Surgimiento de un Mensaje de Salud
"A través de todo ello [el desarrollo y la historia de los principios de salud y la práctica médica de los adventistas del séptimo día] hemos visto la dirección de Dios como fue proyectada por la pequeña dama de Elmshaven. En momentos estratégicos en el desarrollo de nuestra obra médica, esta notable mujer dio el aliento y el consejo sabio que se necesitaban para mantener el programa equilibrado y en marcha" . 1
Debido a su comprensión del tema del Gran Conflicto, Elena de White vio las implicaciones involucradas en la unidad indivisible del hombre de cuerpo, mente y espíritu. Los seres humanos no sólo eran "entes morales libres"; 2 los componentes de cuerpo, mente y espíritu--integrados y de influencia recíproca--, requerían la salud de cada componente de modo que todos ellos funcionasen en forma efectiva. Sin el bienestar de esta sinergia, el ser humano pronto sufriría y se deslizaría cuesta abajo hacia la muerte. 3
Interacción, un asunto espiritual
En 1875 Elena de White calificó esta interacción entre la mente y el cuerpo como "una relación misteriosa y maravillosa. La primera reacciona sobre el último, y viceversa". Ella enunció además este profundo concepto intensamente práctico: "No puede glorificar a Dios el hecho de que sus hijos tengan cuerpos enfermizos y mentes atrofiadas". 4
Uno puede preguntar, ¿por qué "cuerpos enfermizos y mentes atrofiadas", como regla general, tienen algo que ver con "la gloria de Dios"? Elena de White es consecuente y holística: "Cualquier cosa que disminuya la fuerza física, debilita la mente y la vuelve menos capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Nos volvemos menos capaces de escoger lo bueno, y tenemos menos fuerza de voluntad para hacer lo que sabemos que es recto". 5
La pregunta es ésta: ¿Cómo desarrolló la Sra. White su contribución extensa y holística al conocimiento de la salud, un énfasis que ha llegado a ser más relevante con el transcurso del tiempo? ¿Su formulación singular de los principios de la salud se gestó en una mente cerrada herméticamente a la influencia del mundo que la rodeaba e influida sólo por el Espíritu? No, no es así como obra Dios. 6 Su comprensión teológica del tema del Gran Conflicto le proveyó el marco mental por medio del cual pudo reconocer en el área de la salud y la enfermedad la sabiduría fundamental y perdurable de su época, y rechazar aquello que pronto se comprobaría que carecía de valor.
Proveniente de este sentido teológico de totalidad fluyó una filosofía de la salud distintiva y eventualmente coherente. Esta filosofía, en adición a ideas claras por las que millones de miembros de iglesia han ordenado su vida personal. ha cubierto la tierra con un sistema singular de instituciones de salud.
Nociones de salud del siglo XIX
Para apreciar mejor el carácter peculiar de la filosofía de la salud de Elena de White, repasemos algunas de las nociones sobre salud que prevalecían en el siglo XIX. A comienzos del siglo, un patrón notablemente generalizado para el tratamiento de las enfermedades descansaba "mayormente en sangrías, purgas y polifarmacia [abuso de medicamentos] ". 7
La causa de la enfermedad era un asunto de conjeturas muy diversas. El mundo cristiano creía generalmente que la enfermedad y el sufrimiento eran infligidos por Dios a causa del pecado. Si la curación era posible, lo era como resultado de la oración y la fe.
Pero a comienzos del siglo XIX se asomaban nuevas ideas. Horace Mann en su famoso informe de 1842 a las autoridades de la escuela de Massachusetts, escribió que el sufrimiento "no era parte del ordenamiento de una Providencia misericordiosa, sino que debía imputarse directamente a la ignorancia y error humanos". Además declaró que si las personas obedeciesen "las leyes físicas de Dios, no sufrirían más dolor, así como no sufrirían remordimiento o dolor moral si en todas las cosas obedeciesen las leyes morales de Dios". 8
Pero cambiar la fuente de la enfermedad del cielo a la tierra no explicaba automáticamente su causa. Mann, por ejemplo, rechazaba la idea de un organismo invasor, foráneo. Sus contemporáneos le echaban la culpa a diversas causas, incluyendo variaciones en los fluidos del cuerpo, suciedad y olores según se encuentran en la basura y en la cloaca, y estímulos, ya sea en demasía o demasiado poco. Para muchos especialistas médicos, la salud era un estado intermedio de estimulación, y la tarea de los médicos era ajustar el nivel de estimulación. Toda vez que la gente planteaba ocasionalmente la posibilidad de que la naturaleza en sí contuviese poderes curativos, como Hipócrates lo había creído mucho tiempo antes, "enfrentaban la oposición casi uniforme de los practicantes regulares de la medicina, quienes los catalogaban como patanes empíricos que intentaban restaurar un elemento desacreditado de la medicina primitiva". 9
La teoría de los "estímulos", probablemente el tratamiento predominame de la enfermedad, llegó a ser conocida como la medicina "heroica". Benjamín Rush (1745?-1813). decano de los médicos norteamericanos, promovió activamente este tratamiento popular en el que los enfermos tenían que resignarse a sufrir "sangrías masivas, consideradas una panacea para casi cada problema, y someterse a purgantes y vomitivos violentos que los médicos administraban". La tarea del médico era "conquistar la naturaleza" con una droga especial, cuanto más violenta mejor, para cada enfermedad. George Washington se convirtió en una víctima bien conocida de la medicina convencional mortal que prevalecía durante la primera mitad del siglo XIX. 10
En 1860 el Dr. Oliver Wendell Holmes, profesor de anatomía en la Universidad Harvard, escribió que "si toda la materia médica como se usa ahora, pudiese hundirse al fondo del mar, sería tanto mejor para la humanidad y tanto peor para los peces". 11
El período que se extendió de 1825 a 1850, conocido a menudo como la era Jacksoniana se vio inundado con innovaciones y cambios en la mayoría de las áreas de la vida norteamericana. Ideas emocionales y antropocéntricas dejaron atrás el orden racional y clásico del siglo precedente. Un optimismo nuevo y el sentido de igualdad de todos los seres humanos inspiraron "reformas" en áreas como educación, prisiones, abolición de la esclavitud, derechos de la mujer, política y salud. 12
Este nuevo interés en el individuo, alejado al mismo tiempo de las teorías tradicionales, fue completamente evidente en el interés notablemente vigoroso por la salud personal. 13 Una actitud de desconfianza hacia la medicina tradicional con sus tratamientos "heroicos" y sus resultados lastimosos dirigió la mente de muchos en todas las clases sociales hacia lo que podría hacerse usando el sentido común. 14
En esta era estimulante de optimismo, con su nuevo interés en el "hombre común", surgieron por todas partes movimientos de reforma de la salud como los siguientes: El movimiento de temperancia15 la promoción del vegetarianismo, 16 la renuncia pública a "todos los malos hábitos" (tabaco, bebidas alcohólicas, té, café, etc.), 17 el desarrollo de las sociedades "fisiológicas", 18 el énfasis en la salud pública, incluyendo medidas sanitarias y hospitales, 19una nueva atención a la moda20 y la aparición de tratamientos de "agua". 21
Dolencias físicas de los primeros adventistas
Los primeros adventistas sufrían de dolencias físicas tanto como sus contemporáneos. Muchos de ellos, temerosos de la práctica médica prevaleciente, se volvieron a la oración como su mejor esperanza. En 1846 Otis Nichols le escribió a Guillermo Miller en estos términos respecto a la joven Elena de White: "El Espíritu de Dios está con ella y se ha manifestado en una manera notable en la curación de los enfermos mediante la respuesta a sus oraciones; algunos casos son tan notables como cualquiera de los que se registran en el Nuevo Testamento". 22
Curaciones dramáticas
Elena y Jaime White participaron en muchas curaciones dramáticas dentro de su propia familia. Pero ellos no consideraron el uso de remedios naturales como una indicación de falta de fe. Desde sus primeros años hasta el fin de sus días, la Sra. White advirtió claramente contra el fanatismo: "Creemos en la oración de le; pero algunos se han ido a los extremos en este asunto... Algunos han adoptado el firme punto de vista de que era un error usar remedios sencillos. Nosotros nunca hemos asumido esa posición, sino que nos hemos opuesto a ella. Creemos que es perfectamente correcto usar los remedios que Dios ha colocado a nuestro alcance, y si éstos fracasan, acudimos al gran Médico, y en algunos casos el consejo de un médico terrenal es muy necesario. Siempre hemos sostenido esta posición". 23
En 1854 ella visitó a un "famoso médico en Rochester" por una inflamación dolorosa en el párpado del ojo izquierdo que fue diagnosticada como cáncer. ¡Pero el médico le dijo que moriría de apoplejía antes de que el cáncer la matase! Aproximadamente un mes más tarde, después de mucha confianza en Dios y oración, ella se vio sanada repentinamente tanto del párpado canceroso como de la condición opresiva del corazón que le hacía dificultosa la respiración. 24
Primer adventista preocupado por la salud
Parece que José Bates, ese infatigable ex capitán de barco, fue el primero y, por algún tiempo, el único dirigente adventista que había comprendido y aceptado los principios de la salud y la causa de la enfermedad. Sobre la base de la observación y la experiencia personal, en 1824 (a la edad de 32 años) había decidido abstenerse "de todas las bebidas intoxicantes". Anteriormente había renunciado al tabaco en todas sus formas. Después de otros siete años, decidió no beber té o café. Probablemente las conferencias de Sylvester Graham, que había escrito que "tanto el té como el café están entre los venenos más poderosos del reino vegetal", confirmaron sus observaciones. 25 Por 1843 Bates había renunciado a alimentos con carne. 26
Sin embargo, aunque fue un mil lenta leal y más tarde un apóstol enérgico del séptimo día como día de reposo, Bates aparentemente no era un evangelista de la reforma pro salud. No expresó por escrito sus creencias firmes en la reforma pro salud ni trató de persuadir personalmente a sus asociados. 27 Pero tuvo mucho éxito, mediante su folleto sobre el sábado, en convencer a Jaime y Elena White en 1846 que el séptimo día es el día de reposo del cuarto mandamiento. De allí en adelante, Bates y los White fueron dirigentes intrépidos del "rebaño esparcido".
Percepción temprana de Elena de White de los principios de salud
A Elena de White se le mostraron los efectos dañinos del tabaco, él té y el café tan temprano como en 1848. 28 Algunos miembros de iglesia no se convencieron fácilmente respecto a los perjuicios del tabaco. En una carta de 1851 ella contestó la pregunta de si se le había mostrado "en visión" que era malo usar tabaco: "He visto en visión que el tabaco es una suda mala hierba, que debe ser desechada o que debe renunciarse a ella". Escribió cartas alentadoras a aquellos que luchaban para romper el hábito del tabaco. 29
Pero para los White la dieta era un asunto diferente. En el transcurso de unos pocos años ya se habían hecho muchos cambios en el estilo de vida. La incorporación de un cambio adicional, como la práctica del renunciamiento en los hábitos alimenticios, habría sido un motivo de enorme confusión y una fuente de mucha división entre esos primeros miembros de iglesia observadores del sábado. Para los primeros adventistas sabatistas era más importante lograr la unidad doctrinal. Dicha unidad estableció el clima espiritual para las pruebas más personales que se introducirían más adelante. 30
La cuestión del consumo de carne de cerdo es un buen ejemplo de un concepto bíblico importante que tuvo que esperar hasta que la iglesia estuvo lista para comprender su significado. Algunos habían alegado tan temprano como en 1850 que la Biblia prohíbe definidamente comer carne de cerdo, pero Jaime White pensaba que algunos de los argumentos bíblicos eran inapropiados: "Objetamos una aplicación errónea de las Santas Escrituras para sostener una posición que sólo distraerá al rebaño de Dios y apartará la mente de los hermanos de la importancia de la obra actual de Dios entre el remanente". 31
Por 1858 el asunto estaba siendo promovido celosamente por los Haskell, a quienes Elena de White les escribió este interesante consejo: "Vi que vuestro parecer respecto a la carne de cerdo no resultaría perjudicial si lo reservaseis para vosotros mismos; pero en base a vuestro juicio y opinión habéis convertido esta cuestión en una prueba de discipulado, y vuestras acciones han mostrado claramente vuestra fe en este asunto... Si es el deber de la iglesia abstenerse de la carne de cerdo, Dios lo revelará a más que a dos o tres. Le enseñará a su iglesia su deber... Vi que los ángeles de Dios no conducirán a su pueblo más rápidamente de lo que puedan recibir e implementar las verdades importantes que se le comuniquen". 32
Los White no estaban listos para adoptar una posición a menos que tuviesen la evidencia bíblica más clara o una palabra evidente del Señor a través de una visión. Hasta la visión sobre temas de salud del 6 de junio de 1863, creían que las restricciones dietéticas expuestas en Levítico 11 como parte de las leyes ceremoniales judías, ya no se aplicaban a partir de la cruz. Durante la década de 1850, los adventistas comían cerdo sin ninguna reserva. Después de la visión del 6 de junio, la cuestión del Consumo de carne de cerdo quedó definida entre los adventistas. ¿Por qué? Elena de White escribía ahora con la certeza que daba la visión: "Dios nunca planeó que se comiese carne de cerdo bajo ninguna circunstancia... El consumo de carne de cerdo ha producido escrófula [tumefacción fría de los ganglios linfáticos, principalmente cervicales, generalmente acompañada de un estado de debilidad general que predispone a las enfermedades infecciosas y sobre todo a la tuberculosis], lepra y humores cancerosos [fluidos sanguíneos o linfáticos]. La ingestión de carne de cerdo está aún causando el sufrimiento más intenso a la raza humana". 33
Durante una década Elena de White había estado sugiriendo otros aspectos de una vida saludable que iban en contra de los hábitos generales de casi todas las personas. En 1854, en un tiempo cuando las comodidades modernas aun no se habían siquiera imaginado, ella demandó limpieza entre quienes profesaban el cristianismo: "Vi que las casas de los santos deben conservarse limpias y ordenadas, libres de suciedad y de toda impureza". Refiriéndose a la conservación de la salud, especialmente en asuntos de la dieta ella escribió que "debemos manifestar especial cuidado con la salud que Dios nos ha dado, negamos a satisfacer el apetito malsano, comérmenos alimentos refinados, y comer alimentos [integrales]... (enteros, con cáscara con fibra) y Ubres de grasa Entonces cuando os sentéis a la mesa podréis de todo corazón pedir a Dios su bendición sobre los alimentos, y recibiréis fuerza de los alimentos [integrales] ... y completos". 34
La visión sobre salud de 1863
El 21 de mayo de 1863, en Battle Creek, los adventistas se organizaron bajo una Asociación General que unificó a sus iglesias esparcidas. Por primera vez tenían un centro que aseguraba unidad y eficiencia en sus esfuerzos misioneros. Unas dos semanas más tarde, el 6 de junio de 1863, Elena de White recibió una visión memorable sobre temas de salud en Otsego, Michigan. 35 Parece que Dios esperó hasta que la iglesia hubiese completado sus luchas de organización antes de indicarles el próximo paso en su tarea, una responsabilidad que requería unidad de espíritu y un sentido general de armonía en cuestiones doctrinales.
Jaime White puede haber expresado mejor esta idea cuando en 1870 reflexionó sobre cómo el Señor había estado conduciendo al "rebaño disperso" para que llegase a ser un movimiento transcontinental. Aunque los sentimientos de White podrían aplicarse también al desarrollo doctrinal de los creyentes en los primeros años, él contempló la unidad creciente en tomo a los mensajes de salud: "El Señor también sabía cómo presentar a la gente que lo esperaba el gran tema de la reforma pro salud, paso a paso, en la medida en que podían soportarlo, y hacer un buen uso de él, sin herir la mente del público. En el presente otoño se cumplen veintidós años desde que nuestra atención fue dirigida a los efectos perjudiciales del tabaco, el té y el café, por medio del testimonio de la Sra. de White. Dios ha bendecido maravillosamente el esfuerzo para eliminar estas cosas de nosotros, de manera que como denominación podemos regocijamos en la victoria, con muy pocas excepciones, sobre estas complacencias pecaminosas del apetito...
"Cuando habíamos obtenido una buena victoria sobre estas cosas, y cuando el Señor vio que podíamos soportar más, nos fue dada luz con respecto a los alimentos y el vestido". 36
Conducidos paso a paso
Psicológicamente no podría haber sido de otra manera. Era el método de Jesús: "Aún tengo muchás cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar " (Juan 16:12). La gente no puede absorber demasiados cambios a la vez. Los primaros adventistas proclamaban el séptimo día como día de reposo en un tiempo cuando era común una semana de trabajo de seis días, y resultaba virtualmente imposible obtener concesiones para guardar el sábado. Su anuncio entusiasta de una segunda venida muy próxima les parecía a sus vecinos algo traído de los cabellos, quienes recordaban el bochornoso chasco millerita de 1844. Declarar además, en esos primeros años, que los cristianos adventistas no debieran fumar tabaco, tomar bebidas alcohólicas, usar té y café, o comer came de cerdo, habría sido demasiado para tenerlo en cuenta. Los cambios requieren tiempo, aun hoy en día.
Yahora vino la visión de la salud en Otsego. Muchos elementos de la misma eran extremadamente relevantes para los mismos White, ya que indicaban cómo podrían mejorar su salud al fijar mejores prioridades para su tiempo y energías, al tener "una actitud mental alegre, confiada, tranquila ", y al no dejarle a Dios la atención de su salud "para que cuidase de aquello que nos ha dejado a nosotros para que vigilemos y cuidemos ".
Además, el Señor instruyó a los White y a otros a que hablasen "contra la intemperancia de cualquier clase... en trabajar, en comer, en beber y en el uso de drogas ". Pero ellos no debían tener solamente un mensaje negativo. Debían guiar a los adventistas y a otras personas a un estilo die vida que armonizase con las leyes del mundo espiritual y natural. El alcance de la visión "asombró " a Elena de White. Ella escribió: "Muchas cosas chocaron directamente con mis propias ideas ". 37
En mayo de 1866, ella visitó al Dr. H. S. Lay, un médico adventista en Allegan, Michigan. Fascinado con el resumen de su visión, él quiso tener una entrevista completa La Sra. White respondió reticentemente porque "no estaba familiarizada con el lenguaje médico " y poique "muchos de los asuntos que le fueron presentados eran muy diferentes de las opiniones aceptadas corrientemente, por lo que temía que no podría contarlos de modo que fuesen comprendidos ". 38
El Dr. Lay estaba impresionado. Las ideas de ella eran acertadas y su coherencia general, profunda El sabía que la naturaleza recíproca de estos principios no procedía de fuentes humanas. A menudo relató a otros lo que aprendió ese día.
Uno de los médicos amigos de Lay con quien él compartió mucho más tarde esta información especial era el Dr. John Harvey Kellogg. En 1897 el Dr. Kellogg dijo: "Es un hecho muy interesante que el Señor comenzó a damos esta luz hace treinta años. Precisamente antes de venir a la Conferencia conversé con el Dr. Lay, y él me dijo cómo oyó la primera instrucción sobre la reforma pro salud hacía mucho, en 1 860, y especialmente en 1863. Mientras él viajaba en un carruaje con el Hno. y la Hna. White, ella relató lo que le había sido presentado sobre el tema de la reforma pro salud, y expuso los principios que han resistido la prueba de todos estos años, una generación completa ". 39
Al liablar a los delegados reunidos en el congreso de la Asociación General de 1897, el Dr. Kellogg agregó: "Es imposible que una persona que no haya hecho un estudio especial de medicina pueda apreciar el carácter maravilloso de la instrucción que se ha recibido en estos escritos. Es maravilloso, hermanos, cuando examináis retrospectivamente los escritos que nos fueron dados hace treinta años, y luego, quizás al día siguiente, tomáis una revista científica y encontráis algún descubrimiento nuevo que ha hecho el microscopio, o que ha sido descubierto en el laboratorio químico, es perfectamente maravilloso, afirmo, advertir cuán exactamente armonizan ambos en los hechos... No hay un solo principio relacionado con el desarrollo saludable de nuestros cuerpos y mentes que esté expuesto en estos escritos de la Hna. White, que yo no esté preparado para demostrar concluyentemente en base a la evidencia científica". 40
Mientras viajaba siguiendo un horario brutal. todavía llorando la triste muerte de Henry, su primogénito, Elena de White se apresuró a completar los tomos 3 y 4 de Spiritual Gifts (Dones espirituales). El tomo 4 incluía una sección llamada "Salud", que contenía la primera declaración abarcante sobre los principios de salud desde la visión de Otsego.
¿Estaban listos los adventistas para este nuevo llamado a la reforma personal? Se recibieron tantos pedidos de estos libros que se publicó un anuncio en la Review and Herald del 23 de agosto de 1864: "La demanda de Spiritual Gifts es tan grande que no podemos atender los pedidos apenas se reciben. Están trabajando dos encuadernadores, pero en el día de hoy no tenemos un solo ejemplar en la oficina".
Informes sobre los resultados inmediatos y beneficiosos [de estos libros] llegaron a raudales a la Review and Herald, el centro adventista de distribución de información. El pastor Isaac Sanborn escribió que durante diez años había probado muchos remedios para su reumatismo inflamatorio. Entonces, en la primavera de 1864, renunció al puerco y unos pocos meses más tarde adoptó un programa de dos comidas por día, sin carne de ninguna clase. Informó gozosamente: "Disfruto de una salud tan perfecta como la que probablemente pueda disfrutarse en este estado mortal. Por nada del mundo volvería a mis antiguos hábitos de alimentación... Agradezco a Dios por la luz que ha dado sobre este tema". 41 M. E. Cornell relató cómo su esposa yacía al borde de la muerte con tifoidea: "Sa bíamos que en este caso tomar las drogas de los médicos equivalía a una muerte segura". Aplicaron tratamientos de hidroterapia, dándole a la "naturaleza una oportunidad para deshacerse de la enfermedad". En poco tiempo, mientras perseveraban unidos en oración, la Sra. Cornell estaba fuera de peligro. 42
Elena de White fue franca acerca de los cambios que ella experimentó mientras aplicaba el consejo que transmitía a otros, consejo que "chocaba directamente con mis propias ideas". En su artículo "Salud", un año después de la visión, ella escribió: "Desde que el Señor me presentó, en junio de 1863, el tema del consumo de carne en relación con la salud, he dejado el uso de la carne. Por un tiempo fue más bien difícil sentir deseo de comer pan, por el cual, anteriormente, habíá tenido poca inclinación. Pero al perseverar, he podido hacerlo. Durante caá un año he vivido sin came. Durante casi seis meses la mayor parte del pan que ha estado sobre nuestra mesa ha sido bizcochos sin levadura, hechos de harina de trigo no cernida y agua, y muy poco de sal. Usamos frutas y verduras abundantemente. Durante ocho meses he vivido con dos comidas por díá". 43
Elementos de la visión sobre salud de Otsego
¿Qué había de electrificante, de impresionante, de promisorio en la visión sobre salud de Otsego? 44 He aquí los principios esenciales:
• Aquellos que no controlan su apetito al comer son culpables de intemperancia.
• La came de cerdo no debe comerse bajo ninguna circunstancia.
• El tabaco en cualquier forma es un veneno lento.
• Es importante la estricta limpieza del cuerpo y de la casa.
• El té y el café, a semejanza del tabaco, son venenos lentos.
• Los bizcochos recargados, pasteles y budines son perjudiciales.
• Comer entre horas perjudica el estómago y el proceso digestivo.
• Debe permitirse que transcurra un tiempo adecuado entre las comidas, dándole tiempo al estómago para descansar.
• Si se ingiere una tercera comida, debiera ser liviana y varias horas antes de ir a la cama.
• A las personas acostumbradas a la came, salsas y pastas, no les apetece inmediatamente una dieta sencilla y saludable.
• La glotonería contribuye a complacer las pasiones corruptas.
• Elaceptar unadieta sencilla y nutritiva puede neutralizar el daño físico causado por una dieta equivocada.
• Las reformas en la alimentación ahorrarán gastos y trabajo.
• Los niños que comen came y alimentos muy condimentados tienen fuertes tendencias hacia la complacencia sexual.
• Las drogas venenosas usadas como prescripciones médicas matan más personas que todas las demás causas de muerte combinadas.
• El agua pura debiera usarse abundantemente para mantener la salud y curar las enfermedades.
• La naturaleza sola tiene poderes curativos.
• Medicinas corrientes como la estricnina, el opio, el calomel, el mercurio y la quinina, son venenos.
• Los padres transmiten sus debilidades a sus hijos; las influencias prenatales son enormes.
• El obedecer las leyes de la salud impedirá muchas enfermedades.
• A menudo se le echa la culpa a Dios de muertes causadas por la violación de las leyes naturales.
• Se requiere luz y aire puro, especialmente en los dormitorios o recámaras.
• Será beneficioso bañarse al levantarse por la mañana, aunque sea un baño de esponja.
• Dios no hará milagros de sanidad por aquellos que violan continuamente las leyes de la salud.
• Muchos inválidos no tienen una causa física para su enfermedad; tienen una imaginación enferma.
• El trabajo físico, hecho alegremente, ayudará a crear una disposición saludable y alegre.
• La fuerza de voluntad tiene mucho que ver con la capacidad de resistir la enfermedad y suavizar los nervios.
• El ejercicio al aire libre es muy importante para la salud de la mente y del cuerpo.
• El exceso de trabajo quebranta la resisten cia de la mente y el cuerpo; el descanso diario rutinario es necesario.
• Muchos mueren de enfermedades causadas totalmente por el consumo de came.
• El cuidado de la salud es un asunto espiritual que refleja la consagración de una persona a Dios.
• Una mente y un cuerpo sanos afectan directamente la moral de uno y la capacidad de la persona para discernir la verdad.
•Todas las promesas de Dios son dadas bajo la condición de la obediencia.
Estilo de vida adventista
Estos principios fundamentales se convirtieron en el bosquejo claro, razonable y práctico de lo que ha llegado a conocerse mundialmente como el estilo de vida adventista45 Elena de White amplió a menudo estos principios esenciales, probablemente con mayor claridad en su libro El ministerio de curación, 1905. Una de sus declaraciones gráficas que ha galvanizado a millones es: "El aire puro, el sol, la abstinencia el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios". 46
Para los adventistas que vivían en 1864, estos principios de salud eran ciertamente electrizantes. Los adventistas habían leído y oído algunos de estos principios antes pero no dentro del contexto espiritual de Elena de White. Además, los adventistas tenían ahora un esquema conciso y coherente de leyes de salud separadas de los excesos y frivolidades de otros que estaban promoviendo cambios del estilo de vida.
Los White sabían que los adventistas necesitarían toda la ayuda posible para educarse a sí mismos y a otros respecto a las leyes de la vida. Jaime White usaba la revista de la iglesia para atraer la atención a libros y a conferenciantes entonces disponibles que respaldarían el primer artículo de su esposa sobre salud: "En términos generales nuestro pueblo está despertando al tema de la salud... Y debieran tener publicaciones sobre el tema para enfrentar sus necesidades actuales, a precios que estén al alcance de los más pobres". 47
El se estaba refiriendo a libros de Mann, Jackson, Trail, Coles, Lewis, Shew, Graham, Alcott y otros. 48 Durante años estos escritores habían estado tratando de atraer la atención de su mundo. Cada uno de ellos destacaba ciertos aspectos de la vida sana que Elena de White recomendaba. Pero sus libros eran a menudo técnicos, voluminosos, costosos y, a veces, contenían opiniones personales que flotaban en océanos de verborrea. Y ninguno de ellos había colocado la vida sana dentro del contexto del Mensaje del Tercer Angel, a fin de preparar a un pueblo para encontrar al Señor.
De modo que el innovador Jaime White procedió con su habitual entusiasmo. Anunció que puesto que los adventistas tenían una necesidad urgente de publicaciones sobre salud "para enfrentar sus necesidades presentes" y "a precios al alcance de los más pobres", se estaban prepa rando seis folletos que serían publicados bajo el título, Salud o Cómo Vivir. La Sra. White proveería un capítulo amplio en cada número [de la revista] sobre salud, felicidad y las desdichas de la vida doméstica, y la relación que tienen con la perspectiva de obtener la vida venidera". 49 Los seis "capítulos" expusieron el mensaje básico de su mensaje anterior, "Salud". En adición, en el segundo artículo Elena de White escribió consejos específicos respecto a la relación entre esposos y esposas y el debido cuidado de los infantes y de los niños pequeños. En el cuarto artículo dio consejos adicionales a aquellos que cuidaban de los enfermos.
En los artículos quinto y sexto apareció material nuevo sobre el tema de la vestimenta para las mujeres y los niños. 50
Preguntas de estudio
1. ¿De qué manera se integró el tema del Gran Conflicto y contribuyó al mensaje de salud de Elena de White?
2. ¿Cómo mantuvieron los White el sentido común en sus prácticas de curarse a sí mismos y a otros cuando estaban enfermos?
3. ¿De qué modo llegó la Iglesia Adventista a una posición determinada contra el consumo de la carne de cerdo?
4. ¿Cuál fue la contribución esencial de la visión sobre salud de 1863 en Otsego que trascendió cualquier aspecto particular del mensaje de la reforma pro salud?
5. ¿Qué significado tenía incluir los escritos de reformadores de la salud bien conocidos en la revista adventista The Health Reformer?
6. Repase algunos de los elementos de la medicina convencional en el siglo XIX.
7. ¿Por qué aparentemente había más curaciones dramáticas entre los adventistas a mediados del siglo XIX que ahora?
8. Explique el reproche de Elena de White a Stephen Haskell en 1858 respecto al consumo de carne de cerdo y su posterior condenación de la práctica. ¿Qué principio puede explicar cada evento?