Mensajera del Señor

Capítulo 41

La Verdad Todavía Libera

"Es importante que al defender las doctrinas que consideramos artículos fundamentales de fe, nunca nos permitamos emplear argumentos que no sean completamente correctos. Tal vez sirvan para acallar a un oponente, pero no honran la verdad. Debemos presentar argumentos sólidos, que no sólo acallen a nuestros oponentes, sino que soporten el examen más estricto y escrutador... Cuando hacemos frente a un oponente, nuestro ferviente esfuerzo debe tener por objeto presentar los temas de tal manera que despierten la convicción en su mente en vez de tratar simplemente de dar confianza al creyente".1

En una carta a A. G. Daniells, fechada el 31 de diciembre de 1913, W. C. White se refirió a algunas cartas de su madre que estaban siendo mal usadas: "Respecto a la carta de Fitzgerald y a la de Watson y a otros cartas que pueden causarnos perplejidad a nosotros y a otros, sería mucho más fácil repudiar unos pocos documentos que nos causan perplejidad, y decir que eran falsificaciones, pero es la verdad lo que nos hace libres, y no conozco ninguna otra manera que esté en armonía con la ley de Dios que la de tratar con estos asuntos tales como son".2

"Tratar con... [los] asuntos tales como son", es precisamente el blanco de este libro. Por lo tanto, consideraremos algunas de las acusaciones, alegatos e insinuaciones que acompañaron a Jaime y Elena White durante su vida (y hasta el presente). Por lo menos siete grupos generan estas acusaciones y críticas:

(1) Aquellos que rechazan a todo aquel que pretende ser un profeta moderno, incluyendo a Elena de White.

(2) Aquellos que no utilizan las reglas básicas de interpretación, aceptadas comúnmente, como las discutidas en los capítulos 32 al 34. Por ejemplo, para comprender una carta escrita por Elena de White o una dirigida a ella por un contemporáneo se requiere una comprensión de las reglas de interpretación. El leer la carta bajo las presuposiciones del lector conduce a menudo a conclusiones defectuosas. Además, leer una carta de alguien que está en conflicto con Elena de White sin conocer los antecedentes de la historia personal y los puntos de vista de ese escritor conducirá a conclusiones erróneas.

(3) Aquellos que se basan en rumores y habladurías sin evidencias documentadas para sus argumentos. Debiera dársele poco crédito a la información que existe sólo en la memoria de un crítico reconocido de Elena de White.

(4) Aquellos que ven cambios editoriales en los escritos de un profeta y los califican de "supresiones".

(5) Aquellos que se sienten preocupados por una aparente dependencia literaria.

(6) Aquellos que tienen presuposiciones personales en cuanto a la manera como debiera funcionar un profeta. Por ejemplo, creen que los profetas "debieran tener pleno conocimiento" desde el comienzo de su ministerio; que sus predicciones debieran ser inalterables; que sus escritos están exentos de todo error, de discrepancias y equivocaciones, y que nunca incluyen fuentes no inspiradas. Para ellos, los profetas nunca expresan en sus escritos opiniones meramente personales.

(7) Aquellos que aceptan a Elena de White como una autora de devocionales inspiradores, pero que rechazan su ministerio teológico.

Las reacciones diversas dependen de las circunstancias y las actitudes

Tratando con aquellos que no tienen una experiencia personal con los escritos de Elena de White. Desde sus años más tempranos, Elena de White fue comprensiva y paciente con aquellos que se le oponían, especialmente con aquellos que tenían convicciones fuertes sobre los dones espirituales en los tiempos modernos. Algunos de los representantes de la oposición habían visto el comportamiento fanático de unos pocos que pretendían poseer el don profético, y por lo tanto temían toda pretensión semejante, incluso de Elena de White.3 Otros se oponían porque se les había enseñado que el don profético había terminado con Juan el Revelador en la isla de Patmos.

En el verano de 1861 la Sra. White recomendó que "no debiera privarse de los beneficios y privilegios de la iglesia" a aquellos que eran "hijos de Dios" y que sin embargo "dudaban de las visiones". ¿Qué actitud debían tener los miembros de iglesia hacia este grupo? Ella escribió: "Debiera ejercerse mucha paciencia y amor fraternal con ellos hasta que descubran cuáles son sus convicciones y se afirmen en favor o en contra". Sin embargo, "si luchan contra las visiones,... si llevan adelante su oposición hasta el punto de oponerse a aquello en lo cual no tienen experiencia, y se sienten molestos cuando aquellos que creen que las visiones son de Dios hablan de ellas en la reunión,... la iglesia puede saber que no están en lo correcto... Cuando creyentes profesos en la verdad se oponen a estos dones y luchan contra las visiones, hay almas a quienes esta influencia pone en peligro, y es tiempo entonces de trabajar con aquellos para que los débiles no se descamen debido a su influencia".4

Evítese un espíritu controversial. Elena de White recomendó dos enfoques ante los "sofismas de nuestros oponentes que se valen de calumnias y exposiciones falsas": (1) La respuesta de Nehemías: "Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros" (Neh. 6:3). El tiempo dedicado a "seguir las curvas y vueltas de opositores deshonestos" se quita de aquellos que están abiertos a la convicción [y están muriendo por falta de conocimiento". (2) La respuesta directa que debiera darse "rápida y brevemente... No es el mejor procedimiento ser muy explícito y decir sobre un punto todo lo que puede decirse, cuando unos pocos argumentos cubrirían el terreno, y bastarían, para todos los propósitos prácticos, a fin de convencer o silenciar a los oponentes".5

La Sra. White siguió a menudo su propio consejo: "Cuando llegan errores a nuestras filas, no hemos de entrar en controversia sobre ellos. Debemos presentar el mensaje de reprensión y luego guiar la mente de la gente lejos de ideas extravagantes y erróneas, presentando la verdad en contraste con el error". 6

Los dones se autentifican a sí mismos

Los dones espirituales son su mejor evidencia. Todos los profetas han tenido que dar un paso atrás y permitir que su ministerio hable por sí mismo. En otras palabras, en vez de argumentar y defender su propia autenticidad, ignoraron las críticas y se dedicaron al trabajo que se les había asignado. Jesús les dijo a sus oyentes que observasen su obra: "Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre" (Juan 10:37-38).

Mientras regresaba de Australia a fines del año 1900, estando en alta mar, Elena de White recibió una visión en la que se le advertía del peligro de entrevistas privadas. Aparentemente algunos estaban usando tales entrevistas para promover sus propias agendas. El mensaje era: " 'No entres en controversia... Tengo un mensaje para que lo lleves, y cuando este mensaje es dado a la gente, no te corresponde tratar de hacer que ellos lo crean. Ese no es tu trabajo' ". 7

Durante la crisis en tomo al panteísmo en 1904, cuando muchos dirigentes de iglesia habían respaldado el error sutil, la Sra. White escribió: "Anoche me desperté a las diez... Durante ese tiempo todo el asunto me fue expuesto claramente y se me instruyó que debía llevar el testimonio que se me había dado, y luego dejar los asuntos con el Señor. No es mi trabajo tratar de hacer que la gente crea el mensaje que se me ha dado. Cuando se afirma, 'Alguien le ha dicho ', no debo responder. A esa altura, el conflicto ha terminado para mí". 8

Respecto a algunas preguntas, Elena de White no debía "contestar Sí o No". ¿Por qué? Porque la gente interpretaría erróneamente sus declaraciones. Ella explicó: Estaban "poniendo en peligro su alma, a veces, por escuchar afirmaciones engañosas acerca de los mensajes que Dios me ha dado. Mediante muchas distorsiones y rodeos y falsos razonamientos acerca de lo que he escrito, tratan de vindicar su incredulidad personal... No ven con claridad. Por lo tanto, no me atrevo a comunicarme con ellos". 9

Críticas fundadas en una comprensión errónea de la revelación/inspiración

Anteriormente hemos estudiado las profundas diferencias que separaban a aquellos que creían en la inspiración verbal de aquellos que creían en la inspiración del pensamiento. 10 Esta manera diferente de entender el asunto ha dividido durante siglos a los estudiantes de la Biblia, y ha causado división en la Iglesia Adventista desde su comienzo, especialmente en la comprensión del ministerio de Elena de White.

Cuando los miembros de iglesia no están de acuerdo en cuanto a las reglas básicas de interpretación según se las examinó en los capítulos 32 al 34, será virtualmente imposible concordar en ciertos temas. Muchas de las acusaciones de las así llamadas inconsistencias y contradicciones en los escritos de Elena de White pueden rastrearse a reglas discrepantes de interpretación; virtualmente todas ellas son generadas por creer en alguna forma de inspiración verbal.

Sin embargo, no todas las acusaciones contra Elena de White tenían su raíz directamente en una idea limitada de la inspiración. Algunas provenían indirectamente de una comprensión errónea de la inspiración, como ser, inquietudes por la posible supresión de material anterior, la negación de la Sra. White de tener dependencia literaria, y las supuestas contradicciones dentro de sus propias obras y/o con la Biblia.

La crítica que no reconoce que los profetas pueden equivocarse en los detalles

Como hemos descubierto, a veces los profetas citan equivocadamente la Escritura y cometen errores en detalles pequeños, tales como fechas y lugares.11 Por ejemplo, Elena de White escribió una vez "Melbourne, NSW", en vez de "Melbourne, Victoria".12Los profetas no son infalibles.13

Hasta que uno no entienda la naturaleza de la revelación/inspiración, cualquier discrepancia en los detalles le parecerá una evidencia de una falta de inspiración divina. Desde los tiempos más remotos han aparecido discrepancias en los escritos proféticos. Cualquiera que diga que no debieran aparecer discrepancias en los escritos de Elena de White no entiende cómo habla Dios a través de los profetas. Aquellos que basan su confianza en Mateo o en la Sra. White en el hecho de que los profetas nunca cometen errores van rumbo a un chasco, y quizás incluso hacia la pérdida completa de la fe.

Críticas infundadas que afectaban personalmente a Elena de White

Las siguientes acusaciones han seguido circulando aunque se las ha contestado muchas veces. Algunos de los primeros rumores fueron contestados en The Defense of Elder James White and Wife (La defensa del pastor Jaime White y esposa), en un panfleto de 1870 que se hallaba disponible en la oficina de publicaciones. En la contratapa de la revista de la iglesia, en el número del 11 de enero de 1870, Jaime había extendido una apelación: "Aquellos que saben de cosas en la conducta general de la Sra. White y en la mía, durante el período de nuestras labores públicas, que son dignas de ser expuestas o indignas de cristianos y maestros de la gente, que tengan la bondad de notificarlas inmediatamente a la oficina".

Este anuncio era para ayudarle a un comité compuesto de J. N. Andrews, G. H. Bell y Uriah Smith a completar su informe sobre muchas acusaciones hirientes dirigidas contra los White. ¿Cuál era la naturaleza de esas acusaciones? Que los White eran deshonestos, fraudulentos y codiciosos. El comité examinó todas las acusaciones y demostró que carecían de fundamento. 14

Los colegas de Elena de White escribían a menudo sobre cómo la presencia de ella cambiaba el modo de pensar de aquellos que habían oído los "puros inventos". J. H. Waggoner escribió en 1869: "Muchos que nunca la habían visto, habían oído las falsedades insensatas que circulaban contra ella y venían [a la reunión] con sus mentes totalmente afectadas por ellas; pero cuando oían las verdades sencillas y prácticas de la Biblia, los principios puros del cristianismo presentados en una manera intensa y poderosa en la que el Señor le ayudaba a hablarles, todos esos sentimientos desaparecían". 15 Pero debido a que la mayoría de las personas aun hoy oyen sólo las acusaciones, responderemos brevemente a algunas de ellas.

Gritos, postraciones, desvanecimientos, goteos

De tanto en tanto se hace la acusación de que en sus primeros años Elena de White había participado en los excesos comunes de ciertos grupos protestantes durante la década de 1840. Especialmente los campestres y los servicios religiosos de los metodistas eran conocidos por su entusiasmo expresado en "gritos", "desvanecimientos", "postraciones" y "gateos". 16

Como una joven metodista, Elena Harmon probablemente compartió algo de este entusiasmo. Pero después de su llamamiento divino, pronto se le mostró que algunas de estas prácticas podían tender hacia el fanatismo.

Poco después del 22 de octubre de 1844, aumentó el fanatismo entre ciertos ex milleritas, especialmente en el grupo que creía que Cristo ciertamente había venido a ellos espiritualmente el 22 de octubre de 1844. Elena de White recordó que algunos "pensaban que era malo trabajar. Otros aun creían que los justos muertos habían resucitado para vida eterna. Unos pocos trataban de cultivar un espíritu de humildad arrastrándose sobre el suelo como niñitos. Algunos danzaban y cantaban 'Gloria, gloria, gloria, gloria', en forma repetida. A veces una persona solía saltar reiteradamente sobre el piso, con las manos levantadas, alabando a Dios; y esto seguía haciéndose por una media hora seguida".17

En los primeros meses de la iniciación de su ministerio, Elena Harmon, la tímida adolescente, tuvo que lidiar con hombres adultos que se negaban a trabajar y gateaban como niños: "Les dije claramente que no se nos pedía esto, que la humildad que Dios esperaba... había de manifestarse en una vida semejante a la de Cristo, y no arrastrándose por el suelo... Dios dispuso que los seres creados por él debían trabajar. De esto depende su dicha".18

Todo lo que Elena de White sabía acerca de sus nuevos deberes como mensajera de Dios era visitar a los ex milleritas que todavía creían (aunque mal aconsejados) en el significado del 22 de octubre de 1844, y compartir su mensaje de esperanza. Al cumplir con su asignación divina, ¿a qué otro lugar podría ir para encontrar personas que siquiera la escuchasen? 19

Dirigida por Dios, continuó asistiendo a tales reuniones durante el año 1845, pero no hay ningún registro que la describa como una participante de esas expresiones de fanatismo o de entusiasmo excesivo. Sin embargo, en respuesta a acusaciones posteriores contra ella, escribió que "nunca gateó como un deber religioso, y nunca aprobó o alentó en lo más mínimo este acto de humildad voluntaria". Además, describió "las muchas ocasiones en las que los fanáticos me insistieron y urgieron, y lloraron y oraron para que acudiese a estas pruebas y cruces manufacturadas. Rehusé completamente someter mi juicio, mi sentido de los deberes cristianos y la dignidad que siempre debiéramos mantener como seguidores de Jesucristo, que estábamos esperando para ser trasladados al cielo al recibir el toque final de la inmortalidad".20

La Sra. White vio gradualmente el peligro del entusiasmo excesivo al adorar a Dios. Estando en Paris, Maine, en 1850, vio en visión que los "ejercicios [espirituales] estaban en gran peligro de ser adulterados". ¿Cómo? Al ser orquestados. "Por lo tanto no podía depositarse una confianza implícita en estos ejercicios".

Su consejo continuó: " Vi que debiéramos en todo momento tratar de vemos libres del entusiasmo malsano e innecesario. Vi que había gran peligro de dejar la Palabra de Dios y apoyarse y confiar en los ejercicios [espirituales]... Vi que había peligro más adelante". 21

Efectos diversos de la menopausia

Algunos han asegurado que las visiones abiertas o públicas de Elena de White cesaron después de la menopausia, con lo que sugerían fuertemente una relación causal entre la fisiología y sus visiones. Ella misma indicó el año 1869 como la fecha de la menopausia.22 Aun si sus visiones públicas cesaron en 1869 ó poco después, eso podría ser mera coincidencia. Sin embargo, la gente informó haber observado visiones públicas en 1879, y la última en 1884, como recordó J. N. Loughborough en el congreso de la Asociación General de 1893. 23

No existe ninguna evidencia que ni siquiera insinúe que las visiones públicas se volvieron menos frecuentes debido a la menopausia; la verdadera razón era de que en los últimos años de su ministerio ya no era necesario uno de los principales propósitos de las visiones públicas. En la década de 1870 los escritos de Elena de White circulaban ampliamente; su testimonio público de su vocación divina había sido establecido en las experiencias de muchos miles de testigos. 24

¿Una depresión de un año de duración?

Elena de White tenía 54 años de edad cuando murió su esposo. Habían estado casados 36 años. Muy pocas veces ha habido personas casadas que hayan sobrellevado tantas pruebas juntos; en muy pocas ocasiones ha logrado un matrimonio tanto de significación duradera. Se entiende que ella sintiera que "se había apagado la luz de su casa" cuando su esposo, "el cansado guerrero", murió. 25 En el funeral ella habló durante diez minutos sobre la esperanza del cristiano. 26

Elena de White estuvo apesadumbrada y habló abiertamente de su soledad. Pero nunca estuvo abatida. Una semana después del funeral habló "con gran claridad de mente y fuerza de voz" durante cincuenta minutos en la iglesia de Battle Creek sobre la incertidumbre de la vida y los privilegios de un cristiano. 27 Después de unos pocos meses de descanso en Colorado, ella reanudó su notable programa como escritora y oradora.

Acusada de lucrar financieramente

Esta acusación surgió temprano en el ministerio de Elena de White y se repite ocasionalmente a pesar de la revelación completa de los hechos a lo largo de los años. Los críticos la juzgan sobre la base de lo que la mayoría de las personas harían con una carrera exitosa como escritora. Pero una mirada rápida a su estilo de vida personal, incluyendo su frugalidad proverbial, su práctica incesante de hacer donaciones y de pedir préstamos (en base a futuros derechos de autora), y su inversión en la educación de muchos jóvenes, debiera evocar admiración, no censura. 28

Elena de White sostuvo personalmente a un equipo de ayudantes. Además, por muchos años tuvo que encontrar dinero para prestar a las casas publicadoras para el costo de la composición tipográfica, la preparación de las planchas y la ilustración de sus libros.

Cuando ella murió, según la evaluación de la legalización del testamento hecha por el tribunal o la corte, ella tenía "una deuda" de $21.201,83. En los últimos años de su vida ella dedicó una enorme cantidad de tiempo de oficina para preparar libros nuevos y hacer traducir muchas de sus obras publicadas previamente. Cuando se vendieron estos libros, los derechos de autora pagaron con interés las obligaciones. 29

A menudo se vincula una carta de Jaime a su esposa, escrita unos seis meses antes de la muerte de él, con las acusaciones de que los White lucraron con sus publicaciones; "Debemos publicar ciertos libros... Nuestros asuntos financieros están en buena condición, y hay riqueza en nuestras plumas si nos mantenemos alejados del trajín y de los cuidados y del trabajo, y usamos nuestras plumas. De esta manera podremos dejar algo de peso sustancial cuando nosotros faltemos".30 Generalmente, cuando se hace referencia a que "hay riqueza en nuestras plumas", no se cita la última oración.

Los White eran generosos, no egoístas. Además de su magistral habilidad literaria y de sus aptitudes administrativas, Jaime era un comerciante astuto. Desde sus primeros años, mucho antes de que recibiera un salario, él proveyó para su familia creciente y obtuvo fondos para establecer revistas y nuevas instituciones de la iglesia con depósitos iniciales generosos a fin de comenzar los proyectos. ¿Cómo? Con la venta de Biblias, concordancias y otros artículos doquiera iba, y también por medio de la compra y la venta de bienes raíces. Hizo esto por la misma razón por la que el apóstol Pablo hacía tiendas en Corinto (Hech. 18:3).

Al reflexionar en 1888 sobre este tema, Elena de White escribió: " No me duele ni un centavo que he puesto en la causa, y hemos continuado haciéndolo hasta que mi esposo y yo hemos invertido unos $30.000 en la causa de Dios. Hicimos esto un poquito a la vez y el Señor vio que podía confiamos sus medios, y que nosotros no los usaríamos para nosotros mismos. El nos los siguió dando y nosotros seguimos dejándolos salir".31

Epilepsia y otros traumas físicos. La acusación de que las visiones de Elena de White fueron causadas por una epilepsia del lóbulo temporal o por ataques apopléticos psicomotores fue examinada en las páginas 62 y 63.

Ostras. Las acusaciones de que Elena de White comía ostras fueron puestas en su contexto en las páginas 315-316.

Ambivalente en el consumo de carne durante la mayor parte de su vida. Los principios de salud de la Sra. White fueron explicados en las páginas 310-317. Después de sus visiones de salud, ella siguió la norma de evitar la carne siempre que fuera posible. Dio libertad de elección a otros, incluyendo a aquellos que vivían en su casa.32

El juicio de Israel Dammon

El lunes 17 de febrero de 1845, Israel Dammon, uno de los ex dirigentes milleritas, se encontraba ante un tribunal en Dover, Maine, por perturbar la paz. 33 La ocasión inmediata del cargo tuvo lugar un sábado de noche (15 de febrero) en una reunión de aproximadamente cincuenta personas en el pueblo cercano de Atkinson. Habían venido visitantes desde Exeter, Garland y Orrington, todos buscando consuelo y algún significado de su chasco reciente ocurrido sólo cuatro meses atrás. El líder aparente en esa noche era Israel Dammon, de Exeter, un ex capitán de marina.

Los adventistas del séptimo día se interesan en este juicio aparentemente insignificante poique, en la reunión del sábado de noche, estuvieron presentes el joven Jaime White (23) y Elena Harmon (17). Ni Jaime ni Elena estaban sometidos ajuicio, ni asistieron a él. Fueron mencionados incidentalmente por nombre, pero no fueron acusados de ninguno de los excesos que prevalecieron ese sábado de noche.

¿Qué hacían Jaime White y Elena Harmon en esa reunión de Atkinson en la que gatear, rodar por el piso, darse besos "santos" entre personas de diferente sexo, poner énfasis en el ocio, gritar, etc., fueron parte de los eventos en esa larga reunión? 34

Poco después de su primera visión en diciembre de 1844, Elena recibió la instrucción de relatar su visión a otros, especialmente a los chasqueados ex milleritas. 35 Su salud era excesivamente pobre; estaba devastada por la tuberculosis, caminaba a duras penas, y se hallaba "marcada para la tumba ".36 No sólo era tímida por naturaleza sino que rehuía relatar su visión en un tiempo cuando otros visionarios se sumaban al fanatismo de comienzos de 1845. 37

Pero ella fue, primero a Poland, Maine, luego a Orrington (donde más tarde recordó su primer encuentro con Jaime White), después a Garland, Exeter, Atkinson, y luego a su casa haciendo escalas en Palmyra y Topsham. En Exeter, en la casa de Israel Dammon, Elena tuvo su siguiente visión significativa "de Jesús levantándose de su trono de Mediador y yendo al lugar santísimo como el Esposo para recibir su reino". 38 Esta visión fue sumamente oportuna porque ayudó a ciertos ex milleritas a ver más allá de su "espiritualización"del evento del 22 de octubre de 1844; esto es, que la segunda venida no fue la llegada de Jesús a sus corazones y, por lo tanto, que sus experiencias religiosas (fanatismo) no eran el testimonio que confirmaba la segunda venida. Se les dijo a estos pequeños grupos que no alegorizasen o espiritualizasen las grandes verdades bíblicas, que Dios y el cielo eran ciertamente reales, que el lugar "más santo de todos" no estaba en sus corazones sino en el cielo donde Jesús actuaba ahora como el Sumo Sacerdote y de donde volvería con sus ángeles en la verdadera segunda venida.

Oír todo esto de una adolescente muy enferma, la "más débil de los débiles", no fue al principio muy convincente para muchos de aquellos que sentían gran satisfacción en sus diversas interpretaciones de la Escritura y en sus experiencias emocionales. Elena de White recordó que "sentí una pesada carga, de la cual no pude obtener alivio hasta tanto que relaté lo que me había sido revelado acerca de algunos fanáticos circunstantes. Declaré que estas personas se engañaban al creer que las animaba el Espíritu de Dios. Mi testimonio les fue muy desagradable, a ellas y a los que simpatizaban con ellas". 39

Estas reuniones en Maine fueron los lugares a los que Dios envió específicamente a Elena Harmon, principalmente porque "estos partidarios de la posición de la 'puerta cerrada' eran los únicos que la escucharían". 40Ella conocía la consagración y la devoción de estos chasqueados milleritas que habían manifestado su fervor sólo un corto tiempo antes, en 1843 y 1844. Ella escribió más tarde: "Esas personas eran nuestros hermanos amados, y anhelábamos ayudarlos. Fui a sus reuniones. Había mucha excitación, con ruidos y confusión... Algunos parecían estar en visión y caían al suelo. Otros saltaban, danzaban y gritaban. Declaraban que como tenían la carne purificada, estaban listos para la traslación. Repetían esto una vez tras otra... Habían ido tan lejos con sus ideas extremistas, que se habían convertido en un baldón para la preciosa causa de Dios. Se arrepintieron profundamente, y algunos de ellos llegaron a figurar más tarde entre nuestros hombres y mujeres más dignos de confianza. Pero hubo otros que de ahí en adelante anduvieron en aflicción".41

Tal fue el marco de fondo de esta reunion en Atkinson donde Dios le ordenó a Elena Harmon que relatase su primera visión de diciembre de 1844 (tal vez que relatase también su segunda visión, la que vino sólo días antes de la reunión de Atkinson). A su alrededor había evidencias de fanatismo; pero su presencia era en respuesta al deber, no un respaldo a la conducta del grupo.

¿Qué conclusión debiéramos extraer de la observación que Elena Harmon instó a algunos a bautizarse esa noche o que si no irían "al infierno"? No sabemos si ésta fue la interpretación hecha por sus oyentes de lo que ella realmente dijo, o si ella usó estas palabras. En ese tiempo Elena no creía en el infierno como un lugar de fuego "eterno".42 Si ella dijo que los incrédulos se "perderían", la mayoría de los cristianos de ese grupo habrían interpretado que eso significaba que irían "al infierno, a un infierno que ardía eternamente". Por todo esto parece evidente que Elena Harmon era una joven ganadora de almas, que después del 22 de octubre de 1844 procuraba lograr conversiones.

¿Qué ocurrió con Israel Dammon? Los registros indican que un tiempo más tarde Elena de White se encontró con Dammon en Garland, Maine. En una carta a J. N. Loughborough en 1874, ella mencionó a Dammon y se refirió al fanatismo en Maine como "una temible mancha... traída sobre la causa de Dios que traspasaría el nombre de los adventistas como la lepra". Ella describió cómo daba un 'testimonio decidido contra él [el fanatismo] doquiera que lo encontraba". Entonces hizo referencia a Dammon y a su grupo indicando que estaban "en error y engaño". Dammon, escribió ella, "tuvo las evidencias más positivas de que las visiones eran de Dios. Llegó a ser mi enemigo sólo porque yo di un testimonio en el que reprendía sus errores y su conducta fanática que hería la causa de Dios" 43

No había observadores del sábado en Atkinson

¿Comenzó la Iglesia Adventista en medio de gritos, gateos, abrazos y alegorizadores del segundo advenimiento? Definidamente no. En Atkinson nadie era un observador del sábado, ni siquiera Elena Hannon. Nadie entendía esa noche el papel de Jesús como Sumo Sacerdote. Nadie en el círculo de Dammon tenía la más leve idea del tema del Gran Conflicto y de sus implicaciones para ellos. El grupo de Dammon estaba formado por milleritas chasqueados que no habían abandonado la doctrina bíblica del advenimiento, si bien estaban buscando a tientas su camino en medio de la neblina teológica. La única persona que en esa reunión de sábado de noche tenía alguna luz en cuanto al plan de Dios para el futuro era Elena Harmon.

Usando el plan que había seguido desde que nuestros primeros padres dejaron el Jardín del Edén, Dios tuvo que empezar en alguna parte después del Chasco del 22 de octubre de 1844. Decidió trabajar a través de la"más débil de los débiles" parallegar a la gente donde ellos se encontraban. De esas experiencias a comienzos de 1845 emergió un grupo de estudiantes de la Biblia que pronto vio los peligros de la religión dominada por las emociones.

Dios comenzó lentamente con los pocos que no habían descartado su experiencia de 1844. Con suma paciencia alejó a los pocos que prestaron atención de sus muchos errores, tales como la santidad del domingo, la posición extremista de la puerta cerrada, la convicción sobre "el ocio", y los excesos emocionales en la adoración. Sin la enseñanza y la intervención guiadora de la obra del espíritu de profecía a través de Elena de White, el testimonio adventista de la década de 1840 habría sido claramente muy diferente.

Pregtí/itoí dlt estudio

1. ¿En qué siete áreas generales pueden ubicarse casi todas las acusaciones y críticas contra Elena de White?

2. ¿Qué consecuencias se producen a menudo cuando se malentiende el proceso de revelación e inspiración?

3. ¿Qué clase de errores cometen ocasionalmente los profetas?

4. ¿Por qué iba Elena de White a reuniones donde las personas saltaban, bailaban y grita-ban como parte de su adoración religiosa?

5. Enumere algunas áreas en el trabajo de la iglesia como también en asuntos personales en las que se aplica el consejo de Elena de White de usar argumentos que "soportarán el examen más estricto y escrutador".

6.Examine la acusación de que los White lucraron financieramente gracias a su liderazgo en la iglesia.

7.Explique por qué usted niega la acusación de que los primeros adventistas del séptimo día pertenecían a grupos que eran conocidos por gatear, gritar, abrazarse, etc., en sus servicios religiosos.