"Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían" (Mar. 16:20).
Las visiones no siempre implicaban denuncias dramáticas o instrucciones espectaculares durante deliberaciones de la iglesia. Algunas visiones eran sobre asuntos corrientes, de todos los días.
En 1850, los miembros de iglesia de Sutton, Vermont, comprendieron que los White se estaban desgastando al viajar en diligencias o carretones comunes. Contribuyeron con $175 dólares para ayudarles a comprar un caballo y un carruaje, y les dejaron a los White la cuestión de elegir el caballo. Esta importante decisión no requirió mucho tiempo. Durante la noche, la Sra. White tuvo una visión en la que se le mostró que podría elegir entre tres caballos. Al día siguiente, ella sabía que el hermoso zaino moteado, llamado Charlie, era el caballo en el que confiaría por muchos años porque el ángel le había dicho en la visión: "Este es el caballo para ti". 1
A menudo las visiones públicas cambiaban a escépticos en creyentes
Durante varias décadas, contemporáneos de Elena de White la observaban en visión y describían por escrito esos eventos impresionantes. Las visiones públicas a menudo cambiaban a escépticos, incluso a adversarios, en creyentes.
José Bates fue uno de los primeros y más prominentes escépticos que se volvió creyente. 2 Junto con otros que se habían enterado sólo por rumores en cuanto a las primeras visiones de Elena de White, Bates no estaba convencido de que sus visiones "fuesen de Dios". 3 En ese entonces las visiones se confundían con sesiones espiritistas o mesmerismo. Bates pensaba que no eran "más que un fenómeno resultante de la prolongada debilidad corporal de quien las recibía". 4 Pero cambió su opinión después de observarla en varias visiones.
Una visión, en particular, lo impresionó. En noviembre de 1846, en el hogar de Stockbridge Howland en Topsham, Maine, se había reunido un pequeño grupo de observadores del sábado. Entre ellos estaban José Bates y los White. Elena de White fue arrebatada en visión y "por primera vez contempló otros planetas". Después de la visión relató lo que había visto.
Bates, un astrónomo aficionado, le preguntó si alguna vez había estudiado astronomía. Estaba atónito por lo que había oído y dijo: "Esto es del Señor". Más adelante, después de observar varias otras visiones, escribió en un pequeño folleto: "Agradezco a Dios por la oportunidad que he tenido junto con otros de presenciar estas cosas... Creo que la obra [de la Sra. White] es de Dios, y que se da para confortar y fortalecer a su pueblo esparcido, atribulado y sometido a burlas" 5
Elena de White nunca escribió esta "visión de astronomía". Nunca identificó por nombre los planetas que vio, ni mencionó la cantidad de lunas que alguno de los planetas puede haber tenido. Pero Bates le puso los nombres de los planetas según lo que él pen- saba que Elena de White estaba describiendo, y otros, incluyendo Jaime White, informaron lo que Bates parecía haber comprendido de los breves comentarios de ella. En la actualidad los telescopios revelan mucho más sobre los planetas, el número de sus lunas y otros fenómenos celestes que lo que Bates jamás podría haber soñado. Lo que realmente lo asombró no fue la descripción de los "planetas", sino lo que la Sra. White describió sobre la "abertura en el cielo", una referencia al así llamado "espacio abierto en Orión". Se ha informado que él dijo que la descripción de ella "superaba por lejos cualquier relato sobre la abertura en el cielo que él hubiese leído alguna vez de cualquier autor".6
No era una lección de astronomía
El punto parece claro: la visión no era una lección de astronomía que tenía el propósito de ser verificada por telescopios modernos. Antes bien, proveía información suficiente, por una joven totalmente ignorante de astronomía, que satisfizo la información limitada que Bates, un astrónomo aficionado, tenía en 1847. 7 Si Elena de White hubiese dado un anticipo de lo que el telescopio Hubble reveló en la década de 1990, José Bates ciertamente se habría convencido de que Elena White era una impostora, una fanática engañada. Sus dudas se habrían confirmado. Probablemente no se habría identificado más con los adventistas del séptimo día.
La confianza de Bates en las visiones de la Sra. White fue probada dos años más tar de. Los White necesitaban fondos desesperadamente para continuar la publicación de Present Truth. Desafortunadamente, Bates criticaba mucho el uso de revistas para diseminar el mensaje. Favorecía el empleo de folletos. En el punto más crítico del desacuerdo y de falta de fondos, Elena de White tuvo una visión según la cual la revista "era necesaria... el periódico debía ir... iría a donde los siervos de Dios no pueden ir".
Cuando Bates oyó del respaldo de la Sra. White al uso de las revistas, renunció a su oposición y prestó su influencia al desarrollo de la obra de publicaciones. 8
El joven Daniel Bourdeau, a la edad de veinte años, estaba haciendo obra misionera para la Iglesia Bautista en Canadá cuando se enteró que sus padres y su hermano mayor (Agustín C.) se habían unido a los adventistas sabatistas en el norte de Vermont. En su intento de disuadirlos, sucedió que ellos lo persuadieron a él en cuanto al sábado y otras doctrinas.
Pero Daniel todavía era un "incrédulo en las visiones" hasta el domingo de mañana del 21 de junio de 1857, cuando observó a Elena de White en visión en Buck's Bridge, Nueva York. Se le dijo que podía examinarla durante la visión. En sus palabras, "para satisfacer mi inquietud intelectual en cuanto a si respiraba o no, primero puse mi mano sobre su pecho durante suficiente tiempo como para saber que no había más movimiento en los pulmones que el que habría habido si ella hubiese sido un cadáver. Luego tomé mi mano y la coloqué sobre la boca, apretándole las ventanas de la nariz entre el pulgar y el índice, de modo que le hubiera sido imposible exhalar o inhalar aire, aun si lo hubiese deseado. La tuve así por unos diez minutos, suficiente tiempo como para sofocarla bajo circunstancias corrientes. No fue afectada en lo más mínimo por esta prueba... Desde que presencié este fenómeno maravilloso, ni una vez me he sentido inclinado a dudar del origen divino de sus visiones". 9
La visión más larga de Elena de White (cuatro horas) ocurrió en 1845 antes de su casamiento con Jaime. Una de las acusaciones que se le hacían era que no podía tener una visión si Jaime White y Sara, hermana de Elena (ambos acompañaban a Elena en sus primeros viajes), no estuvieran presentes. Otis Nichols, con la esperanza de desenmascarar la acusación, invitó a Elena y Sara a su casa, dejando a Jaime en Portland. Entre los que se hallaban en el área de Boston que impugnaban la validez de la experiencia de Elena Harmon estaban dirigentes fanáticos, incluyendo a Sargent y a Robbins, que también sostenían que era un pecado trabajar. 10
Sargent y Robbins fueron invitados y vinieron a la casa de Nichols, pero cuando se enteraron de que estaba presente Elena Harmon, rápidamente se retiraron, advirtiendo a Nichols que sus visiones eran "del diablo". Antes de partir, Nichols les dijo que Elena Harmon deseaba asistir a la próxima reunión de ellos en Boston, a lo que ellos consintieron.
Pero la noche previa a la reunión propuesta, se le mostró en visión a Elena que esos hombres no tenían planes de encontrarse con ella; habían alertado a sus seguidores a reunirse en Randolph, veinte kilómetros (trece millas) al sur de Boston. En esa visión también se le dijo que ella debía encontrarse con este grupo en Randolph, que Dios le daría un mensaje que convencería a "los honestos y libres de prejuicios si sus visiones eran del Señor o de Satanás". 11
Cuando Elena Harmon y su grupo llegaron, Sargent y Robbins gimieron sorprendidos. Robbins le dijo a Sarah, hermana de Elena, que Elena no podría tener una visión si él estaba presente. De acuerdo con el informe de Otis Nichols, en la reunión de la tarde Elena "fue arrebatada en visión con manifestaciones extraordinarias y continuó hablando en visión con una voz aguda que todos los presentes podían entender claramente, hasta alrededor de la puesta del sol [unas cuatro horas]".
¿Qué hicieron Sargent y Robbins durante este tiempo? "Agotaron toda su influencia y fuerza corporal para destruir el efecto de la visión. Se unieron para cantar en voz muy alta y luego hablaban y leían de la Biblia alternadamente en alta voz a fin de que Elena no pudiera ser oída, hasta que se les agotó la fuerza y les temblaban las manos, de modo que no podían leer de la Biblia".
Una Biblia familiar pesada
El Sr. Thayer, el dueño de la casa, no estaba convencido de que Elena Harmon era del diablo. Había oído que una prueba para determinar si las visiones venían de Satanás era colocar una Biblia abierta sobre la persona en visión. Le pidió a Sargent que lo hiciera, pero éste se negó.
Siendo un hombre de acción. Thayer tomó su pesada Biblia familiar, la abrió y la colocó sobre el pecho de Elena Harmon (quien estaba inclinada contra la pared). Ella se levantó inmediatamente y caminó al centro de la habitación, sosteniendo la Biblia en alto con una mano. Con la mano libre y los ojos mirando hacia arriba y no a la Biblia, ella comenzó a dar vuelta las páginas de la Biblia, colocando su dedo sobre ciertos textos.
Muchos en el cuarto que podían mirar los pasajes que ella señalaba con el dedo mientras que miraba hacia arriba, notaron que los estaba citando correctamente. Pero Sargent y Robbins, aunque ahora callados, continuaron endureciéndose contra la dramática refutación de todo lo que habían dicho.
Nichols informó más tarde que los miembros de este "Grupo de No Trabajar" se volvieron aun más fanáticos y se declararon libres de todo pecado. Alrededor de un año más tarde, el grupo se dispersó en medio de las revelaciones de "actos vergonzosos de sus vidas". 12
En 1852 un evento muy personal convenció a Marion Stowell que las visiones de Elena de White eran genuinas. En uno de sus viajes por el norte y el oeste de Nueva York, los White encontraron a Marión exhausta después de cuidar a la Sra. de David Amold por dos años y medio. La invitaron a unirse a ellos en su trineo mientras continuaban su viaje.
Marion Stowell recordó más tarde en una carta a la Sra. White: "No habíamos avanzado muchas millas más cuando usted dijo: 'Jaime, todo lo que se me mostró sobre este viaje ha ocurrido excepto una cosa. Teníamos una pequeña reunión con cierta familia. Tú hablabas con gran fluidez, sobre tu tema favorito, la venida cercana de Cristo' ".
Jaime respondió: "Es imposible [que esto] suceda en este viaje porque no hay ninguna familia adventista entre aquí y Saratoga. Nos alojaremos esta noche en un hotel y seguramente no tendremos una reunión allí, y mañana de tarde llegaremos a casa. Eso debe ocurrir en nuestro próximo viaje..."
Elena replicó: "No, Jaime, estoy segura que era en este viaje, puesto que nada se me ha mostrado sobre el próximo, y pasarán tres meses antes de que hagamos otro. Se me mostró que era en este viaje, sin embargo no alcanzo a ver cómo puede suceder".
Cerca de la puesta del sol, los White, al recordar que una amiga que se había casado recientemente vivía cerca, se detuvieron para visitarla y se los recibió gozosamente.
Marion Stowell continúa la historia: 'Terminada la cena, Emily dijo: 'Hno. White, ¿esbre la cercana venida de Cristo? Puedo llenar rápidamente ambas habitaciones. Me han oído hablar tanto acerca de ustedes dos, que ellos vendrán".
Y vinieron. Nadie recordó la conexión entre la visión anterior y la reunión de esa noche hasta que el grupo viajero estuvo en camino hacia la siguiente parada, Saratoga Springs. Marion le confió a Elena de White: "Desde esa ocasión hasta el presente ni una vez Satanás me ha tentado a dudar de sus visiones". 13
Muchas son las historias, cada cual única, que revelan cómo hombres y mujeres se convencieron de la legitimidad de las visiones de la Sra. White. La experiencia de Stephen Smith es típica. Informes en la Review and Herald indicaban que Smith había tenido una serie de experiencias en la década de 1850 que hicieron que fuese desfratemizado. Durante este período, la Sra. White le escribió un testimonio. Cuando lo recibió, lo tiró, sin abrirlo, al fondo de un baúl donde lo dejó por 28 años.
Durante estos años la Sra. Matilda Smith permaneció fiel y recibió semanalmente la Review and Herald. Eventualmente su esposo tomó los ejemplares, los leyó y fue suavizado espiritualmente por artículos escritos por Elena de White, a quien recordaba desde los años de la década de 1850. Entonces asistió a una reunión de reavivamiento en la iglesia de Washington, New Hampshire, una iglesia que él había ridiculizado por casi tres décadas. Después de confesar públicamente un sábado cuán equivocado había estado, el martes siguiente recordó ese testimonio sin abrir en el fondo de su baúl. El sábado siguiente regresó a la iglesia de Washington y contó su historia:
"Hermanos, cada palabra de ese testimonio para mí es cierta y la acepto. He llegado al punto en mi experiencia en el que finalmente creo que líos testimonios son todos de Dios, y si yo hubiese escuchado el que Dios me envió a mí, como también el resto, eso habría cambiado todo el curso de mi vida y yo habría sido un hombre muy diferente...
"Los testimonios decían que no se predicaría más acerca de una 'fecha definida' después del movimiento de 1844, pero yo pensaba que sabía tanto como las visiones de una mujer 'vieja' , como acostumbraba expresarlo. ¡Que Dios me perdone! Pero para mi tristeza encontré que las visiones tenían razón, y el hombre que pensaba que lo sabía todo estaba totalmente equivocado, porque prediqué de un tiempo definido en 1854 y gasté todo lo que tenía cuando, si les hubiese prestado atención, me habría ahorrado todo eso y mucho más. Los testimonios son correctos y yo estoy equivocado... Quiero decirle a nuestro pueblo en todas partes que otro rebelde se ha rendido". 14
Cómo se recordaban las visiones
De la mayoría de las visiones o sueños de Elena de White probablemente se escribía un bosquejo amplio poco después que ella los recibía. Con el transcurso del tiempo, ella completaba los detalles. 15
La visión dada en el día de Navidad de 1865 en Rochester, Nueva York, fue especialmente abarcante. De acuerdo con Jaime White, ya para 1868 Elena había escrito "varios miles de páginas" basadas en esa visión. 16 Los muchos asuntos incluidos en esa visión llegaron a ser una parte importante de la agenda de ella durante los tres años siguientes.
En ningún momento la Sra. White recordaba todos los elementos de la visión. Cuando visitaba las iglesias y las familias en su gira por el este a fines de 1867 y por el norte de Michigan en 1868, ella veía muchos rostros que instantáneamente le recordaban los mensajes para esas personas, los que entonces daba oralmente: o por escrito. 17
Muchas veces aquellos que habían recibido testimonios especiales en forma oral querían una copia por escrito. Obviamente éstos eran creyentes concienzudos que querían poner sus vidas en armonía con la admonición de la profetisa. Con referencia a esta práctica, Jaime White escribió en 1868: "Quisiera decirles a aquellos amigos que han pedido a la Sra. White que escriba testimonios personales, que en esta área de su labor ella tiene unos dos meses de trabajo a la mano". 18
Esta práctica de no escribir toda la visión inmediatamente no era infrecuente. En 1860 Elena de White hizo las siguientes reflexiones: "Después que salgo de la visión no recuerdo enseguida todo lo que he visto, y el asunto no me es tan claro hasta que lo escribo; entonces la escena surge ante mí como me fue presentada en visión, y puedo escribir con fluidez.
"A veces las cosas que he visto me son ocultadas después que salgo de la visión y no puedo recordarlas hasta que me encuentro ante un grupo al que se aplica la visión; entonces las cosas que he visto acuden a mi mente con fuerza. Dependo tanto del Espíritu del Señor para relatar o escribir una visión como para tenerla. Me es imposible recorder cosas que me han sido mostradas a menos que el Señor me las traiga a la mente en el momento en que a él le agrade que yo las relate o las escriba". 19
No todas las visiones fueron escritas
En ciertas ocasiones Elena de White no escribía los detalles específicos de una visión; lo que sabemos acerca de la misma ha llegado de observadores. Por ejemplo, su esposo Jaime dio la información respecto a la primera visión sobre salud que ella tuvo en 1848, y lo hizo 22 años más tarde en la Review and Herald, el 8 de noviembre de 1870.
Su primera visión sobre la Guerra Civil, recibida en Parkville, Michigan, el 12 de enero de 1861, parece que no ha sido registrada. Sin embargo, después de salir de la visión, que duró veinte minutos, ella relató al auditorio los eventos que pronto tendrían lugar. J. N. Loughborough estaba presente y tomó abundantes notas. 20
Preguntas de estudio
1. ¿Qué circunstancias cambiaron el escepticismo de José Bates en una confianza serena?
2. ¿Por qué Dios no le dio un cuadro del Orión a Elena de White como el que proveería un telescopio moderno Hubble?
3. ¿De qué manera les dio confianza a los observadores la visión más larga de Elena de White?
4. ¿Cómo les dio confianza a otros la visión de 1852 en el este de Nueva York?