La Palabra se Hizo Carne

Capítulo 20

Conclusión -- Una Metodología Defectuosa Ha Producido Interpretaciones No Válidas

Una Oferta de Recompensa

Hemos visto de que ha habido aproximadamente 1.200 declaraciones diciendo que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre, que fueron encontradas en los libros, artículos de revistas, y manuscritos no publicados escritos por Ellen White y por otros autores Adventistas del Séptimo Día, durante los años 1852-1952. También hemos observado que estos autores hacían parte del liderazgo de primera línea del Adventismo. Están incluidos los Presidentes de la Conferencia General White, Daniells, Spicer, Watson, McElhany y Branson. Están seis de los siete Editores de la Review and Herald que sirvieron durante esos años, y cinco de los seis Editores de la Signs of the Times.

Están incluidos todos los Editores del Bible Echo durante los años 1886-1904 y muchos escritores que contribuyeron con el Australian Signs of the Times. Está incluida una galaxia de Vicepresidentes de la Conferencia General, Presidentes de División, y jefes departamentales; Presidentes de Uniones, Presidentes de Conferencias, Presidentes de Colegios, Profesores de Biblia de Colegios, y misioneros pioneros.

Contra este fondo de información completamente documentada tenemos que evaluar las afirmaciones hechas por los intérpretes de la historia Adventistas del Séptimo Día en general y de los escritos de Ellen White en particular, y lo publicado en la revista Ministry, Preguntas Sobre Doctrinas, Movimiento de Destino, etc., que dicen:

Afirmación Nº 1.- Solamente una minoría mal informada de Adventistas del Séptimo Día habían creído que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre, y la mayoría bien informada siempre creyó que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán.

Nosotros observamos:

a) Es asombroso escuchar que el liderazgo adventista de primera línea, sea una minoría pobremente informada. Creemos que ellos habrán protestado contra esta clasificación.

b) No hemos sido informados quienes eran los miembros de la mayoría bien informada, y cómo han sido averiguados sus puntos de vista. Hemos buscado en vano en las páginas de las publicaciones Adventistas del Séptimo Día por algún trazo, ya sea de sus nombres o de sus puntos de vista. ¿Dónde tenemos que ir para aprender más acerca de estas personas y de su relacionamiento con la Iglesia? ¿Dónde podemos encontrar el registro de sus vidas, sus obras, y sus puntos de vista cristológicos? ¿Por qué han desaparecido tan misteriosamente de las páginas de esa historia, en la cual ellos alegan que han jugado el papel dominante? Aún estamos esperando las respuestas a estas preguntas. No nos ha sido ofrecida ninguna documentación.

Afirmación Nº 2.- Los escritos de Ellen White, convenientemente leídos y entendidos, enseñan claramente que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán.

Nosotros observamos:

a) De acuerdo con esta definición, el registro no revela que los escritos de Ellen White fueron apropiadamente leídos y entendidos por nadie, ya sea dentro de la iglesia Adventista o fuera de la iglesia en el periodo de 100 años que hemos estado estudiando. Sin una única excepción, hasta donde hemos tenido la oportunidad de descubrir, tanto sus amigos como sus críticos entendieron que sus escritos enseñan que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre. (A menos que tomemos en serio las opiniones del extraño movimiento de la Carne Santa de Indiana, lo cual yo no estoy dispuesto a hacer).

b) El registro también no dice nada en relación a cualquier intento por parte de Ellen White para aclarar un mal entendido tan grave, aun cuando ella enseñó y escribió al respecto durante 57 años, desde 1858 hasta su muerte en 1915. Si todos sus lectores la han continua y consistentemente mal entendido, ¿no habría ella tratado de hacer algo acerca de eso, en vez de continuar publicando las mismas expresiones que habían creado el mal entendido original?

Afirmación Nº 3.- Las referencias que hizo Ellen White en relación a la venida de Cristo a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre (a) fueron pocas en número, y (b) fueron "contrabalanceadas" por declaraciones de que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán, lo cual se encontraría "en muchos lugares".[1]

a) Nosotros hemos sido alertados con aproximadamente 400 declaraciones de Ellen White en relación a que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre. Esto es realmente más que un poco.

b) Aun tenemos que encontrar nuestra primera declaración "contrabalanceadora" afirmando lo contrario. Sin ninguna excepción, se ha probado que las declaraciones "contrabalanceadoras" han sido interpretaciones, y no declaraciones, donde las palabras de Ellen White que dicen algo más han sido interpretadas para que pareciesen decir que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán. Así el producto falla en cumplir lo que dice la propaganda.

Afirmación Nº 4.- Estas pocas y "contrabalanceadoras" declaraciones debieran ser entendidas como queriendo decir, (a) Cristo tomó las debilidades y enfermedades del hombre caído, no realmente, sino vicariamente; y (b) que Él tomó la naturaleza humana caída solamente en el sentido "físico", y no en el sentido "teológico".[2] Así Ellen White quiso decir que solamente la naturaleza física caída del hombre fue asumida por Cristo.

Nosotros observamos:

a) Nos preguntamos qué otra naturaleza de Cristo fue así exenta de las influencias que afectaban Su naturaleza física. Nunca fue definida o descrita. ¿Era Su alma distinta de Su cuerpo? Un dualismo cuerpo-alma fue firmemente rechazado por Ellen White y otros escritores adventistas en sus análisis de la naturaleza del hombre.

¿Era Su naturaleza espiritual distinta de Su naturaleza física? Si así fuese, ¿cómo fue Él tentado en todas las cosas así como lo somos nosotros? ¿Experimentó Él tentaciones de la carne, pero no del espíritu, tales como envidia, ira, orgullo, etc.?

O, ¿tenía realmente tres naturalezas: (1) la naturaleza de Dios; (2) la naturaleza no caída de Adán; (3) la naturaleza caída del hombre? Esto nunca ha sido claramente explicado.

b) Nos preguntamos qué es lo que Ellen White quiso decir cuando ella escribió (todos los énfasis son míos):

"Como cada hijo de Adán, Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia".[3]

"(Cristo) vino diciendo, no violaré ningún principio de la naturaleza humana".[4]

"Estaba en la orden de Dios que Cristo tomase sobre Sí mismo la forma y la naturaleza caída del hombre...".[5]

"Él no solo fue hecho carne, sino que fue hecho en semejanza de carne pecaminosa".[6]

"Él fue hecho como Sus hermanos, con las mismas susceptibilidades, mental y física".[7]

"Su naturaleza humana era... idéntica a la nuestra".[8]

Tenemos que reflexionar acerca del uso frecuente que ella hace de la palabra "todos" al describir la naturaleza humana que Cristo asumió:

"Todas nuestras enfermedades".[9]

"Todas las dificultades".[10]

"Todas nuestras experiencias".[11]

"Todas sus posibilidades".[12]

"Todas las tentaciones".[13]

"Todos los puntos excepto pecar".[14]

"Todas sus enfermedades concomitantes".[15]

"Todo lo que pertenece a la vida humana".[16]

"En todas las cosas como Sus hermanos".[17]

"En todos los puntos como Sus hermanos".[18]

Y una de las declaraciones más provocativas en términos de pensamiento:

"Justamente aquello que usted puede ser, Él lo fue en naturaleza humana".[19]

En cuanto al mal uso de la palabra vicario para describir algo que es hecho simuladamente, pero no de hecho.[20]

En 1983 yo conduje unos servicios vespertinos para las clases públicas y diurnas, para ministros, en un gran auditorio en Jacarta, Indonesia. El trayecto del Bus desde donde yo estaba hospedado hasta el lugar de la reunión, era hecho cada mañana en la compañía de algunos estudiantes de los Estados Unidos que estaban enseñando inglés en el mismo edificio.

Una mañana una señorita se sentó a mi lado y me preguntó si podía hacerme una pregunta de algo que la estaba preocupando. Ella me había escuchado decir, en un servicio vespertino, que nuestro Salvador había venido a la tierra en la naturaleza caída del hombre, mientras que su colega profesor de Biblia le había enseñado que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán.

Yo le sugerí que posiblemente su profesor había tomado alguno de los mismos seminarios que yo había tomado, y le expliqué que era una investigación mía, después de haber dejado el seminario, el que había servido de base de mi declaración. Felizmente yo tenía un manuscrito parcialmente terminado conmigo, de tal manera que yo le sugerí que lo estudiara y que sacara sus propias conclusiones.

Algún tiempo después, ella se sentó nuevamente junto a mí, y me pidió para que yo mirara una carta que ella había recibido de su madre. Ella le había escrito a su madre acerca de las citas que había visto en mi manuscrito, y su madre, después de haber leído "Preguntas Sobre Doctrinas", había respondido:

Tenemos que reconocer que Ellen White se contradijo a sí misma.

Esto es una muestra de la trágica pérdida de confianza en el mensaje traído al pueblo Adventista por Ellen White que ha resultado de la obra de sus intérpretes. Ellos han colocado a Ellen White contra Ellen White, insistiendo firmemente que ella quiso decir algo que ella nunca escribió, y no dudan en colocar sus palabras en sus propias palabras para poder reforzar sus afirmaciones. Así los escritos de Ellen White aparecen un poco diferente del simple, claro y consistente testimonio que ellos proclamaban, y son colocados juntos de una manera tal, que forman un atolladero de declaraciones confusas y contradictorias, que pueden aparentemente ser entendidas solamente por aquellos con una inteligencia suficientemente superior y con una percepción teológica adecuada para apreciar sus misteriosas características y poder así descifrar sus escondidos significados.

Algunos, como Walter Martin, concluyeron que ella se contradijo a sí misma, pero aceptaron la representación de sus intérpretes de que ella realmente creía que Cristo había venido a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán. Otros, como Norman Douty[21], concluyeron que ella se contradijo a sí misma y rechazaron las representaciones de sus intérpretes. Aparentemente nadie examinó con cuidado las fuentes primarias para descubrir lo que realmente ella escribió.

Aun otros han concluido que haciendo elecciones cuidadosas uno puede probar cualquier cosa que uno quiera en relación a la naturaleza humana de Cristo, usando los escritos de Ellen White. Este fue aparentemente el punto de vista del teólogo adventista que examinó una porción de este manuscrito, y entonces me escribió diciéndome que yo había sido muy "selectivo" en mi elección de citas. Esto pareciera implicar que siendo igualmente selectivo el escoger otras citas, uno puede probar conclusiones diferentes a la mía (esta es una implicación que yo rechazo firmemente. Yo no creo que tenga alguna base en ningún hecho). De tal manera que la confianza en su mensaje ha dado lugar a duda e incertidumbre.

Muy pocas veces en la historia de la fe cristiana ha sufrido tanto un escritor religioso en las manos de sus intérpretes. Por su obra un testimonio que estaba inconfundiblemente claro, consistente, e indesviable, sobre un periodo de 57 años siendo vueltos a declarar y vueltos a ser publicados, fueron hechos que apareciesen como si fuesen pensamientos errantes y torcidos de algún teólogo moderno, incierto en su significado y abierto a muchas interpretaciones diferentes.

Nos acordamos de una situación anterior, cuando algunos líderes adventistas se ofrecieron para ser intérpretes de sus escritos. Ellen White declinó sus servicios dándoles las gracias.

"Existen algunos que piensan que están capacitados para medir el carácter y para estimar la importancia de la obra que el Señor me ha dado para hacer. Sus propias mentes y juicios son su norma a través de la cual ellos irían a pesar los testimonios.

Mi Instructor me dijo, dígales a estos hombres que Dios no les ha confiado la obra de medir, clasificar, y definir el carácter de los testimonios. Aquellos que tratan de hacer esto seguramente errarán en sus conclusiones. Al Señor le gustaría tener hombres adheridos a Su señalada obra. Si ellos guardasen el camino del Señor, ellos estarán aptos para discernir claramente que la obra que Él me ha señalado para que yo haga, no es una obra discurrida (ideada) por hombres".[22]

Quiero declarar aquí, con énfasis, que en toda mi investigación en este tópico de los escritos de Ellen White he encontrado:

1.- Ni la más mínima desviación de su clara y cristalina convicción de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre.

2.- Ni el más mínimo grado de contradicción consigo misma o confusión en su testimonio a esa verdad bíblica.

3.- Ni la menor insinuación de que ella hubiese creído que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán.

4.- Ni la más mínima indicación de que ella quisiese decir que Cristo tomó nuestras debilidades y enfermedades vicariamente, en la misma manera en que Él llevó nuestros pecados.

5.- Ni las mínima sugestión de que ella quisiese decir que solamente la naturaleza física de Cristo era como aquella del hombre caído.

Mi conclusión es que las confusiones y contradicciones son enteramente la obra de sus enfermizos intérpretes y nunca la obra de Ellen White. Una interpretación ajena fue forzada sobre sus escritos, produciendo así confusión y contradicción.

¿Pero cómo puedo extender los beneficios de mi investigación a otros?

Existe un método honrado por el tiempo, santificado por el no uso de números, y aun relevantemente exitoso. Por más años de los que yo he vivido, cuando los evangelistas Adventistas del Séptimo Día han encontrado buscadores de la verdad, que justamente no pueden creer que exista algún error en relación a la guarda del domingo, proveniente de los líderes de sus iglesias, y tienen confianza en que en algún lugar tiene que existir algún texto en la Biblia que autorice el cambio de día escogido por la divinidad, han ofrecido una recompensa en dinero efectivo de US$ 1.000 por ese texto. Este método ha aclarado preguntas y ha resuelto dudas con una eficiencia inigualable.

La situación que tenemos delante de nosotros es singularmente similar. Muchas veces los Adventistas del Séptimo Día no pueden creer que fue cometido un error por los autores de "Preguntas Sobre Doctrina", y ellos confían que en algún lugar tiene que haber una declaración de Ellen White diciendo que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán. Muy bien.

Ofrezco aquí una recompensa de US$ 1.000 a la primera persona que encuentre esa cita y me la envíe.

Esta oferta está sujeta a las siguientes condiciones:

1.- La cita tiene que ser una declaración y no una interpretación.

2.- Tiene que referirse claramente a la naturaleza humana asumida por Cristo en Su encarnación, y no en Su naturaleza divina.

3.- tiene que ser tan directa, simple, y clara como las muchas declaraciones de Ellen White de que Cristo, en Su encarnación, tomó sobre Sí mismo la naturaleza caída del hombre.

4.- Tiene que ser de sus escritos denominacionalmente publicados, y en los registros de las bibliotecas del White Estate, para así eliminar la posibilidad de falsificación.

5.- esta oferta permanecerá abierta por un periodo de un año a partir de la fecha que aparece junto a mi firma.

Espero que a través de este medio consiga eliminar para siempre la sospecha de que Ellen White se contradijo a sí misma en este punto de vista, y colocar la responsabilidad de nuestro problema actual sobre los hombros de sus intérpretes enfermizos, donde realmente pertenecen.

Ralph Larson

(Firma)

01 de Mayo de 1986

Notas:

  1. Ministry, Septiembre de 1956, pág. 12.
  2. Ministry, Abril de 1957, pág. 33.
  3. DTG:49.
  4. Mensaje 65, 1899.
  5. 4SG:115.
  6. Carta 106, 1896.
  7. Review and Herald, 10-02-1895.
  8. Mensaje 94, 1893.
  9. Review and Herald, 01-10-1889.
  10. Review and Herald, 28-04-1891.
  11. Signs of the Times, 24-11-1887.
  12. Signs of the Times, 03-12-1902.
  13. Review and Herald, 09-03-1905.
  14. Review and Herald, 07-01-1904.
  15. Signs of the Times, 04-01-1877.
  16. Review and Herald, 24-12-1889.
  17. Review and Herald, 01-05-1892.
  18. Signs of the Times, 16-05-1895.
  19. Carta 106, 1896.
  20. Ver comentarios en la página 106.
  21. Douty, "Otro Vistazo sobre el Adventismo del Séptimo Día, pág. 48-64.
  22. 1MS:49.