La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 19

El Nuevo Pronunciamiento Cristológico; Un Análisis de la Evidencia

La última de las tres declaraciones presentadas literalmente en las páginas 109-113 será usada para nuestro análisis de evidencia, ya que revela de una manera más clara el uso para el cual las citas fueron puestas, y nos da la mejor perspectiva en relación a lo que el Dr. Froom y sus compañeros le habrían dicho al Dr. Martin acerca de estas citas en las reuniones que mantuvieron juntos.[1]

Tomó la naturaleza Sin Pecado de Adán Antes de la Caída -

(1) Durante Su encarnación Él permaneció como "representante del hombre", tal "como Dios lo creó" - esto es, refiriéndose a Adán.

(2) Como el "segundo Adán", Él "comenzó donde comenzó el primer Adán".

(3) Él pasó sobre el terreno donde Adán cayó, y (Él, Cristo) redimió la falla de Adán".

(4) Él tomó "la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre".

(5) Él "derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual Satanás en el Edén obtuvo la victoria".

(6) Él "no participó en lo más mínimo en su pecado".

(7) Él estaba "sujeto a las enfermedades y debilidades" a través de las cuales el hombre está rodeado.

(8) Pero nosotros no tenemos que tener dudas en relación a la "perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".

(9) Él no tuvo las "propensiones del pecado".

(Estas son declaraciones fundamentales).

(10) Cristo era como Adán antes de la Caída - "un ser puro, sin pecado, sin una mancha de pecado sobre Él".

(11) Él "pudo caer". (eso era posible - de otra manera la tentación no habría sido real, sino que solamente una farsa).

(12) Él "tomó... la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como es tentada la naturaleza humana.

(13) Pero "ni por un momento hubo en Él una propensión hacia el mal".

(14) Cuando "Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin una mancha de pecado".

(15) Cristo fue "asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén".

(16) Así "Cristo, en el desierto de la tentación permaneció en el lugar de Adán para soportar la prueba que él (Adán) falló en soportar".

No obstante, Cristo:

(17) "tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado durante cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y honradez".

(18) Pero "nunca, de ninguna manera, deje la menor impresión" de que "una mancha de, o una inclinación a la corrupción hubo sobre Cristo".

(19) Entonces viene la mayor amonestación, "que cada ser humano sea alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, así como uno de nosotros; porque no puede ser". (numeración mía).

Estos párrafos contienen 19 declaraciones de apoyo a la conclusión de que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída. Dentro de cada declaración existe una pequeña cita (o citas) de Ellen White. Descubriremos que cuando Ellen White hizo estas declaraciones, ninguna dice que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída, y algunas dicen precisamente lo opuesto. Consideraremos cada una de las declaraciones en forma separada:

1.- Durante Su encarnación Él permaneció como "representante del hombre" justo "como Dios Lo creó", esto es, en relación a Adán.[2]

Nosotros observamos:

a) Cuando Ellen White escribió la declaración, no hizo ninguna referencia a Adán.

b) Cuando ella escribió la declaración, está precedida por las palabras:

"Cristo... tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada...".[3]

Y continuaba con estas palabras:

"Tomando sobre Sí mismo la naturaleza de hombre en su condición caída...".

c) La referencia de Ellen White en relación a que Cristo permanece como el representante del hombre en Su encarnación, tiene que ser comparada con pasajes como estos:

"El Comandante de todo el cielo, se humilló a Sí mismo para permanecer a la cabeza de la humanidad caída...".[4]

"Él dejó a un lado Su corona real y Su manto real, y descendió de Su alto comando para tomar Su lugar a la cabeza de la raza caída".[5]

"El Hijo de Dios tomó la naturaleza humana sobre Sí, y vino a esta tierra a la cabeza de la raza caída".[6]

"Él tomó Su lugar a la cabeza de la raza caída...".[7]

"Aquí (en el bautismo de Cristo) estaba la seguridad del Hijo de Dios de que Su padre aceptaba a la raza caída a través de su representante... el Hijo de Dios fue entonces el representante de nuestra raza".[8]

2.- Como el "segundo Adán" Él comenzó donde comenzó el primer Adán".[9]

Ellen White escribió:

"Cristo es llamado el segundo Adán. En pureza y santidad, conectado con Dios y amado por Dios, Él comenzó donde comenzó el primer Adán. Él pasó deseoso sobre el terreno donde Adán cayó, y redimió la falla de Adán".[10]

Esta declaración indica que Cristo enfrentó las mismas tentaciones que enfrentó Adán. No dice que siendo el segundo Adán signifique que Él tomó la naturaleza no caída de Adán. Esto es una interpretación, pero la interpretación tiene que ser comparada con esto:

"La gran obra de la redención pudo ser llevada a cabo solamente por el Redentor tomando el lugar del caído Adán... Él tomó la naturaleza caída del hombre".[11]

No debemos forzar a Ellen White de modo que se contradiga a sí misma colocando una interpretación de algo que ella no dijo, en sus palabras, "el segundo Adán". Tenemos que seguir el principio hermenéutico de que sus palabras tienen que ser explicadas a través de sus propios escritos, y no a través de conclusiones de otros.

3.- Él "pasó sobre el terreno donde Adán cayó, y (Él, Cristo) redimió la falla de Adán".[12]

Esto es del mismo pasaje que el ejemplo anterior, y los mismos principios se aplican a este. El propósito de Ellen White era el declarar que Cristo enfrentó las mismas tentaciones que Adán enfrentó. La expresión "pasó sobre el terreno" tendría que ser comparada con esta:

"... pasando sobre el terreno que el hombre tiene que atravesar... Cristo preparó el camino para que nosotros ganásemos la victoria".[13]

Si las líneas usadas por Froom significan que Cristo tomó la naturaleza no caída de Adán, entonces la segunda referencia tendría que significar que Él tomó la naturaleza caída del hombre. Dificultades de este tipo pueden ser evitadas aceptando ambas expresiones como refiriéndose a las tentaciones de Cristo en vez de a Su naturaleza.

4.- Él tomó "la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre".[14]

Ellen White escribió:

"En la plenitud del tiempo Él fue revelado en la forma humana. Él tuvo que tomar Su posición a la cabeza de la humanidad tomando la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre".[15]

Hemos visto que el término pecaminosidad tal como fue usado por Ellen White quiere decir la presencia del pecado.[16] Ella también escribió:

"Tomando sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo de su pecado".[17]

La referencia a Su posición a la cabeza de la humanidad debiera ser comparada con expresiones similares que identifican esta humanidad como caída.[18]

5.- Él "derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual en el Edén Satanás obtuvo la victoria".[19]

Ellen White escribió:

"Cuando Cristo inclinó Su cabeza y murió, Él llevó los pilares del reino de Satanás con Él a la tierra. Él derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual en el Edén Satanás obtuvo la victoria. El enemigo fue vencido por Cristo en la naturaleza humana. El poder del Salvador divino estaba oculto. Él venció en la naturaleza humana, descansando en Dios para obtener poder. Este es el privilegio de todos. En proporción a nuestra fe será nuestra victoria".[20]

Es evidente que Ellen White está aquí contrastando la naturaleza humana con la naturaleza divina, antes que contrastando dos aspectos diferentes de la naturaleza humana. Y sería sin sentido argüir que para vencer en la naturaleza no caída de Adán, sea el privilegio de todos.

Ya que las citas en las próximas tres sentencias son todas de la misma fuente, serán consideradas en conjunto:

6.- Él "no participó en lo más mínimo en su pecado".

7.- Él estaba "sujeto a las enfermedades y debilidades" a través de las cuales el hombre está rodeado.

8.- Pero no tenemos que tener dudas en relación a la "perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".[21]

Las citas de Ellen White,

"... no participó en lo más mínimo de su pecado".

"... sujeto a las enfermedades y debilidades...".

"...perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".

fueron todas tomadas del mismo pasaje, de un artículo escrito por Ellen White en Signs of the Times, del 09-06-1898. Puede ser visto en su totalidad en 1MS:252-256. Si es posible, el estudiante debiera leer todo el artículo. Es rico en afirmar que Cristo se identificó a Sí mismo totalmente con el hombre caído.

Nos encontraremos con líneas como ésta:

"¡Qué vista era ésta para que el cielo la observase! Cristo, que no conoció la más mínima mancha de pecado o contaminación, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada".

Y el pasaje del cual fueron extraídas las tres citas comienza con las palabras:

"Tomando sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída...".

El estudiante tiene que decidir por sí mismo cuál es la cita que debiera seguir a esas palabras como un párrafo de una sentencia de tópico, puede ser apropiadamente colocada bajo un tópico de sentencia que dice precisamente lo opuesto:

Tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída.

Al final de estas tres declaraciones encontramos un ejemplo de cómo podemos continuar adelante si no seguimos cuidadosamente los principios hermenéuticos que las palabras y/o expresiones de un autor tienen que ser explicadas por las palabras de uso propio del autor, si esto fuese posible. Ellen White escribió:

"No debemos tener dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".

Compare:

"No debiera existir la más mínima duda en relación a la perfecta libertad de pecaminosidad en la naturaleza humana de Cristo".[22]

Es evidente que ambas expresiones usadas al describir la naturaleza humana de Cristo,

Perfecta impecabilidad, (y)

Perfecta libertad de pecaminosidad, significaban la misma cosa para el escritor, que introdujo el asunto diciendo que Cristo tomó la naturaleza caída del hombre y que no participó en su pecado. La distinción del escritor entre impecabilidad y naturaleza pecaminosa aparece nuevamente en este pasaje:

"Cada uno que a través de la fe obedece los mandamientos de Dios alcanzará la condición de impecabilidad en la cual Adán vivió antes de su transgresión".[23]

Es evidente que estas personas no habrán perdido sus naturalezas caídas, pecaminosas. Así, de acuerdo con el uso que Ellen White le da a los términos, la impecabilidad de la naturaleza pecaminosa es una posibilidad práctica, porque su palabra impecabilidad se refiere a la ausencia de pecado.[24] Esta condición puede ser combinada con naturalezas caídas y pecaminosas, tal como ella lo vio.

"En Él no hubo astucia (o maldad) o pecaminosidad; Él fue siempre puro e incontaminado, sin embargo tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa".[25]

Hemos visto un uso similar de términos de Ellen White en su declaración:

"Él tomó Su posición a la cabeza de la humanidad al tomar la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre".[26]

Aquí nuevamente es evidente que para Ellen White pecaminosidad significaba la presencia de pecado, así como impecabilidad significaba la ausencia de pecado. Con estos hechos en mente, reconocemos que Ellen White podría haber escrito, si lo hubiese querido:

No debemos tener dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana pecaminosa de Cristo.

Así como ella usa las palabras, la declaración sería apropiada. Podría parecernos singular para nosotros, pero es nuestro deber, como obreros investigadores, dejar que ella nos hable en su manera propia, y no forzar nuestros significados sobre sus palabras. Así evitaremos transgredir el principio hermeneutico adicional de que no debemos forzar un escritor a contradecirse consigo mismo. Tenemos que recordar que el pasaje en cuestión comienza con estas palabras:

"Tomando sobre Sí mismo la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado".

Solamente algunos momentos más tarde, la misma mano y pluma continuaron:

"No debemos tener dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo".

De tal manera que está claro que Ellen White creía en la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana pecaminosa asumida por Cristo en Su encarnación, una naturaleza pecaminosa en la cual nunca hubo un pecado. El estudiante no debe subestimar el hecho de que Ellen White usó el sufijo "dad" en estricta conformidad con las definiciones del diccionario. De acuerdo con el diccionario "Webster Handy Collegiate", el sufijo "dad" significa "una tendencia hacia" o un "estado de ser". Ellen White consistentemente aplica pecaminosa a la naturaleza de Cristo, pero no pecaminosidad.

9.- Él no tuvo las "propensiones de pecado".[27]

Nosotros observamos:

a) este fragmento es de la carta Baker, la cual es analizada en otra parte de este libro.

b) La palabra "de" es un término derivativo, que denota origen o fuente; tal como tintura de mertiolato, espíritu de amonia, Claudio de Turín, Ambrosio de Milán, etc. "Propensiones de pecado" querría entonces significar pecado como la fuente de las propensiones. Un hombre puede pecar emborrachándose, y será como si él tuviese una propensión de pecado, un fuerte deseo de hacer la misma cosa nuevamente. Cristo nunca pecó, de tal manera que no tuvo propensiones de pecado. Esto es totalmente diferente a decir que Cristo no tenía propensiones a pecar, las cuales Él podría haberlas heredado, a causa de los pecados de Sus ancestrales. Aun cuando las palabras de y a sean palabras pequeñas, están llenas de significado. Cambiar una por la otra en una expresión como "propensiones de pecado" traería enormes cambios en el significado.

c) Un nuevo examen del estudio del uso de palabras por parte de Ellen White, del uso de los términos pasiones y propensiones será de utilidad en este punto.[28]

10.- Cristo fue como Adán antes de la caída. "Un ser puro sin pecado, sin una mancha de pecado sobre Él".[29]

Nosotros observamos:

a) Cuando Ellen White escribió la sentencia, el sujeto es Adán y no Cristo.

b) El diccionario Webster´s Super New School and Office define mancha como sigue: Mancha:

(1) corrupción; desgracia.

(2) Infección.

(3) (Obsoleta): una mancha o mácula.

1.- Imbuir o impregnar con algo nocivo o dañino; infectar.

2.- Corromper. Quedar corrompido o quedar infectado.

Recordando que la palabra de denota origen o fuente, estamos listos para concordar rápidamente de que no había ninguna mancha de pecado tanto en el Adán antes de su caída como en Cristo en cualquier tiempo. Esto dice algo acerca de pecado, pero no dice nada acerca de la naturaleza, ya sea de Adán o de Cristo. Y las intenciones de Ellen White al usar la palabra "mancha" está claramente revelada en este pasaje:

"(Cristo) se humilló a Sí mismo, tomando la naturaleza del hombre en su condición caída, pero Él no tomó la mancha de pecado".[30]

11.- Él "podía caer".[31]

Nosotros observamos:

a) Estas dos palabras son de la carta Baker.

b) Como todos los Adventistas concuerdan en que Cristo podía caer, esto no debería detenernos.

c) Esto no le otorga ningún apoyo a la proposición de que Cristo tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída.

12.- Él "tomó... la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos" así como es tentada la naturaleza humana.[32]

Nosotros observamos:

a) Este fragmento es de la carta Baker.

b) No sugiere que la naturaleza humana que Cristo asumió fuese sin pecado.

c) Es por lo menos argumentable que una naturaleza humana sin pecado no puede ser tentada en todos los puntos así como es tentada la naturaleza humana (ahora).

13.- Pero "ni por un momento hubo en Él una propensión maligna" (o hacia el mal).[33]

a) Este es el fragmento más famoso de la carta Baker, el cual es visto por los intérpretes de Ellen White como el absoluto, al cual todas las demás declaraciones cristológicas tienen que estar subordinadas.

b) Hemos visto en el estudio de las palabras pasiones y propensiones en los escritos de Ellen White, que ella no igualó propensiones naturales con propensiones malignas, como lo hacen sus intérpretes.

c) El uso de esta sentencia por sus intérpretes para probar que ella no creía que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre solamente es posible si

1.- La palabra maligna se lee como natural; y

2.- Sus aproximadamente 400 declaraciones de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre, o fuesen ignoradas o sujetas a violentas y extremamente artificiales interpretaciones.

14.- Cuando "Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin la mancha de pecado".[34]

Nosotros observamos:

a) Esto no es discutido por nadie.

b) No le da ningún apoyo a la proposición de que Cristo tomó la naturaleza humana sin pecado de Adán antes de la caída.

c) Cuando fue escrito por Ellen White, el contexto fue como éste: Cristo no estuvo en una condición tan favorable en la desolación del desierto para soportar las tentaciones de Satanás como lo estuvo Adán cuando él fue tentado en el Edén. El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado durante cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y honradez. El pecado había dejado sus terribles marcas sobre la raza por eras; y la degeneración física, mental y moral prevaleció a través de la familia humana.

Cuando Adán fue asaltado por el tentador en el Edén él estaba sin ninguna mancha de pecado. Él permaneció en la fuerza de su perfección delante de Dios. Todos los órganos y las facultades de su ser estaban igualmente desarrolladas, y armoniosamente balanceadas.

Cristo, en el desierto de la tentación, permaneció en el lugar de Adán para continuar la prueba que él falló en soportar. Aquí Cristo venció a favor de los pecadores, cuatro mil años después que Adán le dio las espaldas a la luz de su hogar. Separado de la presencia de Dios, la familia humana ha estado apartándose, en cada generación sucesiva, más lejos de la pureza original, de la sabiduría y del conocimiento que Adán poseía en el Edén. Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal cual ellos existían cuando Él vino a la tierra para ayudar al hombre, a favor de la raza, con las debilidades del hombre caído sobre Él, tuvo que enfrentar las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los cuales el hombre sería asaltado.

Adán estaba rodeado con todas las cosas que su corazón pudiese desear. Cada deseo era suplido. No había pecado, y ningún signo de decadencia en el glorioso Edén. Los ángeles de Dios conversaban libre y amorosamente con la santa pareja. Los alegres cantantes entonaban sus libres y alegres cantos de alabanza a Su Creador. Las apacibles bestias en alegre inocencia jugaban alrededor de Adán y Eva, obedientes a su palabra. Adán estaba en la perfección de la humanidad, la obra más noble del Creador. Él era en la imagen de Dios, pero un poco menor que los ángeles.

Cristo Como el Segundo Adán.-

¡En qué contraste está el segundo Adán cuando Él entra en el tenebroso desierto para pelear con Satanás sin ayuda de nadie! Desde la caída la raza había venido decreciendo en tamaño y en fuerza física, y descendiendo más bajo en la escala del valor moral, hasta el tiempo del advento de Cristo a la tierra. Y para elevar al hombre caído, Cristo tiene que alcanzarlo donde éste estaba. Él tomó la naturaleza humana, y llevó las enfermedades y la degeneración de la raza. Él que no conoció ningún pecado, se hizo pecado por nosotros. Él se humilló a Sí mismo hasta las profundidades más bajas del dolor humano, para que Él pudiese ser calificado para alcanzar al hombre, y levantarlo de la degeneración en la cual el pecado lo había sumergido.

"Porque convenía a aquel, para quien son todas las cosas, y por medio de quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, para hacer al capitán de su salvación perfecto a través de sufrimientos". (Heb. 2:10). Se cita (Heb. 5:9; 2:17-18).

"Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda ser tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades; sino que fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado". (Heb. 4:15).

El uso de una línea de este pasaje para apoyar la proposición de que Cristo tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída es chocante (espantoso, horripilante).

15.- Cristo fue "asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén".[35]

Nosotros observamos:

a) Este fragmento es de la carta Baker.

b) No dice nada acerca de la naturaleza ni de Adán ni de Cristo.

16.- Así Cristo, en el desierto de la tentación, permaneció en el lugar de Adán para aguantar la prueba que él (Adán) falló en soportar".[36]

Nosotros observamos:

a) Este es del mismo pasaje que el número 14. El uso que se hace de él, es igualmente chocante.

17.- No obstante, Cristo "tomó la naturaleza del hombre después que la raza había vagado durante cuatro mil años desde el Edén, y de su estado original de pureza y honradez".[37]

Nosotros observamos:

a) Este fragmento es del mismo pasaje que los números 14 y 16. El uso que se hace de él es igualmente chocante.

b) Una nueva sutileza es introducida en este punto a través del uso de la palabra no obstante. Por el contexto y los diversos análisis, se le ofrecen al lector tres opciones de lo que se alega que Ellen White quiso decir, pero que no lo dijo:

1.- Estas palabras se refieren únicamente a la naturaleza física de Jesús. (o)

2.- Cristo aceptó las enfermedades del hombre caído vicariamente, pero no realmente. (o)

3.- Cristo realmente tenía tres naturalezas: la naturaleza de Dios, la naturaleza no caída de Adán, y la naturaleza caída del hombre.

No hemos encontrado ningún consejo en los escritos de Ellen White de que ella quiso decir ninguna de estas cosas, ni que tales pensamientos le hayan pasado alguna vez por su mente. Esto representa un esfuerzo grotesco por parte de los intérpretes de Ellen White para tratar de explicar las múltiples declaraciones de Ellen White que no están en armonía con sus interpretaciones.

18.- Pero "nunca, de ninguna manera, deje la más mínima impresión" que "hubo una mancha de, o, una inclinación hacia la corrupción sobre Cristo".[38]

Nosotros observamos:

a) Estos dos fragmentos son de la carta Baker.

b) Ellos están en un contexto en el cual Ellen White formalmente objeta con Baker de que Cristo nunca pecó. En su única carta a él ella afirma que Cristo nunca pecó un total de diez veces. Si un consejo se da donde se necesita un consejo, esto indicaría fuertemente de que Baker se había envuelto en el error del adopcionismo, un punto de vista que dice que Cristo podría haber pecado en Su vida primitiva, antes que Él fuese adoptado para que sea el Hijo de Dios.[39]

19.- Entonces viene la amonestación más fuerte, "que cada ser humano esté alertado (advertido) del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, como uno de nosotros; porque no puede ser".[40]

Nosotros observamos:

a) Esto, nuevamente, es de la carta Baker.

b) Las palabras "totalmente humano, como uno de nosotros", son casi literalmente las palabras usadas por algunos adopcionistas para describir la naturaleza de Cristo antes que Él fuese adoptado para que sea el Hijo de Dios (Ver Apéndice B). No hay lugar para una naturaleza divina en un Cristo que es totalmente humano, tal como uno de nosotros. Ellen White a menudo se refiere a Cristo como el Salvador Divino-Humano, pero nunca como totalmente humano.

De tal manera que nuestra conclusión acerca del valor evidencial de cada una de estas citas para apoyar la proposición de que Cristo tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de su caída es que ellas son insuficientes como para obtener lo que se habían propuesto. De las 19 sentencias, todas las declaraciones muestran hechos que se aceptan sin preguntas por personas de ambos lados de la discusión acerca de la naturaleza humana asumida por Cristo en Su encarnación. Así el peso del argumento debe ser llevado por las interpretaciones, ninguna de las cuales puede soportar la luz de la investigación, y muchas de las cuales han sido sacadas de la carta Baker. Así toda la estructura se derrumba al menor toque de la mano del investigador.

Ahora tenemos que considerar un esfuerzo semejante para persuadir a Ellet J. Waggoner para que diga que Cristo vino en la naturaleza humana no caída de Adán. El problema era que Waggoner, al igual que Ellen White, había dicho precisamente lo contrario.

En 1901, en la Sesión de la Conferencia General, el movimiento de la Carne Santa de Indiana estaba tratando de eso, y Waggoner, en una sesión en la tarde, respondió la siguiente pregunta:

¿Fue esa cosa Santa nacida de la Virgen María nacida en carne pecaminosa, y tuvo esa carne las mismas tendencias malignas con las cuales nosotros tenemos que contender?

Waggoner respondió con un resonante si a ambas preguntas, y desafió a sus oyentes a asegurarse de que estuviesen realmente fuera de la iglesia de Roma.

¿Es que no ven que la idea de que la carne de Jesús no era como la nuestra (porque sabemos que la nuestra es pecaminosa) necesariamente envuelve la idea de la inmaculada concepción de la Virgen María?... Dios en Cristo, 4.000 años a este lado de la creación, vivió una perfecta vida sin mancha en carne pecaminosa.[41]

En 1890 Waggoner había publicado un libro llamado "Cristo y Su Justicia", en el cual encontramos estas declaraciones:

Un pequeño pensamiento será suficiente para mostrarle a todos de que si Cristo tomó sobre Sí mismo la semejanza del hombre, para que Él pudiese redimir al hombre, tuvo que ser hecho a semejanza de hombre pecaminoso, porque es el hombre pecaminoso que Él vino a redimir...

Más aun, el hecho que Cristo tomó sobre Sí mismo la carne, no de un ser sin pecado, sino del hombre pecaminoso, esto es, que la carne que Él asumió tenía todas las debilidades y tendencias pecaminosas a las cuales la naturaleza caída del hombre está sujeta, está demostrado por la declaración de que Él "fue hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne...".

Nuestro bendito Salvador... descendió Él mismo, voluntariamente, al nivel del hombre pecaminoso.[42]

En 1897 Waggoner había dicho:

La Palabra fue hecha carne perfecta en Adán, pero en Cristo la Palabra fue hecha carne caída. Cristo descendió hasta el fondo, y ahí la Palabra es carne, carne pecaminosa.[43]

Pareciera un desafío formidable hacer con que este hombre testifique diciendo que Cristo vino en la naturaleza humana no caída de Adán, pero esto fue hecho, usando métodos similares a aquellos usados con el testimonio de Ellen White.

Los resultados pueden ser vistos en Movimiento de Destino, página 197. Son dados pequeños fragmentos de las declaraciones de Waggoner, y son ligados con la palabra vicariamente, una palabra que Waggoner no usó, y que no podía ser adecuadamente aplicada, en ningún caso, a este mensaje. (Ver página 106). A través de la cláusula "No obstante", el escritor nuevamente cae en la desconcertante afirmación de que Cristo tenía ambas naturalezas, una no caída y una deteriorada, para así poder desvirtuar algunas declaraciones de Waggoner. A través de este procedimiento, Waggoner, al igual que Ellen White, aparece como si fuese un apoyador de la doctrina de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán, una doctrina que ambos habían de hecho rechazado firmemente. El estudiante haría bien en comparar cuidadosamente el propio mensaje de Waggoner con la presentación hecha en la páginas finales de este capítulo.[44]

En el mismo volumen, en la página 428, el Dr. Froom destruye la creencia de que Cristo tomó la naturaleza caída del hombre llamándola de "una posición errada de una minoría", y continúa diciendo que Ellen White apoya la "verdadera posición" de que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída. El estudiante tal vez quiera comparar estas razones con el material provisto en la Sección Tres de este trabajo (Capítulos 9 hasta el 14).

Así, la iglesia habla ahora con dos voces, desde que fue inaugurada la época de la confusión. Los mismos materiales que fueron usados en Ministry para apoyar la idea de que bien informados Adventistas, (la mayoría), nunca habían creído que Cristo tomó la naturaleza humana caída del hombre, fueron, como lo hemos visto, reimpresos en Preguntas Sobre Doctrinas, Movimiento de Destino, y el Volumen 7-A del Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día. Toda una generación de obreros de iglesias Adventistas han crecido creyendo que esta es toda la verdad en relación a esta materia. Quiero suponer honestamente que este trabajo incitará a tales obreros, a darle una mirada más detenida a esta situación.

Se supone que el estudiante no querrá continuar, antes de examinar los materiales mencionados en los libros anteriormente citados. Como estas son obras normales que están disponibles en cualquier biblioteca de un Colegio Adventista del Séptimo Día, me gustaría que el estudiante evaluara por sí mismo la oportunidad de estudiarlos cuidadosamente. Sus características más importantes son:

1.- Ellos le dan poca importancia a los registros históricos en relación al consenso de las creencias cristológicas de los Adventistas del Séptimo Día. Aun cuando es verdad que son hechas tentativas para arreglar las declaraciones de Ellen White y de Ellet J. Waggoner dentro de la estructura de las creencias cristológicas Calvinistas, el testimonio de una hueste de otros testigos, que incluyen Presidentes, Vice-Presidentes y Secretarios de la Conferencia General, Presidentes de Unión, Editores de la Review and Herald, Editores de la Signs of the Times, y muchos otros, es simplemente ignorado.

2.- La violencia con la cual los testimonios de Ellen White y Waggoner son arrancados de sus contextos y de la expresa intención de los escritores, y cómo son forzados a entrar dentro de una estructura cristológica Calvinista, inspira temor. Pareciera que no hubiese hecho ninguna diferencia lo que dijeron los escritores. Es difícil imaginar qué tipo de declaración cristológica hubiese sido necesaria para que pudiese permanecer ante la presión de tales métodos enérgicos. Considere, por ejemplo, la declaración de Ellen White en la página 49 del Deseado de Todas las Gentes:

"Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios tomar la naturaleza del hombre, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cada hijo de Adán Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia".

Si estas palabras pueden significar que Cristo vino en la naturaleza no caída de Adán, entonces nosotros podemos también dejar a un lado todas las intenciones de expresar fe en las palabras, porque cualesquiera palabras pueden significar cualquier cosa, lo que nos al siguiente problema:

3.- El curioso y frecuentemente usado recurso dialéctico (¿es posterior a Schliermacher?) a través del cual se propone que los Adventistas del Séptimo Día creen que el Cristo encarnado tenía una naturaleza que era tanto caída como no caída. El estudiante observará que el padrón fue establecido por F. D. Nichol en la Review and Herald del 10 de Julio de 1952:

"... los Adventistas creen que Cristo, el "último Adán", poseía, en Su lado humano, una naturaleza como aquella del "primer hombre Adán",... y que esa naturaleza estaba en desventaja por los efectos debilitantes de cuatro mil años de incursiones pecaminosas en el cuerpo del hombre y en su sistema nervioso...".

Siguiendo este padrón, Froom típicamente colocó una serie de declaraciones con las cuales intentó probar que Cristo vino en la naturaleza no caída de Adán, y entonces introduce las palabras "No obstante", y continúa con algunas declaraciones hechas por Ellen White o Ellet J. Waggoner, de que Cristo vino en la naturaleza caída del hombre.[45] La cristología Adventistas del Séptimo Día es así representada como si poseyese una imposibilidad incongruente e ilógica, de que una naturaleza humana puede ser al mismo tiempo caída y no caída.

Si fuese posible quedarnos con ambas declaraciones, aun cuando son proposiciones mutuamente exclusivas, al mismo tiempo, entonces es posible que aceptemos muchas otras posibilidades en el uso de palabras:

El sol es caliente (y, no obstante) también es frío.

La tierra es redonda (y, no obstante) también es plana.

El acusado es culpable (y, no obstante) también es inocente.

La mente puede quedar intrigada por las ventajas prácticas inherentes en algunas de estas proposiciones. Si una cuenta puede ser adecuadamente descrita como siendo al mismo tiempo tanto paga como impaga, o un hombre casado y soltero, algunos pueden inclinarse a ver ventajas prácticas en este tipo de arreglos. Pero es evidente que un significado tan extenso en el uso de palabras haría con que la realidad fuese imposible de ser descubierta, y la verdad imposible de ser expresada o definida en palabras. Habría que descubrir otros medios de poder expresar la verdad.

Tenemos que recordarnos a nosotros mismos en este punto, que las declaraciones de Ellen White y de Waggoner, tomadas en sí mismas, no contienen tales enigmas. Ellas consistente y claramente expresan la convicción de sus autores de que nuestro Salvador vino a la tierra en la naturaleza caída del hombre, porque esto era requerido por las circunstancias de Su misión.

Recordemos también que la muy utilizada carta Baker, la cual es analizada en otro lugar en este trabajo, no dice que Cristo vino en la naturaleza no caída de Adán, sino que es interpretada para que pareciera decir eso. El resultado de esta interpretación ha sido el de causar, tanto interior como exteriormente de nuestra iglesia, la conclusión de que Ellen White se contradice a sí misma, una conclusión que por ningún motivo es requerida por las evidencias. Las contradicciones son la obra de los intérpretes, no la obra de Ellen White.

Entre tanto, sin embargo, el desafío de revisar nuestra historia para poder dejarla de acuerdo con la nueva cristología, fue proseguida con vigor. El pasaje en "Lecturas de la Biblia" (Bible Readings) fue revisado para que armonizara con las nuevas opiniones. El libro "Drama de las Edades" (Drama of the Ages) de W. H. Branson, el cual en la edición de 1950 decía que Cristo tomó la "naturaleza pecaminosa del hombre", fue cambiado en la edición de 1953 donde ahora se lee "naturaleza actual del hombre". (compare las páginas 89 en ambas ediciones). En 1952 F. D. Nichol produjo un libro, "Respuestas a Objeciones" (Answer to Objections), en el cual él tomó la misma posición que aparecía en la editorial que acabamos de analizar, que es la opuesta a la tomada en un libro anterior por otro Editor (Asociado).[46]

M. L. Andreasen, en sus Cartas a las Iglesias, alega que los oficiales del White Estate (Fideicomisarios del patrimonio de Ellen White) estaban ahora más cercanos a la sugestión de que algunas notas al pie de página fuesen adicionadas a los libros de Ellen White para que así los lectores pudiesen estar seguros de que los estaban entendiendo "correctamente".[47]

Andreasen perdió sus credenciales ministeriales debido a esas cartas, aun cuando yo creo que posteriormente le fueron restauradas. Otros que protestaron antes contra estos nuevos puntos de vista, y que fueron disciplinados, fueron William Grotheer, Donald Short y Robert Wieland.

Dentro de los años recientes, dos folletos de la Escuela Sabática han tomado puntos de vista opuestos en relación a la humanidad de Cristo. El pueblo Adventista alrededor del mundo ha sido incluido en la discusión, quiéranlo o no. Los obreros Adventistas están por lo tanto enfrentando la necesidad de tomar conocimiento del problema. Con la publicación de los volúmenes empastados con los artículos de Ellen White en la Review and Herald y en la Signs of the Times, la evidencia primaria más importante está al alcance de los miembros de cualquier Iglesia Adventista. Existe aún una pequeña esperanza de que esto continúe adelante, porque tiene muchas implicaciones. Consideraremos esto en el Capítulo 21.

Mensaje de Ellet J. Waggoner en Minneapolis - Nº 1, Fotocopia.-

"... de la encarnación" y la "resurrección", Waggoner dice que nosotros aceptamos esto "como verdad" por la fe, porque "Dios les ha revelado", y "nosotros nos regocijamos en el infinito poder y gloria con las cuales las Escrituras declaran que pertenece a Cristo". Waggoner repite nuevamente el énfasis, en relación al testimonio de Cristo con el Padre, que "siendo por naturaleza de la misma substancia que Dios, y teniendo vida en Sí mismo, Él es adecuadamente llamado Jehová, el que es auto-existente".[48]

Él es "así mostrado" en (Jeremías 23:56), donde Él es "conocido por el nombre de Jehová-tsidekena - EL SEÑOR JUSTICIA NUESTRA". No le debemos rendir "menos honor" que el que le dio el Padre. Waggoner ahora se vuelve hacia la "humillación" de Cristo durante la encarnación.

12.- SE HIZO CARNE PARA LLEVAR NUESTROS PECADOS Y REDIMIRNOS. El próximo paso lógico está colocado en la sección 5 ("Dios Manifestado en la Carne"). Waggoner cita (Juan 1:14) afirmando que en la encarnación "Cristo era tanto Dios como hombre. Originalmente solamente Divino,

Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana".[49] Él vivió en la tierra como un hombre "mortal" - capaz de morir - habiendo tomado la forma de un siervo, pero teniendo siempre "todos los atributos de Dios, siendo el Gobernador del universo, y Aquel a quien todo el cielo se regocija en honrarlo".

Despojándose a Sí mismo de estos poderes, Él "tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre, para que Él pudiese redimirlo".[50] Para conseguir esto Él se hizo obediente "aun hasta la muerte en la cruz". La trascendencia de todo esto es una verdad insondable, más allá del "entendimiento humano" de "mentes finitas".[51]

En relación a Su humanidad, Cristo vino en "semejanza de carne humana" (Rom. 8:3-4). Dios "colocó sobre Él la iniquidad de todos nosotros". Él "tomó" todas las "debilidades" del hombre, y "sufrió todas las enfermedades" del hombre.[52] Más que eso, él fue realmente "hecho" - vicariamente - "pecado por nosotros", para que nosotros "pudiésemos ser hecho justicia de Dios en Él". (2 Cor. 5:21). Sobre esto, Waggoner comenta:

"Aquí está el mismo misterio que aquel que el Hijo de Dios debiera morir. El Cordero sin mancha de Dios, que no conoció pecado, fue hecho pecado. Sin pecado, y sin embargo no solamente contado como pecador, sino que tomando sobre Sí mismo la naturaleza pecaminosa. Él fue hecho pecado para que nosotros pudiésemos ser hecho justos".[53] Ese fue el intercambio - nuestros pecados por Su justicia.

13.- MANTUVO UNA IMPECABILIDAD SIN MANCHA SOBRE LA TIERRA. Citando (Heb. 2:18 y 4:15-16) Waggoner declara que, aun cuando Cristo no conoció pecado, Él no obstante voluntariamente descendió al "nivel del hombre pecaminoso" de manera que...".[54]

"... en la Biblia concerniente a la naturaleza de Cristo, recordemos que sería imposible expresarlo en términos que las mentes finitas puedan entenderlo completamente. Así como el injertar de los gentiles en el tronco de Israel es contrario a la naturaleza, así la economía Divina es una paradoja para el entendimiento humano.

Otras escrituras que citaremos nos traen más cerca de la humanidad de Cristo, y lo que significa para nosotros. Hemos leído que "la Palabra se hizo carne", y ahora leeremos lo que Pablo dice en relación a la naturaleza de esa carne: "Porque lo que la ley no pudo hacer, en lo que era débil por carne, Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, y por el pecado, condenó el pecado en la carne; para que la justicia de la ley pudiese ser cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu". (Rom. 8:3-4)

Un pequeño pensamiento será suficiente para mostrarle a todos de que si Cristo tomó sobre Sí mismo la semejanza del hombre, para que Él pudiese redimir al hombre, tiene que haber sido hecho hombre pecaminoso, porque es al hombre pecaminoso que Él vino a redimir. La muerte no tendría poder sobre un hombre sin pecado, como era Adán en el Edén; y no habría tenido ningún poder sobre Cristo, si el Señor no hubiese cargado sobre Él la iniquidad de todos nosotros. Más aun, el hecho de que Cristo tomó sobre Sí mismo la carne, no la de un ser sin pecado, sino la del hombre pecaminoso, esto es, que la carne que Él asumió tenía todas las debilidades y tendencias pecaminosas a las cuales la naturaleza humana caída está sujeta, está mostrado por la declaración de que Él "fue hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne". David tuvo todas las pasiones de la naturaleza humana. Él dice de sí mismo: "En iniquidad he sido formado; y en pecado me concibió mi madre". (Salmo 51:5).

La siguiente declaración del libro de Hebreos es muy clara en este punto: "Porque ciertamente Él no tomó sobre Sí la simiente de Abrahán (Porque ciertamente no tomó la naturaleza de los ángeles, sino que Él tomó la simiente de Abrahán)". Revised Version. "Por lo que en todas las cosas debía ser hecho como Sus hermanos, para que Él pudiese ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en las cosas pertenecientes a Dios, para hacer reconciliación por los pecados del pueblo. Por lo que donde Él mismo sufrió siendo tentado, Él está apto a socorrer aquellos que son tentados". (Heb. 2:16-18)

Si Él fue hecho en todas las cosas como Sus hermanos, entonces Él debe haber sufrido todas las enfermedades, y debe haber estado sujeto a todas las tentaciones, de Sus hermanos. Dos textos más que colocan esta materia muy enérgicamente serán suficiente evidencia en este punto. Primero citaremos (2 Cor. 5:21) = "Porque Él (Dios) Lo hizo (a Cristo) pecado por nosotros, a quien no conoció pecado; para que nosotros pudiésemos ser hecho justicia de Dios en Él".

Esta es mucho más fuerte que aquella declaración que dice que Él fue hecho "en semejanza de carne pecaminosa". Él fue hecho para ser pecado. Aquí está el mismo misterio que aquel de que el Hijo de Dios debía morir. El Cordero de Dios sin mancha, que no conoció pecado, fue hecho para ser pecado. Sin pecado, y sin embargo no solamente contado como pecador, sino que realmente tomando sobre Sí mismo la naturaleza pecaminosa. Él fue hecho para ser pecado, para que nosotros pudiésemos ser hecho justos. Así Pablo le dice a los Gálatas que "Dios envió a Su Hijo, nacido (hecho) de una mujer, nacido (hecho) bajo la ley, para redimir aquellos que estaban bajo la ley, para que pudiésemos recibir la adopción de hijos". (Gal. 4:4-5).

"En lo que Él mismo sufrió siendo tentado, Él es apto para socorrer aquellos que son tentados". "Porque no tenemos Sumo Sacerdote que no puede ser tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades; sino que fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado. Acerquémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para que obtengamos misericordia, y gracia final para ayudar en tiempos de necesidad". (Heb. 2:18; 4:15-16)

Un punto más, y entonces podemos estudiar toda la lección que tenemos que estudiar del hecho de que "la Palabra fue hecho carne, y habitó entre nosotros". ¿Cómo fue que Cristo pudo ser "rodeado de enfermedades" (Heb. 5:2), y aun no conocer pecado?

Algunos pueden haber pensado, al leer hasta aquí, de que hemos estado depreciando el carácter de Jesús, haciéndolo descender hasta el nivel del hombre pecaminoso. Al contrario, estamos simplemente exaltando el "poder Divino" de nuestro bendito Salvador, quien voluntariamente descendió al nivel del hombre pecaminoso, para que Él pudiese exaltar al hombre a Su propia pureza sin mancha, la cual Él retuvo bajo las más adversas circunstancias. Su humanidad veló solamente Su naturaleza Divina, por la cual Él estaba inseparablemente ligado con el Dios invisible, y que era más que apto para resistir exitosamente las debilidades de la carne. Durante toda Su vida tuvo que batallar. La carne, movida por el enemigo de toda justicia, tendía a pecar, pero Su naturaleza Divina, ni por un momento abrigó un deseo maligno, ni Su poder Divino vaciló por un momento. Habiendo sufrido en la carne todo lo que los hombres pueden posiblemente sufrir, Él volvió al trono del padre tan inmaculado como cuando Él dejó las cortes de gloria. Cuando Él estuvo en la tumba, bajo el poder de la muerte, "era imposible que fuese retenido por ella", porque Él "no conoció pecado".

Pero alguien dirá, "No veo ningún conforto en esto para mí. Para estar seguro, yo tengo un ejemplo, pero no puedo seguirlo, porque no tengo el poder que Cristo tuvo. Él era Dios aun cuando estuvo aquí en la tierra; yo soy apenas un hombre". Sí, pero puedes tener el mismo poder que Él tuvo si es que lo quieres. Él fue "rodeado con enfermedad", pero Él "no pecó", porque el poder Divino estaba habitando constantemente dentro de Él. Ahora escuche las palabras inspiradas del apóstol Pablo, y aprenda cuál es nuestro privilegio:

"Por esta causa doblo mis rodillas delante del Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, de quien toda la familia en el cielo y en la tierra es llamada, de que Él os garantiza, de acuerdo a las riquezas de Su gloria, de ser fortalecidos con poder por Su Espíritu en el hombre interior; para que Cristo habite en vuestros corazones por la fe; para que, arraigados y cimentados en amor, puedan estar aptos para comprender con todos los santos cuál es la anchura, y la longitud, y la profundidad, y la altura; y para conocer el amor de Cristo, que ultrapasa todo conocimiento, para que podáis ser llenados con toda la plenitud de Dios". (Efe. 3:14-19)

¿Quién podría pedir más? Cristo, en quien...".[55]

Notas:

  1. "Movimiento de Destino", Dr. Froom, página 497.
  2. Froom.
  3. Signs of the Times, 09-06-1898 y también 1MS:252-256.
  4. Signs of the Times, 20-12-1899.
  5. Signs of the Times, 06-11-1901.
  6. Signs of the Times, 09-12-1903.
  7. Review and Herald, 15-06-1905.
  8. Signs of the Times, 07-08-1779.
  9. Froom.
  10. Youth Instructor, 02-06-1898.
  11. Review and Herald, 24-02-1874.
  12. Froom.
  13. Signs of the Times, 27-05-1897, pág. 325, col. 3.
  14. Froom.
  15. Signs of the Times, 29-05-1901.
  16. Ver páginas 7-8.
  17. Signs of the Times, 09-06-1898.
  18. Ver páginas 120-121.
  19. Froom.
  20. Youth Instructor, 25-04-1901.
  21. Froom.
  22. Mensaje 143, 1897.
  23. Signs of the Times, 23-07-1902.
  24. Ver también HAp:562.
  25. Bible Echo, 05-04-1897.
  26. Signs of the Times, 29-05-1901, pág. 339, col. 2, BV182.
  27. Froom.
  28. Ver páginas 11-15.
  29. Froom.
  30. Mensaje 1, 1893, pág. 3.
  31. Eso era posible, de otra manera la tentación no habría sido real, sino que solamente una farsa; Froom.
  32. Froom.
  33. Froom.
  34. Froom.
  35. Froom.
  36. Froom.
  37. Froom.
  38. Froom.
  39. Ver Apéndice B.
  40. Froom.
  41. General Conference Bulletin, 1901, pág. 403; Para citas más extensas del sermón de Waggoner, vea las páginas 61-63; Para testimonios anteriores de Waggoner, ver página 22.
  42. Páginas 26-29.
  43. General Conference Bulle-tin, Nº5, pág. 27.
  44. Ver traducción al final de este capítulo.
  45. Ver Movimiento de Destino, pág. 197 y 497.
  46. Ver página 71; Nichol, Answers to Objections, páginas 393 y siguientes.
  47. Publicado por Leaves of Autumn Books, Payson, Arizona, 1982; nota del traductor: yo tengo traducidas esas "Cartas a las Iglesias" de M. L. An-dreasen, bajo el ítem 151 en mi página web: www.fortunecity.com/victorian/twain/1024/; son 31 páginas. Hasta ahora ese informe no ha sido confirmado por los oficiales del White Estate, y, desde que yo sepa, tampoco ha sido negado.
  48. Pág. 23.
  49. Pág. 24.
  50. Pág. 25.
  51. Pág. 26.
  52. Pág. 26-27.
  53. Pág. 27-28.
  54. Leroy Edwin Froom, Movi-miento de Destino, página 197.
  55. Ellet J. Waggoner, Cristo Nuestra Justicia.