La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 13

1916 - 1952 El Último Brillo de Claridad y Unidad

"Y Israel sirvió al Señor todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué...". (Josué 24:31).

Como William Grotheer ha señalado, existe un interesante paralelo entre la influencia duradera de Josué y aquella de Ellen White en relación a sus enseñanzas acerca de la humanidad de Jesús. Es aparente de los escritos que su convicción que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza del hombre caído, porque esta era la única manera en la cual Él podía efectuar la salvación de la raza caída, había penetrado completamente la iglesia en el tiempo de su muerte en 1915.

La influencia de su fuerte convicción continuó después de su muerte por un tercio de siglo, aproximadamente durante tanto tiempo cuanto permanecieron en servicio activo de la iglesia hombres que conocieron personalmente su vida y su obra. Ellos continuaron imprimiendo y publicando opiniones que no eran diferentes de las suyas hasta la década del 50, como lo demostrarán las próximas páginas.

1916: "Como hombre Él fue uno con la humanidad, y fue llamado el Hijo del hombre". [1]

1918: "...de la propia raza caída tiene que surgir el Libertador... el Hijo de Dios... permaneció, no donde Adán permaneció antes de la caída, sino donde el hombre está hoy...". [2]

1919: "El Hijo de Dios declaró que Él se haría a Sí mismo hombre, tomaría la naturaleza de la carne pecaminosa...".[3]

1920: "Cristo asumió, no la naturaleza original no caída, sino nuestra humanidad caída".[4]

"Él tomó el mismo tipo de carne que usted tiene, carne pecaminosa... Él vino "en semejanza de carne pecaminosa" y vivió una vida sin pecado".[5]

1921: "Jesús vino al mundo (y) tomó sobre Sí "la semejanza de carne pecaminosa...".[6]

"Cristo vino del cielo en semejanza de carne pecaminosa... Él tuvo carne como la nuestra".[7]

"Cristo asumió, no la humanidad original, sino nuestra humanidad caída. En este segundo experimento, Él permaneció no precisamente donde Adán estuvo antes de Él, sino, como se ha dicho, con inmensas desventajas contra Él, malignas, con todo el prestigio de victoria y su consecuente entronización en la misma constitución de nuestra naturaleza, armado con un poder más terrorífico contra la posible realización de esta idea divina del hombre, perfecta santidad. Considerando todo esto, las desventajas de la situación, el tremendo riesgo envuelto, y la fiereza de la oposición encontrada, llegamos a un sentido adecuado tanto de la realidad y de la grandeza de esa vasta realización moral; la naturaleza humana tentada, probada, extraviado en Adán, levantado en Cristo a la esfera de la impecabilidad actualizada".[8]

"Aquel que es introducido en el primer capítulo como Hijo, Dios, y Señor, cuya deidad y eternidad son enfatizadas, nos encuentra en el segundo capítulo como el Hijo del hombre, con todas las limitaciones de nuestra humanidad común. Él es conocido ahora por Su nombre terrestre, personal, y como uno que puede probar la muerte (Heb. 2:9), y puede ser hecho "perfecto a través del sufrimiento" (verso 10). Él compartió la misma carne y sangre que tenemos nosotros (verso 14), haciéndose tan verdaderamente hombre (verso 17) como Él es verdaderamente Dios".[9]

"Él fue hecho en "semejanza de carne pecaminosa". Él tomó parte de la misma carne y sangre que aquellos que Él vino a redimir, fue hecho en todas las cosas "como Sus hermanos".[10]

"Cristo tomó sobre Sí mismo la semejanza de carne pecaminosa...".[11]

"(Jesús) se hizo carne y sangre, así como nosotros somos".[12]

1922: "Y así Cristo, tomando sobre Sí la semejanza de carne pecaminosa, se sujetó a la muerte".[13]

1923: "... Él... vistió Su divinidad con humanidad... para que Él pudiese alcanzar a los hombres donde ellos estaban".[14]

"... Para encontrar las necesidades de la humanidad, Él tomó sobre Sí la naturaleza humana... Misteriosamente Él se juntó a Sí mismo con la naturaleza humana".[15]

"El gran plan de la redención de la raza caída fue forjado en la vida de Cristo en carne humana".[16]

"Y así Cristo, tomando sobre Sí la semejanza de carne pecaminosa, se sujetó a la muerte".[17]

"Pero Él tomó nuestra naturaleza, ocultó Su divinidad en nuestra humanidad, vino en "semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3). (Se cita Fil. 2:7-8).[18]

"Como (el hombre) se aferra a la verdad de que realmente vivió sobre esta tierra Uno que poseía nuestra propia naturaleza, que "fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado", él entiende que hay esperanza para él.[19]

"Nadie a no ser un ser humano, "hecho en semejanza de carne humana", puede servir como mediador a favor de los hombres pecadores. Todos los atributos de la Divinidad, y aquellos de la humanidad pecaminosa, tienen que ser hechos para encontrarse en aquel que debiera efectuar la reconciliación".[20]

1924: "... compartiendo de la misma carne y sangre, permaneciendo cerca de la parentela como un miembro de la familia... Cristo se volvió "un pariente cercano" a nosotros, nuestro hermano en la carne...".[21]

"Él fue un hombre. "La Palabra fue hecha carne". Él fue hecho en semejanza de carne pecaminosa"... Él es un hermano para nosotros en nuestra debilidad".[22]

"Como lo ve el mundo, Jesús de Nazaret fue como cualquier otro hombre de Su tiempo, porque Él tuvo la misma carne y sangre...".[23]

"Existen muchas personas en el mundo hoy que piensan que debido a la debilidad de la carne nunca podrán tener una vida de victoria sobre el pecado. También existen otros que piensan que Cristo es un amigo muy distante, uno a quien es difícil acercarse. Pablo, en su carta a los Hebreos, dice que "tanto Él que santifica y ellos que son santificados son todos de uno: por cuya causa Él no se avergüenza de llamarlos hermanos".(Heb. 2:11). Yo creo firmemente que esto quiere decir que Él era no solamente uno con Sus seguidores mientras estuvo aquí sobre la tierra, sino que Él es uno con ellos ahora; y que no importa cuán hondo se haya uno sumergido en el pecado, Él no se avergüenza de llamarlo Su hermano.

Yo también creo que nuestra oportunidad de vida eterna es tan brillante como aquella del Hijo de Dios cuando Él estuvo aquí entre los hombres. Leemos que "la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros". (Juan 1:14). Podemos preguntarnos a nosotros mismos, ¿cómo fue que la Palabra se hizo carne? La respuesta está en (Gal. 4:4). Él "nació de mujer" como cualquier otra persona que venga al mundo; pero Él fue engendrado por Dios, y fue realmente el Hijo de Dios, hecho en "semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3). La pregunta nace espontáneamente, ¿qué carne tomó Él? Porque existe una gran diferencia en la carne pecaminosa. Algunos hombres se han sumergido en las profundidades del pecado y los resultados de sus indulgencias se ven en su descendencia, mientras otros no han sido nunca tan indulgentes. ¿Qué carne tomó Jesús? Él fue "hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne". (Rom. 1:3)

Hecho de Carne Pecaminosa.-

Nada, entonces, puede ser más claro que la misma carne que tuvo David fue la carne que Jesús tuvo. ¿Quién fue David? Él era hijo de Isaí. ¿pero quién era Isaí? Él era hijo de Ruth. Ruth fue una muchacha moabita, descendiente de Moab; y Moab fue hijo de una de las hijas de Lot. (Gen. 19:36-37). Al estudiar el carácter de los progenitores de Jesús, que son los más oscuros de los que han vivido sobre la tierra, y que llegaron a las mayores profundidades en el pecado.

Cuando Jesús nació en este mundo, Él tomó sobre Sí mismo carne pecaminosa después que ésta había sido debilitada por aproximadamente cuatro mil años de debilidad. Él podría haber venido a través de otra línea, pero vino a través de la más débil de las débiles, para que Él pudiese probarle al mundo que el hombre nunca se sumerge tan profundamente en el pecado, sino que el poder de Dios es suficiente para hacer con que él tenga una vida victoriosa. Él "fue tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos, pero sin pecado". (Heb. 4:15). Él no solamente fue tentado, sino que Sus tentaciones fueron tan fuertes que Él realmente sufrió mientras era tentado. (Heb. 2:18). Aun cuando Jesús tuvo en Su carne todos los deseos que estaban en la carne de Sus ancestrales, sin embargo Él nunca cedió a pecar.

A menudo surge la pregunta: ¿Cómo pudo Él compartir la carne de José o de David y aun así ser el Hijo de Dios? La respuesta es que: María era del mismo linaje de José o de David. No se les permitía el matrimonio con alguien que no fuese de su misma tribu. Así Jesús fue de la misma carne de José, aun cuando Él no fuese realmente un hijo del propio José.

Mientras Cristo estuvo aquí en la tierra, a pesar del hecho de que Él era el hijo de Dios, Él no ejerció ningún poder en su propio beneficio que no sea ofrecido libremente a nosotros. Él se vació a Sí mismo, porque Él dijo: "Yo no puedo hacer nada de Mí mismo". (Juan 5:3). Él dependió del Padre para todo Su poder y fuerza para vencer y vivir una vida victoriosa.

Así, debido a que Él compartió las debilidades de la familia humana, Él está capacitado para ayudar a aquellos que son tentados y para ser un "misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas pertenecientes a Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo". (Heb. 2:17-18). En las tres tentaciones Él enfrentó en el desierto están envueltas todas las tentaciones que acosan al hombre, y al vencerlas, Él hizo posible que toda la raza humana sea victoriosa sobre el pecado. Todo aquel que Lo recibe a Él tiene el poder de ser hijo de Dios. (Juan 1:12)

Déjenme preguntarles: ¿Lo has recibido? Si no es así, ¿por qué no lo haces ahora mismo? Tómalo a Él en Su Palabra. Acepta Sus promesas, y Él nunca te abandonará. (Juan 10:27-29).[24]

"Él venció el pecado en un cuerpo que venía de la herencia de la ley del pecado. Él ahora nos propone que vivamos la misma vida sin pecado en mis miembros".[25]

"Cuando Jesús llevó la cruz, Él conocía la sentencia de muerte sobre la naturaleza pecaminosa. Él tomó nuestra naturaleza, la naturaleza de Adán... y llevó esa naturaleza a su inevitable y necesaria muerte".[26]

"Así que en las venas de Jesús fluía la sangre de muchos caracteres anteriores, algunos buenos y otros malos".[27]

"Cristo se unió a Sí mismo al hombre en su condición caída. Cuando Él tomó nuestra naturaleza Él no la tomó como cuando fue originalmente creada, antes que entrase el pecado, sino como ésta era después de cuatro mil años de devastación debido al pecado. Él vino a nosotros donde nosotros estamos...

Si Cristo no hubiese venido en carne pecaminosa, exactamente donde estaba el hombre, Él no habría necesitado venir, porque Él no habría podido traernos ninguna ayuda de esa manera. Si Él vino solamente donde el hombre estaba en su inocencia y pureza original... entonces Él podría perfectamente haberse quedado en el cielo... porque de esa manera no podía alcanzar a los hombres...

Él participó de la naturaleza esencial de la humanidad caída... la Biblia enseña muy claramente que Cristo era verdaderamente hombre, que Él participó de la naturaleza humana como ella es ahora...

Pablo deja claro que esta carne que Cristo compartió era "carne pecaminosa" (se cita Rom. 8:3)... Él llevó nuestra naturaleza pecaminosa durante 33 años...

En la naturaleza humana fatigada, pecaminosa, caída y desamparada... Cristo obtuvo (trabajó) el camino perfecto de la salvación de la humanidad...".[28]

1925: "Jesús vino en "semejanza de carne pecaminosa" para mí".[29]

"La victoria de Cristo sobre la carne que Él, la Palabra, fue hecho, hizo posible la comunicación libre y total de Dios con el hombre... Su amor por mí Lo llevó a tomar mí naturaleza...".[30]

"Él... tomó sobre Sí mismo la carne del hombre, "la simiente de David" (Rom. 1:3), "la semejanza de carne pecaminosa" (Rom. 8:3), la forma de la criatura. El Creador se hizo un hombre Hermano. El Dios Infinito se hizo humano".[31]

"(Él) se hizo hombre (Fil. 2:5-11), no como el hombre que salió de las manos de Dios en el Edén, carne no pecaminosa, sino hombre después que éste pecó. Él tomó la carne que nosotros tenemos... con todos los dolores y miserias, impaciencia y desespero, conflicto y lucha, de la humanidad caída y pecaminosa, tal como la nuestra".[32]

"El Hijo de Dios tomó nuestra carne, se hizo nuestro Hermano, y asumió ciertas obligaciones a favor de la humanidad caída... Jesús tenía sangre gentil en Sus venas: Él es nuestro Redentor, nuestro Substituto, nuestro Pariente".[33]

"... Él ha pasado por toda la experiencia que ha venido a la humanidad".[34]

1926: "Jesús es el nombre del niño que nació de una mujer en semejanza de carne pecaminosa...".[35]

"El Prometido tiene que nacer de la simiente de la mujer, una mujer carnal, acuérdense, una mujer de carne pecaminosa como la nuestra".[36]

"Jesús es el nombre del niño nacido de mujer en semejanza de nuestra carne pecaminosa...".[37]

"Nuestro Cristo hoy es "la descendencia de David". (Apoc. 22:16).".[38]

"Cristo ha vencido. Él vivió una vida libre de pecado, y Él lo hizo mientras estaba en la misma carne pecaminosa con la cual nosotros tenemos que contender".[39]

"Pero nadie fuera de Dios y Su Hijo podía sondar las profundidades del Amor Divino que llevaría a Cristo realmente a descender del trono del universo para unirse con la humanidad caída compartiendo nuestra carne caída".[40]

"Él fue hecho carne, y aquella carne que nosotros bien conocemos, de nuestro mismo tipo".[41]

"Él tomó sobre Sí mismo nuestra carne, y se hizo en todas las cosas tal cual somos nosotros".[42]

"Él (Cristo) vino como un niño indefenso, sujeto a las debilidades de la humanidad... el bendito Cristo enfrentó los peligros de la vida comunes a cada ser humano... como cada hijo de la humanidad tiene que luchar... Él sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad...".[43]

"Este cuerpo fue aquel cuerpo que fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3)".[44]

"Cristo como el "Hijo de Dios", el unigénito del Altísimo, llevó la naturaleza divina perfecta, pero como el hijo de María, el Hijo del hombre, Él heredó la naturaleza humana caída... Debemos recordar que el hombre que nace con naturaleza pecaminosa no comete necesariamente pecado como un resultado de esto, porque... Cristo "no conoció pecado".[45]

"Cristo vino y habitó (tabernáculo) en nuestra carne pecaminosa...".[46]

1927: "Cristo se degradó para tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana, para que Él pudiese alcanzar a la raza caída y levantarla.

"Cristo tomó sobre Sí mismo nuestra carne pecaminosa....[47]

"Oh bendita victoria conseguida así en carne humana... Fue forjada en carne como la nuestra...".[48]

"Como hombre, Él vivió una vida perfecta, soportando, bajo condiciones exactamente similares, cada experiencia a través de las cuales tiene que pasar la familia humana... (Él tuvo) una madre humana, un nacimiento humano, una naturaleza humana, sintiendo todas las enfermedades de la carne... Cristo venció haciendo Su humanidad dependiendo absolutamente no de Sí mismo, sino que de la divinidad de Su Padre".[49]

"Usted sabe, es fácil para ella ser cristiana, Ella nació buena".

"Siento mucho el haber arrojado la manivela de la manera como lo hice, pero no puedo evitarlo; yo heredé un terrible temperamento".

"¿Ha escuchado usted esto antes? ¿LO ha dicho usted en alguna de sus formas?

Me sorprendería si ustedes conociesen los "engendrados". Yo creo que todos debieran conocer los "engendrados". Como un americano típico, yo he observado con interés las genealogías. Algunos amigos míos son muy orgullosos en trazar sus pedigríes hasta que llegan a algún noble o hasta alguna realeza en Europa. La mayor parte de los americanos son descendientes de John Smith, Pocahontas, Miles Standish, o Priscilla, o de alguien que vino en Myflower. Yo no estoy particularmente interesado en mi genealogía. Pero hay un registro en el cual estoy intensamente interesado. Hay un árbol genealógico en el cual yo no aparezco. Hay una línea que es gloriosa. Yo acostumbro a llamarla de los "engendrados".

"Abrahán engendró a Isaac; e Isaac engendró a Jacob; y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos; y Judá engendró a Pérez y Zara de Tamar; y Pérez engendró a Esrom; y Esrom engendró...". (Mat. 1:1-17). ARV.

Bien, esos son los "engendrados". Y para mí ellos no son una genealogía árida o sin interés. Ellos están vivos y vivaces, y brillan con interés. Porque ese es el camino en que Cristo el Salvador introduce al lector del Nuevo Testamento.

Hay dos cosas acerca de Sus ancestrales que, según están reveladas por los "engendrados", son muy interesantes y muy notables. La primera es que Él vino de una línea de reyes; y la segunda, que Él vino de una línea de criminales.

Un poeta escribió en un verso de sátira, "Mi anciana pero vil sangre, se ha arrastrado a través de canallas desde el Diluvio".

Eso fue verdad de Jesús.

Nosotros no adoramos el Cristo de hoy porque Él tenía sangre real en Sus venas. Los reyes han sido desde el comienzo, como un todo, un grupo no muy respetable. Y me parece que una lección de los "engendrados" es la verdad de que aun en la más alta genealogía, no existe ningún justo, ni siquiera uno.

Veamos por un momento este pedigrí. Existió Jacob el suplantador; y Judá cuyo hijo nació de una mujer impura; existió Rahab, la prostituta de Jericó; existió Ruth, una mujer pagana de Moab; existió David, cuyo hijo y descendencia fue engendrada por una mujer cuyo marido él mismo mandó matar, para que pudiese quedarse con su mujer; existió Reoboam, Abijah, Ahazías, Jeoram, Amon, Jeoaquin, Jeoacin, y Sedequías, de quien se dice reiteradamente que "hizo lo malo a la vista del Señor"; existió Acaz, el líder de la apostasía; y el débil y cruel Manasés, que hizo pasar a su hijo por el fuego. Si, Jesús vino de una línea de pecadores.

Y yo estoy agradecido por eso. Porque me ayuda a entender cómo Él pudo ser "tocado con los sentimientos" de todas mis enfermedades. Él vino donde yo estaba. Él se paró en mí lugar. En Sus venas estaba incubada una mancha hereditaria como un león enjaulado que trata de quebrarla y destruirla. Por cuatro mil años la raza se venía deteriorando en fuerza física, en poder mental, y en valor moral; y Cristo tomó sobre Sí las enfermedades de la humanidad en su peor estado. Solamente así podía Él rescatar al hombre de las profundidades más bajas de su degradación.

"Si en algún sentido tuviésemos que soportar nosotros un conflicto más duro que el que Cristo tuvo que soportar, él no podría socorrernos. Pero nuestro Salvador tomó la humanidad con todo su pasivo. Se vistió de la naturaleza humana, con la posibilidad de ceder a la tentación. No tenemos que soportar nada que él no haya soportado".[50]

Es bueno saber eso. Él, el Hijo de Dios, se hizo el Hijo del hombre, para que yo, un hijo de hombre, pudiese ser un hijo de Dios. Él se hizo como yo soy para que yo pudiese ser como Él es. Él compartió mi naturaleza humana para que yo pudiese participar de Su naturaleza divina. En cada tentación que nos asalta, es bueno saber que justamente esa tentación en toda su fuerza abrumadora, lo atacó a Él, lo atacó a Él donde, por herencia, Él era más débil, lo atacó de diferentes maneras y tiempos; y que, con las mismas tendencias hacia el mal, a pesar de la mala sangre y de los medios heredados, por el mismo poder al cual yo tengo acceso, Él venció. Él venció por mí. Él me ofrece Su victoria para mí mismo, un regalo libre. Y así en todas estas cosas yo soy más que vencedor a través de Él que me ama. Donde abunda el pecado, la gracia abunda mucho más".[51]

"La doctrina Católica Romana de que María, la madre de Jesús, fue sin pecado, "inmaculada", es una negación de la posibilidad de que Él fuese "tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros". La tendencia heredada a pecar es realmente fuerte. La madre del hombre Cristo Jesús heredó la "imagen y semejanza" de sus ancestrales; ella fue "hecha" o "nació" en carne pecaminosa; y Cristo, como su Hijo, heredó esa naturaleza humana".[52]

"... Él es "la simiente de la mujer", y así el Hijo del hombre, hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne, "un pariente cercano" a nosotros".[53]

"Él se hizo uno de nosotros, Él fue uno con nosotros. Él fue hecho hueso de nuestro hueso, carne de nuestra carne".[54]

"... El pecado no tiene excusa, ya que ha sido vencido (por Jesús) en "carne pecaminosa"... pero tomando sobre Sí, o en otras palabras, siendo Él mismo "hecho carne", carne humana, con todas sus debilidades, y venciendo el pecado en la carne, Jesús condenó al pecado al refutar totalmente y al destruir totalmente su única posibilidad de justificación".[55]

"Jesús tomó un cuerpo humano y una personalidad, lo mismo que nosotros".[56]

"Solamente allí (en la cruz) el Salvador pudo conseguir aquella unión con los hombres caídos que era necesaria para que fuese su Substituto y Redentor".[57]

"La graciosa condescendencia de Cristo en unir Su divinidad con nuestra pobre y caída humanidad es difícil de entender".[58]

"Jesús... vino a la tierra como un pequeño bebé, identificándose así Él mismo con la humanidad pecaminosa...".[59]

1928: "Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios el tomar la naturaleza humana, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán, Él aceptó los resultados de la gran ley operante de la herencia".[60]

"Cristo vino en la debilidad de la carne...".[61]

"Él estuvo sobre la tierra como un miembro de la familia humana, estorbado con nuestra carne... conociendo las debilidades de nuestro ser".[62]

"En la vida de Cristo tenemos a Dios manifestado en la carne, viviendo con el hombre, sujeto a todas sus enfermedades y sufriendo todas sus desventajas en esta vida mortal...".[63]

"¿Cómo pudo Cristo en cualquier sentido útil y adecuado ser un participante de nuestra "carne y sangre" a menos que Él compartiese la posibilidad inherente hacia el mal, la posibilidad de pecar, la cual está en nuestra carne y sangre?... ¿Pudo Él ser hecho "semejante a nosotros" en "todas las cosas" si Él no tenía ese mismo deseo dominante, poderoso a cometer pecado?".[64]

"No solamente dio el Padre a Su Hijo a un mundo caído, sino que Él le dio a Su Hijo la familia humana como herencia".[65]

"Pero ese amor es tan grande que Él está deseoso de dejar Su hogar, deseoso de dejar a un lado Su superioridad, deseoso de vaciarse a Sí mismo, y de tomar sobre Sí mismo la carne de los hijos de barro. Él nació como niño de carne en el pesebre de Belén (se cita parcialmente Heb. 2:14-17)".[66]

"... Él tiene que venir a este mundo poluído por el pecado, se vistió con la carne de la humanidad, venció las tendencias heredadas a pecar, y entonces pagó la pena suprema del hombre como substituto del hombre...".[67]

"Él tiene acceso a no más poder que aquel que nosotros tenemos acceso; porque Él fue hecho en semejanza de hombre, fue participante de la misma carne y sangre... Él se hizo verdaderamente hombre, nuestro Pariente en la carne... Él se identificó a Sí mismo totalmente con nuestras debilidades... Siendo plenamente identificado con nosotros como hombre...".[68]

"Dios no nos condena por haber sido hechos en iniquidad, y por haber nacido con propensiones al pecado".[69]

(Esta declaración ha sido incluida aquí porque ofrece una visión de cómo estos escritores entendían las palabras de David en el Salmo 51, y la palabra de Ellen White "propensiones").

"Jesús tomó la humanidad con todas sus debilidades... Él tomó mis enfermedades...".[70]

"Y Él que era el mayor se hizo el menor, se hizo hombre, tomando nuestra carne pecaminosa...".[71]

"El hombre carnal, natural, no puede abolir su enemistad contra Dios. Es parte de su naturaleza. Está entrelazado en cada fibra de su ser. Pero Jesús tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza de carne y sangre (Heb. 2:14), "en todos los puntos... para ser hecho como Sus hermanos" (Heb. 2:17), "de la simiente de David de acuerdo con la carne" (Rom. 1:3); Él enfrentó y "abolió en Su carne la enemistad", "la mente carnal" (Rom. 8:7), "la mente de la carne" (Rom. 8:7 ARV). Él venció el pecado en la carne por nosotros para siempre.[72]

1929: "(Dios) lo dio a Él a la raza caída".[73]

"Jesús entró en las condiciones de nuestra humanidad caída. (Entonces Prescott cita a Ellen White). Pero nuestro Salvador tomó la humanidad, con todas sus debilidades".[74]

"... hemos visto el Hijo de Dios, que era Dios, asumiendo nuestra humanidad, tomando la misma carne y sangre que nosotros tenemos, hecho en todas las cosas como Sus hermanos...".[75]

"(Citando a Ellen White) Jesús fue en todas las cosas hecho como Sus hermanos. Él se hizo carne, así como lo somos nosotros (Salton comenta) Pero, alabado sea Su nombre, en nuestra humanidad pecaminosa Él tuvo una vida sin pecado".[76]

"Él vino y vivió entre nosotros, hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Él llevó nuestras enfermedades en la carne antes que Él lleve nuestros pecados en el árbol... Él conoce el camino que nosotros tenemos que andar, porque Él mismo ha estado encima de cada centímetro de este camino".[77]

"... (Dios) dio a Su único hijo, para que Él pudiese mostrarle a la humanidad cómo aquellos principios divinos pueden ser vividos en carne pecaminosa sobre esta tierra...".[78]

"Hijo del hombre... hecho "como Sus hermanos"... Él vino aquí como hombre hecho igual que usted y yo... Este mismo Jesús, que fue un hombre como yo, que compartió las alegrías y las penas, y las tentaciones a las cuales yo estoy acosado...".[79]

"... Cristo, nuestro Hermano mayor, que sabe todo acerca de nuestras debilidades y de nuestras flaquezas...".[80]

"... en Su humanidad, Él fue como nosotros somos. Él tomó sobre Sí mismo las debilidades y flaquezas de la humanidad (él cita DTG: 152).[81]

"Pero Cristo vino a este mundo y se hizo uno de nosotros, tomando nuestra carne humana con sus debilidades y tentaciones".[82]

"Es a partir de su punto de vista de Su humanidad que Él entra en Su punto más cercano de relacionamiento con nosotros... Él me conoce tal como yo enfrento todas las debilidades de mi humanidad...".[83]

"Jesús, el Hijo del Dios Infinito, se hizo el hijo de un pecador por mí".[84]

"Él participó de la misma carne y de la misma sangre que nosotros tenemos... cuando Él asumió la humanidad, Él se hizo hombre, hombre genérico, hombre racial, la nueva cabeza de la familia humana".[85]

"... (Cristo) se degradó para asumir la carne de pecado".[86]

"... el Hijo del Dios Eterno se hizo de un pecador... el Hijo del Altísimo se hizo el Hijo de un pecador...".[87]

"Si Jesús hubiese venido a la tierra y tomar el mismo tipo de carne que nosotros tenemos... entonces Él puede morir en la cruz como un perfecto sacrificio...".[88]

"Él tomó sobre Sí mismo la humanidad... Él se hizo el Hijo del hombre... Él se hizo un miembro de la familia terrenal... Él se hizo una carne con nosotros... Él tomó nuestra naturaleza y venció".[89]

"(Él fue hecho) como usted, como yo... habiendo triunfado sobre el pecado en carne pecaminosa...".[90]

"Él trajo la perfección de carácter hasta el más bajo plano de la humanidad y la colocó con éxito en carne humana".[91]

1930: "... fue necesario que Él descendiese de Su condición gloriosa y no solamente tomase la forma de hombre, sino que se vació a Sí mismo de Su gloria y tomó la naturaleza de la raza humana justo donde Él la encontró (énfasis de él).

... nacido de la simiente de David después de la carne, de la simiente de Abrahán, carne humana sujeta a las necesidades humanas.[92]

"(Citando Ellen White) (Dios) lo dio a Él a la raza caída".[93]

"Así Jesús Cristo, aun cuando fuese el Infinito Hijo de Dios, no se entregó a Sí mismo a meras teorías, sino que tomó sobre Sí mismo la forma de la humanidad, de tal manera que como hombre, Él pudiese entrar en las experiencias de los hombres...".[94]

"Así como la serpiente de bronce era un Libertador para los Israelitas en la semejanza de la fiera serpiente que destruía, así Cristo vino como el Salvador del mundo en semejanza de hombre que peca. Así como la serpiente de bronce, aun cuando estaba en la forma de una fiera serpiente, era sin veneno, así Jesús, aun cuando estaba en la forma de hombre pecaminoso, era sin pecado".[95]

"Para que Él pudiese ser hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne, Él dejó la casa de Su Padre...".[96]

"(Él tomó) la naturaleza de la raza humana justo donde Él la encontró... Mejor dicho, Él descendió Él mismo de Su gloria, y tomó sobre Sí la naturaleza de una vinculación de siervo haciéndose hombre como los demás hombres... carne humana sujeta a las limitaciones humanas".[97]

"Él descendió de las glorias eternas, y tomó sobre Sí la semejanza de nuestra carne pecaminosa...".[98]

"... Él se hizo carne para que Él pudiese conocer nuestra forma... Él conoce nuestras enfermedades...".[99]

"En Su alianza con el hombre, en Su humanidad, Él fue tan humano como usted y yo. (Después viene una cita del Nuevo Testamento del Siglo Veinte): Lo que la ley no pudo hacer, en lo que nuestra naturaleza terrenal debilitaba su acción, Dios lo hizo enviando a Su propio Hijo, con una naturaleza que se asemeja a nuestra naturaleza pecaminosa para expiar el pecado. (Rom. 8:3)".[100]

"Jesús tomó la misma carne que yo tengo y vivió una vida verdaderamente humana... Él enfrentó las mismas tentaciones que le son comunes a usted y a mí. En este respecto Él no difiere en ninguna manera de Sus hermanos... Cristo es el único que ha experimentado todas las tentaciones que le suceden a la humanidad".[101]

"... Él... se hizo nuestro Hermano mayor, hecho en todos los puntos como nosotros".[102]

"Entonces se formó aquella unión entre la naturaleza Divina y la naturaleza humana en la persona del Hijo de Dios que se hizo el Hijo del hombre, teniendo la misma carne y sangre que nosotros tenemos...".[103]

"...Cualquiera que salvase al hombre tendría que colocarse en el lugar del hombre. Él tenía que sujetarse a la misma tendencia... a pecar... como hombre".[104]

"Jesús vino a este mundo en un plano humano... En Su naturaleza humana Jesús permaneció en nuestro terreno".[105]

1931: "Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios el tomar la naturaleza humana, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán Él aceptó los resultados del trabajo de la gran ley de la herencia".[106]

"... la fuerza de la tentación y la fuerza de las pasiones pecaminosas y de los malos deseos no serían correctamente entendidos; por eso nuestro Divino Substituto también se tuvo que hacer humano... Todo esto pudo ser forjado solamente por medio de la encarnación del Hijo de Dios en nuestra carne humana pecaminosa...".[107]

"El Hijo de Dios, nacido en Belén, se hizo el Hijo del hombre, nuestro pariente más cercano, hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne. Hecho "en semejanza de carne pecaminosa". Él es la escalera mística que une la tierra con el cielo".[108]

"Con ninguno de los efectos del pecado sobre él, en el jardín de Dios Adán cayó. Con cuatro mil años de degeneración en fuerza física, poder mental, y fuerza moral detrás del Él, Cristo, el segundo Adán, triunfó en el desierto. Tomando la humanidad con todas sus debilidades, tomando las enfermedades de nuestra naturaleza pecaminosa degenerada, Él venció".[109]

1932: "Para aplicar este remedio todo suficiente fue necesario que Cristo viniese la primera vez velado en forma y en carne humana. Él experimentó el plan en contacto con el pecado desde cada ángulo que los seres humanos tienen que enfrentarlo".[110]

"Dios se ha revelado a Sí mismo al hombre y ha probado Su propia existencia a través de la encarnación del Hijo de Dios, quien vivió en semejanza de nuestra carne pecaminosa...".[111]

"Él participó de carne pecaminosa, pero Él no pecó. Jesús Cristo fue encarnado en carne pecaminosa para que el pecado pudiese ser vencido en carne humana".[112]

"Nuestra carne pecaminosa se hizo la Suya. En Sus venas fluyó la sangre manchada de la raza de Adán... En algún lugar entre el pesebre y la cruz Él experimentó cada emoción que toca mi corazón".[113]

"... tocando Su humanidad Cristo vino de la línea de David, Él fue un Judío...".[114]

"Oh, la vergüenza de eso, que el gran Dios hubiese decidido venir a habitar con el hombre, habitando (tabernaculando) en su propia carne...".[115]

"Jesús, nuestro Hermano mayor, se unió a Sí mismo a Su familia sobre la tierra con lazos que nunca podrán ser quebrados. Él participó de carne y sangre y se vistió a Sí mismo con humanidad para que Él pudiese ser uno con nosotros. Él no se mantuvo a Sí mismo apartado de nosotros, porque Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza. Él no se avergüenza de llamarnos hermanos".[116]

"Jesús vino en semejanza de carne pecaminosa, y estaba sujeto a las mismas desventajas del hombre. Jesús mismo dijo, "De Mí mismo no puedo hacer nada". Esa declaración reveló que no había ningún poder en la carne pecaminosa que Él tomó sobre Sí".[117]

"Las Escrituras dejan bien claro que Jesús tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana con sus necesidades y enfermedades físicas... Hay muchas declaraciones en las Escrituras que muestran que nuestro Salvador descendió hasta el hombre justo donde el pecado lo había colocado".[118]

"Él envió a Su Hijo en semejanza de carne pecaminosa...".[119]

"Él estaba sujeto a las tentaciones humanas, y también a las limitaciones humanas... Jesús tomó la naturaleza humana justo donde Él la encontró, con sus necesidades y enfermedades físicas... Él fue carne de nuestra carne... Nuestro Salvador descendió al hombre justo donde el pecado lo había colocado".[120]

1933: "Él (Cristo) conoce por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad, y dónde radican las fuerzas de nuestras tentaciones...".[121]

"Así Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias... Él se dio a Sí mismo enteramente por nosotros".[122]

"Jesús Cristo tomó sobre Sí mismo las debilidades, las tendencias, hacia el pecado, para que Él pudiese probarse un hermano a Sus amigos (se cita Heb. 2:16-17)".[123]

"Así vino el Mesías, tomando sobre Sí mismo la naturaleza humana y sus penalidades, la muerte".[124]

"Para que Cristo entendiera las debilidades de la naturaleza pecaminosa, Él tuvo que experimentarlo... Por eso Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Dios tiene que descender primero al hombre para poder levantarlo hasta Él mismo".[125]

"... Jesús Cristo... se vistió a Sí mismo en nuestra golpeada (herida, afligida) carne".[126]

"Para que Cristo entendiera las debilidades de la naturaleza humana, Él tuvo que experimentarla... Por eso Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne".[127]

1934: "Dios dio a Su Hijo para que entrase en el estado del hombre y tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana...".[128]

"Ya que nosotros somos humanos, Él tuvo que nacer humano. Él tuvo que estar sujeto a las mismas limitaciones, tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros".[129]

"Cuando el hombre estaba desesperadamente perdido,... Cristo entró en el estado del hombre. Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre...".[130]

"(Después de citar Heb. 2:14, 7, 9 y 17, en ése orden, con énfasis en las palabras "como Sus hermanos" en el verso 17, Walker escribe): En Su naturaleza humana Jesús permaneció en nuestro terreno".[131]

"(Después de citar (Heb. 2:14-15) Así como el Hijo de Dios no intervino en prevenir a los tres hebreos de ser lanzados al horno, sino que se les unió en su prueba y los sacó ilesos de la prueba, así Él se unió a Sí mismo con la familia humana a través de la encarnación, asumiendo todas sus debilidades...".[132]

"... Ahora, porque los pecadores caídos son participantes de la carne y de la sangre, "Él también tomó parte de lo misma" carne y sangre... para que Él pudiese identificarse a Sí mismo totalmente con el status de la humanidad... para sentir la debilidad de la carne humana en el terrible combate con el pecado y con Satanás".[133]

"Él tomó sobre Sí mismo la semejanza caída del hombre, pecaminosa. Él... sintió la debilidad que la transgresión ha traído".[134]

"...fue necesario que la Palabra tomase sobre Sí mismo el manto de carne pecaminosa".[135]

"Él vino a la tierra y tomó nuestra carne... En semejanza de carne pecaminosa, el Señor Jesús estuvo colgado en la cruz en el lugar del hombre...".[136]

1935: "El Hijo de Dios, la simiente de la mujer (Gén. 3:15) en el plan divino tomó el lugar del caído Adán...".[137]

"En semejanza de carne pecaminosa, el Señor Jesús estuvo colgado en la cruz en el lugar del hombre...".[138]

"Animado en el descubrimiento de Uno nacido en semejanza de carne pecaminosa que no pecó...".[139]

"... el Hijo de Dios descendió de Su lugar delante del trono del Padre, y fue hecho en semejanza de carne pecaminosa, para que, debido al pecado, Él pudiese condenar el pecado en la carne...".[140]

1936: "...Jesús Cristo tomó sobre Sí mismo carne pecaminosa...".[141]

"17. ¿En qué forma vino Jesús al mundo? "Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, y por el pecado, condenó el pecado en la carne". (Rom. 8:3)".[142]

"... Dios envió a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa...".[143]

"Jesús tomó la misma carne que yo tengo... Él fue mi hermano en la carne".[144]

"Si Él tuvo que habitar (tabernacular) en nuestra carne, para tomar nuestra naturaleza sobre Él, y entiende nuestras tentaciones y pruebas, sería necesario que Él naciese de alguna manera en este mundo... Seamos agradecidos de que Él vino a nuestro mundo de esa manera tan maravillosa y que tomó nuestra carne sobre Sí".[145]

"Para enfrentar el problema en su fuente, el Autor de la ley vino a esta tierra, hecho "en semejanza de carne pecaminosa", y, experimentando cada dificultad que el hombre tiene que enfrentar, vivió victoriosamente por el poder que los hombres pueden clamar".[146]

"Jesús Cristo tomó la misma carne que yo tengo... Él vivió una vida verdaderamente humana... Él fue mi hermano en la carne".[147]

"... Él vino a vivir como hombre, sujeto a debilidades... no teniendo más poder del cielo que aquel que tiene el más débil hijo de Adán.

Así Él vino al mundo, como uno de la familia humana, entrando en él de la misma manera en que cualquier otro hijo de Adán lo ha hecho, como un niño indefenso... Como el Hijo del hombre, viviendo una vida perfecta y victoriosa en un cuerpo humano frágil, sin caer nunca en algún punto, aun cuando estuvo cercado por la enfermedad, Cristo nos dejó un ejemplo perfecto de vida".[148]

"Fue planificado que Su único Hijo descendiese a este mundo de pecado y naciese en carne humana caída...".[149]

"No fue la naturaleza de los ángeles la que Él asumió, sino la de Abrahán. Él fue hecho "como Sus hermanos"... Para que Cristo entendiese la debilidad de nuestra naturaleza, Él tenía que experimentarla... Por eso Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne".[150]

"Cuando Él vino a buscarme y a salvarme, Él se humilló a Sí mismo hasta mi bajo estado...".[151]

"Cuando (el hombre) comprende la verdad de que realmente vivió sobre esta tierra uno que poseía la misma naturaleza que él mismo, que fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado, se da cuenta que hay esperanza para él".[152]

Nacido Para Ser Malo.-

"Nacido Para Ser Malo" era el título de una película que estaba siendo exhibida recientemente en un cine. El título era muy brillante y captó mi atención. La frase continuó rondando en mi mente mientras continuaba andando por la calle. "Nacido Para Ser Malo"; ¿sería esa una visión correcta de la vida? "Nacido Para Ser Malo"; ¿quiénes son los infelices individuos que son destruidos con un fin semejante? ¿Quién ordenó sus carreras?

Esta filosofía del determinismo ha penetrado bastante la moderna literatura europea y americana. Ha estado embebiendo a la juventud, hasta que ellos, también, han declarado que su destino ha sido determinado, y que no pueden cambiarlo; y entonces, ¿por qué no comer, beber, y casarse, ya que mañana moriremos, y nuestro destino es inevitable? Theodore Dreiser, un famoso novelista contemporáneo, escribe lo siguiente: "Todos hemos nacido en un mundo espantoso... ¿Quién va a enderezar la injusticia con la cual muchos tienen que iniciar su vida? ¿Quién les va a dar mentes fuertes en lugar de las debilitadas que poseen? ¿Cuerpos capaces en vez de aquellos miserables? ¿Dónde van a conseguir tendencias puras en vez de las impuras, en las cuales el mundo se deleita?". Estas preguntas retóricas nos dan vuelta en la cabeza cuando vemos la respuesta del autor: "No hay esperanza".

O también, Frank Norris describe uno de sus caracteres para ilustrar esta filosofía predestinada de vida: "Debajo de todo aquel fino tejido, fue bueno que él corriese la sucia corriente del mal heredado, como una alcantarilla. Los vicios y pecados de su padre y de su abuelo, por la tercera y cuarta y por la 500ª generaciones, lo mancharon. Lo malo de una raza entera fluía en sus venas. ¿Por qué tendría que ser así? Él no lo había deseado así. ¿A quién tendría que echarle la culpa?

¿Podemos Vencer La Herencia?

Esta visión de la vida y el destino individual, bien expresado en la declaración, "Nacido Para Ser Malo", sería la conclusión lógica del corazón humano sin el poder salvador de Jesús Cristo. Admitimos libremente que no existe esperanza de vencer la herencia y las tendencias cultivadas sin Él. Pero cuando vemos a Jesús, que fue hecho un poco menor que los ángeles, y que tomó sobre Sí mismo "la simiente de Abrahán", comenzamos a entender el significado de la declaración de (Heb. 4:15) = "No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda ser tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades; sino que fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado".

Jesús Cristo nació en el mundo en el nivel de todos los hombres. Él vistió Su divinidad con humanidad, y tomó las debilidades y las flaquezas de la "simiente de Abrahán". Él supo lo que era pasar hambre, tener sed, llorar, sentirse exhausto por las labores diarias. Existen muchas personas que creen que Jesús Cristo nunca podría haber pecado, y, por eso, que Él no podría entender las tentaciones por las cuales tienen que pasar todos los mortales. También existen aquellos individuos que creen que sus debilidades heredadas y el medio en el cual vivieron están tan contaminados que ellos no pueden vencer ciertas tentaciones malignas.

Pero las Escrituras declaran abiertamente que Jesús fue "tentado en todos los puntos así como los somos nosotros, pero sin pecado". Si un hombre es totalmente ciego, usted no puede tentarlo a que mire un cuadro maligno o a sentarse y a leer un libro pernicioso. Jesús Cristo pudo haber pecado, porque Su vida estuvo marcada de batallas contra las tentaciones al pecado, a seguir un camino diferente de aquel que Su Padre Le había mostrado.

El desafío de las debilidades heredadas también es tomado por el Salvador de los hombres. ¿Hay alguien que haya recibido un legado maligno de sus ancestrales y que no pueda vencerlo? Es reconocido que las influencias heredadas pueden obstruir o ayudar el carácter del individuo. Los pecados de los padres pueden ser heredados por los hijos. ¿Pero no hay remedio para esta enfermedad llamada pecado?

Cuando el Hijo del hombre tomó sobre Sí mismo "la simiente de Abrahán", Él trajo sobre Sí mismo una de las más viles y más corruptas líneas de ancestrales que fuese posible heredar. Su ancestral a través de María era tal que Él habría muy bien podido pensar, "He nacido para ser malo". Él era de un linaje real, es verdad, pero ese linaje estaba manchado con toda especie de crímenes y actos malignos. Busque Su linaje a través de un Daniel, un Isaías, un Elías, un Moisés o un Jeremías. Ellos no hacen parte de Su linaje. Sus ancestrales incluyen a Jacob, el suplantador; Judá, el hombre de conducta licenciosa; y David, el adúltero y asesino. Rahab, la prostituta, y Ruth, la moabita gentil, están en Su familia. Los últimos reyes de Judá fueron notoriamente hombres malos. Reoboam, Abijam, Acaz, Jeoram, y Manasés forman una porción de la "galería de los canallas" de los cuales se dice constantemente que ellos hicieron lo malo delante del Señor. "La simiente de Abrahán" era realmente corrupta. ¡Sin embargo Jesús Cristo venció cada tentación, y vivió sin pecado!

Un Hombre Como Cualquier Hombre.-

En la clara declaración de la traducción de Weymouth, vemos revelada la completa humanidad del Maestro, porque "Él se despojó a Sí mismo de Su gloria, y tomó sobre Sí la naturaleza de un siervo al hacerse un hombre como cualquier otro hombre". (Fil. 2:7). Por eso, Él conoció completamente las impaciencias, los deseos, y los apetitos del hombre carnal. Él sintió la inmensa fuerza hacia el mal. Pero no pecó.

"Nacido para ser malo". Ningún hombre puede dar una excusa delante del Juez del cielo, porque Cristo respondió al desafío probando que el hombre puede vivir por sobre las acumulaciones de iniquidad que le han dejado sus ancestrales.

Pero aun alguien puede decir, "He nacido para ser malo; vean lo que me rodea. No puedo ser bueno donde he sido forzado a vivir. Mis compañeros son tales que me hacen imposible ser bueno". Ahora, se sabe que las condiciones ambientales afectan el desarrollo del carácter. Cada hombre no nace en las mismas condicione ambientales. El niño que nace en un hogar culto y religioso, tiene ventajas contra un muchacho que crece en un barrio bajo, el cual rezuma vicio. ¿Dónde puede un individuo encontrar ayuda espiritual si él vive en un lugar maligno? ¿Es posible que él pueda excusar sus malignidades diciendo: "He sido colocado en un ambiente que hace con que yo sea malo"?

Estudie nuevamente el ejemplo de Jesús Cristo, y encuentre fuerza y socorro para cada situación en la vida. El Evangelio de Mateo declara que la familia de Jesús "vino y habitó en una ciudad llamada Nazaret". (Mat. 2:23). Entre las montañas al norte de Jerusalén, en la menospreciada Galilea, estaba localizada esta ciudad. Fue una guarnición de los soldados romanos, un grupo de hombres inmorales y libertinos. Deben haber habido muchas guaridas donde había vicio, y muchas peleas, maldiciones, y juegos. La inmoralidad era desenfrenada. Los compañeros de Jesús deben haber sido tentados a través de estos ambientes malignos. Tan notoria fue la injusta ciudad de Nazaret que cuando Felipe le dijo a Natanael a respecto de que el Mesías venía de Nazaret, él le dijo inmediatamente: "¿Puede venir algo bueno de Nazaret?" (Juan 1:46).

Pero si los compañeros de Jesús eran malos, sin embargo no dañó Su vida. Durante casi 30 años Él vivió en esta atmósfera, y no pecó. Su crecimiento fue positivo y cierto. Él "crecía en sabiduría y estatura, y en favor con Dios y con los hombres". (Luc. 2:52). Como un lirio permanece puro entre el polvo de la mina de carbón, así el Hijo del hombre permaneció puro y libre del contaminante pecado. Él respondió para siempre la pregunta:

¿"Puede venir alguna cosa buena de Nazaret"?.

La gracia de Dios es suficiente.-

Nuevamente, las Escrituras nos declaran que Dios lleva en cuenta dónde un hombre ha nacido (Salmo 87:6), y que la gracia de Dios será suficiente para las necesidades del individuo. Este poder divino puede ser recibido por cada persona que lo pida.

La filosofía del determinismo, o "nacido para ser malo", no es compatible con la vida y las enseñanzas de Jesús Cristo. Se dice que Él es apto para "salvarlos hasta lo sumo a aquellos que vienen a Dios por Él". (Heb. 7:25). Ninguna situación hereditaria o ambiental puede hacer con que algún hombre se desespere por falta de justicia. Como un gran escritor religioso ha declarado pertinentemente a respecto de la gran gracia salvadora de Dios: "Cristo ha dado Su Espíritu como un poder divino para vencer todas las tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal, y para imprimir Su carácter sobre Su iglesia". Hay poder dinámico, con recursos omnipotentes, para el individuo que quiere acercarse al cielo. Hay un poder espiritual vivo, vitalizador en la vida del individuo que va a usar esta fuerza para demostrar el poderoso triunfo de una vida cristiana sobre el pecado. Fue a través de tentación, sufrimiento, y muerte que el Hijo de Dios unió para siempre a Sí mismo con la humanidad. Es ésta unión solidaria que unió nuestro amor con Su misericordia delante del trono de Dios. "Por lo cual en todas las cosas debía ser hecho como Sus hermanos, para que pudiese ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas referentes a Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo. Por lo que en aquello en que Él mismo sufrió siendo tentado, Él está apto para socorrer a aquellos que son tentados". (Heb. 2:17-18)

Jesús Cristo no se avergüenza de llamarnos hermanos. El linaje humano del Salvador de los hombres hizo posible que Él pleitease por el hombre delante del Padre. Él puede permanecer consciente de los profundos valles de tentación a través de los cuales pasa el hombre, porque Él, también, los ha soportado. La experiencia del desierto lo dejó débil, demacrado y necesitando una ministración celestial. Los intervalos estériles de la vida demandan que busquemos la ministración de Cristo que nos invita: "Sígueme".

El Remedio para el Desespero.-

Sin un Jesús salvador, las vicisitudes de la vida causan desesperación en el corazón del individuo. No hay remedio que lo pueda sacar de esta situación, a no ser Dios. "Nacido para ser malo" compendia este desespero del corazón. Pablo describe la condición del hombre carnal sin Dios en este texto: "Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, estando alejados de la comunidad de Israel, y extraños a los pactos de la promesa, no teniendo esperanza, y sin Dios en el mundo". (Efe. 2:12). ¿Pueden ustedes imaginar un individuo más desamparado que el hombre que siente que él ha nacido para ser siempre malo? Este es el resultado de sumergirse en la duda, y en fallar en conocer a Cristo, porque Pablo agrega: "Pero ahora en Cristo Jesús aquellos que alguna vez estuvieron lejos son hechos cercanos (a Dios) a través de la sangre de Cristo". (Efe. 2:13).[153]

"14. Para que Jesús pudiese ser un "pariente cercano" para los desamparados pecadores, ¿qué fue necesario? Él fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3)".[154]

"Un Salvador que puede entrar en cualquier experiencia de la humanidad, que sería tocado con los sentimientos de la enfermedad humana, era el que venía...".[155]

1937: "(Cristo) conocía por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad...".[156]

"Jesús es nuestro hermano mayor. Él se ha unido a Sí mismo a Su familia sobre la tierra con ataduras que nunca serán quebradas. Él participó de carne y sangre, y se vistió a Sí mismo con humanidad, para que Él pudiese ser uno con nosotros. Él no se mantuvo lejos de nosotros, porque Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza. Él no se avergüenza de llamarnos hermanos".[157]

"... el Hijo de Dios... asumió la humanidad con todas sus debilidades debidas al pecado...".[158]

"(Cristo) tomó la forma y las debilidades del hombre caído".[159]

"Cristo fue un hombre, Él llevó nuestra carne y soportó nuestras enfermedades".[160]

"Nuestro Dios habita con los hombres. Él se manifestó en la carne... Él se degradó hasta donde nosotros estamos, para que nosotros pudiésemos ser levantados hasta donde Él está. Él participó de nuestra naturaleza humana, para que nosotros pudiésemos ser participantes de Su naturaleza divina".[161]

"... Él nació de una virgen, y así asumió nuestra naturaleza humana...".[162]

"Habría sido un infinito sacrificio para el Hijo el haber tomado la naturaleza del hombre antes de la caída en el Edén, porque el hombre fue creado menor que los ángeles... Pero el Hijo se degradó aún más bajo; Él nació en semejanza de hombre pecaminoso, y se hizo un siervo entre los hombres".[163]

"Jesús tomó sobre Sí las debilidades de la carne, las tendencias a pecar, y las exposiciones a las tentaciones comunes de los hombres".[164]

"El Hijo de Dios vino a este mundo a compartir la suerte común de la humanidad".[165]

"El Hijo de Dios fue hecho en semejanza de hombre pecaminoso, para que Él pudiese ser un misericordioso Sumo Sacerdote".[166]

"(Él estaba queriendo) tomar la forma de la humanidad degradada por dos mil años de pecado y rebelión".[167]

"El terreno de nuestra seguridad en ir al Señor Jesús es el hecho que Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre... uniendo así el abismo que el pecado había hecho entre Dios y la humanidad".[168]

"Para que Cristo pudiese entender las debilidades de nuestra naturaleza, Él tuvo que experimentarlo... Por eso Él se hizo hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne. Su encarnación fue en la humanidad actual".[169]

"(Citando así a Ellen White): Él fue hecho en todas las cosas como Sus hermanos. Él se hizo carne, así como nosotros somos". (8T: 256).[170]

"Él se hizo participante de nuestra carne y sangre para que Él pudiese habitar (tabernacular) entre nosotros y ser uno de nosotros. En todas las cosas Él fue hecho como Sus hermanos".[171]

1938: "El Hijo de Dios tomó el lugar de Adán, y fue hecho en semejanza de hombre pecaminoso".[172]

"(Citando Ellen White)... Cristo se identificaría a Sí mismo con las debilidades de la raza caída... la gran obra de la redención se llevaría a cabo por el Redentor, tomando el lugar del caído Adán... El Rey de gloria se propuso humillarse a Sí mismo hasta la humanidad caída... Él tomaría la naturaleza caída del hombre". (de Redención: 14-15).[173]

"Él tomó nuestros pecados y nuestra naturaleza pecaminosa".[174]

"La vida del Hijo del hombre teniendo nuestra carne y nuestra naturaleza caída, vivió en este mundo de pecado, constituye la justicia por la cual nosotros somos justificados".[175]

"... el pecado es sin excusa, ya que ha sido vencido (por Jesús) en "carne pecaminosa"... Tomando sobre Sí carne humana con todas sus debilidades... y venciendo el pecado en la carne, Jesús condenó el pecado desaprobando y descalificando totalmente su única justificación posible".[176]

"De hecho, tal como dice un escritor, estos 13 versos (Juan 1:1-13) fueron escritos para elevar al lector a la altura de este clímax, "la Palabra fue hecha carne". Y en otras diversas partes de las Escrituras, "carne" denota la debilidad presente del hombre, condición mortal...

A través de Su encarnación Él se casó con nuestra naturaleza humana, y está consciente de nuestras enfermedades, debilidades, y flaquezas ya que Él es de todo lo que es propiamente divino...

Jesús, para redimirnos, descendió a lo más profundo de nuestra humanidad. Él tomó nuestra naturaleza. Él se hizo hombre... Cristo "vino hasta donde él (hombre) estaba" a través de Su humanidad... Tomando nuestra naturaleza, Él fue "tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades...

Con Su brazo divino Él se aferra del trono del Infinito, y con el brazo humano Él abraza a la raza caída...

(Juan 1:51) Jesús es la escalera. Esta escalera está colocada sobre la tierra. Él es el Hijo del hombre, y a través de Su humanidad Él está unido a la humanidad. La escalera está dentro de nuestro alcance...".[177]

"Él entiende nuestras debilidades humanas, porque Él fue "hecho en semejanza de los hombres".[178]

1939: "... fue en un sentido aún más alto de Su vida sin pecado que "condenó el pecado en la carne" mostrando que el pecado no tiene excusa, ya que ha sido vencido en "carne pecaminosa"... Pero tomando sobre Sí carne humana con todas sus debilidades... y venciendo el pecado en la carne, Jesús condenó el pecado desaprobando y destruyendo totalmente su única posible justificación".[179]

"Amados, el plan y el programa que comprende la cruz, separó al Hijo de Dios de Su Padre, y lo unió para siempre con una raza de pecadores, a través de las ataduras de la sangre, ataduras que nunca serán quebradas".[180]

"Jesús dejó a un lado la gloria que Él tenía con el Padre cuando Él tomó sobre Sí mismo la forma humana y la naturaleza humana. Como hombre, Él poseyó las debilidades, las tendencias, las semejanzas y las desemejanzas, de la naturaleza humana".[181]

"Es un Hijo de Dios y un Hijo del hombre, un ser humano "hecho en todos los puntos como Sus hermanos", que nuestro Salvador cumplió cada requerimiento posible del plan de la salvación".[182]

"Cristo se identificó a Sí mismo con el hombre en todo sentido".[183]

"Si, Él vino, el único hombre en la historia cuyo linaje puede ser definitivamente trazado hasta Adán. Él fue "la simiente de la mujer", porque nació de una virgen, y sin embargo fue el "Hijo del hombre" debido a Su descendencia de Adán".[184]

"Habría sido una ignominia para Él dejar Su trono y aun tomar el lugar de Adán como hombre perfecto, sin pecado. Pero encontramos que Él estaba deseando tomar el lugar del hombre después que la raza humana había sufrido durante cuatro mil años de degradación y pecado. Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza, con todo su legado de herencia que cada ser humano tiene que enfrentar".[185]

1940: "Él vino del cielo a la tierra, vistió Su divinidad con humanidad, y llevó la maldición como garantía por la raza caída... Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza... Satanás y sus ángeles se regocijaron cuando descubrieron que el Hijo de Dios había tomado sobre Sí mismo la naturaleza del hombre... la humanidad necesitaba divinidad, para que un poder de arriba pudiese restaurar al hombre a la semejanza de Dios...(Cristo)... fue hecho en semejanza de carne pecaminosa... Sin pecado y exaltado por naturaleza, el Hijo de Dios consintió en tomar las vestiduras de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída".[186]

"Él conoce por experiencia todo lo que el hombre tiene que soportar... Fue necesario que Él fuese hecho como Sus hermanos en todas las cosas".[187]

1941: "Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza pecaminosa...".[188]

"Pero para mí el Redentor del hombre, el Creador tiene que hacer se hombre. Él tiene que venir en "semejanza de carne pecaminosa". (Rom. 8:3).[189]

"Y sin embargo no fue sino hasta que Él vino en "carne" y se hizo el "Hijo del hombre" que existió aquella unión más cercana con la humanidad, en la cual Él fue hecho como nosotros, a quienes Él llama "hermanos", y así se hizo nuestro "misericordioso y fiel Sumo Sacerdote". No fue sino hasta aquel día Natal en Belén, cuando Jesús nació como Salvador que el cielo se acercó tanto a la humanidad. En aquel día Jesús se hizo nuestro Hermano mayor, nuestra propia carne. Como uno de nosotros, compartiendo las experiencias del hombre, Él pudo ser "tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades".[190]

1942: "(Citando Ellen White) Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios tomar la naturaleza del hombre, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia...

En el mundo en que Satanás clama dominio Dios permitió que Su Hijo viniera, un niño indefenso, sujeto a las debilidades de la humanidad".[191]

"Nada menos que el Hijo de Dios... tomando la semejanza de carne pecaminosa, para que Él pudiese demostrar ante el universo la razonabilidad de los principios enunciados en la Palabra de Su Padre".[192]

"... Jesús heredó... la naturaleza de su madre... Un hombre llamado Jesús, hecho de carne y sangre como cualquier otro hombre, vivió realmente en medio de ellos".[193]

"En Él fue revelado el carácter de Dios en carne humana... Esa revelación fue hecha en Él, quien en todos los puntos fue hecho como Sus hermanos...".[194]

"Antes de que Dios enviase a Su Hijo a este mundo a vivir en semejanza de carne pecaminosa... Satanás le había... dicho a las naciones de la tierra que Dios era un Ser terrible y cruel...".[195]

"En el segundo capítulo (de Hebreos) Él es el Hijo del hombre, un participante de la naturaleza humana, de nuestra carne y sangre".[196]

"Este argumento, sin embargo, está basado en un mal entendido, causado por no mirar una palabra en el texto. El Anticristo no era negar que Cristo había venido en carne, sino que era negar que Él había "venido en la carne", en "el mismo" tipo de carne, que la raza humana a la cual Él vino a salvar... En esta diferencia vital radica la real "verdad del evangelio". ¿Descendió Cristo todo el camino para hacer contacto con la raza caída, o solamente descendió una parte del camino, de tal manera que tenemos que tener santos, papas, y sacerdotes intercediendo por nosotros con Cristo, el cual ha sido bien alejado de la humanidad caída y de sus necesidades como para hacer un contacto directo con el individuo pecador? Es aquí justamente donde reside la división que separa al Protestantismo del Catolicismo Romano...

A través del pecado el hombre se ha separado a sí mismo de Dios, y su naturaleza caída se opone a la voluntad divina... Solamente a través de Cristo, nuestro Mediador, puede el hombre ser rescatado del pecado, y traído nuevamente en conexión con la fuente de pureza y de poder.

Pero para poder obtener esa conexión Cristo tuvo que participar tanto de la divinidad de Dios como de la humanidad del hombre, de tal manera que con Su brazo divino podía abrazar a Dios, y con Su brazo humano abrazar al hombre, conectando así ambos en Su propia persona. En esta unión de lo humano con lo divino radica el "misterio" del evangelio, el secreto del poder para levantar al hombre de su degradación. "Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en la carne". (1 Tim. 3:16). El "misterio", o secreto del poder para vivir una vida piadosa en carne humana, fue manifestado en la vida de Jesús Cristo mientras estuvo en la tierra...

¡Pero noten! Era el hombre caído el que tenía que ser rescatado del pecado. Y para hacer contacto con él, Cristo tuvo que condescender en tomar nuestra naturaleza sobre Sí mismo (no una clase más alta de carne). "Porque así como los hijos son participantes de carne y sangre, Él también participó de lo mismo... Porque en todas las cosas debía Él ser hecho semejante a Sus hermanos". (Heb. 2:14, 17). Este texto está colocado de tal manera que no puede ser mal entendido. Cristo "participó de la misma" carne y sangre que nosotros; Él vino en "la" carne. Negar esto es la marca del Anticristo".[197]

1943: "Habría sido una humillación casi infinita para Él el dejar a un lado Su forma divina y vestirse a Sí mismo en carne antes de la caída del hombre, cuando el hombre aún estaba en su pureza edénica; pero el Hijo de Dios se "manifestó en la carne" (1 Tim. 3:16), después que la humanidad hubo sido desgarrada y deformada por la maldición del pecado durante cuatro mil años... Como cada hijo de Adán, Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia, y Él triunfó sobre el pecado en ese tipo de carne donde el pecado había reinado y era triunfante".[198]

"... el Hijo de Dios tiene que entender, en Su propia experiencia, como uno de nosotros, el poder seductivo del pecado tentando a los hombres a la muerte... sufriendo nuestras "debilidades"...".[199]

"Él entonces se calificó (para ser nuestro sacerdote) viviendo una vida sin pecado en carne pecaminosa...".[200]

"Cristo... nació en este mundo como un niño, nació de una madre humana, y así participó de la naturaleza humana del hombre".[201]

"(a) El Hijo... fue enviado "en semejanza de carne pecaminosa... (c) Cuando Cristo "en semejanza de carne pecaminosa" resistió cada tentación a pecar...".[202]

"En armonía con el gran plan de la redención, Jesús nació de una mujer en la familia humana. Él aceptó nuestra humanidad con sus debilidades, y se hizo nuestro hermano. (Se cita Heb. 2:14-17).

Cristo se hizo un hombre igual a los hombres en todas las cosas, con la excepción del pecado...".[203]

"(Cristo) nació en la familia humana caída. Él se hizo poseedor de la naturaleza humana".[204]

1944: "Los hombres parecen olvidar que Cristo... se vació a Sí mismo de Su realeza y se vistió a Sí mismo en carne pecaminosa...".[205]

"... nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo, el Único que ha vivido una vida sin pecado en carne pecaminosa, el Único que pudo hacerlo... Cristo vivió una vida sin pecado en carne pecaminosa: y Él puede y quiere hacer esto en tu carne y en la mía, si se lo permitimos, y obrará con Él".[206]

1945: "En Su naturaleza terrena se encontraban todas las necesidades y pasiones de los hombres... Hueso de nuestro hueso, carne de nuestra carne, vida de nuestra vida, experiencia de nuestra experiencia... La humanidad de Cristo es más que un hecho en y por sí misma. Es el punto de encuentro de un Dios santo con el hombre pecaminoso".[207]

"Para alcanzar y redimir a los hombres caídos el Redentor tiene que ser uno con ellos. Él tiene que compartir sus debilidades... Él no tiene que tener ningún privilegio que no esté al alcance del más débil de sus amigos... Él vino y tomó sobre Sí mismo la carne que Él había hecho, no como era cuando fue dotada con fuerza original, sino después de haber sido debilitada y corrompida por siglos de pecado".[208]

"Él (Jesús) no tenía ninguna ventaja sobre los demás, porque "Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa" hizo con que Jesús tomase la naturaleza del hombre para que Él pudiese alcanzar las necesidades del hombre".[209]

"Jesús tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre... Como hijo de David, el descendiente de David, Él heredó todas las debilidades y flaquezas de Su línea de ancestrales... (se cita Heb. 2:14-17)... Esta doctrina escriturística de la encarnación es absolutamente esencial para una verdadera concepción de la expiación... Roma enseña que Jesús y aun María, Su madre, fueron "inmaculados" en su concepción. No nacieron de la misma carne, sujeta a pecado, como lo son las multitudes de hombres que heredan las debilidades de Adán".[210]

"Él (Jesús) nació en este mundo como todos nosotros... Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza y pasó por nuestras experiencias...

Él se unió a Sí mismo con la humanidad, con la raza que Él vino a salvar, por las ataduras de la carne y de la sangre... atado a nosotros por las ligaciones de la carne y de la sangre...".[211]

1946: "Aun cuando Él era el Hijo de Dios, aun cuando se hizo un miembro de la raza humana, para que Él pudiese soportar las mismas pruebas y tentaciones que nosotros tenemos que soportar, y entender por experiencia propia las pruebas de los hombres que necesitan un Salvador".[212]

"... el Hijo de Dios nació de una mujer. Él nació en este mundo como cualquiera de nosotros... Él tomó sobre Sí nuestra naturaleza y pasó a través de nuestras experiencias... tomando sobre Sí mismo la naturaleza humana, Cristo fue hecho adecuado para entender las pruebas del hombre... Él se unió a Sí mismo con la humanidad, con la raza que Él vino a salvar, por las ataduras de la carne y de la sangre... Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán. "En todas las cosas debía Él ser como Sus hermanos".

Como Hijo de Dios, pero atado a nosotros por las ligaciones de la carne y de la sangre, el Hijo que nos había nacido no se avergüenza de llamarnos hermanos".[213]

1947: "... Él tomó la naturaleza caída del hombre".[214]

"... Cristo tiene que compartir la naturaleza pecaminosa del hombre".[215]

"(Citando a Ellen White) Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios tomar la naturaleza del hombre, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán, Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia.

...nuestro primeros padres les dejaron a sus descendientes un legado de tentación al pecado. Nosotros pasamos a través de la misma prueba, y el Hijo del hombre no fue una excepción...".[216]

"Así fue cuando Dios envió a Su Hijo al mundo, "La Palabra fue hecho carne, y habitó entre nosotros", y el Hijo de Dios se hizo también Hijo del hombre. En el Hijo, el Padre se unió con la raza caída".[217]

"Citando a Ellen White) Él "aceptó la humanidad cuando la raza estaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia. Lo que estos resultados fueron se muestran en la historia de Sus ancestrales terrestres".[218]

"Él vino a este mundo en semejanza de nuestra naturaleza, con el riesgo de fallar, para salvarnos".[219]

1948: "... mientras María fue escogida por Dios para ser la madre terrestre de Jesús en Su encarnación, el solo y único propósito de esta elección fue que Jesús pudiese ser participante de la carne y de la sangre de la raza de Adán...".[220]

"... Pero las Escrituras han colocado la identidad del anticristo más allá de cualquier conjetura o confusión. La Biblia ha definido claramente al culpable. Juan dice que él niega que "Jesús Cristo ha venido en la carne". (2Juan 7). Dejemos que esta sea la primera marca del anticristo por la cual su identidad será colocada más allá de cualquier disputa. El verso no dice que el anticristo niega que Jesús ha venido, sino que niega que "Él ha venido en la carne". Lejos de negar la existencia de Cristo, el texto sugiere que el anticristo enseña que Cristo ha venido, sino que enseña una doctrina acerca de su venida que niega que "Él ha venido en la carne". Si la Iglesia Católica es culpable, como lo declararon los Reformadores Protestantes, entonces su enseñanza en relación a la naturaleza de Jesús en Su encarnación en este mundo como un niño lo revelaría. Examinemos esa enseñanza a la luz del texto que está delante de nosotros.

La Biblia enseña que Jesús nació en el mundo a través de María, que era un descendiente directo de Adán. Por herencia ella participó de la naturaleza de Adán. La naturaleza de Adán era mortal y sujeta a muerte como resultado de la transgresión de la voluntad de Dios en el Edén. Su carne era por naturaleza aquella de los "hijos de la ira". María participó de esta naturaleza en todos sus aspectos. Ella era un representante de toda la raza humana, y no era de ninguna manera diferente de otros descendientes de la línea de Adán. Ella era "favorecida entre las mujeres" solamente porque ella fue la escogida de Dios a través de la cual el "misterio de la piedad sería hecho manifiesto", y a través de quien Jesús sería encarnado en el estado carnal de la raza humana. Fue el propósito de Dios que a través de un milagro divino Jesús debía ser traído desde el cielo, donde Él había sido uno con el Padre en la Divinidad, para nacer en la familia humana, y allí participar de todas las tentaciones a las cuales la raza de Adán está sujeta. Esto fue posible solamente si Él participase de la naturaleza de la raza de Adán. A respecto de esto Pablo dice: "Porque así como los hijos participan de la carne y de la sangre, Él también semejantemente participó de lo mismo... Por lo que en todas las cosas debía ser hecho semejante a Sus hermanos". (Heb. 2:14-17).

Por si fuese necesaria una evidencia adicional, el mismo escritor la agrega. En (1 Tim. 3:16) él declara: "Grande es el misterio de la piedad. Dios se manifestó en la carne". Aquí, él dice, está el misterio de la piedad, la aptitud de Jesús en venir desde el cielo, sufrir en Sí mismo manifestándose en carne humana, y sin embargo vivir sin pecado.

Este último hecho sería negado por el anticristo. Él negaría que Jesús vino en una manifestación divina que haría que Él participase en todas las fases de Su naturaleza con las debilidades de la raza de Adán. Él negaría que Jesús vino "en la carne", la misma carne que la de todos los hombres mortales.

En esta primera cuenta, la negación de que Cristo "ha venido en la carne", la Iglesia Católica permanece convicta de culpa y así se identifica con las marcas del anticristo. A través de la enseñanza de la "Inmaculada Concepción de María", de que ella fue preservada de todo pecado original, ellos en teoría han provisto una "carne diferente" de aquella que posee la raza de Adán, y ha sido la avenida por la cual Jesús fue encarnado en el plan de la salvación. Para confirmar sus enseñanzas con autoridad, lo mejor es citar nuestra evidencia a partir de autores católicos.

Nuestra primera prueba será de la pluma del Cardenal Gibbons en su libro, "La Fe De Nuestros Padres", páginas 203-204. Él dice: "Nosotros definimos que la bendita Virgen María en el primer momento de su concepción... fue preservada libre de la mancha del pecado original. Diferentemente al resto de los hijos de Adán, el alma de María nunca estuvo sujeta al pecado".

El Cardenal Gibbons ha declarado aquí claramente la enseñanza de la Iglesia Católica en relación a la impecabilidad de la Virgen María. Es una enseñanza que no es bíblica, pero que ha sido introducida por los profesores Católicos que reclaman tener autoridad aun sobre las Escrituras, en materia de doctrina.

Aquí yo le preguntaría a mis lectores, tanto Protestantes como Católicos, para que ponderen cuidadosamente lo que esta enseñanza le hace al plan del evangelio. Significa que si María nació sin pecado y fue preservada de pecar para el expreso propósito de traer a Jesús al mundo, entonces Jesús nació de carne santa, lo que era diferente del resto de la raza de Adán. Esto quiere decir que Él no tomó sobre Sí mismo nuestro tipo de carne y sangre, y en Su encarnación no se identificó a Sí mismo con la humanidad. Significa, también, que Él no fue tentado "en todos los puntos" como lo somos nosotros. Significa que Pablo estaba totalmente errado cuando escribió el libro de Hebreos en el cual él declara que Jesús "en Sí mismo semejantemente participó de la misma" carne como el resto de la raza de Adán, que "en todas las cosas" Él fue hecho "como Sus hermanos" Heb. (2:14,17). Pero por sobre todo esto, si la enseñanza católica es verdadera, entonces Jesús, no habiendo venido para alcanzar a la humanidad participando de la naturaleza humana, no puede ser un "mediador entre Dios y los hombres". Ni tampoco nosotros podemos "allegarnos confiadamente al trono de la gracia para obtener misericordia, y hallar gracia para ayudar en tiempo de necesidad". (Heb. 4:16). Todo esto se adecua convenientemente en la manos del plan de salvación católico. Abre ampliamente la puerta para la intercesión de la Virgen María y los respectivos "santos", que hacen parte del sistema mediador papal. Y aún más, coloca en las manos del sacerdocio el poder para usurpar autoridad, la cual Dios en Su Palabra jamás se las ha delegado a ellos, de ser controladores de las aproximaciones al trono de la misericordia.

En este punto de nuestra revisión del asunto del anticristo, yo creo que todos las personas imparciales reconocerán que si el Papado no es el anticristo ha sido singularmente infeliz al ser como la descripción de las Escrituras lo presentan. En la reivindicación papal de que Jesús nació de alguien que había sido "preservada de toda mancha de pecado original" y que, "diferentemente al resto de los hijos de Adán... nunca estuvo sujeta al pecado", encontramos la primera marca del anticristo indeleblemente implantada. El Papado ciertamente enseña que Jesús Cristo no "vino en la carne"".[221]

"Como el Hijo del hombre, Él, que en el principio poseía todo el poder y reveló toda la gloria, descendió Él mismo de todo esto, y se hizo "un hombre como cualquier otro hombre"".[222]

"Él descenderá al nivel de la humanidad, no al nivel del hombre en su primitiva pureza, y Él tomará sobre Sí mismo la carne pecaminosa. Él se va a hacer a Sí mismo herencia de todas las debilidades que el pecado ha causado en la familia humana".[223]

"Él fue hecho en semejanza de nuestra carne pecaminosa... En nuestra carne pecaminosa Él vivió una vida sin pecado...".[224]

1949: (Esta declaración se ha incluido, no porque diga directamente algo acerca de la naturaleza de Cristo, sino porque rechaza firmemente el concepto de pecado original definido como culpa heredada lo que da lugar a la necesidad de una doctrina de que Cristo tomó la naturaleza no caída de Adán, para poder escapar a la culpa del pecado original).

"Muchos profesores hoy han construido una concepción errónea de la naturaleza pecaminosa del hombre en la mal interpretación de estos versos en (Rom. 5:19). Ellos lo llaman "depravación total" o pecado original"... (esto) hace todo culpado no porque por lo que ellos hallan hecho sino debido a lo que Adán hizo cuando él pecó por primera vez.

Cuán diferente de este falso evangelio es la libertad espiritual y la victoria enseñada por Romanos".[225]

"... fue la misma carne que nosotros como hijos de la familia humana poseemos".[226]

"... el Hijo de Dios se hizo el Hijo del hombre... Vestido en carne humana, unido con la única raza caída del universo...".[227]

"Cuando leemos Su genealogía (la de Cristo) tal como aparece en Mateo y Lucas, sabemos que Sus antepasados terrestres eran hombres que estaban marcados con las debilidades humanas".[228]

"... Él nació como un niño en Belén, sujeto a las mismas pasiones que nosotros... Si Cristo hubiese sido exento de tentaciones, sin el poder y la responsabilidad de poder escoger, o sin las inclinaciones y tendencias pecaminosas de nuestra naturaleza pecaminosa, Él no podría haber vivido nuestra vida sin pecado...".[229]

1950: "... yo creo que Jesús, que dejó las cortes del cielo, dejó a un lado Su manto real, se sacó Su corona real, y vistió Su divinidad con humanidad... Él se humilló a Sí mismo para que Él pudiese alcanzar a los hombres caídos donde estos estaban...".[230]

"El Hijo de Dios... forjó una vida perfecta en la naturaleza humana, la misma naturaleza débil que nos es común a todos nosotros".[231]

"(Citando a Meade MacGuire) La encantadora condescendencia de Cristo en unir Su divinidad con nuestra pobre humanidad caída, es difícil de entender".[232]

"(Citando Ellen White) Jesús fue en todas las cosas hecho como Sus hermanos. Él se hizo carne así como nosotros lo somos".[233]

1951: "09 de Abril de 1951

El Editor
Signs of the Times

Estimado Señor,

Su artículo en la edición de Marzo de Signs of the Times titulado "Nuevo Dogma papal" me ha interesado. Estoy muy preocupado con el Dogma de la Inmaculada Concepción.

Le he preguntado a muchos Protestantes para que me expliquen esto, pero parece que nadie está dispuesto a hacerlo. Por eso le estaría agradecido si usted puede encontrar un pequeño espacio en su edición de "Mayo" para explicar esto, tal vez en su columna "La Palabra se Mueve"".

Interesado

(Lamentamos que la edición de Mayo ya haya sido impresa cuando recibimos esto, y la copia para el número de Junio también ya estaba lista. Esta es la primera oportunidad que hemos tenido de responder. (ED).

"La Enciclopedia Católica, Volumen 7, páginas 674-675, tiene esto a decir en relación al Dogma de la Inmaculada Concepción: "En la Constitución, "Inefabilis Deus" del 8 de Diciembre de 1854, el Papa Pío IX pronunció y definió que la bendita Virgen María en el primer instante de su concepción, a través de un privilegio singular y gracia garantizada por Dios, en vista de los méritos de Jesús Cristo, el Salvador de la raza humana, fue preservada exenta de toda mancha de pecado original".

El objetivo de esta enseñanza es el de destruir la fe basada en las Escrituras de que Jesús nació en la familia humana heredando las mismas dificultades físicas y espirituales como cualquier otro hombre, y que Su victoria sobre el pecado y sobre la tentación fue conseguida a pesar de esta desventaja mortal. La Iglesia Católica Romana cree y enseña que Jesús, Él mismo, fue concebido sin pecado original. "Nuestro Señor, siendo concebido por el Espíritu Santo, fue, a través de la virtud de Su concepción milagrosa, ipsofacto, libre de la mancha del pecado original".[234]

Para hacerlo aún más concreto de que Él no podría haber heredado el pecado original a través de Su madre, fue proclamado este dogma. Ella, se dice, también fue concebida libre de la mancha de la herencia del pecado, y por eso Jesús fue removido de toda una generación de Sus antepasados de naturaleza pecaminosa. María, se declara, fue concebida de tal manera que "la esencia formal y activa del pecado original no fue removida de su alma...; nunca estuvo en su alma. Simultáneamente con la exclusión del pecado, el estado de santidad original, inocencia, y justicia, opuestos al pecado original, le fueron conferidos a ella, por cuyo don, cada mancha y falta, toda emoción depravada, pasiones, y debilidades, esencialmente pertenecientes al pecado original, fueron excluidas".[235]

Así, este dogma afirma categóricamente que María fue un ser sin pecado y por eso no compartió la naturaleza normal de los humanos, la cual es inherentemente pecaminosa. Como Jesús fue concebido por ella por el Espíritu Santo, Él es doblemente inmune a toda mancha o corrupción de las debilidades de la naturaleza humana. Si esto es verdad, entonces Él no fue un hombre en el sentido en el cual nosotros hemos sido enseñados a mirarlo, sino un superhombre para quien fue fácil vencer la tentación a pecar, ya que había en Él solamente un odio divino a lo malo pero ningún deseo humano a pecar. Pero está directamente opuesto a las claras declaraciones de las Santas Escrituras, y por eso no deben ser aceptadas por ningún cristiano.

Esto es lo que la Palabra de Dios declara: "Porque así como los hijos participan de carne y sangre, Él también participó de lo mismo... Porque realmente Él no tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles; sino que Él tomó sobre Sí la simiente de Abrahán. Porque en todas las cosas debía ser hecho como Sus hermanos, para que Él pudiese ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas pertenecientes a Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo. Por lo que Él mismo ha sufrido siendo tentado, está apto a socorrer a aquellos que son tentados". (Heb. 2:14-18).

La impecabilidad de Jesús fue obtenida a expensas de angustia de alma y fuerte llanto y lágrimas a Dios. Fue una victoria ganada en el terreno árido de la batalla, y no solamente dando un salto desde una naturaleza natural a una naturaleza naturalmente sin pecado. "Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda ser tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades: sino que fue en todos los puntos tentado así como lo somos nosotros, pero sin pecado". (Heb. 4:15). "El cual en los días de su carne,

cuando había ofrecido oraciones y súplicas con fuerte llanto y lágrimas delante del que estaba apto para salvarlo de la muerte, y fue oído en lo que temió; aun cuando Él fuese un Hijo, sin embargo aprendió obediencia a través de las cosas que sufrió; y habiendo sido perfeccionado, se hizo el autor de eterna salvación para todos aquellos que le obedecen". (Heb. 5:7-9)

Jesús tuvo que soportar cada tentación natural a la humanidad, y sintió el fuerte impulso a la indulgencia, el cual ha nacido en cada uno de nosotros. Pero por la gracia de Dios, la habitación del Santo Espíritu, y Su propia determinación indomable para obedecer a Dios, Él estuvo apto a vencer cada tentación y ganar para Sí mismo, y para toda la humanidad, una victoria gloriosa. A través de Su muerte en el Calvario Él pagó el precio del pecado original, y liberó a toda la humanidad de su culpa. Pero Él también expió los pecados originales de los hombres, de tal manera que todos los que aceptan Su sacrificio han sido librados de su propia culpa como también de la ruina del pecado original.

Para rescatar a la humanidad de su desesperada condición pecaminosa, Jesús tuvo que compartir nuestra humanidad. Para obtener la redención y la victoria para la humanidad, Él tuvo que entrar en el conflicto llevando la misma naturaleza de aquellos a quien Él vino a redimir. Él tuvo que heredar la naturaleza naturalmente pecaminosa de todos los hijos de Adán para que Su victoria sobre la tentación pudiese ser de valor y significado para la humanidad. Si Él hubiese nacido, como se enseña en el dogma de la Inmaculada Concepción, con una naturaleza que estaba aislada de toda mancha de pecado original, Él no habría sido hecho en todos los puntos como Sus hermanos, y Su ejemplo nosotros no lo podemos seguir, o aun tratar de emular.

Este dogma destruiría la ligación esencial de Cristo con la humanidad y también Lo remueve a Él de Su posición como un Mediador solidario entre el hombre y Dios. No habiendo nacido con los espasmos de la tentación bajo el peso de una naturaleza pecaminosa por nacimiento, Él no podría entender nuestra entrada en nuestras experiencias. Así, habiendo destruido la base para Su mediación, pero reconociendo la necesidad de una ligación entre la humanidad y Dios, la Iglesia Católica Romana ha exaltado a Su madre, María, para que sea la mediatriz de la humanidad entre la humanidad y Su divino Hijo.

Fue justamente contra estas "herejías infames" (2 Pedro 2:1) que el apóstol Juan alertó a la iglesia. Él le dio una prueba para encontrar la verdad: "En esto conoced el Espíritu de Dios: cada espíritu que confiese que Jesús Cristo ha venido en la carne es de Dios; y cada espíritu que no confiese que Jesús Cristo ha venido en la carne no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que vendría; y que aun ahora ya está en el mundo". (1 Juan 4:2-3)".[236]

"Él (Jesús) tuvo que heredar la naturaleza naturalmente pecaminosa de todos los hijos de Adán que Su victoria sobre la tentación pudiese ser de valor y significado para la humanidad. Si Él hubiese nacido, tal como se enseña en el dogma de la Inmaculada Concepción, con una naturaleza que estaba aislada de toda mancha de pecado original, Él no habría sido hecho en todos los puntos como Sus hermanos, y nosotros no podríamos seguir Su ejemplo, o aun tratar de emular. Este dogma destruiría la ligación esencial de Cristo con la humanidad y también Lo removería a Él de Su posición de Mediador solidario entre el hombre y Dios. No habiendo nacido con los espasmos de la tentación bajo el peso de una naturaleza pecaminosa por nacimiento, Él no podría entender o entrar en nuestras experiencias".[237]

(La Biblia y Nuestros Tiempos, publicado en Inglaterra, estaba disponible para nosotros solamente en los años 1950, 1951 y 1952).

1952: "El nacimiento de Jesús fue la más completa demostración del amor de "Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa".[238]

"Él es "tocado" con nuestros sentimientos y enfermedades porque Él comparte nuestra naturaleza".[239]

"Solamente como un hombre con las mismas ventajas y limitaciones de otros hombres, podía Jesús ser un ejemplo perfecto para otros hombres. Fue necesario que no hubiese una diferencia natural entre Él mismo y los hombres que Él vino a salvar...".[240]

"La controversia de las eras estaba en andamiento. Su resultado sería determinado en Su persona que Se hizo participante de la misma carne y sangre con la humanidad caída".[241]

"El Hijo de Dios también se hizo el Hijo del hombre y Él fue hombre en cada consideración, excepto que Él no cometió pecado. Y porque Él se hizo hombre y fue dado a los hombres, Él nos pertenece".[242]

1954: "Cada día de Su humillación en carne pecaminosa era un día de sufrimiento".[243]

1957: "Jesús en Su infinito sacrificio tomó la humanidad caída, incluyendo la suya y la mía, y la llevó a la cruz".[244]

"Él se hizo carne y sangre tal como nosotros lo somos, y heredó de Su madre la naturaleza humana que nosotros heredamos, pero Él no pecó".[245]

1958: "Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal como ellos existían cuando Él vino a la tierra a ayudar al hombre... con las debilidades del hombre caído sobre Él... Desde la caída la raza había estado decreciendo en tamaño y en fuerza física, y descendiendo cada vez más abajo en la escala de los valores morales... para elevar al hombre caído, Cristo tuvo que alcanzarla donde esta estaba. Él tomó la naturaleza humana, y llevó las enfermedades y degeneración de la raza". Ellen White (reimpresión), Mensajes Selectos, 1958, Volumen 1, pág. 267-268 (todo este capítulo debiera ser estudiado).

"La humanidad de Cristo alcanzó las mismas profundidades de las miserias humanas, y se identificó a sí mismo con las debilidades y necesidades del hombre caído...".[246]

Notas:

  1. N. J. Waldorf, The Watchman, Abril 1916, pág. 39, col. 2.
  2. C. P. Bollman, Presidente Conferencia, Editor Asistente de la Review and Herald; Review and Herald, 31-01-1918, pág. 9, col. 1.
  3. Editorial, The Watchman, Abril 1919, pág. 26, col. 2.
  4. W. W. Pres-cott, The Doctrine of Christ, pág. 53.
  5. J. L. Schuler, Evangelista, secretario ministerial, presidente de conferencia; The Watchman, Julio 1920, pág. 18, col. 2.
  6. G. B. Thompson, Review and Herald, 24-02-1921, pág. 10, col. 1.
  7. Percy Brokner, Review and Herald, 17-03-1921, pág. 12, col. 1.
  8. Folleto de la Escuela Sabática, Primer Trimestre, 1921, pág. 16.
  9. Folleto de la Escuela Sabática, Segundo Trimestre, 1921, pág. 13-14.
  10. G. B. Thompson, Review and Herald, 01-09-1921, pág. 8, col. 2.
  11. E. Hiliard, Review and Herald, 15-09-1921, pág. 18, col. 1.
  12. Millard Fillmore Thorn, Review and Herald, 22-12-1921, pág. 4, col. 1.
  13. C. P. Bollman, Review and Herald, 05-10-1922, pág. 5, col. 2.
  14. Ellen White, Testimonios para Ministros, 1923, pág. 177.
  15. Ellen White, Fundamentos de la Educación, 1923, pág. 400.
  16. Ellen White, Fundamentos de la Educación, 1923, pág. 408.
  17. Calvin P. Bollman, Editor, Australian Signs of the Times, 26-02-1923, pág. 6, col. 2.
  18. A. L. King, Editor Asociado; Australian Signs of the Times, 05-03-1923, pág. 4, col. 2.
  19. F. D. Nichol, Editor Asistente de Signs of the Times; Review and Herald, 01-03-1923, pág. 7, col. 2.
  20. Asa T. Robinson, Presidente de Conferencia, misionero pionero; Review and Herald, 20-12-1923, pág. 4, col. 1.
  21. W. W. Prescott, Australian Signs of the Times, 07-01-1924, pág. 12, col. 2.
  22. R. S. Owen, Profesor de Colegio, Presidente de Colegio; Review and Herald, 20-03-1924, pág. 10, col. 1.
  23. W. W. Prescott, Review and Herald, 01-05-1924, pág. 10, col.1.
  24. John A. Rippey, Australian Signs of the Times, 05-05-1924, pág. 13.
  25. Meade MacGuire, Secretario de Departamento de la Conferencia General para la Juventud y Secretario Asociado del Departamento Ministerial; La Vida de Victoria, 1924, pág. 18.
  26. Mead MacGuire, La Vida de Victoria, 1924, pág. 43.
  27. Respuestas a Preguntas, The Watchman, Septiembre 1924, pág. 32, col. 3.
  28. Carlyle B. Haynes, Evangelista, Autor, Administrador; The Watchman, Noviembre 1924, pág. 14, col.2.
  29. B. H. Shaw, Review and Herald, 01-01-1925, pág. 11, col. 2.
  30. Edwin K. Slade, Administrador de Conferencia, Australian Signs of the Times, 09-02-1925, pág. 15, col.2.
  31. Milton C. Wilcox, Review and Herald, 19-02-1925, pág. 5, col. 1.
  32. Milton C. Wilcox, Review and Herald, 30-04-1925, pág. 11, col. 1.
  33. P. C. Poley, Australian Signs of the Times, 18-05-1925, pág. 2, col. 1.
  34. M. B. Van Kirk, Australian Signs of the Times, 28-09-1925, pág. 12, col. 1.
  35. Stemple White, Signs of the Times, 05-01-1926, pág. 10, col. 2.
  36. Stemple White, Signs of the Times, 19-04-1926, pág. 8, col. 1.
  37. Stemple White, Signs of the Times, 19-04-1926, pág. 9, col. 2-3.
  38. Allen Walker, The Watchman, Abril 1926, pág. 29, col. 3.
  39. Editorial (Asa Oscar Tait, Alonzo L. Baker, Francis D. Nichol), Signs of the Times, 20-04-1926, pág. 7, col. 2.
  40. Editorial (Asa Oscar Tait, Profesor de Colegio, Editor de Signs of the Times, Se-cretario de Departamento de la Conferencia General; Signs of the Times, 27-04-1926, pág. 10, col. 1.
  41. L. A. Hansen, Editor de Life and Health; Signs of the Times, 08-06-1926, pág. 14, col. 2.
  42. R. D. Quinn, Review and Herald, 11-06-1926, pág. 14, col. 2.
  43. George W. Wells, The Watchman, Julio 1926, pág. 25, col. 1.
  44. L. A. Hansen, Signs of the Times, 17-08-1926, pág. 14, col.2.
  45. W. Howard James, Australian Signs of the Times, 13-09-1926, pág. 11, col. 3.
  46. R. A. Salton, Australian Signs of the Times, 15-11-1926, pág. 13, col. 1.
  47. I. H. Evans, Signs of the Times, 18-01-1927, pág. 5, col. 1.
  48. M. B. Van Kirk, Signs of the Times, 12-04-1927, pág. 12, col. 3.
  49. W. J. Gilson, Australian Signs of the Times, 23-05-1927, pág. 12. Col. 2.
  50. Deseado de Todas las Gentes:92.
  51. L. A. Wilcox, Signs of the Times, 22-03-1927, pág. 5, col. 3-4.
  52. W. Howard James, Review and Herald, 26-05-1927, pág. 5, col. 1.
  53. C. P. Bollman, Review and Herald, 16-06-1927, pág. 8, col. 2.
  54. F. C. Gilbert, Secretario General de la Conferencia General; Signs of the Times, 04-10-1927, pág. 13, col. 1.
  55. C. P. Bollman, Review and Herald, 01-12-1927, pág. 7, col. 2.
  56. Meade MacGuire, Su Cruz y la Mía, 1927, pág. 17.
  57. Meade MacGuire, Su Cruz y la Mía, 1927, pág. 77.
  58. Meade MacGuire, Su Cruz y la Mía, 1927, pág. 79.
  59. Meade MacGuire, Su Cruz y la Mía, 1927, pág. 97.
  60. Ellen White, Australian Signs of the Times, 15-10-1928, pág. 7, col. 3.
  61. I. A. Crane, Review and Herald, 12-01-1928, pág. 8, col. 1.
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