"Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación" (Rom. 14:19).
Elena de White ha sido retratada por personas poco informadas como una aguafiestas inflexible y una persona severa, ¡Nada de eso!
L. H. Christian dio a conocer las memorias de su suegra quien vivió en la casa de los White mientras era secretaria de la Sra. White. Ella recordaba especialmente "el espíritu alegre del hogar" y el "humor bondadoso y la sabiduría práctica" de Elena de White. 1
Humor
Los escritos de la Sra. White revelan a menudo un toque de humor. En 1882 acababa de trasladarse desde Oakland a Healdsburg. A los 55 años disfrutó la oportunidad de comprar grano y heno, una vaca con su ternero, y caballos para el trabajo de la granja y la transportación. A uno de sus caballos que parecía alérgico al trabajo le dio el nombre de Dolly. Refiriéndose al animal, escribió: "Contempla las montañas y los cerros como un turista que mira el paisaje". 2
En 1885 estaba por viajar a Europa en el barco S. S. Cephalonia, el que iba a partir en sábado. El grupo con el que viajaba hizo arreglos para embarcarse el viernes de tarde a fin de tener todo acomodado para el sábado. Ella anotó en su diario: "Casi lo logramos". 3
Durante su estadía en Italia, en 1886, escribió acerca del personal ministerial en Torre Pellice. El ministro a cargo era extraordinario para planear, pero lograba poco. Elena de White describió sus esfuerzos como "un despliegue de armas cuáqueras [revólveres de juguete, hechos de madera]". 4
Algunos meses más tarde, todavía en Italia, estaba disfrutando de algunos días soleados tras una racha de lluvia, y escribió en su diario: "Anduvimos con mucha lentitud, porque aunque el caballo era fuerte, no tenía la menor intención de quebrantar su salud". 5
Después de un viaje en barco redactó estas líneas: "Cuando salí del barco y empecé a caminar por las calles, me pareció como si todavía estuviese en el barco y pisaba tan alto que la gente debe haber pensado que estaba borracha". 6
El hermano mayor de Elena de White, John, aparentemente era un pobre corresponsal. En una carta que le dirigió el 21 de enero de 1873, Elena lo reprendió suavemente con humor: "Querido hermano John: Te he escrito varias cartas pero no he oído ninguna palabra de tu parte. Hemos llegado a la conclusión de que debes haber muerto, pero luego pensamos que si éste fuera el caso, tus hijos nos habrían escrito". 7
Ella mostró su sentido de humor como también su inclinación práctica cuando escribió sobre el vestido descuidado de ciertas mujeres: "Su vestimenta con frecuencia tiene la apariencia de una bolsa [saco] que las recubre". 8 O, "al cumplir sus tareas, las hermanas no debieran vestirse como espantapájaros en un maizal". 9
En la época en que Elena de White estaba emitiendo advertencias para salvaguardar el derecho de propiedad del Tabernáculo de Battle Creek, 10 recibió una carta de A, T. Jones en la que la desafiaba a proveer los nombres de los que estaban implicados en el esfuerzo por tomar control de la propiedad. Comprendiendo la verdadera intención de su pedido, Elena de White le respondió a su secretaria, Dora Robinson, que "si le llegase a escribir al Hno. Jones le diría todo lo que está escrito en los libros del cielo, pero que ella no tiene esos libros a su disposición para enviárselos". 11
La Sra. White sabía cómo manejar momentos públicos potencialmente embarazosos. Su hijo Willie le ayudaba frecuentemente en sus giras de predicación. Durante un sermón en un día de sábado en Santa Helena, California, Willie se sentó en la plataforma mientras su madre hablaba. Notando un murmullo de risa contenida en el auditorio, la Sra. White se dio vuelta para encontrar a su hijo tomándose una siesta. Pidió disculpas con un toque de humor: "Cuando Willie era un bebé, yo acostumbraba llevarlo a la plataforma y dejarlo dormido en una canasta debajo del púlpito, y él no ha superado aún ese hábito". 12
En sus últimos años en ElMdshaven, se le daban a Elena de White tratamientos de agua fría friccionándola con un mitón. Eso significaba estar de pie en una bañera mientras alguien le aplicaba agua fría y luego la friccionaba con mitones para aumentar la circulación. Dos veces por semana se le daba una fricción con sal ("calor de sal").
Cierto día, al sentir una diferencia en el líquido, humedeció su dedo en él y lo probó. ¡La empleada había usado azúcar por error! Con buen humor, Elena de White observó: "Tratando de endulzarme, ¿eh?" 13
Una intérprete de la verdad con sentido común
Uno de los principios básicos para obtener un cuadro real de Elena de White (como también de la intención de sus escritos) es el de estudiar el momento, el lugar y las circunstancias en que escribió. 14
En otras palabras, lo que Elena de White rogaba a lo largo de su ministerio era que se usase sentido común. La feligresía de la escuela de iglesia en Santa Helena, California, en 1904, por ejemplo, tenía un problema. Algunos sentían fuertemente que no debía hacerse ninguna provisión para los niños menores de diez años. ¿Por qué? Porque la Sra. White había aconsejado algunos años antes que "los padres debían ser los únicos maestros de sus hijos hasta que llegasen a los ocho o diez años de edad". 15 Otros sentían que sería mejor que algunos niños estuviesen en la escuela en vez de que vagabundeasen por la villa mientras sus padres trabajaban en el hospital o que por alguna otra razón no pudiesen supervisarlos.
El problema no se limitaba a Santa Helena; se estaban estableciendo escuelas de iglesia por todo el mundo doquiera los adventistas organizaban iglesias. De modo que en todas partes surgía la pregunta: ¿Qué haremos con el consejo de la Sra. White respecto a cuándo los niños deben empezar a ir a la escuela?
Elena de White estaba en esa reunión de la junta directiva de la escuela de Santa Helena (fue celebrada en su casa en ElMdshaven) y tomó la iniciativa para resolver el problema Recapituló su consejo que había subrayado frecuentemente en cuanto a la responsabilidad de los padres y la firme disciplina en el hogar. Luego indicó que ella también había observado la negligencia de los padres, con ciertos niños que corrían sueltos (especialmente en los jardines del sanatorio), con "ojos penetrantes, ojos de lince, vagando sin nada que hacer... haciendo travesuras": ¡no era la mejor recomendación del comportamiento adventista para las visitas del sanatorio!
Considerando las circunstancias, ella dijo: "Lo mejor que puede hacerse es tener una escuela... para aquellos que debieran estar sometidos a la influencia restrictiva que un maestro puede ejerce".
Luego explicó su declaración anterior en cuanto a mantener a los niños fuera de la escuela hasta que tuvieran diez años, una enseñanza que algunos estaban tratando fielmente de implementar. Ella habló claramente: "Quisiera decirles que no había ninguna escuela observadora del sábado cuando se me dio la luz de que los niños no debían asistir a la escuela hasta que tuviesen suficiente edad como para ser instruidos. Se les debiera enseñar en el hogar cuáles son los modales debidos que han de tener cuando vayan a la escuela y así no descamarse. La maldad reinante en las escuelas comunes es casi más de lo que se puede concebir. Esa es la realidad".
Ella prosiguió expresando su preocupación por aquellos que hacen una aplicación irrazonable de sus escritos: "Mi mente se ha perturbado grandemente respecto a la idea, 'Pues la Hna. White ha dicho así y asá... y por lo tanto vamos a hacer exactamente eso'. Dios quiere que todos tengamos sentido común y que razonemos en base al sentido común. Las circunstancias alteran las condiciones. Las circunstancias cambian la relación de las cosas". 16
Entre las palabras claves que mejor describen a la verdadera Elena de White, debemos incluir "sentido común". Los principios que ella dio a conocer fueron claros, oportunos y permanentes. Pero su aplicación requería un sentido común santificado.
Elena de White comprendió bien la elipse de la verdad. 17 Sabía que la teología sin el sentido común y un estilo de vida correspondiente podía crear prejuicios contra el Evangelio. En todos sus escritos ella recalcó que las palabras y los hechos, la doctrina y la vida nunca debieran separarse. 18
El sentido común no es para negar el consejo bíblico; el sentido común santificado aplica las verdades inmutables a la situación humana, teniendo en consideración todas las circunstancias. El sentido común no rebaja las instrucciones de Dios respecto al pensamiento y a la conducta del hombre; eleva a la gente hacia dichas instrucciones, dentro de las capacidades y posibilidades de tiempo, lugar y circunstancia. Los principios son eternos; su aplicación requiere sentido común. En una oportunidad, cuando se le preguntó sobre ciertas prácticas de la escuela sabática, Elena de White contestó: "Exactamente; ése no es el lugar apropiado para ello. Hay que hacerlo, pero tiene su tiempo y lugar". 19
Por ejemplo, ella escribió extensamente sobre los principios de salud. Mencionó claramente ciertas prácticas de salud que estaban muy adelantadas con respecto al pensamiento convencional de su tiempo. Pero estos principios deben entenderse y aplicarse mediante el sentido común.
Respecto a la práctica de comer dos veces por día, escribió: "Algunos comen tres veces por día, cuando dos comidas favorecerían más la salud física y espiritual". 20Pero también escribió: "La costumbre de comer sólo dos veces al día es reconocida generalmente como beneficiosa para la salud. Sin embargo, en algunas circunstancias, habrá personas que requieran una tercera comida". 21
Revelando aún más ampliamente su sentido común, escribió en 1903: "Yo como sólo dos comidas por día. Pero no creo que el número de comidas debe servir de prueba. Si hay quienes se sienten mejor de salud cuando comen tres comidas, es su privilegio hacerlo". 22
Lo que sea mejor
El principio de qué es lo mejor bajo cualquier circunstancia, no meramente qué es lo bueno, debiera ser el punto de referencia del cristiano. Demasiado a menudo, lo bueno es enemigo de lo mejor.
Los consejos de Elena de White también han sido beneficiosos para millones en otras áreas de la vida sana. ¿Por qué? A causa de su principio del sentido común; por ejemplo, en el área de las combinaciones de alimentos 23 o al recomendar las mismas prácticas de salud para todos. 24 Más allá de lo que creía la mayoría de las personas de su tiempo, ella vio la estrecha relación entre la vitalidad, la buena salud en términos generales, y el ejercicio. ¡No sólo el ejercicio sino el tener la correcta actitud cuando uno hace ejercicio! Todo era un asunto de sentido común. 25
Al realizar trabajo público, especialmente en nuestras instituciones de salud, Elena de White amonestó: "Obrad de tal modo que los pacientes vean que los adventistas son un pueblo con sentido común". 26
Además de eso, los obreros ministeriales y médicos no deben crear la impresión, como algunos grupos cristianos lo estaban haciendo, de que los enfermos podrían ser sanados sólo mediante la oración. Nuevamente Elena de White apeló al sentido común. 27
Parecía que en cada área ella tenía consejos basados en el sentido común. Algunos pastores estaban cayendo víctimas de la moda de elocución que prevalecía entonces, a saber, de predicar en un tono de voz afectado, lejos de un estilo conversacional que reflejaría mejor el ejercicio de un razonamiento sereno. Ella exhortó a los ministros a estudiar la "manera más sabia" de usar sus órganos vocales "mediante el ejercicio de un poco de sentido común". 28
Elena de White estaba preocupada por la manera como la juventud era educada para el mundo real. Nadie parecía ser más optimista que ella respecto a las posibilidades que se les abren a los jóvenes diligentes y aplicados. Al mismo tiempo, estaba afligida por aquellos que "son seres sencillamente inútiles, pues sirven solamente para respirar, comer, lucir vestidos y hablar sandeces... Pero... [pocos] jóvenes manifiestan juicio sano y buen sentido común. Llevan una vida de mariposas, sin propósito especial". 29
Ella escribió con frecuencia indicando que el aprendizaje manual como una preparación práctica para la vida debe ser parte de la educación cristiana. Tal aprendizaje haría que una persona que se estuviese preparando para una profesión científica y académica fuese aun más idónea para sus deberes: "La educación que deriva mayormente de los libros, induce a pensar superficialmente. El trabajo práctico estimula la observación detallada y la independencia de pensamiento. Debidamente hecho, tiende a desarrollar esa sabiduría práctica que llamamos sentido común". 30
Después de ver los servicios de adoración en algunas iglesias, la Sra. White hizo la siguiente observación: "En ciertas ocasiones es más difícil disciplinar a los que cantan y conseguir que lo hagan en forma adecuada, que mejorar los hábitos de oración y exhortación. Muchos quieren hacer las cosas de acuerdo con su propio método; se oponen a las consultas y se impacientan cuando otros los dirigen. Se requieren planes bien maduros en el servicio de Dios. El sentido común es algo excelente en el culto que se rinde al Señor". 31
Este principio del sentido común debiera aplicarse a todas las áreas de la vida cristiana, como ser en el tipo de ropa que uno usa. 32
De vez en cuando había gente que ejercía presión para convertir la cuestión de la vestimenta en una controversia en la iglesia. Aquí nuevamente Elena de White usó sentido común y dio consejos prácticos: "La cuestión del vestido no debe ser nuestra verdad presente... Siga las costumbres [prevalecientes] en la vestimenta en tanto estén de acuerdo con los principios de la salud. Vístanse nuestras hermanas con sencillez, así como muchas lo hacen, teniendo vestidos de buen material, durables, modestos, adecuados a su edad, y que el problema del vestido no ocupe la mente". 33
Estando en Oslo, Noruega, en 1885, Elena de White aconsejó a unos 120 adventistas nuevos, algunos de los cuales necesitaban orientación en cuanto a niños que asistían a escuelas públicas en sábado, y realizaban transacciones comerciales en sábado. Algunos, sin embargo, "concedían una importancia exagerada a la cuestión del vestido, criticaban los trajes que otros llevaban, y condenaban prontamente a todos los que no se conformaban con exactitud a sus ideas. Unos pocos condenaban los retratos y sostenían que estaban prohibidos por el segundo mandamiento, y que debería destruirse todo lo que fuera de esa clase". 34
¿Qué problema vio ella? Temía que los "incrédulos" recogiesen la impresión de que los adventistas "constituían un conjunto de extremistas y fanáticos, y que su fe peculiar los tomaba poco amables, descorteses y de un carácter no cristiano". Dijo además que "un fanático causará mucho daño con su espíritu fuerte y sus ideas radicales cuando se dedique a oprimir la conciencia de los que desean obrar correctamente". 35 Con el transcurso del tiempo tuvo la satisfacción de ver que prevaleció el sentido común.
En sus sermones y en muchas cartas a jóvenes a quienes conocía bien, la Sra. White recalcó la necesidad de sentido común en la elección de un compañero o compañera para la vida. 36
Sus consejos abarcantes incluían orienta ción directa y cándida a miembros de iglesia que estaban casados. Ella señaló que las tensiones del hogar eran causadas a menudo por irresponsabilidad conyugal y por falta de sentido común. 37
Consejera práctica
La religión práctica parecía ser el tema que armonizaba todos los escritos de Elena de White. Ella vio una conexión directa entre trabajar para la iglesia y representar apropiadamente el carácter de Dios. Cuando la naciente casa publicadora de Australia estaba próxima a la bancarrota, ella señaló los problemas: Se ofrecían los trabajos a precios demasiado bajos, la administración del control de los costos era deficiente, los gastos generales de la oficina eran demasiado altos. Entonces ella escribió: "Se me mostró que ésta no era la manera de hacer negocios. No es la voluntad de nuestro Padre celestial que se maneje su obra de modo que sea un motivo de continua vergüenza... Algunos de los obreros no estaban dispuestos a ayudar e instruir a sus compañeros de trabajo... Los empleados en la oficina de Echo comprendían muy poco los métodos correctos para obtener éxito".
Terminó su consejo con estas palabras: "Hermanos y hermanas relacionados con la obra de la oficina de Echo, estas palabras que he escrito me fueron dichas por mi guía". 38
Durante esos días difíciles, cuando el futur o de un colegio en Australia parecía incierto, Elena de White tenía confianza en que el terreno comprado a "precio tan barato" realmente satisfaría todas las necesidades de una escuela futura. Pero ninguno de los miembros del comité estaba convencido en cuanto a lo que a ella se le había mostrado. Ella estaba angustiada ante su "cautela no santificada". 39
En una carta a Marian Davis, su confidente y eficiente colaboradora en la preparación de libios, la Sra. White usó de su imaginación práctica respecto a Avondale, y, basada en el consejo de su Guía, escribió: "He planeado lo que puede cultivarse en diferentes lugares. He dicho: 'Aquí puede haber una cosecha de alfalfa; allí puede haber fresas; aquí puede haber maíz dulce y maíz común; y este terreno dará buenas papas, mientras que aquél dará buen fruto de toda clase de cultivos' ". 40
Parte del problema al comienzo de su estadía en Australia era que no se había hecho mucho en materia de cultivo científico de la tierra. Elena de White sabía que si Avondale pudiera mostrar la manera de administrar debidamente el suelo, el colegio no sería el único que se beneficiaría. Ella sabía que la pobreza en esa área de Australia se reduciría grandemente cuando la gente viese cuán exitosamente podían cultivar su propio alimento. En una carta a Edson, ella destacó el hecho de que había estado dando el ejemplo en el cultivo de la huerta en la escuela y en su propio terreno algo menor de una hectárea [dos acres]: "El cultivo de nuestra tierra requiere el ejercicio de toda la capacidad intelectual y el tacto que poseamos. Las tierras que nos rodean testifican de la indolencia del hombre... Esperamos ver agricultores inteligentes, que serán recompensados por su empeñoso trabajo... Si logramos esto, habremos hecho una buena obra misionera". 41
Curación de Herbert Lacey
A menudo se necesitaba el consejo práctico en el tratamiento de los enfermos. El profesor Herbert Lacey, que dirigía el programa de la escuela en Avondale a comienzos de 1897, se estaba consumiendo rápidamente debido a la fiebre tifoidea. Perdió nueve kilos (veinte libras) en una semana; su vitalidad era baja y su fiebre, alta. Convencidos del éxito del Dr. Kellogg mediante la hidroterapia, los integrantes del equipo médico aplicaron hielo para reducir la fiebre y restaurarle el movimiento en "los intestinos". Al oír esto, Elena de White despachó inmediatamente un telegrama al personal médico: "No usen hielo, sino aplicaciones calientes".
¿Por qué hizo esto y con tanta prontitud? Ella había visto morir de tifoidea a demasiados pacientes, mayormente a causa de los medicamentos convencionales que desgastaban la capacidad del paciente para vencer el agotamiento ocasionado por tales medicamentos. Pero también sabía que la hidroterapia debía usarse sabiamente. Con la vitalidad de Lacey a un nivel bajo, el hielo en la cabeza y en el cuerpo lo debilitaría aún más.
La Sra. White escribió más tarde sobre este serio incidente: "Yo no iba a ser tan delicada en mi relación con el médico como para permitir que se extinguiese la vida de Herbert Lacey.,, Podría haber casos en los que las aplicaciones de hielo diesen resultado. Pero los libros con prescripciones que se siguen al pie de la letra respecto a las aplicaciones de hielo debieran tener explicaciones adicionales, que las personas con poca vitalidad debieran usar calor en lugar de frío... Proceder tal como lo indica el libro del Dr. Kellogg sin considerar al paciente es simplemente irresponsable". 42
Grace White Jacques, nieta de Elena de White, dijo cierta vez lo siguiente en cuanto al sentido práctico de su abuela como también de su sentido común: "Recuerdo a una joven enfermera que tenía sólo unas pocas ropas, y mi abuela le dio tres cortes de tela para vestidos, uno de color rojo, otro azul y otro de color dorado. Le dijo a esta joven, como lo había hecho a otras, que por lo menos debiera tener un vestido rojo". 43 Elena de White nunca perdió su capacidad de relacionarse con la gente en forma práctica.
Preguntas de estudio
1. Si usted tuviera que explicar el valor del "sentido común", ¿cómo comenzaría a hacerlo a la luz del hecho de que la Palabra de Dios, no nuestra opinión personal, es la prueba de la verdad?
2. ¿Cómo refutaría la acusación de que Elena de White era una aguafiestas y una "santa" quisquillosa?
3. ¿Cuál es el principio esencial que determina cómo aplicar el sentido común en todos los aspectos de la vida?