Principios Básicos
";Dios ha hablado! ¿Pero qué ha dicho? Cada declaración, cada documento escrito, demanda interpretación.Y la necesidad aumenta en proporción a la distancia a la que el texto se encuentra de nosotros en el tiempo y la cultura ".1
La hermenéutica es la ciencia de interpretar los documentos literarios. Usamos este término cuando intentamos comprender los escritos de autores seculares como Homero, Platón y Shakespeare, como también los de escritores inspirados como Moisés, Pablo y Elena de White. Las reglas hermenéuticas nos ayudan a entender qué querían decir los escritores con lo que dijeron.
Elena de White notó la necesidad de la hermenéutica cuando sugirió: "Volvamos con los ojos de la imaginación a ese escenario" y sentémonos "con los discípulos" en el Monte de las Bienaventuranzas" (Mat. 5). "Si comprendemos lo que significaban las palabras de Jesús para quienes las oyeron, podremos percibir en ellas nueva vida y belleza, y podremos aprovechar sus lecciones más profundas".2
Qué significaban y qué significan
Aquí se nos recomienda que estudiemos (1) qué "significaban" las palabras del Señor en el año 30 d.C., y (2) qué debiéramos entender que "significan" para nosotros hoy. Ese estudio debe seguir las reglas de hermenéutica si dos o más personas han de concordar sobre qué "significaba" un documento originalmente y qué "significa" hoy.3 Además, el blanco de la hermenéutica no sólo es entender lo que un autor quiso decir sino asegurarse de que no es mal entendido.4
He aquí algunas reglas básicas de hermenéutica:
• Si un documento está en un idioma extranjero, se necesita un conocimiento de ese idioma, incluyendo una comprensión de la estructura y las expresiones idiomáticas de ese idioma. Aunque esto es especialmente cierto respecto a la Biblia con sus documentos hebreos, arameos y griegos, la comprensión de las expresiones idiomáticas y peculiaridades del inglés norteamericano del siglo XIX es útil para entender a Elena de White. El cono-cimiento dado meramente por un diccionario no es suficiente.
• Debe reconocerse el tipo de forma literaria, ya sea prosa o poesía, profecía o historia, alegoría o parábola, etc. Tanto la Biblia como los escritos de Elena de White requieren este tipo de conocimiento.
• Antes que puedan extraerse deducciones correctas debe comprenderse el contexto histórico, incluyendo el tiempo preciso cuando fue escrito el texto, especialmente si el documento trata de asuntos de ética, interrelaciones con poderes civiles contemporáneos y patrones de pensamiento prevalecientes. Para entender la Biblia y los escritos de Elena de White, los estudiantes deben ser conscientes del contexto histórico.
• Es útil un conocimiento de los factores climatológicos y geográficos que influyeron sobre el escritor. Mucho de la Biblia, por ejemplo, sería oscuro sin un conocimiento de las condiciones geográficas de Palestina y el impacto de su clima. Gran parte de las observaciones y consejos de Elena de White resultan más comprensibles cuando reconocemos estos factores.
• A fin de pensar como el escritor y "oír" como sus oyentes, debemos en la actualidad tratar de "ver" lo que ellos vieron y "oír" lo que ellos oyeron. Debemos aprender todo lo que podamos sobre el carácter y la personalidad del autor como también sobre la interacción personal general de las personas a las que se hace referencia en el documento que se está estudiando.
• Los lectores deben descubrir qué sig nificaban las declaraciones bíblicas para los contemporáneos del profeta antes de concentrarse en lo que debieran significar actualmente. Esto protegerá a los estudiantes de "ver" en la Biblia sólo lo que ellos están buscando.5
• En el estudio de la Biblia, aceptamos la comprensión bíblica implícita de que el Antiguo y el Nuevo Testamentos juntos forman un canon que contiene el registro de la única revelación de Dios a los seres humanos. De esa manera la Biblia es su propio mejor intérprete que provee un contexto teológico unificador para la comprensión de cualquier capítulo y versículo en particular. Este mismo principio de unidad y coherencia ayudará a los estudiantes a entender más claramente la totalidad de los pensamientos de Elena de White.6
Este desafío para comprender lo que la Biblia significa no es un fenómeno moderno. Temprano en los tiempos del Nuevo Testamento surgió la necesidad de interpretación con la pregunta de Felipe al etíope: "¿Entiendes lo que lees?"
Y el etíope dijo: "¿Cómo podré, si alguno no me enseñare?" (Hech. 8:30-31). Aquellos que siguen fielmente los principios de interpretación (hermenéutica) cumplen mejor el papel de guías.
Comprendiendo a Elena de White
Nosotros estamos en una condición mejor para entender lo que la Sra. White quiso decir que para entender a muchos otros escritores, porque tenemos cantidades masivas de material de Elena de White en forma de cartas, diarios, entrevistas, sermones, manuscritos generales, artículos de revistas y libros publicados.
Además, poseemos un archivo voluminoso de observaciones contemporáneas escritas por personas que conocían bien a Elena de White. Centenares habían recibido de ella "testimonios" directos, escritos, y, a su vez, habían expresado por escrito su aprecio por su consejo. Durante más de setenta años hubo hombres y mujeres que la observaron de cerca, la oyeron a menudo y aguardaban ansiosamente su próximo testimonio escrito, su artículo o libro. Los comentarios de estas personas retienen mucha legitimidad cuando examinamos la autoridad y relevancia de la Sra. White. La comprensión de ellas sobre lo que Elena de White dijo contribuye mucho a nuestro intento actual de determinar qué quiso decir la Hna. White.7
Como hemos indicado antes (ver pp. 256283, 344), las contribuciones de Elena de White en áreas como salud, educación y teología, se comprenden más plenamente cuando se reconoce su tema dominante del Gran Conflicto. Ese tema provee la unidad coherente de sus escritos y ayuda a explicar su uso de fuentes históricas y su aplicación de los pasajes bíblicos.
Peligro de una obediencia ciega
Sin embargo, una cosa es reconocer y aceptar este principio dominante, y otra, contestar la pregunta de cómo se aplica y entiende este principio en la extensión de su consejo en numerosas áreas de pensamiento. Es esencial confiar en Elena de White, pero la confianza ciega no debiera sustituir la reflexión cuidadosa cuando llegamos al punto de determinar qué significa ella en la actualidad.
Para comprender sus escritos es útil notar nuevamente cómo funciona la revelación/inspiración según está revelada en los escritos bíblicos. 8 La comparación entre la comprensión que uno tenga de los escritores bíblicos y de Elena de White puede verse en áreas tales como la actitud del lector, la inspiración de pensamiento o verbal, la infalibilidad, el significado de sola scriptura, el uso de fuentes comunes, y la diferencia entre lo sagrado y lo común. Lo que sabemos sobre la manera como fueron inspirados los escritores bíblicos es útil para nuestro estudio de los escritos de la Sra. White, y lo que sabemos sobre cómo Dios habló mediante Elena de White puede ayudamos a entender cómo Dios habló mediante los profetas en los tiempos antiguos.
Para Elena de White, la Biblia es entendida mejor por aquellos que la aceptan como la Palabra de Dios: "Tomo la Biblia tal como es, como la Palabra Inspirada". Cuando alguien encuentra necesario "definir lo que es inspirado y lo que no es, se... [ha] adelantado a Jesús para mostrarle un camino mejor que aquel en que nos ha conducido".9 Ella creía que "la Biblia fue dada con propósitos prácticos"10 y que "nadie necesita perderse por falta de conocimiento, a menos que cierre los ojos voluntariamente".11
Las actitudes hacen la diferencia
Sin embargo, ella reconocía que había problemas en la comunicación. "Las mentes que difieren en educación y pensamiento reciben impresiones diferentes de las mismas palabras". Por lo tanto, "es difícil que, por medio del lenguaje, una persona le dé a otra, de diferente temperamento, educación y hábitos de pensamiento, exactamente las mismas ideas en cuanto a lo que es claro y nítido en su propia mente. Sin embargo, para los hombres honrados y de mentalidad recta, [un autor]... puede... transmitir su significado para todos los fines prácticos". Pero si el lector "no es sincero y no desea ver y comprender la verdad, dará vuelta sus palabras y lenguaje... para que se adapte a sus propios propósitos".12
Elena de White lamentaba que algunos distorsionaban sus escritos al igual que hacían con la Biblia: "Esta es la forma en que son tratados mis escritos por los que desean entenderlos mal y pervertirlos... En la misma forma en que tratan lo escrito en mis artículos publicados y en mis libros, así tratan la Biblia los escépticos e incrédulos. La leen de acuerdo con su deseo de pervertir, aplicar mal o voluntariamente distorsionar las declaraciones de su verdadero significado". 13
Un problema que tuvo Jesús con los diri gentes religiosos de sus días fue que ellos usaron erróneamente el Antiguo Testamento, abusaron de él, y por ello no reconocieron a Jesús como su Mesías. Elena de White indicó que estos dirigentes "no" estaban "acostumbrados a aceptar la Palabra de Dios tal como reza, o a permitir que fuese su propio intérprete". Los dirigentes judíos leían el Antiguo Testamento "a la luz de sus máximas y tradiciones... Se volvieron con aversión de la verdad de Dios a las tradiciones de los hombres". 14
La actitud de uno al leer la Biblia es fundamental para una comprensión correcta de lo que significa la Biblia. Esto es más importante que una preparación erudita. Los dirigentes judíos con su erudición no reconocieron a Jesús. Elena de White recalcó en muchas ocasiones que "el egoísmo nos impide contemplar a Dios. El espíritu que trata de complacerse a sí mismo juzga a Dios como enteramente igual a sí. A menos que hayamos renunciado a esto, no podemos comprender a Aquel que es amor". 15 Ella dio esta promesa: "Todo aquel que escudriña las Escritoras diligente y pacientemente para poder educar a otros y emprende la tarea correctamente y con un corazón honesto, depositando a la puerta de la investigación sus ideas preconcebidas, cualesquiera puedan haber sido, y sus prejuicios hereditarios, obtendrá verdadero conocimiento".16
En resumen, Elena de White proveyó varias sugerencias sobre cómo estudiar para encontrar la verdad:
• Debiéramos invitar al Espíritu Santo para que nos ayude en nuestro estudio. 17
• Debemos estar dispuestos a obedecer la verdad.18
• Debemos tener una mente abierta, incluso preparada para renunciar a opiniones sustentadas previamente. 19
• ebiéramos anticipar el descubrimiento de verdades nuevas. 20
• ebiéramos esperar luz "nueva" que armonice con verdades antiguas. 21
• Una interpretación puede estar equivocada si está acompañada de un espíritu que no es semejante a Cristo. En el contexto de la sesión del congreso de la Asociación Gene ral de 1888, Elena de White escribió a los que todavía tenían una actitud antagonista hacia ella y hacia los pastores Jones y Waggoner: "Estos testimonios del Espíritu de Dios, los frutos del Espíritu de Dios, no tienen peso a menos que reciban el sello de vuestras ideas sobre la ley en Gálatas. Siento temor de vosotros y de vuestra interpretación de cualquier [pasaje de la] Escritura que ha sido manifestada con un espíritu no cristiano como el que vosotros habéis mostrado y que me ha costado tanto trabajo innecesario... Que vuestra cautela se ejercite mostrando temor no sea que estéis cometiendo el pecado contra el Espíritu Santo... Siento temor de cualquier aplicación de la Escritura que necesite tal espíritu y lleve tal fruto como el que vosotros habéis manifestado".22
Inspiración del pensamiento o verbal
Pero Elena de White vio problemas adicionales que pueden surgir cuando uno pregunta: ¿Cómo habla el Dios infinito, infalible, a hombres y mujeres falibles, finitos? ¿Cómo puede una persona, muchos años después de la aparición de un profeta, entender sus mensajes divinamente inspirados que han sido escritos centenares, aun miles de años antes?
Para algunos parece más fácil creer que Dios dictó las palabras que el profeta registró fielmente. Para ellos, este método evitaría equivocaciones al eliminar el error humano.
Para otros, este método del dictado no sólo ignora la realidad sino que abre la puerta innecesariamente a una enorme lista de problemas que desacreditan lo que Dios ha estado tratando de hacer.23
Elena de White se identificó con aquellos que aceptaban el concepto de inspiración del pensamiento en vez de inspiración verbal. Ella reconocía que "los escritores de la Biblia tuvieron que expresar sus ideas con lenguaje humano. Fue escrita por seres humanos... La Biblia no nos es dada en un grandioso lenguaje sobrehumano... Todo lo que es humano es imperfecto. Diferentes significados se expresan con la misma palabra: no hay una palabra para cada idea distinta... La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios... La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual... La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios". 24
¿Qué conclusión extraeremos de este reconocimiento de la enorme diversidad de expresión y lógica, tan diversa como el número de escritores que hay? ¿De qué modo los lectores de estos profetas pueden encontrar más tarde coherencia y unidad en lo que todos declaran que es "la palabra del Señor"? La unidad del mensaje está garantizada por el Autor que los inspiró a todos. Elena de White escribió: "El Creador de todas las ideas puede impresionar a diferentes mentes con el mismo pensamiento, pero cada una puede expresarlo de una manera diferente, y sin embargo sin contradicción". 25
Con todo, la unidad de la Biblia no siempre es evidente al lector casual. "El alma iluminada ve una unidad espiritual, una gran hebra de oro que corre por todo el conjunto, pero se requieren paciencia, meditación y oración para rastrear la preciosa hebra áurea".26
Los eruditos bíblicos han comparado la unión divino-humana en Jesucristo con la unión divino-humana en la escritura de la Biblia. Elena de White respaldó esta comparación: "La Biblia no nos es dada en un grandioso lenguaje sobrehumano. Jesús tomó la humanidad a fin de llegar hasta el hombre donde éste está". 27 "La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, es una unión de lo divino y lo humano. Esta unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del hombre. Se puede decir de la Biblia lo que fue dicho de Cristo: 'Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros' (Juan 1:14)".28
Jesús nació como un judío, no un africano o un noruego. Probablemente tenía menos de 1,80 m de alto. Estaba limitado por el DNA de su pasado genético. No obstante, revelaba la Palabra de Dios, su mensaje, en su sentido más puro. 29
La Biblia tal como la conocemos hoy fue escrita por "hombres [limitados] que diferían notablemente en posición social y económica y en facultades intelectuales y espirituales". 30 El Autor de la Biblia habló a hombres diversos que tenían ideas diversas, algunos más limitados que otros. Sin embargo, cada escritor captaba "los puntos que armoniza[ba]n con su experiencia o con sus facultades de percepción y apreciación". Cuando los mensajes escritos son finalmente reunidos, todos estos "aspectos diferentes de la verdad" son vistos en "perfecta armonía". En conjunto, por limitado que cada escritor pueda ser, forman un "todo perfecto". Estas experiencias y percepciones diversas de sus muchos escritores presentan a lectores posteriores, en todo lugar y en todos los tiempos, la Palabra del Señor "adecuada para satisfacer las necesidades de los hombres en todas las circunstancias de la vida". 31
En una carta significativa al joven médico David Paulson, Elena de White trató de apartarlo del punto de vista de una inspiración verbal. El Dr. Paulson, un notable hombre de fe, tuvo mucho que ver con el establecimiento del Sanatorio y Hospital de Hinsdale, en Hinsdale, Illinois. Ella escribió: "En su carta, usted habla de que fue instruido desde niño en tener fe implícita en los testimonios y dice: 'Fui inducido a concluir y creer con toda firmeza que cada palabra que usted habló en público o en privado, que cada carta que usted escribió en cualquiercircunstancia y en todas ellas, fueron tan inspiradas como los Diez Mandamientos' ".
Ella continuó: "Mi hermano, usted ha estudiado mis escritos diligentemente, y nunca ha encontrado que yo haya pretendido algo semejante, ni tampoco encontrará que los pioneros de nuestra causa jamás pretendieran eso.
"En mi introducción al libro El conflicto de los siglos, sin duda usted ha leído mi declaración en cuanto a los Diez Mandamientos y a la Biblia, lo que debería haberle ayudado a una correcta comprensión del asunto que consideramos". Ella entonces citó de su propia introducción a El conflicto de los siglos y de una declaración anterior pertinente que se encuentra en el tomo 5 de los Testimonios. 32
En resumen, para entender la Biblia y los escritos de Elena de White, debe ser clara la diferencia importante entre revelación del pensamiento e inspiración verbal. Aunque los inspiracionistas verbales (ya sea estudiantes de la Biblia o de los escritos de la Sra. White) pretenden disfrutar de mayor seguridad al poseer la palabra exacta de Dios, tienen gran dificultad al tratar de explicar los que parecen ser "errores", "contradicciones" o "discrepancias". Los falsos supuestos de los inspiracionistas verbales han causado mucha confusión y pérdida de confianza entre aquellos que han tratado de estudiar los escritos inspirados.
Aquellos que creen en la inspiración del pensamiento entienden que el profeta es el "escribiente" de Dios, no su pluma. Dios obra a través de los procesos mentales de su mensajero, inspirando los pensamientos, pero, bajo la dirección del Espíritu, permite que el mensajero escoja la manera como los pensamientos han de expresarse.
La introducción de Elena de White de El conflicto de los siglos nos ha dado una percepción clara sobre cómo trabajan los profetas. Reconociendo que pueden existir discrepancias en la Biblia y que el "orden perfecto o [la] aparente unidad" pueden a veces no estar presentes, ella concluyó: "Todos los errores no ocasionarán dificultad a un alma ni harán que ningún pie tropiece, a menos que se trate de alguien que elaboraría dificultades de la más sencilla verdad revelada". 33
Infalibilidad
La infalibilidad es una característica sólo de Dios, no de sus mensajeros. Los seres creados no pueden ser infalibles; siempre dependen de su Creador, siempre están distantes de la perfección absoluta, siempre están en el proceso de llegar a ser lo que Dios tenía planes de que fuesen.
Aunque el mensaje que Dios revela a través de sus mensajeros es sin error, el mensaje es comunicado mediante mensajeros pro clives al error, falibles. Es por esto que Elena de White llamó a los profetas escribientes de Dios, no su pluma. Y es por esto que dijo francamente: "Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla. Sólo Dios es infalible".34
Por lo tanto, la infalibilidad no está "aprueba" en las palabras del profeta, ya sea en la Biblia o en los escritos de Elena de White. Lo que está en juego es la búsqueda de esa autoridad infalible que Dios está comunicando mediante sus mensajeros. Los mensajes de Dios están impregnados de autoridad infalible. La búsqueda de exactitud en la comprensión de los mensajes infalibles de Dios depende, en parte, de la fidelidad de una persona a las reglas de la hermenéutica, no contaminada por las presuposiciones filosóficas humanas.
Sola Scriptura (la Biblia sola)
"La Biblia y la Biblia sola" fue la premisa fundamental de los reformadores protestantes, ya sea Lutero en Alemania, Zuinglio y Calvino en Suiza, o Farel en Francia. En otras palabras, para los reformadores la Biblia reemplazaba a las autoridades humanas. Pero esta insistencia heroica en "la Biblia sola" como la regla de fe y práctica del cristiano requiere tres observaciones: (1) los reformadores tenían dificultad en aceptar toda la Biblia; (2) no comprendían plenamente la continuidad de los dones espirituales que la Biblia enseña expresamente; y (3) diferían ampliamente en cuanto a qué quería decir la Biblia. Claramente, la consigna no era suficiente en sí misma.
La primera observación es respaldada por el hecho de que Lutero tenía gran dificultad con los libros de Santiago, Hebreos y Apocalipsis. Calvino descartaba virtualmente el libro de Apocalipsis. Otros reformadores rechazaban el Antiguo Testamento. En realidad, reformadores posteriores que trataron de lograr que los principales reformadores como Lutero viesen la integridad de toda la Biblia, fueron tratados como heréticos.35
La segunda y tercera observaciones, para nuestros propósitos, se refieren especialmente a Elena de White. ¿Cuál era su comprensión de ese principio protestante vital, "La Biblia y la Biblia sola"? 36 Ella usó la frase a menudo y con precisión. La usó como la usaban los reformadores, como autoridad; esto es, la Biblia permanecía por encima y sola en contraste con los dogmas papales, los concilios y los escritos de los padres de la iglesia. Para ella, al igual que para los reformadores, la verdad de la salvación se encuentra en la Biblia, no en decretos papales o en los votos de los concilios de la iglesia.
Ella escribió: "El gran principio que sostenían estos reformadores... era la infalible autoridad de las Santas Escrituras como regla de fe y práctica. Negaban a los papas, a los concilios, a los padres y a los reyes todo derecho para dominar las conciencias en asuntos de religión". 37
Ella también usó este "principio vital" en agudo contraste con los entusiastas de Zwickau en tiempo de Lutero que se permitían guiarse primariamente por sus sentimientos, los que ellos suponían que estaban dirigidos por el Espíritu Santo. Escribió la Sra. White: "Rechazaban el gran principio que era la base misma de la Reforma, es a saber, que la Palabra de Dios es la regla perfecta de fe y práctica; y en lugar de tan infalible guía sustituían la norma variable e insegura de sus propios sentimientos e impresiones. Y así, por haberse despreciado al único medio seguro de descubrir el engaño y la mentira se le abrió camino a Satanás para que a su antojo dominase los espíritus".38
Para Elena de White, la Biblia era siempre la piedra de toque de la verdad. Ninguna otra norma era necesaria o legítima: "Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica. Por esa Palabra hemos de ser juzgados".39 En 1909, en su última presentación pública en una sesión de la Asociación General, ella dejó el púlpito para ir a su asiento después de haber terminado su sermón. Pero regresó y, levantando la Biblia con la que había estado predicando, la abrió y la sostuvo con manos temblorosas por la edad, diciendo: "Hermanos y hermanas, os recomiendo este libro".40
Ella contrastó la frase, "la Biblia y la Biblia sola", con puntos de vista humanos y cualquier otra forma de expresar "posiciones de tradiciones religiosas no bíblicas, experiencia, posición eclesiástica y razón humana".41
Los profetas bíblicos siempre señalaron a las Escrituras previamente aceptadas como el criterio de fe y práctica. Mucho antes que se previera la existencia del Antiguo Testamento, hombres como el rey Josías (2 Rey. 22), Esdras y Nehemías (Neh. 8), y Daniel (Dan. 9) se refirieron a los profetas previos como portadores de la Palabra de Dios. Nunca ni siquiera entró en la mente de muchos de esos profetas que sus escritos serían eventualmente clasificados con los escritos de Moisés. Cuando Pablo predicó el Evangelio, la Biblia que él usó como autoridad fue el Antiguo Testamento. No tenía idea de que sus cartas constituirían una parte principal de lo que se llamaría el Nuevo Testamento.
Cada escritor bíblico fue juzgado posteriormente como digno de confianza por el hecho de que sus escritos satisfacían la prueba de Isaías 8:20: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido". Además, aquellos que leían estos escritos descubrían la voz de Dios hablando a sus almas. Efectivamente, una de las pruebas principales de un profeta es que armonice con mensajes inspirados previos.42
De este modo, sola scriptura significa que toda pretensión de autoridad divina debe satisfacer la norma de mensajes proféticos previamente aceptados. Apelaciones al sentimiento personal o a experiencias dramáticas, por un lado, 43 o apelaciones a autoridades humanas tales como concilios eclesiásticos o teólogos respetados, por el otro, no son en sí mismas evidencias de que Dios ha hablado.
La consigna, "La Biblia y la Biblia sola", significa que los mensajes de cada profeta posterior tendrían que ser juzgados por su fidelidad a los mensajes anteriores. Además de eso, esta frase significa que debe honrarse todo lo que la Biblia ha enseñado, incluyendo su declaración de que el "don de profecía" continuaría hasta el fin del tiempo. Por lo tanto, sola scriptura no significa que Dios no planee dar más información a hombres y mujeres a través del "don de profecía", porque eso sería un non sequitur [conclusión errónea]; negaría un principio bíblico. 44
Los primeros adventistas sabían que aceptar a Elena de White como una mensajera de Dios conduciría a desacuerdos con otros grupos cristianos. Al comienzo del ministerio de su esposa, Jaime White hizo claro que el cristiano "debería orar fervientemente para ser ayudado por el Espíritu Santo en el escudriñamiento de las Escrituras en busca de toda la verdad y de todo su deber. No está en libertad para apartarse de ellas a fin de aprender su deber mediante cualquiera de los dones. Afirmamos que en el mismo momento que lo hace, coloca los dones en un lugar erróneo, y asume una posición extremadamente peligrosa. La Palabra debiera estar al frente, y el ojo de la iglesia debiera fijarse en ella como la regla por la cual caminar y la fuente de sabiduría". 45
Los primeros adventistas también sabían que otros cristianos sostendrían que el ministerio de Elena de White violaba el principio protestante de "la Biblia y la Biblia sola". Pero los adventistas respondían "que era a causa de su confianza en las Escrituras que aceptaban el ministerio de Elena de White como vital para ellos". 46
Uso de fuentes comunes de información
Cuando Dios habla a los profetas no instala un diccionario o una enciclopedia en sus mentes. Los profetas toman el mensaje inspirado y hacen lo mejor posible para comunicarlo en formas de lenguaje y pensamiento que le harán justicia al mensaje. Algunos (como Pedro) necesitaban que otros les ayudasen con su gramática; 47 otros (como Lucas) reunían [información] de fuentes contemporáneas tanto como podían a fin de exponer la verdad que ardía en su interior. 48 Pablo usaba a escritores contemporáneos para establecer un mejor contacto con su público griego. 49
Los escritores del Antiguo Testamento dependían a menudo de informes orales o documentos anteriores a fin de preparar sus mensajes. Moisés no necesitó visiones para describir la historia de su nacimiento o para volver a contar las narraciones históricas que colocó en el Génesis. Los libros de Josué y Jueces fueron probablemente compilados durante la monarquía de David, de acuerdo con la evidencia interna. Los autores de Reyes y Crónicas obviamente usaron fuentes a las que a menudo hacían referencia. En realidad, a veces los autores citaban de otros libros del Antiguo Testamento sin dar crédito a sus fuentes: compare 2 Reyes 19:1-2 con Isaías 37:1-2, y 1 Crónicas 10:1-3 con 1 Samuel 31:1-3. 50
El Nuevo Testamento presenta muchos casos en los que se tomaba prestada información de fuentes no bíblicas, tales como la Sabiduría de Salomón, 51 1 Enoc, 52Testimonios de los doce patriarcas, 53 y los Tárgumes Palestinos. 54
Elena de White explicó francamente por qué ella usaba diversos historiadores al trazar "la historia de la lucha en las edades pasadas". Ella escribió: "Con este fin, he tratado de escoger y reunir acontecimientos de la historia de la iglesia en forma que quedara bosquejado el desenvolvimiento de las grandes verdades comprobantes que en diversas épocas han sido dadas al mundo".55
¿Cómo usaba ella a estos historiadores? Ella indicó: "En algunos casos cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto. Y al referir los casos y puntos de vista de quienes siguen adelante con la obra de reforma en nuestro tiempo, me he valido en forma similar de las obras que han publicado". 56
Como lo hicieron todos los profetas, Elena de White tuvo que proveer el lenguaje humano para comunicar los grandes pensamientos y los panoramas abarcantes que ella veía en visión o sentía en otros momentos de comunicación divina. Su capacidad para proveer un lenguaje y estilo apropiados maduró a medida que pasaron los años, como lo indica cualquier estudio de sus manuscritos personales y de sus escritos que han sido publicados. A veces ella reconocía que otros habían escrito con belleza y precisión sobre ciertos temas que deseaba hacer más claros en sus escritos. Para revestir mejor esas verdades reveladas divinamente ella utilizaba expresiones prestadas. La motivación que siempre la apremiaba era prontitud en la transmisión de la verdad junto con toda la gracia humana que fuese posible.
Algunos han suscitado dos preguntas respecto a los escritores bíblicos y a Elena de White: ¿Cómo afecta a la autoridad del escritor el hecho de que pida material prestado? ¿Se vuelve inspirado el material prestado? Estas preguntas surgen porque se entiende erróneamente la inspiración como dictado mecánico (inspiración verbal).
Probablemente no se formularían esas dos preguntas si se entendiera que se permite a los profetas encontrar los mejores métodos a su disposición para comunicar los pensamientos que Dios les ha dado. 57
¿Cuál es, entonces, el valor del material prestado? Parece lógico que si Dios reveló su mensaje a los profetas, también les ayudaría a comunicar el mensaje en lenguaje humano. Elena de White indicó que Dios "guió la inteligencia de ellos en la elección de lo que debían decir y escribir. El tesoro fue confiado a vasos de barro, pero no por eso deja de ser del cielo".58
En cierto sentido, Dios no esperaba que el escritor bíblico "reinventara la rueda". Guió a Pablo para que tomase prestado de libros apócrifos para desarrollar una parte sustancial de Romanos 1. Lo guió para que encontrase material útil, por lo menos para los oyentes de su tiempo, en los tárgumes judíos (traducción o paráfrasis aramea de una porción del Antiguo Testamento) para desarrollar 1 Corintios 10:1-4 y 2 Timoteo 3:8. Guió a Juan para encontrar ayuda generosa en fuentes contemporáneas tales como los tárgumes y 1 Enoc. Si el lenguaje ya disponible parecía ayudar al autor bíblico para apresurar la preparación de su mensaje, él tomaba prestado prudentemente para lograr su propósito. Sin duda muchos de sus contemporáneos reconocían rápidamente de dónde el escritor había tomado prestado su material. Para los que recibían el mensaje del profeta, ese préstamo no era un problema: veían el cuadro amplio del mensaje del escritor.
En forma semejante, muchos en los días de Cristo reconocían sus referencias a fuentes extrabíblicas que él usaba para desarrollar sus mensajes, mensajes que eran verdaderamente originales. Pero su uso de fuentes no tenía nada que ver con la autoridad u originalidad de sus mensajes. 59
¿Se vuelve inspirado el material prestado? Sólo en el sentido de que ayuda al escritor a expresar más claramente su mensaje. Esto puede conducir a otra pregunta: ¿Por qué ni Pablo ni Juan dieron crédito a los autores del material que tomaron prestado? Tal vez creían, como pasó con Elena de White, que "todo rayo del pensamiento, todo destello del intelecto, procede de la Luz del mundo". 60 Esta convicción de que Dios es el Autor de toda verdad puede haber sido una de las razones por las que no sintieron la necesidad de hacer referencia a sus frecuentes "préstamos".
Distinguiendo entre lo sagrado y lo común
Los profetas obviamente mezclan información común, de todos los días, con el mensaje divino. Cuando Pablo se refería con aprecio a contemporáneos, ese no era el mensaje divino. Cuando le pidió a Timoteo que encontrase el capote y los pergaminos que había dejado en Troas y que viniese "antes del invierno", esa era conversación común y corriente (2 Tim. 4:9-21). Cuando leemos la genealogía de las familias de Israel desde Adán, estamos leyendo información histórica común, no un mensaje dado por revelación (1 Crón. 1-8).
Elena de White reconoció esta distinción entre información ordinaria y el mensaje divino: "Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios. Se hacen preguntas a veces que no tienen nada que ver con temas religiosos, y esas preguntas deben ser contestadas. Conversamos acerca de casas y tierras, transacciones comerciales y ubicación para nuestras instituciones, sus ventajas y desventajas". 61
Esta distinción apareció en una carta en 1909 en la que Elena de White estaba "preocupada" por el ex gerente del Sanatorio de Paradise Valley, E. S. Ballenger. Ella escribió que Ballenger estaba "negando los testimonios en su conjunto por lo que a él le parece una contradicción: una declaración hecha por mí en cuanto al número de habitaciones del Sanatorio de Paradise Valley". En una carta ¡ulterior ella había comentado que el sanatorio tenía cuarenta habitaciones, cuando tenía sólo treinta y ocho.
Ella continuó: "La información dada en cuanto al número de habitaciones del Sanatorio de Paradise Valley no fue dada como una revelación del Señor sino simplemente como una opinión humana. Nunca me ha sido revelado el número exacto de habitaciones de ninguno de nuestros sanatorios, y el conocimiento que tengo en cuanto a tales cosas lo he obtenido preguntando a los que suponía que estaban informados... Es un gran error que uno mezcle lo sagrado con lo común. En una tendencia a hacer esto podemos ver la obra del enemigo para destruir las almas".62
Los estudiantes de los escritos proféticos debieran saber cómo separar lo sagrado de lo común. A veces la pregunta se plantea en términos de qué está inspirado y qué no lo está. (Obviamente la distinción no debiera basarse en si estamos de acuerdo con una porción definida de los escritos de un profeta.) El incidente de 1909 respecto al número de habitaciones en el Sanatorio de Paradise Valley es un ejemplo de una referencia "común". Se encuentran otros ejemplos en centenares de cartas de la Sra White donde ella hablaba del tiempo, listas de compras, el jardín, o sus nietos. Pero tarde o temprano ella dirigía el pensamiento del lector a sus necesidades espirituales o a alguna actividad de la iglesia. Este cambio era una señal clara a los lectores de que ahora estaban escuchando un mensaje que trascendía los temas "comunes".
Sólo un porcentaje pequeño de los escritos publicados de Elena de White se refieren a temas "comunes", como cualquiera puede comprobarlo fácilmente. Ella pudo escribir: " 'En estas cartas que escribo, en el testimonio dado, os presento lo que el Señor me ha presentado. No escribo un solo artículo en la revista que exprese meramente mis propias ideas. Son lo que Dios ha desplegado ante mí en visión: los preciosos rayos de luz que brillan del trono'. Esto es verdad en cuanto a los artículos en nuestras revistas y en los muchos tomos de mis libros". 63
La Sra. White no hace diferencia entre la inspiración de sus libros, artículos o cartas cuando están dando consejo espiritual. Esto invalida la posición que algunos han asumido de que sólo sus libros están inspirados. Los que toman esa posición olvidan que mucho de lo que está en sus libros fue escrito primeramente en forma de artículo. 64
Además, es muy claro el hecho de que los escritores bíblicos 'mezclaban' fuentes extra bíblicas con sus mensajes basados en una visión. En consecuencia, uno no puede descartar la obra de un profeta simplemente porque alguna porción del libro contiene material procedente de fuentes que no son de revelación divina. Si los profetas incluyen los escritos de otros para expresar mejor la verdad, no se considera ese material como meramente "común" en el sentido en que hemos estado usando el término.
Preguntas de estudio
1. ¿Cuál es una definición simple de "hermenéutica"?
2. ¿Cómo distingue usted entre saber qué "significó" o "quiso decir" un escritor y qué "significan" sus escritos hoy?
3. ¿Qué cinco sugerencias da Elena de White respecto a la "actitud correcta" que uno debe tener cuando estudia la verdad?
4. ¿Cómo definiría usted la diferencia entre inspiración "verbal" y "del pensamiento"?
5. ¿Cómo puede distinguir un lector entre material "común/secular" y material "inspirado"en los escritos de un profeta?
6. ¿Cómo usaron los reformadores protestantes la frase, "La Biblia y la Biblia sola"? ¿Cómo la usó Elena de White?
7. ¿De qué manera difieren entre sí los siguientes términos: "infalibilidad"; "inspirado", "revelación" e "iluminación"?