Ellen White escribió acerca de las palabras usadas por escritores de la Biblia:
"La Biblia debe ser dada en el lenguaje del hombre... Existen diferentes significados expresados por la misma palabra. No existe solamente una palabra para expresar una idea".[1]
(Esto también es válido para sus propios escritos inspirados ya que también están escritos en el lenguaje del hombre).
Pasiones - Control.-
En algunos pasajes, Ellen White usa la palabra pasiones para describir algo que tiene que ser controlado:
"Sus apetitos (de Adán) y pasiones estaban bajo el control de la razón". PP: 45. (Note que el Adán no caído no estaba exento de pasiones).
"Las palabras (de Pablo), sus prácticas, sus pasiones, todo fue traído bajo el control del espíritu de Dios".[2]
"Un hombre con las mismas pasiones que nosotros mismos, la pluma de la inspiración lo describe como (a Daniel) siendo sin falta".[3]
"Todas las circunstancias, todos los apetitos y pasiones, tienen que ser siervos del hombre tremente a Dios...".[4]
"El apetito y las pasiones debieran ser restringidos y estar bajo el control de una consciencia iluminada".[5]
"Cada cristiano genuino tendrá un control de su apetito y pasiones".[6]
"Nuestra juventud quiere madres que les enseñen desde la cuna a controlar las pasiones...".[7]
Propensiones - Control.-
De la misma manera, en algunos pasajes Ellen White usa la palabra propensiones para describir algo que tiene que ser controlado. En el primer pasaje, note la colocación entre pasiones y propensiones, y la indicación de que Cristo venció controlando ambas:
"Que vuestras pasiones y apetitos estén sujetos al control de la razón... Nuestras propensiones naturales deben ser controladas, o no podremos nunca vencer así como Cristo venció".[8]
"... permitiendo al hombre traer todas sus propensiones bajo el control de sus poderes superiores...".[9]
"Él trajo a su propia familia a sus rígidas reglas, pero falló en controlar sus propensiones animales".[10]
"Todas las propensiones animales tienen que estar sujetas a los poderes superiores del alma".[11]
"Si el intelecto iluminado mantiene las riendas, controlando las propensiones animales, manteniéndolas en sujeción a los poderes morales, Satanás sabe muy bien que su poder para vencer con las tentaciones es muy pequeño".[12]
Sería entonces este tipo de pasiones y/o propensiones que Ellen White tenía en mente cuando ella escribió de Cristo,
"Aun cuando Él tenía todo el poder de las pasiones de la humanidad, nunca cedió a hacer ningún acto que no fuese puro, elevado y ennoblecedor".[13]
"Él fue hecho igual a Sus hermanos, con las mismas susceptibilidades, mentales y físicas".[14]
Entonces Él tenía estas pasiones y propensiones pero Él las controló, y así vivió sin pecar. Esta es la experiencia que se nos recomienda.
Veremos ahora un uso bien diferente de las palabras pasiones y propensiones.
Pasiones - Eliminar.-
En algunos pasajes, Ellen White usa la palabra pasiones para describir algo que tiene que ser eliminado
"Cuando (la gracia de Cristo) es implantada en el corazón, eliminará las malas pasiones que causan contienda y disensión".[15]
"Pasiones no santificadas tienen que ser crucificadas".[16]
"La voluntad no santificada y las pasiones tienen que ser crucificadas".[17]
"Nuestras... malas pasiones... tienen que ser todas vencidas".[18]
"Cualquiera que sea la mala práctica, la pasión principal, la cual a través de una larga indulgencia amarra tanto al alma como al cuerpo, Cristo está capacitado y quiere liberarla".[19]
"El mal genio, la exaltación propia, el orgullo, las pasiones... tienen que ser vencidos".[20]
Y así como encontramos en la lista previa una ligación entre pasiones y propensiones, también encontramos la misma ligación aquí:
"(La esposa) es hecha un instrumento para ministrar la gratificación de las propensiones bajas y sensuales, y muchas mujeres se someten a ser esclavas de pasiones sensuales...".[21]
Aun cuando los siguientes usos sean solamente descriptivos, es obvio que simplemente controlarlos no será una solución adecuada para el problema.
"Pasiones depravadas, bajas pasiones, infames, pasiones infernales".[22]
"Pasiones corruptas".[23]
"Amargas y funestas pasiones".[24]
"Pasiones vulgares".[25]
"Pasiones asesinas".[26]
"Pasiones pervertidas".[27]
"Pasiones viciosas".[28]
El cristiano conseguirá muy poco si apenas limita las indulgencias sobre este tipo de pasiones, tal como se muestra a través de la palabra control en la lista previa. Este tipo de pasiones tienen que ser eliminadas.
Propensiones - Eliminar.-
De la misma manera, en algunos pasajes Ellen White usa la palabra propensiones para describir algo que tiene que ser eliminado:
"Pero aun cuando sus malas propensiones puedan parecerle como siendo preciosas, así como lo son la mano derecha o el ojo derecho, tienen que ser separadas del obrero, o no será aceptado por Dios".[29]
"Las propensiones absurdas y de diversión tienen que ser descartadas".[30]
Aun cuando el uso de las siguientes palabras sea apenas descriptivo, es obvio que simplemente controlándolas no será una solución adecuada para el problema:
"Propensiones al amor al dinero".[31]
"Propensiones al escándalo".[32]
"Propensiones al egoísmo".[33]
"Propensiones a las intrigas".[34]
"Propensiones a la lascivia".[35]
Sobre esto es alentador leer lo siguiente:
"No tenemos que retener una sola propensión pecaminosa".[36]
Sería entonces este tipo de pasiones y/o propensiones que Ellen White tenía en mente cuando escribió de Cristo,
"Él fue un poderoso suplicante, no poseyendo las pasiones de nuestra naturaleza caída, pero se compadeció con las enfermedades, fue tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos".[37]
"Él es un hermano en nuestras enfermedades, pero no en poseer las mismas pasiones".[38]
"Ni por un momento hubo en Él una propensión hacia el mal".[39]
Conclusiones.-
1.- Ellen White estaba consciente del hecho de que las mismas palabras tienen que ser usadas a veces para expresar ideas diferentes.
2.- Encontramos un ejemplo de este problema en el uso que ella hace de las palabras pasiones y propensiones. Ella usa ambas palabras de dos maneras diferentes.
3.- Ella ecualiza (o liga) pasiones con propensiones en cada uno de los dos tipos de aplicación.
4.- En un uso, ambas palabras, pasiones y propensiones, son usadas para describir algo que los cristianos tienen que controlar, pero que por la naturaleza de las cosas, tienen que retener y no pueden eliminar de sus experiencias. En este uso ella trata de ligar la palabra propensión con los términos descriptivos como animal, humano, natural, etc.
5.- En el otro uso ambas palabras, pasiones y propensiones, son usadas para describir algo que los cristianos no necesitan retener, sino que deben eliminar. Aquí el control no es una solución adecuada para el problema. En este uso ella trata de ligar la palabra propensión con los términos descriptivos malo, pecaminoso, lascivo, etc.
6.- En sus referencias a Cristo, ella indica que Él tiene un tipo de pasiones y propensiones, pero que no tuvo los otros. Así su declaración en relación a ese asunto debe ser visto como un complemento y no como una contradicción. Pongamos los textos uno al lado del otro para efecto de comparación:
Pasiones
"Aun cuando Él tenía todo el poder de la pasión humana, nunca cedió Él para hacer un acto que no fuese puro, noble y elevado." [40]
Él fue un poderoso suplicante, no poseyendo las pasiones de nuestra naturaleza humana caída, pero se compadeció de nuestras enfermedades, y fue tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos"[41]
Propensiones
"Él fue hecho a semejanza de sus hermanos, con las mismas susceptibilidades, mentales y Físicas".[42]
"Nuestras propensiones naturales tienen que ser Controladas, o no podremos nunca vencer así Como Cristo venció".[43]
"Ni por un instante hubo en Él una mala propensión."[44]
Note la distinción entre propensiones naturales y propensiones malas. Para ella estas son categorías separadas.
No debemos forzar a Ellen White haciendo con que ella se contradiga a sí misma, al ignorar el hecho de que ella claramente usó ambas palabras de dos maneras diferentes. Tampoco debiéramos concentrar nuestra atención apenas en un uso e ignorar el otro. Deberíamos reconocer la evidencia innegable de que ella vio a Cristo como teniendo ciertas pasiones y propensiones naturales, y de que Él evitó el pecado controlándolas. El otro tipo de pasiones y propensiones malas, las cuales ya son pecado o el resultado del pecado, y las cuales los cristianos tienen que eliminar de su experiencia, Cristo no las tuvo de ninguna manera.
Tomando entonces su declaración, "ni por un instante hubo en Él una mala propensión", y leerla como si ella hubiera dicho una propensión natural, y sacar como conclusión de eso que ella creía que Cristo tomó la naturaleza no caída de Adán es insostenible. Puede verse mejor como una afirmación enfática de que Él no pecó, lo cual también está indicado en la construcción de su sentencia en el uso de la conjunción "pero". Esta palabra es usada, siguiendo una declaración, para indicar que lo opuesto a esa declaración es verdadero.
Por ejemplo:
"Podría haberme ido, pero no lo hice.
"Ella podría haber ganado, pero no fue así.
Esta forma de contradicción no se pierde cuando otras palabras son usadas en la segunda cláusula.
"Podría haber ido, pero estaba ocupado".
Nadie, al leer esta declaración, concluiría que yo fui.
"Ella podría haber ganado, pero estaba cansada".
Nadie, al leer esta declaración, concluiría que ella ganó. La contradicción indicada por la conjunción "pero" imposibilita tal conclusión. Así que cuando Ellen White escribe:
"Él podría haber pecado, Él podría haber caído, pero ni por un momento hubo en Él una mala propensión", debemos entender que esto enfáticamente está queriendo decir: "Él podía haber pecado, pero no lo hizo".
Entonces no estamos usando su declaración acerca de propensiones en contradicción con sus muchas declaraciones de que Cristo tomó la naturaleza caída del hombre.
Las implicaciones de esta conjunción usada para contrastar "pero", debería ser mantenida en mente, cuando el estudiante analice este pasaje:
"Adán fue tentado por el enemigo, y cayó. No fue el pecado que habitaba en él el que lo hizo ceder; porque Dios lo hizo puro y recto; a Su propia imagen. Él era tan sin falta como los ángeles que están delante del trono. No habían en él principios corruptores, ninguna tendencia para el mal, pero cuando Cristo vino para enfrentar las tentaciones de Satanás, Él llevaba "la semejanza de carne pecaminosa"".[45]
Vea el próximo capítulo y también el Apéndice B, Ellen White Corrige Dos Errores Cristológicos, al final de este libro, para un análisis de la Carta Baker en la cual se encuentra la línea, "en ningún instante hubo en Él una mala propensión". Para el texto de la propia carta, vea el Apéndice A, al final de este libro.
Notas: