Conferencia Bíblica/Concilio de Maestros de Historia de 1919
" La'posición de los pioneros' insistía en que los escritos [de Elena de White] no podían dividirse en secciones 'inspiradas' y 'no inspiradas', pero no parecían tener recursos efectivos para tratar con las aparentes discrepancias. La'posición del nuevo punto de vista', con su énfasis en el contexto, ofrecía un medio para explicar esas aparentes discrepancias. Cada lado parecía tener conceptos adicionales que podrían haber sido útiles al otro. Parecía presentarse una oportunidad suficiente para el diálogo".1
Del l.o al 19 de julio de 1919 se realizó una Conferencia Bíblica y del 20 de julio al 1,° de agosto del mismo año, un Concilio de Maestros. Asistieron unas 65 personas a estas dos reuniones, aunque no todas estuvieron presentes en ambas. Según los registros, asistieron alrededor de 28 maestros al concilio, que representaban catorce colegios (de dos y de cuatro años de estudio). 2
Los taquígrafos transcribieron no sólo las conferencias sino también muchas de las discusiones resultantes, un registro impresionante de 2.494 páginas. Sin embargo, casi la mitad de estas páginas son duplicados, y la primera copia totalizó 1.308 páginas, de las cuales unas 1.100 corresponden a la Conferencia Bíblica y el resto al Concilio. 3
Este material permaneció inadvertido en los archivos de la Asociación General hasta un año después del establecimiento de los Archivos de la Asociación General en 1983. ¿Por qué se colocaron estos registros en los archivos? La respuesta yace en los registros en sí. Muchos delegados hablaron sin reserva ninguna y a menudo discrepaban fuertemente. Algunos hacían comentarios que moderaban después de la discusión. Muchos opinaban que no podría derivarse ningún beneficio al divulgar los desacuerdos entre pensadores adventistas destacados sobre asuntos pintorescos como " la cuestión del Oriente". Algunos creían que sería " más bien algo riesgoso esparcir esto por todas partes". Otros querían que el material se redujese en un cincuenta por ciento y que sólo se lo proveyese a los delegados. Algunos deseaban que se enviase una sinopsis a todos los miembros de iglesia y otros querían que no se enviase nada.
Después de escuchar la discusión, A. G. Daniells, presidente de la Asociación General y de la Conferencia Bíblica, dijo: "A veces pienso que seria lo mismo guardar este manuscrito bajo llave en una bóveda, y permitir que todo aquel que lo desee venga aquí para efectuar estudio e investigación personal".4
El manuscrito bajo llave
Es de sumo interés que la sugerencia del presidente (que eventualmente se acató) fue hecha después de una discusión fogosa respecto a temas tales como la cuestión del Oriente y la controversia sobre el arrianismo y la Trinidad. 5 Desafortunadamente, algunos han usado la declaración de Daniells para incluir la discusión sobre la autoridad e inspiración de Elena de White, una discusión que ocurrió el 30 de julio y el l.°de agosto, dos semanas después de la sugerencia de Daniells de "poner este manuscrito bajo llave".
La discusión de dos días en el Concilio de Maestros sobre el papel y la función de Elena de White iluminó la manera en que los cristianos a lo largo de los siglos, especialmente desde la Reforma, han discrepado en cuanto a cómo Dios habla mediante sus profetas. Una de las ventajas adventistas es que los adventistas vivieron en estrecho contacto con Elena de White a lo largo de su ministerio de setenta años. Vieron todos los aspectos de su vida y de su obra. Pero aun entonces, algunos adventistas defendieron vigorosamente la posición de la inspiración verbal, mientras que otros, más profundamente conscientes del proceso de la revelación/inspiración, mantuvieron la posición de la inspiración de pensamiento. Esta disputa fundamental yacía a la base de la discusión en 1919.
Siendo W. E. Howell presidente del Concilio, se le pidió a Daniells que hiciese la presentación de apertura. El se refirió a su confianza en Elena de White, aunque "había tenido perplejidades a lo largo de los cuarenta años" de su ministerio, "pero el tiempo me ha ayudado a entender y he llegado a la conclusión de que nosotros no vemos [las cosas] desde el punto de vista del Señor".
Una de sus preocupaciones era la acusación de que él mismo era " alguien que dudaba de los Testimonios" porque no creía que estaban inspirados verbalmente.6 Dirigió esta apelación a los maestros: "Oh, lamentaría terriblemente que esta denominación perdiese su fe verdadera, genuina, única en este don que Dios dio a esta iglesia mediante estos mensajes que nos han llegado. Deseo que nos mantengamos seguros en esto hasta el mismo fin". 7
El fruto del ministerio de Elena de White
Daniells declaró que la "prueba más fuerte" de la genuinidad del don profético de Elena de White radicaba en sus "frutos... no en las demostraciones físicas y externas". 8 Continuó en su exposición y sugirió de qué modo se les debería enseñar este " don" a otros. El "empezaría con el comienzo de este movi miento. En aquel entonces se manifestó un don a esa persona en particular; y al mismo tiempo surgió este movimiento del triple mensaje. Aparecieron juntos en el mismo año. Ese don se manifestó firme y poderosamente en el desarrollo de este movimiento. Los dos estuvieron vinculados inseparablemente, y a través de este don se dio instrucción respecto a este movimiento en todas sus fases, durante un período de setenta años".
Entonces hizo un repaso de cómo el fruto de los escritos de Elena de White había marcado la diferencia en la actitud de la iglesia hacia la Biblia y su estudio; en la consagración de la iglesia al evangelismo, en este país y alrededor del mundo; en la costumbre adventista de apoyar desinteresadamente este esfuerzo misionero mundial; en su obra de ayuda a la comunidad; en sus programas de salud y de servicio misionero médico, y en su filosofía educativa "integral". Concluyó su disertación con este desafío: "Si esa [exposición del impacto de ella en todas las áreas de la vida adventista] no es una evidencia de la fuente de este don entre nosotros, entonces no sé cuál sería la evidencia".
Con referencia a una pregunta sobre la relación de Elena de White con la Biblia, Daniells hizo claro que sería erróneo decir que el "espíritu de profecía [quería decir los escritos de Elena de White] es el único intérprete seguro de la Biblia". Después de todo, dijo, ¿qué haríamos con la gente que llega a ser adventista en otros países, "quienes no han visto un libro sobre el espíritu de profecía? "
Daniells habló de sus pláticas en reuniones ministeriales donde instaba a los obreros a estudiar primero la Biblia y luego a usar "el espíritu de profecía para ampliar nuestra visión... El estudio ferviente de la Biblia es la seguridad, la salvaguardia de un hombre".
En ese punto, W. W. Prescott y W. E. Howell añadieron su comentario a la ilustración de Daniells respecto a cómo los escritos de Elena de White descubrían el significado más profundo de ciertas preguntas y textos que los habían inquietado.
Luego Prescott le preguntó a Daniells cómo debiera usarse a Elena de White para "arreglar asuntos históricos". Daniells dio la respuesta apropiada: "La Hna. White nunca pretendió ser una autoridad en historia, y nunca pretendió ser una maestra dogmática de teología. Nunca bosquejó un curso de teología... Ella hizo declaraciones fragmentarias, pero dejó a los pastores, evangelistas y predicadores [la tarea de] resolver todos estos problemas de la Escritura y de teología y de historia".
Al recordar la revisión de 1911 de El conflicto de los siglos, él dijo que ese trabajo no sacudió su fe pero que "hay hombres que se han resentido grandemente con él, y creo que es porque pretendían demasiado de esos escritos".
Respecto a los conflictos entre la Versión King James y la publicación de traducciones más modernas, Daniells respondió que él no "pensaba que la Hna. White tuvo en absoluto la intención de establecer la certeza de una traducción... Ella usaba cualquier versión que le ayudase a resaltar más claramente su pensamiento".
Nuevamente surgió la pregunta relacionada con la inspiración verbal, a lo cual él dijo: "No puedo fingir en un asunto como éste. Me he mantenido inconmovible en esto por unos cuarenta años, y creo que es una posición segura; pero si tomase la posición que algunos tienen acerca de los Testimonios, me sentiría sacudido. No sabría qué creer".
Surgieron preguntas respecto al consejo de Elena de White en cuanto a la reforma pro salud. La respuesta de Daniells reflejó los principios enseñados por Elena de White: "Es bien sabido por los escritos en sí, por el contacto personal con la Hna. White y por el sentido común, que al viajar y al conocer diferentes partes del mundo, sus instrucciones no tuvieron el propósito de ser una norma general que regulase los hábitos de comer y beber de la gente; se aplican más bien a diversos individuos de acuerdo con su condición física y según la situación en la cual se encuentran".
Continuó su exposición recordando al grupo que "la Hna. White no fue nunca una fanática ni una extremista. Era una mujer sensata, bien equilibrada. Encontré que era así al tratarla durante un período de cuarenta años".
W. E. Howell observó que aquellos que tienen dos posiciones en cuanto a la inspira ción, una para la Biblia y otra para los escritos de Elena de White, corren el peligro de asumir "posiciones extremas y radicales". Sin embargo, también observó que la posición de la inspiración verbal parecía ser más frecuente entre los miembros de iglesia y muchos ministros, y que requeriría mucha sabiduría corregir este malentendido.
C.L. Benson indicó que ya habían llegado cartas de miembros que no habían asistido a la reunión, preguntándose en cuanto a la posición de los dirigentes de la Asociación General. Benson expresó su temor de que los miembros de iglesia, bajo la influencia de sus dirigentes locales, considerasen que quienes representaban la inspiración del pensamiento eran "liberales". Si los maestros de historia y de Biblia enseñaran lo que habían oído en el Concilio, "nuestras escuelas van a estar en total desacuerdo con el campo".
J. N. Anderson planteó claramente la pregunta: "¿Podemos ocultar algo sobre lo cual estamos absolutamente seguros, y en lo cual la mayoría de los hermanos concuerda con nosotros?, ¿podemos ocultar esas cosas y ser honestos con nosotros mismos? Más aun, ¿estamos actuando en forma correcta? ¿Está bien permitir que nuestro pueblo en general continúe creyendo en la inspiración verbal de los Testimonios? A1 hacer esto, ¿no estamos preparándonos para una crisis muy seria que tendremos que afrontar? Me parece que lo mejor que podemos hacer es educar a nuestro pueblo muy cautelosa y cuidadosamente para que vean cuál debiera ser realmente nuestra posición para ser protestantes consecuentes, para ser consecuentes con los mismos Testimonios, y para ser consecuentes con lo que nosotros sabemos que debemos hacer, como hombres inteligentes, según hemos decidido en estas reuniones".
El problema central
M. E. Kern probablemente llegó al corazón de la discusión más rápidamente que otros. Preguntó cómo un hombre, en una misma conversación o disertación, podía decir "que no podemos depender de esta información histórica que fue dada en el espíritu de profecía, y luego afirmar su absoluta confianza en el espíritu de profecía y en los Testimonios". Luego formuló su pregunta central: "¿Cuál es la naturaleza de la inspiración? ¿Cómo podemos sentir y creer y saber que allí hay una inconsistencia --algo que no está bien-- y sin embargo creer que el espíritu de profecía es inspirado? "
Kern, un educador, sabía cuán difícil seria explicar todo esto a los jóvenes: "Nosotros podemos tener confianza, pero es difícil hacer que otros crean si expresamos este punto de vista más liberal [inspiración del pensamiento sin una base positiva para confiar]. Puedo ver cómo algunos podrían aprovecharse de este punto de vista liberal y salir y comer carne en cada comida, y decir que parte de los Testimonios no es digna de confianza".
Kern continuó: "¿Podemos nosotros, ya sea en la Biblia o en los Testimonios, tomar una palabra, hacerla ley, y forzar la conciencia de alguien en base a una palabra en vez de hacerlo en virtud del cuadro general de todo el campo de interpretación? No creo que un hombre puede creer en la inspiración general del espíritu de profecía y aún no creer que el vegetarianismo es lo que conviene a toda la humanidad. Puedo entender cómo ese testimonio fue escrito para individuos, y hay excepciones a ello, y cómo la Hna. White en su debilidad humana pudo cometer un error al declarar una verdad, y [a pesar de eso] no destruir todavía la inspiración del espíritu de profecía; pero la pregunta es cómo presentar estos asuntos a la gente".
Pocos minutos más tarde dijo: "Quisiéramos que llegásemos al fondo de la cuestión. No pienso que aun estemos allf". El estaba buscando el principio que se encuentra tras la manera en que Dios se relaciona con los profetas humanos. Estaba pidiendo que mirásemos el mensaje antes que al mensajero, el contenido antes que el recipiente. Creía que la solidez y la coherencia del mensaje son la base de su integridad, no los elementos humanos asociados con ciertos detalles del mensaje.
G. B. Thompson pareció estar dirigiéndose a la inquietud de Kern: "Mi pensamiento es éste, que la evidencia de la inspiración de los Testimonios no radica en su inspiración verbal, sino en su influencia y poder en la denominación". Luego relató un incidente notable. Un año antes, Elena de White les había escrito una carta a él y a A. G. Daniells, pero no la despachó hasta unos pocos días antes del congreso. Cuando la recibieron, la carta describía una reunión celebrada en la iglesia la noche anterior. Daniells leyó el testimonio en el congreso, y el auditorio de 3.000 personas se sintió poseído de asombro reverente. Thompson habló por muchos: "Me sentí convencido de que en ese documento había un poder más que ordinario... Llevaba consigo el poder del Espíritu de Dios".
Pero Kern sentía que era necesario decir algo más: "Esta cuestión de la inspiración verbal no despeja la dificultad... Ella [la Sra. White] era una autora y no meramente una pluma".
La nube oscura de la inspiración verbal
A los participantes del concilio les estaba resultando difícil ver a través de la oscura nube de la inspiración verbal que había envuelto a muchos (tal vez a la mayoría) de los ministros y maestros de la iglesia en 1919. El resultado final era una feligresía que en su mayoría aceptaba los escritos de Elena de White sin comprender los principios hermenéuticos que la misma Sra. White había registrado por escrito. Como había pasado en otras áreas de la cristiandad, la inspiración verbal conducía a un sentido de infalibilidad, ya sea respecto a las palabras de la Biblia o a los escritos de Elena de White. Nada parece más desconcertante (al partidario de la inspiración verbal) que se le diga que las palabras de Elena de White (o ciertas palabras o detalles bíblicos) necesitan entenderse desde el punto de vista del "tiempo, el lugar y las circunstancias". Cuando se habla de esta manera se despierta una sensación de inseguridad y se suscita el clamor de "liberalismo".
Lo que complicó aún más el evento de 1919 fue el hecho de que se le había dado a W. W. Prescott un papel destacado en la presentación de muchos temas. Prescott era un erudito brillante, un administrador de experiencia, un pensador lúcido al colocar a Cristo en el centro de la teología adventista, sin embargo, fue él quien ayudó a promover la teoría de la inspiración verbal mientras era presidente del Colegio de Battle Creek en 1893. Al referirse a esa era, W. C. White escribió que el punto de vista "muy enfático" de Prescott sobre el tema de la inspiración condujo a "innumerables preguntas y perplejidades" que siguen "en aumento". 9 Ahora, en 1919, las observaciones dé White se convirtieron en una profecía cumplida: la angustia de leales creyentes en el ministerio de Elena de White encerrados en bandos divididos, llamándose entre sí "liberales" y "conservadores". El tono de la discusión revelaba a hombres y mujeres profundamente consagrados a la causa y todos ellos pensaban que estaban protegiendo a la mensajera del Se fior, sin embargo, estaban trabados en un combate desdichado. La predicción de White de que las "perplejidades" irían siempre "en aumento" se extiende hasta el día de hoy.
En muchas de sus observaciones, Prescott hizo lo mejor posible para revelar su última manera de pensar, después de haber salido de debajo de la nube de la inspiración verbal. Sin ninguna duda algunos delegados al concilio no estaban preparados para aceptar prontamente su consejo, aunque ahora correcto, en vista de su posición previa en materia de inspiración, su "flirteo" anterior con el panteísmo y otros asuntos. 10
Cerca del fin del concilio, Prescott desnudó su alma al relatar su propia experiencia y reconocer que los profetas no escribían en forma infalible cuando Dios les dictaba: "No rechacé el espíritu de profecía, y no lo he hecho aún; pero he tenido que ajustar mi manera de ver las cosas. De hecho, debo decirles que la relación de esos escritos con este movimiento y con esta obra me resulta más clara y más lógica [ahora] de lo que era entonces. Pero ustedes saben de qué se me acusa todavía [que él era un "liberal" que estaba menoscabando la autoridad de Elena de White]. Yo he experimentado personalmente aquello de lo que ustedes están hablando. Si lo corregimos aquí y lo corregimos allá, ¿qué posición tomaremos en los otros lugares? "
Prescott volvió a contar su experiencia con un dirigente de la Asociación General que fue reprobado por Elena de White durante la crisis de 1888 y varias veces posteriormente debido a sus normas y actitudes. El dirigente quería que Prescott le ayudara a "trazar el límite entre lo que tenía autoridad y lo que no la tenía". Prescott replicó: "No intentaré hacerlo y le aconsejo que no lo haga. Hay autoridad en ese don y debemos reconocerla".
Cuando se le preguntó a Prescott si sus "propios hallazgos deben ser su autoridad para creer y para no creer", él contestó: "Usted puede trastornar todo al aplicar eso como un principio general". Se le hicieron preguntas posteriores porque parecía que él era equívoco respecto a lo que él consideraba que era necesario que se cambiase en los escritos de Elena de White [en el mejoramiento que se le hizo en 1911 a El conflicto de los siglos] y en cuanto a su respaldo resonante a la autoridad de la Sra White. El respondió: "No ataque al espíritu de profecía. Mi actitud ha sido la de evitar todo lo que se parezca a oposición al don en esta iglesia, pero evito el uso incorrecto de él como el de poner a un lado la Biblia. No quiero que nadie piense por un momento que me he formado un juicio contrario al espíritu de profecía".
A. G. Daniells resumió las discusiones de los dos días defendiendo a sus colegas en la Asociación General y sugiriendo las bases para un acuerdo común: "Sé que mis asociados tienen una confianza absoluta en la plataforma sólida de todo este asunto; y sé que si muchos de ustedes hubieran pasado por este asunto y experimentado lo que nosotros hemos experimentado, habrían pasado por una experiencia que les hubiese dado un fundamento sólido. Se habrían sentido un poco sacudidos, y ahora están comenzando a sentirse sacudidos, y algunos de ustedes no saben adónde van a ir a parar. Estas preguntas [que están haciendo] lo demuestran. Pero esto no quiere decir que no hay un fundamento. Quiere decir que todavía no han pasado por las luchas ni asentado los pies sobre terreno sólido.
"Deseo hacer esta sugerencia porque con todas estas preguntas no podemos seguir lógicamente una línea de pensamiento. Al tratar con todo este asunto, hermanos, debemos usar de sentido común. No seáis descuidados con vuestras palabras. No seáis descuidados al informar o al representar el punto de vista de las personas". 11
¿Qué debiéramos aprender de la Conferencia y del Concilio de 1919?
(1) Algunos se preguntan por qué W. C. White no estuvo presente en las reuniones de 1919. Como miembro del comité de la Asociación General, era automáticamente un delegado y recibió la invitación mimeografiada. Quizás después de examinar la agenda, que no incluía nada sobre la obra y la relevancia de Elena de White, sintió que su tiempo estaría mejor invertido en la oficina de Elms-haven. 12 Al trabajar solo después que se hubo dispersado el personal de su madre en 1915 (no le fue asignado presupuesto por los fideicomisarios, ni siquiera provisión para un membrete), White se sentía urgido a completar la compilación de Consejos sobre la salud a fin de satisfacer los pedidos de los dirigentes médicos. Si alguno hubiera sido capaz de predecir que se dedicarían dos días largos de discusión (la que surgió espontáneamente) al papel profético de su madre, "sin duda él habría hecho un esfuerzo mayor para asistir". 13
W. C. White no está presente
W. C. White, la persona más valiosa a quien podía consultarse, y que estaba disponible, podría haber contestado algunas de las preguntas más exactamente que cualquier otro. 14 Tal vez, con su experiencia y habilidades de comunicación, podría haber ayudado a enfocar más claramente los problemas que estaban dividiendo seriamente a los dirigentes de la iglesia y a los laicos en aquel tiempo y por años en el futuro. Ese enfoque habría conducido a un examen cuidadoso y franco de los hechos referentes a la obra de un profeta en los tiempos modernos. Cercenar ideas equivocadas habría sido doloroso para algunos, pero el proceso de curación hubiera sido más rápido y hubiese durado más tiempo que la dilatada brecha de confianza que siguió a la Conferencia/Concilio.
Sin embargo, debe considerarse otro as pecto. Muchos dirigentes de iglesia, en la Asociación General y en el campo, tenían la sospecha, y la habían tenido por veinte años, que W. C. White era uno de los "liberales". 15 ¿Por qué? Porque él había estado recalcando que los escritos de su madre siempre debían entenderse su contexto, que "el tiempo, el lugar y las circunstancias" determinan su significado y aplicación. W. C. White, con Daniells. Wilcox y más tarde Prescott, representaban a aquellos que eran partidarios de la inspiración del pensamiento, aunque en aquel entonces no se había usado ese término.
A menudo en el centro mismo de la controversia con el Dr. J. H. Kellogg y A. T. Jones estaba la cuestión de cómo interpretar las declaraciones de Elena de White. Estos dos dirigentes talentosos, que expresaban claramente sus ideas, eventualmente usaron los escritos de la Sra. White sólo cuando parecían apoyar sus ideas. Parte del ataque de Jones a Daniells se basaba en los comentarios de la Sra. White en 1897 en cuanto a que los dirigentes de la Asociación General no eran dignos de confianza, y luego acusó de que las mismas declaraciones se aplicaban en 1906. 16 En otras ocasiones, cuando encontraban dificultades en los escritos de ella, la respuesta de ellos era que "alguien" le había dado información errónea a la Sra. White. Amenudo ese "alguien", según ellos, era el hijo de ella, W. C. White. 17
Desde 1919 hasta su muerte en 1937, la contribución de W. C. White a los hechos que rodearon el ministerio profético de su madre fue enormemente útil. 18
(2) Por debajo de las diferencias de los delegados (y muchos de los ministros y laicos en las iglesias) sobre asuntos que figuraban en la agenda como la cuestión del Oriente, la controversia entre el arrianismo y los que sostenían la Trinidad, los dos pactos, el "diario" [o el "continuo"] (Dan. 8:11-13), el comienzo y el fin de los 1.260 años, y el rey del norte (Dan. 11), estaba la cuestión de cómo interpretar a Elena de White. Acusaciones de deslealtad a ella, de infidelidad a su autoridad al seleccionar entre sus escritos lo que creían que estaba inspirado, de dirigentes peligrosos que conducían a la denominación por una temible cuesta abajo sin la dirección que ella le había dado durante setenta años : todas estas palabras ardientes dirigidas a oficiales de la Asociación General y a aquellos maestros de los colegios que los apoyaban, no sacaban a relucir lo mejor de la gente en ninguno de los dos lados.
La Conferencia/Concilio estuvo cargada de tensión desde el momento en que se inició. Cada lado creía que lo que estaba en juego era la autoridad de Elena de White. Cada lado creía además que de este asunto dependía el futuro de la iglesia. 19
(3) Ambos lados, los partidarios de la inspiración verbal y los de la inspiración del pensamiento, poseían mucho de valor a lo cual aferrarse. Pero ninguno de los dos veía la verdad básica por la que el otro estaba contendiendo. Por eso no percibieron la naturaleza trascendente, curativa, de la elipse de la verdad. 20 Ningún lado vio claramente la razón más importante por la que el ministerio de la Sra. White había hecho un impacto tan enorme en sus vidas, aunque cada lado apelaba a su propia experiencia bajo la dirección de ella como algo innegable. Ninguno de los dos lados pudo ver claramente que el mensaje distintivo de ella, sus principios teológicos coherentes, unificadores, eran el fundamento de sus conceptos guiadores en materia de educación, salud, misión y las enseñanzas teológicas adventistas.
Los principios fundamentales, entendidos como el tema del Gran Conflicto, 21 eran las razones por las que las normas que habían seguido estos dirigentes eran tan efectivas. Habían estado viviendo tan cerca de la iglesia rápidamente en desarrollo y del cambio igualmente rápido de las condiciones nacionales y mundiales, que la mayoría de ellos no había puesto suficiente distancia como para ver el cuadro en su perspectiva amplia. Ambos lados veían estos resultados innegablemente maravillosos (en educación, salud y crecimiento rápido de la iglesia) y querían proteger a su mensajera que era guiada divinamente del uso o mal uso de sus escritos. Cada lado vio al otro como el problema máximo cuando percibían lo que parecía ser una falta de aprecio por el don de profecía que estaba en su medio.
El aspecto negativo de la inspiración verbal
(4) Pero el aspecto negativo de estas dos posiciones se desarrolló en la vida de algunos de los partidarios más elocuentes. Muchas influencias intervinientes afectaron al Dr. John Harvey Kellogg, pero probablemente ninguna fue más crucial que su comprensión de cómo ocurre la revelación y la inspiración. La desviación eventual de A. T. Jones y E. J. Waggoner, héroes espirituales de 1888 y de los primeros años de la década de 1890, se debió mayormente al mismo malentendido, Kellogg y Jones, especialmente, se adhirieron a un concepto rígido de inspiración verbal virtual sin usar el principio contextual para comprender las declaraciones de la Sra. White. 22
(5) Pero algunos de los que abogaban por la inspiración de pensamiento se encontraban al otro lado de la cuesta resbaladiza. Aunque tenían una comprensión más clara de cómo Dios habla a las mentes de los profetas, pocos parecían poseer la esencia interior del mensaje de Elena de White que proveía la estructura teológica para su contribución global a la teología, la educación, la salud, las misiones, etc.
A medida que pasaba el tiempo, algunos de estos líderes de otra manera capaces no tenían nada a lo cual aferrarse cuando comenzaban a separar lo que era inspirado de lo que no lo era. Cuando decían que no podía confiarse en Elena de White en asuntos históricos y médicos, o aun en cuestiones administrativas y teológicas, ¿dónde se detendrían? Si Elena de White no podía ser considerada una autoridad en esos asuntos, ¿cómo podría considerársela con autoridad en otros? 23
No conocemos la motivación que había detrás de las declaraciones escritas o públicas tanto de los partidarios de la inspiración verbal o de la inspiración de pensamiento. Generalmente, sin embargo, los que sustentaban la inspiración de pensamiento contendían por la libertad para interpretar a Elena de White sobre la base de principios hermenéuticos sólidos, tales como la aplicación de los criterios del tiempo, el lugar y las circunstancias. Los tales buscaban el principio detrás de la norma. Este enfoque había sido óptimamente expresado por W. C. White en sus observaciones respecto a la revisión de El conflicto de los siglos de 1911. 24 En el Concilio, F. M. Wilcox también aseveró en una manera general este enfoque coherente, unificador, respecto a los escritos de Elena de White: "Me gustaría preguntarle al Hno. Daniells si se pudiera aceptar como una especie de regla que la Hna. White podría equivocarse en los detalles, pero que era una autoridad en las normas y en la instrucción general".25
Otros que contendían contra los partidarios de la inspiración verbal no aceptaban, o quizás no entendían este razonamiento más amplio, más constructivo. Por la razón que fuera, el pensamiento se expresaba en estos términos: "Mientras creo [que Elena de White es una profetisa de Dios], no creo [que] todo lo que ella escribe y todo lo que dice es inspirado; en otras palabras, no creo en la inspiración verbal". 26
Si no se modifica severamente esta manera de pensar, es una puerta abierta a través de la cual muchos se han distanciado de la Iglesia Adventista a lo largo de los años. Tal forma de pensar conduce a emitir un juicio personal en cuanto a qué significa ser un "profeta" y qué es inspirado y qué no lo es. Esta es realmente una cuesta resbaladiza si no existe un mensaje predominante, fundamental al cual aferrarse.
Por lo menos los partidarios de la inspiración verbal sabían, en su corazón, cómo aferrarse a la autoridad, aun cuando podría no haber sido por las razones correctas. Los de este grupo (y había muchos) que permanecieron en la iglesia como vigorosos dirigentes en administración y evangelismo, creían que eran los únicos que quedaban que podían salvar a la denominación de la apostasía. Podían señalar a muchos que trataron de "reinterpretar" a Elena de White como ejemplos de adónde conduciría a otros dicho pensamiento: hombres como los hermanos Ballenger (A. F. y E. S.), J. H. Kellogg, A. T. Jones, W. A. Colcord, E. J. Waggoner, L. R. Conradi y W W. Fletcher.
Un rasgo común de todos estos líderes sumamente destacados que abandonaron la iglesia era su convicción de "que el espíritu de profecía podía dividirse en porciones 'inspiradas' y 'no inspiradas'. Parece ser relevante el hecho de que, en muchos casos, aquellos que comenzaron a hacer tales conclusiones eventualmente perdieron confianza en el espíritude profecía". 27
(3) En comentarios posteriores se refleja la evidencia de que la Conferencia/Concilio no pareció cambiar la manera de pensar de nadie. Por un lado, A. G. Daniells escribió a W. C. White que "permanecemos juntos más unida y firmemente en pro de todos los principios fundamentales que cuando comenzamos la reunión". 28
(4) Por otra parte, J. S. Washburn, un representante altamente notorio de aquellos que se oponían a Prescott y a Daniells en sus opiniones concernientes al "continuo", la cues tión del Oriente, etc., escribió una carta abierta a Daniells y al comité de la Asociación General, expresando la preocupación de muchos. Al referirse a "este así llamado Instituto Bíblico" en el que "los maestros estaban socavando la confianza de nuestros hijos e hijas en los mismos principios fundamentales de nuestra verdad", él citó a "uno de nuestros obreros más fieles" quien dijo que el Instituto "era lo más terrible que jamás hubiese ocurrido en la historia de esta denominación". 29
(5) Los problemas que se dieron a conocer en la Conferencia/Concilio de 1919 continúan hoy en día, y se reflejan en por lo menos tres de las cuatro posiciones que dividen a los cristianos en general y a los adventistas en forma específica: (1) Aquellos que creen que los escritores bíblicos y Elena de White fueron inspirados pero que no recibieron la verdad en forma concreta. (2) Aquellos que sostienen que los escritores bíblicos y Elena de White recibieron una verdad dictada divinamente y que sus mensajes fueron dados como Dios deseaba que los escritos se leyeran u oyesen. (3) Aquellos que creen que la Biblia y los escritos de Elena de White son divinamente inspirados por Dios al impresionar los pensamientos en la mente de los profetas que luego comunican el mensaje en el mejor lenguaje y esquemas de pensamiento que están a su disposición. (4) Aquellos que creen que la Biblia y los escritos de Elena de White son inspirados en términos generales pero que su valor es más pastoral que teológico.
Preguntos de estudio
1. ¿Cuáles fueron los temas de la Conferencia Bíblica que impulsaron a A. G. Daniells a sugerir que las minutas o actas de la reunión se colocasen bajo llave en una bóveda? ¿Fue la discusión sobre los escritos de Elena de White parte del material?
2. ¿Qué dijo Daniells que era la "prueba más fuerte" de la genuinidad del don profético de Elena de White?
3. ¿Cuáles fueron los problemas fundamentales que separaron a los dirigentes de la iglesia en 1919?
4. ¿Cuáles son algunas lecciones que debieran aprenderse de la Conferencia Bíblica/Concilio de 1919?
5. Después de estudiar las lecciones que han de aprenderse de la Conferencia Bíblica de 1919, analice de qué manera dichas lecciones podrían ayudar a sanar algunas de las divisiones que existen actualmente en la iglesia.
6. ¿Puede Elena de White ayudar a resolver divisiones doctrinales que hay en la actualidad?