Mensajera del Señor

Capítulo 16

Elena G. de White se Considera a Sí Misma una Mensajera

"Durante medio siglo he sido la mensajera del Señor, y mientras siga viviendo seguiré llevando los mensajes que Dios me dé para su pueblo". 1

La autopercepcióti que Elena de White tenía de su misión determinó de qué manera ella estableció prioridades en su vida personal y cuán decididamente llevaría su mensaje al mundo. Ella se consideró a sí misma como un "frágil instrumento... un canal para la comunicación de la luz". 2 En una declaración ante 2.500 personas (no todas miembros de iglesia) en el Tabernáculo de Battle Creek el domingo 2 de octubre de 1904, ella dijo: "Como dije ayer [una reunión del sábado], no soy una profetisa. No pretendo ser una dirigente; pretendo ser simplemente una mensajera de Dios, y esto es todo lo que alguna vez he pretendido". 3

Naturalmente algunos tomaron esto y lo pregonaron como una confesión de que al fin y al cabo la dirigente adventista no era una profetisa. Pero Elena de White quena aclarar un malentendido común de lo que un profeta es y lo que no es. Si los profetas primaria mente predicen eventos, ella quería que la gente comprendiese que esa definición no se aplicaba a su papel como mensajera de Dios. 4

Ella contestó las inquietudes tanto de adventistas como de no adventistas cuando dijo: "Nunca he pretendido ser profetisa. Si otros me llaman así, no les discuto. Pero mi obra ha abarcado tantos aspectos, que no puedo llamarme sino mensajera, enviada para dar un mensaje del Señor a su pueblo y para ocuparme de cualquier actividad que él me señale". 5

Ella era consciente de que estaba en la corriente histórica del sistema de comunicación de Dios a través de los profetas y las profetisas: "En los tiempos antiguos, Dios habló a los hombres por la boca de los profetas y apóstoles. En estos días les habla por los Testimonios de su Espíritu. Nunca hubo un tiempo en que Dios instruyera a su pueblo más fervientemente de lo que lo instruye ahora acerca de su voluntad y de la conducta que quiere que siga". 6

Aclarando la verdad bíblica

Elena de White nunca pretendió que sus escritos fuesen para invalidar la Biblia. 7 Ella veía como su "primer deber" el "presentar los principios bíblicos" y que si no había "una reforma decidida y concienzuda" ella debería "exhortarlos personalmente". 8 En realidad, sus Testimonios no habrían sido necesarios "si os hubieseis dedicado a estudiar la Palabra de Dios, con un deseo de alcanzar la norma de la Biblia y la perfección cristiana". 9

Además de eso, nunca pretendió tener infalibilidad y siempre subrayó que "sólo Dios es infalible". 10Ella fue siempre receptiva hacia el descubrimiento de la verdad. Para ella, la verdad progresiva no contradeciría verdades reveladas previamente sino que la expanderían. 11

El corregir errores contemporáneos en el pensamiento cristiano llegó a ser una parte esencial de la exposición de los principios bíblicos. Elena de White diría: "[Esto me ha sido dado] para corregir errores sutiles y para especificar lo que es la verdad". 12

En su interés primario de que la Biblia fuese vista como la única regla de fe y práctica del cristiano, se sintió impulsada a enfatizar que, en algunos casos, lo que por siglos se había entendido como la "verdad bíblica" podría ser meramente "gérmenes que circulan" y la "hojarasca del error". 13

Además de corregir esos gérmenes teológicos "circulantes" que perneaban el cristianismo convencional en el siglo XIX, se le mostró que algunas verdades cristianas básicas habían permanecido latentes desde el siglo I. Estas verdades debían recuperarse y ser colocadas dentro del marco mayor del "Evangelio eterno" que tenía que predicarse en su plenitud al fin del tiempo. 14

Debido al hecho de percibirse a sí misma como la mensajera de Dios con la misión de ayudar a aclarar la verdad bíblica, Elena de White y sus contemporáneos entendieron que el consejo de ella se hallaba en un nivel más elevado que el de otros estudiantes de la Biblia. Su participación en la formación de la doctrina de los adventistas del séptimo día fue percibida como normativa.

Las visiones definieron la verdad y crearon unidad después del estudio de la Biblia

En los días formativos del movimiento, los adventistas sabatistas se reunieron en diversas ocasiones para establecer sus doctrinas básicas y para fomentar la armonía en sus filas. 15 Con sus Biblias abiertas, a veces dedicaban días y noches enteros al estudio. Cuando el grupo se encontraba trabado en un atolladero con diversos puntos de vista firmemente defendidos, Elena de White recibía una visión en la que se indicaba la interpretación bíblica correcta. En consecuencia, ella podía confirmar los resultados del estudio bíblico del Hno. C, antes que los de los Hnos. A, B o D.

He aquí cómo Elena de White describió esas ocasiones: "En aquel tiempo [después del chasco de 1844] se nos presentaba un error tras otro; ministros y doctores [médicos] traían nuevas doctrinas. Solíamos escudriñar las Escrituras con mucha oración, y el Espíritu Santo revelaba la verdad a nuestra mente. A veces dedicábamos noches enteras a escudriñar las Escrituras y a solicitar fervorosamente la dirección de Dios. Se reunían con este propósito grupos de hombres y mujeres piadosos. El poder de Dios bajaba sobre mí, y yo recibía la capacidad para definir claramente lo que era verdad y lo que era error.

"Al ser así delineados los puntos de nuestra fe, nuestros pies se asentaron sobre un fundamento sólido. Aceptamos la verdad punto por punto, bajo la demostración del Espíritu Santo. Yo solía quedar arrobada en visión, y me eran dadas explicaciones. Me fueron dadas ilustraciones de las cosas celestiales y del santuario, de manera que fuimos colocados donde la luz resplandecía sobre nosotros con rayos claros y distintos". 16

Estas experiencias, en las que Elena de White trajo claridad y armonía a los estudios bíblicos del grupo, impartieron validez y certidumbre a los primeros adventistas. De tanto en tanto, cuando dentro de la iglesia se estaban atacando las doctrinas básicas, ella apelaba a sus experiencias anteriores: "Nadie intente derribar los fundamentos de nuestra fe, que fueron colocados en el principio de nuestra obra por el estudio de la Palabra, acompañado de oración y por las revelaciones. Sobre este fundamento hemos edificado durante los cincuenta años que han transcurrido". 17

Si adventistas de tiempos posteriores negasen estos eventos históricos --estas experiencias confirmatorias a través del estudio de la Biblia y la dirección del Espíritu--, esto los llevaría otra vez a la confusión que había cuando los Hnos. A, B, C o D procuraban convencer a los demás de que la posición bíblica particular de cada uno era "la verdad". A través de su larga vida, Elena de White ayudó a otros a llegar a ser "discípulos" de la "primera generación", adventistas de los primeros tiempos. Ella sabía que sólo al ayudar a adventistas de años posteriores a revivir la "experiencia" (estudio de la Biblia más confirmación del Espíritu), verían ellos la coherencia y la urgencia del mensaje adventista.18

Se desprende de esto, entonces, que rechazar los escritos de Elena de White es insultar al Espíritu de Dios, no a ella. En muchos casos a lo largo de su ministerio, ella expresó su angustia porque aquellos que desdeñaban o rechazaban sus mensajes estaban rechazando mucho más que a un ser humano. Por ejemplo: "Los testimonios que le he presentado en verdad me han sido dados por el Señor. Lamento que usted haya rechazado la luz dada... No es a mí a quien usted está traicionando. No es contra mí contra quien usted está tan enojado: es contra el Señor, quien me ha dado un mensaje para amonestarlo a usted". 19

Consecuencias trágicas

Ella frecuentemente advirtió de las consecuencias personales, tristes, a veces trágicas, que seguirían al rechazo de sus escritos. 20 Debido a que ella sabía que sus visiones eran del Señor, especialmente para preparar a un pueblo para el regreso de Jesús, ella no respondía en forma casual a quienes trataban su cónsejo con indiferencia. Veía el fin de todo en el desarrollo de la vida de una persona, y se sentía alarmada.

El siguiente trozo es una muestra del conocimiento que ella tenía de aquellos que bromean con sus mensajes: "Es el plan de Satanás debilitar la fe del pueblo de Dios en los Testimonios. Satanás sabe cómo hacer sus ataques. Obra sobre las mentes para excitar los celos y la desconformidad para con aquellos que están a la cabeza de la obra. Luego se ponen en duda los dones; y por supuesto, más tarde tienen poco peso y las instrucciones dadas por medio de las visiones son despreciadas. Luego sigue el escepticismo en cuanto a los puntos vitales de nuestra fe, los puntales de nuestra posición, y a continuación la duda en cuanto a las Santas Escrituras y la marcha descendente hacia la perdición. Cuando se ponen en duda los Testimonios en los cuales se creía una vez y se renuncia a ellos, Satanás sabe que los seducidos no se detendrán con esto, y él redobla sus esfuerzos hasta lanzarlos en abierta rebelión, que se vuelve incurable y acaba en la destrucción. .. Se levantan con sentimientos amargos contra aquellos que se atreven a hablar de sus errores y reprender sus pecados". 21

Elena de White comprendía qué era lo que motivaba que la gente rechazase sus escritos. Algunos aceptaban las partes con las que estaban de acuerdo y rechazaban aquellas "porciones... que condenan sus costumbres favoritas". 22

Algunos que no "entendían" sus escritos "tienen la luz pero no han andado en ella Lo que yo diga en una conversación privada suele ser repetido de tal manera que signifique exactamente lo opuesto a aquello que los oyentes hubieran entendido si tuvieran una mente y un espíritu santificados". 23

Otros "anulan el efecto del consejo de Dios" porque los escritos de ella no armonizan con opiniones preconcebidas o ideas particulares. .. "Cualquier cosa que sostenga sus ideas acariciadas es divina, y los testimonios que corrigen sus errores son humanos: son las opiniones de la Hna. White". 24 Una amenaza a la fe que Elena de White censuró sin hacer concesiones fue la práctica de algunos de "disectar" sus escritos: "No sintáis que podéis disecarlos [a los Testimonios] para que se adapten a vuestras propias ideas, aseverando que Dios os ha dado capacidad para discernir lo que es luz del cielo, y lo que es expresión de simple sabiduría humana. Si los Testimonios no hablan según la Palabra de Dios, rechazadlos". 25

Ella creía que sus escritos eran coherentes y armoniosos desde el principio al fin, "una línea recta de verdad". Esta es una declaración notable para que la haga cualquier autor, especialmente alguien que ha estado escribiendo por más de sesenta años. 26 El principio definido que mantuvo sus escritos coherentes y armoniosos fue su "tema del gran conflicto". 27

Papeles gemelos

Debido a que ella creía firmemente que Dios la estaba usando como su mensajera de los últimos días, ella se veía a sí misma como alguien que tenía dos papeles: Para el público en general, una evangelista que apela y advierte, y para los adventistas, una consejeramaestra. 28

Comprendiendo la diferencia marcada en esta doble responsabilidad, ella declaró enfáticamente que sus escritos no debían usarse como autoridad doctrinal para el público en general: "El primer número de los Testimonios publicados [alguna vez] contiene una amonestación contra el empleo imprudente de la luz que ha sido dada por este medio al pueblo de Dios. Declaré que algunos habían asumido una conducta imprudente, cuando al hablar de su fe a los incrédul os habían leído en mis escritos la prueba que se les había pedido, en vez de acudir a la Biblia para obtenerla. Me fue mostrado que esta conducta era inconsecuente y que llenaría a los incrédulos de prejuicios contra la verdad. Los Testimonios no pueden tener valor para aquellos que no saben nada de su espíritu. No debe hacerse referencia a ellos en tales casos". 29

Pero era diferente para los miembros de iglesia. Sabiendo que sus escritos armonizaban con la Biblia y que Dios le había dado luz especial para los adventistas con una tarea distintiva para los últimos días, ella instó a los miembros de iglesia a aceptar sus escritos como la verdad de Dios: "A medida que se acerca el fin, y la obra de dar la última amonestación al mundo se extiende, resulta más importante para los que aceptan la vedad presente tener una clara comprensión de la naturaleza e influencia de los Testimonios, que en su providencia Dios vinculó con la obra del mensaje del tercer ángel desde su mismo nacimiento". 30

Elena de White hizo claro el hecho de que no recibía una visión específica para cada testimonio. Algunas personas estaban adoptando la posición de que si ella no tenía una visión especial para cada caso individual, sus advertencias o reproches "no deben tener más peso que los consejos y amonestaciones de otras fuentes". 31

Ella luego usó la experiencia de Pablo como una analogía. Aun cuando Pablo no tuvo una visión especial antes de escribir su primera carta a los Corintios pero recibió información básica de la familia de Cloé (1 Cor.1:11), de la misma manera ella se había sentido impulsada a escribir principios generales que serían apropiados para la necesidad especial del momento. Los corintios no consideraron menos seriamente la carta de Pablo porque él reveló la fuente de su preocupación. Sabían que el apóstol estaba hablando la verdad acerca de su condición, y prestaron atención cuidadosa a sus admoniciones. De modo que en la experiencia de la Sra. White, "Dios me ha mostrado que si se sigue cierto curso de acción o se complacen ciertos rasgos de carácter, se producirán ciertos resultados. Es por esto que me ha educado y disciplinado para que pueda ver los peligros que amenazan a las almas, y para que instruya y advierta a su pueblo, línea sobre línea... a fin de que no sean ignorantes de las estratagemas de Satanás y puedan escapar de sus trampas... ¿Guardaré silencio porque cada caso individual no me ha sido señalado en una visión directa?" 32

Desde sus primeras visiones hasta su muerte, Elena de White conoció la Fuente de su conocimiento. "Vi" era una palabra muy frecuente cuando hablaba a los miembros de iglesia. Otras expresiones que destacaban su sentido de autoridad y su misión incluían, "Estoy hablando de lo que sé"; 33 "de la instrucción que el Señor me ha dado.Si alguna vez el Señor me ha hablado". 34

Aunque deseaba que sus lectores "oyeran" la voz de Dios a través de sus escritos, ella enseñaba claramente que Dios no le dictaba cada palabra. Creía que sus palabras no eran las palabras de Dios (aun como no lo eran las palabras de los autores bíblicos); comunicaba los pensamientos de Dios con las mejores palabras que podía emplear. 35

En 1867 escribió lo siguiente dentro de un artículo que se refería al atuendo femenino adecuado al estar en público, en un tiempo cuando se hallaban de moda los vestidos largos y sueltos: "Aunque dependo tanto del Espíritu del Señor al escribir mis visiones como al recibirlas, sin embargo las palabras que empleo al describir lo que he visto son mías, a menos que sean las dichas por un ángel, las que siempre coloco entre comillas". 36 Aquí está haciendo una diferencia entre las palabras exactas habladas divinamente y las palabras usadas por ella al comunicar el mensaje de la visión. La distinción es entre las palabras divinas y sus palabras, no entre sus palabras y las de otros seres humanos que ella usaba a veces para darles precisión y color históricos a sus escritos.

Elena de White apelaba al sentido común del lector así como nosotros debemos usar sentido común al estudiar la Biblia. Los principios no cambian; pero las normas y las aplicaciones de los principios a un tiempo y lugar determinado pueden cambiar debido a los tiempos y circunstancias cambiantes. 37

Se necesita sentido común para discernir la diferencia entre lo común y lo sagrado. En 1909 ocurrió un ejemplo clásico de confusión entre ambas cosas. Un miembro de iglesia creía que la Sra. White estaba equivocada cuando declaró en una carta que el Sanatorio de Paradise Valley tenía cuarenta habitaciones cuando sólo tenía treinta y ocho. Para ayudarles a quienes estaban confundidos, ella dio la siguiente explicación:

"La información que di en cuanto al número de habitaciones del Sanatorio de Paradise Valley no fue dada como una revelación del Señor sino simplemente como una opinión humana. Nunca me ha sido revelado el número exacto de habitaciones de ninguno de nuestros sanatorios, y el conocimiento que tengo en cuanto a tales cosas lo he obtenido preguntando a los que suponía que estaban informados. En mis palabras, cuando hablo acerca de estos temas comunes, no hay nada para inducir a la mente a creer que recibo mi conocimiento en una visión del Señor y que presento eso como tal... Es un gran error que uno mezcle lo sagrado con lo común...

"Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios. Se hacen preguntas a veces que no tienen nada que ver con temas religiosos, y esas preguntas deben ser contestadas. Conversamos acerca de casas y tierras, transacciones comerciales y ubicación para nuestras instituciones, sus ventajas y desventajas. Recibo cartas en las que se me pide consejo en cuanto a muchos temas extraños, y aconsejo de acuerdo con la luz que se me ha dado". 38

Fuentes extrínsecas al relatar las visiones

Ocasionalmente Elena de White usaba material que había estado leyendo o incidentes interesantes del pasado reciente para añadirle vigor al mensaje que trataba de comunicar. Los eventos recientes estaban obviamente en su mente como lo están en la mente de gente no inspirada. Son parte del proceso mental y todos los usamos para relacionar lo conocido con lo desconocido. A veces Dios podía captar la atención del profeta y hacer que su mensaje en una visión fuese más impresionante al vincularlo con algún evento reciente.

Un ejemplo de este enlace con un evento fue el de la tragedia de una resaca en Nueva Zelanda que arrastró u su muerte a tres nadadores y un llamado sumamente conmovedor que le hizo a su hijo Edson. 39 Otro ejemplo ocurrió en 1903 cuando la denominación estaba envuelta en la seria crisis del panteísmo. No mucho antes de que recibiera una visión que resultaría enormemente útil, ella había leído en el periódico acerca de un choque de un barco contra un témpano en medio de la neblina. En la visión, la analogía del témpano era instructiva: "Bien sabía yo el significado de esta representación. Tenía mis órdenes. Había oído las palabras, como una voz viviente de nuestro Capitán: '¡Enfréntalo!' Sabía cuál era mi deber y que no había un momento que perder... Esta es la razón por la que usted recibió los testimonios en el momento cuando los recibió". 40

Obviamente el Señor, al dar sus visiones, podía usar el conocimiento y las ideas que los profetas habían adquirido anteriormente mediante la lectura o la experiencia. 41 De otro modo, Dios estaría convirtiendo la mente del profeta en una máquina fax.

No deberíamos albergar la menor duda respecto a la inspiración de la Biblia. Ha sobrevivido durante siglos un intenso escrutinio y una actitud escéptica. Cuando estudiamos de qué modo hicieron su trabajo los autores bíblicos, encontramos que ocasionalmente tomaron material prestado de otros escritores, sin informar a sus lectores en cuanto a la práctica. 42

Pueden citarse varios ejemplos para mostrar que Elena de White también tomó prestadas palabras de otros autores cuando relataba sus visiones. Esta es la práctica que esperaríamos cuando los profetas usan su propia experiencia y marco de referencia al describir lo que han visto en visiones o sueños.

A lo largo de los años la Sra. White usó la frase, "Vi" y "Me fue mostrado" al relatar sus visiones o sueños. 43 Al comienzo de su ministerio, ella usaba estas frases frecuentemente porque estaba hablando o escribiendo primariamente para creyentes. Pero en años posteriores, cuando algunas de estas visiones fueron republicadas para el público en general, esas frases fueron eliminadas por razones obvias.

Dos maneras de entender

Estas dos frases pueden entenderse de dos maneras: O los profetas vieron realmente con sus propios ojos u oyeron con sus propios oídos lo que más tarde relataron; o "fueron guiados por el Espíritu Santo para comprender que ciertos conceptos eran verdaderos aun aparte de una visión. En cualquier caso que sea, la expresión siempre significa que lo que fue escrito lo fue bajo la inspiración del Espíritu de Dios". 44

Todos han tenido la experiencia de citar a otra persona, ya sea en una carta o en una conversación. Para retener el interés de los oyentes o lectores, uno cita "las ideas principales" a fin de evitar una narración tediosa.

Pero a menudo la persona citada reclamará: "¡Eso no es lo que yo quise decir!" O, "¡Esa no es la forma en que lo dije!" El extracto, la cita condensada, puede ser exactamente lo que se dijo, pero al carecer del marco y contexto del comentario original puede adquirir un sentido propio y no comunicar la intención original.

Nuestras propias experiencias personales nos ayudan al tratar de entender a la Sra. White en forma más exacta y justa. Por razones de espacio y de tiempo, a veces citamos sólo una porción de una carta, diario, anotación o manuscrito de Elena de White. La cita puede entenderse claramente, pero a menudo carece de la calidez, afecto, intensidad y espíritu generoso de la autora porque está faltando el contexto ambiental. En realidad, a veces ella puede parecer abrupta, hasta dura, en cartas o sermones citados parcialmente. Sólo cuando se lee toda la carta captamos el humor y el propósito completos que ella tenía. 45

El método más seguro para comprender a autores citados frecuentemente es revivir sus circunstancias y sentir las inquietudes que ellos tuvieron al escribir. Para comprender mejor los mensajes de Elena de White, debemos recordar cómo la entendieron sus contemporáneos. Estaban seguros de su franqueza honesta, su espíritu generoso, su bondad y su consagración absoluta a la misión de comunicar los mensajes de Dios sin que las simpatías humanas diluyeran su contenido. La mayoría recibía sus admoniciones --a veces reprensiones cortantes-- con la confianza de que ella era una 'madre" celosa y sincera como también una persona que disciplinaba en forma correcta. Aquellos que rechazaban sus mensajes vivían para lamentar su obstinación o para presenciar el cumplimiento de las predicciones de ella en sus vidas.

Las visiones no sustituyen el estudio de la Biblia

En la década de 1850, los oponentes de los adventistas ridiculizaban sus doctrinas como "opiniones resultantes de las visiones". Jaime White respondía señalando el hecho de que cada doctrina estaba basada en la Biblia y respaldada por argumentos bíblicos: "El reavivamiento de cualquiera de los dones o de todos ellos nunca invalidará la necesidad de investigar la Palabra para aprender la verdad. .. No es el plan de Dios guiar a su pueblo al amplio campo de la verdad a través de los dones. Pero después que su pueblo ha investigado la Palabra, si entonces las personas yerran y se desvían de la verdad bíblica,o si por contienda procuran imponer puntos de vista erróneos sobre los buscadores honestos de la verdad, entonces es la oportunidad de Dios para corregirlos mediante los dones. Esto está en armonía con toda nuestra experiencia sobre este tema". 46

En 1874, Uriah Smith, director de la revista de la iglesia, respondió a una acusación hecha por un adventista que observaba el domingo y que decía que los adventistas del séptimo día basaban sus enseñanzas del santuario en las visiones de Elena G . de White. En su respuesta, Smith escribió que "entre nuestras publicaciones corrientes hay obras sobre el santuario... Pero en ninguna de ellas se hace referencia a las visiones como la menor autoridad sobre este tema, o como la fuente de la cual se haya derivado algún parecer que sustentemos [al respecto],.. Se apela invariablemente a la Biblia, donde hay abundante evidencia para los puntos de vista que sostenemos sobre este tema". 47

A lo largo de su ministerio, Elena de White mantuvo la primacía de la Biblia. En 1851 ella extendió la siguiente apelación: "Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica. Por esa Palabra hemos de ser juzgados". 48 En 1901: "El Señor desea que estudiéis vuestras Biblias. El no ha dado ninguna luz adicional para tomar el lugar de la Palabra. Esta luz [el don de profecía] se da con el propósito de concentrar en su Palabra las mentes confundidas" 49

Los escritos de Elena de White son primariamente para la iglesia

En la página 112 de este libro hemos notado cómo Elena de White y los ayudantes editoriales que ella había designado modificaban sus escritos cuando se los imprimía para el público en general. ¿Por qué? Para no dar causa de ofensa a los que oyesen o leyesen por primera vez las verdades distintivas del Evangelio. Esta práctica reflejaba el principio de Pablo de llegar a la gente donde ellos se encuentran (1 Cbr. 9:21-23). Cuando los primeros escritos de Elena de White se reimprimían para el público en general, se quitaban las referencias a las visiones. Cuando resultó obvio que un libro como El conflicto de los siglos debía venderse al público en general, y especialmente en Europa, se hicieron modificaciones. Por ejemplo, en la edición de 1888 de dicho libro ciertas referencias que suponían un conocimiento de la historia millerita se expandieron para los lectores del campo mundial.

Otra recomendación que Elena de White dio a sus colaboradores fue que los ministros no debían usar sus escritos en reuniones evangelísticas para "sostener sus posiciones". Para ella, como también para todos los adventistas, la Biblia debe permanecer "en primer lugar" al establecer los puntos principales del "evangelio eterno" (Apoc. 14:6). "Que nadie sea educado a mirar a la Hna. White, sino a Dios poderoso que da las instrucciones a la Hna. White". 50

En el primero de sus Testimonios ella amonestó a los creyentes ano tomar un "curso de acción imprudente" al hablarles a los incrédulos y leerles de una visión "en vez de ir a la Biblia en busca de una prueba". ¿Por qué? La Sra. White vio que "este proceder era inconsecuente y despertaba en los incrédulos prejuicios contra la verdad. Las visiones no pueden tener peso alguno para aquellos que nunca las han visto y que no saben nada de su espiritu. En tales casos no debería aludirse a ellas". 51

Este principio de adaptarse52 al nivel de experiencia de los oyentes o lectores de uno se ilustra en el ministerio de Jesús y de Pablo. Muchas veces el Salvador quiso decirle al mundo, aun a sus discípulos, "toda" la verdad, pero ellos no estaban listos para eso: una instrucción prematura puede despertar innecesariamente resistencia y prejuicios. Aun en su enseñanza mediante parábolas a sus discípulos --aquellos que lo conocían mejor--, Jesús les enseñó sólo hasta cierto punto, "conforme a lo que podían oír" (Mar. 4:33). Y sólo horas antes de su muerte, Jesús les recordó a sus discípulos que necesitaban aprender mucho más pero que no estaban listos. "Aun tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar" (Juan 16:12).

Al proclamar el Evangelio al público en general, Jesús fue aun más cauteloso. Sobre todo, evitó ofender toda vez que fuese posible. No quería despertar prejuicios en nadie al decir algo que suscitaría innecesariamente una respuesta negativa. Los condujo de lo conocido a lo desconocido comenzando con las autoridades en quienes ellos ya confiaban, incluyendo el testimonio de la misma naturaleza. Jesús se abstuvo de dar mucho del signiñeado de sus parábolas cuando hablaba con el público en general, pero al estar solo con sus discípulos les explicaba las parábolas más cabalmente (Mat. 13).

Pablo tenía la cabeza y el corazón llenos para compartir el Evangelio con el mundo. Con los incrédulos, pensaba como un judío o un griego o un habitante de Listra, y les hablaba en forma atractiva y sin prejuicios, reteniendo muchas cosas que podía compartir con los creyentes (1 Cor. 9:19-22). Pero Pablo les dijo incluso a los creyentes que todavía estaban creciendo en su experiencia: "Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía" (1 Cor. 3:2).

En su carta a los Hebreos, Pablo estaba desarrollando ciertos aspectos de la encamación y por qué Jesús llegó a ser hombre. Esta información tenía mucho que ver con una comprensión más profunda del ministerio de Cristo en el santuario celestial. Pero Pablo sabía, por alguna razón que no conocemos, que sus lectores no estaban listos para las implicaciones más amplias de una verdad más avanzada acerca de Jesús: "Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque... tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido... El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Heb. 5:11-14).

La experiencia de Elena de White fue la misma que la de Cristo y Pablo: Tenía la verdad, hasta el punto que le ardía dentro del alma, pero no podía entregarla toda en seguida. Los maestros sólo pueden ir tan lejos como sus oyentes son capaces de compartir sus premisas básicas. Los profetas deben ser astutos y sabios en su manera de presentar la verdad revelada. Aun con creyentes que conocen algo de la obra del Espíritu Santo, los maestros y profetas deben usar el respeto cuidadoso de Pablo por el nivel de experiencia de los oyentes: sólo han de compartir la verdad cuando sus destinatarios sean "capaces" de recibirla.

Preguntas de estudio

1. ¿Qué significado tiene para usted el hecho de que Elena de White haya elegido el término "mensajera" en vez del de "profeta" para describir su ministerio?

2. ¿Cuáles son algunos de los gérmenes teológicos "circulantes" del cristianismo convencional que Elena de White se sintió impulsada a rechazar?

3. ¿Con qué doctrinas reemplazó esos gérmenes la Iglesia Adventista?

4. ¿Por qué dijo Elena de White que sus escritos, especialmente los Testimonios, fueron escritos primariamente para los miembros de iglesia?

5. ¿Cómo pudieron Pablo y Elena de White escribir cartas de consejo sin una visión que motivara dichas cartas?

6. ¿Cómo hacen algunos, incluso hoy día, que los escritos de Elena de White no tengan "ningún efecto"? ¿Cuál es la barrera más segura que podemos levantar para impedir que la autoridad de Elena de White sea "rechazada?"