En vista del significado generalmente reconocido de la declaración cristológica que fue presentada en diversas publicaciones, será necesario para el propósito de este trabajo, que lo examinemos cuidadosamente. Nuestro primer paso será colocar delante del estudiante copias palabra por palabra de (1) la declaración original en Ministry de Septiembre de 1956; (2) la declaración tal como apareció en Preguntas Sobre Doctrinas; (3) la sinopsis condensada tal como apareció en el libro "Movimiento de Destino" de Leroy Edwin Froom. Como el material tal como apareció en el Volumen 7-A del Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día es una fotocopia, idéntica a Preguntas Sobre Doctrinas, no será necesario duplicarlo aquí.
Centralizaremos nuestra atención en la sección de la declaración cristológica que tiene que ver con la naturaleza humana de Jesús. Las otras secciones presentan verdades acerca de la naturaleza y obra de Cristo en relación a las cuales los Adventistas del Séptimo Día generalmente concuerdan, y no nos detendremos en eso.
La Declaración Original Tal Como Apareció en la Revista Ministry de Septiembre de 1956
III.- Tomó La Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída.-
1.- Cristo tomó la humanidad tal como Dios la creó. "Cristo vino a la tierra, tomando la humanidad y permaneciendo como el representante del hombre, para mostrar en el conflicto con Satanás, que el hombre, tal como lo creó Dios, ligado con el Padre y el Hijo puede obedecer cada requerimiento divino".[1]
2.- Comenzó donde el primer Adán comenzó. "Cristo es llamado el segundo Adán. En pureza y santidad, ligado a Dios y amado por Dios, Él comenzó donde el primer Adán comenzó. Él pasó deseoso sobre el terreno donde Adán cayó, y redimió la falla de Adán".[2]
3.- Tomó la forma humana pero no la naturaleza pecaminosa corrompida. "En la plenitud del tiempo Él tuvo que ser revelado en forma humana. Él tuvo que tomar Su posición a la cabeza de la humanidad tomando la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre. En el cielo se escuchó la voz, "el Redentor vendrá a Sión, y sobre aquellos que se alejan de las transgresiones en Jacob, dice el Señor".[3]
4.- Tomó la naturaleza humana sin pecado de Adán. "Cuando Cristo inclinó Su cabeza y murió, Él llevó los pilares del reino de Satanás con Él a la tierra. Él derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual Satanás en el Edén obtuvo la victoria. El enemigo estaba vencido por Cristo en Su naturaleza humana. El poder de la divinidad del Salvador estaba oculto. Él venció en la naturaleza humana, descansando en Dios para obtener poder".[4]
5.- Perfecta impecabilidad en Su naturaleza humana. "Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado. Él estaba sujeto a las enfermedades y debilidades a través de las cuales el hombre está cercado, "para que pudiese cumplirse lo que fue dicho por Isaías el profeta, diciendo, Él tomó sobre Sí mismo nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias". Él fue tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades, y fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros. Y sin embargo Él no conoció pecado. Él era el cordero "sin mancha y sin mácula". Si Satanás lo hubiese podido tentar en lo más mínimo a pecar, él habría contundido la cabeza del Salvador. Así como fue, él pudo solamente tocar Su calcañar. Si la cabeza de Cristo hubiese sido tocada, la esperanza de la raza humana habría perecido. La ira divina habría caído sobre Cristo así como cayó sobre Adán... No habríamos tenido dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".[5]
6.- No heredó propensiones malignas de Adán. "Sea cuidadoso, extremamente cuidadoso en la manera como usted se expresa sobre la naturaleza humana de Cristo. No lo represente delante de las personas como un hombre con propensiones a pecar. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado puro, un ser sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; él estaba en la imagen de Dios. Podía caer, y cayó a través de la transgresión. A causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a desobedecer. Pero Jesús Cristo era el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como es tentada la naturaleza humana. Él podría haber pecado; Él podría haber caído, pero en ningún momento hubo en Él una propensión maligna. Él fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén".[6]
7.- Venció a Satanás como el segundo Adán. "El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza humana después que la raza hubo vagado por cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y de honradez. El pecado ha estado dejando sus terribles marcas sobre la raza durante eras; y la degeneración física, mental y moral ha prevalecido a través de la familia humana. Cuando Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin la mancha del pecado... Cristo, en la tentación del desierto, permaneció en el lugar de Adán para proseguir la prueba que él había fallado en soportar".[7]
8.- Cuidado con hacer a Cristo totalmente humano. "Evite cualquier pregunta en relación a la humanidad de Cristo que pueda ser mal entendida. La verdad anda cerca del camino de la presunción. Al tratar sobre la humanidad de Cristo, tenemos que ser extremadamente cuidadosos con cada aseveración, para que nuestras palabras no sean utilizadas para decir más que lo que ellas implican, y así perdamos o oscurezcamos las claras percepciones de Su humanidad combinada con la divinidad. Su nacimiento fue un milagro de Dios... "Aquella cosa santa que nacerá de ti (María) será llamada el Hijo de Dios"... Nunca, de ninguna manera, deje la menor impresión en las mentes humanas de que hubo alguna mancha o inclinación hacia la corrupción sobre Cristo, o de que Él de alguna manera cedió a la corrupción. Él fue tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado, y sin embargo Él es llamado "aquella cosa santa". Es un misterio que es dejado sin explicación a los mortales, que Cristo pudo ser tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, y sin embargo ser sin pecado. La encarnación de Cristo siempre ha sido, y permanecerá siendo, un misterio. Aquello que es revelado, es para nosotros y para nuestros hijos, pero que cada ser humano sea alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros; porque no puede ser".[8]
9.- Se hizo cabeza de la raza caída. "¡Qué contrastes están revelados en la persona de Cristo! ¡El poderoso Dios, y sin embargo un niño indefenso! ¡El Creador de todo el mundo, y sin embargo, en un mundo de Su creación, a menudo hambriento y fatigado, y sin un lugar donde recostar Su cabeza! ¡El Hijo del hombre, y sin embargo infinitamente superior a los ángeles! ¡Igual al Padre, y sin embargo vistió Su divinidad con humanidad, permaneciendo a la cabeza de la raza caída, para que los seres humanos pudiesen ser colocados en terreno ventajoso! ¡Poseyendo eternas riquezas, y sin embargo viviendo la vida de un pobre hombre! ¡Uno con el Padre en dignidad y poder, y sin embargo en Su humanidad fue tentado en todos los puntos así como nosotros somos tentados! En el mismo momento de Su agonía mortal en la cruz, un Vencedor, respondiendo al requerimiento del pecador arrepentido a ser recordado por Él cuando Él venga en Su reino".[9]
La Declaración Tal Como Apareció en Preguntas Sobre Doctrinas con el Encabezamiento de la Sección Acortado y los Encabezamientos de Párrafos Borrados
III.- Tomó la Naturaleza Humana Sin Pecado.-
Cristo vino a la tierra, tomando la humanidad y permaneciendo como representante del hombre, para mostrar en el conflicto con Satanás que el hombre, tal como lo creó Dios, ligado con el Padre y con el Hijo, puede obedecer cada requerimiento divino".[10]
Cristo es llamado el segundo Adán. En pureza y santidad, ligado con Dios y amado por Dios, Él comenzó donde el primer Adán comenzó. Él pasó deseoso sobre el terreno donde Adán cayó, y redimió la falla de Adán".[11]
En la plenitud el tiempo Él fue revelado en forma humana. Él tomó Su posición a la cabeza de la humanidad tomando la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre. En el cielo se escuchó la voz, "el Redentor vendrá a Sión, y sobre aquellos que se alejan de la transgresión en Jacob, dice el Señor".[12]
Cuando Cristo inclinó Su cabeza y murió, Él llevó los pilares del reino de Satanás con Él a la tierra. Él derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual en el Edén Satanás obtuvo la victoria. El enemigo fue vencido por Cristo en Su naturaleza humana. El poder de la divinidad del Salvador estaba oculto. Él venció en la naturaleza humana, descansando en el poder de Dios".[13]
Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado. Él estaba sujeto a las enfermedades y debilidades a través de las cuales el hombre está rodeado, "para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, diciendo, Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras debilidades". Él fue tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades, y fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros. Y sin embargo Él "no conoció pecado". Él fue el Cordero "sin mancha y sin mácula". Si Satanás hubiese de alguna manera tentado a Cristo a pecar, él habría contundido la cabeza del Salvador. Así como fue, él pudo solamente tocar Su calcañar. Si la cabeza de Cristo hubiese sido tocada, la esperanza de la raza humana habría perecido. La ira divina habría caído sobre Cristo así como cayó sobre Adán... No habríamos tenido dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".[14]
Sea cuidadoso, extremamente cuidadoso en la manera como usted se expresa sobre la naturaleza humana de Cristo. No lo represente delante de las personas como un hombre con propensiones a pecar. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado puro, un ser sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; él estaba en la imagen de Dios. Podía caer, y cayó a través de la transgresión. A causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a desobedecer. Pero Jesús Cristo era el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como es tentada la naturaleza humana. Él podría haber pecado; Él podría haber caído, pero en ningún momento hubo en Él una propensión maligna. Él fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén".[15]
El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza humana después que la raza hubo vagado por cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y de honradez. El pecado ha estado dejando sus terribles marcas sobre la raza durante eras; y la degeneración física, mental y moral ha prevalecido a través de la familia humana. Cuando Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin la mancha del pecado... Cristo, en la tentación del desierto, permaneció en el lugar de Adán para proseguir la prueba que él había fallado en soportar".[16]
Evite cualquier pregunta en relación a la humanidad de Cristo que pueda ser mal entendida. La verdad anda cerca del camino de la presunción. Al tratar sobre la humanidad de Cristo, tenemos que ser extremadamente cuidadosos con cada aseveración, para que nuestras palabras no sean utilizadas para decir más que lo que ellas implican, y así perdamos o oscurezcamos las claras percepciones de Su humanidad combinada con la divinidad. Su nacimiento fue un milagro de Dios... Nunca, de ninguna manera, deje la menor impresión en las mentes humanas de que hubo alguna mancha o inclinación hacia la corrupción sobre Cristo, o de que Él de alguna manera cedió a la corrupción. Él fue tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado, y sin embargo Él es llamado "aquella cosa santa". Es un misterio que es dejado sin explicación a los mortales, que Cristo pudo ser tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, y sin embargo ser sin pecado. La encarnación de Cristo siempre ha sido, y permanecerá siendo, un misterio. Aquello que es revelado, es para nosotros y para nuestros hijos, pero que cada ser humano sea alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros; porque no puede ser".[17]
¡Qué contrastes están revelados en la persona de Cristo! ¡El poderoso Dios, y sin embargo un niño indefenso! ¡El Creador de todo el mundo, y sin embargo, en un mundo de Su creación, a menudo hambriento y fatigado, y sin un lugar donde recostar Su cabeza! ¡El Hijo del hombre, y sin embargo infinitamente superior a los ángeles! ¡Igual al Padre, y sin embargo vistió Su divinidad con humanidad, permaneciendo a la cabeza de la raza caída, para que los seres humanos pudiesen ser colocados en terreno ventajoso! ¡Poseyendo eternas riquezas, y sin embargo viviendo la vida de un pobre hombre! ¡Uno con el Padre en dignidad y poder, y sin embargo en Su humanidad fue tentado en todos los puntos así como nosotros somos tentados! En el mismo momento de Su agonía mortal en la cruz, un Vencedor, respondiendo al requerimiento del pecador arrepentido a ser recordado por Él cuando Él venga en Su reino".[18]
La Declaración Abreviada Tal Como Apareció en Movimiento de Destino
5.- Tomó la Naturaleza No Pecaminosa de Adán Antes de la Caída.- Durante Su encarnación Él permaneció como "representante del hombre", tal "como Dios lo creó", esto es, refiriéndose a Adán. Como "segundo Adán", Él "comenzó donde el primer Adán comenzó". Él "pasó sobre el terreno donde Adán cayó, y (Él, Cristo) redimió la falla de Adán". Él tomó "la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre". Él "derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual en el Edén Satanás obtuvo la victoria". Él "no participó en lo más mínimo en su pecado". Él estaba "sujeto a las enfermedades y debilidades" a través de las cuales el hombre está rodeado. Pero no tenemos que tener dudas en relación a la "perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo". Él no tuvo las "propensiones del pecado" (estas son las declaraciones fundamentales).
Cristo fue como Adán antes de la caída, "un ser puro y sin pecado, sin una mancha de pecado sobre Él. Él "podía caer". (Eso era posible, de otra manera la tentación no habría sido real, sino apenas una farsa). Él "tomó... la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos" así como la naturaleza humana es tentada. Pero "ni por un momento hubo en Él una propensión maligna". Cuando "Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin mancha de pecado". Cristo fue "asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén". Así "Cristo, en la tentación del desierto, permaneció en el lugar de Adán para continuar la prueba que él (Adán) falló en soportar".
Sin embargo, Cristo "tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado durante cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y de honradez". Pero "nunca, de ninguna manera, deje la más mínima impresión" que "una mancha o inclinación a la corrupción hubo sobre Cristo". Entonces viene la amonestación más fuerte, "que cada ser humano sea alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros; porque no puede ser".[19]
Al considerar estos documentos, nuestra primera observación es que ellos son puramente históricos en su naturaleza, sin contener referencias a las Escrituras y sin argumentos directos.
Mirando más detalladamente, vemos que la evidencia histórica presentada está limitada a fragmentos de los escritos de Ellen White. Ni la Biblia ni ningún escritor Adventista diferente a Ellen White es citado. Podemos esperar, por eso, que el documento podría revelar un despertamiento de los materiales históricos en relación a los puntos de vista de Ellen White que han sido presentados en la Sección Tres de este trabajo. Pero no aparece ese tal despertamiento (o comentario). Consideremos a seguir la sección encabezamientos:
Tomó la naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída.-
Y refleja que no nos acordamos de haber visto ese pensamiento expresado en ninguna parte en los escritos de Ellen White. Mirando las citas que aparecen en el encabezamiento de esta sección, descubrimos que ninguna de ellas lo dice, sino que esas palabras escritas por Ellen White dicen otras cosas y son interpretadas como si dijesen aquello. Especialmente en Ministry, se le da una asistencia muy generosa a Ellen White, para ayudarla a decir lo que aparentemente ella no supo cómo decirlo, en el encabezamiento de la sección, seguido de los dos párrafos siguientes:
Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída...
Tomó la Forma Humana Pero No la Naturaleza Corrupta...
Tomó la Naturaleza Humana Sin Pecado de Adán.
La deficiencia en los escritos de Ellen White, tal como es vista por sus intérpretes, parece ser su falla en aplicar la palabra impecabilidad a la naturaleza humana asumida por Cristo. Hemos visto que los diccionarios definen el sufijo "dad" (en inglés el sufijo "less") como "sin algo" o "incapaz de". Ya que Ellen White creía que Cristo era capaz de pecar, ella usa el término impecabilidad para describir Su naturaleza humana sin pecado, pero no usa el término sin pecado. Así ella trató de no ser mal interpretada. Sus intérpretes, aparentemente inconscientes de estos peligros, y totalmente convencidos que ellos sabían lo que ella quiso decir pero que no supo cómo decirlo, no dudaron en decirlo por ella. Donde ella escribió impecabilidad ellos firme y resueltamente colocaron sin pecado, aun cuando las definiciones del diccionario y las propias preferencias de Ellen White no concordasen con eso.
Tratando de entender el raciocinio de sus intérpretes, observamos que como ellos lo vieron, cuando Ellen White escribió que Cristo soportó las mismas tentaciones que soportó Adán, ella realmente quiso decir que Cristo tenía la misma naturaleza no caída que la que tenía Adán. Nuevamente ellos son muy generosos en asistirla a decir lo que ella no dijo. El principio interpretativo siendo aplicado parece ser que las personas tienen dos naturalezas diferentes, la no caída y la caída, lo que no puede ser correctamente descrito como siendo tentadas en forma similar. Así, cuando Ellen White escribe que Jesús fue tentado así como Adán fue tentado, ellos creyeron que ella está diciendo que la naturaleza humana de Cristo era la misma que la naturaleza no caída de Adán.
Pero aquí encontramos dificultades. Este argumento es un cuchillo que corta por ambos lados. ¿Qué sucede cuando este principio interpretativo es aplicado a versículos de la Biblia, como también a citas de Ellen White, que Cristo fue tentado en todos los puntos así como nosotros somos tentados? Consistentemente en aplicar el principio interpretativo requeriría que estas citas sean vistas como afirmaciones de la similitud entre la naturaleza de Cristo y nuestras naturalezas caídas. Esto nos llevaría a la conclusión que Cristo asumió una naturaleza humana caída, una conclusión que sus intérpretes desearían obviar.
A través del mismo principio interpretativo, que dos personas tienen que tener la misma naturaleza para que puedan ser tentados en forma similar, llegaremos a conclusiones opuestas:
Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída
"(Cristo) fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en El Edén". "Él pasó sobre el terreno donde Adán Cayó, y redimió la falla de Adán".[20]
Conclusión: Cristo vino en la naturaleza no caída De Adán.
Tomo la Naturaleza Pecaminosa del Hombre Después de la Caída
"Por eso Jesús fue "tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros" (Heb.4:15)
"Él soporto cada prueba a la cual nosotros estamos estamos Sujetos".[21]
"Pasando sobre el terreno que el hombre tiene que atravesar... Cristo preparo el camino para que nosotros ganemos la victoria".[22]
Conclusión: Cristo vino en la naturaleza caída del hombre.
De tal manera que el mismo principio, aplicado de la misma manera, trae exactamente resultados opuestos.
Un principio interpretativo así probablemente no puede ser defendido como válido, ni tampoco pueden las conclusiones ser tomadas seriamente.
Desviando nuestra intención del encabezado de la sección hacia el contenido de la declaración tal como aparece en Ministry y en Preguntas Sobre Doctrinas, vemos que consiste en nueve citas de los escritos de Ellen White, tomadas de siete fuentes diferentes. Seis de las fuentes son artículos de revistas con fechas entre 1874 y 1905. La séptima fuente con las citas más largas (31 líneas de un total de 92 líneas en Preguntas Sobre Doctrinas) son del Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día. Recordando que Ellen White murió mucho antes que este comentario fuese escrito, continuamos investigamos y vimos que esta gran pieza de evidencia es de una carta particular escrita por Ellen White al Pr. W. L. H. Baker, que estaba en Tasmania, en 1895. Y las porciones enfatizadas de esta carta, envolviendo el uso de la palabra propensiones, lleva el peso del argumento del intérprete que Ellen White creía que Cristo tomó la naturaleza humana de Adán antes de la caída.
El argumento será examinado más tarde. Hasta aquí estamos preocupados - muy preocupados - acerca del uso de fuentes. Examinaremos los trechos en relación a sus fuentes tal como fueron usadas en Movimiento de Destino, ya que este caso revela más claramente los propósitos a los cuales los trechos fueron aplicados en la construcción del argumento, Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída. Nueve de los veinte y dos trechos usados por Froom son de la carta Baker.
Nuestra primera pregunta es, ¿por qué la mayor parte del argumento está basada sobre interpretaciones de palabras encontradas en una carta particular no publicada? ¿Qué tipo de hermenéutica le da más peso como evidencia a una carta privada, escrita a un individuo cuyas preguntas y/o problemas no nos son conocidos, en vez de muchos artículos y libros publicados por el mismo autor? ¿Y qué pasa con el propio apelo de Ellen White en 5T:696?
"Si usted desea saber qué es lo que Señor ha revelado a través (de Ellen White), lea sus obras publicadas" (énfasis mío).
Aun cuando Ellen White vivió, escribió y publicó asiduamente durante 20 años después de haber escrito la carta Baker en 1895, ella nunca quiso publicarla.
(El estudiante no debe pensar que el principio hermenéutico que requiere que nosotros le demos más peso a artículos o libros publicados, en vez de a cartas privadas, sea arbitrario. Es simplemente un reconocimiento de la realidad de que en muchos casos no es posible que tengamos un conocimiento preciso de las preocupaciones de un individuo al cual se le está dirigiendo una carta privada).
Tenemos que mirar el Deseado de Todas las Gentes como la obra cristológica más consciente y deliberadamente preparada y publicada, y que fue hecha con la intención de informar a todo el mundo en relación a lo que ella creía a respecto de la naturaleza y de la obra de nuestro Señor Jesús Cristo. Subordinar esto a interpretaciones de palabras encontradas en una carta privada simplemente no es permitido por ninguna norma de estudiosos. El que quiera encontrar una disculpa y crea que ese tipo de procedimientos es necesario, está admitiendo con ello tácitamente la debilidad de su caso.[23]
Y recordemos que si son usadas cartas personales, tienen que ser usadas integralmente, y no a través de alguna selección hecha por algún individuo. No vemos ninguna indicación de que los autores del documento que estamos examinando, hayan navegado a través de toda la masa de correspondencia que produjo Ellen White. Más bien, parece que, ellos seleccionaron una carta individual que parecía ser conveniente para sus propósitos, y no tomaron conocimiento de otras cartas escritas en la misma época, 1895 - 1896, que contenían declaraciones como estas:
"Qué símbolo más extraño de Cristo era aquel de aquella serpiente que los mordía. Este símbolo fue levantado en una estaca, y ellos tenían que mirarlo y ser sanados. Así Jesús fue hecho en semejanza de carne pecaminosa".[24]
"No fue una humanidad irreal (como si apenas pareciese) que Cristo tomó sobre Sí mismo. Él tomó la naturaleza humana y vivió en la naturaleza humana... Él estaba rodeado de enfermedades... Justamente aquello que usted puede ser, Él lo fue en la naturaleza humana. Él tomó nuestras enfermedades. Él no solamente fue hecho carne, sino que Él fue hecho en semejanza de carne pecaminosa".[25]
Sin embargo, aun cuando decidamos dejar a un lado nuestros principios hermenéuticos y admitamos la carta Baker como una evidencia, encontraríamos que no es suficiente para alcanzar las necesidades evidénciales del documento. En ninguna parte declarara que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán, pero algunas otras expresiones son interpretadas como queriendo decir eso, y estas interpretaciones están en sí mismas abiertas a preguntas.
Nuevamente, vemos que ciertas palabras en cada cita de Ellen White son italizadas para darles énfasis. Cuando vemos el arreglo que hizo Froom en Movimiento de Destino, observamos que é usa estas porciones italizadas, o fragmentos de ellas, rodeadas de sus propias palabras, para así construir su argumento. Su argumento consiste de 19 sentencias que contienen 22 fragmentos, algunos tan pequeños que usan apenas dos o tres palabras.
Nuevamente tenemos muchas preguntas. ¿Está Ellen White hablándonos a nosotros, o es realmente la voz del Dr. Froom? Y en vista de sus extensos escritos acerca de la humanidad de Jesús, ¿por qué estamos siendo limitados a una muestra tan pequeña?
Hemos visto que las otras fuentes principales de las cuales varias citas fueron extraídas, fue un artículo de Ellen White que comenzó en la Review and Herald, en la edición del 28-07-1874 (tres citas), y un artículo que apareció en Signs of the Times, en la edición del 09-06-1898 (cuatro citas). Los artículos de la Review and Herald serán reconocidos como material que posteriormente fueron expandidos y reimpresos en el Deseado de Todas las Gentes en 1898. A medida que leemos estos artículos, somos confrontados por una sorprendente violación de contexto. Ambos contienen declaraciones directas y específicas de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre.
Sería útil, a medida que avanzamos, mantener en mente la diferencia entre declaración e interpretación. Las sentencias o cláusulas que expresan el pensamiento que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre son declaraciones que realmente dicen eso. Los fragmentos de estos mismos artículos que están siendo usados para apoyar el punto de vista de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán, no dice eso, pero es interpretada como si lo dijese.
En las porciones de su artículo acerca de Las Tentaciones de Jesús que apareció en la Review and Herald, en la edición del 28-07-1874 y 04-08-1874, Ellen White había escrito:
Las declaraciones:
"El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado por cuatro mil años desde el Edén...".
"Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal cual existían cuando Él vino a esta tierra a ayudar al hombre".
"A favor de la raza, con las debilidades del hombre caído sobre Sí...".
"... para elevar al hombre caído, Cristo tenía que alcanzarlo donde éste estaba. Él tomó la naturaleza humana, y llevó las enfermedades y la degeneración de la raza".
"La humanidad de Cristo alcanzó las mayores profundidades de las miserias humanas, y se identificó a Sí mismo con las debilidades y miserias del hombre caído".
Los fragmentos interpretados son[26] :
"(Cuando) Adán fue asaltado por el tentador en el Edén, él estaba sin una mancha de pecado...
"Cristo, en el desierto de la tentación, permaneció en el lugar de Adán para continuar la prueba que él (Adán) había fallado en soportar...".
"(Cristo) tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y honradez...". (es la misma fuente de las otras declaraciones).
Nuestra primera observación sería a respecto de las declaraciones número cinco y el fragmento interpretado número tres. Aquí la escala de la evidencia fue inclinada a favor de las declaraciones, especialmente en vista del hecho de que a una interpretación no se le puede dar el mismo peso que una declaración en una valoración de evidencia.
Nuestra próxima observación sería que otras interpretaciones podrían ser colocadas sobre estos fragmentos. Aquellos usados en el documento que está delante de nosotros, no son, por ningún motivo, obligatorios.
En seguida tenemos que reconocer que las interpretaciones colocadas sobre estos tres fragmentos, que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán, los coloca en una posición de fuerte contradicción con las otras cinco declaraciones existentes en el mismo artículo. Esto constituye una violación inaceptables de contexto.
Finalmente, a medida que consideramos los fragmentos individuales, vemos que el primero no tiene importancia en relación a la proposición de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán. Él dice algo acerca de Adán, pero nada acerca de Cristo. El segundo fragmento compara las tentaciones de Adán con las tentaciones de Cristo, pero no dice nada acerca de la naturaleza tanto de Adán como de Cristo. El tercero es el más sorprendente. ¿Qué lugar tiene este fragmento en el argumento de que Cristo tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída, ya que afirma precisamente lo contrario? Mirando hacia atrás, vemos que fue uno de esos que fue introducido por la palabra sin embargo, en la construcción que fue usada para explicar declaraciones de Ellen White con las cuales los intérpretes no estaban de acuerdo, una manera a través de la cual Ellen White fue colocada (mal colocada) como creyendo que Cristo tenía ambas naturalezas humanas, la caída y la no caída.
Entonces, ¿qué peso de evidencia podemos darle a estos tres fragmentos interpretados? Infelizmente, ninguno. Interpretaciones colocadas sobre citas usadas en violación de contexto, contrario a la intención aparente del escritor, no pueden ser admitidas como evidencias.
Un problema similar aparece cuando comparamos las declaraciones actuales acerca de la naturaleza de Cristo encontradas en Signs of the Times del 09-06-1898 con los cuatro fragmentos interpretados. Observe:
"... (Cristo) tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada...".
"Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída...".
Los fragmentos interpretados:
"... representante del hombre...".
"No participó en lo más mínimo en su pecado...".
"Sujeto a las enfermedades y debilidades...".
"La perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo...".
Reconocemos que los dos primeros fragmentos interpretados no tienen importancia en relación al argumento que está siendo presentado, ya que pueden ser usados sin problemas por personas que estén a cualquier lado del asunto que está siendo analizado, acerca de la humanidad de Jesús. El tercero pareciera darle un apoyo al punto de vista de que Cristo vino en la naturaleza caída del hombre, ya que no creemos que el Adán no caído haya tenido enfermedades y debilidades. El cuarto no sirve como evidencia para apoyar el punto de vista de que Cristo vino en la naturaleza humana no caída de Adán por dos motivos: Primero, como hemos visto, Ellen White usa el sufijo "dad" de acuerdo con las definiciones del diccionario. Así, ella no aplica el término sin pecado a la naturaleza humana de Cristo, sino el término impecabilidad (un estado del ser), y ella no confunde ni iguala estos términos. Ella a menudo describe a Cristo como siendo sin pecado, queriendo decir con esto que Él nunca pecó; pero ella nunca describe Su naturaleza humana como sin pecado, lo cual indicaría que estaba libre de las debilidades y tendencias de nuestras naturalezas caídas. Segundo, este fragmento aparece en su contexto original en una declaración que comenzó con estas palabras:
"Al tomar la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado" (énfasis mío).
Así nuestro intento de valorar el peso de la evidencia representado por estos cuatro fragmentos interpretados, de un único artículo, nos lleva a la conclusión que la "línea inferior" nuevamente es cero. Están muy distantes en ser lo suficientemente fuertes como para apartarnos de las declaraciones claras y firmes acerca de la naturaleza humana de Cristo que Ellen White había escrito en el mismo artículo.
Y aun aparece un fenómeno más sorprendente cuando esta sentencia es comparada cuidadosamente con el documento que estamos examinando. En el Signs of the Times del 09-06-1898 Ellen White había escrito la sentencia así:
"Tomando sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado".
En el documento que estamos examinando, la primera mitad de su sentencia, "tomando sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída", fue dejada a un lado, y la última mitad de su sentencia, "Cristo no participó en lo más mínimo de su pecado", fue presentada como si hiciese parte de esta construcción:
Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída... Él no participó en lo más mínimo en su pecado.
Miramos esto con desconfianza. El pensamiento de un autor, expresado en una única sentencia, ha sido totalmente invertido. El escritor es representado como habiendo dicho exactamente lo opuesto de aquello que ella realmente dijo. Esta es la peor violación de contexto. Es difícil imaginar una ofensa mayor en el manejo de la evidencia.
Y con este arreglo se crea una incongruencia sin esperanza en el uso del pronombre su. En la construcción mutilada que está colocada delante de nosotros, el pronombre su está colocado para modificar Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída.
De esta manera Ellen White es representada como si hubiera hecho la declaración sin sentido de que Cristo no participó en lo más mínimo en el pecado de la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída. Esto es un insulto gratuito a su inteligencia.
Dejemos que los estudiantes se pregunten a sí mismos si ellos tomarían la defensa de estos arreglos de materiales delante de un comité de disertación a nivel doctoral o de maestría.
Cualquier estudiante graduado que haya completado los requerimientos del curso de Procedimientos de Búsqueda, ciertamente reconocerá que una tentativa en ese sentido, traería catastróficos resultados, y podría acarrearle la pérdida de su título.
De tal manera que el examen de nuestras múltiples fuentes es extremamente inquietante. Ellas colocan delante de nosotros una violación del contexto inmediato con las cuales estamos tremendamente desconfortables.
Los otros seis fragmentos, que han sido tomados de artículos de revistas individuales, no presentan esta violación de contexto inmediato. En aquellos artículos en particular, Ellen White no quiso expresar su convicción de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre. Pero esos tienen que ser vistos en contraste con el contenido de fondo de sus otros escritos, en los cuales hemos encontrado aproximadamente 400 citas diciendo que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre. Estas declaraciones constituyen el contexto general con las cuales los fragmentos interpretados tienen que ser comparados, y a través de esta norma ellos también no pueden ser admitidos como una evidencia que apoye la proposición de que Cristo "Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída". Como investigadores, no se nos permite usar una evidencia en violación, ya sea de su contexto inmediato o general.
Dejemos que el estudiante tenga en mente que si el trabajo del investigador llega a descubrir en los escritos de Ellen White, 400 declaraciones donde dice que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre, y 15 o 20 declaraciones diciendo que Él vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán (lo que realmente no es el caso), las reglas de la evidencia requerirían que él informase que las primeras son la mejor valoración de la opinión del escritor. Aquí el peso de la evidencia sería el principio controlador. Pero en el caso que tenemos delante de nosotros, no estamos comparando declaraciones con declaraciones, sino que más bien, declaraciones están siendo comparadas con interpretaciones. En este caso el peso de la evidencia está claramente al lado de las declaraciones.
El único factor que puede alterar las conclusiones anteriores, sería la cronología. Si el investigador encuentra 15 o 20 declaraciones (en este caso míticas) posteriores en el tiempo a las 400 declaraciones, él puede entonces justificarse, colocándolas por sobre las anteriores, diciendo que ellas son los escritos más maduros del escritor, o que son su convicción final. Pero en la materia que tenemos delante de nosotros, observamos que todas las fuentes usadas fueron escritas antes del término del año 1905, mientras que entre ese año y su muerte en 1915, Ellen White publicó diversas declaraciones a respecto de su creencia de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre. De tal manera que tenemos que reconocerlos como siendo su convicción madura y final a este respecto.
Así nuestro examen de las fuentes usadas por los escritores de las declaraciones que estamos estudiando, nos llevan a conclusiones fuertemente negativas. Hemos visto un uso inadmisible de fragmentos interpretados de una carta privada, y un uso de fragmentos interpretados de artículos de revistas, todos los cuales están en violación del contexto general de los escritos de Ellen White, y algunos de ellos están en violación del contexto inmediato de los propios artículos específicos. Conspicuamente y curiosamente ausente, es la evidencia de sus libros publicados, especialmente su conocidísimo libro Deseado de Todas las Gentes, el cual fue claramente escrito con el expreso propósito de informar al mundo entero a respecto de sus puntos de vista en relación a la naturaleza y a la obra de nuestro Señor Jesús Cristo.
Paremos para reflexionar por un momento acerca de un arreglo de materiales que mejor conformarían los principios que están siendo enseñados en las clases de los que se gradúan en procedimientos de investigación. De acuerdo a estos principios, nosotros buscaríamos una evidencia como esta, en un orden descendiente de importancia:
La primera y más significativa sería un libro o libros publicados por el autor con el propósito de lidiar con el sujeto bajo consideración. Así le daríamos a "Servidumbre de la Voluntad" de Martín Lutero el mayor peso de la evidencia en una investigación de sus puntos de vista en relación a la predestinación, ya que fue escrito por Lutero con el expreso propósito de colocar sus puntos de vista a ese respecto. En el caso que tenemos por delante, el Deseado de Todas las Gentes de Ellen White sería apropiadamente el de mayor peso de evidencia en una investigación de sus puntos de vista cristológicos, ya que fue escrito con el expreso propósito de tratar ese asunto.
Sin embargo, hemos encontrado que este volumen fue ignorado en la preparación de esta declaración que estamos estudiando, en relación a la naturaleza humana de Cristo, y que en el material de apoyo con el cual la declaración fue publicada en la revista Ministry de Septiembre de 1956, el Deseado de Todas las Gentes fue considerado como si fuese engañoso o "contrabalanceador" de otras declaraciones de Ellen White que se encuentran en "muchos otros lugares" (Ministry, Septiembre de 1956, pág. 12). En nuestra investigación no hemos encontrado esas declaraciones contrabalanceadoras, sino más bien una variedad de interpretaciones que por ellas mismas no representan bien lo que estamos investigando.
El segundo lugar más elevado en la lista de materiales usados como evidencia serían los libros publicados con el propósito de lidiar con otros asuntos, pero que pueden contener referencias casuales o incidentales al asunto bajo consideración. Los autores del documento que estamos examinando no hicieron ningún uso de esos libros de Ellen White.
El tercer lugar en orden decreciente de importancia serían los artículos en revistas. A estos les es asignado un peso menor que a los libros en la escala de evidencia en la suposición de que un escritor invertiría más tiempo y cuidado en la producción de un libro que en la escritura de un artículo para revista, reconociendo que los libros normalmente se mantienen por más tiempo que las revistas y tienen una influencia más duradera.
Los artículos de revistas, desde luego, son colocados cronológicamente, en un orden decreciente de importancia, desde el último escrito hasta el más reciente. Esto es un reconocimiento del hecho de que los escritores pueden, en un periodo de tiempo, expandir, revisar, o aun invertir sus primeras opiniones expresadas. La última expresión será entonces vista como la que mejor refleja el juicio maduro o final del autor. Mientras mayor sea el periodo de tiempo en el cual escribió el escritor, mayor será el énfasis colocado sobre este punto.
Pero, como vemos, los autores del documento que estamos examinando invirtieron este procedimiento, pasando por diversas declaraciones de Ellen White publicados en artículos de revistas durante los años 1906-1915, y focalizaron su atención en artículos publicados antes de ese tiempo, algunos tan temprano como el año 1874.
Por último en el orden descendiente de importancia, y en una categoría bien claramente separada, sería la de cartas privadas y personales escritas por el autor y cuyos puntos de vista están siendo examinados. Como estas no fueron escritas con la intención de colocar las ideas del autor ante el mundo, y como es difícil, si no imposible, saber qué preguntas o preocupaciones están siendo tratados, su valor tienen que ser principalmente corroborativa. Ellos pueden ser usados con cautela y con calificación. Si pareciesen estar en desacuerdo con el punto de vista anterior del autor en algún libro, el peso de la evidencia recaería evidentemente sobre el libro. El subordinar un libro publicado a una carta personal en un arreglo de videncia en un determinado punto de vista, sería impensable. Sin embargo, esto fue lo que se hizo por los autores del documento que estamos examinando. Los puntos de vista cristológicos de Ellen White, su famoso libro Deseado de Todas las Gentes, fueron dejados a un lado como siendo potencialmente y peligrosamente engañosos, y las interpretaciones colocadas sobre nueve fragmentos seleccionados arbitrariamente de una carta privada a un pastor en Tasmania, les fue dado el mayor peso en el arreglo de la evidencia.
Una Monstruosidad Metodológica.-
Para resumir nuestro examen de fuentes: los autores del documento que estamos examinando acerca de la naturaleza humana de Cristo eliminaron y rechazaron el Deseado de Todas las Gentes de Ellen White, ignoraron sus otros libros, usaron sus artículos en revistas en un orden cronológico inverso al correcto, y usaron interpretaciones colocadas sobre nueve fragmentos seleccionados arbitrariamente de un única carta privada, como siendo la mayor evidencia sobre la cual fueron basadas sus conclusiones. Cuando a esta lista de procedimientos dolorosos (graves) e irregulares se le agregan las evidentes violaciones, tanto del contexto inmediato como el general, en el uso de citas, somos obligados a llegar a la siguiente penosa conclusión: la declaración que está delante de nosotros, en lo que se refiere a su uso de fuentes, tiene que ser mirada como una monstruosidad metodológica. Podría ser colocada razonablemente, por un profesor de procedimientos de investigación, como una declaración clásica de métodos de manejo de fuentes que NO deben ser usados.
Como último paso en nuestro análisis de este documento cristológico, tenemos que empeñarnos en calcular el valor de cada una de sus 19 declaraciones individuales, con sus cortos fragmentos de los escritos de Ellen White, con la tesis colocada por el documento, de que Cristo.
Tomó la Naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída.
Ahora iremos a un análisis de la evidencia.
Notas: