La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 12

1897 - 1915 El Periodo Posterior a la Carta Baker

Ellen White continuó escribiendo y publicando, después de haber escrito la carta Baker, hasta el año 1915. Durante los 18 años desde 1897 hasta su muerte (16-07-1915), es el motivo de nuestra búsqueda en este capítulo. Mantengamos en mente, a medida que avanzamos, las siguientes preguntas:

Si en su carta a W. L. H. Baker en el año 1895 Ellen White había tomado la posición de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán, ¿por qué continuó ella expresando la posición opuesta, sin calificación, en más de 75 cartas separadas, manuscritos, libros y artículos en revistas publicados durante los años 1897-1915?[1]

¿Por qué no levantó ella la voz en protesta contra las opiniones expresadas frecuentemente de otros líderes de la iglesia de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre, que fueron publicadas durante esos mismos años, a menudo en artículos cercanos a los suyos en las páginas de los diarios de la iglesia?

¿Por qué ella no hizo arreglos para que se publicase la carta Baker, de tal manera que el consejo correctivo que ella supuestamente le estaba dando a Baker pudiese haber sido de provecho para otros líderes de la iglesia?

¿Por qué ningún intérprete vino en su ayuda durante esos años, para ayudarla explicándole al mundo lo que realmente ella quiso decir, pero que no pudo encontrar las palabras para decirlo correctamente?

La evidencia en las próximas páginas parecen indicar que la creencia de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre estaba creciendo en la iglesia durante esos años, y no estaba disminuyendo. No encontramos ninguna sugestión de que esto fuese una materia concerniente a ella.

1897: "... porque solamente la Divinidad puede ser eficaz en la restauración del hombre de la mordedura venenosa de la serpiente, el propio Dios en Su único Hijo, asumió la naturaleza humana y en la debilidad de la naturaleza humana sostuvo el carácter de Dios, vindicó Su santa ley en cada punto en particular".[2]

"Y así como Jesús fue en carne humana, así quiere Dios que sean Sus seguidores".[3]

"Él estaba sujeto a las debilidades de la humanidad".[4]

"Él sabía que el enemigo vendría a cada ser humano, para tomar ventaja de las debilidades hereditarias... Y pasando sobre el terreno que el hombre tiene que atravesar... Cristo preparó el camino para que nosotros ganemos la victoria".[5]

"Como el Príncipe de la Vida en carne humana, Él enfrentó al príncipe de las tinieblas... Cada tentación que pudiese ser traída contra la humanidad caída, Él la enfrentó la venció. Si Él no hubiese sido completamente humano, Cristo no hubiera podido ser nuestro substituto... Cristo no hizo nada que la naturaleza humana no pueda hacer si comparte la naturaleza divina".[6]

"Él se vistió a Sí mismo en el vestido de la humanidad, y vivió la vida del hombre desde el mismo comienzo... Cristo asumió la humanidad, con toda su humillación y servicio...".[7]

"En el don de Su Hijo como un substituto y seguridad por el hombre caído, es un eterno testimonio para el mundo, para el universo celestial, y para los mundos no caídos. La sabiduría del propósito divino ha velado en misterio la historia del periodo terrestre de la vida de Cristo. Las palabras no pueden expresar la grandiosidad del amor de Dios por el hombre, pero Cristo lo ha revelado en Su vida en la humanidad. Solamente por Sí mismo asumiendo la naturaleza humana y descendiendo a las mismas profundidades de la miseria humana, pudo Él levantar la raza humana de su oscuridad y desespero".[8]

"Él sabía por experiencia cuáles eran las debilidades de la humanidad...".[9]

"Para que la familia humana no pudiese tener ninguna excusa en la tentación, Cristo se hizo uno con ellos".[10]

"Su humillación no consistió en una baja estima de Su propio carácter y calificaciones, sino en humillarse a Sí mismo hasta la humanidad caída, para poder levantarlos con Él a una vida más alta".[11]

"La naturaleza humana de Cristo era como la nuestra...".[12]

"La naturaleza humana de Cristo era como la nuestra...".[13]

"Cristo se degradó para tomar la naturaleza humana para que Él pudiese revelar los sentimientos de Dios hacia la raza caída. La Divinidad y la humanidad combinadas fueron traídas al alcance de todos, para que el hombre caído pudiese revelar la imagen de Dios. Cristo asumió nuestra naturaleza para deshacer los falsos principios de Satanás".[14]

"Obedeciendo a favor del hombre, Él fue colocando al hombre caído en terreno ventajoso con Dios. En Su naturaleza humana Jesús dio evidencia que en cada tentación con que Satanás puede asaltar al hombre caído, hay ayuda para él en Dios... Jesús permaneció en la naturaleza humana como un conquistador a favor de la raza caída".[15]

"Como el Redentor del mundo, Él entiende todas las experiencias que la humanidad tiene que pasar".[16]

"(Cristo) sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad, cuáles son sus deseos, y dónde está la fuerza de sus tentaciones; porque Él fue tentado en todos los puntos como lo somos nosotros, "pero sin pecado"".[17]

"Cristo... tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada".[18]

"Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída... Él estaba sujeto a las enfermedades y debilidades de la carne con las cuales la humanidad se enfrenta...".[19]

"No debiera haber la más mínima sospecha en relación a la perfecta libertad (ausencia) de la pecaminosidad en la naturaleza humana de Cristo".[20]

"Infinitamente superior en todo respecto a Boaz, y sin embargo Él se degradó para casarse con la raza perdida".[21]

"Él tomó nuestra naturaleza pecaminosa, y nuestra carne pecaminosa...".[22]

"Cristo descendió aun hasta las más profundas debilidades humanas...".[23]

"La palabra fue hecha perfecta carne en Adán, pero en Cristo la palabra fue hecha carne caída. Cristo descendió hasta el fondo, y ahí está la carne Palabra, carne pecaminosa".[24]

"... si podemos confesar con nuestra boca al Señor Jesús, que Él ha venido en nuestra carne... seremos salvos".[25]

"... Dios tomó sobre Sí mismo carne pecaminosa... (Cristo) vino en humanidad caída...".[26]

"Comenzamos con el verso 9: "Vemos a Jesús". ¿Dónde estamos mirando? (Voz) "Al hombre en su estado caído". Si, nuestra mirada está dirigida al primer dominio del hombre; a medida que miramos, lo vemos caer, y, aun mirando, vemos a Jesús tomando las condiciones del hombre caído...".[27]

"Cristo ha tomado todas nuestras debilidades sobre Sí mismo...".[28]

"En semejanza de carne pecaminosa, Él descendió hasta las mismas profundidades de las condiciones del hombre caído, y fue obediente hasta la muerte, aun la ignominiosa muerte de la cruz".[29]

"Él vino en semejanza de carne pecaminosa para demostrar ante todos en la controversia, que era posible que el hombre en la carne guardase la ley. Él demostró esto guardándola Él mismo. En nuestro plano de existencia, y en nuestra naturaleza, Él entregó una obediencia tal a cada principio y precepto, que el ojo de la propia Omnisciencia no pudo detectar ninguna imperfección en eso. Toda Su vida fue una transcripción de esa ley, en su naturaleza espiritual, y en su santidad, en sus buenas y justas demandas. Él condenó así el pecado en la carne, viviendo Él mismo en la carne y no cometiendo ningún pecado, mostrando que era posible que el hombre así viviese".[30]

"Que el Hijo de Dios dejase a un lado toda Su gloria y tomase sobre Sí la forma del hombre pecaminoso... es un asunto merecedor de un estudio más intenso (superior)".[31]

1898: "Al tomar nuestra naturaleza, Él se unió a Sí mismo a nosotros a través de las edades eternas".[32]

"Él asumió la naturaleza humana, para que Él pudiese elevar a la familia humana... Su acción ha sido a favor del mundo caído".[33]

"El Señor de gloria vistió Su divinidad con humanidad, y vino a nuestro mundo para soportar la negación de Sí mismo y el sacrificio de Sí mismo, para que la imagen moral de Dios pudiese ser restaurada en el hombre".[34]

"Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo de su pecado".[35]

"Fue la compasión que Lo llevó a vestir Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese tocar la humanidad. Esto Lo llevó a manifestar una ternura y una simpatía sin paralelo por el hombre en su condición caída".[36]

"Jesús se hizo... hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Él fue un hombre entre los hombres".[37]

"Él dejó las cortes reales del cielo, y vistió Su divinidad con humanidad, para que la humanidad pudiese tocar a la humanidad, y para que la divinidad pudiese dejar el poder de Dios a favor de la raza caída".[38]

"Él (Dios) Lo dio (a Cristo) a la raza caída".[39]

"Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado".[40]

"A pesar de que los pecados de un mundo culpable pesaban sobre Cristo, a pesar de la humillación que implicaba el tomar sobre sí nuestra naturaleza caída, La voz del cielo lo declaró Hijo del Eterno".[41]

"Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, no pesaba sobre él ninguno de los efectos del pecado. Gozaba de una plenitud de fuerza y virilidad, así como del perfecto vigor de la mente y el cuerpo. Estaba rodeado por las glorias del Edén, y se hallaba en comunión diaria con los seres celestiales. No sucedía lo mismo con Jesús cuando entró en el desierto para luchar con Satanás. Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación.

Muchos sostienen que era imposible para Cristo ser vencido por la tentación. En tal caso, no podría haberse hallado en la posición de Adán; no podría haber obtenido la victoria que Adán dejó de ganar. Si en algún sentido tuviésemos que soportar nosotros un conflicto más duro que el que Cristo tuvo que soportar, él no podría socorrernos. Pero nuestro Salvador tomó la humanidad con todo su pasivo. Se vistió de la naturaleza humana, con la posibilidad de ceder a la tentación. No tenemos que soportar nada que él no haya soportado".[42]

"Así como la imagen de la serpiente destructora fue alzada para sanar al pueblo, un ser "en semejanza de carne de pecado" iba a ser el Redentor de la humanidad".[43]

"Jesús fue hecho en todo semejante a sus hermanos. Se hizo carne, como somos carne. Tuvo hambre y sed, y sintió cansancio. Fue sostenido por el alimento y refrigerado por el sueño. Participó de la suerte del hombre, aunque era el inmaculado Hijo de Dios. Era Dios en la carne. Su carácter ha de ser el nuestro. El Señor dice de aquellos que creen en él: "Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.'

Cristo es la escalera que Jacob vio, cuya base descansaba en la tierra y cuya cima llegaba a la puerta del cielo, hasta el mismo umbral de la gloria. Si esa escalera no hubiese llegado a la tierra, y le hubiese faltado un solo peldaño, habríamos estado perdidos. Pero Cristo nos alcanza donde estamos. Tomó nuestra naturaleza y venció, a fin de que nosotros, tomando su naturaleza, pudiésemos vencer. Hecho "en semejanza de carne de pecado," vivió una vida sin pecado. Ahora, por su divinidad, echa mano del trono del cielo, mientras que por su humanidad llega hasta nosotros. El nos invita a obtener por la fe en él la gloria del carácter de Dios. Por lo tanto, hemos de ser perfectos, como nuestro "Padre que está en los cielos es perfecto".[44]

"En sí mismo el acto de consentir en ser un hombre no sería un acto de humillación si no fuese por el hecho de la exaltada preexistencia de Cristo, y de la condición caída del hombre... (Él) vistió Su divinidad con humanidad para que pudiese alcanzar al hombre donde éste estaba...".[45]

"El Señor Jesús Cristo tomó sobre Sí la forma de hombre pecaminoso, vistiendo Su divinidad con humanidad".[46]

"Para salvar a la humanidad caída, el Hijo de Dios tomó la humanidad sobre Sí... Él consintió en una unión actual con el hombre... Cristo en realidad se unió la ofensiva naturaleza del hombre con Su propia naturaleza no pecaminosa, porque a través de este acto de condescendencia, Él estaría apto a derramar Su sangre a favor de la raza caída".[47]

"El Señor Jesús Cristo dejó Sus riquezas y Su esplendor en las cortes celestiales y tomó la humanidad sobre Sí mismo para que Él pudiese cooperar con la humanidad en la obra de levantarla".[48]

"Cristo vistió Su divinidad con humanidad para que Él pudiese asociarse con la raza caída... Dios ha querido que Su único Hijo viniese en la forma humana para permanecer a la cabeza de la raza caída...".[49]

1899: "... Él tomó nuestra naturaleza, y en ella vivió una vida de perfecta obediencia".[50]

"Él se conmovió tanto con los pobres pecadores que Él dejó las cortes del cielo y dejó a un lado Sus mantos de realeza, se humilló a Sí mismo en la humanidad, para que pudiese ser conocedor de las necesidades de los hombres, y ayudarlos a levantarse sobre la degeneración de la caída".[51]

"... Él dejó a un lado Su corona, y se desvistió a Sí mismo de Su manto real, para tomar sobre Sí la naturaleza humana, para que la humanidad pudiese tocar la humanidad. Como el Redentor del mundo, Él pasó por todas las experiencias por las cuales nosotros tenemos que pasar. Él se encontró a Sí mismo en forma de hombre".[52]

"Cristo tomó sobre Sí la forma del hombre pecaminoso, vistiendo Su divinidad con humanidad. Pero Él era santo, así como Dios es santo. Él fue el que llevó los pecados no necesitando de expiación. Si Él no hubiese sido inmaculado o sin mancha, Él no podría haber sido el Salvador de la humanidad. Uno con Dios en pureza y santidad, Él estaba apto para hacer una propiciación por los pecados del mundo".[53]

"El Hijo de Dios vistió Su divinidad con humanidad, para que la humanidad pudiese tocar la humanidad, y la divinidad dejase el trono del Infinito".[54]

"El Comandante de todo el cielo, se humilló a Sí mismo para permanecer a la cabeza de la humanidad caída...".[55]

"... Su único Hijo, uno igual con Sí mismo, debería degradarse hasta la naturaleza humana y alcanzar al hombre donde éste estaba".[56]

"Cristo declaró... no violaré ningún principio de la naturaleza humana".[57]

"Él que era sin pecado, la perfección del cielo, vino a nuestro mundo en semejanza humana para alcanzar la humanidad. Cuando Él vino se colocó a Sí mismo entre los pobres y entre los sufridores, para que pudiese conocer la humanidad caída...".[58]

"Él, la majestad del cielo, se despojó a Sí mismo de Su gloria, y vistió Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese pasar por aquello que la humanidad tiene que pasar".[59]

"La identidad de Cristo con el hombre será siempre el poder de Su influencia. Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Él podría haberse alejado de los seres caídos. Él podría haberlos tratado como los pecadores merecen ser tratados. Pero en vez de eso, Él estuvo aún más cerca de ellos".[60]

"Él soportó cada prueba que el hombre jamás será llamado a soportar. Él enfrentó todas las tentaciones que el hombre enfrentaría en su experiencia de vida".[61]

1900: "Él ni siquiera tomó la forma de un ángel. "Ciertamente", el apóstol dice, "Él no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que tomó sobre Sí la simiente de Abrahán".

La Divinidad tomó la humanidad, para que la humanidad pudiese tocar la humanidad. Él mostró que la humanidad puede guardar la ley".[62]

"A favor de los seres que Él había creado, que se habían convertido en una raza caída a través del pecado, Él descendió del trono que ocupaba como Príncipe del cielo, y se vistió a Sí mismo con las vestiduras de la humanidad".[63]

"Él llevó las debilidades de la humanidad".[64]

"Cristo se degradó para tomar la naturaleza del hombre, para que Él pudiese revelar los sentimientos de Dios hacia la raza caída. El poder divino fue traído al alcance de todos, para que los seres humanos pecadores pudiesen revelar la imagen de Dios".[65]

"Cristo, que conectó la tierra con el cielo, es la escala (de Pedro). La base está plantada firmemente en la tierra en Su humanidad; la parte superior alcanza el trono de Dios en Su divinidad. La humanidad de Cristo abraza la humanidad caída...".[66]

"El Señor de la vida y de la gloria se humilló a Sí mismo para compartir la naturaleza humana, para que en Él y a través de Él los hijos e hijas caídos de Adán pudiesen ser unidos con Dios".[67]

"... vistiendo Su divinidad con humanidad... Él vino para vivir entre la humanidad caída...".[68]

"Él vistió Su divinidad, para que Él pudiese llevar todas las enfermedades y soportar todas las tentaciones de la humanidad".[69]

"Jesús vino al mundo como un ser humano para que Él pudiese conocer a los seres humanos... Adán fue tentado por el enemigo, y cayó. No fue el pecado que habitaba en él que hizo con que él cediera; porque Dios lo hizo puro y recto, a Su propia imagen. Él era tan inmaculado como los ángeles ante el trono. No habían en él principios corruptos, ninguna tendencia hacia el mal. Pero cuando Cristo vino para enfrentar las tentaciones de Satanás, Él llevó la "semejanza de carne humana".[70]

(El estudiante haría bien en leer este pasaje varias veces, lentamente y con reflexión, dándole mucha atención al contraste dado al uso de la palabra "pero").

"Cristo en realidad unió la ofensiva naturaleza del hombre con Su propia naturaleza sin pecado".[71]

"Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza caída y sufridora del hombre, degradada y contaminada (manchada) por el pecado".[72]

"Él (Dios) dio a Su Hijo para que sea hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne".[73]

"Jesús fue afligido en todas las aflicciones de la humanidad".[74]

"Cristo se hizo uno con la familia humana... Así Él les aseguró Su completa identificación con la humanidad".[75]

"La naturaleza caída del hombre es como el zarcillo de la vid agarrándose del rastrojo y de los desperdicios. Pero Cristo es representado como descendiendo del cielo y tomando la naturaleza del hombre, haciendo así posible que el brazo humano de Cristo abrazase al hombre caído...".[76]

"Toda la familia humana de Dios que Cristo ha tomado en estrecha relación con Su propia humanidad... ".[77]

"Cuando el pecado de Adán hundió a la raza en una miseria sin esperanza, Dios podría haberse alejado de los seres caídos... Pero Él no hizo eso. En vez de desterrarlos de Su presencia, Él vino aún más cerca de la raza caída. Él dio a Su Hijo para que sea hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... En todas las aflicciones de la humanidad Él estaba afligido".[78]

"Aquel cuerpo fue Su cuerpo de carne pecaminosa, tomado en las entrañas de Su virgen madre, y teniendo en sí misma todas las propensiones a pecar que tiene la carne de todos los hijos de Adán. Nosotros no solamente fuimos hechos "en semejanza de carne pecaminosa", (Rom. 8:3), sino que Él llevó (cargó) la carne pecaminosa. La semejanza no fue meramente externa. Su carne fue la misma que tiene toda la humanidad; porque Él "fue hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne". Cada crimen en el catálogo (en la lista de ancestrales de Cristo) fue manifestado entre aquellos de entre los cuales Jesús recibió Su herencia de la carne. Dios preparó ese cuerpo en el cual Él sería "en todas las cosas" "semejante a Sus hermanos", de "la simiente de Abrahán", compartiendo "la carne y la sangre". (Heb. 2:14-17). ¿Otros heredaron tendencias corruptas en la carne? Así fue con Él. ¿Fueron los ancestrales de otros codiciosos, ávidos, adúlteros, dados al placer? Así fue la suya. Él fue hecho como nosotros, para que Él pudiese hacernos como Él es.

Pero, aunque teniendo la carne, con todas sus tendencias pecaminosas, Él no pecó. La fe viviente hizo con que el Espíritu de Dios dominase sobre todas las tendencias carnales".[79]

"Él trajo la divinidad de las cortes de gloria en (dentro) la humanidad caída".[80]

"Por Su nuevo nacimiento Él descendió hasta la "semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3). Él fue "hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne". (Rom. 1:3). Todos saben de qué pecados eran culpables David, sus ancestrales y su posteridad.[81]

"Cuando nosotros dijimos que creíamos que Cristo nació en humanidad caída, ellos nos representarían como si nosotros estuviésemos diciendo que Cristo pecó, a pesar del hecho de que nosotros declaramos nuestra posición de una forma tan clara que pareciera que nadie podría mal interpretarla.

Su punto teológico a este respecto en particular parece ser este: ellos creen que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes que él cayese; entonces Él tomó la humanidad como era en el jardín del Edén, y esta humanidad era santa, y esta fue la humanidad que Cristo tenía; y ahora, ellos dicen, que ha llegado el tiempo particular para nosotros para que seamos santos en ese sentido, y entonces tendremos "fe trasladadora", y nunca moriremos".

Una descripción concisa del Movimiento de la Carne Santa se encuentra en 2MS:35 = "Una enseñanza fanática empleado por sus partidarios "La Doctrina de la Carne Santa", comenzó en 1900 en Indiana desviando al presidente de la conferencia y varios obreros. Reclamando de que cuando Cristo pasó por la agonía del Getsemaní, Él obtuvo carne sana tal como la que tenía Adán antes de la caída. Esta teoría alega que aquellos que siguen al Salvador también tienen que adquirir el mismo estado de impecabilidad física como una preparación esencial para la traslación. Testigos oculares dicen que en sus servicios los fanáticos provocaban una gran excitación a través del uso de instrumentos musicales tales como órganos, flautas, violines, tamboriles, cuernos, y aun un gran bombo de bajos. Como buscaban una manifestación de orden físico, gritaban y oraban y cantaban hasta que alguien en la congregación caía postrado e inconsciente, de su asiento. Uno o dos personas que recorrían el pasillo de un extremo a otro con ese propósito, arrastraban al que había caído hasta el escenario. Entonces aproximadamente una docena de personas se reunían en torno del cuerpo postrado, algunos cantando, algunos gritando, y algunos orando, todos al mismo tiempo. Cuando la persona volvía en sí, era contado entre los que habían pasado a través de la experiencia del Getsemaní, había obtenido carne santa, y tenía fe trasladadora. Después, aseguraban, él no podría pecar y nunca moriría...".

1901: "Dios creó a Adán puro y noble, pero a través de la indulgencia del apetito él cayó. A pesar del gran abismo abierto entre Dios y el hombre, Cristo amó al pecador desamparado. Él dejó Su trono real, vistió Su divinidad con humanidad, y vino a nuestro mundo a unir el abismo que el pecado había hecho, y para unir el poder divino con la debilidad humana...".[82]

"Él tomó Su posición a la cabeza de la humanidad tomando la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre".[83]

(Note que Ellen White no iguala naturaleza pecaminosa con pecaminosidad).

"Él dejó a un lado Su corona y su manto real, y descendió de Su alto comando para tomar Su lugar a la cabeza de la raza caída. Vistiendo Su divinidad con humanidad, Él vino a un mundo todo marchito y arruinado con la maldición, para hacerse uno con la humanidad...".[84]

"Nosotros estamos rodeados de enfermedades de la humanidad. Así fue Cristo. Para que Él pudiese a través de Su propio ejemplo condenar el pecado en la carne, Él tomó sobre Sí mismo la semejanza de carne pecaminosa".[85]

"Como un representante de la raza caída, Cristo pasó sobre el terreno en el cual Adán tropezó y cayó".[86]

"Él (Cristo) asumió la naturaleza humana, y sus enfermedades, sus debilidades, sus tentaciones".[87]

""Él fue hecho en semejanza de hombre"; "encontrado en la forma de un hombre". Él (Cristo) fue en todas las cosas como nosotros".[88]

"La naturaleza de Dios, cuya ley ha sido transgredida, y la naturaleza de Adán, el transgresor, se encontraron en Jesús, el Hijo de Dios, y el Hijo del hombre".[89]

"Para mantener Su gloria velada como hijo de la raza caída, esta fue la más severa disciplina, a la cual el Príncipe de la vida se sujetó a Sí mismo".[90]

"Dejando a un lado Su corona real, Él condescendió en descender, paso a paso, al nivel de la humanidad caída".[91]

"Uno de los factores más potentes a través del cual la humanidad es vencida por el pecado, es el hecho de vivir en carne pecaminosa, obtenida a través de muchas generaciones de ancestrales pecadores. Pero aquellos que ceden al pecado ahora es sin excusa; porque Cristo habitando en la carne que se ha debilitado por cuatro mil años de degeneración... fue entonces enviado "en semejanza de carne pecaminosa"...".[92]

"Cristo ha venido en carne, mi carne, ¿Por qué? ¿Es porque yo soy muy bueno? Oh no, sino porque no hay carne buena en la cual Cristo pudiese venir".[93]

"¿Con quién se deleitó en habitar? Con los pecadores, tomando en Sí mismo la carne pecaminosa, viniendo en tu carne y en la mía...".[94]

"(El Señor) envió a Cristo en semejanza de carne pecaminosa... Él ha condenado el pecado en la carne, mostrando que aun en carne pecaminosa Él puede vivir una vida sin pecado".[95]

"¿Hay alguien que dude de la realidad de Cristo viniendo a vivir en carne pecaminosa, y mostrándose a Sí mismo como Maestro? Todos creemos en eso... Cristo tiene poder sobre la carne, y lo demostró cuando vino en semejanza de carne pecaminosa, y condenó el pecado en la carne...".[96]

(En este sermón en la noche del 16 de Abril de 1901, en la Sesión de la Conferencia General en Battle Creek, se le solicitó a Waggoner que respondiese la siguiente pregunta: ¿Nació aquella Cosa Santa de la virgen María en carne pecaminosa, y tuvo esa carne, con las mismas malas tendencias, que contender como lo hace la nuestra?

Waggoner gastó toda la noche, rechazando firmemente la idea de que Cristo no había venido en carne pecaminosa, como la falsa doctrina Católica de la inmaculada concepción, y afirmando repetidamente que Cristo vino a la tierra en carne pecaminosa. Todo el sermón puede ser visto en el General Conference Bulletin de 1901, páginas 403-408. Sería imposible citar aquí todo el sermón, pero las próximas líneas han sido extraídas del mismo).

"... después de hablar la última noche que estuve aquí, me hicieron llegar dos preguntas, las cuales quiero leer ahora. Una de ellas es esta: "¿Nació aquella Cosa Santa de la virgen María en carne pecaminosa, y tuvo esa carne, con las mismas malas tendencias, que contender como lo hace la nuestra?

... Antes que continuemos con este texto, déjenme mostrarles qué es lo que está inserido en esta pregunta. Ustedes ya lo tienen en mente. ¿Nació aquella Cosa Santa de la virgen María en carne pecaminosa, y tuvo esa carne, con las mismas malas tendencias, que contender como lo hace la nuestra? ¿Alguna vez han escuchado la doctrina Católica romana de la inmaculada concepción? ¿Y ustedes saben lo que eso significa? Algunos de usted posiblemente han escuchado acerca de ella, y significa que Jesús Cristo nació sin pecado. Ese no es todo el dogma católico. La doctrina de la inmaculada concepción es que María, la madre de Jesús, nació sin pecado. ¿Por qué? Ostensiblemente para magnificar a Jesús; pero en realidad es el trabajo del maligno para colocar un gran abismo entre Jesús el Salvador de los hombres, y el hombre a quien Él vino a salvar, de tal manera que uno no pueda pasar hacia el otro. Eso es todo.

Necesitamos establecer, cada uno de nosotros, si estamos fuera de la iglesia de Roma o no. Existen muchos que ya han dado ese paso, pero estoy seguro de que, cada alma que está aquí en esta noche, desea conocer el camino de la verdad y de la justicia... y que no existe aquí ninguno que inconscientemente esté muy ajustado a los dogmas del papado, que no desee liberarse de ellos.

¿No ven ustedes que la idea de que la carne de Jesús no era igual a la nuestra (porque nosotros sabemos que es pecaminosa) necesariamente envuelve la idea de la inmaculada concepción de la virgen María? En realidad, en Él no había pecado, pero el misterio de Dios manifestado en la carne, la maravilla de las edades, la maravilla de los ángeles, aquella cosa que aún tiene el deseo de entender, y que ellos no consiguen tener una clara idea, solo de la manera en que ellos han sido enseñados por la iglesia, es la perfecta manifestación de la vida de Dios en la pureza sin mancha en medio de carne pecaminosa. Oh, eso es maravilloso, ¿no es verdad?

Supongamos que comenzamos con la idea, por un momento, de que Jesús estuvo tan separado de nosotros, esto es, tan diferente de nosotros que Él no tuvo en Su carne nada con lo cual contender. Era carne no pecaminosa. Entonces, desde luego, usted puede ver cómo el dogma Católico Romano de la inmaculada concepción se hace necesario...

... Él estableció la voluntad de Dios en la carne, y estableció el hecho que la voluntad de Dios puede ser hecha en cualquier ser humano, en carne pecaminosa...

... Entonces nosotros no tendremos que luchar más contra la carne, sino que aquella vida sin pecado que hemos apartado (rechazado) por medio de la fe y que se manifestó en nuestros cuerpos pecaminosos, entonces continuará por medio de la simple fe a través de toda la eternidad en el cuerpo no pecaminoso. Eso quiere decir, cuando Dios ha dado este testimonio al mundo de Su poder de salvar hasta lo sumo, de salvar seres pecaminosos, y de vivir una vida perfecta en carne pecaminosa, entonces Él removerá las desventajas (incapacidades) y nos dará mejores circunstancias en las cuales vivir. Pero antes de todo esta maravilla tiene que ser obrada en el hombre pecaminoso, no apenas en la persona de Jesús Cristo, sino que reproducida y multiplicada en Jesús Cristo a los miles de Sus seguidores...

... Jesús nos da la experiencia del poder de Cristo en carne pecaminosa, para ponerla bajo control, y hacer serviciales a Su voluntad, esta carne pecaminosa...

... El Señor nos ha mostrado que Él no ha ocultado Sus propios ancestrales de nosotros. Podemos habernos lamentado de nuestra herencia; hemos lamentado el hecho de que hemos heredado tendencias malignas, naturalezas pecaminosas, casi nos hemos desesperado, porque no hemos podido quebrar esta herencia maligna, ni hemos podido resistir estas tendencias a pecar; no lo hemos podido hacer por nosotros mismos, y a menudo nos hemos sentido avergonzados por ello, y desde luego, tenemos que avergonzarnos del pecado. Al hombre le gusta ocultar la falta de sus ancestrales, y si en algún lugar existe alguna mancha en la familia, eso no aparece cuando se escriben los registros de la familia. Jesús Cristo "nació de la simiente de David, de acuerdo con la carne", y en la simiente de David estaba Manasés, que llenó Jerusalén con sangre inocente de un extremo a otro. En esa línea estaba Judá el adúltero, y el hijo nacido del incesto, y de la misma manera la ramera Rahab. Todos ellos fueron los ancestrales de Cristo, y muestran que Jesús no se avergonzaba de llamar a los hombres pecadores de Sus hermanos; pero Él le dijo al Padre: "Yo voy a declararles Tu nombre a Mis hermanos, en el medio de la congregación; voy a cantar alabanzas a Ti".

Así vemos que no importa cuál haya sido nuestra herencia por naturaleza, el Espíritu de Dios tiene tal poder sobre la carne que puede reverter totalmente todo esto, y hacernos compartir la naturaleza divina, dándonos libertad de la corrupción que está en el mundo a través de la concupiscencia; y así Dios manifiesta Su poder a través de nosotros".[97]

"Al tomar la carne Él unió la divinidad con humanidad; Él unió la vida eterna con nuestra pobre carne...".[98]

"Jesús Cristo vino a este mundo y vivió en carne humana 1900 años atrás para que Él pudiese vivir en la carne de cada creyente hasta el fin del tiempo... Él nos soportó, tomó nuestra naturaleza humana, y fue tocado con el sentimiento de nuestras enfermedades...".[99]

1902: "Él vivió en el mundo la vida que (los hombres) tienen que vivir".[100]

"Él sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad...".[101]

"Él es un hermano en nuestras enfermedades...".[102]

"Vestido en las vestiduras de la humanidad, el Hijo de Dios descendió al nivel de aquellos que Él quería salvar. En Él no había engaño o pecaminosidad, Él fue siempre puro e incontaminado aun cuando Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa. Vistiendo Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese asociarse con la humanidad caída, Él buscó ganar para el hombre aquello que por desobediencia Adán había perdido...".[103]

(Note que Ellen White hace distinción entre pecaminosidad y naturaleza pecaminosa)

"Para que Él pudiese a través de Su propio ejemplo condenar el pecado en la carne, Él tomó sobre Sí mismo semejanza de carne pecaminosa".[104]

"Para que Él pudiese cumplir Su propósito de amor por la raza caída, Se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Cristo podría haberse alejado de nosotros, a causa de nuestra culpa. Pero en vez de alejarse, Él vino y habitó entre nosotros, lleno con toda la plenitud de la Divinidad, para ser uno con nosotros, que a través de Su gracia nosotros pudiésemos alcanzar la perfección... Él le reveló al mundo el asombroso espectáculo de Dios viviendo en carne humana...".[105]

"Cristo vino a este mundo como un hombre... Nuestro Salvador tomó la naturaleza del hombre con todas sus posibilidades... En el desierto Cristo y Satanás se enfrentaron en combate, Cristo en la debilidad de la humanidad... Cristo tomó sobre Sí las enfermedades de la humanidad degenerada. Solamente así pudo Él rescatar al hombre de la más profunda degradación".[106]

"Él tomó sobre Su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa...".[107]

"El Hijo de Dios tomó la naturaleza humana sobre Sí, y vino a esta tierra para permanecer a la cabeza de la raza caída. Él habitó en esta tierra como un hombre entre los hombres".[108]

"Satanás reclamaba que era imposible que los seres humanos guardasen la ley de Dios. Para probar la falsedad de este reclamo, Cristo dejó Su alto comando, tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre, y vino a esta tierra para permanecer a la cabeza de la raza caída, para mostrar que la humanidad podía resistir las tentaciones de Satanás".[109]

"Él (Cristo) tomó la naturaleza del hombre, con todas sus posibilidades. No tenemos que soportar nada que Él no haya soportado".[110]

"Adán tuvo ventaja sobre Cristo, en que cuando fue asaltado por el tentador, ninguno de los efectos del pecado estaban sobre él. Él permaneció en la fuerza de su perfecta humanidad, poseyendo todo el vigor de la mente y del cuerpo. Él estaba rodeado con las glorias del Edén, y estaba en comunión diaria con los seres celestiales. No fue así con Jesús cuando Él entró en el desierto para batallar con Satanás. Por cuatro mil años la raza había estado decreciendo en fuerza física, en poder mental, en fortaleza moral, y Cristo tomó sobre Sí las enfermedades de la humanidad degenerada. Solamente así podía Él rescatar al hombre de la más profunda degradación".[111]

"... (Él) vistió Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese permanecer entre la familia humana como uno de ellos".[112]

"Con su largo brazo humano Cristo abraza la raza caída, mientras que con Su brazo divino Él se aferra del trono del Infinito".[113]

"... Cristo conoce nuestras necesidades y debilidades".[114]

"Jesús Cristo vino a este mundo y vivió y venció en carne humana hace 1900 años atrás... (se cita Rom. 8:3-4 y Heb. 2:16-18) Debido a las debilidades de la carne en la cual Él venció, Él condenó el pecado en la carne demostrando que se puede vencer, y que por lo tanto no hay excusa...

Jesús Cristo fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa", para que Él pudiese vencer el pecado en su propia fortaleza".[115]

"El Salvador nos soportó al compartir nuestra pobre naturaleza humana; Él es tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades".[116]

"Él vino a demostrar... que es posible que el hombre en la naturaleza pecaminosa viva sin pecar, a través del poder de Dios".[117]

1903: "Era necesario que Cristo vistiera Su divinidad con humanidad. Solamente así podía Él ser el Redentor de la raza caída".[118]

"Él vistió Su divinidad con humanidad para que Él pudiese permanecer entre los hombres como hombre... Él vino para llevar las pruebas que nosotros tenemos que llevar...".[119]

"Él... vino a nuestro mundo para permanecer al lado de los seres caídos...".[120]

"Él se colocó a Sí mismo en un nivel con los seres humanos...".[121]

"El Hijo de Dios tomó la naturaleza humana sobre Sí, y vino a esta tierra para permanecer a la cabeza de la raza caída. Él vivió aquí como un hombre entre los hombres".[122]

"El Salvador vino al mundo en humildad, y vivió como un hombre entre los hombres. En todos los puntos, excepto en el pecado, la Divinidad tenía que tocar la humanidad".[123]

"El Salvador tomó sobre Sí mismo las enfermedades de la humanidad, y en esta tierra vivió una vida sin pecado para que el hombre no tuviese miedo que a causa de la debilidad de la naturaleza humana no estuviese habilitado para vencer".[124]

"Cristo asumió nuestra naturaleza caída, y estuvo sujeto a cada tentación a la cual el hombre está sujeto".[125]

"Cristo, el segundo Adán, vino en semejanza de carne pecaminosa".[126]

"Cristo se hizo uno con la familia humana, hueso de nuestro hueso, y carne de nuestra carne... Él se empeñó a Sí mismo en soportar todas las tentaciones que el hombre tiene que soportar, para que Él pudiese saber cómo socorrer a aquellos que son tentados".[127]

"... (Él) vistió Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese tomar en Él las debilidades de la naturaleza humana... Él tuvo que sufrir siendo tentado en todos los puntos en los cuales los hombres caídos son tentados...".[128]

"Tomando la humanidad sobre Sí, Cristo vino para ser uno con la humanidad... Él fue hecho en todas las cosas como Sus hermanos. Él se hizo carne, así como nosotros lo somos... En Su fuerza los hombres y mujeres pueden vivir la vida de pureza y nobleza que Él vivió".[129]

"Su divinidad fue velada con humanidad... Así Cristo tuvo que venir en "en el cuerpo de nuestra humillación", "en semejanza de hombre"".[130]

"Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios el tomar la naturaleza humana, aun como era cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad debilitada y contaminada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia. Lo que fueron estos resultados están mostrados en la historia de Sus ancestrales terrestres. Él vino con esa herencia para compartir nuestras penas y tentaciones, y para darnos el ejemplo en una vida sin pecado...

... en el mundo donde Satanás reclamaba dominio Dios permitió que Su Hijo viniera, un niño indefenso, sujeto a las debilidades de la humanidad".[131]

"En semejanza de carne pecaminosa" Él habitó entre la familia humana... En este mundo de pecado Él fue como nosotros en humanidad...".[132]

1904: "El Salvador vino al mundo en humildad y vivió como hombre entre los hombres. En todos los puntos excepto el pecado, la divinidad tocó la humanidad".[133]

"Él se humilló a Sí mismo, tomando la naturaleza de la raza caída".[134]

"En la persona de Su único Hijo, el Dios del cielo ha condescendido en degradarse a nuestra naturaleza humana".[135]

"Nuestro Salvador se identificó a Sí mismo con nuestras necesidades y debilidades".[136]

"Para abrazar cada ser humano en el plan de la salvación... Él (Cristo) vino en semejanza de humanidad".[137]

"Cristo se llama a Sí mismo la raíz y la descendencia de David, la descendencia en Su naturaleza humana, y en Su naturaleza divina la raíz. Siendo así ligado con la Raíz, nosotros nos hacemos participantes de la naturaleza divina".[138]

"Cristo vistió Su divinidad con carne pecaminosa para que pudiese ser nuestro sacerdote en la carne...".[139]

1905: "Él vino para conocer todas las tentaciones con las que el hombre es acosado".[140]

"Igual al Padre, pero con Su divinidad vestida con humanidad, permaneciendo a la cabeza de la raza caída...".[141]

"Él conoce las debilidades y las enfermedades de la carne".[142]

"Él tomó Su lugar a la cabeza de la raza caída...".[143]

"... Él vino para permanecer a la cabeza de la raza caída, para compartir en su experiencia desde la niñez hasta la virilidad".[144]

"Cuando este hombre vino a Jesús, estaba "lleno de lepra". Su veneno mortal impregnaba todo su cuerpo. Los discípulos pensaron en prevenir a su Maestro de que lo tocara; porque el que tocase a un leproso quedaba impuro. Pero al colocar Su mano sobre la lepra, Jesús no recibió ninguna contaminación. La lepra fue limpiada. Así es con la lepra del pecado, de raíces profundas, mortal, imposible de ser limpiado a través del poder humano. "Toda la cabeza está enferma, y todo el corazón desfallecido. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay nada sano en él: solo heridas, y contusiones, y llagas putrefactas". Pero Jesús, viniendo a habitar en humanidad, no recibió ninguna polución".[145]

"El Salvador tomó sobre Sí mismo las enfermedades de la humanidad y vivió una vida sin pecado, para que los hombres no tuviesen miedo que a causa de la debilidad de la naturaleza humana ellos no pudiesen vencer".[146]

"Tomando la humanidad sobre Sí, Cristo vino para ser uno con la humanidad... Él fue en todas las cosas hecho como Sus hermanos. Él se hizo carne así como nosotros lo somos".[147]

"Cristo le trajo a los hombres y mujeres poder para vencer. Él vino a este mundo en forma humana, para vivir como hombre entre los hombres. Él asumió las debilidades de la naturaleza huma-na, para ser probado y garantizado".[148]

"Un Salvador divino-humano, Él vino para permanecer a la cabeza de la raza caída...".[149]

"Él tomó Su posición a la cabeza de la raza caída...".[150]

"Él tomó nuestra naturaleza pecaminosa, vivió nuestra vida, murió nuestra muerte...".[151]

"Cristo aprendió obediencia como Hijo del hombre... siendo tentado como hombre en Su carne pecaminosa es tentado.

El enemigo tuvo una maravillosa ventaja en aquello que él pensó a través de la debilidad de nuestra carne pecaminosa, para tener acceso al Hijo de Dios".[152]

"Y más tarde es declarado que la carne que Jesús tomó y en la cual Él fue tentado fue la misma que la de los otros miembros de la familia, carne pecaminosa... habiendo vivido en nuestra carne pecaminosa, sin pecar, el Hijo del hombre, Él ha formado una unión tal entre la divinidad y la humanidad, que Él está habilitado a vivir la misma vida en nosotros...

Fue la experiencia de Jesús en ser preservado del pecado aun cuando habitaba en carne pecaminosa, humillándose a Sí mismo delante de Su Padre, que ha hecho posible que cualquier miembro de la familia humana pueda tener la misma experiencia de la misma manera".[153]

"Un lector de la Review and Herald le ha escrito al editor algo bastante largo en relación a la declaración hecha en un editorial reciente diciendo que la carne que Cristo tomó fue la carne pecaminosa. Muchas preguntas son hechas, pero la mayoría de ellas serán respondidas colocando las principales preguntas en evidencia.

El párrafo que originó objeciones dice lo siguiente: Y posteriormente es declarado que la carne que Jesús tomó, y en la cual Él fue tentado, fue la misma carne que la de los demás miembros de la familia, carne pecaminosa. Aquí está la declaración directa: "Lo que la ley no pudo hacer, en lo que era débil a través de la carne, Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, y por el pecado, condenó el pecado en la carne".

Refiriéndose a este párrafo, nuestro correspondiente dice: He notado que esta escritura no dice que Dios envió a Su propio Hijo "en carne pecaminosa", sino "en semejanza de carne pecaminosa". Para mí esto parece una declaración bien diferente. ¿Cómo puede alguien en carne pecaminosa ser perfecto, ser santo, ser intachable (sin mancha?

Existen dos caminos en los cuales podemos tomar esta pregunta. Podemos introducir pruebas positivas en relación a nuestro punto de vista, o podemos mostrar que tales consecuencias se seguirán de la posición tomada por nuestro correspondiente, lo que nos haría rechazarla. Para hacer la seguridad doblemente segura, vamos a hacer ambas cosas.

Consideremos, entonces, algunas de las declaraciones positivas de las Escrituras que llevan directamente a la materia. "Porque así como los hijos participan de la carne y de la sangre, Él también participó de lo mismo". La conclusión natural y legítima de esta declaración sería que la carne y la sangre de Jesús fueron las mismas que tuvieron los hijos. Esto está enfatizado más adelante en la misma conexión: "Porque ciertamente Él no tomó la naturaleza de los ángeles, sino la simiente de Abrahán. Por eso en todas las cosas debía Él ser hecho como Sus hermanos". La misión de Jesús no era la de rescatar a los ángeles caídos, sino la de salvar al hombre caído. Él entonces se identificó a Sí mismo con el hombre, y no con los ángeles, y Él se hizo "en todas las cosas" como aquellos a los cuales Él se propuso ayudar. La carne del hombre es pecaminosa. Para ser en "todas las cosas" como el hombre, fue necesario que Jesús tomase la carne pecaminosa.

Nuevamente tenemos la declaración citada previamente: "Lo que la ley no pudo hacer, en lo que era débil por la carne, Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, y por el pecado, condenó el pecado en la carne". Se hace la sugestión de que la expresión "en semejanza de carne pecaminosa" no quiere decir lo mismo que "en carne pecaminosa". Entonces podemos preguntar con propiedad: ¿Qué es lo que significa? ¿Significa entonces "en carne no pecaminosa"? Si así fuese, ¿por qué no dice así? ¿Por qué fueron introducidas las palabras "carne de pecado", tal cual lo leemos al margen de la Revised Version, si es que la intención no es expresar el significado de que la carne de Jesús fue la misma carne pecaminosa que nosotros tenemos? Pareciera requerir una interpretación forzada para poder agregarle cualquier otro significado a la declaración.

Pero podemos percibir el significado de este pasaje más claramente si lo comparamos con otra declaración donde se usa una forma similar de expresión. Aquí hay una: Él "se hizo a Sí mismo sin reputación, y tomó sobre Sí la forma de un siervo, y fue hecho en semejanza de hombre". ¿No concluiremos correctamente que Jesús fue realmente un hombre cuando leemos que Él fue hecho "en semejanza de hombre"? Ciertamente. La única manera en la cual Él podía ser "en semejanza de hombre" era hacerse un hombre. Que realmente se hizo un hombre, y de que Él aún es un hombre, lo muestra la aserción de que hay "un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús". ¿No está igualmente claro que el único camino en el cual Dios podía enviar a Su Hijo "en semejanza de carne pecaminosa" era que ese Hijo tuviese carne pecaminosa? ¿Cómo podría haber sido posible para Él ser "en semejanza de carne pecaminosa" y sin embargo que Su carne haya sido sin pecado? Una interpretación semejante envolvería una contradicción de términos.

Podría, desde luego, ser recordado que aun cuando Jesús fue enviado "en semejanza de carne pecaminosa", Él no cometió ningún pecado. "Aquel que no conoció pecado, Él lo hizo pecado a nuestro favor; para que nosotros pudiésemos ser la justicia de Dios en Él".

Consideremos ahora algunas de las consecuencias que siguen si Jesús no tomó la carne pecaminosa. Tenemos que recordar que Jesús era Dios manifestado en la carne, siendo ambas cosas, el Hijo de Dios y el Hijo del hombre. Esta es la gran verdad central del cristianismo, y desde ahí vienen grandes bendiciones para los creyentes. "El Salvador estaba muy ansioso de que Sus discípulos entendiesen el propósito por el cual Su divinidad fue unida a la humanidad. Él vino al mundo a mostrar la gloria de Dios, que el hombre podía ser levantado por su poder restaurador. Dios fue manifestado en Él para que Él pudiese ser manifestado en ellos". Para que el carácter de Dios pudiese ser manifestado en los hombres pecaminosos que creerían en Él, era necesario que Jesús uniese la divinidad con la humanidad en Sí mismo, y que la carne que Él llevó tendría que ser la misma que la de los otros hombres en los cuales Dios tendría que manifestarse. Otra manera de expresarlo sería decir que el Hijo de Dios habitó ("tabernáculo", colocarse el tabernáculo) en la carne cuando Él apareció en Judea, para que el camino pudiese estar preparado para que Él pudiese habitar en la carne de todos los creyentes, y que era por eso necesario que Él tomase el mismo tipo de carne en la cual Él iría posteriormente habitar cuando Él hiciese Su morada en los miembros de Su iglesia.

Esto no es apenas teoría. Es intensamente práctico en sus comportamientos. Si el Hijo de Dios no habitó en carne pecaminosa cuando nació en el mundo, entonces la escalera no ha sido colocada desde el cielo hasta la tierra, y el abismo entre un Dios santo y la humanidad caída no ha sido transpuesto. Entonces sería necesario que algunos medios adicionales fuesen provistos para poder completar la conexión entre el Hijo de Dios y la carne pecaminosa. Y esto es exactamente lo que la Iglesia Católica Romana ha hecho. El credo de esa organización está en perfecta armonía con la visión que tiene nuestro correspondiente. La expresión formal de esta doctrina es llamada el dogma de la inmaculada concepción de la virgen María, de acuerdo con la cual la madre de Jesús fue "a través de un privilegio especial preservada inmaculada, esto es, libre de la mancha del pecado original, desde el primer momento de su concepción". Como la madre era entonces completamente diferente de cualquier otra mujer, entonces la carne que Jesús tomó de ella sería diferente de la carne de otros hombres, y aun habría una separación entre Jesús y los hombres en carne pecaminosa. La Iglesia Católica Romana, habiendo creado esta separación a través de su credo, ha introducido un sistema mediador entre el Hijo de Dios y los hombres en carne pecaminosa. Primero vienen los sacerdotes en la tierra, los cuales sabemos que tienen naturaleza pecaminosa; entonces vienen aquellos que habitaron en carne pecaminosa, pero que ahora están canonizados por la iglesia como santos en el cielo; después vienen los ángeles; y por último la madre de Jesús. Así la puerta de acceso al cielo no es Jesús, sino la iglesia, y se paga ese precio para abrir la puerta tal como se cree que el pecador o sus amigos pueden pagar. Estas son las consecuencias que siguen naturalmente la doctrina de que Jesús no tomó carne pecaminosa, y nosotros evitamos estas consecuencias al negar la doctrina y manteniéndonos fieles a las claras enseñanzas de las Escrituras.

Después, nuestra correspondiente pregunta, "¿Cómo puede uno ser perfecto, santo, en carne pecaminosa? Esta pregunta toca el mismo corazón de nuestro cristianismo. La enseñanza de Jesús es: "Sed por lo tanto perfecto, así como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto". Y a través del apóstol Pedro viene la instrucción: "Sed santos, porque Yo soy santo". Nadie va a negar que nosotros tenemos carne pecaminosa, y nosotros por lo tanto preguntamos: ¿Cómo es posible que alcancemos los requerimientos de las Escrituras si no fuese posible para uno ser perfecto o santo en carne pecaminosa? La propia esperanza de nuestra alcanzable perfección y santidad está basada sobre la maravillosa verdad de que la perfección y la santidad de la divinidad fueron reveladas en carne pecaminosa en la persona de Jesús. No podemos explicar cómo esto es posible, pero nuestra salvación se encuentra en creer en este hecho. Entonces se podrá completar la promesa de Jesús: "Si un hombre me ama, él guardará mi palabra: y mi Padre lo amará, y nosotros vendremos a él, y habitaremos en él". Es la gloriosa coronación de nuestra religión que aún la carne pecaminosa puede ser un templo para la habitación del Espíritu Santo.

Se podría decir mucho más en respuesta a la pregunta de nuestro correspondiente, pero creemos que los principios envueltos y su relación con la experiencia cristiana han quedado claros, y confiamos que ninguno de nuestros lectores aceptarán la doctrina del papado porque no consiguen explicar el misterio de la devoción. Es mejor creer en las claras enseñanzas de las Escrituras.

1906: "Él poseyó en realidad la naturaleza humana... Él era el Hijo de María, él era la simiente de David, de acuerdo a los descendientes humanos... para traer a la raza caída a la unidad con la divinidad, esta es la obra de la redención".[154]

"Hecho "en semejanza de carne pecaminosa", vivió una vida sin pecado".[155]

"Él es nuestro Hermano mayor, envuelto con las enfermedades humanas, y tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado".[156]

"... Jesús dejó Su vida de gloria, y tomó sobre Sí mismo la forma de un siervo, y en carne pecaminosa se humilló a Sí mismo como un hombre".[157]

1907: "Él se vació a Sí mismo de Su gloria, y vistió Su Divinidad con humanidad, para que la humanidad pudiese tocar la humanidad, y revelarle al hombre caído el perfecto amor de Dios".[158]

"Vestido en las vestiduras de la humanidad, el Hijo de Dios descendió al nivel de aquellos que Él quería salvar. En Él no había engaño ni pecaminosidad, Él fue siempre puro e incontaminado; aun cuando tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa. Vistiendo Su divinidad con humanidad, para que Él pudiese asociarse con la humanidad caída, Él solicitó redimir al hombre el cual por la desobediencia de Adán la había perdido...".[159]

"Él (Cristo) tomó la humanidad sobre Sí mismo... Él se identificó a Sí mismo con las debilidades del hombre...".[160]

"Para salvar a la raza caída, Cristo, la Majestad del cielo, el Rey de gloria, dejó a un lado Su manto y su corona real, vistió Su divinidad con humanidad, y vino a esta tierra como nuestro Redentor. Aquí Él vivió como hombre entre los hombres, enfrentando las tentaciones que nosotros tenemos que enfrentar, y venciendo a través de la fuerza de arriba. Por Su vida sin pecado Él demostró que a través del poder de Dios es posible que el hombre enfrente las tentaciones de Satanás".[161]

"Él se humilló a Sí mismo, tomando la naturaleza caída de la raza... Él sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad... y dónde reside la fuerza de nuestras tentaciones...".[162]

"... Él dejo el cielo, y tomó Su lugar en las filas de los seres caídos...".[163]

"Para que Él pudiese cumplir Su propósito de amor, Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne".[164]

"Así como los hijos caídos de Adán compartieron de carne y sangre, "Él también participó de lo mismo", para que Él pudiese ser hecho un perfecto Salvador de la humanidad. Esta es una verdad que el diablo quiere hacer desaparecer. Su gran esfuerzo es el de separar a la humanidad de Cristo, de interponer algo entre ellos. En el sistema Católico esto se hace mediante la doctrina de la Inmaculada Concepción, la cual declara que la virgen María era sin la mancha del pecado original, que Cristo no tuvo contacto con carne pecaminosa...".[165]

1908: "Él se identificó a Sí mismo con nuestras debilidades...".[166]

"Él vistió Su divinidad con humanidad. Él estableció que la humanidad caída podía tocar Su humanidad".[167]

Cristo... se humilló a Sí mismo como hombre... Él pasó sobre el terreno que cada hombre tiene que pisar y que toma Su nombre...".[168]

"Él que era el comandante en las cortes celestiales... vino como un niño pequeño a nuestro mundo a experimentar todas las enfermedades a que la humanidad está expuesta".[169]

"El Hijo de Dios dejó Su corona y Su manto real, y vistiendo Su divinidad con humanidad, vino a la tierra a enfrentar al príncipe del mal, y a conquistarlo. Para hacerse el abogado de los hombres delante del Padre, Él viviría Su vida en la tierra como cada ser humano tiene que hacerlo... Él se haría uno con la raza... Cristo en las debilidades de la humanidad tuvo que enfrentar las tentaciones de Satanás".[170]

"... esto es, Él tomó nuestra naturaleza. Él se mantuvo sobre nuestra carne pecaminosa... Vestido con las debilidades de la "carne pecaminosa"... En las debilidades de tu carne Él enfrentó cada tentación y desafío que tu enfrentas, y los conquistó (venció)".[171]

"... que el carácter... el cual Él trajo dentro de la riqueza del hombre pecaminoso a través de Sí mismo siendo hecho en semejanza de carne pecaminosa".[172]

1909: "Cristo en la debilidad de la humanidad tuvo que enfrentar las tentaciones de uno que poseía los poderes de la más alta naturaleza que Dios haya otorgado a la familia angélica".[173]

"... Él dio a Su único Hijo para venir a la tierra como un niño pequeño y para vivir una vida como la de cualquier ser humano...".[174]

"Él dejó a un lado Su corona real, dejó a un lado Su manto real, y vino a este mundo, nació de un humilde familia... Él unió en Sí mismo la Divinidad con la humanidad, para que Él pudiese ser la ligación entre el hombre caído y el Padre".[175]

"El Hijo de Dios vino en carne pecaminosa, vivió una vida perfecta, y murió como un rescate para el hombre caído".[176]

"Él llevó en Su carne... todas las debilidades, todas las enfermedades, todas las susceptibilidades a todas las tentaciones a las cuales la humanidad está sujeta".[177]

"La Divinidad habitó ("tabernáculo") en la carne de la humanidad. No la carne no pecaminosa del hombre, sino la carne que poseen los hijos de la tierra. Esa fue la gloria de eso. La Simiente divina pudo manifestar la gloria de Dios en carne pecaminosa, aun para victoria absoluta y perfecta sobre cada tendencia de la carne.

Jesús era Dios actuando en carne pecaminosa a favor de los pecadores. Él se hizo a Sí mismo uno con la humanidad. Él tomó sobre Sí mismo los dolores, las necesidades, los pecados, de la humanidad, de tal manera que Él sintió el conocimiento y la intensidad de ellas como ninguna otra alma jamás lo sintió".[178]

"Jesús tomó la misma carne usted y yo tenemos". (Se cita Heb. 2:10-14).[179]

1910: "Él sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad...".[180]

"... Él tomó sobre Sí la naturaleza de la simiente de Abrahán...".[181]

"... Cristo tuvo que venir como hombre, tomar sobre Sí mismo la forma de un siervo en carne pecaminosa...".[182]

"... es una enseñanza fundamental del Catolicismo Romano que Jesús Cristo no tomó la misma carne que nosotros llevamos...".[183]

"... en Sí mismo uniendo la divinidad con la humanidad... y eso también en carne pecaminosa...".[184]

"Porque nosotros habitamos en carne que es mortal, corruptible, tentable, teniendo en ella las acumuladas tendencias de siglos de pecado, "Él también tomó parte de lo mismo".[185]

"... Él condescendió... en tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana caída".[186]

1911: "Él vino en forma humana para que Él pudiese llegar más cerca de la raza caída".[187]

"En esta etapa el Logos eterno "se hizo carne", la misma que nosotros; porque Él "nació de mujer, nacido bajo la ley", bajo su condenación, como humano, teniendo la carne con todas las tendencias humanas; un participante de la "carne y sangre" de la humanidad; "en todas las cosas" "hecho como Sus hermanos", "sufrió siendo tentado". Y Él enfrentó todas las tentaciones tal como nosotros tenemos que enfrentarlas, a través de la fe en la voluntad y en la Palabra de Dios. No existe ninguna tendencia en la carne de la humanidad que no haya habitado en Él. Y Él las venció todas".[188]

"... Él tomó nuestra naturaleza... Él enfrentó, en la debilidad y en la enfermedad de la carne, todas las tentaciones a las cuales el hombre está sujeto, y las venció todas".[189]

"Cristo descendió más bajo y tomó el estado del hombre con todas sus degeneraciones. (Citando Ellen White) "La gran obra de la redención pudo ser llevada a cabo solamente por el Redentor tomando el lugar del hombre caído".[190]

"... Él envió a Su propio Hijo... a este mundo en semejanza de carne pecaminosa...".[191]

1912: "... Él tomó sobre Sí la naturaleza de la simiente de Abrahán".[192]

"Será la maravilla de las eras que la Palabra fue hecha carne pecaminosa...".[193]

1913: "... es tiempo que todos los cristianos lleven Su yugo, y trabajen en Su línea, identificándose a sí mismos con las simpatías humanas en el sentido en que Él se identificó a Sí mismo con la raza caída".[194]

"... para enfrentar las necesidades de la naturaleza humana Él tomó la humanidad sobre Sí mismo... Él... misteriosamente se unió a Sí mismo con los seres humanos caídos".[195]

"Para establecer la relación entre Dios y la carne pecaminosa, fue necesario que el Hijo de Dios tome carne pecaminosa y así se cerró el abismo que separaba al hombre pecaminoso de Dios".[196]

"Él también es el Hijo del hombre... la ligación entre la divinidad y la pobre, pecaminosa débil humanidad... Él fue verdaderamente Dios y verdaderamente hombre... hombre en la encarnación de carne pecaminosa... el eterno Jehová en la carne del débil y pecaminoso hombre...".[197]

"... fue necesario para el Hijo de Dios tomar la carne pecaminosa...".[198]

"Al asumir la carne pecaminosa... Jesús... hizo posible que Él ministrase en carne pecaminosa...".[199]

"A través del dogma de la inmaculada concepción de la virgen María, Roma enseña que la madre de Jesús fue preservada de la mancha del pecado original, y que ella tenía carne sin pecado. Consecuentemente ella estaba separada del resto de la humanidad. Como resultado de esta separación de Jesús de la carne pecaminosa, fue instituido el sacerdocio Romano para que pudiese haber alguien que pueda mediar entre Cristo y el pecador".[200]

"Cristo fue, por eso, de la línea real a través de Su madre. Pero Él fue más que esto; Él fue de la misma carne que la simiente de David, en y a través por la cual por generaciones ha fluido la sangre de la humanidad pecaminosa: Salomón, Reoboam, Acaz, Manasés, Amón, Jeconías, y otros. El Hijo de Dios tomó esta misma carne para que Él pudiese enfrentar las tentaciones por nosotros, y vencer con poder divino todas las pruebas que nosotros tenemos que enfrentar. Cristo es nuestro Hermano en la carne, nuestro Salvador del pecado".[201]

"... Él tomó nuestra naturaleza, y se hizo como Sus hermanos... La única cosa que Dios pudo hacer para salvar la raza fue dejar (Cristo)... venir y vivir la vida santa, entre las criaturas caídas, vivir en su carne...".[202]

"Cuando Adán y Eva cedieron a aquel adversario en el Edén, el pecado se encarnó - encarnado... La promesa fue que vendría en la carne de un descendiente de la mujer una simiente desde el hombre...[203]

1914: "A través de María, Jesús participó de nuestra naturaleza humana...".[204]

(El Australian Signs of the Times no estuvo disponible para nosotros entre los años 1914 y 1923).

"Ese Hijo tomó la carne del hombre pecaminoso...".[205]

1915: "Él se hizo a Sí mismo de ninguna reputación, tomó sobre Sí mismo la forma de un siervo, y fue hecho en semejanza de carne pecaminosa... Sin pecado y exaltado por naturaleza, el Hijo de Dios consintió en tomar las vestiduras de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída. La Palabra eterna consintió en ser hecho carne. Dios se hizo hombre".[206]

(Ella murió el 16 de Julio de 1915. Las últimas citas de ella están reimpresas. El estudiante debiera comparar este último testimonio con el primero en 1858).

"6.- ¿Cuán completamente compartió Cristo nuestra humanidad común? "Por lo cual en todas las cosas debía Él ser hecho como Sus hermanos, para que Él pudiese ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas pertenecientes a Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo". (Verso 17)

Nota: En Su humanidad Cristo participó de nuestra naturaleza pecaminosa, caída. Si no hubiese sido así, entonces Él no "fue hecho como Sus hermanos", no fue "en todos los puntos tentado como lo somos nosotros", no venció como nosotros tenemos que vencer, y por lo tanto no es, el completo y perfecto Salvador que el hombre necesita y tiene que tener para ser salvo. La idea de que Cristo nació de una madre inmaculada o sin pecado, que no heredó tendencias a pecar, y que por esta razón no pecó, Lo remueve del campo (lugar) de un mundo caído, y del mismo lugar donde se necesita la ayuda. En Su lado humano, Cristo heredó justamente lo que cada hijo de Adán hereda, una naturaleza humana. Del lado divino, desde Su misma concepción Él fue engendrado y nació del Espíritu. Y todo esto fue hecho para colocar a la humanidad en un terreno ventajoso, y para demostrar que de la misma manera cada uno que "nace del Espíritu" puede ganar las mismas victorias sobre el pecado en su propia carne pecaminosa. Así cada uno puede vencer como Cristo venció. (Apoc. 3:21). Sin este nacimiento no puede haber victoria sobre la tentación, y no hay salvación del pecado. (Juan 3:3-7)".[207]

"Las tendencias malignas de la carne eran Suyas, así como lo son las nuestras... Nuestras tentaciones más fuertes vienen desde adentro. Así también debe haber sido con Él... el velo de la debilidad humana, de las tendencias pecaminosas de la carne, estaba entre Él y el Padre, el mismo que está entre nosotros y el Padre".[208]

Notas:

  1. Vea las próximas páginas. Las declaraciones en sí mismas llegan a 90.
  2. Ellen White, Youth Instructor, 11-02-1897, pág. 42, col. 2.
  3. Ellen White, Signs of the Times, 01-04-1897, pág. 196, col. 2, BV372.
  4. Ellen White, Signs of the Times, 22-04-1897, pág. 244, col. 3, BV375.
  5. Ellen White, Signs of the Times, 27-05-1897, pág. 325, col. 3, BV386.
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  142. Ellen White, Signs of the Times, 14-06-1905, pág. 376, col. 1, BV388.
  143. Ellen White, Review and Herald, 01-06-1905, pág. 13, col. 2, BV139.
  144. Ellen White Review and Herald, 16-06-1905, pág. 8, col. 3, BV141.
  145. Ellen White, Ministerio de Curación, 1905, pág. 70.
  146. Ellen White, Ministerio de Curación, 1905, pág. 180.
  147. Exactamente lo mismo está en 8T:286; Ellen White, Ministerio de Curación, 1905, pág. 422.
  148. Ellen White, Mensaje 22, 1905, pág. 2.
  149. Ellen White, Mensaje 54, 1905, pág. 4.
  150. Ellen White, Mensaje 58, 1905, pág. 3.
  151. Elsie Hollingsworth, Southern Watchman, 04-04-1905, pág. 219, col. 3.
  152. T. E. Bowen, The Watchman, 24-10-1905, pág. 692, col. 1-2.
  153. Editorial, Review and Herald, 09-11-1905, pág. 4, col. 1.
  154. Ellen White, Review and Herald, 05-04-1906, pág. 8, col. 1-2, BV227 y pág. 9, col. 1, BV228.
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  156. Ellen White, Mensaje 9, 1906, pág. 2.
  157. H. A. St. John, Signs of the Times, 04-04-1906, pág. 8, col. 3.
  158. Ellen White, Review and Herald, 06-06-1907, pág. 8, col. 3, BV333.
  159. Ellen White, Review and Herald, 22-08-1907, pág. 8, col. 1, BV353.
  160. Ellen White, Mensaje 49, 1907, pág. 3.
  161. Ellen White, The Watchman, 26-02-1907, pág. 131, col. 2.
  162. Ellen White, The Watchman, 03-09-1907, pág. 563, col. 1.
  163. Ellen White, The Watch-man, 24-09-1907, pág. 611, col. 1.
  164. Se citan varios versos de Hebreos 2; Ellen White, The Watchman, 22-10-1907, pág. 676, col. 1.
  165. L. A. Smith, Editor, The Watchman, 08-10-1907, pág. 649, col. 2-3.
  166. Ellen White, Signs of the Times, 15-07-1908, pág. 451, col. 2, BV457.
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  171. G. B. Thompson, Presidente de Conferencia, General Conference Departmental Secretary, General Conference General Secretary; Review and Herald, 19-11-1908, pág. 9, col. 2, pág. 10, col. 1.
  172. Editorial, Review and Herald, 10-12-1908, pág. 1, col. 2.
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  176. M. E. Kern, Youth Instructor, 23-11-1909, pág. 12, col. 2.
  177. "Él llevó en Su carne... todas las debilidades, todas las enfermedades, todas las susceptibilidades a todas las tentaciones a las cuales la humanidad está sujeta". E. H. Adams, Signs of the Times, 15-12-1909, pág. 6, col. 1.
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  181. Uriah Smith, South African Signs of the Times, 1910, Nº 3, pág. 118.
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  183. Prescott rechaza este concepto; W. W. Prescott, Review and Herald, 13-01-1910, pág. 4, col. 3.
  184. Idem.
  185. C. M. Snow, Editor Asociado de la Review and Herald y Signs of the Times, Editor del Australian Signs; Review and Her-ald, 02-06-1910, pág. 12, col. 2.
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