Mensajera del Señor

Capítulo 25

Principios de Salud/2 Relación de la Salud con una Misión Espiritual

Relación de la Salud con una Misión Espiritual

"No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos" (Prov. 3:7-8).

En sus seis panfletos sobre salud, los White incluyeron deliberadamente los escritos de "reformadores de la salud capaces y experimentados, además de los artículos de Elena de White". 1 Al escribir unos pocos años más tarde, Jaime White dijo que los panfletos estaban "compuestos principalmente de los artículos y extractos más vigorosos y valiosos de Trail, Jackson, Graham, Dio Lewis, Coles, Horace Mann, Gunn y muchos otros... Este trabajo era fácil de leer y se adaptaba bien a las necesidades de la gente. También tuvo una amplia circulación fuera de los adventistas, y es difícil estimar su influencia para bien al llamar la atención de la gente al tema de la reforma pro salud ". 2

En el primer panfleto, Jaime White escribió el artículo principal, titulado, "Santificación". Definió el tenor para el juego de los seis panfletos al vincular la salud física con la salud espiritual. Hacia el fin de este artículo declaró: "A aquellos que son activos y que sin embargo sufren de deficiencias de salud les recomendamos urgentemente publicaciones de salud, de las que planeamos tener a mano un buen surtido... A aquellos que se consideran sanos, les diríamos: Mientras valoréis las bendiciones de la salud y querráis honrar al Autor de vuestro ser, aprended a vivir en obediencia a esas leyes establecidas en vuestro ser por el Altísimo". 3

Los artículos escritos por otros reformadores de la salud fueron usados para apuntalar el consejo directo de Elena de White. Al mismo tiempo ella instó a tener una actitud cautelosa respecto a ciertas nociones o sugerencias mencionadas en esos otros artículos incluidos en los seis panfletos, como ser una advertencia de que no todos los enfermos podrían estar suficientemente fuertes para los tratamientos de agua fría y el ejercicio pesado durante períodos de tiempo prolongados.

Elena de White evitaba las nociones de reformadores de salud contemporáneos que estaban en conflicto con los principios que ella había recibido en visión, tales como la condenación de la sal, no sólo porque, según ellos, carecía totalmente de valor nutritivo sino también porque era imposible de digerir.

¿Cuántos de estos principios fundamentales de salud habían conocido los adventistas e implementado en sus vidas antes de la visión de Otsego? ¿Cuál fue el resultado de este nivel adicional de reforma que aquellos 3.500 adventistas comenzaban ahora a entender más claramente? Aparte de José Bates, que decidió ser solamente un evangelista silencioso en pro de la salud (ver p. 280), muy pocos habían adoptado alguno de estos principios. Aunque se los discutía aquí y allá, ciertamente no representaban el mundo médico a mediados del siglo XIX. Y parece igualmente cierto que pocos adventistas del séptimo día habían aceptado seriamente estas reformas antes de 1863.

Varias familias adventistas (incluyendo a Annie Smith, J. N. Loughborough, la familia de J. P. Kellogg y la de J. N. Andrews) parecían haber tenido algún conocimiento de uno o dos de los progresos contemporáneos, pero el concepto de salud total les era enteramente ajeno hasta que captaron el cuadro coherente, espiritualmente motivado, descrito por Elena de White. Algunos habían probado la hidroterapia y usado el pan Graham. Pero su estilo de vida general, incluyendo la manera en que se relacionaban con la dieta, el ejercicio, la limpieza y el airé fresco, era generalmente el mismo que el de los demás norteamericanos. 4

La joven Annie Smith

Mientras trabajaba en la casa publicadora en Rochester, Nueva York, como una de las ayudántes editoriales de Jaime White, Annie Smith contrajo tuberculosis (una enfermedad muy común en aquel entonces). Aunque, de acuerdo con su madre, ella hizo uso de tratamientos hidroterápicos, la enfermedad progresó rápidamente y Annie murió al término de ocho meses. Sumamente talentosa y casi indispensable en su servicio a la iglesia, falleció en 1855 a la edad de 27 años. 5

La experiencia de J. N. Loughborough

Cuando J. N. Loughborough tenía 16 años, su tío lo familiarizó con el "pan Graham" y con cierto tipo de hidroterapia que consistía en un baño con agua helada seguido de ejercicio vigoroso. Sus pulmones estaban sufriendo de hemorragias y el remedio que se le prescribió fue el de fumar tabaco. Al escribir años más tarde sobre el incidente, Loughborough agregó: "Este recurso de fumar cigarros muestra cuán vagas eran nuestras ideas de una vida sana". 6

Como un laico, Loughborough predicó las doctrinas de los adventistas del primer día desde 1849 a 1852. En 1852. cuando tenía 20 años, llegó a ser un adventista del séptimo día. En 1864, a los 32 años, acompañó a los White en un viaje por Nueva Inglaterra. Mástarde escribió lo siguiente sobre esta experiencia: "He recibido gran beneficio en este viaje, no sólo por su instrucción [la de los White] en asuntos espirituales, sino también por la excelente información que impartieron sobre salud, dieta, etc.

"Y quisiera decir aquí que estoy tratando de practicar la instrucción que he recibido en materia de salud. Durante el corto tiempo que he estado tratando de vivir estrictamente en armonía con las leyes de la salud, he sido grandemente beneficiado. Sin embargo, ha pasado aproximadamente un año desde que comencé una reforma en relación con el consumo de carne. Como yo estaba habituado a comer carne tres veces por día cuando podía conseguirla, durante los primeros dos meses comí carne sólo dos veces por semana. Luego durante un mes, una vez por semana. Luego, por tres meses, una vez por mes. Y durante los últimos cuatro meses mis labios no han probado carne. Y durante los últimos dos meses he comido sólo dos veces por día. Nunca fue más dulce nú sueño, ni la salud fue mejor, ni mi mente ha estado más alegre, desde que por primera vez comencé mi servicio a Dios a la edad de 17 años, que en los últimos dos meses.

"Con esta corta experiencia que he tenido, no quisiera, bajo ninguna consideración, volver a la carne, las especias, la pimienta, los pasteles, los encurtidos, la mostaza, el dolor de cabeza, el dolor de estómago y la lobreguez, y renunciar a las frutas saludables, los granos y una dieta vegetariana, el agua pura y fresca como bebida, la ausencia de dolores de cabeza, la alegría, la felicidad, el vigor y la salud.

"Pero yo no impongo estas cosas a los demás, ni los juzgo por su consumo de carne. Pero considero un privilegio decirles qué gran bendición temporal he encontrado en este curso [de vida]". 7

La familia Andrews

Angeline Andrews, la esposa del erudito John, mantuvo un diario durante los años 1859 a 1864. En una de las primeras entradas mencionó la matanza de un cerdo. Se refirió también a la muerte de un niño vecino que había tenido dolor de garganta. El médico le hizo una incisión con una lanceta y le dio una dosis de morfina, todo lo cual contribuyó a su muerte repentina.

En el otoño de 1862, la hija Mary tenía tos convulsa. Angeline envolvió al bebé en sábanas húmedas, tratando de reducir la fiebre. El médico local en varias ocasiones le administró una variedad de venenos tales como ipecacuana, nitrato de potasio y quinina. La afligida madre, procurando todavía encontrar ayuda, recibió de su hermana una receta para un jarabe. Después de darle la dosis a María, escribió: "María nunca ha estado más enferma que esta tarde. La medicina no la ha hecho vomitar como yo suponía que lo haría ". 8

Después de un artículo sobre la curación de la difteria con tratamientos hidroterápicos sencillos que Jaime White había reimpreso en la revista de la iglesia, 9 parece que la familia Andrews llegó a interesarse más en "baños tibios" para el tratamiento de la enfermedad. Pero en la vida de la familia Andrews no había evidencia de otras nociones de la reforma pro salud.

En julio de 1869, J. N. Andrews escribió: "El tema de la reforma pro salud ha ocupado mi viva atención por más de cinco años. Durante todo este período, como un asunto de conciencia, he procurado tener estrictamente en cuenta y practicar cabalmente los principios de esta noble reforma. Como sus efectos sobre mí han sido muy marcados y tales que todos aquellos con quienes he estado asociado los han observado, me siento complacido en declarar brevemente mi propia experiencia". 10

En febrero de 1872, él indicó que en marzo de 1864 había ocurrido el comienzo de la reforma pro salud para la familia Andrews. 11 Un mes más tarde, escribió específicamente acerca del compromiso de su familia en 1864 cuando dejaron a un lado "las especias, la pimienta, el vinagre... la manteca, la carne, el pescado, y sustituyeron la harina refinada por la harina de trigo entero". En su lugar, ahora comían "abundancia de fruta saludable, vegetales, granos" y "usaban algo de leche y muy poca sal". 12

La familia Kellogg

La familia de John P. Kellogg seguía ávidamente la verdad, tan rápidamente como la descubría. Hacia 1852 estaban observando el séptimo día como día de reposo mediante los esfuerzos de José Bates. En dicho año Kellogg se había unido a otros tres fieles adventistas para proponerle a Jaime White que ellos asegurarían el traslado de la imprenta desde Rochester, Nueva York, a Battle Creek, Michigan, con una donación de $300 cada uno, una suma considerable tomada de sus magros recursos. Más tarde, Kellogg encabezó la lista de suscriptores para la primera institución de salud de la Iglesia Adventista. Tuvo 16 hijos, incluyendo al Dr. Merritt Kellogg, el Dr. John Harvey Kellogg y Will K. Kellogg, el rey de los copos de maíz La familia Kellogg estaba en el corazón de la creciente obra adventista en la región del oeste medio.

Los registros de la familia indican que los Kellogg hicieron buen uso de los métodos hidropáticos. Pero aparentemente otros aspectos de la reforma pro salud eran desconocidos, o, si se los conocía, su importancia no hizo impacto. El hijo John Harvey, nacido en 1852, recordaba que sus dos comidas favoritas en su infancia eran colas de buey delicadamente doradas en el homo y el caramelo que su padre vendía en el negocio de la familia. En la bodega de la familia Kellogg descansaba un barrilito de un tipo de cerveza para usarla "con un estómago débil ". 13

El Dr. Kellogg colocó en una perspectiva incisiva la pregunta de "quién le habló a Elena de White acerca de la reforma pro salud", cuando escribió en 1890 en su prefacio del libro Christian Temperance and Bible Hygiene (Temperancia cristiana e higiene bíblica): "Hace casi treinta años apareció en forma impresa el primero de una serie de artículos notables e importantes sobre el tema de la salud, por la Sra. E. G. de White... Miles fueron inducidos a cambiar hábitos de toda una vida y a renunciar a prácticas completamente establecidas por la herencia como también por una larga complacencia. No podía efectuarse una revolución tan grande en un conjunto de personas sin la ayuda de algún poderoso incentivo, que en este caso era indudablemente la creencia de que los escritos de referencia no sólo llevaban la estampa de la verdad, sino que estaban respaldados por una autoridad más que humana...

"En la época cuando apareció el primero de los escritos referidos, el tema de la salud estaba casi totalmente ignorado, no sólo por las personas a quienes los mismos estaban dirigidos sino por el mundo en general. Los pocos que abogaban por la necesidad de una reforma de los hábitos físicos, propagaban los errores más patentes y, en algunos casos, repugnantes, en conexión con la defensa de principios genuinos de reforma.

"En ninguna parte, y por ninguna persona, se había presentado un cuerpo sistemático y armonioso de verdades en materia de higiene, libres de errores manifiestos y consecuentes con la Biblia y los principios de la religión cristiana.

"Muchos de los principios enseñados han llegado a adoptarse y practicarse en forma tan general que no se los reconoce más como reformas, y, en efecto, pueden ser considerados como costumbres generalizadas entre las clases más inteligentes. Los principios que hace un cuarto de siglo eran enteramente ignorados o se habían convertido en objeto de burla, calladamente se han abierto camino y ganado la confianza y la estima públicas, hasta que el mundo olvidó por completo que no siempre habían sido aceptados de este modo...

Ciertamente debe considerarse como algo notable y como una evidencia convincente e inequívoca del discernimiento y la dirección divinas, que en medio de enseñanzas confusas y opuestas que pretendían contar con la autoridad de la ciencia y la experiencia, pero que estaban falseadas por nociones extremistas y hechas impotentes por la gran mezcla de error... debe admitirse como algo extraordinario que una persona que no pretende poseer conocimiento científico o erudición haya sido capaz de organizar --a partir de la masa de ideas confusas y contaminadas de errores propuesta por unos pocos escritores y pensadores sobre temas de salud-- un cuerpo de principios de higiene tan armonioso, tan firme y tan genuino que las discusiones, las investigaciones, los descubrimientos y la experiencia de un cuarto de siglo no han dado como resultado el derrocamiento de un solo principio, sino que sólo han servido para establecer las doctrinas enseñadas.

"Tanto para discernir entre la verdad y el error como en la evolución de las verdades nuevas se necesita la dirección de la sabiduría infinita.. La novedad no es de ninguna manera una característica distintiva de los principios verdaderos, y este principio es válido tanto respecto a las verdades de la reforma higiénica como también en cuanto a otros movimientos de reforma... " 14

¿Qué debiéramos deducir del respaldo absoluto del Dr. Kellogg al impacto de los creativos mensajes de salud de Elena de White derivados de su visión de Otsego en 1863?

Respaldo del Dr. Kellogg

• En 1863 la reforma pro salud había sido "casi totalmente ignorada" por los adventistas y por "el mundo en general".

• Los pocos que defendían la "reforma " incluían con sus ideas "los errores más patentes y... repugnantes".

• Antes de los mensajes de Elena de White nadie había presentado "un cuerpo sistemático y armonioso de verdades en materia de higiene, libres de errores manifiestos y consecuentes con la Biblia y los principios de la religión cristiana".

• Miles cambiaron hábitos de toda la vida después de leer estos mensajes porque reconocían no sólo la armonía inherente de estas verdades sino también su respaldo divino.

• Los principios de Elena de White han resistido "la prueba del tiempo y la experiencia".

• Muchos de esos principios, ridiculizados o ignorados en 1863, habían llegado a aceptarse en 1890.

• Descubrimientos científicos notables efectuados desde 1863 sólo han fortalecido vigorosamente esos principios, sin "el derrocamiento de un solo principio".

• La dirección divina es "tan necesaria" para distinguir la verdad del error como "en la evolución de las verdades nuevas".

• Este registro de casi treinta años da una "evidencia... inequívoca del discernimiento y la dirección divinas"; en medio de "enseñanzas confusas y opuestas" es algo extraordinario que "una persona que no pretende poseer conocimiento científico o erudición haya sido capaz de organizar, a partir de la masa de ideas confusas y contaminada de errores... un cuerpo de principios de higiene tan armonioso, tan firme y tan genuino ".

Conexión entre el mensaje de salud y la comisión evangélica

Elena de White vinculó firmemente el énfasis en la salud con el "mensaje del tercer ángel ", tan estrechamente como la "mano está [unida] al cuerpo". 15 Es decir, el mensaje de salud constituía un aspecto muy importante del "evangelio eterno" (Apoc. 14:6). Este vínculo fundamental se basa en tres principios:

• El principio humanitario. De muchas maneras, por el ejemplo y la enseñanza, Elena de White destacó el hecho de que la "obra de la reforma pro salud es el medio del Señor para atenuar el sufrimiento en nuestro mundo". 16

• El principio evangélico. A Elena de White se le dijo (y su propia experiencia confirmó el principio) que la reforma pro salud debe ser el puente sobre el cual el Evangelio hallará a las personas donde ellas se encuentran. Ella llamó al mensaje de salud una "gran cuña de entrada... la puerta por la cual la verdad para este tiempo ha de hallar entrada en muchos hogares... Hará mucho para quitar prejuicios contra nuestra obra evangélica". 17

Con respecto a las instituciones adventistas de atención de la salud, ella escribió específicamente: "El gran objetivo al recibir incrédulos en la institución [el sanatorio] es guiarlos para que abracen la verdad". 18

• El principio soteriológico. Este tercer principio le dio el rasgo adventista distintivo a la reforma pro salud del siglo XIX: el énfasis adventista sobre la salud era para ayudar a "preparar a un pueblo para la venida del Señor". "El que estima la luz que Dios ha dado sobre la reforma pro salud, tiene un auxilio importante en la obra de llegar a ser santo mediante la verdad e idóneo para la inmortalidad". 19

Este triple vínculo no siempre ha sido comprendido. Algunos han convertido el mensaje de salud en un fin en sí mismo al desarrollar una red mundial de hospitales y clínicas; otros han hecho del mensaje de salud una estratagema irresistible de relaciones públicas por medio de la cual los no adventistas se interesarían lo suficiente como para escuchar un sermón evangelístico. Ambos eran usos dignos de los principios adventistas de salud, pero distaban de cumplir el propósito primario que hizo característico el énfasis de Elena de White en la salud. El propósito primario era unir lo espiritual y lo físico en el nivel práctico, diario, de la persona promedio.

Principios de salud y blancos espirituales

Elena de White fue específica y práctica al aplicar los principios del tema del Gran Conflicto para unir lo espiritual con lo físico y lo mental. El hecho de colocar los asuntos de la salud dentro del propósito de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14 elevó el tema de la salud del plano de la opinión personal al nivel del compromiso espiritual y el desarrollo del carácter. Los principios de la salud fueron ligados a blancos espirituales:

• El primer deber hacia Dios y el hombre es el desarrollo personal. La siguiente declaración creativa de la Sra. White ha inspirado a muchos jóvenes: "Nuestro primer deber hacia Dios y nuestros semejantes es el desarrollo individual... Por tanto, está bien invertido el tiempo que se usa en la adquisición y la preservación de la salud física y mental. No podemos permitimos empequeñecer o inhabilitar ninguna función del cuerpo o de la mente". 20

• La reforma del corazón antes de la reforma de la salud. Elena de White mantuvo las prioridades en su orden correcto: la preservación de la salud es primariamente un desafío espiritual: "Los hombres no serán nunca temperantes hasta que la gracia de Cristo sea un principio viviente en el corazón... Ninguna mera restricción de su régimen alimenticio lo curará de su apetito enfermo... Lo que Cristo obra dentro, se realizará bajo el dictado de un intelecto convertido. El plan de comenzar afuera y tratar de obrar hacia el interior siempre ha fracasado, y siempre fracasará ". 21

• Preparación para la lluvia tardía y el fuerte clamor. Esta aplicación de los principios de salud es profunda y constituye una idea adventista característica. Elena de White escribió en 1867: "Los hijos de Dios no están preparados para el fuerte clamor del tercer ángel. Tienen una obra que hacer en favor de sí mismos que no deben dejar para que Dios la haga por ellos... El apetito pecaminoso convierte en esclavos a hombres y mujeres, entenebrece sus intelectos y entorpece sus sensibilidades morales hasta un grado tal que las sagradas y altas verdades de la Palabra de Dios no son apreciadas... A fin de estar listos para la traslación, los hijos de Dios deben conocerse a sí mismos... Siempre deben tener el apetito en sujeción a los órganos morales e intelectuales". 22

• La salud está estrechamente vinculada con la santificación. Elena de White no vaciló en señalar la directa relación entre los hábitos diarios y el desarrollo del carácter: "Un cuerpo enfermo y un intelecto desordenado, debido a la continua complacencia de la lujuria perniciosa, hace que la santificación del cuerpo y del espíritu sean imposibles". 23 Además, a "los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos... Dios pide que los apetitos sean purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo perfecto". 24

Dirigentes adventistas como J. H. Waggoner vieron la diferencia distintiva entre las voces contemporáneas que llamaban a la reforma de la salud y el "principio avanzado " de Elena de White. Waggoner escribió: "No profesamos ser pioneros en los principios generales de la reforma pro salud. Los hechos sobre los cuales se basa este movimiento han sido elaborados, en gran medida, por reformadores, médicos y escritores sobre fisiología e higiene, y por lo tanto se los puede encontrar diseminados a través del país. Pero nosotros sostenemos que por el método de la elección de Dios ha sido expuesto más clara y poderosamente, y mediante eso está produciendo un efecto que no podríamos haber esperado de ningún otro medio.

"Como meras verdades fisiológicas y de higiene, algunos podrían haberlas estudiado a su conveniencia y otros haberlas puesto a un lado como de poca importancia; pero cuando son colocadas sobre un [mismo] nivel con las grandes verdades del mensaje del tercer ángel por la sanción y autoridad del Espíritu de Dios, y de ese modo se declara que son los medios por los cuales un pueblo débil puede ser hecho fuerte para vencer, y nuestros cuerpos enfermos ser purificados y capacitados para la traslación, entonces llegan a nosotros como una parte esencial de la verdad presente, para ser recibidas con la bendición de Dios o rechazadas a nuestro riesgo". 25

• La salud afecta directamente el juicio moral. La relación que ha hecho Elena de White entre la salud y el juicio moral ha sido probablemente uno de los conceptos más persuasivos para incontables miles de personas: "Cualquier cosa que disminuya la fuerza física, debilita la mente y la vuelve menos capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Nos volvemos menos capaces de escoger lo bueno. y tenemos menos fuerza de voluntad para hacer lo que sabemos que es recto". 26

Muchos primeros adventistas concedían que la eliminación del puerco y de las bebidas alcohólicas era algo que favorecía los mejores intereses de uno. Algunos concedían además que el consumo de carne no era beneficioso. Pero la conexión entre la temperancia (dominio propio) y el discernimiento espiritual no llegó rápidamente. Al principio la mayoría no vio ninguna relación entre la predicación del Evangelio o su propio crecimiento espiritual y lo que comían. Elena de White mantuvo su curso, a menudo contra muchos que pensaban que ella defendía los extremos. Ella condujo resueltamente a sus colegas para que pensasen más claramente: "Algunos han expresado desprecio por esta obra de reforma, y han dicho que era del todo innecesaria; ésta fue una excitación para distraer las mentes de la verdad presente. Han dicho que los asuntos eran llevados a extremos. Los tales no saben de qué hablan. Mientras hombres y mujeres que profesan piedad están enfermos desde la parte superior de la cabeza hasta la planta de los pies, mientras sus energías físicas, mentales y morales se hallan debilitadas debido a la gratificación de un apetito pervertido y al exceso de trabajo, ¿cómo pueden ellos pesar las evidencias en favor de la verdad, y comprender los requerimientos de Dios?" 27

• El compromiso de cuidar la salud revela cuán profundamente se interesa uno por los demás. Elena de White era intensamente práctica. Su consejo era fácil de entender. En aquellos días anteriores a los servicios del hospital moderno y de los últimos antibióticos, la familia extendida vivía a menudo bajo un mismo techo. Los ancianos y los enfermos eran la carga de cualquiera que estuviese sano en el momento.

La Sra. White, observando cuán pesadamente caía esa carga sobre madres jóvenes y ocupadas y otros miembros de la familia, escribió: "Muchos, por sus acciones, han dicho: 'A nadie le importa si yo como esto o aquello. Cualquier cosa que hagamos, nosotros hemos de llevar las consecuencias'. Queridos amigos, estáis grandemente equivocados. Vosotros no sois los únicos que sufrís a causa de una conducta equivocada. En gran medida, la sociedad en la que estáis lleva las consecuencias de vuestros errores al igual que vosotros. Si sufrís a causa de vuestra intemperancia en la comida o en la bebida, los que estamos alrededor vuestro o asociados con vosotros somos también afectados por vuestras dolencias. Tenemos que sufrir a causa de vuestra conducta errónea... Si en vez de tener vivacidad de espíritu, estáis deprimidos, proyectáis una sombra sobre el espíritu de todos los que os rodean... Podemos tener un buen grado de confianza en nuestro propio juicio, sin embargo necesitamos tener consejeros; porque 'en la multitud de consejeros hay seguridad'... ¿Pero qué valor le damos a vuestro juicio si el poder de vuestro cerebro ha sido exigido al máximo, y la vitalidad se ha retirado del cerebro para atender la comida impropia que ha sido colocada en vuestro estómago, o a causa de una enorme cantidad de comida que incluso es saludable?... Por lo tanto vuestro curso de vida nos afecta. Es imposible que persigáis un curso erróneo de acción sin causar sufrimiento a otros". 28

• El compromiso de cuidar la salud está mejor motivado por un deseo de glorificar a Dios ayudando a otros. Pablo hizo claro que vivir para la gloria de Dios es el blanco más elevado del cristiano: ' Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios " (1 Cor. 10:31). Elena de White se concentraba frecuentemente en esta motivación y la describía como "la gloria del amor abnegado. A la luz del Calvario, se verá que la ley del renunciamiento por amor es la ley de la vida para la tierra y el cielo; que el amor que 'no busca lo suyo' tiene su fuente en el corazón de Dios" 29

Beneficios colaterales de esta suprema motivación incluyen una vida más larga y menos enfermedad, etc. Pero si la motivación suprema queda eclipsada, gran parte de la reforma pro salud puede ser egocéntrica al descuidar el bienestar de otros. Cuidar la salud de uno es un asunto espiritual, no meramente una preocupación física.

• El compromiso de cuidar la salud está entre los factores que se relacionan con un pueblo preparado. Elena de White relacionó directamente el compromiso de una persona de cuidar la salud física y espiritual con su estado de preparación para la vida eterna. Nuevamente aquí la "restauración " 30--el blanco del tema del Gran Conflicto-- determinaba la filosofía de la salud.

Respecto a la clase de gente preparada para el regreso de Jesús, la Sra. White escribió: "Creemos sin ninguna duda que Cristo viene pronto... Cuando él venga no es para limpiarnos de nuestros pecados, quitamos los defectos de nuestros caracteres, o curamos de las flaquezas de nuestros temperamentos y disposiciones. Si es que de algún modo obrará por nosotros, esta obra será totalmente realizada antes de ese tiempo. Cuando el Señor venga, aquellos que sean santos seguirán siendo santos. Aquellos que hayan preservado su cuerpo y espíritu en santidad, santificación y honor, recibirán entonces el toque final de la inmortalidad". 31

No meramente una diferencia de opinión

Unir o separar lo físico de lo espiritual no es meramente un asunto filosófico, ni una cuestión de diferencias de opinión interpersonales. La crisis de Kellogg de fines de la década de 1890 y de comienzos del siglo XX podría haber terminado como una lucha de poder pero descansaba sobre problemas mucho más profundos que una opinión personal. Se centraba sobre la dirección futura del pensamiento y la práctica adventista. Al comienzo del siglo la denominación estaba luchando con la fuerza creciente del "brazo derecho". 32 Los proponentes del mensaje de salud y de su creciente poder político (denominacional) parecían estar dirigiendo el programa mundial de la iglesia. 33 La confrontación se complicaba debido a los puntos de vista teológicos aberrantes del Dr. Kellogg. No sólo estaba en juego la claridad de la teología adventista sino también la dirección de las finanzas denominacionales.

A la base de la lucha de poder estaba la convicción del liderazgo médico, la que tenía considerable evidencia, que los líderes ministeriales aceptaban sólo una parte del mensaje de salud. Algunos dirigentes denominacionales estaban realmente mortificados con el respaldo entusiasta de Kellogg a la visión más amplia que tenía la Sra. White de una vida sana, especialmente por la condena que ella hacía de la carne. A Kellogg le resultaba difícil aceptar la crítica de su libro, The Living Temple (El templo viviente), de parte de dirigentes denominacionales que comían carne. 34

Desde el punto de vista de Kellogg, aunque equivocado, el apoyo de Elena de White a los líderes "espirituales" de la denominación en 1901 (en la reorganización que limitaría también al brazo de la salud) y su ataque al The Living Temple significaban que ella había sido engañada e influida fuertemente por los enemigos de él. La ruptura subsiguiente entre el énfasis sobre la salud y el liderazgo ministerial-teológico ha separado a muchos a lo largo de los años y complicado innecesariamente la voz unificada de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

La "cirugía" administrativa que se efectuó en la década de 1900 y que redujo el "brazo derecho" a su relación correcta con el cuerpo, sólo profundizó la herida. El divorciar lo espiritual de lo físico creó una enfermedad aun más seria. La reducción del poder político del "brazo derecho" a su debida relación con la organización denominacional afectó negativamente las cuestiones más profundas de cómo los hábitos físicos afectan directamente la salud mental y espiritual.

Algunos dicen que el "brazo derecho" del Evangelio de la salud ha vivido en un virtual aislamiento con respecto al cuerpo espiritual, una señal de que el cuerpo espiritual ha entendido mal su propio Evangelio. Por alguna extraña razón, en la mayoría de los casos, ni los dirigentes espirituales ni los dirigentes de la salud vieron que los hábitos físicos no podían separarse del crecimiento espiritual si es que iba a mantenerse la integridad del mensaje adventista. Elena de White calificó esta separación entre los ministros del Evangelio y los obreros médico-misioneros, "el peor mal" que podía sobrevenirle a la Iglesia Adventista. 35

Esta ruptura no es un mero desacuerdo teórico. El hecho de no incluir los principios del mensaje de salud dentro de la plenitud del "Evangelio eterno" afecta directamente la preparación de la iglesia para cumplir su comisión evangélica. Además, obstruye el crecimiento en la gracia. 36

Este divorcio entre lo que Dios mismo había unido ha limitado el potencial del testimonio adventista y debilitado el impacto pleno del "Evangelio eterno". (1) Las instituciones denominacionales de atención de la salud pueden no sentir plenamente su propósito original de (a) instruir al mundo en la aplicación de los "remedios naturales " para prevenir al igual que para curar la enfermedad, y (b) hacer de sus instituciones un testigo inequívoco de los principios del Evangelio como están desarrollados en el mensaje del tercer ángel. 37 (2) Al mismo tiempo, algunos dirigentes espirituales han desacreditado o ignorado los principios de la salud que el Dr. Kellogg y Elena de White respaldaron vigorosamente. Tratar de promover el mensaje distintivo de Apocalipsis 14 con el brazo derecho paralizado es virtualmente contraproducente.

Tanto los dirigentes médicos como ministeriales han olvidado a menudo que uno de los principios del tema del Gran Conflicto es que los hombres y las mujeres son responsables y que Dios no obrará "milagros " que pasen por alto la obediencia a un deber conocido. 38 Cuando tanto los dirigentes de la salud como los dirigentes espirituales promueven métodos de "curación" que pasan por alto la responsabilidad humana de efectuar decisiones correctas, se violan los principios de la vida. Por ejemplo, cuando se anima al enfermo a recibir cuidado de la salud sin adherirse a las leyes naturales que causaron la enfermedad, no se entiende el Evangelio. 39 O cuando se anima al pecador a creer que Dios perdona cuando se ignora la obligación hacia un deber conocido, el Evangelio es claramente mal representado. 40

Elena de White animó osadamente a los miembros de iglesia que percibían "el nivel muerto en el que habían caído " a reconectar el mensaje de salud con el mensaje teológico: "Enviad a las iglesias a obreros que presenten los principios de la reforma pro salud en su relación con el mensaje del tercer ángel ante cada familia e individuo. Animad a todos a tomar parte en la obra en favor de sus semejantes, y veréis si el soplo de vida no retoma rápidamente a esas iglesias". 41

Conexión entre el ministro y el médico

El tema del Gran Conflicto busca la "restauración " como el blanco de la salvación. Cualquiera sea el tema sobre el cual se concentre Elena de White, este blanco integra todos sus aspectos. De ese modo el tema del Gran Conflicto moldea el fundamento y el propósito de la reforma pro salud. Como consecuencia natura], entonces, el médico y el ministro han de "trabajar en forma cooperativa. Como caballos bajo un arnés, han... de tirar el carruaje adventista a la misma velocidad " 42

En los años de desarrollo de la obra de salud adventista, Elena de White fijó la atención de sus contemporáneos sobre la importancia de unir la reforma pro salud con la terminación de la comisión evangélica 43 Para ella, el evangelista/predicador del Evangelio y el sanador lleno del Evangelio debían trabajar juntos con blancos mutuos y esfuerzos evangelísticos unidos. 44

El Dr. John Harvey Kellogg fue uno de los pocos líderes que tomó en serio el consejo de la Sra. White sobre la salud. Pocos ministros del Evangelio vieron la misma conexión entre el mensaje de salud y el desarrollo espiritual. 45 Y el apoyo de ella al Dr. Kellogg nunca estuvo en duda hasta que la menté fértil del Dr. Kellogg comenzó a entender mal el propósito de su propio mensaje de salud.

En 1896 él fue responsable del cambio de nombre de su red de salud de la Asociación Médico-Misionera y de Benevolencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a la Asociación Internacional Médico-Misionera y de Benevolencia. Dos años más tarde explicó que esta organización fue creada "para llevar adelante la obra médica y filantrópica independientemente de todo control sectario o denominacional, en el país y en tierras extranjeras ". 46 En 1898 Kellogg declaró en una convención de la asociación que los delegados se reunían "allí como cristianos, y no como adventistas del séptimo día". 47

Elena de White había sido sumamente paciente con el Dr. Kellogg, a quien ella y su esposo le habían costeado personalmente los estudios a fin de que obtuviese su título de medicina. 48 Ella conocía el resentimiento y las expresiones groseras que le habían dirigido a él algunos de los ministros. Y también conocía la acritud carente de tacto de Kellog. Pero cuando él desafió abiertamente a la denominación, la que a través de los años había suplido el dinero para el desarrollo de su famoso Sanatorio de Battle Creek, se sintió impulsada a hablar claramente: "Se ha declarado que el Sanatorio de Battle Creek no es denominacional. Pero si una institución fue establecida alguna vez para ser denominacional en todo el sentido de la palabra, fue precisamente este sanatorio". 49

El Dr. Kellogg estaba permitiendo que la reforma pro salud eclipsase los principios teológicos. La situación llegó a una crisis, simbolizada por la analogía del "témpano ". 50

Aunque Elena de White gemía [de dolor] bajo la inminente ruptura entre los ministros y los médicos, simpatizaba profundamente con su amigo, el Dr. Kellogg, En 1904 expresó por escrito su frustración y su empatia por él. Pero en esa misma carta también escribió: "Mis hermanos, el Señor llama a la unidad, a estar unidos. Debemos ser uno en la fe. Quiero decirles que cuando los ministros del Evangelio y los obreros médico-misioneros no están unidos, se coloca en nuestras iglesias el peor mal que puede colocarse allí. Ya es hora de que adoptemos una plataforma unida. Pero no podemos unimos con el Dr. Kellogg hasta que él asuma una posición en la que él pueda ser un líder seguro del rebaño de Dios ". 51

Desde 1904 el desafío ha sido siempre enfrentar "el peor mal" que podría caer sobre la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Si ha de enfrentarse el desafío, tanto los ministros como los médicos deben reestudiar el consejo de Elena de White respecto al propósito de las instituciones de salud, repensar el propósito del "Evangelio eterno " que debe proclamarse en forma creíble antes del regreso de Jesús, y comprometerse nuevamente [a seguir] los principios inspirados que han sido expuestos por Elena de White.

Preguntas de estudio

1. ¿Por qué piensa usted que la introducción del Dr. Kellogg al Christian Temperance and Bible Hygiene (Temperancia cristiana e higiene bíblica) es significativa?

2.¿Cuáles son los tres principios básicos que vinculan el mensaje de salud con la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día? ¿Cómo se han desarrollado en la obra de los adventistas?

3. ¿Está de acuerdo usted en que la palabra "restauración" describe bien el plan de salvación? ¿Cómo se relaciona este concepto con los principios de salud?

4. ¿Cuál es el mensaje esencial en la analogía del "témpano" que involucra al Dr. Kellogg?

5. ¿De qué manera es el desarrollo personal el "primer deber" del cristiano "hacia Dios " y hacia nuestros semejantes, siendo a la misma vez lo opuesto del egocentrismo?

6. ¿Cómo afectan directamente los principios de salud a los blancos espirituales, y de qué modo se relaciona la salud del pueblo de Dios con los eventos del tiempo del fin?