Mensajera del Señor

Capítulo 31

Publicaciones, Temperancia y Principios Sociales

"Ninguno de los que profesan piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo y se haga la ilusión de que la intemperancia no es pecado y de que no afectará su espiritualidad. Existe una relación muy estrecha entre la naturaleza física y la moral" .1

La publicación de panfletos, folletos y periódicos era el gran secreto del éxito del Movimiento Millerita del segundo advenimiento. Después del Chasco (ver pp. 39, 50), una de las revistas milleritas, The Hope of Israel (La Esperanza de Israel), publicó el primer respaldo impreso a la enseñanza del séptimo día como día de reposo entre los adventistas. 2 Después de leer este artículo de T. M. Preble, el capitán José Bates se convenció de que el sábado es el día de reposo bíblico. Un año más tarde, en agosto de 1846, él publicó su propio panfleto de 48 páginas titulado, The Seventh Day Sabbath a Perpetual Sign from the Beginning to the Entering Into the Gates of the Holy City According to the Commandment (El séptimo día, sábado, una señal perpetua desde el comienzo hasta la entrada por las puertas de la Santa Ciudad de acuerdo con el mandamiento). 3

Jaime y Elena White leyeron un ejemplar del panfleto de Bates, se convencieron de que el séptimo día como día de reposo es el día que ha de santificarse, y comenzaron a enseñarlo al "rebaño esparcido". Pronto pudieron contarse unos cincuenta observadores del sábado en Nueva Inglaterra y en el estado de Nueva York. 4

También en otra revista millerita, el número de Day-Star del 24 de enero de 1846, se imprimió la primera visión de Elena Harmon, relatada en una carta personal al editor, Enoch Jacobs. Si ella hubiese sabido que Jacobs publicaría su carta, sin duda habría escrito la visión más detalladamente. Una descripción de su visión de febrero de 1845 fue impresa el 14 de marzo de 1846, un mes después que el Day-Star imprimió ese estudio bíblico trascendente de Hiram Edson, F. B. Hahn y O. R. L. Crosier en el que se exponía la evidencia de las dos fases del ministerio en ambos santuarios, el terrenal y el celestial. Más tarde en 1846, Jaime White y

H.S. Gurney imprimieron 250 copias de la primera visión de Elena de White, la que titularon, "To the Remnant Scattered Abroad" (Al Remanente Esparcido en Todas Partes). 5

Una visión significativa

La tinta del impresor corría por las venas de los primeros adventistas del séptimo día. En Dorchester, Massachusetts, en noviembre de 1848, Elena de White tuvo una visión significativa en la que se bosquejaba el poder de la página impresa. Hablando a su esposo, le dijo: "Tengo un mensaje para ti. Debes imprimir un pequeño periódico y repartirlo entre la gente. Aunque al principio será pequeño, cuando la gente lo lea te enviará recursos para imprimirlo y tendrá éxito desde el principio. Se me ha mostrado que de este modesto comienzo brotarán raudales de luz que han de circuir el globo". 6

Esta notable visión, en un tiempo cuando los White no tenían un centavo, se ha cumplido en forma dramática. 7

La historia del rápido desarrollo de las publicaciones adventistas se ha documentado ampliamente en otra parte. 8 Pero lo que estamos argumentando aquí es que en momentos críticos de este desarrollo, cuando el futuro era ciertamente sombrío, los mensajes de Elena de White mantuvieron a sus colegas en la dirección adecuada. 9

Cuando la publicación de Present Truth (La Verdad Presente) estaba en una situación comprometida en 1850, ella recibió una visión, de la cual escribió: "Vi el periódico y que era necesario... Vi que el periódico debía continuar; y si lo dejaban morir pronto llorarían angustiados. Vi que Dios no quería que Jaime se detuviese todavía; sino que debía escribir, escribir, escribir, y apresurar el mensaje para que circule. Vi que iría donde los siervos de Dios no pueden ir". 10

En noviembre de 1850, los White consideraron conveniente combinar Present Truth (La Verdad Presente) y Adventist Review (Reseña Adventista) en una nueva revista, The Second Advent Review and Sabbath Herald (La Reseña del Segundo Advenimiento y el Heraldo del Sábado), que en la actualidad es probablemente la revista religiosa de Norteamérica que se ha publicado regularmente por más tiempo. Pero aquellos eran tiempos difíciles. Elena de White escribió: "Habíamos sufrido privaciones, fatigas y penalidades... Queríamos vivir con economía a fin de sostener el periódico... Teníamos suma solicitud y a menudo nos quedábamos hasta medianoche, y a veces hasta las dos o tres de la madrugada corrigiendo pruebas de imprenta. El excesivo trabajo, los cuidados, las ansiedades y la falta de adecuada y nutritiva alimentación, aparte de la exposición al frío en nuestros largos viajes de invierno, eran demasiado para mi esposo, quien se rindió a la fatiga". 11 Los White medían la consagración a la causa por el sacrificio personal y la dedicación absoluta a transmitir la luz de la verdad a otros. Esta consagración nunca fue más evidente que cuando se sacrificaron al instalar la imprenta en su casa hasta que otros comprendiesen que se necesitaba una casa publicadora. 12

El ministerio del colportaje

Una visión en el campestre de Rome, Nueva York, en septiembre de 1875, abrió los ojos de la iglesia creciente hacia el potencial del evangelismo mediante las publicaciones. El "joven de apariencia noble" que con frecuencia le había hablado a Elena de White en visión o en sueño notó la diligencia de los adventistas que estaban suscitando interrogantes entre el público en general. Pero, dijo, debe hacerse un "esfuerzo más completo" para "fijar esas impresiones en las mentes" o "vuestros esfuerzos hechos ahora serán casi infructíferos". Su sugerencia fue suplementar la predicación con material de lectura apropiado, lo que resultaría en una "ganancia centuplicada para la tesorería".

¿Cómo debía hacerse este trabajo complementario? Mediante evangelistas de la página impresa (a menudo llamados colportores), "hombres de buen trato, que no rechazarán a otros ni serán rechazados... Aquellos que distribuyen folletos gratuitamente debieran llevar otras publicaciones para venderlas a todos los que las comprarán. Los esfuerzos perseverantes reportarán un gran bien".13

Así comenzó el programa mundial de evangelismo mediante las publicaciones en el que hombres y mujeres llevan la página impresa de puerta en puerta. Este nuevo enfoque evangelístico fue examinado en la tercera sesión del Concilio Europeo de las Misiones Adventistas, en Basilea, Suiza, el 14 de septiembre de 1885. Pero los evangelistas de la página impresa se hallaban desanimados; estaban convencidos de que los europeos no comprarían libros en sus casas. Era un momento de crisis. Elena de White estaba preparada. Ya había recibido mensajes de Dios acerca del éxito eventual de la obra de colportaje en Europa.

Después de darles una reseña de estos mensajes a los delegados vacilantes, ella dijo: "Dios hará pronto grandes cosas por nosotros, si nos allegamos humildes y confiados a sus pies... Más de mil personas se convertirán en un solo día, la mayor parte de las cuales adjudicarán sus primeras convicciones a la lectura de nuestras publicaciones". 14 Gradualmente las publicaciones se volvieron más atractivas mediante el uso de ilustraciones, y los obreros estaban mejor preparados. Los registros históricos muestran que pocos años después las publicaciones adventistas se estaban vendiendo ampliamente por toda Europa.

La obra de publicaciones, un ministerio sagrado

A comienzos del siglo XX la Sra. White estaba preocupada por el hecho de que gran parte del éxito financiero de las dos casas publicadoras de la denominación dependía del trabajo comercial o secular, el que en parte estaba en conflicto con las enseñanzas de la iglesia. 15

Durante la década precedente ella había estado escribiendo cartas y hablando frecuentemente sobre los problemas crecientes en la Review and Herald. la casa publicadora más grande de la iglesia. Ella habló en cuanto a los gerentes y su falta de justicia hacia los obreros y los autores, y cómo habían abdicado de su responsabilidad de frenar las publicaciones desmoralizadoras que estaban imprimiendo. (Los gerentes replicaban que eran impresores, no censores.) Ella instó a la junta directiva de la Review a mantener la casa publicadora dentro del propósito que se había planeado para ella. 16

El incendio devastador del 31 de diciembre de 1902, que destruyó la Review, pareció alertar a la mayoría sobre lo que Dios había estado advirtiéndoles durante diez años. El traslado a Washington, D.C., llevaba consigo la decisión de eliminar el trabajo comercial en la Review and Herald Publishing Company. 17

Desafortunadamente, se habían estado gestando problemas similares en la Pacific Press Publishing Company en Oakland, California. Casi la mitad del material impreso era trabajo comercial. 18 Debido a las advertencias de Elena de White, especialmente las que se intensificaron después del incendio de Battle Creek, la gerencia redujo drásticamente su trabajo comercial y decidió radicarse en un sitio más rural. Después del terremoto del 18 de abril de 1906 y de un in cendio posterior, la gerencia decidió que no se aceptaría más trabajo comercial.

Las decisiones de ambas casas publicado ras de enfrentar el futuro sin hacer trabajo comercial y de prestar atención más cuidadosamente al consejo de Elena de White respecto a las normas y procedimientos de la administración, fueron pronto honradas con un enorme aumento en el negocio de las publicaciones. 19

Liderazgo en la obra de temperancia

Elena de White tenía más que suficiente para hacer al escribir libros, artículos, cartas y manuscritos. Además, observaba de cerca el desarrollo de las instituciones educativas y de publicaciones y hablaba en reuniones de un extremo del país al otro siguiendo un horario casi increíble. Pero su gran interés en la proclamación del Evangelio incluía sus profundas ideas en cuanto al problema de la intemperancia. Para ella, la intemperancia estaba en él centro de la mayoría de los problemas humanos. 20

El enfoque de la Sra. White sobre la cuestión de la temperancia/intemperancia era insólito en comparación con otros conferenciantes y organizaciones de temperancia de la época. Ya fuese en los Estados Unidos o en Europa, su enfoque singular cautivaba a sus oyentes. El domingo 8 de noviembre de 1886, en Cristianía (Oslo), Noruega, ella habló a 1.600 personas en el salón más grande de la ciudad, por invitación del presidente de la sociedad de temperancia local. Ante ella estaban muchas personas prominentes, incluyendo al obispo de la iglesia del estado y a una cantidad de clérigos. Sobre la plataforma pendía una bandera norteamericana, lo que ella "apreció altamente".

En vez de un discurso vehemente, lleno de historias dramáticas y estadísticas atemorizadoras, ella presentó su mensaje típico de temperancia basado en principios bíblicos e ilustraciones. En un informe de la reunión, ella escribió: "Cuando vieron que el tema se desarrollaba desde un punto de vista bíblico, se sintieron al principio sorprendidos, luego interesados y finalmente profundamente conmovidos".

La conexión religiosa

Al término de la conferencia de la Sra. White, habló el presidente de la sociedad de temperancia local e instó a su auditorio a notar que el éxito del movimiento de temperancia en los Estados Unidos descansaba sobre el celo religioso y los principios bíblicos. La Sra. White recibió pedidos de hablar en iglesias locales, pero ella declinó hacerlo porque su misión en Noruega era fortalecer las iglesias adventistas. 21

Al examinar el texto de ese discurso en Noruega, el cual era típico de sus charlas sobre temperancia al público en general, podemos comprender mejor qué determinaba que sus mensajes fueran diferentes. Ella rastreaba el tema de la temperancia en la historia bíblica, destacando en forma especial cuán estrechamente estuvo Cristo relacionado con la obra de temperancia durante toda su vida en la tierra. Los principales puntos de sus charlas públicas sobre temperancia eran:

• Nuestros padres pecaron por "la complacencia del apetito".

• Cristo venció "la complacencia del apetito" en el desierto de las tentaciones y "demostró que con la fortaleza de él es posible que venzamos nosotros".

• Nadab y Abiú, hombres que tenían un cargo santo, sufrieron un juicio terrible porque permitieron que sus mentes "se nublara[n]" y fueran así incapaces de distinguir entre el bien y el mal.

• "Se necesitan hombres de principios" en las cámaras legislativas y en las cortes de justicia, como también en las escuelas e iglesias; "hombres de dominio propio, de aguda percepción y sano juicio". La intemperancia los hará incapaces de efectuar decisiones justas y les impedirá "elevarse por encima de los motivos egoístas o de la influencia de la parcialidad o el prejuicio".

• Los padres deben aprender la lección que los ángeles llevaron a Manoa, el padre de Sansón, y a Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Los niños son afectados "para bien o para mal por los hábitos de la madre" y por su temprana educación en el hogar.

• Los padres "transmiten a sus hijos sus características propias, mentales y físicas, sus inclinaciones y apetitos". "Con frecuencia les falta a los hijos vigor físico y poder mental y moral" a causa de la intemperancia de los padres (falta de dominio propio).

• "Desde la infancia" se debiera enseñar a los niños principios y hábitos de "moderación y dominio propio".

• Daniel y sus compañeros fueron usados en la corte de Babilonia como ilustraciones convincentes de la verdadera temperancia. Ellos dieron un "noble testimonio" en cuanto a los beneficios de la "estricta temperancia en el uso de todas las buenas dádivas divinas, así como abstinencia total de toda complacencia dañina o denigrante".

• "No sólo es el uso de estimulantes antinaturales inútil y pernicioso, sino es también derroche y despilfarro... Millares de padres... gastan sus ingresos en complacencia propia, robando a sus hijos alimento, vestido y los beneficios de la educación".22

Estos principios aparecen ampliados, con más detalles en cuanto a cómo debiera enseñárselos, en la compilación de Elena de White titulada La temperancia. Cuando la mayoría de los líderes de temperancia se concentraban primariamente en el alcohol, mayormente ignorando el tabaco y los estimulantes antinaturales como el té y el café, Elena de White iba más profundo, a las causas de la embriaguez y de la degradación de la moral.23

La temperancia comienza en el hogar

El 3 de enero de 1873, Elena de White tuvo una visión en la que se le mostró que los movimientos de temperancia estaban limitados en su efectividad porque restringían su lucha contra la intemperancia al uso de las bebidas alcohólicas. Ella escribió: "La intemperancia está aumentando por todas partes, pese a los esfuerzos fervientes hechos durante el año pasado para impedir su progreso. Se me mostró que el poder gigantesco de la intemperancia no será controlado por ninguno de los esfuerzos que se han hecho. La obra de la temperancia debe comenzar en nuestras familias, en nuestras mesas". 24

Además escribió lo siguiente: "La intemperancia comienza en nuestras mesas. Se complace el apetito hasta que su complacencia se convierte en una segunda naturaleza. Por el uso del té y el café se forma un apetito por el tabaco, y esto estimula el apetito por los licores". 25

Pero la intemperancia no es sólo un asunto de comida y bebida; incluye "la indulgencia excesiva en comer, beber, dormir o en lo que se ve".26 Debe vencerse la intemperancia en ciertos hábitos de vestir. 27 Debe evitarse la intemperancia en el exceso de trabajo, en el estudio, en buscar riquezas.28

La única cura para la intemperancia es recuperar el dominio propio. A menudo Elena de White recalcó el principio de que "las pasiones han de obedecer a la voluntad, que a su vez ha de obedecer a Dios. El poder soberano de la razón, santificado por la gracia divina, debe dominar en nuestra vida".29

Ella señaló que cuando los hábitos físicos no son correctos, "nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes".30

Vio la conexión directa que existe entre el dominio propio y el desarrollo del carácter, entre el dominio propio en todas las áreas de la vida y la preparación para la venida del Señor: "El poder dominante del apetito causará la ruina de millares de personas, que, si hubiesen vencido en ese punto, habrían tenido fuerza moral para obtener la victoria sobre todas las demás tentaciones de Satanás. Pero los que son esclavos del apetito no alcanzarán a perfeccionar el carácter cristiano". 31

El desafío del dominio propio en toda área de la vida es para todos los cristianos, especialmente para aquellos que están proclamando el "Evangelio eterno" en los últimos días: "Hacer clara la ley natural e instar a que se la obedezca es la obra que acompaña al mensaje del tercer ángel, con el propósito de preparar un pueblo para la venida del Señor". 32

Una líder visionaria en asuntos sociales

Elena de White mantenía un equilibrio inspirado en sus consejos a miembros de iglesia, notablemente en cuanto a responsabilidades sociales. El propósito y la motivación principales de todo servicio cristiano es proclamar el Evangelio de la restauración. 33 Ninguna rama individual del servicio cristiano debe llegar a ser "totalmente absorbente" de manera que "aquello que debiera tener el primer lugar se convierte en una consideración secundaria".34

Los pobres y los menos favorecidos. Al referirse al trabajo en favor de los que están en una situación desventajosa ella enunció el principio del equilibrio: "La gran cuestión de nuestro deber hacia la humanidad es un asunto serio, y se necesita mucho de la gracia de Dios para decidir cómo trabajar de manera que se logre la mayor cantidad de bien... Dios no requiere a sus obreros que obtengan su educación y preparación a fin de dedicarse exclusivamente a estas clases. La operación de Dios se manifiesta en una manera tal que establecerá confianza en que la obra es dirigida por él, y que a la base de cada acción hay principios sólidos".

Elena de White vio el peligro de concentrarse en ciertos tipos de obra social, "lo que contribuirá en forma mínima al fortalecimiento de todas las partes de la obra mediante una acción armoniosa".35

Mientras recalcó su preocupación por el equilibrio y las prioridades, hizo claro que la responsabilidad del cristiano hacia las necesidades de otros es tan importante como su deber hacia Dios. Esto puede parecer bueno en teoría pero es más difícil llevarlo a la práctica. Demasiado a menudo los cristianos están más preocupados con la primera mitad de la orden del Señor: "Amarás al Señor con todo tu corazón..." El cumplimiento de la otra mitad de la orden de Cristo, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mat. 22:39), "se deja librad[o] al capricho, y se sujeta a la inclinación o al impulso".36

Los cristianos genuinos comprenden que su profesión religiosa tiene "poco peso" ante Dios o el hombre si dedican "toda energía a alguna obra aparentemente grande, mientras descuida[n] a los menesterosos y aparta[n] al extranjero de su derecho".37

Los cristianos también creen que "cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente". ¿Cómo se revela esta espontaneidad? Elena de White declaró: "La plenitud del carácter cristiano se alcanza cuando el impulso a ayudar y beneficiar a otros brota constantemente de adentro".38

Para plantear la cuestión de los asuntos sociales en su punto más preciso, ella escribió con claridad inequívoca que el juicio de todos los hombres y mujeres descansa en "un punto... Cuando las naciones estén reunidas delante de él, habrá sólo dos clases; y su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes".39

¿Cómo opera este profundo principio? Note cómo Elena de White se concentra en Isaías 58, el capítulo sobre la responsabilidad del cristiano hacia los necesitados y los que se encuentran en situación desventajosa.40 Ella se refirió frecuentemente al capítulo 58 de Isaías como el "mensaje para este tiempo, que debe ser dado una y otra vez", y agregó que "el capítulo entero es de la mayor importancia". 41

En el consejo abundante de la Sra. White respecto a la responsabilidad del cristiano hacia otros42 se describen "tres arenas de servicio". La primera arena es la responsabilidad de la iglesia local hacia su propia congregación: "Es el deber de cada iglesia hacer cuidadosos y juiciosos arreglos para la atención de sus pobres y enfermos".43

La comunidad local es la segunda arena: "Dondequiera que se establezca una iglesia, sus miembros deben hacer una obra fiel por los creyentes menesterosos. Pero no deben cesar con éstos. Deben ayudar también a oíros, sin tener en cuenta su fe".44

La tercera arena es la comunidad mundial, fuera de la comunidad local: "Cualquier ser humano que necesita nuestra simpatía y nuestros buenos servicios, es nuestro prójimo. Los dolientes e indigentes de todas clases son nuestros prójimos; y cuando llegamos a conocer sus necesidades, es nuestro deber aliviarlos en cuanto sea posible... Nuestros prójimos son toda la familia humana".45

Cuando los adventistas de hoy día consideran estos tres escenarios, piensan inmediatamente en las Sociedades Dorcas, rebautizadas en años recientes como Servicios a la Comunidad, y en OFASA (Obra Filantrópica y Asistencia Social Adventista), también rebau tizada en la década de 1980 con el nombre de Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA). Por ejemplo, durante los servicios de socorro que se necesitaron al fin de la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1949, las organizaciones de socorro (te la Asociación General "proveyeron más de 1.497.000 kilogramos de alimentos y 499,000 kilogramos de ropa" sólo a Europa. 46

En 1995, ADRA, trabajando en 142 países, administró ayuda humanitaria (incluyendo material donado) por valor de más de 120 millones de dólares. El presupuesto de las operaciones de ADRA, con su sede en Silver Spring, Maryland, excedió los 60 millones de dólares.47

Importancia de la familia

Quizás los pensamientos más completos de Elena de White sobre la importancia de la familia tradicional fueron resumidos en El ministerio de curación,publicado en 1905. Allí ella habló en forma profética. Durante la última mitad del siglo XX, la familia tradicional fue atacada por intentos sustitutivos para suplementar la crianza normal de la familia. En la última década del siglo, se ha observado una renovada preocupación por la salud de la familia.

En 1905 la Sra. White fue clara y enfática: "La restauración y el levantamiento de la humanidad empiezan en el hogar. La obra de los padres es cimiento de toda otra obra... El bienestar de la sociedad, el buen éxito de la iglesia y la prosperidad de la nación dependen de la influencia del hogar". 48

El hogar no sólo es el refugio para hijos y padres en medio de un mundo turbulento; el hogar cristiano es una "lección objetiva" que ilustra "la excelencia de los verdaderos principios de la vida". Los jóvenes de otros hogares que tienen problemas debieran encontrar en los hogares cristianos "influencias alentadoras y provechosas". 49

Relacionándonos sabiamente con las ciudades

Los problemas de las ciudades. Las ciudades del mundo siempre han sido centros de corrupción y vicio. Desde los primeros tiempos bíblicos, las ciudades no eran el lugar para los creyentes en Jehová. En tiempos modernos, el aumento fenomenal de la población ha aumentado exponencialmente la contaminación y el vicio.50

En la sesión del congreso de la Asociación General de 1903 Elena de White advirtió que las instituciones de la denominación debieran "mantenerse fuera de las ciudades". Ella instó a los miembros de iglesia a "salir de las ciudades e ir al campo, donde pueden obtener una pequeña porción de tierra y hacer un hogar para ellos y para sus hijos". Ella predijo que "antes de mucho habrá tal lucha y confusión en las ciudades que aquellos que deseen dejarlas no podrán. Debemos estar preparándonos para esos problemas".51

Aunque urgió a los miembros de iglesia a dejar las ciudades por una cantidad de razones, también exhortó a que se usase de sentido común: "No se haga nada en forma desordenada para que no se produzcan grandes pérdidas ni se sacrifiquen las propiedades a causa de discursos ardientes e impulsivos que despiertan un entusiasmo que no está de acuerdo con la voluntad de Dios; para que una victoria que es esencial que se obtenga no se convierta en derrota por falta de una moderación adecuada, de proyectos adecuados, de principios sólidos y de propósitos definidos".52

La Sra. White reconocía que las grandes ciudades del mundo no eran lugares adecuados para que los cristianos viviesen y criasen sus familias, pero ella sentía una ansiedad muy grande por la gente no evangelizada que estaba en esas áreas urbanas congestionadas. Ella instó en 1909: "Se me ha dado la instrucción: Trabajad las ciudades; trabajad las ciudades donde se proclamaron los mensajes del primero y el segundo ángeles. Por más de veinte años se ha mantenido ante nosotros la obra de amonestar a las ciudades; pero ¿quién ha sentido un peso de responsabilidad por esta obra? ¿Quién ha hecho un verdadero trabajo misionero entre ellos? Se nos ordena ir a esas ciudades y predicar el Evangelio y sanar a los enfermos". 53

Sin embargo, después de advertir en cuan to a la agitación y corrupción que cubriría las ciudades del mundo, Elena de White instó repetidamente a los dirigentes dé la iglesia que colocasen el evangelismo urbano en un lugar elevado en su agenda. Ciertamente, sin la insistencia de ella en los primeros años del siglo XX, la presencia adventista en las grandes ciudades de Norteamérica habría sido mínima. Ella señaló específicamente centros tales como Nueva York, Boston, Filadelfia, Baltimore, Washington, Nashville, St. Louis, Nueva Orleans, Memphis, Detroit, Cincinnati, Cleveland, San Francisco y Portland (Maine).

La Sra. White envió muchas cartas a pastores dirigentes, comenzando con el presidente de la Asociación General, para que hicieran del evangelismo urbano algo de máxima prioridad.54 En 1905 escribió: "Sobre nosotros pesa el reproche de Dios debido a que las ciudades populosas que están a nuestro alcance no han sido trabajadas ni amonestadas. Una terrible acusación de descuido ha sido formulada contra quienes han estado durante tanto tiempo en la obra, aquí mismo en los Estados Unidos, y que sin embargo no han entrado en las grandes ciudades".55

Las exhortaciones de Elena de White produjeron resultados inmediatos. Yapara 1915, sólo en el área del gran Nueva York, estaban trabajando quince equipos evangelísticos, mayormente en carpas. La Sra. White recalcó fuertemente que "en nuestras grandes ciudades la obra médico-misionera debe ir de la mano con el ministerio evangélico. Esto abrirá puertas para la entrada de la verdad".

Resumen

Comenzamos esta sección titulada Fomentando Conceptos Inspirados", recalcando que Elena de White fue la "figura central" en la alternativa "del estilo de vida norteamericano" que "más sutilmente se ha diferenciado, más se ha desarrollado sistemáticamente y más éxito ha tenido institucionalmente". 56

Notamos su contribución única en el desarrollo de los principios característicos del adventismo en materia de teología, educación, salud, gobierno eclesiástico, responsabilidad social y misiología. Ella fue quien fomentó conceptos y estimuló ideas. Su frescura excepcional yace no en su originalidad total de pensamiento sino en su notable habilidad para sintetizar las ideas que recibió de Dios y los resultados de una aguda percepción en su investigación.

Sin el liderazgo de Elena de White en el pensamiento y en el valor personal, muy probablemente la Iglesia Adventista no habría sobrevivido. Y si hubiese sobrevivido, habría llegado a ser marcadamente diferente de como el mundo la conoce actualmente.

Preguntas de estudio

1. ¿Cómo los White, en su vida personal, confirmaron el mensaje-visión de que su grupo excesivamente pequeño debía comenzar un programa de publicaciones?

2. ¿Qué problema se presentó a comienzos del siglo en ambas casas editoras de Norteamérica que atrajo la atención de Elena de White y su fuerte consejo para que cambiasen de curso?

3. ¿Cuáles eran los puntos principales en la mayoría de los discursos públicos de Elena de White sobre temperancia?

4. ¿Por qué la temperancia es un asunto espiritual?

5. En vista del ambiente del siglo XIX, ¿cómo puede decirse que Elena de White fue "una líder clarividente en asuntos sociales"?

6. ¿Por qué Elena de White pintó un futuro sombrío para las ciudades del mundo?

7.¿Cómo el concepto de temperancia (dominio propio) de Elena de White refleja la enseñanza del Nuevo Testamento?

8. ¿Cuáles son algunos de los peligros que corren las casas publicadoras adventistas al aceptar trabajo secular, comercial?