicos le dieron sólo unos meses de vida tras las complicaciones que siguieron a un golpe fatal en el rostro? 3

Algunos han sugerido que el trauma que sufrió temprano en la vida le dañó el lóbulo temporal de su cerebro. Este golpe, especulan, determinó que tuviese un tipo de epilepsia conocido como ataque apoplético parcial múltiple. A su vez, alegan que las visiones de Elena de White se debieron a una epilepsia del lóbulo temporal, no a una revelación divina.

En respuesta a la acusación de que había tenido epilepsia del lóbulo temporal, ocho profesores de la Escuela de Medicina y Enfermería de la Universidad de Loma Linda, incluyendo a tres neurólogos, más un psiquiatra del norte de California, estudiaron las evidencias disponibles. En 1984 escribieron su informe titulado, "¿Tuvo Elena de White ataques apopléticos parciales múltiples?" 4

El informe declaró: "El diagnóstico de un desorden apoplético parcial múltiple (del lóbulo temporal o epilepsia psicomotora) es a menudo difícil de hacer, aun con la ayuda de técnicas modernas como la electroencefalografía y la grabación mediante videos. Por lo tanto, el establecimiento de un diagnóstico tal, hecho retrospectivamente en una persona que murió hace casi 70 años, y respecto a la cual no existen registros médicos, sólo puede ser, en el mejor de los casos, especulativo, insustancial y controversial.

"Los artículos y presentaciones recientes que sugieren que las visiones y escritos de Elena de White fueron el resultado de un desorden apoplético parcial múltiple, contienen muchas inexactitudes. El razonamiento am biguo y la aplicación errónea de los hechos han dado como resultado que se llegue a conclusiones engañosas.

"Este comité fue nombrado para evaluar la hipótesis de que Elena G. de White tuvo ataques apopléticos parciales múltiples. Después de una cuidadosa revisión de los materíales autobiográficos y biográficos disponibles considerados a la luz del conocimiento actual de este tipo de ataques, es nuestra opinión que: (1) No hay evidencias convincentes de que Elena de White sufrió de ningún tipo de epilepsia. (2) No hay posibilidad de que ataques apopléticos parciales múltiples sean la causa de las visiones de la Sra. White o de su papel en el desarrollo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día". 5

Donald I. Peterson, M.D., profesor de neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Loma Linda y jefe de neurología en el Hospital General dé Riverside, California (autor de más de sesenta artículos en el campo de la neurología, aparecidos en revistas científicas), dio una respuesta más extensa a este asunto. En Visions or Seizures: Was Ellen White the Victim of Epilepsy? (Visiones o ataques: ¿Fue Elena de White víctima de epilepsia?) 6 él examinó ciertas acusaciones de que Elena Harmon sufrió severo daño cerebral, que sus "visiones" eran características de ataques apopléticos parciales múltiples, que sus rasgos físicos durante las "visiones" eran característicos de un desorden apoplético parcial múltiple ("automatismos"), etc.

Ninguna forma de incompetencia mental

Después de examinar los aspectos técnicos de las acusaciones a la luz del conocimiento médico más reciente, el Dr. Peterson negó rotundamente la menor correlación entre la condición de Elena de White durante las visiones o su capacidad prolífica como escritora (hipergrafía) con cualquier indicación de cualquier clase que sugeriría daño cerebral y como resultado un desorden apoplético parcial múltiple. Concluyó: "Un examen cuidadoso de [estas] teorías a la luz del registro histórico muestra que han fracasado [en su intento de] establecer que la 'enfermedad' de Elena de White consistió en una seria herida del lóbulo temporal, o que los fenómenos asociados con sus visiones armonizaban con un desorden apoplético parcial... Este investigador tiene la convicción de que las mismas fueron una manifestación del verdadero don profético, no alguna forma de epilepsia". 7

Después del accidente a los nueve años de edad, ella fue atormentada por dolores de cabeza, inflamación de los ojos y debilidades respiratorias. La tuberculosis la consumía, y los médicos no ofrecían ninguna esperanza, sólo la de una muerte temprana. La hidropesía, un problema del corazón, la afectó durante la mayor parte de su vida. Cuando recibió su primera visión, en diciembre de 1844, tuvo que ser transportada en una silla de ruedas a la casa de Elizabeth Haines; no podía hablar más que en un susurro. 8

Cuando se la invitó a compartir su visión de diciembre en Poland, Maine, a fines de enero de 1845, no tenía voz. Sin embargo, cuando comenzó a hablar, se cumplieron todas las promesas que Dios le había dado respecto a su constante poder. Elena habló con una voz clara y audible durante casi dos horas, sin fatiga. 9 Esta experiencia en laque su fuerza se restauraba en el pulpito ante los ojos de aquellos que veían la asombrosa transformación de la debilidad al vigor, se repitió muchas veces en su largo ministerio.

A comienzos del verano de 1845, la joven Elena, físicamente debilitada, tuvo una notable visión: "Hasta ese momento no podía escribir. Mi mano temblorosa era incapaz de sostener la pluma con firmeza. Mientras estaba en visión, un ángel me ordenó que la escribiese. Intenté hacerlo y escribí sin dificultad. Mis nervios se fortalecieron, y mi mano se volvió firme". 10

En 1854, estando embarazada de su tercer hijo, Elena de White, con 26 años de edad, estaba batallando con problemas de salud. Ella recordaba: "Me era difícil respirar mientras estaba acostada y no podía dormir a menos que estuviera en una posición casi sentada. Tenía una inflamación en el párpado de mi ojo izquierdo que parecía ser cáncer. Había estado creciendo gradualmente por más de un año hasta llegar a ser muy dolorosa, y me afectaba la visión". 11

Un "médico célebre de Rochester" le proveyó una "solución para los ojos" después de decirle que pensaba que la inflamación resultaría ser cancerosa. Pero después de sentirle el pulso, le dijo que moriría de apoplejía antes que el cáncer se desarrollase. "Usted está en una condición peligrosa con una enfermedad del corazón", le aseguró.

Al cabo de unas pocas semanas sufrió un ataque de apoplejía que le dejó inútiles su brazo y costado izquierdos, y su lengua entumecida. Por todas partes se ofrecieron oraciones en su favor, pero no se produjo la curación. Sin embargo, ella mantuvo su certeza de que Dios la amaba. Le susurró a Jaime: " 'Creo que me recuperaré'. El contestó: 'Desearía poder creerlo', . Me acosté esa noche sin sentir alivio, pero descansando con firme confianza en las promesas de Dios. No podía dormir, pero continué mi oración silenciosa a Dios. Justo antes de que llegase el día me dormí".

Cuando ella se despertó, su esposo apenas podía "comprender al principio [lo que había pasado]; pero cuando me levanté, me vestí y caminé por la casa, y él presenció el cambio en mi rostro, pudo alabar a Dios conmigo. Mi ojo afectado estaba Ubre de dolor. Pocos días después el cáncer había desaparecido, y mi visión estaba plenamente restaurada. La obra había sido completa".

Su médico declaró más tarde que había ocurrido un cambio "completo", un misterio que trascendía su capacidad de comprensión. 12

Reumatismo en ambos tobillos

Dos años más tarde, Elena de White se resbaló en el hielo, torciéndose malamente un tobillo, por lo que tuvo que usar muletas durante seis semanas. Eventualmente el reumatismo le afectó ambos tobillos y le molestó severamente hasta el día de su muerte.

Cuando en marzo de 1860 se hallaba en su tercer mes de embarazo, ella, con Jaime, se dirigieron hacia el oeste, a Iowa. El informe de Jaime en la Review (6 de marzo) fue gráfico: "Dejamos Battle Creek a las 3:00 de la tarde, cambiamos de tren a medianoche en Chicago, llegamos al río Mississippi a las 7:00 de la mañana, cruzamos el hielo a pie y caminamos detrás del equipaje que era arrastrado en un trineo por cuatro hombres, porque el hielo estaba demasiado débil como para sostener a los caballos; y sentimos alivio cuando pisamos en tierra de Iowa".

La primera noche en Iowa, Elena se enfermó gravemente y vomitaba sangre. Pero ella siguió adelante, en medio del barro de la época de primavera en Iowa, y habló a menudo en las reuniones.

Después del nacimiento de John Herbert, ella recuperó lentamente las fuerzas. Seis semanas después del parto, le comentó por carta a Lucinda Hall que se sentía tan débil que ascendía las escaleras gateando de rodillas, y que " de vez en cuando lloraba para desahogarse" y encontraba que "esto me hace bien". Apenas tres meses después de haber nacido, el bebé murió.

Los años que Elena de White pasó en Australia fueron los más productivos, no sólo por ayudar a establecer un sólido programa educativo y evangelístico en ese joven país, sino al escribir El Deseado de todas las gentes, más miles de páginas de cartas oportunas. ¡Pero esto tenía su costo! Sus enfermedades en Australia fueron devastadoras: "Hice el largo viaje y asistí a la conferencia realizada en Melbourne... Justamente antes que terminase la conferencia, fui afectada por una enfermedad grave. Sufrí durante once meses de fiebre palúdica y de reumatismo inflamatorio. En ese período pasé por el sufrimiento más terrible de toda mi vida. No podía levantar los pies del suelo sin sufrir de gran dolor. La única parte del cuerpo libre de dolor era el brazo derecho, del codo para abajo. Las caderas y la espina dorsal me dolían constantemente. No podía estar acostada por más de dos horas a la vez, aunque debajo de mí tenía almohadones de hule. Me arrastraba a una cama similar para cambiar de posición. Así pasaban las noches... Los médicos me dijeron que nunca volvería a caminar, y yo temía que mi vida iba a ser un conflicto perpetuo con el sufrimiento". 13

¿Cómo se las arreglaba para sobrellevar todo esto? Aquellos que estaban a su lado pudieron confirmar con gratitud las reflexiones que Elena hizo posteriormente: "Pero había un aspecto alegre en todo esto. Mi Salvador parecía estar muy cerca de mí. Sentía su sagrada presencia en mi corazón y estaba agradecida por ello. Estos meses de sufrimiento fueron los meses más felices de mi vida debido al compañerismo de mi Salvador. El era la esperanza y corona dé mi regocijo. Estoy muy agradecida de que tuve esta experiencia porque conozco mejor a mi precioso Señor y Salvador...

"Al principio sentí que no podía soportar esta inactividad. Creo que me sentía molesta por la situación, y a veces me rodeaban las tinieblas. Esta falta de resignación tuvo lugar al comienzo de mi sufrimiento e invalidez, pero no pasó mucho tiempo antes que viera que la aflicción era parte del plan de Dios. Repasé cuidadosamente la historia de los últimos años y la obra que el Señor me había dado que hiciera. Ni una vez me había fallado. A menudo se había manifestado de una manera notable, y no vi nada en el pasado de lo cual quejarme. Comprendí que, como hebras de oro, habían ocurrido hechos preciosos a lo largo de esta severa experiencia.

"Entonces oré fervientemente y me di cuenta continuamente de cuán dulce consuelo hay en las promesas de Dios: 'Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros'. 'Vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él' ". 14

Por razones que sólo Dios puede explicar, Elena de White sufrió mucho en su vida. Sin embargo, fue una mujer notablemente productiva y activa, y de su sufrimiento provino una filosofía del sufrimiento que ha sido una roca sólida para millones. Su libro El ministerio de curación, además de muchos centenares de cartas dirigidas a personas que también estaban sobrellevando gran aflicción, jamás podrían haber sido escritos sin que su propia experiencia proveyera el marco humano para principios divinos básicos sobre este tema.

Una cosa es cierta: Elena de White jamás usó el hecho de que sufría muchas aflicciones físicas como un medio para que otros le tuviesen lástima. Por el contrario, cuando otros veían su espíritu alegre y su firme resolución bajo intensa adversidad física, cobraban ánimo. 15

Su vida de producción literaria y ministerio personal, más sus extensos viajes públicos, demuestran su vigorosa percepción del hecho de que la voluntad humana puede triunfar sobre las penurias físicas en la prosecución del plan de Dios para la vida de uno. En 1915, llegar a los 87 años de edad no era algo común. Su último trozo escrito del que se tenga conocimiento, una carta del 14 de junio de 1914, rebosaba de esperanza y gozo cristiano. 16 La causa de su muerte, como se registró tanto en su certificado de defunción como en los registros del custodio del cementerio, fue: "Miocarditis crónica; astenia resultante de la fractura intracapsular del fémur izquierdo (13 de febrero, 1915) (factor contribuyente); arteriosclerosis (factor contribuyente secundario)".

Preguntas de estudio

1. ¿Cuánto daño de largo plazo experimentó Elena de White a causa de su herida en el rostro a los nueve años?

2. ¿Cómo contesta usted la pregunta: Si Elena de White fue llamada por Dios para ser su mensajera especial, por qué permitió él que ella pasase por numerosos problemas físicos y emocionales?

3. En base al informe médico de 1984 sobre Elena de White, ¿cuáles son a su juicio las evidencias más fuertes que rechazan la acusación de que ella sufrió de ataques apopléticos parciales múltiples?

4. Describa la condición física de Elena Harmon a fines de 1844.