En los 70 la Iglesia Adventista del Séptimo Día se encontró a sí misma enfrentando un desafío teológico, creado por la insistente y agresiva enseñanza de algunos profesores de Biblia y ministros de que no es posible para los cristianos, por ellos mismos o con la asistencia divina, de dejar de pecar. Lo que se siguió, tal como ellos lo veían, era que la justificación, o el perdón, era la esperanza de la salvación, ya que el pecado continuaría en la vida del cristiano hasta que sea milagrosamente retirado por el poder divino en el momento de entrar en el reino celestial. La justificación era vista como un acto de Dios para el beneficio del hombre, en el cual el propio hombre no tenía participación.
Esta enseñanza Calvinística fue aceptada por algunos y rechazada por otros. La tensión creció hasta que, al celebrarse la conferencia de Glacier View en Colorado en 1979, los líderes de la iglesia rechazaron tal enseñanza, de acuerdo a algunos informes; o más o menos la evitaron mientras defendían la doctrina del santuario, de acuerdo con otros informes.
De cualquier manera, hay una cantidad significativa de ministros Adventistas del Séptimo Día hoy en día que están preocupados, y que se sienten inquietos con esta situación.
Están sufriendo con la tensión de ser solicitados a aceptar dos proposiciones que son mutuamente exclusivas.
1.- Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana no caída de Adán. Por lo tanto Él estaba exento de todas aquellas debilidades, tendencias, desventajas hereditarias, etc., con las cuales nosotros tenemos que contender para poder vivir sin pecar.
2.- No obstante Él fue tentado en todas las cosas así como lo somos nosotros, y nos ha dado ejemplo para que lo imitemos viviendo sin pecar así como Él lo hizo.
La evidente contradicción en estas dos proposiciones incompatibles puede ser vista en una forma mejor, examinando la descripción de las desventajas que nosotros tenemos, de acuerdo con este punto de vista, y que Cristo no tuvo.
La descripción del hombre: Este estado de pecado en el cual todo hombre ha nacido es... una disposición hereditaria a pecar... (el acto de pecar nace de esta disposición)... El pecado actual por parte del hombre es la expresión natural de esta alienación... Nosotros venimos al mundo como una especie depravada... En relación a todos los demás hombres (excepto Cristo), ellos nacen sin Dios... La condición específica a la cual Adán trajo a todo el mundo, es el pecado original... Nuestra naturaleza es una naturaleza caída. Esta naturaleza caída envuelve todos nuestros deseos y susceptibilidades.
La descripción de Cristo: La conexión de todos los demás hombres con Adán ha producido en ellos una naturaleza humana caída con tendencias a pecar. Cristo es la única excepción... Sus deseos, inclinaciones, y respuestas eran espontánea e instantáneamente positivas hacia la justicia y automáticamente negativas hacia el pecado. No había nada en Él que respondiese al pecado... (Heppenstall, El Hombre Que Es Dios, pág. 107 y siguientes).
VII. Ninguno de los dos usos antes mencionados de la ley contrarían la gracia del evangelio, sino que dulcemente concuerdan con él; el Espíritu de Cristo sometiendo y habilitando la voluntad del hombre para hacer libre y alegremente lo que la voluntad de Dios, revelada en la ley, requiere ser hecho. (Schaff, Credos de la Cristiandad, pág. 643. Note, sin embargo, que esto fue rápidamente contradicho por el Catecismo de Shorter).
Sin embargo, algunas modificaciones a estos puntos de vista aparecieron luego en los años de la postre forma, y dieron ocasión a muchos desentendimientos entre los Protestantes. Arminio de Holanda estaba entre los primeros oponentes de la teología de "solamente la justificación", del Calvinismo modificado, de donde el término "Teología Arminiana" que es usado por los estudiosos para describir la escuela de pensamiento que se opuso a la "teología Calvinista".
Para analizar adecuadamente las diferentes opiniones de las escuelas teológicas requeriría otro volumen por lo menos tan grande como este, pero tal vez una pequeña ayuda podría servir de ayuda.
La escuela Calvinista de pensamiento mira hacia atrás a Agustín para encontrar algunas de sus mayores presuposiciones, y a Calvino y a Lutero en los tiempos de la Reforma. (Tenemos que recordar que Lutero era un firme defensor de la doctrina de la predestinación de Calvino, aun cuando el nombre de Calvino esté más asociado con esa doctrina en nuestro tiempo). La Escuela Calvinista ha estado representada desde los tiempos de la Reforma (hablando en forma general) por las iglesias Anglicanas, Reformadoras, Presbiterianas, algunas Congregacionalistas, y algunas iglesias Bautistas. En nuestro tiempo probablemente la mayoría de esos cristianos que se llaman a sí mismo evangélicos preferirían ser llamados Calvinistas en su teología, antes que Arminianos.
La Escuela Arminiana mira hacia atrás a los Ana-Bautistas para muchas de sus presuposiciones, y a Erasmo, Zwinglio, y Arminio en los tiempos de la Reforma. Desde entonces han estado representados por las iglesias Metodistas, algunas Congregacionales, y algunas Bautistas, y por la iglesia Adventista del Séptimo Día.
El resumen que viene a continuación está obviamente simplificado, debido a la brevedad, y no describe los matices de las diferencias dentro de esas escuelas de pensamiento, tales como los diferentes conceptos de predestinación entre los Calvinistas, o de la santificación entre los Arminianos, sino que es una clasificación aproximada y general.
Características Generales de la Teología Calvinista
- Predestinación absoluta
- El pecado es definido como culpa heredada y debilidad
- El hombre no tiene una voluntad libre
- Cristo vino en la naturaleza no caída de Adán
- Énfasis en Cristo como nuestro sustituto
- El hombre no puede parar de pecar por ningún Medio
- La "justificación sola." salva al hombre. La santificación como fruto de la justificación, es bonita, pero no es necesaria para la salvación.
- La santificación instantánea ocurre cuando cristo viene
Características Generales de la Teología Arminiana
- Predestinación condicional
- El pecado original es definido como debilidad heredada solamente
- El hombre tiene una voluntad libre
- Cristo vino en la naturaleza caída del hombre
- Énfasis en Cristo como nuestro ejemplo y Substituto.
- El hombre puede parar de pecar a través del poder de Cristo.
- La "Justificación sola" no salva al hombre. La Santificación como fruto de la justificación es necesaria para la salvación.
- La santificación instantánea no ocurre nunca
Cada uno de estos dos sistemas teológicos tiene que ser reconocido con una consistencia lógica interna, lo que equivale a decir que las proposiciones internas de cada sistema son lógicamente compatibles con las presuposiciones básicas del mismo sistema. Pero sería tremendamente difícil alcanzar en cualquiera de los dos sistemas extraer una doctrina aislada y hacerla encajar dentro del otro sistema. Hacer eso implicaría en cualquier cantidad de problemas de inconsistencia lógica y contradicciones.
Sin embargo, es esto exactamente lo que algunos Adventistas del Séptimo Día están tratando de hacer en este tiempo actual.
Atraídos por la agradable posibilidad de poder ganar una mejor aceptación por parte de las iglesias evangélicas, o por el seductor concepto de salvación en el pecado, han tratado de tomar la proposición número 4, de que Cristo vino a la tierra en la naturaleza no caída de Adán, y la han querido sacar del sistema Calvinista y colocarla dentro del sistema Adventista del Séptimo Día (Arminiano). Los resultados han ido desde confusión hasta caos.
En el limitado espacio que le podemos dar aquí a este asunto, comparemos las dos últimas líneas:
8.- La santificación instantánea ocurre cuando Cristo viene.
8.- La santificación instantánea no ocurre en ningún instante.
Es evidente que el método por el cual la santificación instantánea puede ocurrir tendría que ser una manipulación, esto es, algo mecánico o físico, sobrepasando las debilidades humanas y la voluntad humana. Si un hombre ha estado pecando hasta un determinado punto durante algún tiempo, y si en ese punto Dios hace algo en él que haga con que inmediatamente él deje de pecar para siempre, eso no podría ser llamado ni justificación ni santificación. El término apropiado sería manipulación, un proceso, diríamos, en el cual Dios toma su destornillador celestial de Su caja celestial de herramientas, lo introduce en el oído del creyente, y ejecuta un ajuste, diciendo,
¡Así, mi amado, tu nunca más pecarás!
Esta "salvación del destornillador" puede no ser ofensiva para los Calvinistas, que creen que el hombre no posee libre albedrío de ninguna especie (una voluntad libre), de tal manera que todas sus experiencias en salvación están predeterminadas por la voluntad de Dios, el cual simplemente pasa a llevar la voluntad del hombre, y podría ser clasificada como manipulación. ¿Pero cómo podría esta "salvación del destornillador" ser combinada con el principio de la voluntad libre (libre albedrío) de la teología Arminiana-Adventista? De acuerdo con Ellen White, una combinación tal de ideas es imposible.
"Cuando Cristo venga, Él no cambiará el carácter de ningún individuo".[1]
"Cuando Él venga no nos limpiará de nuestros pecados, para remover de nosotros los defectos de nuestros caracteres, o para curarnos de las enfermedades de nuestro temperamento y disposiciones. Si es hecho de alguna forma, esa obra será obtenida antes de ese tiempo. Cuando el Señor venga, aquellos que son santos, continuarán siendo santos. Aquellos que han preservados sus cuerpos y sus espíritus en santidad, en santificación y honor, recibirán entonces el toque final de la inmortalidad. Pero aquellos que son injustos, no santificados e inmundo, permanecerá así para siempre. Ninguna obra se hará entonces por ellos para remover sus defectos y darles caracteres santos. El refinador no se sentará entonces para dedicarse a efectuar Su proceso refinador y remover sus pecados y su corrupción. Todo eso tiene que ser hecho en estas horas de prueba. Es ahora que esta obra tiene que ser realizada por nosotros".[2]
Ellen White consistente y claramente identifica la idea de que Dios nos ha dado una ley que Sus criaturas no pueden obedecer, aun a través de Su gracia, como siendo la primera y la más grande mentira dicha por Satanás acerca de Dios.[3] Es sorprendente y descorazonador escuchar a los teólogos Adventistas del Séptimo Día, como yo lo he hecho, asegurar a las congregaciones Adventistas del Séptimo Día que:
1.- La firme creencia que los escritos de Ellen White son inspirados por Dios; y
2.- La firme creencia de que es imposible que el hombre deje de pecar, aun a través del poder de Dios.[4]
Sin embargo esta es la condición en que nos encontramos en este momento.[5] Es mi convicción que éste es el fruto natural del árbol que fue plantado por la publicación de las declaraciones cristológicas inexactas de Preguntas Sobre Doctrinas, en 1957.
Sospecho fuertemente que Ellen White, que, después de todo, tenía un salvador sentido del humor, pudiese haber sobrellevado todos estos esfuerzos de sus intérpretes, y reflexionar así:
Con amigos como estos, ¿quién necesita enemigos?
Notas:
- 4T:429.
- 2T:355.
- Tal como aparece en PP:69,77-78; DTG:24,29,117,309,761; CS:489; Signs of the Times, 16-01-1896; Signs of the Times, 17-03-1895; Signs of the Times, 07-04-1893; Signs of the Times, 27-04-1893; etc.
- Uno de ellos va aun tan lejos como sugerir de que es la voluntad de Dios que Su pueblo continúe pecando, de tal manera que Él pueda continuar graciosamente perdonándolos) (Edward Heppenstall, Perfección, un silabario usado en una clase para ministros de la Conferencia de California del Sur, Diciembre de 1961, pág. 2.
- Nota del traductor: este libro fue impreso en 1986.