Cómo Entendieron los Contemporáneos la Autoridad de Elena G. de White
"Nuestra posición sobre los Testimonios es como la piedra angular de un arco; sáquese eso y no hay un lugar lógico donde se detenga la caída hasta que todas las verdades especiales del mensaje desaparezcan... Nada es más seguro que esto, que este mensaje y las visiones van juntos, y que permanecen o caen juntos" .1
En 1947 L. H. Christian, administrador de la iglesia por décadas, resumió el pensamiento que los adventistas han tenido durante un siglo: "Los adventistas nunca han considerado a la Sra. White como infalible. Piensan que fue inspirada como lo fueron Ezequiel y otros profetas, y aceptan sus mensajes como consejos procedentes del Señor. Lo que nuestros dirigentes y creyentes en los primeros años pensaban de la Sra. White fue bien expresado en 1922 por O. A. Johnson, uno de nuestros respetados maestros de Biblia de nuestros colegios adventistas: 'Mientras que ni la Sra. White ni ninguno de sus seguidores más devotos jamás sostuvieron que ella, como un ser humano, nunca erró, ella sostiene, sin embargo, que lo que escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios debía ser considerado casi tan perfecto como podía ser dado a través de un agente humano' ". 2
Diferencia entre un credo y los dones del Espíritu
Aunque pueda parecer extraño hoy en día, muchos adventistas, a comienzos de la década de 1860, se resistían a los planes de organizar la iglesia. Un redactor que colaboraba con la revista de la iglesia declaró que incluso el hecho de seleccionar un nombre para los grupos adventistas diseminados sería "erróneo " y que un acto tal "yace en el fundamento de Babilonia".3
A la base de esta resistencia ruidosa e inflexible estaba la memoria vivida de cómo los milleritas fueron rechazados por las iglesias protestantes en 1844. En ese tiempo los adventistas llamaban "Babilonia " a todas las organizaciones de iglesia y experimentaron qué significaba "salir" de las organizaciones eclesiásticas (Apoc. 18:4). En 1860 algunos adventistas creían que la organización de la iglesia conduciría nuevamente a tácticas babilónicas.
Sin embargo, a comienzos de la década de 1860 y después de mucha discusión, los adventistas escogieron su nombre, organizaron asociaciones y elaboraron un sistema para ministros con credencial. Pero había otro temor que algunos sentían: ¡con la organización vendría un credo!
El 5 de octubre de 1861, cuando se organizó la Asociación de Michigan en Battle Creek, la fraseología de la resolución incluía "la promesa de guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". Algunos creían muy firmemente que aun esas palabras sugerían un credo.
J. N. Loughborough declaró que "el primer paso de la apostasía es formar un credo, diciéndonos lo que debemos creer. El segundo es hacer de ese credo una prueba de discipulado. El tercero es juzgar a los miembros por ese credo. El cuarto es denunciar como herejes a aquellos que no aceptan ese credo.
Y el quinto, comenzar una persecución contra los tales. Ruego que no imitemos a las iglesias en ningún sentido injustificable al dar el paso que se ha propuesto". 4
Después que otros hablaron, Jaime White, en su estilo inimitable, hizo una extensa declaración que tuvo una significación perdurable. Incluyó los siguientes conceptos: "Asumo la posición de que los credos se oponen directamente a los dones. Supongamos un caso: Organizamos un credo, indicando solamente qué es lo que haremos en relación con este asunto y con aquel otro, y decimos que también creeremos en los dones.
"Pero supongamos que el Señor, a través de los dones, nos diera nueva luz que no armoniza con nuestro credo; entonces, si nos mantenemos leales a los dones, esto derriba inmediatamente todo nuestro credo. Hacer un credo es fijar los límites y obstruir el camino para todo progreso futuro. Dios coloca los dones en la iglesia para un objetivo bueno y grande; pero los hombres que han levantado sus iglesias, han cerrado el camino o le han fijado un rumbo al Todopoderoso. Dicen virtualmente que el Señor no debe hacer nada adicional a lo que ha sido trazado en el credo.
"De este modo un credo y los dones se encuentran directamente opuestos entre sí. Ahora bien, ¿cuál es nuestra posición como pueblo? La Biblia es nuestro credo. Rechazamos todo lo que esté en la forma de un credo humano. Aceptamos la Biblia y los dones del Espíritu; adoptamos la fe de que de este modo el Señor nos enseñará de vez en cuando. Y en esto asumimos una posición contraria a la formación de un credo. En lo que estamos haciendo, no estamos dando un paso en el camino de llegar a ser Babilonia". 5
Actitudes previas a 1870 respecto a los dones del Espíritu
Desde su iniciación en 1850, la Review and Herald, 6 la revista de la iglesia, ha servido como el espejo del pensamiento contemporáneo de la denominación. A menudo se discutía en sus páginas el papel de Elena de White, ya sea en respuesta a preguntas de los lectores o como réplica a oponentes de los "dones" en la iglesia.
Especialmente significativa es la afirmación temprana de José Bates. El escribió en 1849: "Han pasado más de dos años desde que comprobé que [las visiones] son verdaderas. Por lo tanto, profeso ser un firme creyente en sus visiones hasta donde las he presenciado, y la he visto a ella tener muchas. En cada caso han sido de acuerdo con la Palabra de Dios: señalando las promesas de Dios y las escenas finales que nos rodean en orden armonioso, bíblico, dejando a los oyentes el privilegio de escudriñar las Escrituras en busca de la prueba, y también reprendiendo los pecados de omisión y comisión, sin parcialidad hacia amigos o enemigos, siempre alegrando los corazones de los justos y haciendo temblar a los malvados: exactamente lo opuesto a lo que Dios le enseñó a Ezequiel que eran visiones falsas ". 7
En el número de la Review del 21 de abril de 1851, Jaime White escribió una presentación clara y vigorosa de por qué la iglesia debiera esperar los "dones del Espíritu" según están expuestos en Efesios 4:11-14 y 1 Corintios 12:28. Concluyó su artículo con la pregunta: "¿Podemos creer que los santos deberán pasar los peligros de los últimos días, el tiempo de angustia cual nunca fue, sin la ayuda del poder del Espíritu? " 8
Un editorial inquietante
En el artículo editorial de White del 16 de octubre de 1855, él trató de eludir la acusación de que la teología adventista consistía de "puntos de vista recibidos mediante visiones ". Al hacer eso, hizo unas pocas declaraciones que perturbaron grandemente a muchos adventistas, incluyendo a otros dirigentes.
Para aclarar malos entendidos, se le encomendó a un comité de tres miembros que presentase un informe en una reunión de dirigentes en Battle Creek sobre el tema de cómo debía relacionarse la Iglesia Adventista del Séptimo Día con el ministerio profético de Elena de White. Este informe, que fue aprobado unánimemente, decía, en parte: "Nosotros tampoco, como algunos sostienen, exaltamos estos dones... por encima de la Biblia; por el contrario, los probamos por la Biblia... Mientras que consideramos que estos puntos de vista [los mensajes de Elena de White] emanan de la mente divina, confesaríamos la inconsecuencia (lo cual creemos que ha desagradado a Dios) de aparentemente considerarlos como mensajes de Dios y en realidad colocarlos en un mismo nivel con las invenciones de los hombres. Tememos que esto ha resultado de la renuencia a llevar el reproche de Cristo... y de un deseo de concillarse con los sentimientos de nuestros oponentes: pero la Palabra y nuestra propia experiencia nos han enseñado que Dios no es honrado, ni avanza su causa, con tal curso de conducta.
".. Mientras los consideramos como procedentes de Dios y creemos que armonizan enteramente con su Palabra escrita, debemos reconocer que estamos bajo la obligación de guiamos por sus enseñanzas y de ser corregidos por sus admoniciones. Decir que son de Dios y sin embargo no ser probados por ellos, es decir que la voluntad de Dios no es una prueba o norma para los cristianos ". 9
La importancia de esta declaración parece patente. Aquí había líderes que habían presenciado los frutos del Espíritu que manaban del don del Espíritu: el testimonio público de Elena de White. Como decía tan claramente el informe, "la Palabra y nuestra propia experiencia nos han enseñado". Este informe demostró ser de importancia crucial en el desarrollo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: las revelaciones de los últimos días dadas por Dios mediante Elena de White fueron reconocidas formalmente por la iglesia como poseedoras de autoridad teológica.
Aun más interesante y de fuerza irresistible fue el hecho de que varios días después que se aceptó este informe, el 20 de noviembre de 1855, la Sra. White tuvo una visión importante sobre temas tales como el tiempo para comenzar el sábado, cómo tratar a los opositores a la verdad y la preparación para encontrarse con el Señor. 10 Cuando esta visión fue escrita primero para ser impresa como un pliego suelto, y luego para ser reimpresa en un panfleto pequeño, los dirigentes de la iglesia naciente expresaron su ratificación en tipo pequeño al término del texto: "Nosotros, los suscritos, siendo testigos cuando fue dada la visión que aparece arriba, consideramos sumamente necesario que sea publicada para el beneficio de la iglesia, teniendo en cuenta las verdades y advertencias importantes que contiene. (Firmado), José Bates, J. H. Waggoner, J. Hart, G. W. Amadon, Uriah Smith ". 11
Un año más tarde David Arnold, uno de los primeros adventistas de Volney, Nueva York, analizó la obra del espíritu de profecía en los tiempos bíblicos y aplicó esos principios a estos últimos días. Terminó con esta exhortación: "Oh, recibid la súplica de alguien que en base a una experiencia de ocho años y a una observación cercana de este estilo de enseñanza, cree que esto debe ser de Dios, que debéis ser cuidadosos de cómo rechazáis estos dones de la iglesia, no sea que accidentalmente os encontréis peleando contra Dios ". 12
D. T. Bourdeau escribió un artículo que contestaba algunas de las preguntas básicas que a veces la gente planteaba contra mujeres que tenían visiones como también mujeres que hablaban en la iglesia. Terminó su estudio con esta apelación: "Tenemos estas producciones que consideramos sagradas, y antes de que estemos dispuestos a rechazarlas, nuestros oponentes tendrán que presentar pruebas palpables de que son espurias ". 13
Práctico de puerto
En 1863 Uriah Smith escribió su editorial citado frecuentemente, titulado, "¿Descartamos la Biblia al sancionar las visiones? " Se concentró en el significado del principio protestante, "La Biblia y la Biblia sola", el mismo lema que presentó Jaime White en su editorial del 16 de octubre de 1855. Usó la ilustración del trasatlántico que se acerca al puerto. El barco debe detenerse para que suba el práctico de puerto, a fin de asegurar un viaje seguro en medio de las aguas peligrosas cercanas a la costa. Su analogía era clara: "Los dones del Espíritu son dados por nuestro piloto a través de estos tiempos peligrosos, y siempre y en cualquiera que encontremos manifestaciones genuinas de ellos, estamos obligados a respetarlos; no podemos hacer de otro modo sin rechazar al mismo tiempo la Palabra de Dios, la cual nos instruye a que los recibamos. ¿Quién permanece ahora fírme en la Biblia, y en la Biblia sola? " 14
Se le pidió a J. N. Loughborough que escribiese algunas de sus observaciones después de haber presenciado a Elena de White en "unas cincuenta visiones ". El repasó especialmente dos casos que demostraron a todos los presentes que la Sra. White reveló plenamente información oculta que nadie conocía sino aquellos implicados: "Fueron reprendidas obras de pecado y de tinieblas, y nos pareció ciertamente como la obra del Señor ". 15
En 1868 apareció un editorial significativo bajo el nombre de Uriah Smith. El editor estaba respondiendo a la acusación de que cualquier clarividente podía hacer lo que hacía Elena de White. Concediendo que un clarividente podría tener la capacidad de describir situaciones a "mil millas de distancia ", Smith dijo que las visiones de la Sra. White no tenían nada en común con lo que el clarividente pretende ver en visión. Su "testimonio es reprender el pecado y corregir el error; y por sus frutos, dice el Salvador, los conoceréis... Todavía tenemos que enteramos del primer caso en el que un sujeto mesmerizado ha traído a luz la iniquidad oculta, y ha expuesto el pecado y el error... Esa es precisamente la diferencia entre las dos manifestaciones... Siempre recuerde que la obra de las visiones es corregir el error, refrenar el pecado, exponer los males ocultos y arrancar el autoengaño del pecador y del profesor descuidado, y entonces diga, si puede, que esas son las obras del mesmerismo o de los demonios ". 16
J. N. Andrews proveyó veinte puntos que han instruido a la iglesia desde 1870 en cuanto a cómo los adventistas entienden su creencia en "la doctrina de los dones espirituales y par ticularmente de las visiones de la Hna. White ". En este artículo suscitó la cuestión de hacer una "prueba " del "don ", e hizo claro que "los dones del Espíritu pertenecen casi enteramente a los domésticos de la fe. Los hombres que no tienen un conocimiento de ellos no pueden ser afectados por ellos ".
Dijo además: "Por lo tanto de ninguna manera probamos al mundo mediante estos dones... No les recomendamos estas manifestaciones del Espíritu de Dios a ninguna de estas personas, ni las juzgamos por su enseñanza ".
Sin embargo, creía que cuando las personas tienen la "oportunidad de relacionarse con la obra especial del Espíritu de Dios, de manera que reconozcan que su luz es clara, convincente y satisfactoria... [para los tales] consideramos que los dones del Espíritu constituyen claramente una prueba ".
Con respecto a "la recepción de miembros... deseamos... saber dos cosas: 1. Que creen en la doctrina bíblica de los dones espirituales. 2. Que se relacionarán francamente con las visiones de la Hna. White...Ya aquellos que están en esta situación nunca se les negará todo el tiempo que deseen para tomar su decisión sobre este asunto". 17
El congreso de la Asociación General, en marzo de 1870, votó una firme declaración de respaldo a Elena de White. Esta reunión, celebrada en Battle Creek, donde se habían investigado cuidadosamente y rechazado por completo acusaciones infundadas contra los White, dio un claro avance al reconocer su consejo autorizado. Explicó claramente algunas de las razones por las que la obra de la Sra. White había sido acusada injustamente y por qué en el futuro surgirían otros intentando rebajar su voz autorizada.
La lista de "hechos " incluía la admisión de "mundanalidad y egoísmo " que saturaba a aquellos que profesaban "creer en los Testimonios ", incluyendo un "caso licencioso " y "deplorable de depravación " de un ministro en particular. Esos dirigentes reconocían también que, a pesar de las advertencias de los Testimonios contra normas inaceptables en la casa publicadora, los dirigentes de la editorial continuaban "exactamente el curso de conducta contra el cual se los había advertido, con lo cual contradijeron su profesión y lesionaron la causa ". También reconocieron que "aquellos que hacen caso omiso de esos Testimonios, ya sea en la vida privada o pública, han mostrado ser lamentablemente débiles en su criterio, y debido a su infidelidad se han perjudicado a sí mismos y a la causa ".
En sus resoluciones votaron, "Que nos humillaremos ante Dios por estas cosas, y procuraremos caminar de tal modo en armonía con las enseñanzas del Espíritu que no exhibiremos más dicha inconsecuencia en nuestras vidas, ni contristaremos al Espíritu de Dios alejándolo de nosotros ".
Además, "Que reconocemos la sabiduría de Dios en los 'Testimonios para la Iglesia ', y que es peligroso y destructivo hacer caso omiso o descuidar sus instrucciones; y confesamos nuestra debilidad e incapacidad para llevar adelante sin su ayuda esta obra sagrada [de modo que goce de] la aceptación divina ". 18
Declaraciones de 1871-1888
Tres años más tarde, en 1873, en otro congreso de la Asociación General, fue votado "Que está aumentando nuestra confianza en el don del espíritu de profecía que Dios ha colocado tan misericordiosamente en el mensaje del tercer ángel; y que procuraremos mantener una consideración afectuosa hacia su presencia y su enseñanza; y por este medio solicitamos a nuestro Comité Ejecutivo que prepare o haga preparar un trabajo que dé nuestras razones para creer que los testimonios de la Hna White son las enseñanzas del Espíritu Santo ". 19
Aquí estaban hombres y mujeres fuertes, vigorosos, resistentes, que vivían en las turbulencias rápidamente cambiantes del siglo XIX y que eran sensiblemente conscientes de aquellos que desafiaban la presencia de "profetas" en los tiempos modernos; eran hombres y mujeres plenamente conscientes de lo que estaban votando, sobre la base de su estudio de la Biblia y de su propia experiencia. Sabían qué estaban profesando.
Un año más tarde, en 1874, George I. Butler, presidente de la Asociación General, escribió varios artículos poderosos para la revista de la iglesia, pero escritos teniendo en mente al público en general. Su frase principal era: "Tal vez no haya nada en esta era del mundo que excite mayor prejuicio que la afirmación de que en nuestro tiempo han de presenciarse visiones y manifestaciones milagrosas del Espíritu de Dios ". Luego procedió a examinar las pretensiones de profetas contemporáneos, incluyendo a Swedenborg, Ann Lee, Joseph Smith y los de extracción espiritista. Sus argumentos en pro de los reclamos legítimos de los adventistas en favor de Elena de White no han sido fácilmente superados. 20
En 1883, Butler, como presidente de la Asociación General, hizo imprimir un resumen del libro de Uriah Smith, Objections to the Visions Answered (Respuestas a objeciones a las visiones), en la revista de la iglesia. El artículo comenzaba así: "Cada prueba que puede presentarse en relación con dichas manifestaciones, demuestra ser genuina. Las evidencias que las apoyan, internas y externas, son concluyentes. Están de acuerdo con la Palabra de Dios y consigo mismas ".
Después de examinar las diversas objeciones a los escritos de Elena de White, Smith concluyó: "Esto cubre todo el terreno de la oposición; porque nunca hemos visto surgir ninguna objeción que no pueda ser vinculada con una de estas dos fuentes. El opositor siempre es una persona que ha sido reprendida por errores propios, o simpatiza con aquellos que han sido reprendidos, o es una persona abiertamente hostil a los puntos de vista de los adventistas en su totalidad. Pero ninguna de estas posiciones, a nuestro parecer, está muy bien planeada como para granjear la simpatía de ningún amante sincero de la honestidad y la rectitud, o de ningún amigo leal de la causa ". 21
Probablemente para establecer con firmeza las verdades expresadas por Uriah Smith, Butler escribió en ese mismo número: "Desde un comienzo ellas [las visiones] han ejercido una influencia destacada entre nosotros. Han llamado primero la atención hacia cada paso importante que hemos dado por adelantado... En una experiencia larga, variada, y en algunos casos triste, hemos encontrado el valor de sus consejos. Cuando les hemos prestado atención, hemos prosperado; cuando los hemos descuidado, hemos sufrido una gran pérdida... La mayoría [de los miembros] de nuestro pueblo cree que estas visiones son una manifestación genuina de los dones espirituales, y que como tales merecen ser respetadas... Cuando tenemos la Escritura y una experiencia uniforme en favor de las visiones, tenemos un argumento fuerte ". 22
Coherencia integrada
Los contemporáneos de Elena de White vieron una coherencia conceptual en su pensamiento, a saber, que el mensaje distintivo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día estaba conectado integralmente con el consejo inspirado: "Nuestra posición sobre los Testimonios es como la piedra angular de un arco; sáquese eso y no hay un lugar lógico donde se detenga la caída hasta que todas las verdades especiales del mensaje desaparezcan... Nada hay más seguro que esto, que este mensaje y las visiones van juntos, y que permanecen o caen juntos ". 23
Declaraciones de 1888-1915
La declaración de W. C. White ante el concilio de la Asociación General, el 30 de octubre de 1911, refleja el respeto que los dirigentes adventistas tenían por la autoridad de Elena de White. El presentó a los dirigentes de la denominación las pautas usadas por la Sra. White y sus asociados en la revisión de 1911 de El conflicto de los siglos. Esta revisión proveyó una ocasión más para que todos notasen cómo funciona el proceso de revelación e inspiración. Con la aprobación y participación de Elena de White 24 se hizo un mejoramiento del lenguaje para evitar malos entendidos o expresiones ofensivas innecesarias, una actualización de las referencias históricas, y un reemplazo de referencias históricas por otras que tienen aun "más fuerza ".
En la sesión del congreso de la Asociación General del 30 de mayo de 1913, W. C. White presentó nuevamente una contribución significativa a la educación de los adventistas en relación con el ministerio profético de su madre. Se trataron temas como lo que pensaba Elena de White sobre un posible sucesor, el rol de W. C. White como "el ayudante y consejero " de su madre, más información sobre la ayuda editorial que él le dio a su madre a través de los años, ejemplos de cómo su madre vio en visión a personas desconocidas antes de dar consejo sumamente necesi tado, información suplementaria en cuanto a cómo fue escrito El Deseado de todas las gentes, la razón de "firmas rutinarias " que indicasen aprobación, y el grado de agudeza mental de su madre durante sus últimos años mientras trabajaba en estrecha relación con sus asociados. 25
Más tarde, en esa misma sesión, se le pidió al pastor White que diese más información sobre el ministerio de su madre. Había llegado el momento cuando los dirigentes sabían que nunca volverían a oír la voz de Elena de White. 26 Al responder a algunas preguntas que podían haber sido planteadas antes, White se refirió a la acusación de que su madre, en algunos de sus testimonios, había sido influenciada por otros (en forma destacada el presidente de la Asociación General y el director de la revista de la iglesia) y no por el Espíritu Santo. Habló en forma terminante, usando los propios comentarios de la Sra. White, en cuanto a si todos los artículos de ella eran inspirados y si cada una de sus palabras fue escogida divinamente.
Podría argüirse fuertemente que si los dirigentes de la denominación en todas las áreas, incluyendo las instituciones educativas y médicas, hubieran escuchado atentamente a W. C. White en esos mensajes públicos y leído cuidadosamente sus veintenas de cartas sobre estos temas, no habrían surgido más tarde malos entendidos y crisis respecto al ministerio profético de su madre. Sin duda muchos pastores y laicos no tenían muchas cartas y manuscritos de Elena de White, si es que tenían algunos, sobre cómo ocurre la revelación y la inspiración. En la actualidad poseemos una colección amplia de sus muchos comentarios en cuanto a cómo recibió y transmitió los mensajes del Señor. Pero seguramente su hijo, W. C. White, en muchas ocasiones dejó bien claro el asunto.
Reflexiones posteriores a 1915
F.M. Wilcox, director de la revista de la iglesia por más de tres décadas y uno de los cinco fideicomisarios originales del Centro White, Inc., escribía a menudo sobre la contribución de Elena de White a la Iglesia Adventista. Uno de sus artículos editoriales de 1921 refleja en forma típica su firme posición al respecto: "Así como Dios ha hablado a su iglesia en los tiempos pasados mediante profetas y mensajeros especiales, de la misma manera ha enviado a la iglesia remanente muchos mensajes especiales, de advertencia, reprensión, instrucción y exhortación mediante su propia sierva escogida. Estos mensajes están contenidos en los escritos de la Sra. E. G. de White... No constituyen una nueva Biblia para la iglesia remanente, como a veces acusan nuestros oponentes. Antes bien, constituyen un comentario espiritual sobre las Escrituras, una iluminación divina de la Palabra, en los que expresan en detalle muchos de sus grandes principios ". 27
Nuevamente, en 1928, Wilcox expresó el pensamiento de la iglesia: "Nunca se tuvo el propósito de que los escritos de la Sra. White fuesen una adición al canon de la Escritura. No obstante, son los mensajes de Dios para la iglesia remanente y se los debiera recibir como tales, así como ocurrió con los mensajes de los profetas de la antigüedad. Así como Samuel fue un profeta para Israel en sus días, como Jeremías fue un profeta para Israel en el tiempo de la cautividad, como Juan el Bautista vino como un mensajero especial del Señor a fin de preparar el camino para la aparición de Cristo, de la misma manera creemos que la Sra. White fue una profetisa para le iglesia de Cristo en la actualidad. Y así como fueron recibidos los mensajes de los profetas en los tiempos antiguos, del mismo modo debieran ser recibidos los de ella en el tiempo presente". 28
Kenneth H. Wood, director de la Adventist Review durante 16 años, observó en su editorial del 15 de septiembre de 1977: Cada generación sucesiva "que alaba a los profetas antiguos y rechaza a los contemporáneos llega a ser más culpable que la precedente, puesto que tienen mayor luz y lecciones adicionales de la historia. Cuán grande es, entonces, nuestra culpa en la actualidad si fallamos en estudiar y aplicar los consejos que Dios nos ha dado a través de Elena de White". El artículo editorial, titulado "Apedreando a los Profetas de Dios ", terminaba con esta admonición: "Este no es tiempo para apedrear a los profetas de Dios. Es tiempo para escucharlos ".
En 1980 Neal C. Wilson, presidente de la Asociación General, ofreció cinco puntos respecto a las características que están asociadas con el oficio profético, ya sea en los tiempos bíblicos o en el ministerio de Elena de White: "La originalidad no es una prueba de inspiración... Dios inspira a las personas, no las palabras... El Espíritu Santo ayuda al mensajero a seleccionar cuidadosamente su material... El uso que el profeta hace de los materiales existentes no significa necesariamente que el profeta depende de esas fuentes... Toda vez que reconocemos similitudes debemos ver también las disimilitudes ". 29
Preguntas de estudio
1. ¿Cómo expresaron los contemporáneos de Elena de White su confianza en la autoridad de ella?
2. ¿Qué significado especial le ve usted al informe de 1855 del comité de investigación respecto a la confianza que ellos tenían en Elena de White y en la relación de ella con la Biblia?
3. ¿Cómo explica usted la frase "revelación progresiva"? ¿Hay formas mejores para exponer la misma idea? ¿Cuáles son los peligros de usar incorrectamente esa frase?