Mensajera del Señor

Capítulo 20

Mayordomía, Relaciones con el Gobierno y Participación en Proyectos Humanitarios

Participación en Proyectos Humanitarios

"No necesitamos sacrificar un solo principio de la verdad al paso que aprovechamos toda oportunidad que se nos presenta para hacer progresar la causa de Dios ". 1

Una pregunta apremiante que se planteaba durante la década de 1850 era la de cómo sostener al ministerio. Los ministros con familias enfrentaban un desafío sumamente difícil cuando debían depender de la liberalidad de los creyentes, especialmente cuando había pocas iglesias organizadas. Muchos podían predicar sólo parte del tiempo. Los White vendían Biblias y otros libros para suplementar el pequeño ingreso que recibían de amigos. Además, prevalecía a menudo el sistema de trueques, porque el dinero era escaso, especialmente en una sociedad mayormente agraria.

A fines de 1858 Elena de White le dijo a su esposo que el Señor le había mostrado que J N Andrews debía ir a Battle Creek, dar una clase bíblica, y en dicho estudio desarrollarían un plan bíblico para el sostenimiento de los ministros. En esa clase bíblica dictada en enero de 1859, los dirigentes concordaron en que el sistema del diezmo todavía estaba vigente y sugirieron que el programa se llamase "Benevolencia Sistemática sobre el principio de diezmar". El 29 de enero la congregación de Battle Creek votó unánimemente adoptar el programa y publicar el plan en la Review and Herald. El ejemplo de la iglesia de Battle Creek marcó el rumbo para que otras iglesias lo imitasen. 2

Ya para junio de dicho año la Sra. White expresó por escrito que "el plan de benevolencia sistemática es del agrado de Dios". 3 En los primeros días de su implementación, el "plan" no separaba los diezmos de las ofrendas y todo se dedicaba al sostén de los ministros. En enero de 1861 la Sra. White escribió un mensaje franco que definía más claramente el principio del diezmo, aplicando Malaquías 3:8-11 a las obligaciones actuales para con el Señor. Ella delineó cómo el principio del diezmo era justo para todos, los pobres como también los ricos, y que "en el plan de benevolencia sistemática serán probados los corazones... He aquí una prueba para los que por naturaleza son egoístas y codiciosos". 4

Elena de White dijo a menudo que el "diezmo es sagrado, reservado por Dios para él mismo. Debe traérselo a su tesorería para usárselo en sostener a los obreros evangélicos en su trabajo". 5 Se define a los obreros evangélicos como ministros e instructores bíblicos, maestros de Biblia en nuestras instituciones educativas, ministrosmédicos, obreros evangélicos jubilados, y obreros en campos misioneros necesitados en Norteamérica y en el extranjero. 6 Dios ha bendecido el sistema del diezmo. Sólo el diezmo de los miembros de la División Norteamericana alcanzó la suma de $507.406.823 7 en 1996.

La Iglesia cambia su posición respecto a ayudas del gobierno

Como ocurrió en otros asuntos, la intervención de Elena de White cambió la posición de los adventistas en cuanto a la relación de la iglesia con respecto a ayudas del gobierno. En efecto, su consejo revocó un acuerdo tomado en una sesión del congreso de la Asociación General en 1895.

A fines de 1893 A. T. Robinson, el dirigente de la iglesia que estaba estableciendo obra nueva en Sudáfrica, se acercó a Cecil Rhodes, quien era al mismo tiempo primer ministro de la Colonia del Cabo y director de la Compañía Británica de Sudáfrica. En ese entonces, la compañía ofrecía grandes subvenciones a diversas sociedades o cuerpos misioneros para que cultivasen la tierra y educasen a los nacionales. Robinson necesitaba tierra y Rhodes era la única persona que podía proveerla. En respuesta al pedido, Rhodes escribió una carta sellada a su representante en Bulawayo, dándole instrucciones para que entregase a los adventistas toda la tierra que necesitasen.

Se seleccionó un lote de 4.856 hectáreas (12.000 acres), que se convirtió en la sede del Colegio de Solusi, la primera institución educativa adventista entre los no cristianos. El pequeño grupo de adventistas en Sudáfrica consideró este evento como una clara intervención de la Providencia.

Pero esta donación de tierra no fue considerada con regocijo en Battle Creek. Dirigentes de libertad religiosa, incluyendo a A. T. Jones, declararon que la transacción era una violación flagrante del principio de separación entre la iglesia y el estado. Se precipitaron a la batalla, a menudo con palabras poco juiciosas.

Crisis ardiente

El problema llegó a una ardiente culminación en la sesión del congreso de la Asociación General de 1895. En efecto, dos puntos así llamados de libertad religiosa estaban en la agenda: (1) la donación del terreno de Sudáfrica y (2) la exoneración de impuestos a propiedades de la iglesia. La sesión votó rechazar la exoneración de impuestos para las iglesias de los Estados Unidos y dar instrucciones a los dirigentes de Sudáfrica de que la iglesia debía pagar por el terreno provisto.-- Stephen Haskell, un dirigente de experiencia, estaba en Sudáfrica cuando llegó la decisión de la Asociación General. Inmediatamente despachó cartas de protesta al presidente de la Asociación General y a W. C. White, hijo de Elena de White. La Sra. White contestó con una carta de catorce páginas, con copias a obreros destacados en Battle Creek, en la que protestó fuertemente contra esos votos de la Asociación General.

Seis principios básicos reflejados en la carta de Elena de White

La porción de su carta que trataba especialmente de la aceptación de la ayuda gubernamental, de unas tres páginas y media escritas a máquina, fue publicada más tarde en Testimonios para los ministros. 8En ella se reflejan seis principios básicos: 9

• Las decisiones denominacionales deben basarse en "principios correctos ". "Lean estos hombres [dirigentes de Libertad Religiosa] el libro de Nehemías con corazones humildes tocados por el Espíritu Santo, y sus falsas ideas serán modificadas, se verá cuáles son los principios correctos, y el actual orden de cosas cambiará ". 10

• Estos "principios " debieran aplicarlos los dirigentes más cercanos al problema. "Dejad que el Señor trabaje con los hombres que están en esos lugares. Los que no se encuentran allí, anden humildemente con Dios, no sea que se salgan de su lugar y se desorienten". 11

• Los "principios verdaderos " deben diferenciarse de los principios falsos. Aunque Elena de White abogaba fuertemente en favor del principio de libertad religiosa, nunca usó la frase "separación de iglesia y estado ". Urgió a los dirigentes de la iglesia a no erigir "una pared que los separe del mundo al presentar sus propias ideas y conceptos ". 12El no pensar claramente haría que los obreros se conduzcan "de tal modo que el tiempo de angustia sobrevenga antes de tiempo". Ideas equivocadas harán que se rechacen favores y que se deje "de aceptar la ayuda que Dios ha inducido a los hombres a dar para el progreso de la causa ". 13

Los principios falsos no se originan con el Espíritu Santo. En los tiempos del Antiguo Testamento "el Señor obró en los reyes paganos para que vinieran en... ayuda [de Nehemías]... la ayuda que tanto necesitaban". El rechazar la ayuda del gobierno fue un "celo que... no está de acuerdo con la sabiduría ". Con respecto a los dirigentes de Battle Creek, Elena de White fue clara: "Las medidas que han tomado para pagar impuestos sobre la propiedad del sanatorio y del tabernáculo han revelado un celo y una escrupulosidad faltos de toda sabiduría y justicia. Sus ideas acerca de la libertad religiosa están mezcladas con sugestiones que no vienen del Espíritu Santo y la causa de la libertad religiosa está languideciendo ". 14

• Conceptos correctos de mayordomía apuntalan principios correctos de libertad religiosa. Dios "posee nuestro mundo " y "ha colocado bienes en manos de los no creyentes, pero éstos han de ser usados para realizar las obras que deben hacerse por un mundo caído ". 15

A lo largo de la historia Dios ha obrado "en los corazones de reyes y gobernantes en favor de su pueblo ". Usó a Ciro y a Darío de Persia para ayudar a Nehemías. "Personas indicadas " debieran presentar "en forma adecuada a los que tienen medios e influencia las necesidades de la obra de Dios... Deben tratar de presentar la verdad a las personas encumbradas para que tengan la oportunidad de recibir y pesar las evidencias... Tendríamos el privilegio de recibir lo que ellos podrían dar ". Además, con principios falsos de mayordomía y libertad religiosa la iglesia se ha "privado de privilegios y ventajas cuyo beneficio podríamos haber tenido, porque escogimos subsistir independientes del mundo ". 16

• Los adventistas deben usar de sabiduría al decidir qué y cuándo implementar los "principios correctos " en el área de ayuda gubernamental. Se les dice a los adventistas que "no necesitamos sacrificar un solo principio de la verdad al paso que aprovechamos toda oportunidad que se nos presenta para hacer progresar la causa de Dios ". 17 Dos veces en su consejo sobre ayuda gubernamental, Elena de White amonestó a los dirigentes diciéndoles que debían ejercitar "la sabiduría de la serpiente y la sencillez de la paloma" para que podamos recibir "favores " de personas encumbradas, "porque Dios los induciría a hacer muchas cosas en beneficio de su pueblo". 18 Además, los dirigentes no debieran "asumir actitudes extremas, y afrontar problemas que no les incumben". 19

El ejercicio de sabiduría para evitar "actitudes extremas" también recomendaría el uso de cautela para no aceptar ayuda del gobierno con compromisos latentes que pondrían en riesgo o restringirían los programas o principios de la iglesia, en el presente o en el futuro. Debiera rechazarse la ayuda del gobierno si compromete el propósito de la iglesia, pero no debiera hacérselo a causa de razonamientos basados en principios falsos.

• Debiera aceptarse con gratitud la ayuda del gobierno o de cualquier persona dispuesta a darla si, al hacerlo, "la verdad " tiene un "lugar permanente, y el estandarte de la verdad " es "levantado en muchos lugares en regiones lejanas ". 20 La Misión y Colegio de Solusi fue el comienzo de veintenas, quizás centenares, de instituciones educacionales y médicas adventistas en casi todos los continentes donde "la verdad " tiene "un lugar permanente " gracias a la ayuda del gobierno. La mayoría de los países europeos y africanos requieren que las escuelas relacionadas con la iglesia estén autorizadas oficialmente por el gobierno para poder operar. Después de ser autorizadas, el gobierno provee los fondos. Los hechos muestran que no es necesario hacer concesiones a la verdad a causa de esta conexión: sin ella, la verdad no tendría "un lugar permanente " en esos países.

Campeona de la unidad cristiana

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es un cuerpo internacional con varios componentes que interactúan constantemente con otras iglesias y gobiernos nacionales. La Iglesia Adventista no es miembro del Concilio Mundial de Iglesias, 21 sin embargo, está muy interesada en la unidad de los cristianos. Tal vez Elena de White ha estado en la vanguardia para destacar esta inquietud bíblica sobresaliente. Despejó todas las preguntas sobre si los únicos cristianos genuinos en el mundo son los adventistas cuando escribió: "A pesar de las tinieblas espirituales y del alejamiento de Dios que se observan en las iglesias que constituyen Babilonia, la mayoría de los verdaderos discípulos de Cristo se encuentran aún en el seno de ellas". 22

La actitud de la Iglesia Adventista hacia el ecumenismo religioso se basa no en un sentido de superioridad sino en la autocomprensión de la historia de la iglesia y sus enseñanzas. El comienzo de la Iglesia Adventista, que surge del movimiento millerita en los primeros años de la década de 1840, tuvo mucho que ver con la actitud de la iglesia hacia otras denominaciones. Durante años los primeros adventistas se consideraron a sí mismos como un movimiento profético con un mensaje específico respecto al regreso de Jesús y a la preparación de un pueblo para ser trasladado en ocasión de su venida. En contraste con el postmilenarismo que prevalecía en el siglo XIX, los adventistas destacaron un advenimiento que estaba cercano.

En contraste con el progreso social y la selección natural como medios para explicar el proceso de la evolución, los adventistas reafirmaron la historia de la creación como la base del valor y la responsabilidad del hombre. El sábado se convirtió en el foco central para destacar la semana de siete días de la creación, presentada en Génesis 1 y 2. Debido a que estas doctrinas distintivas definieron la identidad de la Iglesia Adventista, es virtualmente imposible que armonice con los puntos de vista del Concilio Mundial de Iglesias. 23

Sin embargo, Elena de White recalcó la unidad en el cuerpo de la cristiandad probablemente tanto como cualquier otro tema. Su eclesiología (comprensión de la iglesia) recorre la presencia de la "iglesia" de Dios durante el Antiguo y el Nuevo Testamentos, extendiéndose a lo largo de los siglos hasta el regreso de Jesús. La iglesia es "la fortaleza de Dios" que existió "desde el principio" con "las almas fieles... en todo tiempo ". 24 Para ella, el ser miembro de iglesia en la tierra no equivale automáticamente a estar inscrito en "el libro de la vida del Cordero. Pueden estar unidos a la iglesia [una denominación], pero no están unidos al Señor". 25

Los frecuentes llamados de la Sra. White a la unidad entre los cristianos están dirigidos primariamente a los miembros de iglesia quienes, según ella cree, fueron llamados a la existencia para restaurar "los principios que son el fundamento del reino de Dios". 26En el contexto del siglo XIX ella dirigió la siguiente apelación a sus hermanos adventistas: "Si ha habido alguna vez un tiempo en que el pueblo de Dios debía unirse, es ahora. Dios nos ha confiado las verdades especiales para este tiempo, para que las demos a conocer al mundo... No debemos dar ahora cabida a Satanás albergando desunión, discordia y disensión... Las divisiones que haya en la iglesia deshonran la religión de Cristo delante del mundo, y dan a los enemigos de la verdad ocasión de justificar su conducta... ¿Qué estamos haciendo para conservar la unidad en los vínculos de la paz? " 27

¿Qué quiere decir ella cuando ruega por la unidad dentro de la iglesia? Primero, ella vio la unidad de amor en una iglesia internacional como una magnífica evidencia del cumplimiento de la oración de Cristo por la unidad en Juan 17. 28Este mismo sentimiento gobierna su solemne preocupación por la unidad entre "diferentes nacionalidades" 29 y entre diferentes razas. 30

Además, ella declaró que los ministros adventistas debieran "acercarse a los ministros de otras denominaciones. Oren por estos hombres y con ellos, pues Cristo intercede por ellos... Como mensajeros de Cristo, debemos manifestar profundo y ferviente interés en estos pastores del rebaño". 31

Pero tras su énfasis tenaz en la unidad como un cumplimiento de la oración de Cristo en Juan 17 se encuentra implícito este simple concepto: No debe sacrificarse la verdad para lograr la unidad. Después de citar la oración de Cristo e indicar que mediante la unidad de su pueblo el mundo puede ser atraído a él, ella escribió: "Aunque no hemos de sacrificar un solo principio de la verdad, debemos procurar constantemente ese estado de unidad". 32

Promotora de la causa de ayudar a los que están en condición desventajosa

Durante más de siete décadas Elena de White proveyó a la iglesia, con gran énfasis, una vasta reserva de instrucciones específicas y llenas de ternura respecto a la responsabilidad del cristiano hacia los enfermos, los disminuidos físicamente y los que están en una situación económica desventajosa. Sus consejos escritos reflejaban su práctica personal.

Sus diarios están llenos de simpatía y preocupación por los pobres y los que sufren. Por ejemplo, su diario de 1859, cuando ella era una madre de 31 años, con tres hijos activos, contiene referencias no sólo a sus muchas cartas sino también muchos apuntes sobre lo que hizo con su familia, etc.: "Domingo, 2 de enero. Di a la hermana Irving una capa abrigada y vestido y unas pocas otras cosas para que se las reforme para ella ". "Lunes, 3 de enero. Pagué a la hermana Bognes $ 1.00 por hacer un saco. No estaba dispuesta a recibirlo, pero sentí que era mi deber entregárselo. Ella es pobre y enfermiza. Quiera el Señor compadecerse de ella y cuidarla. Jesús dijo: 'A los pobres siempre tenéis con vosotros'. Líbrenos el Señor del egoísmo y nos ayude a cuidar de las necesidades de otros y aliviarlas ". "Jueves, 6 de enero. Di a Agnes un vestido medio usado para su madre. Son pobres. El esposo y padre está enfermo. Han fracasado sus cosechas. Necesitan comprar alimentos y no tienen con qué comprarlos. Agnes es su principal sostén. Tiene sólo 17 años. Hay cuatro niños ahora en el hogar. Sufrirán a menos que la iglesia se interese en ayudarlos. Tenga el Señor misericordia de los necesitados y ponga en el corazón de sus hijos el socorrerlos con mano liberal ". 33 Los diarios continúan así a lo largo de los años.

Su ejemplo personal le añadía poder a sus palabras cuando enrolaba a otros en el ministerio de la bondad. En 1860 escribió las siguientes líneas en la revista de la iglesia: "Los recursos en el Fondo de Pobres, consistentes de ropas, etcétera, para los necesitados, están casi exhaustos. Y como constantemente surgen casos de indigencia, y uno nuevo ha surgido recientemente, pensé que sería bueno que aquellos que tienen ropa de vestir, ropa de cama y dinero disponibles que lo envíen aquí inmediatamente. Esperemos que no haya ninguna demora, porque vamos a ayudar a algunos necesitados tan pronto como consigamos y reunamos las cosas. Envíen sus donaciones al Sr. Uriah Smith o a mí ". 34

Siempre se tenía en cuenta la dignidad de la persona que estaba siendo ayudada. Elena de White hacía claro el hecho de que era apropiado dar ropa usada a los necesitados sólo si era adecuada para que la usasen sin sentir vergüenza: "Algunos de nuestros hermanos me dicen: 'Despréndase de su ropa vieja y así ayudará a los pobres'. Si yo regalara las ropas que remiendo y agrando, la gente no podría ver nada [en las ropas] que pudieran usar. Compro para ellos un material nuevo, fuerte y duradero. He visitado las fábricas donde hacen las telas de lana y he comprado una cantidad de saldos que quizá tengan alguna falla, pero que pueden ser comprados baratos y harán bien a aquellos a quienes los demos. Yo puedo permitirme usar las viejas ropas hasta que ya no se pueden componer más. He comprado para su tío tela excelente para pantalones y chalecos, y ahora él está provisto de ropa buena y digna. En esta forma, puedo proporcionar vestidos durables a familias que tienen muchos niños, cuyos padres no podrían ni siquiera pensar en conseguirlos". 35

En los diarios y archivos de cartas de Elena de White se encuentran pedidos a alguna persona, en favor de otros, como el caso de este estudiante necesitado: "Sírvase preguntarle al hermano en cuanto a la ropa que necesita, y lo que necesite, proporcióneselo y cárguelo a mi cuenta ". 36

Por supuesto, Elena de White comprendía que su familia y unos pocos más no podrían proveer para todas las necesidades desesperantes de los que la rodeaban, incluyendo a los necesitados en la iglesia. Mientras estaba en Australia, organizó una "Sociedad Dorcas " para aliviar en cierta medida la carga que llevaba por los que estaban en una situación desventajosa. Esto fue lo que escribió sobre una reunión de la Sociedad que se reunió en su casa: "Anoche celebramos una reunión de Dorcas en nuestro hogar y mis empleadas, que ayudan en la preparación de mis artículos para las revistas, cocinan y cosen; cinco de ellas quedaron en pie hasta medianoche cortando tela para vestidos. Confeccionaron tres pares de pantalones para los niños de una familia. Dos máquinas de coser estuvieron trabajando hasta medianoche. Pienso que nunca hubo un grupo más feliz de trabajadoras que lo que fueron esas niñas anoche". 37

En su propio hogar, que a menudo estaba lleno de familiares y compañeros de trabajo enfermos, los White trabajaron en "actividades médico-misioneras". Daban asilo a enfermos que habían sido desahuciados por los médicos, y muchos se recuperaban bajo el "poderoso Sanador": "Usábamos los sencillos tratamientos con agua y luego tratábamos de que los pacientes fijaran la mirada en el gran Salvador". 38

Como una modalidad general de su vida, Elena de White daba amplias sumas de dinero a aquellos que necesitaban ayuda financiera. A veces animaba a otros a que diesen otro tanto de lo que ella daba. A menudo ella aclaraba que daba principalmente con el propósito de ayudar a los necesitados para que llegasen a ser autosuficientes. Una de esas ocasiones sucedió en 1889 cuando le pidió a C. H. Jones que duplicase su donativo de 100 dólares para ayudar a Nellie L., una esforzada viuda con tres hijos que estaba tratando de autoeducarse para trabajar en un jardín de infantes de modo "que pudiera mantener a sus hijos consigo". Ella escribió: "Ayudaré a Nellie con cien dólares si ustedes hacen lo mismo... ¿Animarán a otros para que la ayuden a iniciarse en la vida? Sería mucho mejor hacer esto que esperar y permitir que Nellie se agote con ansiedad y preocupaciones y caiga en la lucha, dejando a sus hijos desvalidos, huérfanos, para ser cuidados por otros... Sé que ella luchará con todas sus facultades para sostenerse a sí misma". 39

Eliminando el prejuicio

Al promover el crecimiento de la obra en Australia, cuando había apenas unos pocos centenares de adventistas, Elena de White mostró cómo podría derribarse el prejuicio "mediante la obra médico-misionera": " Hicimos un hospital de nuestra casa. Mi enfermera [Sara McEnterfer, la secretaria personal de la Sra. White] trató con éxito algunos casos difíciles que los médicos habían declarado incurables. Este trabajo no quedó sin recompensa. Se eliminaron las sospechas y el prejuicio. Se ganaron los corazones de las gentes y muchos aceptaron la verdad". 40

A lo largo de los años la Sra. White dio instrucciones específicas sobre cómo determinadas personas, y a veces la iglesia como un cuerpo, debían cuidar de "los desafortunados, los ciegos, los cojos, los afligidos, las viudas, los huérfanos y los necesitados". Ella dijo que a los cristianos que se compadecen de esas personas Cristo los considera "como observadores de los mandamientos, que tendrán vida eterna". 41

Pero ella mantuvo en perspectiva este ministerio en favor de los desafortunados. Ella insistió en que "en la obra llevada a cabo en gran escala de alimentar a los desventurados que están en la pobreza" no debiera pasarse por alto a los miembros de iglesia que están luchando con dificultades. "Si conocisteis las circunstancias de este hermano y no hicisteis esfuerzos fervientes para aliviarlo, y convertir su opresión en libertad, no estáis obrando las obras de Cristo, y sois culpables delante de Dios. Escribo claramente, pues, por la luz que Dios me ha dado, hay una clase de obra que se descuida". Ella calificó de "celo mal orientado" el pasar por alto a los "que son domésticos de la fe y se permite que su clamor de angustia suba a Dios debido a sufrimientos que podríamos aliviar". 42

Elena de White fue específica respecto a la responsabilidad del cristiano hacia las viudas con hijos, 43 los huérfanos y los padres adoptivos, 44 los ancianos45 y los ciegos. 46

En la década de 1890, el Dr. Kellogg estaba tratando de alcanzar a los desheredados sociales en Chicago. A lo largo de los años Elena de White se le había unido en proyectos similares. En 1898, sin embargo, ella le escribió 17 cartas, muchas de ellas concernientes al enfoque desequilibrado que prevalecía en las misiones de beneficencia que la Asociación Médico-Misionera y de Benevolencia estaba patrocinando "en una docena de grandes ciudades norteamericanas esparcidas desde Nueva York a San Francisco". 47 "Debe hacerse trabajo constante en favor de los desheredados, pero este trabajo no debe convertirse en algo totalmente absorbente. No deben destinarse todos los recursos a esta obra porque hay otros que todavía no han recibido el mensaje... Nadie debería ahora visitar nuestras iglesias y pedirles recursos para sostener la obra de rescatar a los desheredados. Los medios para sostener esa obra debieran venir... de aquellos que no son de nuestra fe". 48

Aunque Elena de White presentó continuamente el desafío de llevar el Evangelio a los perdidos, "no importa cuán bajos, caídos, deshonrados y envilecidos" 49 estén, pugnó claramente por mantener la perspectiva: "El Señor ha delineado nuestro modo de trabajar. Como pueblo no debemos imitar y caer en los métodos del Ejército de Salvación. Esta no es la obra que el Señor nos ha dado para hacer. Ni es nuestra obra condenarlos y hablar palabras duras contra ellos. Hay almas preciosas y abnegadas en el Ejército de Salvación... Los obreros del Ejército de Salvación están tratando de salvar a los que han sido desatendidos y a los oprimidos. No los desanimemos. Dejémosles hacer esa clase de trabajo mediante sus propios métodos y a su manera. Pero el Señor ha señalado claramente la obra que los adventistas del séptimo día deben hacer". 50

Estas advertencias estaban dirigidas a la manera equivocada en que se conducía la obra misionera en las ciudades; necesitaba corrección, no desmantelamiento. Elena de White fue sumamente explícita respecto a la obra que debe hacerse en las ciudades y apoyó vigorosamente los centros evangelísticos con sus restaurantes, centros de distribución de publicaciones y, en algunos casos, lugares de alojamiento para los obreros involucrados en los centros. 51

Siempre que su consejo fue escuchado, "la participación adventista en las ciudades mantuvo el equilibrio. No se vio atrapada en el movimiento evangélico social (demasiado cargado en la base con humanitarismo) que se desarrolló en ese período; pero tampoco fue como el evangelicalismo conservador (demasiado pesado en la parte superior con evangelismo) que se desarrolló después de la Primera Guerra Mundial". 52

Preguntas de estudio

1. ¿Qué seis principios debieran guiar a los adventistas en relación a las ayudas del gobierno?

2. ¿Cómo explica usted los principios involucrados en la benevolencia sistemática?

3. ¿Cómo se defiende el concepto de que los adventistas son verdaderamente ecuménicos?

4. ¿De qué manera dejó Elena de White un ejemplo en la obra de beneficencia?

5. ¿Qué principios guiaron a Elena de White en su programa humanitario personal?

6. ¿Qué ventajas ofrece un programa activo de beneficencia en una iglesia local? ¿Qué criterios determinarían la distribución de dinero en efectivo y de mercaderías y comestibles? Mencione blancos meritorios de la obra de beneficencia.

7. Repase el consejo de Elena de White al Dr. Kellogg respecto a su misión en Chicago. Analice el punto de vista de ella de que nuestra obra no ha de duplicar la buena obra hecha por el Ejército de Salvación.