Mensajera del Señor

Capítulo 30

Educación/2 Estableciendo Instituciones Educativas

Estableciendo Instituciones Educativas

"Las verdades de la Palabra divina pueden ser apreciadas mejor por un cristiano intelectual. Cristo puede ser glorificado mejor por aquellos que lo sirven inteligentemente".1

Colegio de Battle Creek. A comienzos de 1868 G. H. Bell había dirigido exitosamente una escuela en Battle Creek para la juventud adventista, sostenida localmente. En abril de 1872 Jaime y Elena White pidieron que esta escuela fuese mejorada y convertida en una institución educativa superior, el primer intento de tener una escuela sostenida por la denominación. El propósito principal de esta propuesta era educar a maestros y predicadores "para proclamar el mensaje del tercer ángel". 2

Como una guía para esta escuela, la Sra. White escribió Testimony for the Church, N.° 22, titulado "La Educación Debida" 3 (en español hay un extracto de dicho testimonio en Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 314-318). Este documento ha sido estudiado durante más de un siglo por educadores adventistas como una clara carta constitucional para la educación adventista. Allí ella desarrolló uno de sus principios fundamentales de la educación cristiana: la correlación entre los aspectos "físico, mental, moral y religioso" de la educación. 4

Los primeros años del Colegio de Battle Creek fueron turbulentos. Los principios de este testimonio de 1872 pueden haber sido entendidos en teoría pero ni los administradores ni los maestros parecían entender cómo implementar ciertos temas claves. Entre ellos estaban los siguientes: cómo incluir un programa de trabajo manual en el currículum de la escuela, cómo crear un currículum orientado bíblicamente y no incluir meramente la Biblia como un tema electivo, y cómo ensamblar el curriculum con temas prácticos y así eliminar los clásicos como disciplinas principales. 5

Este comienzo falso indujo a Elena de White a dirigirse a los líderes denominacionales en diciembre de 1881. Ella inició sus observaciones con un mensaje que revelaba claramente su preocupación: "Hay peligro de que nuestro colegio se desvíe de su designio original". Más tarde advirtió: "Nuestro colegio se encuentra hoy en una posición que Dios no puede aprobar". Notó el "esfuerzo por moldear nuestra escuela en conformidad con otros colegios. Cuando se hace esto, no podemos animar a los padres a enviar a sus hijos al Colegio de Battle Creek". En cualquier colegio puede enseñárseles a los estudiantes un conocimiento libresco. "Se necesita una educación más abarcante" que incluya un énfasis en el desarrollo del carácter, un recordativo diario que les dé a los estudiantes un "sentido de su obligación hacia Dios" y un programa para "unir las demandas físicas con las mentales".

La Sra. White prosiguió para destacar la importancia de la motivación correcta en la tarea de tanto los maestros como los estudiantes: "Los males de la autoestima y de una independencia no santificada, los cuales menoscaban mucho nuestra utilidad y si no se vencen resultarán en nuestra ruina, emanan del egoísmo". 6

Vinieron días oscuros cuando el colegio se cerró el 10 de agosto de 1882. Los problemas incluían enfrentamientos personales entre empleados como también el hecho de que se percibía la crisis de que el joven colegio no había cumplido los propósitos por los que había sido establecido. Un año más tarde se reabrió con la explícita declaración de que el colegio armonizaría "en todo respecto" con la instrucción provista mediante el espíritu de profecía. 7

Sin embargo, nuevamente fue más fácil publicar los blancos de la escuela que implementarlos. El punto crítico en el desarrollo de la educación adventista tuvo lugar en la convención educativa de Harbor Springs, Michigan, en el verano de 1891. Elena de White tuvo allí por lo menos seis presentaciones además de volver a leer su testimonio de 1872 sobre "La Educación Debida". Ella renovó su énfasis previo en eliminar del currículum a los autores paganos e infieles y los cursos de los clásicos en latín y griego. Además, su insistencia en la enseñanza de Biblia e historia desde el punto de vista de las profecías como también en la idoneidad espiritual de los maestros, parecía surtir efecto entre los educadores dirigentes.

Después de la conferencia educativa de Harbor Springs, la Sra. White escribió seis artículos en la revista de la iglesia para reforzar la firme posición que había asumido en la conferencia. La batalla sobre el currículum estaba tomándose en su favor, pero no se ganó en forma inmediata. El eje de apoyo de la reforma educacional era la diferencia decisiva entre la educación clásica convencional y la perspectiva de la educación cristiana a la luz del tema del Gran Conflicto.8

Colegio de Healdsburg/Colegio de la Unión del Pacífico (Pacific Union College)

En 1881 la Asociación de California reconoció la necesidad de un colegio en la costa oeste. En abril de 1882 se compró una propiedad en Healdsburg, con Sidney Browns-berger, ex presidente del Colegio de Battle Creek, como su primer presidente. La escuela no llegó a tener estabilidad financiera, principalmente debido a los bajos costos que se cobraban a los estudiantes. Elena de White advirtió a las escuelas contra la práctica de reducir los aranceles para conseguir una matrícula mayor, debido al efecto "perjudicial" que esto tendría.9

La participación de la Sra. White en la adquisición de la propiedad de Angwin, California, cuando se demostró que el sitio de Healdsburg era inadecuado, reveló nuevamente cómo el esfuerzo humano más la confirmación divina conducen a decisiones correctas. Las circunstancias que guiaron de una posible ubicación a otra prov een una lección clásica sobre la dirección divina. Elena de White escribió lo siguiente en cuanto a lo ocurrido: "Ahora esta lección que se nos dio en este tiempo de nuestra gran necesidad fue una de las aventuras más notables en nuestra experiencia". 10

Colegio de Avondale

Cuando Elena de White fue a Australia en 1891,nunca previó nadie cuán grande impacto tendría esta institución de enseñanza superior sobre la filosofía educacional mundial de la denominación. Ninguna otra escuela adventista ha sido más favorecida por la presencia y el consejo de la mensajera de Dios a la iglesia. Tras ella estaban las escuelas en Norteamérica abriéndose paso con dificultad, inestables en su marcha hacia el futuro, tratando de combinar los principios educativos convencionales con los principios de reforma de la educación impulsados por el tema del Gran Conflicto.11

A comienzos de 1894 la Sra. White escribió el documento que sentaba las bases para la nueva escuela australiana, titulado "Trabajo y Educación". 12 En el párrafo inicial ella suscitó preguntas centrales respecto a ésta y a otras escuelas: "¿Cómo serán dirigidas? ¿Cuál será la educación y la preparación de la juventud? ¿Dónde estará ubicada nuestra Escuela Bíblica Australiana?"

Luego procedió a contestar sus preguntas. Volvió a recalcar que el propósito de la educación cristiana es preparar estudiantes para encontrarse con el Señor. Este tipo de objetivo significa que los estudiantes deben repensar sus actividades recreativas, que la escuela debe estar ubicada "a una distancia bastante alejada de las ciudades", que el trabajo útil debe ser una parte del currículum, que sólo son aceptables los mejores hábitos de trabajo, que "la torpeza y la ignorancia no son una virtud", que para Australia "hay esperanza en el suelo", y que la fisiología debe estar en el currículum para todos. 13

Elena de White estaba aprendiendo mediante la experiencia como también a través de visiones. En 1898 escribió que la educación adventista debe incluir "un orden diferente de cosas", pero que "ha tomado mucho tiempo comprender qué cambios debieran hacerse". 14 En septiembre de 1898 escribió que "nuestra escuela debe ser una escuela modelo para otras". 15 En 1899 ella dijo que Dios había designado a Avondale para que fuese "una lección objetiva" y no para que imitase ninguna otra escuela que había sido establecida en los Estados Unidos, o ninguna en Australia. 16 En 1900 escribió que la escuela de Avondale debía "ser una escuela modelo". 17

Elena de White nunca usó la expresión "anteproyecto educacional". 18 Aunque usó palabras tales como "modelo", "lección objetiva" y "patrón", ella no quiso decir que Avondale debía copiarse rígidamente en cada detalle: "El Señor no ha determinado que se use un plan definido, especial y exacto en la educación". 19 Respecto a la nueva escuela en Madison, Tennessee (descrita seguidamente), ella escribió que "no se puede dar un modelo exacto para el establecimiento de las escuelas en nuevos campos. El clima, los alrededores, la condición del país, y los medios disponibles para trabajar, todo esto debe desempeñar un papel en la formación de la obra". 20 Al igual que con su consejo en otras áreas, como la de la salud, ella bosquejó principios básicos, no reglas inflexibles. 21Escuelas modelos, patrones y lecciones objetivas son precisamente eso: manifiestan principios básicos que pueden requerir adaptación a las condiciones locales.

Ella le recalcó a su hijo Willie en 1897 que "no debe soplarse ninguna brisa desde Battle Creek". Al vivir junto al campus, ella todavía sentía que "debía observar al frente y detrás y a cada lado para no permitir que tenga acogida nada que me ha sido presentado como lesivo a nuestras escuelas en América". 22

Colegio Madison

Elena de White tuvo mucho que ver con el proceso de ubicar el sitio para el Colegio Madison en 1904. Les había estado diciendo a sus colegas que la escuela debía estar cerca de Nashville, Tennessee. Cuando una propiedad de 162 hectáreas (400 acres) estuvo disponible en Madison, a 27 kilómetros (17 millas) de Nashville, por unos $12.000, ella pidió verla. Aunque algunos no estaban positivamente impresionados, ella informó que "era una ubicación favorable para la obra" y que debía ser comprada. 23

El Colegio Madison fue la única institución en la que la Sra. White se desempeñó como miembro de la junta directiva. Quería asegurarse de que no se repetirían en Madison las amargas lecciones aprendidas en Battle Creek y en la nueva escuela en Berrien Springs, Michigan. Uno de los blancos definidos de los fundadores, Edward A. Sutherland y Percy T. Magan, era que "cuando las condiciones en la escuela se aproximasen más a las que los estudiantes enfrentarían al salir a enseñar, más fácilmente se adaptarían a su vocación". 24

Quizás por primera vez se aceptaba el trabajo del estudiante como pago para la matrícula en lugar de dinero en efectivo. Todo el personal y el cuerpo docente trabajaba con los estudiantes en el desarrollo de las industrias que proveerían el ingreso. La vasta mayoría del cuerpo de estudiantes esperaba servir en alguna capacidad en el Sur rural. Ya para 1915, graduados del Colegio Madison habían fundado 39 de estas escuelas de sostén propio. 25

Colegio de Médicos Evangelistas! Universidad de Loma Linda

Sin la visión, el valor y el apoyo continuo de Elena de White nunca habría ocurrido el establecimiento de ésta institución médica de renombre mundial. Richard Utt lo expresó muy bien: "El surgimiento de la Universidad de Loma Linda no tuvo que luchar tanto con lo inevitable como con lo imposible. De alguna manera se logró la hazaña gracias a una rara fórmula de fe, obras y lucha, generalmente entremezcladas con lo improbable, lo milagroso y lo heroico". 26

En la soleada zona sur de California había en 1905 dos centros de salud adventistas, uno en Paradise Valley, cerca de San Diego, y el otro en Glendale, cerca de Los Angeles, ambos fundados por la fuerte insistencia de Elena de White y su ayuda para encontrar los fondos iniciales. 27 Aunque populares, ambas instituciones estaban sumidas profundamente en deuda.

Pero Dios no había completado sus planes para el sur de California. Obrando por inspiración divina, la Sra. White llamó a John Burden, 28 el "fundador" del Sanatorio de Glendale, para que buscase una propiedad cerca de Redlands. Por increíble que les pareciese a los 1.400 miembros de la asociación local y sus líderes, a quienes se les había advertido que no entrasen más en deuda, la mensajera de Dios había hablado nuevamente: "Se me han presentado Redlands y Riverside como lugares que debieran ser trabajados... Por favor, consideren la conveniencia de establecer un sanatorio en la vecindad de esas poblaciones".29 "La historia de la adquisición de la propiedad de Loma Linda, la fe notable de hombres como Burden, el testimonio serio [evidenciado por medio] de fondos que llegaban inesperadamente en el momento preciso que se los necesitaba, por parte de hombres y mujeres que hipotecaban sus casas y sacaban préstamos banca rios... todo esto es un asunto que los registros históricos confirman.30

En la narración de esta historia extraordinaria, la presencia visible e invisible de Elena de White es tan penetrante como la luz del sol al mediodía. Cuando todo parecía sombrío, ella aconsejaba: "Esta es la propiedad exacta que debemos tener. No demoren, porque es justamente lo que se necesita". 31 Después de ver los edificios por primera vez, exclamó: "He estado antes aquí... Este es el lugar que el Señor me ha mostrado... El Señor no nos ha dado esta propie dad para ningún propósito común".32

Unas pocas semanas más tarde, cuando los dirigentes de la iglesia manifestaban poco entusiasmo por su consejo, Elena de White le escribió a Burden: "No se desanime si de algún modo se presenta un golpe cortante contra sus planes y si de alguna manera se lo obstruye... He visto cómo se siguen los principios de detener [el plan] y he visto el descontento del Señor a causa de esto. Si se manifiesta el mismo espíritu, no consentiré en guardar silencio como lo he hecho hasta ahora".33

En efecto, durante las reuniones de negocios de la asociación que tendría una gravitación significativa en el futuro del concepto de Loma Linda que se estaba luchando por forjar, Elena de White se sentaba en la plataforma para poder oír la intención de cada propuesta y la discusión resultante. Escribió que tenía "suficiente edad como para ser excusada de esas cargas", pero que "temía que se pudiese tomar algún acuerdo que en el futuro trajese alguna confusión".

Una de las propuestas parecía muy inocente, pero sus años de experiencia le ayudaron a ver el peligro: algunos querían cambiar la constitución [de la iglesia] de modo que "cada miembro de iglesia pudiese convertirse en delegado en las reuniones de la asociación". Ella habló claramente: "Lea de nuevo esa propuesta, si es tan amable". Luego comentó: "Una propuesta como esa se hizo años atrás, y el asunto me fue presentado claramente... La propuesta nunca ha sido aprobada en ningún momento, porque no está en armonía con la mente del Señor". Se retiró la resolución. 34

Después que se hubo comprado el terreno, algunos miembros de iglesia pensaron que seguramente se necesitarían fondos adicionales para desarrollar la escuela. Exhortaron a que se vendiese una porción de las 30 hectáreas (76 acres) para sitios de construcción. Inmediatamente la Sra. White dio un rotundo ¡No! De hecho, instó a comprar muchas hectáreas más, otro asombroso desafío. Teniendo a su lado a miembros de la junta directiva, ella contempló el valle hacia el ferrocarril y la Avda. Colton. Con un movimiento de la mano ella declaró: "El ángel dijo: 'Consigan todo ello'. Cuando otros protestaron, ella dijo: "Bien, estaremos agradecidos por lo que tenemos".

Pero el desafío parecía excesivo. Pasaron tres años. Se había duplicado el precio de la mayor parte de la tierra cuando finalmente se dieron pasos para adquirir la propiedad necesaria. En 1911 estuvo disponible más tierra. Nuevamente hubo vacilación. En su 84.° año de vida Elena de White prometió $1.000 en favor de la compra, y cerró su apelación con estas palabras: "Estoy altamente complacida al mirar la tierra que ya tenemos. Esto será para nosotros una de las bendiciones más grandes en el futuro, una que no apreciamos plenamente ahora, pero que la apreciaremos con el tiempo. Espero que conseguirán el otro terreno del que he hablado, y que lo unirán al que ya tienen. Les resultará provechoso hacerlo. Como desde el principio he sentido una preocupación por este lugar, deseaba decirles lo que les he mencionado. Ahora dejo el asunto con ustedes, y trabajemos en armonía".

Al cabo de pocos días varios miembros de la junta directiva sacaron préstamos bancarios personales a fin de asegurar la propiedad. Elena de White estaba encantada y le escribió a Burden que "debemos tener el terreno, porque no resultaría nunca tener un amontonamiento de edificios allí. No deje de completar la compra del mismo. Haga lo mejor que pueda y yo haré lo mejor". 35

Pero ella también estaba interesada en el tipo de institución que se establecería en Loma Linda. Debía ser más que un sanatorio. A comienzos de 1905 ella escribió: "Este lugar llegará a ser un importante centro educativo". 36 Este era un blanco nuevo y elevado para Loma Linda, ¡ser también una escuela! Sin embargo, quedaba la pregunta: ¿qué clase de escuela?

Pocas semanas más tarde ella expuso más detalladamente las instrucciones para el nuevo centro: "El [Dios] está abriendo caminos donde vuestros hijos pueden recibir una educación en la línea médico-misionera sin poner en riesgo sus almas... En breve tiempo tendremos instalaciones para atender los requirimientos necesarios". Ya para el 10 de diciembre había escrito: "Con respecto a la escuela, yo diría esto: Hagan todo lo que pue dan hacer en la educación de enfermeras y médicos". 37

Para la denominación parecía demasiado oír este desafío en una hora cuando el Sanatorio de Battle Creek y el Colegio Médico-Misionero Americano anexo al mismo eran todavía una herida abierta. Quizás un sanatorio en Loma Linda, ¿pero una escuela de medicina? Todo lo que la mayoría podía pensar era en la carga financiera que por años había abrumado al Dr. Kellogg y a la denominación.

Pero la mensajera del Señor era valiente y argumentaba en forma irresistible. Aquellos que habían aprendido a confiar en ella en el pasado procedieron a hacer lo que parecía imposible en 1906 para una pequeña denominación de 91.531 miembros. El Señor estaba guiando a su pueblo tan rápidamente como ellos podían captar lo que él tenía en mente para la institución en Loma Linda.

En junio de 1909, en la sesión del congreso de la Asociación General en Washington, Elena de White se dirigió a los delegados que apenas habían recuperado su aliento por el gasto de trasladar dos instituciones importantes a la capital del país. Entre los muchos temas que consideraron estaba el del destino de Loma Linda de "ser no solamente un sanatorio sino un centro educativo", especialmente para la preparación de "evangelistas médico-misioneros", y que era "muy esencial que se comenzase correctamente".

Paso a paso

Más adelante en su exposición ella mostró nuevamente que su mente estaba siendo dirigida paso a paso por el Señor. Ella declaró que "en esta hora no debiéramos tratar de competir con escuelas de medicina del mundo. Si hiciéramos esto, nuestras posibilidades de éxito serían pequeñas. No estamos ahora preparados para llevar a cabo exitosamente la obra de establecer grandes instituciones de aprendizaje médico... En Loma Linda muchos pueden ser educados para trabajar como misioneros en la causa de la salud y la temperancia. Deben prepararse maestros para muchas líneas de trabajo". 38 Aquí estaba pintando, a grandes trazos, no sólo una escuela de medicina sino una institución edu cativa que preparase a los jóvenes para enfrentar las oportunidades en "muchas líneas de trabajo".

El Señor es muy bueno, aun con los profetas; si en 1905 le hubiese revelado a Elena de White todo lo que le ayudaría a captar y comunicar en 1909, quizás ella habría dudado de su propia mente y de la instrucción divina. Mientras otros trazaban planes para desarrollar un programa médico para enfermeras y evangelistas médico-misioneros, la consultaban continuamente cuando surgían preguntas a lo largo de este camino que nadie había recorrido.

Cuando le preguntaron si los estudiantes de medicina debían obtener la preparación básica en Loma Linda y adquirir "los toques finales... en alguna institución del mundo", la Sra. White replicó: "No permita Dios que se siga un plan tal". Respondiendo a preguntas ulteriores, ella dijo: "Si el Señor da su luz, tanto mejor, nos alegraremos de recibirla; si no, entonces esperaremos... Cuando nos aferramos a Dios y confiamos en él, él obrará en nuestro favor. Pero cualesquiera sean las consecuencias, debemos mantenemos diferentes y separados del mundo en lo que se refiere a nuestra fe". 39 Ella había aprendido bien las dolorosas lecciones de Battle Creek.

Con una comprensión muy clara de los propósitos de la segunda escuela de la denominación orientada médicamente, ella les dijo a los dirigentes que los estudiantes en Loma Linda debían estudiar bajo "educadores seleccionados cuidadosamente", que les enseñarían a "arar profundamente en la Palabra de Dios". 40

Al gestionarse una escritura constitutiva del estado para una escuela de medicina, ella dio consejos adicionales: "Estaría bien si pudieseis obtener fuerza e influencia que luciesen más efectivo vuestro trabajo sin ataros a hombres mundanos. Pero no hemos de exaltar a lo humano sobre lo divino".

En noviembre de 1909 ella escribió: "No podemos sometemos a reglamentos si está involucrado el sacrificio de principios, porque esto pondría en peligro la salvación del alma. Pero toda vez que podamos acatar las leyes del país sin colocamos en una posición falsa, debiéramos hacerlo. Se han redactado leyes sabias a fin de salvaguardar a la gente contra la imposición de médicos no calificados. Debiéramos respetar esas leyes porque nosotros mismos somos protegidos de simuladores presuntuosos. Si manifestásemos oposición a esos requerimientos, esto tendería a restringir la influencia de nuestros médicos misioneros". El 9 de diciembre se obtuvo un permiso legal del estado que autorizaba al Colegio de Evangelistas Médicos a conceder títulos en ciencias liberales, odontología y medicina.41

Unos pocos meses más tarde, todavía subsistían algunas perplejidades. La junta directiva de la escuela enfrentaba gastos enormes y necesitaba un respaldo firme de Elena de White antes de asumir algún compromiso adicional. Las preocupaciones que los líderes sentían, presentadas a ella el 26 de enero de 1910, 42 incluían estos pensamientos: "Estamos muy ansiosos de preservar la unidad y la armonía de acción. A fin de hacer esto, debemos comprender claramente qué es lo que debe hacerse. En base a lo que usted ha escrito concerniente al establecimiento de una escuela de medicina en Loma Linda, esto es, según la luz que usted ha recibido del Señor, ¿hemos de entender que debemos establecer una escuela de medicina cabalmente equipada cuyos graduados podrán tomar los exámenes de la junta del estado y llegar a ser médicos registrados, calificados?" 43

Dentro de las 24 horas siguientes Elena de White respondió, en parte: "Por la luz que me ha sido dada, debemos proveer aquello que es esencial para calificar a nuestros jóvenes que desean ser médicos, de modo que puedan capacitarse inteligentemente para poder enfrentar los exámenes requeridos a fin de probar su eficiencia como médicos". 44

En esa misma reunión se recomendó que todas las uniones de Norteamérica, más la Asociación General, participasen en compartir los gastos del incipiente Colegio de Evangelistas Médicos. Este ingreso sería en adición a lo que entrase en concepto de aranceles y de donaciones privadas. Hubo luego muchos discursos de confianza renovada [en la institución y en Dios].

I.H. Evans, un vicepresidente de la Asociación General, resumió el parecer unánime del vasto comité (esta recomendación fue votada sin que nadie disintiese): "Cuando se lea la declaración de la Hna. White, estoy seguro que la mayoría de nuestros hermanos sentirán lo que nosotros sentimos esta noche, que el Señor ha hablado y nosotros obedeceremos. .. Experiencias del pasado debieran fortalecer nuestra fe en esta hora y ayudamos a avanzar valientemente al escuchar las palabras de consejo que el Señor nos ha dado a través de la Hna. White. Tenemos ante nosotros esta noche una declaración llana y directa de la Hna, White respecto al establecimiento de una escuela médica. No hay conjeturas al respecto; no hay una equivocación; no hay una falsa interpretación que debe colocarse sobre estas palabras. La pregunta es: ¿Seguiremos el consejo dado?" 45

Quedaban preguntas lógicas: ¿Dónde encontrarían los adventistas a médicos calificados para que fuesen maestros? ¿Dónde se hallarían los enormes fondos necesarios para operar una institución médica de primera clase, incluyendo enfermería, medicina, dietética y años más tarde, odontología? Pero los dirigentes habían aprendido a dirigir mientras avanzaban en terreno nuevo. Elena de White los había conducido por territorio desconocido en muchas ocasiones anteriores.

Aquí prevaleció nuevamente, como hemos visto a menudo en el desarrollo de la Iglesia Adventista, el principio de la cooperación divino-humana. Es muy claro que Dios no planea hacer por los seres humanos lo que ellos pueden y deben hacer por ellos mismos. El dirige, pero las personas deben confiar en sus principios generales y tomar sus decisiones de acuerdo con ello. Así es como los creyentes crecen y se preparan para desafíos futuros. Es la parábola de los talentos que opera en una escala mayor. Cuando el director que había sido nombrado para la nueva escuela, W. H. Howell, le pidió más detalles a la Sra. White para que no se cometiesen errores desde un comienzo, ella replicó: "No podemos trazar una línea precisa para que se la siga incondicionalmente. Surgirán circunstancias y emergencias para las cuales el Señor deberá dar instrucción especial. Pero si comenzamos a trabajar, dependiendo enteramente del Señor, velando, orando y caminando en armonía con la luz que él nos envíe, no se nos dejará que andemos en tinieblas".46

En 1905 apareció el libro final de Elena de White sobre principios de salud, El ministerio de curación, y fue estudiado atentamente en Loma Linda. En los tomos ocho y nueve de los Testimonios, en inglés, fue impreso más material sobre la obra médica evangélica. En 1932 se publicó Medical Ministry (Ministerio médico), una compilación de muchas cartas a médicos que se concentraba en el propósito divino en materia de educación y práctica de la salud.

Esos hombres y mujeres en 1910 debieran ser paradigmas y modelos para todos los adventistas hasta el fin del tiempo. Escucharon a la mensajera del Señor en quien habían aprendido a confiar. Sabían que la única pregunta que necesitaba contestarse era la pregunta de I. H. Evans: "¿Seguiremos el consejo dado?"

Dirigentes educacionales aprendieron a escuchar a Elena de White

Cuando uno repasa los primeros cincuenta años después que Elena de White publicó su primer testimonio sobre "La Educación Debida",47 en 1872, aparecen varias características comunes: (1) Cuanto más cerca una escuela seguía la instrucción inspirada, más eficiente y productivo llegaba a ser su programa. (2) Los administradores que abrieron nuevo camino en materia de reforma educativa creían firmemente en la inspiración de Elena de White. (3) Cuando los administradores y el personal docente enseñaban estos principios, por precepto y ejemplo, el cuerpo de estudiantes respondía positivamente.

Cada vez que el personal de la escuela era ambivalente respecto a la reforma educacional, los estudiantes captaban la ambigüedad y expresaban su frustración en alguna forma no constructiva. Las penosas experiencias del Colegio de Battle Creek permanecerán para siempre como una lección objetiva de las consecuencias negativas al responder en forma insegura al consejo inspirado. 48

Preguntas de estudio

1. ¿Cuáles eran los problemas fundamentales que parecían atormentar al Colegio de Battle Creek hasta que fue trasladado a Berrien Springs, Michigan?

2. ¿Cómo percibe usted que los "males de la autoestima y la independencia no santificada" son especialmente destructivos en un sistema educativo?

3. ¿Por qué aconsejó Elena de White a dirigentes de escuela que no redujesen los aranceles a fin de atraer una matrícula más alta?

4. ¿Por qué insistió tanto Elena de White que el Colegio de Avondale estuviese ubicado en un ambiente rural?

5. ¿En qué sentido debía ser el Colegio de Avondale una "escuela modelo"?

6. ¿Cuál era la visión más amplia que tenía Elena de White sobre el propósito y el futuro del centro educativo en Loma Linda, California?

7. Repase los pasos que condujeron al establecimiento de una escuela de medicina en Loma Linda, California. Note la fe y el valor extraordinarios que se necesitaron a cada paso.