La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 6

Definiciones de Términos de Uso Peculiar de Ellen White

Es un principio bien establecido en la investigación que el escritor use términos y expresiones (grupos de palabras) que deberán ser entendidos a la luz de sus otros escritos donde use los mismos términos y expresiones. Si los escritos de un autor no son muchos, las comparaciones puede volverse difícil como también puede ser difícil establecer el significado de sus palabras.

Esto ciertamente no es el caso con Ellen White. Ella escribió 25 millones de palabras, y usó términos y expresiones con una uniformidad de significado realmente admirable. El estudiante notará, sin embargo, que su uso, aunque sea claro, uniforme y consistente en sus propios escritos, algunas veces son diferentes de los nuestros. En esos casos debemos dejar que Ellen White nos hable en su propia manera de hacerlo, y tenemos que tomar cuidado para no forzar una interpretación extraña a lo que ella quiso decir, o que tratemos de sacar nuestra propia interpretación de sus palabras.

1.- Para tener una correcta comprensión de las declaraciones de Ellen White en relación a la humanidad de Jesús, es de suprema importancia reconocer el hecho de que ella siempre se adhirió firmemente a las definiciones del diccionario al usar aquellas palabras como pecaminoso, impecable, corrupción e impecabilidad. Uno tiene la impresión de que ella debe haber escrito con el diccionario al lado del brazo. El uso indebido de cualquiera de estos términos en relación a la naturaleza de Cristo, podría traer serios mal entendidos. Ella trató de evitar esos mal entendidos usando las definiciones del diccionario con una precisión increíble.

Nuestra primera observación, a medida que nos vamos adentrando en el tema, es que Ellen White usa los términos naturaleza y carne como si, en el contexto del análisis cristológico, fuesen intercambiables:

"Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa".[1]

"Él tomó sobre Sí mismo la semejanza de carne pecaminosa".[2]

Este es apenas una muestra de muchas de estas expresiones. Ahora observemos el uso que ella hace de los términos colocados a continuación:

a.- Pecaminoso: El diccionario ofrece como significado del sufijo "oso" como teniendo una tendencia hacia. Esto no llega a ser la descripción de un acto. El término pecaminoso, de acuerdo con este uso, no se refiere a ningún acto de pecar, y mucho menos a estar lleno de pecado, como algunos podrían entender. Quiere decir tener una tendencia hacia el pecado, lo cual describe acertadamente la carne (naturaleza) en la cual vivimos nosotros los seres humanos caídos. Ellen White usa consistentemente este término, pecaminoso, para describir la carne (naturaleza) en la cual Cristo hizo su tabernáculo terrestre. Ella vio Su carne (naturaleza) como teniendo las mismas tendencias (propensiones naturales, no propensiones para el mal) que nuestra carne (naturaleza) tiene. (ver más abajo propensiones).

b.- Impecable: El diccionario define el sufijo "im" como significando "sin" o "incapaz de". Así una persona intrépida es incapaz de sentir miedo, una persona insensible es incapaz de sentir, etc., y una naturaleza impecable es incapaz de pecar. Ellen White afirmó reiteradamente que Cristo nunca pecó, pero ella nunca describió la carne humana (naturaleza) que Él asumió como impecable, para que no se entendiese que ella estuviese queriendo decir que Su carne humana (naturaleza) era incapaz de pecar. Ella no se colocó al lado de aquellos que piensan que era imposible que Cristo pecase. Ella creía que Sus tentaciones eran reales y que Él podía pecar.

c.- Corrupción: El diccionario define el sufijo "ción" como significando un estado del ser. Esto está bien más allá que una tendencia hacia. Debe envolver las prácticas actuales del pecado. Ellen White aplica este término a los humanos, pero nunca a Cristo, para que no se dijese que ella creía que Cristo había pecado. Observe:

"En Él no había engaño ni corrupción (maldad),... y sin embargo Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa".[3]

"... tomando la naturaleza pero no la corrupción (maldad) del hombre".[4]

Ella no igualó pecaminoso con corrupción, como algunos lo hacen hoy día, y en esto se le debe reconocer que ella sigue fielmente el diccionario.

d.- Impecabilidad: Nuevamente, el diccionario define el sufijo "dad" como significando un estado del ser. Ellen White no dudó en aplicar este término a Cristo, ya que ella creía que Él nunca había pecado, y que nunca había estado en el estado de ser un pecador. Tal como ella lo veía, la impecabilidad en la naturaleza pecaminosa era una posibilidad real y práctica demostrada por Cristo y mantenida delante de todos los cristianos como un objetivo o una meta. De algunos cristianos victoriosos ella predijo:

"Cada uno que por la fe obedece los mandamientos de Dios alcanzará la condición de impecabilidad en la cual Adán vivió antes de su transgresión".[5]

Es manifiesto que estas personas no perderían su naturalezas caídas y pecaminosas. Su condición será de impecabilidad en una naturaleza pecaminosa. Esta asociación de ideas se ve nuevamente en una declaración acerca de Cristo:

"Al tomar la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado... No debiéramos tener dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".[6]

De una manera diferente a la que usó Ellen White, y con menos cuidado acerca de las definiciones del diccionario que ella trató siempre de seguir, algunos igualan impecable con impecabilidad en sus descripciones de la naturaleza humana de Cristo, aparentemente sin tener ninguna preocupación de estar corriendo el riesgo de ser entendidos como queriendo decir que Su naturaleza humana era incapaz de pecar al usar la palabra impecable. Ellen White no hizo esto. Ella aplicó el término impecabilidad a la naturaleza humana de Cristo, pero el término impecable. Es extremamente infeliz que algunos de sus intérpretes no hayan reconocido este hecho, insistiendo inflexiblemente diciendo que cuando ella usó el término impecabilidad ella quería decir impecable. Yo estoy proponiendo que ella quiso decir lo que escribió, y escribió lo que ella quiso decir.

Los siguientes son otros términos típicamente Whitistas, el uso de palabras que son peculiares a Ellen White. La familiaridad con estos términos aumentará grandemente nuestro entendimiento de sus escritos.

2.- Méritos de Cristo -- No solamente justificación.-

"Nuestra justicia se encuentra en la obediencia a la ley de Dios a través de los méritos de Jesús Cristo".[7]

"... a través de los méritos de Cristo podemos ser elevados para guardar los mandamientos de Dios".[8]

"... Nos hace victoriosos a través de Sus méritos".[9]

"... Nosotros debemos apoderarnos de los méritos de Cristo y parar de pecar".[10]

3.- Justicia Imputada -- No solamente justificación.-

"... a través de la justicia imputada de Cristo, todo aquel que Lo recibe por la fe puede mostrar su lealtad guardando la ley".[11]

"... haciendo así posible al hombre guardar los mandamientos de Dios a través de Su justicia imputada".[12]

"Él testifica que a través de Su justicia imputada el creyente puede obedecer los mandamientos de Dios".[13]

4.- Substituto y Seguridad -- No solamente justificación.-

"...como nuestro substituto y seguridad, Él puede vencer el príncipe de las tinieblas a nuestro favor, y hacernos victoriosos a través de Sus méritos".[14]

"A través de la perfección del impecable substituto y seguridad (el cristiano) puede correr la carrera de humilde obediencia a todos los mandamientos de Dios".[15]

5.- Una Segunda Oportunidad -- El hombre la está teniendo ahora.-

Algunos han sugerido de que la razón por la cual Adán no murió inmediatamente después de haber pecado, es que la forma del verbo hebraico de (Gén. 2:17) no exige una muerte inmediata. Ellen White ofrece una explicación diferente. De acuerdo con ella, la razón por la cual Adán no murió inmediatamente es que Cristo intervino inmediatamente, de manera que el hombre pudiese tener una segunda oportunidad de salvación. El hombre está teniendo ahora mismo esa segunda oportunidad.

"Después de la caída, Cristo fue el instructor de Adán. Él actuó en lugar de Dios para con la humanidad, salvando a la raza de una muerte inmediata".[16]

"En el instante en que el hombre aceptó las tentaciones de Satanás... Cristo, el Hijo de Dios, se interpuso entre la vida y la muerte, diciendo, "Que el castigo caiga sobre Mí. Yo me voy a poner en el lugar del hombre. Él tendrá otra oportunidad"".[17]

6.- La Caída -- No nuevas facultades, etc.-

"La caída no creó en el hombre nuevas facultades, energías, y pasiones, porque esto habría sido una censura a Dios. Fue a través de la desobediencia a los requerimientos de Dios que estos poderes fueron pervertidos".[18]

7.- Nuestra naturaleza -- No es una excusa para pecar.-

No diga, "Es mi naturaleza hacer esto o aquello, y no puedo hacerlo de otra manera. He heredado debilidades que me dejan sin poder delante de las tentaciones".[19]

"Pero muchos dicen que Jesús no era igual a nosotros, que Él no fue como nosotros somos en el mundo, que Él era divino, y que nosotros no podemos vencer como Él venció". (Entonces ella cita diversos textos de las Escrituras para refutar este error).[20]

8.- Asechanzas -- No una parte que no se pueda erradicar de la naturaleza humana.-

"Debemos apropiarnos de estas promesas para nosotros mismos de manera que podamos vencer la incredulidad, y obtener la victoria sobre cada asechanza..."[21]

"Dios probará una y otra vez hasta que venzamos nuestras asechanzas, o nos entreguemos totalmente a nuestra rebelión y obstinación".[22]

9.- Transmisión del pecado -- Por contagio, y por influencia, no por una herencia biológica.-

"Es la naturaleza del pecado esparcirse y aumentar. Desde el primer pecado de Adán, de generación en generación fue esparcido como una enfermedad contagiosa".[23]

"A través del medio de la influencia, tomando ventaja de la acción de la mente, (Satanás) prevaleció en hacer pecar a Adán... Y desde entonces el pecado ha continuado su obra odiosa, alcanzando una y otra mente".[24]

10.- Naturaleza caída heredada -- No es una excusa para pecar.-

"Existen muchos que murmuran contra Dios en sus corazones. Ellos dicen, "Nosotros heredamos la naturaleza caída de Adán, y no somos responsables por nuestras imperfecciones naturales". Ellos encuentran errados los requerimientos de Dios, y se quejan de que Él demanda algo que ellos no tienen el poder para cumplir. Satanás hizo la misma queja en el cielo, pero tales pensamientos deshonran a Dios".[25]

11.- La muerte de niños -- No a causa de la culpa heredada.-

"Para poseer una existencia sin límites, el hombre tiene que continuar participando del árbol de la vida... A nadie de la familia de Adán se le permitió cruzar aquella barrera (ver Gén. 3:22-24) para participar del fruto de la vida: porque no existe un pecador inmortal".[26]

"Adán no pudo transmitir a su posteridad aquello que no poseía... Si se le hubiese permitido al hombre después de su caída un libre acceso al árbol de la vida, habría vivido para siempre... A nadie de la familia de Adán se le permitió cruzar esa barrera y participar del fruto de la vida. Por eso, no existe un pecador inmortal".[27]

12.- "Condenó al pecado en la carne" (Rom. 8:3) -- Una vida sin pecado en carne pecaminosa.-

"Satanás ha declarado de que es imposible para los hijos e hijas de Adán el poder guardar la ley de Dios... Los hombres que están bajo el control de Satanás repiten esta acusación contra Dios, diciendo que el hombre no puede guardar la ley de Dios. Jesús se humilló a Sí mismo, cubriendo Su divinidad con la humanidad, de manera que Él pudiese permanecer como la cabeza y como representante de la familia humana, y tanto por precepto como por ejemplo condenó el pecado en la carne, des-mintiendo así los cargos de Satanás.

...Él cumplió cada especificación de la ley, y condenó el pecado en la carne... Dios fue manifestado en la carne para condenar el pecado en la carne, manifestando perfecta obediencia a toda la ley de Dios". Signs of the Times 16-01-1896 (si fuese posible, el estudiante debería leer todo este artículo).

13.- La Serpiente de Bronce -- La carne pecaminosa que Cristo asumió.-

"Que símbolo más extraño de Cristo fue aquella semejanza de la serpiente que los mordía. Este símbolo fue erguido en un poste, y ellos tenían que mirarla y ser sanados. Así fue hecho Jesús en semejanza de carne pecaminosa".[28]

14.- "Animal" -- Usado como término biológico.-

"Todas las propensiones animales tienen que ser sujetadas a los poderes superiores del alma". El Hogar Adventista:128.

15.- "Tomó sobre" -- Significado aclarado a través de expresiones paralelas.-

"Se unió a Sí mismo a la debilidad de la humanidad".[29]

"Unió a la raza caída consigo mismo".[30]

"Se hizo uno con la raza caída".[31]

"Unió al hombre pecaminoso con Su propia naturaleza divina".[32]

"Abrazó a la humanidad caída".[33]

"El hijo de la raza caída".[34]

"Se identificó a Sí mismo con las debilidades y miserias del hombre caído".[35]

16.- "Forma" -- No es idéntico a naturaleza.-

"Era la voluntad de Dios que Cristo tomase sobre Sí mismo la forma y la naturaleza del hombre caído".[36]

"Él no fue apenas hecho carne, sino que fue hecho en la semejanza de carne pecaminosa".[37]

17.- Cristo el "Segundo Adán" -- No la misma naturaleza sino que las mismas tentaciones que el primer Adán.[38]

18.- Pasiones y Propensiones.-

Estos términos han recibido tanta atención en los años recientes que creo que es mejor hacer un extenso estudio de estas palabras. En especial, el término "propensiones" en la manera en que fue usado en una carta de Ellen White mientras ella estaba en Australia al Pastor W. L. H. Baker, el cual estaba trabajando en Tasmania, lo cual ha causado mucha discusión. Se harán referencias a esta carta en la próxima sección de este libro y en el Apéndice B al final de este libro. La carta en sí misma puede ser vista en el Apéndice A de este libro.

Notas:

  1. Signs of the Times, 30-07-1902 (pág. 132).
  2. Signs of the Times, 03-09-1902 (pág. 133).
  3. Signs of the Times, 30-07-1902.
  4. Signs of the Times, 29-05-1901.
  5. Signs of the Times, 23-07-1902, pág. 3, col. 1.
  6. Signs of the Times, 09-06-1898. 1ME:256.
  7. Review and Herald, 04-02-1890, pág. 65, col.2.
  8. Review and Herald, 18-08-1891, pág. 513, col. 2.
  9. Review and Herald, 27-02-1892, pág. 610, col. 1.
  10. Review and Herald, 17-06-1890, pág. 369, col. 1.
  11. Signs of the Times, 07-04-1898, pág. 3, col. 1.
  12. Signs of the Times, 18-06-94, pág. 509, col. 1.
  13. Signs of the Times, 16-01-1896, pág. 5, col.3.
  14. Review and Herald, 27-09-1892, pág. 610, col. 1.
  15. Signs of the Times, 22-08-1892, pág. 647, col. 2.
  16. Signs of the Times, 29-05-1901.
  17. Carta 22, del 13 de Febrero de 1900; 1 CBA: 1085.
  18. Review and Herald, 01-03-1887, pág. 129, col. 1.
  19. Signs of the Times, 17-06-1889, pág. 354, col. 3.
  20. Review and Herald, 01-03-1892, pág. 130, col. 1.
  21. Review and Herald, 08-05-1913, pág. 436, col. 1.
  22. Review and Herald, 18-06-1889, pág. 385, col. 2.
  23. Signs of the Times, 01-04-1886, pág. 193, col. 1.
  24. Review and Herald, 16-04-1901, pág. 241, col. 1.
  25. Signs of the Times, 29-08-1892, pág. 662, col. 3.
  26. Patriarcas y Profetas: 60.
  27. CS:533-534.
  28. Carta 55, 1895; ver DTG:174-175.
  29. Review and Herald, 01-04-1875.
  30. Signs of the Times, 23-09-1889.
  31. Signs of the Times, 25-04-1892.
  32. Review and Herald, 16-10-1894.
  33. 6T:147.
  34. Carta 19, 1901.
  35. Review and Herald, 04-08-1874.
  36. 4 Dones Espirituales:115; Review and Herald, 31-12-1872.
  37. Carta 106, 1896.
  38. Ver un largo análisis en Review and Herald del 28-07-1874 en la página 37 y citas de Signs of the Times del 17-10-1900 en la página 124.