En este punto de nuestro análisis, pueden haber preguntas que se están gestionando en la mente del estudiante. ¿Por qué se le da tanta atención a los términos pasiones y propensiones en los escritos de Ellen White? ¿Y por qué nuestra próxima Sección está dividida en términos de su relación a algo llamado la Carta Baker?
La respuesta es simple, y fascinante. Una carta personal y privada fue escrita cerca del final del año 1895 (algunos dicen que fue al comienzo de 1896) de Ellen White, que estaba en Australia, para un joven pastor en Tasmania (una isla en el sur de Australia) cuyo nombre era W. L. H. Baker. En esta carta Ellen White escribió de Cristo:
"Él podría haber pecado, Él podría haber caído, pero ni siquiera por un momento hubo en Él una propensión mala".
Esta carta ha sido tomada por algunos intérpretes de los escritos de Ellen White, y ha sido usada como un principio guía (en su interpretación) para entender todas las demás declaraciones cristológicas, en libros, artículos en revistas u otras cartas privadas (como si todo estuviese que estar subordinado a lo que esta carta dice).
Los pasos lógicos que han sido seguidos por sus intérpretes parecen ser los siguientes:
1.- Ellen White le escribió a Baker que Cristo no tuvo una mala propensión.
2.- Por esto ella quiso realmente decir que Cristo no tuvo propensiones naturales, así como las tienen los hombres caídos.
3.- Si Él no tuvo las propensiones naturales que tienen los hombres caídos, se concluye que Él no pudo haber tenido la misma naturaleza humana que tiene el hombre caído.
4.- Por eso, Ellen White estaba tratando de decirle a Baker que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán.
Habiendo establecido esto a su satisfacción, a través de su interpretación de la carta, ellos no se permiten a sí mismos ser perturbados por el hecho de que Ellen White en ninguna parte escribió que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán, ni aun por el hecho de que ella a menudo escribió que Cristo vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre. Tenemos que recordar que Ellen White no tenía una educación formal más allá del tercer año básico, que no tenía ningún entrenamiento teológico, parecen estar diciendo. Por eso, no debemos esperar mucho de ella, pero podemos ayudarla generosamente a decir lo que nosotros creemos que ella quiso decir, pero que de alguna manera no estaba en condiciones de expresarlo correctamente en sus propias palabras, ellos agregan.
Sus intérpretes la ayudan generosamente explicándole al mundo que cuando ella escribió que Cristo soportó las mismas tentaciones que Adán soportó, ella realmente quiso decir que Cristo tenía la misma naturaleza humana que tenía Adán antes de la caída; que cuando ella escribió a respecto de la impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo, ella realmente quiso decir la naturaleza humana sin pecado (sinless) de Cristo; que cuando ella escribió que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre ella realmente quiso decir que solamente Su naturaleza física era semejante a aquella del hombre caído; y que cuando ella escribió que Cristo tomó sobre Sí mismo todas las enfermedades, todas las desventajas, todas las debilidades y todas las susceptibilidades de la naturaleza humana caída, ella realmente quiso decir que Él hizo esto vicariamente, pero no realmente. Ellos le recuerdan a menudo a sus lectores que la encarnación de Cristo es un gran misterio.
Habiéndola ayudado generosamente a decir lo que ellos piensan que ella quiso decir, pero que aparentemente no pudo encontrar las palabras para decirlo correctamente, ellos, sus intérpretes, pueden ahora aplaudir fervorosamente la extraordinaria sabiduría de sus intenciones, en expresiones como estas:
"Sublime en capacidad... penetración, comprensión, balance, dependencia. Ningún otro escritor en nuestras filas jamás se aproximó tanto en su alcance... Sus declaraciones son refrescantemente claras... Nada de que avergonzarse, nos podemos enorgullecer de todo... sin precio... extraordinario... sucinto... comprensivo", etc. etc.[1]
Podemos ser perdonados por preguntarnos quién merece realmente estas honras de alabanza: Ellen White, la cual aparentemente no estaba en condiciones de decir lo que quería decir, o sus intérpretes, que la han ayudado tan generosamente. Si sus intérpretes actualmente están aplaudiendo a Ellen White o se están aplaudiendo ellos mismos, pareciera ser una pregunta justa.
Será necesario, entonces, ahondar en nuestra investigación mientras mantenemos ciertas preguntas en nuestras mentes:
¿Sería posible, después de todo, que Ellen White quiso decir lo que escribió y escribió lo que quiso decir?
¿Encontramos alguna declaración, en sus propias palabras, que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán? Si no es así, ¿cómo podemos estar seguros de que esto era lo que realmente ella creía?
¿Encontramos alguna declaración, en sus propias palabras, que Cristo asumió solamente la naturaleza física del hombre caído, en Su encarnación?
¿Encontramos en sus propias palabras alguna declaración que Cristo asumió las debilidades, las desventajas y las susceptibilidades de la naturaleza humana caída vicariamente, pero no realmente?
¿Encontramos alguna carta correctiva de Ellen White a los muchos líderes prominentes de la iglesia que estaban enseñando que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza caída del hombre? ¿Por qué corregiría ella a Baker y no a los otros?
¿Encontramos algún cambio entre las primeras declaraciones y las últimas declaraciones de Ellen White en relación a la humanidad de Jesús?
¿Encontramos algún otra área en la cual Ellen White haya necesitado desesperadamente de ayuda de parte de intérpretes para decir lo que estaba queriendo decir?
Con estas preguntas en mente, veamos los registros de la historia.
Nota: