Mensajera del Señor

Capítulo 11

La Escritora Prolífica

"Palabras hermosas bullen en mi mente; mi lengua es como la pluma de un buen escritor. ¡Voy a recitar mi poesía ante el rey!" (Sal. 45:1,Versión Popular).

Se cree que Elena de White es el tercer autor más traducido de la historia y el autor norteamericano más traducido, hombre o mujer. Hasta tanto sepamos, ella escribió y publicó más libros, en más idiomas y con mayor circulación que cualquier otra mujer en la historia. Al término de su ministerio de setenta años, sus producciones literarias sumaron aproximadamente 100.000 páginas, o el equivalente a 25 millones de palabras, incluyendo cartas, diarios, artículos en revistas, panfletos y libros. 1

Cuando murió la Sra. White (1915), se estaban imprimiendo 24 libros suyos y dos más, en manos de los editores, aguardaban su publicación. En la década de 1990, se habían impreso 128 títulos que llevaban el nombre de Elena G. de White como autora, incluyendo libros que son compilaciones de sus pensamientos sobre diversos temas. 2

¿Cómo comenzó todo? ¡No fue con una estudiante brillante con preparación universitaria! ¡No fue con una autora hábil cuyos escritos ya se habían publicado! Sería difícil decir que la notable producción literaria de Elena de White fue meramente un producto del genio y la inventiva humana. Sus contemporáneos, conociendo sus antecedentes y su educación mínima, sabían también que su elocuencia convincente e incisiva, tanto por escrito como en el pulpito, se debía a una sabiduría más que humana.

Al finalizar la primavera de 1845, la mano de Elena Harmon, temblando de debilidad, era incapaz de escribir. Pero en una visión se le dijo que escribiese lo que veía Por primera vez, su "mano se volvió firme". Muchos años más tarde al recordar esta experiencia dijo: "El Señor me ha dicho, 'Escribe las cosas que te daré'. Y empecé a hacer esta tarea cuando era muy joven. La mano que era débil y temblorosa debido a enfermedades, se volvió firme tan pronto como tomé la pluma en la mano, y a partir de esos primeros escritos he podido escribir. Dios me ha dado la capacidad para escribir... Casi nunca siento una sensación desagradable en la mano derecha. Nunca se cansa Raramente tiembla (1900)". 3

Elena de White escribía en hojas grandes de papel de carta y en cuadernos de ejercicios con hojas con rayas, casi siempre con una pluma Después de mediados de la década de 1880, sus ayudantes copiaban a máquina sus manuscritos. 4

Escribía en cualquier momento, de día y de noche, y bajo circunstancias que hubieran intimidado a otros. Su hijo, W. C. White, recordó el horario típico de trabajo cuando los White estaban en su casa en Battle Creek: "Con poca variación, el programa diario de la familia White era aproximadamente el siguiente: A las seis todos nos levantábamos. Muchas veces mamá ya había estado escribiendo durante dos o tres horas, y la cocinera había estado ocupada desde las cinco en la cocina A las seis y media el desayuno estaba listo. Frecuentemente cuando desayunábamos, mamá mencionaba que había escrito seis, ocho o más páginas, y a veces le relataba a la familia algunas porciones interesantes de lo que había escrito. "Papá a veces nos hablaba del trabajo en el que estaba ocupado, o relataba incidentes interesantes respecto al progreso de la causa, en el este y en el oeste del país. Alas siete todos nos reuníamos en la sala para el culto matutino...

"Después que papá se iba, a mamá le gustaba dedicar una media hora a su jardín durante esas porciones del año cuando las flores podían cultivarse. A nosotros sus hijos se nos animaba a trabajar con ella Luego ella se dedicaba a escribir tres o cuatro horas. Sus tardes estaban generalmente ocupadas con una variedad de actividades, como coser, remendar, tejer, zurcir y trabajar en el jardín, con algunos viajes al pueblo para hacer compras o para visitar a los enfermos". 5

A menudo ella escribía mientras viajaba. En su diario, en la entrada del 18 de agosto de 1859, ella registró lo siguiente: "Me desperté un poco pasadas las dos de la mañana. Tomamos el coche [tren] a las cuatro. Me siento muy miserable. Escribir todo el día... Nuestro viaje de tren terminó a las seis de la tarde". 6

En ese mismo viaje, en su entrada en el diario para el 10 de octubre, habló de su denso programa de trabajo mientras quedaba en la casa de un miembro de iglesia: 'La casa está llena de visitas... No tuve tiempo para conversar. Me encerré en el cuarto a escribir" 7

En 1891, después de una gira de tres meses por los estados del este en 1891, justo antes de partir para Australia, escribió que había "hablado cincuenta y cinco veces, y escrito trescientas páginas... El Señor es quien me ha fortalecido y bendecido y sostenido por su Espíritu". 8

En una carta que Elena de White le escribió a G. W. Amadon en 1906 se capta una idea d¿ cómo le ayudaban sus colaboradores: "Después de la puesta del sol del sábado me dormí, y descansé bien sin molestia o dolor hasta las diez y media. No podía dormir. Había recibido instrucción [del Guía celestial], y raramente quedaba en cama después que llegaba una instrucción tal. Habíá un grupo reunido en , y me fue dada instrucción por Uno en nuestro medio que debía repetir y repetir por escrito y de viva voz. Me levanté y escribí durante cinco horas tan rápidamente como mi pluma podía trazar las líneas. Luego descansé en la cama por una hora, y dormí parte del tiempo.

"Coloqué el material en las manos de mi copista, y el lunes de mañana me estaba esperando, tras haber sido colocado debajo de la puerta de mi oficina el domingo de noche. Había cuatro artículos listos para que los leyese e hiciese las correcciones necesarias. El asunto está ahora preparado, y parte del mismo irá por correo hoy.

"Este es el tipo de trabajo que estoy haciendo. Realizo la mayor parte de mi trabajo de escribir mientras los demás miembros de la familia duermen. Enciendo el fuego y luego escribo ininterrumpidamente, a veces por horas". 9

Ayudantes editoriales

A fin de mantenerse al día con la incesante demanda de artículos y libros, Elena de White formó, con el tiempo, una eficiente organización de un equipo de ayudantes editoriales pagados y no pagados. En los primeros años, Jaime fue su muy capaz ayudante y estaba siempre dispuesto a preparar material para su publicación. 10

La sola idea de que un profeta necesite "asistencia" editorial ha resultado para algunos un pensamiento nuevo en años recientes. Pero al considerar el volumen de material que Elena de White se había comprometido a escribir, 11 sus contemporáneos sabían cuán necesarios eran sus ayudantes literarios.

Aquellos que se sienten perturbados porque el profeta hace uso de ayudantes a menudo tienen una comprensión deficiente de la manera como Dios habla a los seres humanos. Creen que las personas inspiradas, incluyendo a la Sra. White, escribían en forma mecánica y exacta, palabra por palabra, lo que Dios había hablado o revelado. 12 Algunos esperan infalibilidad de parte de Elena de White, así como la esperan de los escritores bíblicos. En la página 421 se analizará lo que la propia Sra. White entendía acerca de la manera como ocurre la revelación/inspiración.

Elena de White empleó ayudantes literarios por las mismas razones que lo hicieron los escritores bíblicos. Ella reconocía sus propias limitaciones de tiempo y de habilidades literarias. En 1873 escribió en su diario: "Mi mente está llegando a conclusiones extrañas. Estoy pensando que debo poner a un lado mis escritos en los cuales me he complacido tanto, y ver si puedo llegar a ser una persona letrada. No soy experta en gramática. Trataré, si el Señor me ayuda a los 45 años de edad, de llegar a ser una mujer versada en la ciencia. Dios me ayudará. Creo que lo hará". 13

A menudo era interrumpida cuando escribía y esto hacía que el texto quedase enredado. Al comentar sobre esta necesidad de ayuda editorial, ella escribió: "Escribiendo tanto como lo hago, no es de sorprenderse si algunas oraciones quedan inconclusas". 14

En una carta a G. A. Irwin, presidente de la Asociación General, Willie White notó que su madre buscaba ayuda literaria porque reconocía la calidad despareja de sus escritos: "A veces cuando la mente de mamá está descansada y libre de preocupaciones, los pensamientos son presentados en un lenguaje que no sólo es claro y vigoroso, sino hermoso y correcto: y a veces cuando está cansada y agobiada con pesadas cargas de ansiedad, o cuando el tema es difícil de exponer, hay repeticiones y frases incorrectas".

Describió además las pautas que su madre les fijó a sus ayudantes literarios: "A los copistas de mamá se les confía el trabajo de corregir los errores gramaticales, eliminar las repeticiones innecesarias, y agrupar párrafos y secciones en su mejor orden... Los empleados de experiencia de mamá, como las hermanas Davis, Burnham, Bolton, Peck y Hare, que están muy familiarizados con sus escritos, están autorizados a tomar una oración, un párrafo o una sección de un manuscrito e incorporarlo a otro manuscrito donde se expresaba el mismo pensamiento pero no tan claramente. Pero ninguno de los empleados de mamá tienen autorización para agregar material a los manuscritos introduciendo pensamientos propios". 15

En 1881 Willie ya prestaba servicios como el coordinador editorial de los ayudantes literarios de su madre. 16 Debido a que Elena de White estaba viajando o escribiendo material nuevo la mayor parte del tiempo, decidió no involucrarse en detalles editoriales. Sabía que revisaría todos los documentos antes de que fuesen publicados a menos que ella diese, ocasionalmente, permiso específico a un director de revista para condensar el texto a fin de que se adecuase al espacio. Los registros muestran que ellos hicieron pocos cambios.

Se elaboró una "jerarquía de responsabilidades". Por ejemplo, para trabajos editoriales menores, Marian Davis estaba autorizada para tomar decisiones por sí misma; las preguntas más difíciles eran sometidas a W. C. White. Elena de White haría las decisiones finales en cuanto a cambios editoriales después que tanto William como Marian hubiesen hecho su trabajo. 17

Marian Davis tuvo oportunidad de describir su trabajo como ella lo veía: "He tratado de comenzar tanto los capítulos como los párrafos con oraciones cortas, y ciertamente de simplificar siempre que fuera posible, de excluir cada palabra innecesaria, y de hacer el trabajo, como lo he dicho, más compacto y vigoroso". 18

Los publicadores esperaban mantener a Elena de White dentro del cronogruma y plan de trabajo de ellos, lo cual no era fácil para ella mientras realizaba sus pesadas obligaciones en Australia. Marian le escribió a Willie: "La Hna. White se siente constantemente hostigada por el pensamiento de que debiera enviar el manuscrito a los impresores inmediatamente. . . La Hna. White parece inclinada a escribir, y no tengo dudas de que ella producirá muchas cosas preciosas. Espero que sea posible incluirlas en el libro. Sin embargo, hay una cosa que ni aun el editor más competente podría hacer, que es preparar un manuscrito antes de que sea escrito". 19

A veces Elena de White buscaba ayuda fuera del círculo de sus colaboradores inmediatos. Ella explicó este procedimiento a W. H. Littlejohn en 1894: "Hago que todas mis publicaciones sean minuciosamente examinadas. Deseo que no aparezca nada impreso sin que sea investigado cuidadosamente. Por supuesto, no quisiera que hombres que no poseen una experiencia cristiana o que carecen de habilidad para apreciar el mérito literario sean colocados como jueces de lo que es esencial que se presente a la gente, como el forraje puro es despojado de la paja. Coloqué todo mi manuscrito para Patriarcas y profetas y el tomo IV [del Espíritu de Profecía] delante de la comisión de libros para su examen y crítica. También coloqué estos manuscritos en las manos de algunos de nuestros ministros para que los examinasen. Cuanto más críticas reciba de ellos, mejor será para el trabajo" 20

Cuando ella escribía de asuntos médicos, sus ayudantes de oficina les pedían a especialistas en medicina que revisasen los manuscritos con cuidado: "Deseo que en toda su lectura usted note esos lugares donde se expresa el pensamiento en una manera que sería especialmente criticado por médicos y amablemente nos dé el beneficio de su conocimiento en cuanto a cómo expresar el mismo pensamiento en una forma más exacta". 21

Sin considerar de dónde recibía ayuda editorial, Elena de White leía todo en su forma final: "De mañana encuentro bajo mi puerta varios artículos copiados por la Hna. Peck, Maggie Hare y Minnie Hawkins. Todo debe ser leído críticamente por mí... Todo artículo que yo prepare para ser editado por mis obreros, siempre debo leerlo por mí misma antes de que sea enviado para su publicación". 22

Un acento del siglo XIX

Al igual que los profetas que escribieron la Biblia, Elena de White escribió dentro del contexto literario, histórico, social y religioso de su tiempo. No sólo escribió con un acento humano, sino con el acento y las formas de pensamiento de siglo XIX.

Como ocurrió con los profetas de antaño, los problemas contemporáneos determinaban a menudo el énfasis y la frecuencia de aquello sobre lo cual escribía. Por ejemplo, ella vio profundas implicaciones para la comprensión de los eventos de los últimos días al notar la actividad referente a las leyes dominicales. 23 Tanto los profetas bíblicos como Elena de White, aunque en sus días hablaron de asuntos contemporáneos, nos proveyeron principios eternos que se nos aplican hoy a nosotros.

Vastos hábitos de lectura

Los vastos hábitos de lectura de Elena de White le ayudaron a enriquecer su amplio sistema de ideas con antecedentes históricos y formas frescas de expresar sus inteligentes observaciones.

Cuando los hijos del matrimonio White eran jovencitos, su madre leía extensamente en revistas religiosas para buscar historias con lecciones morales que fuesen adecuadas especialmente para leer en sábado. Ella recortaba los artículos deseados y los pegaba en álbumes de recortes. 24

En la década de 1870 muchos de esos artículos fueron clasificados en libros para grupos de edades diferentes. La primera de esas colecciones, Sabbath Readings, Moral and Religious Lessons for Youth and Children (Lecturas para el sábado, lecciones morales y religiosas para jóvenes y niños), contenía 154 historias paginadas individualmente. 25 Más tarde, Sabbath Readings for the Home Circle (Lecturas de sábado para el círculo del hogar), un juego de historias de cuatro tomos, apareció en numerosas ediciones. 26 A comienzos del siglo, Golden Grains (Granos de Oro), una serie de diez panfletos, cada uno de 72 páginas, fue publicada por la Pacific Press Publishing Association, 27También fue publicada una colección sin fecha de historias infantiles, Sunshine Series (Serie Rayos de Sol); la primera tenía diez panfletos de 16 páginas cada uno, y la segunda, veinte panfletos con 16 páginas cada uno. 28

A comienzos de 1900, mientras estaba en Australia, Elena de White le escribió a su hijo Edson, pidiéndole que le envíase ciertos libros de la biblioteca de ella: "He pedido que me envíen cuatro o cinco tomos grandes de notas de Barnes sobre la Biblia. Creo que están en Battle Creek, en mi casa ahora ya vendida, en algún lugar con mis libros. Espero que tú veles para que mi propiedad, si es que tengo algo, sea debidamente cuidada y no esté desparramada en cualquier parte como propiedad común. Quizás nunca visite nuevamente los Estados Unidos, y mis mejores libros debieran enviárseme cuando sea conveniente". 29

En 1920, E. E. Andross, presidente de la División Norteamericana, rogó que se aclarase el uso que hacía la Sra. White de materiales encontrados en sus lecturas. W. C. White respondió: "En los primeros días de su trabajo, se le prometió a mi madre sabiduría en la selección de los escritos de otros, lo que la capacitaría para seleccionar las gemas de verdad de entre la hojarasca del error. Todos hemos visto el cumplimiento de esto, y sin embargo, cuando ella me dijo esto, me advirtió que no lo dijese a otros. Nunca supe por qué hizo esta restricción, pero ahora me siento inclinado a creer que ella podía ver cómo esto podría inducir a algunos de sus hermanos a alegar demasiado firmemente que sus escritos eran una norma para corregir a los historiadores".30

W. C. White escribió al Comité de Publicaciones de la Pacific Press en 1911: "Generalmente se admite que en los discursos de la Hna. White, presentados al público, ella usa gran libertad y sabiduría en la selección de pruebas e ilustraciones, para hacer que las verdades reveladas en su visión resulten claras y evidentes en su presentación. También, el hecho de que seleccione hechos y argumentos que se adapten al auditorio a quien se dirige. Esto es esencial para lograr los mejores resultados con su discurso. Y ella siempre ha creído y enseñado que era su deber usar la misma sabiduría que emplea en la selección de material para sus discursos, cuando elige y prepara material para sus libros". 31

Con la mente y el corazón de Elena de White que desbordaban del amor de Dios, se le había dado a ella el cuadro completo del plan divino para resolver el problema del pecado; era su deber encontrar la mejor manera para transmitir este cuadro a otros. En la introducción a The Great Teacher (El gran Maestro), un libro que Elena de White valoraba altamente, John Harris escribió: "Supongamos, por ejemplo, que un profeta inspirado apareciese ahora en la iglesia, para agregar un suplemento a los libros canónigos; ¡qué Babel de opiniones encontraría en casi cada tema teológico! Y cuán altamente probable es que su ministerio consistiría, o parecería consistir, en una mera selección y ratificación de aquellas opiniones que están de acuerdo con la mente de Dios. Parecería casi imposible una absoluta originalidad. La mente inventiva del hombre ya ha representado opiniones especulativas en casi cada forma concebible, despojando al futuro de una considerable proporción de novedades, y dejando poco más, aun para un mensajero divino, que la función de tomar algunas de esas opiniones e imprimir en ellas el sello del Cielo". 32

Estas palabras podrían aplicarse a Elena de White. Su capacidad para leer voluminosamente y seleccionar en forma cuidadosa le proveyeron las herramientas que requería su misión profética. Mentalmente equipada con el bosquejo inspirado de la verdad, sus extensas lecturas le ayudaron frecuentemente a completar los detalles con los antecedentes históricos pertinentes y con adaptaciones literarias que hacen que sus escritos sean vigorosos, encantadores y creativos.

Escribiendo para el público general

Cuando sus libros iban a ser publicados posteriormente para no adventistas, ella autorizó revisiones que eliminarían posibles malos entendidos. Más que meramente dar su autorización, ella alentó activamente dichas revisiones.

Por ejemplo, su capítulo sobre "La educación debida", que ahora se encuentra en Joyas de los testimonios, tomo 1, páginas 314-318, también fue sometido al Health Reformer (El reformador de la salud), septiembre, 1872; sin embargo, aparecen ciertas diferencias de vocabulario en el Health Reformer porque fue preparado especialmente para el público en general.

Sara Peck, una especialista en educación, se unió al personal de Elena de White a comienzos de este siglo. Una de sus tareas fue reunir los escritos de la Sra. White sobre los principios de la educación. La Srta. Peck pronto vio que estos materiales se dividían en dos grupos. Aquellos más apropiados para la iglesia aparecen ahora en ciertas secciones del tomo 6 de Testimonies (1900) [parte de ese material figura en Joyas de los testimonios, tomo 1, pp. 409476 y en La educación cristiana]; aquellos materiales adecuados para el público en general están en el libro La educación.

Mientras ayudaba a su madre a preparar la edición de 1911 de El conflicto de los siglos, W. C. White escribió al Comité de Publicación: "En El gran conflicto, tomo IV [corresponde a El conflicto de los siglos], publicado en 1885, en el capítulo "Las asechanzas del enemigo", hay tres páginas o más de material que no fueron usadas en las ediciones posteriores, las que se prepararon para ser vendidas a las multitudes mediante nuestros colportores. Es una lectura sumamente excelente e interesante para los observadores del sábado, ya que señala la obra que Satanás hará al persuadir a ministros populares y a miembros de iglesia a que exalten el domingo como día de reposo, y persigan a los observadores del sábado. 33

"No se incluyó porque fuera menos verdadero en 1888 que en 1885, sino porque mi madre pensó que no era sabio decir estas cosas a las multitudes a las cuales el libro sería vendido en los años futuros...

"Con referencia a esto y a otros pasajes de sus escritos que han sido omitidos en ediciones posteriores, a menudo ella dijo: 'Estas declaraciones son verdad, y son útiles para nuestro pueblo; pero para el público en general, para quienes este libro se está ahora preparando, están fuera de lugar. Cristo dijo a sus discípulos: 'Tengo muchas otras cosas que deciros, pero no las podéis soportar ahora". Y Cristo enseñó a sus discípulos a ser "prudentes como serpientes y sencillos como palomas" '. Por lo tanto, como es más probable que más almas sean ganadas para Cristo por el libro sin este pasaje que con él, debe ser omitido.

"Con respecto a cambios en formas de expresión, mi madre ha dicho a menudo: 'Las verdades esenciales deben ser presentadas claramente; pero hasta donde sea posible deben ser dichas con lenguaje que gane, más bien que con lenguaje ofensivo' ". 34

Los sermones de Elena de White con frecuencia eran publicados como artículos en la revista Signs of the Times o en la Review and Herald. Sin embargo, era mucho más fácil preparar los artículos para la Review que para Signs. ¿Por qué? Porque los lectores de la Review eran principalmente adventistas, y los de Signs pertenecían mayormente al público en general.

Las experiencias personales enriquecieron sus escritos

Los predicadores creativos tienen una "inclinación homilética", esto es, en cualquier cosa que leen, en cualquiera de sus experiencias personales, "encuentran" información para sermones futuros. Tales experiencias enriquecen sus temas sagrados, lo que aumenta el interés de sus oyentes. Nadie, en ningún momento, comienza a pensar con la mente en blanco. En la mente de los pensadores creativos se encuentra la suma total de todo lo que alguna vez hayan leído, de todo lo que jamás hayan experimentado.

Además de todo lo que Elena de White estuviera leyendo, sus muchas experiencias de viaje enriquecieron su pensamiento. Por ejemplo, después de pasar un día recorriendo en un velero la Bahía de San Francisco (1876), ella continuó escribiendo sobre la vida de Cristo. Su tema de ese día era Cristo caminando sobre el mar de Galilea, y en su mente vio a los discípulos luchando en medio de la noche tormentosa. Ella prosiguió en su carta a su esposo: "Puedes imaginar que estaba callada y feliz con estos grandes temas de contemplación. Me alegro que fui sobre las aguas. Puedo escribir mejor que antes". 35

En 1886, mientras realizaba reuniones en Valencia, Francia, visitó la Catedral de San Apolinario, donde observó el carácter imponente de un servicio de adoración católico. Los sacerdotes oficiaron con sus túnicas blancas, cubiertas con un sobrepelliz de terciopelo negro adornado con una cinta dorada. Esta clase de experiencia le ayudó cuando más tarde, en El conflicto de los siglos, describió la magnificencia de la religiosidad católica. 36

Mientras estaba en Zurich, Suiza, visitó la Gross Munster, la iglesia donde Zuinglio predicó durante la Reforma protestante. Ella se interesó intensamente en observar la Biblia de Zuinglio y su estatua de tamaño natural en la que"una mano descansa sobre la empuñadura de su espada, mientras que la otra estrecha una Biblia". 37

En vista del hecho de que ella estaba ampliando entonces El conflicto de los siglos, especialmente la parte referente a la era de la Reforma protestante, se pueden comprender los comentarios de Elena de White sobre la gira a esta ciudad: "Recogimos muchos asuntos de interés que usaremos". 38

Variedad de cartas personales

Elena de White nunca esperaba que sus cartas privadas serían hechas públicas, excepto aquellas porciones que más tarde usó al desarrollar un artículo o aquellas cartas que pensaba que serían de interés general. ¿Cómo se sentiría la gente hoy si viese que su correspondencia privada repentinamente se transforma en propiedad pública? ¿Especialmente cuando la correspondencia ha sido escrita cuarenta años atrás, o cuando se trata de cartas confidenciales a miembros de la familia? ¿O cartas de reproche a dirigentes destacados de la iglesia o a sus esposas?

Pero hoy debemos enfrentar la realidad. Mucha de la correspondencia privada, confidencial, de Elena de White (cartas que ella nunca publicó) se ha vuelto pública. ¿Cómo ha ocurrido esto? Señalemos varias formas.

Debido a la posición única que la Sra. White tenía dentro de la iglesia, sus cartas se convirtieron en artículos de mucho valor para sus destinatarios. Los miembros de iglesia de más edad se las pasaban a sus hijos o a pastores o estudiantes de confianza. Pronto tomaron vida propia, generalmente sin el trasfondo del tiempo, lugar o circunstancias específicas que habrían provisto el contexto para entender el significado y propósito de cada carta.

Por supuesto, esta falta de contexto no les interesaba a aquellos que creían en alguna forma de inspiración verbal. 39 Para muchos, cada palabra de estas cartas se convertía a menudo en la "última palabra" sobre cualquier asunto. Lo atractivo de [la expresión] "Dice la Hna. White...", sobre la base de esas muchas cartas privadas, frecuentemente daba por terminadas las reflexiones ulteriores, e introducía perplejidad innecesaria en las discusiones en la iglesia. En los capítulos sobre "Hermenéutica" (caps. 32-34) discutiremos el problema que surge cuando se usan mal los escritos de Elena de White, especialmente sus cartas.

Otra manera en que sus cartas han llegado a publicarse es cuando el Centro White se las entrega a investigadores. Después que los investigadores han usado estas cartas, el Centro White ha puesto a disposición la mayoría de ellas en los 21 volúmenes de Manuacript Releases (Difusión de manuscritos). Otras cartas completas están a disposición en los cuatro tomos de los 1888 Materials (Materiales de 1888). Todas estas cartas están disponibles en CD-ROM.

Muchas de las cartas de Elena de White fueron enviadas a miembros de su propia familia, incluyendo asociados cercanos. Son numerosas las cartas afectuosas a Jaime y a sus hijos. Como hemos notado antes, 40 algunas de esas cartas pueden parecer abruptas y defensivas. Al considerar el tiempo, el lugar y la circunstancia, el lector de hoy día puede fácilmente simpatizar con una esposa y madre ocupada, intensamente entregada a una misión y a veces cansada. La verdadera prueba de una carta familiar ocasional que actualmente parece inflexible y carente de sensibilidad es la respuesta que sus hijos y su esposo les dieron a esas cartas a lo largo de los años. Los hijos amaban profundamente a su madre y se beneficiaban con su consejo. Jaime adoraba a su esposa aun durante sus días oscuros de enfermedad y depresión. 41

En 1876 Jaime White estaba preparando una biografía de su esposa. Debido a que sus cartas eran vistas como la "fuente más fructífera" para investigar su ministerio singular, él indicó en la contratapa del número de Signs del 10 de febrero que los amigos de ella debieran "enviar todas las cartas que permaneciesen en sus manos".

Una carta representativa de centenares de cartas de aliento escritas por Elena de White fue la que ella envió a dos familias jóvenes, los Robinson y los Boyd, cuando partieron del Quinto Concilio Europeo en Moss, Noruega, en junio de 1887, para abrir obra misionera en Sudáfrica. Durante esa reunión, la Sra. White había predicado sermones evangelísticos al público en general como también sermones pastorales a los miembros de iglesia, provisto consejo en reuniones de negocios, y compartido experiencias de pioneros con otros obreros. Pero cuando llegó el sábado de tarde, ella sabía que su trabajo no había terminado todavía. Ella y la Sra. Ings caminaron al bosque, extendieron una frazada sobre el suelo, y en vez de descansar, ella escribió una carta de diez páginas en la que daba consejo y aliento a los jóvenes obreros que iban hacia el campo misionero. Esa carta, ahora conocida como Carta 14,1887, se ha citado y publicado a menudo; su rico contenido ha guiado a muchos obreros a lo laigo de los años. 42

A veces Elena de White hablaba lúcida y cándidamente en cartas confidenciales a sus hijos como también a sus colaboradores. Las cartas privadas a su hijo Edson parecen ser francas, hasta cortantes, especialmente si se ignora el contexto histórico. No fue sino hasta después de que Edson cumplió 44 años que emergió como un predicador y un educador consagrado. En años posteriores, inició la obra adventista en el sur de los Estados Unidos del tiempo posterior a la Guerra Civil. Pero en sus años más jóvenes él fue reacio a asumir responsabilidad por sus decisiones financieras como también por su conducta. 43

Cuando a la edad de 20 años Edson estaba considerando casarse, su madre le escribió una de sus cartas francas. Ella mencionó su brillo intelectual, "capaz de ocupar un puesto como un médico o un hombre de negocios", pero señaló que era un "derrochón". Carecía de autocontrol. "Papá lamenta lo que ocurre contigo. Los dos no sabemos qué decir o hacer en tu caso. Lo vemos de la misma manera. En la actualidad tú no estás en condiciones de tener una familia, porque eres un niño en cuanto al criterio, un niño en cuanto al dominio propio. No tienes fuerzas para resistir la tentación aunque al ceder nos desacreditarías a nosotros y a ti mismo y deshonrarías a Dios. Te resististe a llevar el yugo en tu juventud. Amas la vida fácil y el verte libre de preocupaciones". 44

Cuando Edson era joven tuvo enfrentamientos con su padre. La mamá Elena a menudo trataba de mantener la paz, lo cual puede no haber sido apreciado por ninguno de los dos. Jaime creía que su esposa favorecía a Edson durante las rupturas en la comunicación entre padre e hijo. Si así ocurría, tal vez se debía al hecho de que ella comprendía mejor las circunstancias especiales que rodearon los primeros años de Edson, tales como el embarazo lleno de tensiones que ella había tenido con él y las influencias prenatales desfavorables; la salud sumamente pobre que Edson había tenido cuando era un bebé; y el hecho de que había estado separado con frecuencia y tempranamente de sus padres mientras ellos viajaban de estado en estado para unir a los primeros adventistas. Ella (ahora con 50 años) se refirió a estas circunstancias al escribirle a William en 1878: "Las circunstancias de su nacimiento [en 1849] fueron enteramente diferentes de las del tuyo. Su madre lo sabe, pero no todo el mundo" 45

Elena de White creía que durante los años formativos de sus hijos, ella y Jaime habían "fracasado" al no restringirlos de seguir "sus propias inclinaciones y deseos", pero pensaba que al mismo tiempo los habían censurado y encontrado faltas "en ellos con un espíritu que sólo los ofendería y desalentaría en vez de ayudarles". 46 Jaime y Elena White estaban experimentando los "dolores de crecimiento" que sufren los padres más concienzudos y consagrados en su elevado blanco de ser responsables ante Dios. Además de eso, asila se le había dado iluminación divina en cuanto a la maldición que recayó sobre Elí y sus hijos debido a la actitud indulgente del padre hacia los pecados de sus hijos, y ella no quería cometer un pecado similar. 47

Con estos antecedentes, uno puede comprender las cartas de ella a Edson, como la que sigue (tenía una nota que decía: "Leerla solo; privada"): "Mi querido hijo Edson [cuando tenía 15 años]: Cuando el verano pasado fuimos a Monterrey, por ejemplo, tú fuiste cuatro veces al río y no sólo nos desobedeciste sino que indujiste a Willie a la desobediencia. Desde esa ocasión una espina ha quedado clavada en mi corazón, cuando me convencí de que no podía confiar en ti... Una lobreguez que no puedo expresar envuelve nuestras mentes respecto a tu influencia sobre Willie. Tú lo induces a formar hábitos de desobediencia, encubrimiento y engaño. Hemos visto que estainfluendaha afectado a nuestro Willie, tan sincero y de corazón noble. Tú razonas y dices zalamerías y haces que las cosas le parezcan totalmente correctas a Willie, cuando él no puede percibir lo que está en el fondo del asunto... El adopta tu punto de vista al respecto y corre el peligro de perder su candor y su franqueza... Tú tenías una escasa noción del verdadero valor del carácter. Parecías tan complacido con la compañía de Marcus Ashley como con la de tu inocente hermano Willie. Nunca lo valoraste como él lo merecía. El es un tesoro, amado por Dios, pero me temo que tu influencia lo arruinará". 48

En esta carta tenemos la franqueza típica de la madre que apreciaba la franqueza en sus hijos. En su intento de despertar la conciencia de Edson y de estimular en él el cumplimiento de las expectativas paternas, ella usó al joven Willie (cinco años menor) como un modelo para Edson. Años más tarde ella pudo advertir que este tipo de comparación entre los dos hermanos no era el mejor enfoque, aunque ambos hijos tenían abundante evidencia del amor de su madre. En todo momento ella tenía en mente los intereses eternos de sus hijos, y simplemente no quería que su amor se confundiese con la indulgencia.

Cómo se desarrollaron categorías de producción literaria

Durante sus años más productivos, especialmente después de 1881, Elena de White mantuvo un flujo constante de cartas, sermones, artículos para revistas y libros. Sus ayudantes literarios procesaban luego estos materiales en otras formas de publicación. Los sermones se convertían en artículos para revistas, y las cartas, sermones y artículos a menudo se reorganizaban en la forma de un libro. La producción total era prodigiosa, como lo atestiguan las páginas de la Review y Signs, más los libros que salieron de su pluma durante los últimos 35 años de su vida

Diarios. El Centro White tiene unos 60 diarios pertenecientes a Elena de White que se remontan hasta el año 1859. Algunos registran eventos cotidianos, así como se lleva un diario personal en la actualidad, mientras que otros son simplemente libros en blanco con líneas, que ella usaba para escribir cartas o manuscritos de una naturaleza general. No es infrecuente encontrar una gama de escritos de varios años en un solo diario, años que podían superponerse con escritos en otros diarios. Esto se debe al hecho de que ella pasaba regularmente estos libros a sus secretarias para que fuesen copiados. De esta manera varios libros podían estar en uso al mismo tiempo, algunos en las manos de los copistas, mientras ella continuaba escribiendo en otro diario disponible.

Cartas. La edición de las cartas de Elena de White antes de ser despachadas implicaba más que pasar a máquina sus manuscritos hechos a mano. W. C. White mencionó el proceso en una carta a su madre después de haber recibido una larga carta de ella dirigida a A. C. Bourdeau (4.000 palabras). El dijo que Mary, su esposa. "tratará de arreglarla mientras tenga fuerzas". 49 "Arreglarla" significaba que se esperaba que se hiciesen correcciones gramaticales. Esta clase de ayuda editorial puede advertirse fácilmente cuando uno compara copias escritas rápidamente a mano con las copias editadas escritas a máquina.

Sermones y artículos para revistas. Muchos de los sermones de Elena de White fueron registrados taquigráficamente. Mary K. White y Mary Clough, como también otros, prepararon a menudo sermones para su publicación. Ambas revistas de la iglesia buscaban estos artículos en forma regular. No era fácil mantener este programa de trabajo debido a las interrupciones de los viajes y a otros escritos que le apremiaba completar. Para facilitar las cosas a todas las personas afectadas, especialmente a sus ayudantes que enfrentaban tantas presiones, Elena de White autorizó a los directores de la Review y de Signs que tomasen los manuscritos escritos a máquina y los preparasen para sus necesidades particulares. Al hacerlo, debían "excluir los asuntos personales y hacer el artículo de alcance general, y darle cualquier uso que considerasen mejor para los intereses de la causa de Dios". 50

Aunque los editores se habían ganado esta confianza al adecuar el texto a sus necesidades cambiaban la menor cantidad posible de palabras y oraciones. Este procedimiento explica las leves diferencias entre el artículo de la revista y el mismo material usado más tarde en un libro.

Libros (otros que no sean los Testimonios). Durante la década de 1890, varios libros estaban en proceso simultáneamente, incluyendo Obreros evangélicos, El camino a Cristo,51 y El Deseado de todas las gentes;52 el primero, una compilación completa, y los últimos dos, mayormente compilaciones y reordenamiento de material escrito previamente.

Marian Davis, "mi compaginadora de libros"

En una carta escrita en 1900 y dirigida a G. A. Irwin, Elena de White llamó a Marian Davis "mi compaginadora de libros". En esa misma carta, describía cómo Marian hacía su trabajo: "Ella... toma mis artículos que han sido publicados en los periódicos, y los pega en libros [hojas] en blanco. También tiene una copia de todas las cartas que escribo. Cuando prepara un capítulo para un libro, Marian recuerda que yo he escrito algo sobre ese punto especial que puede darle más fuerza al asunto. Empieza a buscarlo, y cuando lo encuentra, si ve que da mayor claridad al capítulo, lo añade.

"Los libros no son producciones de Marian, sino mi propia producción, recopilados de todos mis escritos. Marian tiene un gran campo del cual seleccionar, y su capacidad para ordenar los asuntos es de gran valor para mí. Me ahorra revisar una gran cantidad de material, lo cual no tengo tiempo de hacer". 53

Marian le escribió a Willie refiriéndose al peso de su trabajo: "Quizás usted se pueda imaginar la dificultad de reunir puntos relacionados con cualquier tema, cuando deben espigarse de treinta álbumes de recortes, una media docena de tomos encuadernados [de E. G. de White], y cincuenta manuscritos, todos ellos cubriendo miles de páginas". 54

Pero Marian no escribió nada. Cuando ella murió en 1904, Elena de White recordó con gran aprecio esa estrecha asociación: "Hemos permanecido lado a lado en el trabajo, y en perfecta armonía en ese trabajo. Y cuando ella reunía las preciosas jotas y tildes que había hallado en papeles y libros y me los presentaba, me decía: 'Ahora hay algo que falta [necesario]. No puedo suplirlo'. Yo revisaba el material y en un momento podía ubicar la línea precisa. Trabajamos juntas, sencillamente trabajamos juntas en perfecta armonía todo el tiempo". 55 Otros, incluyendo a Mary White, J. H Waggoner, W. W. Prescott y J. H. Kellogg, también les ayudaron a W. C. White y Marian Davis en la producción de libros.

El Dr. Kellogg ayudó en la publicación de Christian Temperance and Bible Hygiene (Temperancia cristiana e higiene bíblica). El escribió la introducción en la cual mencionó cómo fue preparado el libro: "Este libro no es una presentación nueva... sino simplemente una compilación, y en cierto sentido un resumen de los diversos escritos de la Sra. White sobre este tema, a lo cual se han agregado varios artículos del pastor Jaime White, elucidando los mismos principios, y la experiencia personal de los pastores J. N. Andrews y José Bates, dos de los pioneros del movimiento pro salud entre los adventistas del séptimo día. La obra de compilación se ha hecho bajo la supervisión de la Sra. White, por un comité designado por ella para dicho propósito, y ella ha examinado cuidadosamente el manuscrito". 56

Testimonios. El término 'Testimonios" llegó a ser bien conocido entre los adventistas, temprano en la historia de la iglesia, por tres razones: (1) Los adventistas que anteriormente habían sido metodistas estaban familiarizados con las reuniones "sociales", o las reuniones de "testimonio", en las que los miembros compartían experiencias personales y sus compromisos de fe; (2) las comunicaciones de Elena de White a otros, ya sean orales o escritas, llegaron a conocerse como "testimonios"; (3) las compilaciones publicadas de cartas, manuscritos y artículos previamente publicados en revistas se reunieron eventualmente en nueve volúmenes conocidos como Testimonies for the Church (Testimonios para la iglesia). [Gran parte del material de esos nueve volúmenes ha aparecido en español bajo el título de Joyas de los testimonios, tomos 1,2 y 3.]

Elena de White escribía estos "testimonios" siempre que tenía el tiempo y la ocasión para consignar por escrito las revelaciones que le eran dadas, ya sea mediante sueños nocturnos o visiones diurnas. A comienzos de noviembre de 1863 sucedió algo interesante en AdaMds Center, Nueva York. Cerca de allí casi toda una iglesia bautista del séptimo día se había convertido al mensaje adventista. Jaime y Elena White hablaron varias veces, como también J. N. Andrews.

El domingo de tarde, Andrews predicaba mientras la Sra. White, a sólo 1,20 m del púlpito (cuatro pies), escribía seis páginas durante el sermón, usando su Biblia como un soporte. Cuando terminó el sermón, se levantó y se dirigió a la congregación. Un miembro de iglesia informó en la Review que "sus palabras [de Elena de White] fueron suficientemente [poderosas] como para derretir a un corazón de piedra". Su capacidad para concentrarse se ilustra bien por la manera como reaccionó ese mismo día cuando alguien le preguntó qué pensaba de Andrews como orador. Ella replicó que "no podía decirlo, porque hacía mucho que no lo había oído". 57

Muchas de las comunicaciones personales de Elena de White fueron más tarde consideradas como valiosas también para otros. En respuesta a diferentes pedidos, los White hicieron arreglos para hacerlas imprimir en forma de folletos. Los primeros diez de esos Testimonies, entre 1855 y 1864, contenían de 16 a 240 páginas cada uno en panfletos de tamaño de bolsillo. En 1874 los primeros diez fueron reimpresos en forma de libro. (Sin duda que después de diez años los originales, no en forma permanente, no estaban fácilmente a disposición.)

Sin embargo, la revisión de 1881-1883 de los Testimonios previamente publicados, 1-28, se convirtió en un proyecto de importancia. El hecho de que los escritos públicos de una mensajera de Dios pudiesen o debiesen ser "revisados" concentró nuevamente el interés en la manera como Dios obraba a través de su mensajera. Para muchas personas esto resultó ser una idea nueva.

El congreso de la Asociación General de 1878 votó que todos los Testimonios previos debían ser reimpresos en forma permanente. La reimpresión implicaba una completa recomposición del tipo, creando un nuevo formato de las páginas y proveyendo una paginación consecutiva.

Elena de White y sus ayudantes inmediatos (W. C. White, Mary White, Marian Davis, Eliza Burnham y J. H. Waggonner) consideraron este pedido como una oportunidad para mejorar las deficiencias gramaticales y lograr mayor claridad de expresión. El blanco de la Sra. White continuó siendo el de presentar la verdad en la manera más clara posible.

Por qué eran necesarias las revisiones

La resolución de la Asociación General de 1883 respaldó el voto de 1878, y en ella se mencionaban las circunstancias bajo las cuales habían sido escritos los Testimonios: "Muchos de estos testimonios fueron escritos bajo las circunstancias más desfavorables, y la escritora estaba demasiado abrumada de ansiedad y de trabajo corno para dedicar pensamiento crítico a la perfección gramatical de los escritos, los que eran impresos con tal premura que se permitía que esas imperfecciones pasaran sin ser corregidas; etc.". 58

Los editores asumieron seriamente esta tarea de revisión. Mary le escribió a su esposo, W. C. White: "Con respecto a los cambios, trataremos de sacar provecho de tus sugerencias. Me acosa día y noche el temor de que quizás hacemos demasiados cambios o que de alguna manera cambiamos el sentido". 59

Pero no a todos les entusiasmaba la revisión de los Testimonios ya publicados. Oscuros temores se levantaban en el corazón del liderazgo de la iglesia. W. C. White le escribió a su esposa Mary desde la sesión de la Asociación General en 1882, alertándola en cuanto a la resistencia que había hacia la revisión: "Butler y Haskell no encuentran deficiencias serias en las pruebas de los Testimonios, pero dicen que no ven nada bueno en una tercera parte de los cambios. Ellos quisieran que pudieras ir con ellos a las reuniones y ver a hombres como Mooney [un polemista antiadventista] que presenta una edición y luego la otra, y muestra los cambios y trata de insistir en el asunto. Yo sostengo que no hay salvación en la gramática incorrecta, etc. Un pensamiento expresado gramaticalmente es tan bueno para llegar al corazón duro y pecador como si estuviese incorrectamente expresado". 60

Los temores procedían de dos direcciones: Los dirigentes sabían (1) que críticos de la denominación se apresurarían a aprovechar la oportunidad para mostrar que la "profetisa" adventista no era digna de confianza, que era manipulada por las circunstancias y por otras personas; (2) que los cambios en escritos ya publicados inquietarían a algunos adventistas, haciéndoles sentir que habían sido engañados y que Elena de White no era una guía segura.

¿Estaban justificados esos temores? Sí y No. Los temores se justificaban cuando los dirigentes observaban que muchas personas, tanto adventistas como no adventistas, sustentaban una visión inadecuada de cómo Dios habla a sus mensajeros humanos; creían que Dios dictaba las palabras exactas que usaban los profetas al revelar los mensajes divinos. Sin embargo, los temores eran innecesarios toda vez que la gente entendiese que Dios inspiraba al mensajero con pensamientos, no con palabras.

La resolución de la Asociación General de 1883 hizo lo mejor posible para aclarar la verdad sobre la naturaleza de la revelación/inspiración: "Creemos que la luz dada por Dios a sus siervos es mediante la iluminación de la mente, impartiendo así los pensamientos, y no (excepto en casos raros) las palabras exactas en las cuales debieran expresarse las ideas; por lo tanto.

"Acordado, Que al republicarse estos volúmenes se hagan dichos cambios verbales como para quitar, tanto como sea posible, las imperfecciones anteriormente mencionadas, sin que en ninguna medida se cambie el pensamiento". 61

Esta resolución de la Asociación General se convirtió en un hito para la comprensión de los adventistas del tema de la revelación/inspiración. 62

Oposición a las revisiones

Sin embargo, los temores no cesaron. Uriah Smith, director de la revista de la iglesia, como también muchos otros, se oponían a la revisión, aun después de que se había aprobado la resolución. Tres meses después del congreso de la Asociación General, Elena de White le escribió a Smith, para defender el proyecto de la revisión que estaba cerca de completarse:

"He recibido información de Battle Creek en el sentido de que la obra de los Testimonios no es aceptada. Deseo hacer algunas declaraciones, y usted puede hacer con ellas lo que desee. Estas son las declaraciones que usted oyó cuando las presenté: se me mostró hace años que no debemos demorar en publicar la importante luz que me fue dada aunque yo no pudiera preparar el material en forma perfecta. Mi esposo estaba muy enfermo, y no podía darme la ayuda que podría haber tenido y que pudiera haberme dado de haber estado con salud. Por esta razón he demorado en poner ante el pueblo lo que me fue dado en visión.

"Pero se me mostró que debo presentar a los hermanos de la mejor manera posible la luz recibida; y entonces, a medida que recibiera una luz mayor y usara las capacidades que Dios me ha dado, recibiría una mayor habilidad para emplearla en mis escritos y discursos. Tenía que mejorar tanto como fuera posible hasta llegar a la perfección, para que [mis escritos] fueran aceptados por mentes inteligentes.

"Todo defecto, hasta donde sea posible, debe ser quitado de las publicaciones. A medida que la verdad se desarrolle y llegue a ser ampliamente distribuida, debe ejercerse el mayor cuidado posible para perfeccionar las obras publicadas.

"Vi en cuanto a La historia del sábado del Hno. Andrews, que él demoró la obra por mucho tiempo. Otros libros equivocados estaban ocupando el campo y bloqueando el camino, de manera que las mentes fueron llenadas de prejuicios por los elementos opositores. Vi que de esta manera se perdería mucho. Después que la primera edición se agotó, él debió mejorarlo; pero estaba tratando, con todo esfuerzo, de llegar a la perfección. Dios no quería esta demora.

"Ahora, Hno. Smith, he estado haciendo un examen cuidadoso y crítico de la obra que se ha hecho con los Testimonios, y veo unas pocas cosas que creo que deben ser corregidas en el asunto presentado delante de usted y de los demás en la Asociación General [noviembre de 1883]. Pero al examinar el asunto más cuidadosamente veo cada vez menos cosas que son objetables. Donde el lenguaje usado no es el ideal, deseo mejorarlo de acuerdo con la gramática, como creo que debe hacerse en todos los casos donde pueda ser factible, sin cambiar el sentido. Se demora la obra, lo cual no me agrada...

"Mi mente ha estado preocupada sobre la cuestión de los Testimonios que han sido revisados. Los hemos considerado en forma más crítica. No puedo ver el asunto como mis hermanos lo ven. Creo que los cambios mejorarán el libro. Si nuestros enemigos quieren hacer mal uso de ello, que lo hagan...

"Creo que cualquier cosa que se publique será criticada, forzada, desviada y teigiversada; pero tenemos que avanzar con una clara conciencia, haciendo lo que podamos y dejando los resultados con Dios. No debemos demoramos para no retrasar la obra.

"Ahora, hermanos míos, ¿qué se proponen hacer? No quiero que esta tarea se arrastre por más tiempo. Quiero que se haga algo, y ahora mismo". 63

PerolacartadeElenadeWhiteaUriahSmith no fue suficientemente fuerte. Prevalecieron los temores de que los cambios socavarían la confianza en los escritos de ella. "Uriah Smith se encontró con una granizada de oposición de parte de creyentes en Battle Creek. ¡Nadie iba a tocar sus Testimonios!" 64 Pero la Sra. White, con su buen juicio y sentido común, reconoció los temores de los líderes, e hizo que sus ayudantes "rerevisaran" el proyecto de modo que sólo se cambiasen las imperfecciones más notorias. William le explicó todo esto a O. A. Olsen: "Hemos recompuesto muchas páginas de aquello que fue criticado en Battle Creek, y hecho centenares de cambios en las planchas como para que la fraseología de la nueva edición se aproxime tanto como sea posible a la antigua, sin que las declaraciones pequen de torpes ni que la gramática sea positivamente incorrecta". 65

Los primeros cuatro volúmenes de los Testimonios, como los tenemos hoy, retienen las correcciones de la impresión de 1885.

La experiencia de la revisión enseña lecciones

¿Qué aprendemos de la experiencia de esta revisión? (1) Tenemos una comprensión "oficial" de lo que los adventistas creen sobre la revelación/inspiración. Los adventistas son partidarios de la inspiración del pensamiento, no de la inspiración verbal.

(2) Tenemos un ejemplo de los problemas que se crean cuando la gente tiene un concepto erróneo del proceso de revelación/inspiración. Un concepto erróneo de cómo los pensamientos de Dios se convierten en las palabras de un mensajero inspirado afecta directamente la manera en que una persona lee la Biblia como también los escritos de Elena de White. Entender mal este tema crea problemas en la comprensión de la verdad, y eventualmente podría destruir la confianza tanto en la Biblia como en los escritos de la Sra. White cuando se descubren imperfecciones de lenguaje.

(3) La publicación de los Testimonios según la revisión de 1885 fue usada por críticos adventistas para atacar la inspiración de Elena de White. Debido a que muchos críticos creen que los mensajes proféticos genuinos son inspirados verbalmente, se sienten grandemente molestos cuando se cambian o se ponen en tela de juicio esas palabras. Por esto, los cambios en los escritos de la Sra. White son para ellos una clara evidencia de que esos escritos no fueron inspirados por Dios.

En su carta a Uriah Smith, Elena de White escribió que ella sabía que los "enemigos" usarían la revisión para ridiculizar a los adventistas, pero ella dijo: "Déjenlos que lo hagan". Ella no silenciaría la verdad meramente para evitar ataques injustos y sin principios, basados sobre una comprensión equivocada de cómo funciona la inspiración.

No pasó mucho tiempo antes de que D. M. Canright se "encargara" de los Testimonios. En 1889 este ex predicador adventista, que había estado dentro y fuera del ministerio por lo menos cuatro veces, escribió en su libro mordaz, Seventh-day Adventism Renounced (Renuncia al adventismo del séptimo día): "En 1885 todos sus testimonios [de Elena de White] fueron républicados en cuatro tomos, bajo el ojo de su propio hijo y de un editor crítico. Abriendo al azar cuatro páginas diferentes del tomo 1, las leí y comparé con la publicación original que yo tengo. ¡Encontré un promedio de veinticuatro cambios de palabras en cada página! Se sacaron sus palabras y se colocaron otras y se hicieron otros cambios; en algunos casos fueron tantos que era difícil leer las dos [páginas] juntas. Si se siguiera la misma proporción en los cuatro tomos, habría 63.720 cambios.

"Computando, entonces, las palabras que fueron insertadas por su esposo, por su copista, por su hijo, por sus editores, y aquellas que se copiaron de otros autores, probablemente representaría entre una décima a una cuarta parte de todos sus libros. ¡Hermosa inspiración es ésta!" 66

Canright exageró grandemente el monto de las revisiones hechas, pero no era el único que sentía malestar por las revisiones de las obras ya publicadas de Elena de White. Dirigentes como W. W. Prescott, S. N. Haskell y Milton Wilcox (director de Signs of the Times) estaban de parte de alguna forma de inspiración verbal, lo que a su vez afectaba su actitud hacia ciertos problemas doctrinales que surgirían en el futuro. Prescott, especialmente, parece haber sido influenciado por Theopneustia (1841), una obra de Louis Gaussen de amplia circulación, la que defendía claramente la infalibilidad bíblica. 67

Gaussen, y más tarde Prescott, vivieron en un tiempo de gran agitación teológica Racionalistas ingleses, místicos alemanes y florecientes liberales norteamericanos combinaban los métodos de la alta crítica en su asalto frontal a la integridad de la Biblia. Gaussen y otros eran líderes en la postura de sostener los fundamentos cristianos básicos, pero gran parte de esta defensa se la hacía detrás del foso de la infalibilidad bíblica, la cual, para ellos, quena decir alguna forma de inspiración verbal. Creían que era una contienda en la que había sólo dos opciones: o la alta crítica o inspiración verbal. Con el propósito de defender el alto punto de vista de la Escritura, sustentaron un punto de vista de la inspiración que era indefendible. Gaussen, por ejemplo, creía que las palabras del profeta eran inspiradas, no el profeta: "Si las palabras del libro están dictadas por Dios, ¿qué consecuencias tienen para mí los pensamientos del escritor?" 68

A través de los años la confusión inicial de Prescott, junto con la de otros dirigentes, contribuyó a que hubiera expectativas innecesarias e inalcanzables respecto a los escritos de Elena de White. Esta confusión brotó de tanto en tanto, especialmente en la Conferencia Bíblica de 1919 y, más tarde, en la de 1970. 69

Muchos pastores y laicos, debido a que no habían sido instruidos claramente, continuaron sintiéndose más seguros con alguna forma de inspiración verbal. La instrucción cuidadosa de parte de los dirigentes, tal como la que W. C. White trataba de transmitir, generalmente caía en oídos sordos. 70

Preguntas de estudio

1. ¿Cuál era la diferencia entre la responsabilidad de Marian Davis y la de los otros ayudantes editoriales de Elena de White?

2. ¿Qué quiere decir que se escribe con "un acento humano"?

3. ¿Por qué piensa usted que un profeta tendría que leer ampliamente?

4. ¿Por qué Elena de White escribió en forma diferente para el público en general que lo que lo hizo para los adventistas? Dé ejemplos.

5. ¿Qué problema subyacente causó controversia en la década de 1880 cuando los primeros Testimonios debían editarse?