El Bible Echo fue un diario misionero iniciado por Stephen Haskell y J. O. Corliss como un adjunto a sus sermones pioneros del mensaje Adventista del Séptimo Día en Australia. El 02 de Noviembre de 1885, ellos lanzaron una edición de prueba con la cual quisieron estimar sus posibilidades de éxito. Aparentemente satisfechos, comenzaron una publicación regular mensual en Enero de 1886. Eventualmente el diario se volvió bimensual, y después semanal. En ese ínterin su nombre sufrió una metamorfosis de Bible Echo para Bible Echo y Signs of the Times, para finalmente pasar a ser el Signs of the Times Australiano.
Como pareciera que algunos lectores de este diario querían estudiar las citas del Bible Echo en forma separada, viendo el diario como parte del medio en el cual vivía y trabajaba W. L. Baker, hemos presentado aquí una sección separada de las otras citas. Tenemos que recordar que Ellen White estaba en Australia durante los años 1891-1900.
1887: "Aquel que no consideró ser un robo el ser igual con Dios, pisó una vez la tierra, llevando nuestra naturaleza sufridora y afligida".[1]
Los romanistas han estado tratando de hacer con que la naturaleza humana de Cristo permanezca tan separada como sea posible de la nuestra, y así han enseñado la inmaculada concepción de María. No es así en las Escrituras. Ellas muestran que en Su lado humano Jesús era el descendiente de ancestrales no mejores que cualquier otro hombre; que entre estos ancestrales estaban aquellos que eran culpables de todo vicio y crímenes posibles para la humanidad; que la sangre que por la parte humana corría por Sus venas, había bajado por siglos a través de lo más vil de los viles. Pero en esa humanidad Él habitó; Su presencia lo hizo y lo mantuvo puro y santo".[2]
1889: "El Dios del Universo ha dejado nuestros casos en juicio en las manos de Su Hijo, uno que conoce nuestras enfermedades... Él ha tomado nuestra naturaleza sobre Sí...".[3]
"Cristo vino la primera vez, vestido con la humanidad, no tomando sobre Sí mismo la naturaleza de los ángeles, sino la simiente de Abrahán, para que Él pudiese ser hecho, como nosotros, sujeto a la tentación, pena, y muerte, que a través de Su conexión con la humanidad Él pudiese simpatizar con Sus criaturas caídas (se cita Heb. 2:16-18)".[4]
"(Cristo) dejó a un lado Su manto real, vistió Su divinidad con la humanidad, descendió del trono real, para que Él pudiese alcanzar las mismas profundidades del dolor y de la tentación humana, levantó nuestras naturalezas caídas, e hizo posible que nosotros seamos vencedores, los hijos de Dios, los herederos del reino eterno".[5]
"Muy pocos de nosotros comprenden cuán cercano se aproximó la naturaleza Divina de la humana en la persona de Jesús de Nazaret. Hablando en forma más apropiada, es imposible para nosotros aun el concebir la infinita condescendencia que fue necesaria para que el Hijo de Dios, el asociado con el Padre, pudiese aparecer en carne mortal y participar en experiencias humanas, con todos sus sufrimientos (pruebas) y debilidades. Cuán completamente esto fue llevado a cabo fue expresado por el apóstol en (Heb. 2:17) = "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos".
Solamente de esta manera pudo Él ser traído a sentir el poder de las tentaciones. No podemos suponer que las tentaciones a las cuales la humanidad está sujeta impresionarían a la Divinidad. Pero "Él fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros": consecuentemente Él tiene que haber participado de nuestra naturaleza. Si alguien piensa que esta expresión es demasiado fuerte, lean el verso 16 de (Hebreos 2): "Porque ciertamente no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán". Sabemos que Él estaba sujeto a la tentación, porque se dijo de Él, "Pues en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados". Las tentaciones tuvieron su poder con Jesús. Él sufrió con ellas, luchó contra ellas, y las venció. Hay poca simpatía en el pensamiento de que Jesús enfrentó nuestras tentaciones en Su capacidad y naturaleza divina. No habría sido más que una flor de cardo lanzada contra una montaña. En este sentido "Dios no puede ser tentado".
Pero cuando consideramos a nuestro Salvador en Su condición humillada, "menor que los ángeles", enfrentando exitosamente los ataques de Satanás y la malicia del hombre, y luchando con una debilidad innata; y cuando miramos abiertamente nuestra carrera llena de faltas y de derrotas, nos maravillamos, ¿cómo es que Él soportó "tal contradicción de los pecadores contra Él mismo?"... Su vida sin faltas bajo esas circunstancias se volvió una constante reprobación de nuestros pecados y también un estímulo para nuestras debilidades".[6]
(Cristo) oró por nosotros, para que la misma gracia que le daba fuerzas a Su corazón y ministraba Sus debilidades pudiese ser nuestra porción... La Redención... se hace necesaria a través de Su simpatía amorosa, Su asociación con el dolor y las debilidades humanas...".[7]
1890: "(después de citar Heb. 2:9,14-15)... Él... fue realmente alguien que compartió la carne y la sangre como nosotros, ¿y por qué? Para que Él pudiese saber en Su persona y fuese tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades".[8]
1891: "Él se emparentó a Sí mismo con la humanidad al tomar nuestra humanidad y hacerse uno de nosotros... aquello que le interesa a la humanidad, y aquello que la humanidad puede apreciar es el hecho que Él compartió de su naturaleza, sus intereses, sus alegrías y sus aflicciones".[9]
"Al compartir nuestra naturaleza, Su brazo humano abrazó a la raza caída".[10]
"Él tomó sobre Sí la carne pecaminosa para sufrir y morir por el hombre culpable".[11]
"... Él experimentó todas nuestras circunstancias de pruebas y debilidades".[12]
"Cristo mostró Su amor por el hombre caído dejando el Cielo de felicidad, el amor y el honor de los ángeles, para venir al mundo y encontrar al hombre en su condición caída".[13]
"Él tomó sobre Sí la naturaleza del hombre y fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa" y se hizo pecado por nosotros "para que nosotros pudiésemos ser la justicia de Dios en Él".[14]
"Pero muchos dicen que Jesús no era como nosotros, que Él no fue como nosotros somos en el mundo, que Él era divino, y por eso no podemos vencer como Él venció. Pero eso no es verdad. "Por-que ciertamente no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán"... Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza".[15]
"La gran obra de la redención pudo ser hecha por el Redentor solamente si Él tomó el lugar del hombre caído. Cuando Adán fue asaltado por el tentador, ninguno de los efectos del pecado estaban sobre él, sino que él estaba rodeado por las glorias del Edén. Pero no fue así con Jesús, porque, cargando las enfermedades de la humanidad degenerada, Él entró en el desierto para contender con el poderoso enemigo...".[16]
"... Él vistió Su divinidad con humanidad, se hizo a Sí mismo sin reputación, tomó sobre Sí la forma de un siervo, y fue hecho en semejanza de carne pecaminosa. Porque ciertamente Él no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán".[17]
1893: "... Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza... Él... fue hecho en semejanza de carne pecaminosa... sin pecado y exaltado por naturaleza, el Hijo de Dios consintió en tomar las vestiduras de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída".[18]
"Cuando Cristo vino a esta tierra, Él tomó la naturaleza del hombre. Él "fue hecho de la simiente de David de acuerdo a la carne" (Rom. 1:3). De su propia naturaleza dice David: "He aquí, en iniquidad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:5). Juan nos cuenta que Cristo, la Palabra, fue "hecho carne" (Juan 1:14), y Pablo nos cuenta que Él fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3).
La naturaleza que asumió Cristo, y las desventajas que Él tomó cuando Él vino a esta tierra a rescatar de las garras de Satanás lo que él había obtenido en la caída, son declaradas así por el apóstol:
"Porque ciertamente no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán. Por lo cual debía ser en todo semejante a Sus hermanos, para que Él pudiese ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas pertenecientes con Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo" (Heb. 2:16-17).
Así las Escrituras declaran tan claramente como pueden hacerlo las palabras, que cuando Cristo vino a la tierra Él tomó la naturaleza humana caída y pecaminosa. Él fue "hecho en todas las cosas como Sus hermanos". Él "fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros" (Heb. 4:15). Al así hacerlo, Él se colocó a Sí mismo en el lugar del hombre...
Al tomar la naturaleza humana, Cristo no se hizo pecador. "Él asumió la naturaleza humana, llevó las enfermedades y la degeneración de la raza". "Él tomó la naturaleza del hombre, capaz de ceder a la tentación". Él "tomó la humanidad con todas sus desventajas".[19]
"Él vino en "semejanza de carne pecaminosa". Él fue en todas las cosas "hecho como Sus hermanos". Él fue tentado en todos los puntos "así como lo somos nosotros". Él tomó la naturaleza humana, con sus debilidades y desventajas".[20]
"Él tomó la naturaleza humana con todas sus desventajas".[21]
1894: "Después de citar (Rom. 8:3-4)... Cristo vino a la tierra en la forma de un hombre pecaminoso...".[22]
"(La escalera de Jacob) es una representación de Cristo. Él vino a nuestra tierra y se encontró con el hombre donde este estaba; a través de Sus propios méritos Él conectó al hombre desvalido con el Dios infinito; a través de Su propio sacrificio Él atrajo a la raza caída hacia Sí...".[23]
1895: "Jesús era uno con el Padre, y reveló la perfección de Dios, y sin embargo Él vino al mundo en semejanza de carne pecaminosa...".[24]
"¿Pero quién guardó los mandamientos? Jesús Cristo. ¿Y quién puede hacerlo nuevamente, aun en carne pecaminosa?[25]
1896: "(No repetiremos aquí este sermón que fue copiado a medida que Prescott lo iba diciendo en el domingo en la noche, 31 de Octubre de 1895, en la reunión de Armadale. Él contenía 25 declaraciones diciendo que Cristo vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre, y dos declaraciones diciendo que Cristo no vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán. Para el sermón y los comentarios de Ellen White sobre él, ver página xy. Destacamos con interés que al mes siguiente la misma Ellen White publicó su propia aprobación en relación a la posición de Prescott. Ver más abajo).[26]
"(Cristo) identificó Sus intereses con aquellos de la humanidad caída. Sus debilidades fueron Sus debilidades. Sus necesidades fueron Sus necesidades... El Hijo de Dios, teniendo una humanidad sobre Sí, vivió en nuestro mundo como un agente humano. Él pisó el terreno que el hombre tiene que pisar".[27]
"(Cristo) viviendo la vida de Dios en carne pecaminosa para que el pecador pudiera vivir después de Él en carne pecaminosa".[28]
"Pero esta significaría una vida de dolor y tentación en carne pecaminosa... (para) pasar por cada dolor y tentación de carne pecaminosa...".[29]
"No se olviden que el misterio de Dios no es Dios manifestado en carne no pecaminosa, sino que Dios manifestado en carne pecaminosa. Nunca podría haber algún misterio a respecto de Dios manifestándose a Sí mismo en carne no pecaminosa, en uno que no tenga ninguna conexión con el pecado. Esto sería suficiente. Pero que Él pueda manifestarse a Sí mismo en carne cargada con pecado y con todas las tendencias para pecar, así como lo es la nuestra, eso sí que es un misterio".[30]
Esta expresión sorprendente, carne cargada con pecado, que Jones usó cuatro veces en este articulo, tal vez pueda ser visto como un ejemplo de por qué Ellen White sintió que fuese necesario de advertir a Jones acerca de crear impresiones erradas al usar un lenguaje muy fuerte (en su tratamiento de otro asunto, justificación). (Aparentemente Jones tenía la tendencia de exagerar su caso)[31]
1897: "Así Él se identificó a Sí mismo con la raza caída, pecaminosa...".[32]
"... Cristo... se humilló en la forma de carne humana...".[33]
"Vestido en las vestiduras de la humanidad, el Hijo de Dios bajó al nivel de aquellos que Él quería salvar. En Él no había engaño o pecaminosidad; Él fue siempre puro e incontaminado, a pesar de que Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa".[34]
"Él tomó la naturaleza humana. Él se hizo carne aun como somos nosotros... Cada tentación que podía ser traída contra la humanidad caída, Él la enfrentó y la venció... Si Él no hubiese sido totalmente humano, Él no podría haber sido nuestro substituto...
Como hijo del primer Adán, nosotros compartimos la naturaleza decadente (moribunda) de Adán".[35]
1898: "... fue necesario... que la Palabra se hiciese carne, y no solamente que fuese hecha carne, sino que debía llevar el mismo tipo de carne. Y así Dios envió a Su Hijo "en semejanza de carne pecaminosa...".[36]
1899: "El hombre tiene que ser alcanzado (encontrado) en sus debilidades, y Cristo tomó esas debilidades para poder alcanzarlo (encontrarlo). La vida de Dios tiene que ser revelada al hombre, pero tiene que ser hecho por un ser sujeto a todas las debilidades y aflicciones del hombre".[37]
"Como Hijo del hombre, Él estaba sujeto a las debilidades que han sido acarreadas sobre la raza a través de la degeneración, personal y heredada, de las sucesivas generaciones de los malhechores".[38]
1900: "Al descender del trono de gloria que tenía Cristo con el Padre antes que el mundo fuese, para tomar sobre Sí mismo la semejanza de carne pecaminosa, fue que la humanidad pudo ser alcanzada donde ésta estaba en su estado inferior..."[39]
"Él vistió Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese llevar todas las enfermedades y soportar todas las tentaciones de la humanidad".[40]
"Las únicas condiciones sobre las cuales ese regalo podía realmente ser hecho fue primero, dando todo lo que Él poseía; segundo, descendiendo al nivel de "carne pecaminosa"; y tercero, Su unión con la naturaleza humana... Él fue hecho en semejanza de "carne pecaminosa"".[41]
"Jesús vino al mundo como un ser humano para que Él pudiese conocer a los seres humanos, y acercarse a ellos en sus necesidades...
Adán fue tentado por el enemigo, y cayó. No fue el pecado que habitaba en él que lo hizo ceder; porque Dios lo hizo puro y recto, a Su propia imagen. Él era tan sin falta como los ángeles delante del trono. No habían en él principios corruptos, ni tendencias hacia el mal. Pero cuando Cristo vino a enfrentar las tentaciones de Satanás, Él llevó (cargó) "la semejanza de carne pecaminosa".[42]
"Cuando el pecado de Adán hundió a la raza en una miseria sin esperanza, Dios debería haberlo cortado de entre los seres vivientes... Pero Él no hizo eso. En vez de desterrarlos de Su presencia, Él vino aún más cerca de la raza caída. Él dio a Su Hijo para que sea hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne... A través de Su nombramiento Él ha colocado en Su altar un Abogado vestido con nuestra naturaleza".[43]
El estudiante que ha leído declaraciones de escritores adventistas, para los efectos de que cuando Adán pecó Dios se separó (retiró) de la raza humana, será interesante analizar el contraste entre ese punto de vista y las palabras de Ellen White que dicen que "Él vino aún más cerca de la raza caída". (Estos dos puntos de vista no pueden ser reconciliados)[44]
"Al hacer esto, Cristo aceptó el desafío en las mismas condiciones y con el mismo ambiente que acompaña los esfuerzos humanos; Él vino "en semejanza de carne humana".
Cuando Adán pecó, él estaba en la semejanza de Dios, pero no había una excusa para su pecado, porque Cristo vino en la misma semejanza de carne dominada por el pecado, y en esa carne Él resistió lo malo.[45]
1903: "(Cristo) tomó la humanidad, uniendo al ofensor con Su naturaleza divina...".[46]
"(Dios) lo dio a Él a la raza caída".[47]
"(Cristo) supo por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad...".[48]
"Pero al colocar Su mano sobre el leproso, Jesús no se contaminó... Jesús, viniendo habitar en la humanidad, no recibió polución".[49]
"Jesús fue en todas las cosas hecho como Sus hermanos. Él se hizo carne, aun como nosotros somos...
Cristo es la escalera que Jacob vio, la base descansando en la tierra... Si esa escalera hubiese fallado en un único peldaño en tocar la tierra, nosotros estaríamos perdidos. Pero Cristo nos alcanzó donde nosotros estamos. Él tomó nuestra naturaleza y venció, para que nosotros tomando Su naturaleza podamos vencer. Hecho "en semejanza de carne pecaminosa", Él vivió una vida sin pecado".[50]
"(Jesús) tomó nuestra naturaleza sobre Sí mismo, y fue sujeto a nuestras tentaciones y enfermedades".[51]
"... en lo sucesivo la iglesia tendría que mirar hacia atrás hacia un Salvador que vino; que vivió en carne pecaminosa...".[52]
1904: "... Él que fue Comandante de todo el cielo dejó a un lado Su manto real y Su corona real, y comprendiendo el desamparo de la raza caída, vino a esta tierra en naturaleza humana para hacer posible que nosotros unamos nuestra humanidad con Su divinidad".[53]
"Porque nosotros compartimos carne y sangre, y heredamos sus debilidades, Él compartió nuestra naturaleza...".[54]
"...Cristo, para revelar el amor de Su Padre, tomó sobre Sí mismo nuestra carne, unió la humanidad con la divinidad, se sujetó a todos nuestros dolores y penas... "Él mismo tomó nuestras enfermedades..."".[55]
"Cristo se degradó (doblegó) para tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana, para que Él pudiese alcanzar a la raza caída y levantarla".[56]
Notas: