La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 4

Principios y Procedimientos – Las Categorías de la Evidencia

La investigación ha revelado que las declaraciones hechas, tanto por Ellen White como por otros escritores, caen mas bien naturalmente en cinco categorías:

1.- Las declaraciones más fuertes, que usan las palabras "naturaleza pecaminosa" o "naturaleza caída" para describir la humanidad de Jesús.

"Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa".[1]

"Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana caída y sufridora, degradada y contaminada por el pecado".[2]

"Él condescendió ... en tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana caída".[3]

"En Su humanidad Cristo compartió nuestra naturaleza pecaminosa caída".[4]

2.- Declaraciones que no usan los términos "pecaminosa" o "caída" pero que usan expresiones incuestionablemente equivalentes:

"... Cristo tomó sobre Sí las enfermedades de la humanidad degenerada".[5]

"Cristo en realidad unió la naturaleza ofensiva del hombre con Su propia naturaleza sin pecado".[6]

"Así como Jesús era en la carne humana, así Dios quiere que sean Sus seguidores".[7]

"Si lector, el bendito Hijo de Dios... hizo Su morada en la carne con los mismos deseos que usted tiene en su carne".[8]

3.- Declaraciones que van desde algunas difíciles de entender hasta aquellas que carecerían completamente de significado si fuesen aplicadas a Cristo en la naturaleza no caída de Adán:

"Cristo declaró que no violaré ningún principio de la naturaleza humana".[9]

"Un ángel no habría sabido cómo simpatizar con el hombre caído, pero... Jesús puede ser tocado con todas nuestras enfermedades".[10]

"Él estaba sujeto a las debilidades de la humanidad".[11]

"Como cada hijo de Adán, Él aceptó los resultados del trabajo de la gran ley de la herencia".[12]

"Infinitamente superior en todo en relación a Booz, y sin embargo Él se inclinó para casarse con la raza caída".[13]

4.- Declaraciones que rechazan específicamente la idea de que Cristo tomó la naturaleza no caída de Adán:

"Cristo no estaba en una posición tan favorable en el desierto desolado para soportar las tentaciones de Satanás, como lo estuvo Adán cuando fue tentado en el Edén. El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado cuatro mil años desde el Edén, y de su original estado de pureza y rectitud".[14]

"Su naturaleza humana fue creada; ni siquiera poseía poderes angélicos. Era humano, idéntico a nosotros".[15]

"Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios tomar la naturaleza humana, aun cuando Adán permaneció en pie en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán Él aceptó los resultados del trabajo de la gran ley de la herencia. Lo que fueron estos resultados se muestran en la historia de Sus ancestrales terrestres. Él vino con esa herencia a compartir nuestras penas y tentaciones, y para darnos el ejemplo de una vida sin pecado".[16]

"El segundo Adán no vino en el punto donde el primer Adán estuvo cuando falló, sino que en el punto en el cual la humanidad estaba al final de cuatro mil años de degeneración...".[17]

"Él no vino a este mundo y tomó sobre Sí mismo las condiciones de Adán, sino que Él bajó más aun, para alcanzar al hombre tal como él es, debilitado por el pecado, peludo en su propia iniquidad".[18]

5.- Declaraciones que de acuerdo con el principio de la hermenéutica podrían haber sido incluidos, pero que eran tan numerosos que quedé abrumado por la absoluta evidencia, de tal manera que decidí no compilarlos ni siquiera contarlos. La expresión "vistió Su divinidad con humanidad" ocurre tan a menudo en los escritos de Ellen White, que llevaría meses para completar una investigación y poder compilar estas declaraciones. De acuerdo con los principios de la hermenéutica (reglas de la evidencia) que las declaraciones de un escritor deben ser aclaradas con otras declaraciones del mismo escritor, deberíamos preguntarnos, cada vez que veamos esas palabras, "¿A qué clase de humanidad se está refiriendo ella? ¿Caída o no caída?".

Las reglas de la evidencia nos dicen que debemos responder, "Caída", debido a la frecuencia con la cual ella clarifica su posición en relación a ese punto, como por ejemplo:

"Cristo vino en la semejanza de carne pecaminosa, vistiendo Su divinidad con humanidad".[19]

No somos justos si le ponemos cualquier otro significado a sus palabras, ya que ella misma nunca nos colocó cualquier otro significado.

Sin embargo, la tarea de compilar todas las veces que aparece la expresión "vistió Su divinidad con humanidad", es demasiado grande para mi. Tal vez otra persona consiga hacerlo.

El mismo principio se aplica a las pocas citas de naturaleza general que han sido incluidas, que son aquellas en que Ellen White simplemente declara que Cristo tomó la "naturaleza humana" o "nuestra naturaleza". Ya que estas expresiones se encuentran normalmente en un contexto que claramente describen la naturaleza caída, y no se encuentran nunca en un contexto que describan la naturaleza no caída, las reglas de la hermenéutica nos permitirían incluirlas como evidencias. Sin embargo, eso aumentaría enormemente el tamaño de este trabajo; así, teniendo en cuenta la brevedad, solamente una muestra de esas declaraciones generales han sido incluidas.[20]

En mi presentación de las evidencias, escogí organizarlas por los años en vez de hacerlo por las categorías. Pareciera que esto haría más fácil al estudiante encontrar un ítem en particular de evidencia, que tener que estar buscándolo. Este orden también sirve para ilustrar el gran paralelismo entre los pensamientos de Ellen White y los otros que escribieron, y editaron, como es el caso de la Review, de Signs y de otros diarios Adventistas. La relación puede hasta llamarse simbólica. Cualquier cosa que ella escribió ellos lo repitieron, tanto en material principal como en material argumentativo de ayuda. Y ella, tanto cuanto yo he podido descubrir, nunca se sintió incómoda con sus declaraciones bastante fuertes en relación a la naturaleza de Cristo.

El uso frecuente de paréntesis (...) es desaconsejable, pero no pude encontrar tiempo para copiar material en una forma más extensa. Por esta razón se ha perdido bastante, tanto en los pasajes bíblicos usados para apoyar las posiciones de los escritores y de la riqueza del raciocinio empleado.

En vista de la consistencia, he aprovechado el uso de todos los pronombres referentes a la Deidad, aun cuando los escritores lo hayan hecho o no.

Todos los énfasis subrayados son míos, a menos que se diga lo contrario. La cuenta de las declaraciones, aunque les parezca algo muy simple de ser hecho, fue de hecho algo que causó perplejidad, ya que iban desde simples a complejas y compuestas, con varias afirmaciones que a veces aparecían en un simple artículo, o aun en un único párrafo.

Finalmente decidimos seguir tan fielmente como fuese posible la aparente intención del autor. Si su segunda declaración parecía ser apenas una continuación o una clarificación de la primera, esta no fue contada en forma separada. Si la segunda declaración o las siguientes parecían tener la intención de re-afirmar algo con la intención de darle fuerza o un énfasis, entonces eran contadas separadamente. En esto espero haber seguido tan cerca cuanto fue posible el propósito del autor, pero tiene que reconocerse que puedan aparecer algunas variaciones en la cuenta, ya que fueron hechas por investigadores diferentes.

Notas:

  1. Ellen White, Review and Herald, 15-12-1896.
  2. Ellen White, Youth Instructor, 20-12-1900.
  3. C.T. Ellingston, Review and Herald, 29-12-1910.
  4. Bible Reading for the Home Circle: 115.
  5. Ellen White, Signs of the Times, 03-12-1902.
  6. Ellen White, Review and Herald, 17-07-1900.
  7. Ellen White, Signs of the Times, 01-04-1897.
  8. J.H. Durland, Signs of the Times, 26-09-1895.
  9. Ellen White, Mensaje 65, 1899.
  10. Ellen White, Review and Herald, 01-10-1889.
  11. Ellen White, Signs of the Times, 22-04-1897.
  12. DTN: 49.
  13. E. Farnsworth, Signs of the Times, 06-05-1897.
  14. Ellen White, Review and Herald, 28-07-1874.
  15. Ellen White, Mensaje 94, 1893.
  16. Ellen White, DTG: 49.
  17. A.T. Jones, Review and Herald, 18-02-1896.
  18. Stephen Haskell, Signs of the Times, 02-04-1896.
  19. Signs of the Times, 11-04-1895.
  20. Compare el uso de Sábado y Diezmo en las Escrituras. La definición dada en unos pocos usos se aplica a todos.