1852: "Así como Aarón y sus hijos, Él tomó sobre Sí carne y sangre, la simiente de Abrahán...".[1]
1853: "Jesús Cristo, que nos dice que Él es "El Hijo de Dios", uno con el Padre... que "tomó sobre Sí la simiente de Abrahán", nuestra naturaleza, y permaneció sin pecado...".[2]
1854: "Decir que Dios envió a Su propio Hijo "en semejanza de carne pecaminosa", es equivalente a decir que el Hijo de Dios asumió nuestra naturaleza...".[3]
"¿Qué sangre fue derramada "por la remisión de los pecados"? ¿No fue acaso la misma sangre que fluyó a través de las venas de María, Su madre, y hacía atrás a través de los ancestrales hasta Eva, la madre de todo ser viviente? De otra manera Él no sería la "simiente de la mujer", de Abrahán, Isaac, Jacob y David...".
"Él tenía todas las sensaciones que la carne puede heredar... Él tenía todas las pasiones humanas inocentes...".[4]
"... El Hijo, por Su parte, tomó sobre Sí la naturaleza del hombre (exceptuando solamente el pecado)".[5]
"Él tenía todas las pasiones humanas inocentes...".[6]
1858: "Jesús también les dijo... que Él tendría que tomar la naturaleza caída del hombre, y Su fuerza no sería ni aun igual a la de ellos".[7]
1860: "... ¿Qué enfermedad más humana, más severa, más humillante podría Él tomar, para ser tocado con vuestros sentimientos?".[8]
1864: "Era la voluntad de Dios que Cristo tomase sobre Sí mismo la forma y la naturaleza del hombre caído...". (Note que Ellen White no iguala forma con naturaleza).[9]
1870: "... (Él) tomó nuestra naturaleza para que pudiera entender cómo simpatizar con nuestra fragilidad...".[10]
"... Cristo se humilló a Sí mismo, y tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza... para que... Él pudiese convertirse en una piedra de apoyo (trampolín) para los hombres caídos".[11]
"... Cristo se colocó entre el hombre caído y Dios, y le dice al hombre, aun puedes venir al Padre...".[12]
1872: "Esta fue la recepción que recibió el Salvador cuando Él vino a un mundo caído. Él... tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre, para que así pudiese salvar a la raza caída. En vez de que el hombre glorificase a Dios por el honor que Él les confirió enviándoles a Su Hijo en la semejanza de carne pecaminosa...".[13]
"Su obra era unir lo finito con lo infinito. Esta era la única manera en la cual el hombre caído podría ser exaltado... Era la voluntad de Dios que Cristo tomase sobre Sí mismo la forma y la naturaleza del hombre caído...".[14]
"Y Él dejó el trono de gloria y de poder y tomó sobre Sí la naturaleza del hombre caído. En Él se mezclaron "el brillo de la gloria del Padre" y la debilidad de "la simiente de Abrahán". En Él mismo Él unió el Dador de la Ley con el transgresor de la ley, el Creador a la criatura...".[15]
"Así que nuestro Señor tomó sobre Él la naturaleza de la simiente de Abrahán. (Heb. 2:16)".[16]
1873: "Cristo condescendió en tomar la humanidad, y así Él unió Sus intereses con los hijos e hijas caídas de Adán aquí abajo...".[17]
1874: "A través de Su humillación y pobreza Cristo se identificaría a Sí mismo con las debilidades de la raza caída... La gran obra de redención podría ser llevada a cabo solamente si el Redentor tomase el lugar del caído Adán... El Rey de gloria se propuso humillarse a Sí mismo hasta la humanidad caída... Él tomaría la naturaleza caída del hombre".[18]
"Cristo no estaba en una posición tan favorable en el desierto para soportar las tentaciones de Satanás como lo estuvo Adán cuando fue tentado en el Edén. El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y rectitud. El pecado había dejado sus terribles marcas sobre la raza durante esos años; y la degeneración física, mental y moral prevalecía a través de toda la familia humana.
Cuando Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin una mancha de pecado. Él permaneció en la fuerza de su perfección delante de Dios. Todos los órganos y facultades de su ser se habían desarrollado por igual, y estaban armoniosamente balanceadas.
Cristo, en la tentación del desierto, permaneció en el lugar de Adán para soportar la prueba que él había fallado en soportar. Aquí Cristo venció en beneficio del pecador, cuatro mil años después que Adán le volvió las espaldas a la luz de su hogar. Separado de la presencia de Dios, la familia humana se ha ido apartando en cada generación sucesiva, cada vez más de la pureza original, de la sabiduría, y del conocimiento que poseía Adán en el Edén. Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal cual ellos existían cuando Él vino a la tierra a ayudar al hombre. A favor de la raza, con la debilidad del hombre caído sobre Sí, tuvo que enfrentar las tentaciones de Satanás en todos los puntos donde el hombre sería asaltado.
Adán estaba rodeado con todo aquello que su corazón podía desear. Cada deseo era suplido. No había pecado, y ninguna señal de decaimiento en el glorioso Edén. Los ángeles de Dios conversaban libre y amorosamente con la santa pareja. Los alegres cantores entonaban libremente sus cantos de alabanza al Creador. Las mansas bestias en su alegre inocencia jugaban alrededor de Adán y Eva, obedientes a su palabra. Adán estaba en la perfección de la virilidad, la obra más noble del Creador. Él estaba en la imagen de Dios, pero un poco inferior que los ángeles.
En qué contraste está el segundo Adán a medida que Él entra al tenebroso desierto para disputar con Satanás sin ayuda de nadie. Desde la caída la raza había estado decreciendo en estatura y en fuerza física, y hundiéndose más en la escala de valores morales, hasta el periodo del adviento de Cristo a la tierra. Y para elevar al hombre caído, Cristo tiene que alcanzarlo donde éste estaba. Él tomó la naturaleza humana, y llevó las enfermedades y la degeneración de la raza. Él, que no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros. Se humilló a Sí mismo hasta las más bajas profundidades del dolor humano, para que pudiera estar calificado para alcanzar al hombre, y traerlo de vuelta de la degradación en la cual el pecado lo había sumergido. (Similar a DTG:117 en inglés)".[19]
La humanidad de Cristo alcanzó las mismas profundidades de la infelicidad humana, y se identificó a Sí mismo con las debilidades e infelicidades del hombre caído...".[20]
"... Él se humilló a Sí mismo para tomar la naturaleza humana, para que... Él pudiese alcanzar al hombre donde este está. Él obtuvo para los caídos hijos e hijas de Adán aquella fuerza que les era imposible a ellos obtener por sí mismos... En la humillación de Cristo Él descendió a las mismas profundidades del dolor en simpatía y en piedad por el hombre caído, el cual le fue representado a Jacob por uno de los extremos de la escala que descansaba en la tierra... Los ángeles pueden pasar desde el cielo a la tierra con mensajes de amor hacia el hombre caído...".[21]
"... Él tomó sobre Sí la naturaleza de la simiente de Abrahán para la redención de nuestra raza caída...".[22]
1875: "Qué acto de condescendencia de parte del Señor de la vida y de la gloria, para que Él pudiera levantar al hombre caído".[23]
"Satanás mostró su conocimiento de los puntos débiles del corazón humano, y colocó todo su poder para sacar ventaja de la debilidad de la humanidad que Cristo había asumido... Porque el Hijo de Dios se había ligado a Sí mismo a la debilidad de la humanidad...".[24]
"... Dios le encomendó a Su Hijo, de una manera especial, el caso de la raza caída".[25]
"Cristo se hizo pecado por la raza caída... Cristo permaneció a la cabeza de la familia humana como su representante... En la semejanza de carne pecaminosa Él condenó el pecado en la carne".[26]
1877: "Él había tomado sobre Sí mismo la forma de la humanidad con todos su concomitancia (acompañamiento, pasivo)...".[27]
"... Cristo, debilitado con nuestra naturaleza... debilitado por la simiente de Abrahán... tomó sobre Sí mismo la debilidad de la simiente de Abrahán, para que Él pudiese alcanzar a aquel que está debilitado por la transgresión".[28]
1879: "(Satanás) le dijo a sus ángeles que cuando Jesús tomase la naturaleza caída del hombre, él podría vencerlo...".[29]
"Aquí (en el bautismo del Señor) se le aseguró al Hijo de Dios que Su Padre había aceptado la raza caída a través de su representante... El Hijo de Dios fue entonces el representante de nuestra raza".[30]
1881: "Nuestro Redentor entendió perfectamente las necesidades de la humanidad. Él que condescendió en tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre, estaba informado de las debilidades del hombre... Cristo tomó sobre Sí mismo nuestras enfermedades, y en la debilidad de la humanidad Él necesitó buscar fuerza del Padre".[31]
"El infinito descendió por parte del Hijo de Dios para alcanzar la misma profundidad de la degradación y del dolor humano...".[32]
"...Que Uno, participando de las mismas enfermedades que cercan a la naturaleza humana, anduvo en esta tierra...".[33]
1882: "... Su obra fue en beneficio de la raza caída... Él asumió nuestra naturaleza...".[34]
"La majestad del cielo no se mantuvo a Sí mismo lejos de la humanidad degradada y pecaminosa".[35]
"Cristo descendió para tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana, para que Él pudiese alcanzar a la raza caída y levantarla... (Él) participó de nuestra naturaleza humana, para que Él pudiese alcanzar la humanidad".[36]
"Él renunció a la forma divina, para que Él pudiese tomar una forma a la distancia más apartada posible debajo de ella...".[37]
1883: "Jesús tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre, para que pudiese dejarle un padrón a la humanidad, completo, perfecto... nuestra naturaleza caída tiene que ser purificada".[38]
"Porque el Hijo de Dios se ligó a Sí mismo a la debilidad de la humanidad...".[39]
1884: "En (la expiación) está envuelto el gran "misterio" central del evangelio, "Dios manifestado en la carne", la divinidad cargando la simiente de Abrahán...".[40]
1885: "... Él condescendió en tomar sobre Sí mismo la debilidad y la enfermedad de la naturaleza humana...".[41]
"Él dejó Su trono en las cortes celestiales, Él dejó a un lado Su manto real, vistió Su divinidad con la humanidad, y vino a nuestro mundo todo marchito y dañado por la maldición, para alcanzar al hombre donde éste estaba".[42]
"Él fue hecho al igual que Sus hermanos, con las mismas susceptibilidades, mentales y físicas".[43]
1886: "Cristo se humilló a Sí mismo en la humanidad, y tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza, para que... Él pudiese ser una piedra de apoyo para la raza caída".[44]
Cristo con Su largo brazo humano rodea la raza caída, mientras que con Su brazo divino Él se aferra al trono del Todopoderoso, uniendo así la tierra con el cielo y al hombre caído y finito con el infinito Dios".[45]
"... (Él) se compadeció de tal manera de la raza caída, que Él dejó a un lado Su manto real, dejó las cortes reales del cielo, y bajó a este mundo de polución y pecado, y tomó sobre Sí mismo la forma humana...".[46]
"(Cristo) vio que el hombre se había vuelto tan débil por la desobediencia que Él no tenía sabiduría o fuerza para alcanzar al testarudo adversario, y esta es la razón por la cual el Hijo de Dios tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana...".[47]
"Él podía haber ayudado su naturaleza humana a permanecer firme contra las incursiones de la enfermedad, derramando de su naturaleza divina vitalidad y vigor sin decaimiento a la parte humana. Pero Él se humilló a Sí mismo hasta la naturaleza humana (El Adán no caído no sufrió las incursiones de la enfermedad)".[48]
"Él tomó nuestra naturaleza sobre Sí mismo para que Él pudiese experimentar nuestras pruebas y penas, y conociendo todas nuestras experiencias, Él permaneció como Mediador e Intercesor delante del Padre".[49]
1888: "Él dejó a un lado Su manto real, vistió Su divinidad con humanidad, descendió del trono real, para que Él pudiese alcanzar la misma profundidad del dolor y de la tentación, y pudiese levantar nuestras naturalezas caídas, e hiciese posible para nosotros el ser vencedores...".[50]
"Él vistió Su divinidad con humanidad... Él descendió hasta la misma profundidad del dolor y de la degradación humana, para que Él pudiese elevar al hombre caído a un lugar de alegría y de pureza".[51]
"Él que era uno con el Padre descendió del trono de gloria en el cielo, y vistió Su divinidad con humanidad, llevándose así Él mismo al nivel de las débiles facultades humanas... El mayor don que el cielo podía ofrecer fue dado para rescatar a la humanidad caída".[52]
1889: "Cristo asumió la humanidad para que Él pudiese alcanzar a la humanidad donde ésta estaba. Él vino y obró en la forma de un hombre por amor al rescate de la raza caída".[53]
"Él debía venir como un hombre de dolores, para llevar las enfermedades de la humanidad".[54]
"Cristo era la escalera que vio Jacob. Cristo es el eslabón que une la tierra con el cielo, y une al hombre finito con el Dios infinito. Esta escalera alcanza desde la mas baja degradación en la tierra y en la humanidad hasta la más alta en el cielo... (Cristo) vino al mundo para que Él pudiese entender todas las necesidades de la humanidad caída".[55]
"... El divino Hijo de Dios, que había... venido del cielo y había asumido su naturaleza caída... Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza para que Él pudiese alcanzar al hombre en su condición caída... Él vino... a unir a la raza caída con Él mismo...".[56]
"Él fue hecho un niño para que Él pudiese entender las tentaciones de la niñez, y conocer sus debilidades...".[57]
"Un ángel no habría sabido cómo simpatizar con el hombre caído, pero... Jesús puede ser tocado con todas nuestras enfermedades".[58]
"Jesús vistió Su divinidad con humanidad para que Él pudiese tener una experiencia en todas las cosas pertenecientes a la vida humana".[59]
"Antes que Cristo pudiese ser un perfecto Mediador, Él tuvo que tomar la naturaleza del hombre sobre Sí mismo, y estar sujeto a todas las debilidades y tentaciones del hombre, a las cuales el hombre ha quedado sujeto... Ángeles, o seres que nunca han tenido la naturaleza humana para contender con ella, no estarían preparados para un lugar así".[60]
1890: "No podemos concebir la humillación que Él soportó al tomar nuestra naturaleza sobre Sí mismo. No que en sí mismo fuese una desgracia en pertenecer a la raza humana...".[61]
"... El Padre celestial le permitió a Su Hijo el asumir la humanidad, para levantar a la raza caída...".[62]
"Con su brazo humano Él alcanzó hasta la misma profundidad del dolor humano, para que Él pudiese levantar al hombre caído... Al asumir la humanidad, Él exaltó a la raza caída delante de Dios...".[63]
"... debe haber sido el hombre pecaminoso del cual Él fue hecho, porque fue el hombre pecaminoso que Él vino a redimir... Más aun, el hecho de que Cristo tomó sobre Sí mismo la carne, no la de un ser sin pecado, sino la del hombre pecaminoso, esto es, que la carne que Él asumió tenía todas las debilidades y tendencias pecaminosas a las cuales la naturaleza humana está sujeta, está mostrado en la declaración que Él "fue hecho de la simiente de David de acuerdo a la carne"... tomando realmente sobre Sí mismo la naturaleza pecaminosa... habiendo sufrido todo aquello que la naturaleza pecaminosa está sujeta a sufrir, Él sabe todo a respecto de eso".[64]
1891: "... Jesús... unió al mundo caído con el cielo, ligando al hombre finito con el Dios infinito; sobre la escalera mística, Cristo, cada uno que esté perdido puede ganar el cielo".[65]
"Él se humilló a Sí mismo para que Él pudiese alcanzar al hombre caído donde éste estaba".[66]
"... Cristo es el Hijo de Dios, el Redentor del hombre caído".[67]
"... en Su humanidad Él ha conocido todas las dificultades que acosan a la humanidad".[68]
"Jesús dejó la gloria del cielo, dejó a un lado Su manto real, y vistió Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese levantar al hombre caído... Jesús libremente dedicó todo Su poder y majestad a la causa de la humanidad caída... la perfección de carácter es ofrecida al hombre caído...".[69]
"Cristo era uno con el padre desde el comienzo; Él compartió la gloria del Padre, y sin embargo él consintió en ser el substituto y la seguridad del hombre caído".[70]
"(Jesús) es el "arbitro" entre un Dios santo y nuestra humanidad pecaminosa, uno que puede "colocar Su mano en nosotros".[71]
"Y así como Jesús fue en la naturaleza humana, así Dios quiere que sean Sus seguidores".[72]
"... (Jesús) fue hecho en todos las cosas como aquellos a quienes Él vino a salvar".[73]
"En todos los puntos Él es hecho como Sus hermanos...".[74]
"Pero lo que la ley no pudo hacer, Cristo vino en la semejanza de carne pecaminosa para hacerlo".[75]
"... por Su vida Él nos ha mostrado que el pecado en la carne está condenado, y que Él lo ha destruido, porque en Él el cuerpo del pecado está destruido...".[76]
"Él ha dejado a un lado esta naturaleza pecaminosa, la ha tomado sobre Sí mismo para que nosotros seamos liberados de ella.[77]
"Dios envió a Su propio Hijo en la semejanza de carne pecaminosa, y por el pecado, para que Él pueda condenar el pecado en la carne".[78]
1892: "Pero muchos dicen que Jesús no era como nosotros, de que Él no era como nosotros somos en el mundo, de que Él era divino, y de que nosotros no podemos vencer como Él venció. Pero Pablo escribe, "Ciertamente no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán. Por lo cual debía ser en todo semejante en sus hermanos...".[79]
"... con Su brazo humano Cristo abraza a la raza humana, y con Su brazo divino Él se aferra del trono del Infinito...".[80]
"... Él consintió en tomar las vestiduras de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída".[81]
"... Él asumió la semejanza de carne pecaminosa".[82]
"... Él vino en el vestido de nuestra humanidad...".[83]
"El Redentor del mundo vistió Su divinidad con la humanidad, para que Él pudiese alcanzar a la humanidad; porque tomó lo divino y lo humano para traer al mundo la salvación que necesitaba el hombre caído".[84]
"... Él tuvo toda la fuerza de la pasión de la humanidad...".[85]
"... la divinidad tomó sobre Sí mismo la humanidad, con todas sus debilidades y fatigas, con todas sus pasiones y amores, e impaciencias, y con todas sus tentaciones".[86]
1893: "... Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza... Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre... Él tomó sobre Sí mismo la forma de un siervo, y fue hecho en la semejanza de carne pecaminosa... sin pecado y exaltado por naturaleza, el Hijo de Dios consintió en tomar las vestiduras de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída. La Palabra eterna consintió en ser hecho carne".[87]
"Jesús vino en la semejanza de carne pecaminosa, mediante una vida pura y santa para condenar el pecado en la carne".[88]
"(Cristo) se humilló a Sí mismo al tomar la naturaleza del hombre en su condición caída, pero Él no tomó la mácula (mancha) del pecado".[89]
"Su naturaleza humana fue creada; ni siquiera poseyó poderes angélicos. Fue humano, idéntico a nosotros... Él tuvo un cuerpo humano y una mente humana. Él fue hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne".[90]
"... Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza pecaminosa, pero sin pecado".[91]
"Aquella vestidura fue tejida en Jesús, en la misma carne que usted y yo tenemos, porque Él tomó parte de la misma carne y sangre que nosotros tenemos".[92]
"... en nuestra carne, fue mi carne la que Él tuvo; fue su carne que Él tuvo...".[93]
"... el Señor Jesús Cristo, que vino y permaneció donde yo estoy, en la carne en la cual yo vivo...".[94]
"(citando a Ellen White, con énfasis) Cristo tomó la humanidad con todas sus desventajas... Él asumió la naturaleza humana, llevando las enfermedades y degeneración de la raza.[95]
1894: "Él dejó a un lado Su corona real, Sus vestiduras (manto) reales, vistió Su divinidad con la humanidad, para que Él pudiese tocar la humanidad... Él no vino a nuestro mundo como un ángel de gloria, sino que como un hombre. Él fue hecho en semejanza de carne de pecado, y condenó al pecado en la carne. Con Su brazo humano Él abraza la raza, y con Su brazo divino Él se aferra al trono del Infinito, uniendo al hombre con Dios, y la tierra con el cielo".[96]
"... las debilidades humanas, las necesidades humanas estaban sobre Él".[97]
"Dejemos que los niños lleven en su mente que el niño Jesús tenía sobre Sí mismo la naturaleza humana, y era en semejanza de carne pecaminosa, y fue tentado por Satanás como todos los niños son tentados".[98]
"Él... unió al hombre pecaminoso con Su propia naturaleza divina...".[99]
Notas: