La Palabra se Hizo Carne

Apéndice A

El Texto Total de la Carta Baker

El estudiante que ha examinado los materiales presentados en este trabajo, ya habrá sido alertado del asombroso efecto sobre la historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de una única carta escrita en 1895, por Ellen White, que estaba en Australia, al pastor W. L. H. Baker, que estaba en Tasmania. Interpretaciones hechas sobre algunas líneas de esta carta, y en particular sobre una única línea

Ni por un momento hubo en Él una propensión maligna han sido usadas como palanca a través de la cual la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido llevada a abandonar una firme posición cristológica ya establecida, y cambiarse hacia otra, totalmente diferente, posición cristológica. Para cambiar la figura, un enorme negocio ha sido conducido sobre un capital tremendamente pequeño.

Nos gustaría animar al estudiante a examinar cuidadosamente la carta en sí misma (Apéndice A), y la interpretación alternativa sugerida (Apéndice B), en el contexto del material histórico presentado en la Sección Tres de este trabajo, para que él pueda decidir por sí mismo si la carta ha sido usada en armonía con el propósito y con la intención de su autora.

El pastor W. L. H. Baker, como lo hemos visto, estaba asociado con la obra de publicaciones en la Pacific Press en California, desde 1882 hasta 1887, cuando él aceptó un llamado para ir a la recién fundada casa publicadora en Australia. Después de haber cumplido su servicio en la casa editora, y cuyo periodo no ha sido claramente establecido él entró en la obra pastoral evangelística en Tasmania.

Aparentemente él encontró que la transición de las actividades más académicas de escribir y publicar y la predicación pública y la enseñanza de casa en casa, era mucho más difícil, y al término del año 1895 (o al comienzo del año 1896) Ellen White le escribió una carta dándole consejos y ánimo.

La carta, tal como fue liberada por el White Estate (los paréntesis son de ellos), está copiada en este Apéndice. De sus 13 páginas, 10 y apenas una fracción de la 11, son consejos profesionales prácticos, material rico, que debiera ser estudiado con provecho por cualquier ministro del evangelio.

Dos páginas y un poquito más, están dedicadas a lo que podemos llamar un consejo cristológico. Los comentarios a esta parte de la carta precederán inmediatamente aquellas páginas (4-6 de los manuscritos).

Manuscrito Liberado - 414

Querido hermano y hermana Baker:

El otro día al atardecer estuve conversando con usted. Yo tenía un mensaje para usted, y estuve presentándole ese mensaje. Usted estaba deprimido y estaba desanimado. Yo le dije, el Señor me ha ordenado que les hable a ustedes dos. Ustedes están considerando vuestro trabajo casi como fallido, pero si una alma se aferra a la verdad, y soporta hasta el fin, vuestro trabajo no debiera ser catalogado como fallido. Si una madre se ha arrepentido de su deslealtad a obedecer, usted tiene que regocijarse. La madre que busca conocer al Señor enseñará a sus hijos para que sigan sus pisadas. La promesa es para el padre, la madre y para sus hijos (Hechos 2:39). Estos queridos hijos recibieron de Adán una herencia a la desobediencia, de culpa y de muerte. El Señor ha dado a Jesús Cristo al mundo, y Su trabajo fue el de restaurar al mundo la imagen moral de Dios en el hombre, y el de reformar el carácter.

La verdad tiene que ser proclamada en todos los lugares, y los agentes humanos tienen que ser colaboradores con Cristo, construyendo una muralla de seguridad alrededor de los hijos, y cortando tanto cuanto sea posible las fuertes corrientes del mal. Los padres que están totalmente convertidos buscarán la salvación de sus hijos, entrenándolos para que sean hijos e hijas de Dios. Al hacer este trabajo con sabiduría ellos son colaboradores con Dios...

Mi hermano, mi hermana, ustedes pueden ayudar a los padres a educar y a entrenar a sus familias. A través de vuestros sinceros apelos, muéstrenles que ellos pueden mostrarle al mundo el poder y la influencia de una familia bien constituida y bien disciplinada. A través de la influencia cristiana en el hogar se demostrará al mundo que la mayor cantidad de bien puede ser hecho a través de un ejemplo santificado de los padres, y a través de un entrenamiento religioso.

El Señor no lo juzgará a usted por la cantidad de éxito manifestado en sus esfuerzos. Se me ordenó que le dijera que su fe tiene que ser mantenida viva y firme, y en constante crecimiento. Cuando usted vea que aquellos que tienen oídos no quieren escuchar, y que aquellos que son inteligentes no quieren entender, después que usted ha hecho todo lo posible, vaya a las regiones contiguas, y deje los resultados con Dios. Pero no deje que su fe desmaye.

Pueden hacerse algunos mejoramientos en su distribución. Cultive la sinceridad y el positivismo al tratar las personas. El asunto primordial puede ser excelente, y puede ser justamente los que las personas necesitan, pero usted haría bien en mezclar un positivismo con las súplicas persuasivas...

Existe la necesidad de un esfuerzo personal decidido para alcanzar a la persona en sus hogares. Presente un claro "Así dice el Señor" con autoridad y exalte la sabiduría de Dios en la palabra escrita. Traiga a las personas a una decisión; mantenga la voz de la Biblia siempre delante de ellos. Dígales que usted les está diciendo aquello que usted conoce, y testifique diciéndoles que es verdad porque Dios lo ha dicho. Que su predicación sea corta y derecho al asunto, y entonces, en el momento oportuno, haga un apelo para que tomen una decisión. No presente la verdad en una manera formal, sino que deje que el corazón sea vitalizado por el Espíritu de Dios, y deje que sus palabras sean dichas con tanta certeza que aquellos que las escuchen sepan que la verdad es una realidad para usted. Sus modales tienen que ser educados, y sus palabras tiene que ser de un carácter tal que ellos estén escuchando las palabras de Pedro: "Porque no hemos seguido fábulas ingeniosamente inventadas, cuando les hicimos conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesús Cristo, sino que fuimos testigos oculares de su majestad". Con tanta seguridad como esa, usted puede declarar el mensaje de la verdad de Dios. Aquellos que creen en la santa y eterna verdad, pondrán toda su alma en sus esfuerzos. Tenemos que ser conmovidos hasta el mismo corazón a medida que contemplamos el cumplimiento de la profecía en las escenas finales de esta historia terrestre. A medida que nuestra visión se extiende aún más allá en las glorias de la eternidad, la venida de Cristo con poder y gran gloria, y las escenas del gran día del juicio, no debiéramos permanecer sin hacer nada o inmóviles. "Yo vi la muerte", dice Juan, "permaneciendo delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida: y la muerte fue juzgada a través de esas cosas que están escritas en los libros, de acuerdo con sus obras".

Después de un corto discurso, manténgase fresco, para que pueda dar un estudio bíblico de los puntos que estuvo hablando. Llegue directamente al corazón de sus oyentes, urgiéndolos para que os presenten sus dificultades, para que usted les pueda explicar las Escrituras que ellos no están entendiendo. Abandone todo indicio de apatía, y deje que las personas piensen que estas preguntas son de vida o muerte, si es que ellos las aceptan o las rechazan. A medida que usted va presentando la verdad, haga preguntas, quién está queriendo, a medida que ellos han ido escuchando las palabras de Dios, mostrándoles sus deberes, consagrar sus corazones y mentes, con todas sus afecciones a Cristo Jesús. "Aquel que no es conmigo, es contra Mí". A medida que el Señor coloca delante de nosotros las emocionantes escenas que ocurrirán en el último gran conflicto, ¿podríamos nosotros contemplarlas sin un cautivante entusiasmo, ardor, y celo, sabiendo que los ángeles celestiales están de nuestro lado?

Acérquese a las personas; entre en las familias cuando pueda; no espere que las personas anden detrás del pastor. Lleve usted la confianza y la seguridad de la fe que evidencia que usted no está creyendo en novelas ociosas, sino en un claro "Así dice el Señor".

El Consejo Cristológico.-

Las próximas dos páginas y algo más, contienen el consejo cristológico que Ellen White le dio al pastor Baker. Ella expresa las siguientes preocupaciones:

1.- El peligro de darles a entender a las personas que Cristo podría haber pecado. Esto es claramente su mayor preocupación. Ella sostiene firmemente que Cristo nunca pecó en diez expresiones independientes. Ella emplea su elocuencia para dejar bien claro que nunca hubo una posibilidad de que Cristo cometiese un único pecado:

Ni por un momento hubo en Él una propensión hacia el mal.
Nunca, de ninguna manera...Deje la más mínima impresión...
De que Él alguna vez cedió...
No vaciló en ningún momento...
"No tiene nada en mí"...
Nada para responder a la tentación...
En ninguna ocasión se le ha dado una respuesta
Nunca se puso Cristo en el terreno de Satanás...
Satanás no encontró nada en Él...
Nunca; nada; ningún; ninguna, más mínima. ¿Por qué? ¿Por qué habría de trabajar la consejera inspirada tan diligentemente para convencer al pastor Baker en este punto? Es razonable asumir que el consejo inspirado se da allí donde es necesario?

2.- El peligro inminente de hacer a Cristo "totalmente humano, tal como uno de nosotros". (énfasis mío). Contra esto ella coloca dos grandes contrastes entre Cristo y nosotros:

a) Su nacimiento milagroso como Hijo de Dios.

b) Su vida inmaculada, sin pecado.

Ella no contrasta Su naturaleza con la nuestra, sino que compara:

"Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como es tentada la naturaleza humana".

"Él se humilló a Sí mismo cuando se vio que estaba en figura de hombre, para que pudiese entender la fuerza de todas las tentaciones con las cuales el hombre es acosado".

Ella no contrasta Sus tentaciones con las nuestras, sino que compara:

"Él fue tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado".

"Tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros".

Así, si permitimos que Ellen White hable por ella misma en este consejo cristológico, ella apunta dos grandes diferencias entre Cristo y nosotros, Su nacimiento milagroso y Su vida sin pecado. Ella también apunta dos grandes semejanzas entre Cristo y nosotros, Sus tentaciones y Su naturaleza humana. Ella entonces afirma característicamente su conclusión lógica, que el secreto de Su éxito también puede ser el secreto de nuestro éxito:

"Está escrito" era Su arma para resistir, y ella es la espada del Espíritu que cada ser humano puede usar.

Y recordemos de que no hay lugar para una naturaleza divina en un Cristo que es totalmente humano, tal como uno de nosotros.

(Los números entre paréntesis y los énfasis son míos).

"Sea cuidadoso, extremamente cuidadoso en relación a la humanidad de Cristo. (1) No lo coloque delante de las personas como un hombre con propensiones a pecar. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado puro, un ser sin pecado, sin una mancha de pecado sobre sí; él era en la imagen de Dios. Él podía fallar, y cayó a través de la transgresión. A causa del pecado, su posteridad nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesús Cristo fue el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como la naturaleza humana es tentada. (2) Él podía haber pecado; él podía haber caído, pero en ningún momento hubo en Él una propensión hacia el mal. Él fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén.

Hermano Baker, evite toda pregunta en relación a la humanidad de Cristo que pueda ser mal entendida. La verdad anda cerca de la presunción. Al tratar sobre la humanidad de Cristo, usted necesita cuidar grandemente cada afirmación, para que sus palabras no sean tomadas significando más de los que ellas implican, y así usted pierda o debilite las claras percepciones de Su humanidad combinada con la divinidad. Su nacimiento fue un milagro de Dios; porque, dijo el ángel, "y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Él será grande y será llamado el hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su Padre David: y él reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin. Entonces le dijo María al ángel, ¿cómo será esto, ya que yo no conozco un hombre? Y el ángel respondió y le dijo, el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá; por eso también esa cosa santa que nacerá de ti será llamado el Hijo de Dios".

Estas palabras no son dirigidas a ningún ser humano, excepto al Hijo del Dios Infinito. (3) Nunca, de ninguna manera, deje la más mínima impresión sobre las mentes humanas que una mancha de, o una inclinación a la corrupción hubo sobre Cristo, o de que Él de alguna manera cedió a la corrupción. (4) Él fue tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado, pero Él es llamado esa cosa santa. (5) Es un misterio que es dejado sin explicación para los mortales de que Cristo pudo ser tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, y sin embargo ser sin pecado. La encarnación de Cristo siempre ha sido, y permanecerá para siempre un misterio. Aquello que es revelado, es para nosotros y para nuestros hijos, pero que cada ser humano sea alertado de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros: porque no puede ser. El tiempo exacto en que la humanidad se unión con la divinidad, no es necesario que nosotros lo conozcamos. Debemos mantener nuestros pies sobre la roca, Cristo Jesús, como Dios revelado en humanidad.

Percibo que hay peligro en aproximar asuntos que habitan en la humanidad del Hijo del Dios infinito. Él se humilló a Sí mismo cuando se vio en la forma de hombre, para que Él pudiese entender la fuerza de todas las tentaciones con las cuales el hombre es acosado.

(6) El primer Adán cayó: el segundo Adán se aferró a Dios y a Su palabra bajo las circunstancias más difíciles, y Su fe en la bondad, misericordia y amor de Su Padre, no vaciló en ningún momento. (7) "Está escrito" fue su arma para resistir, y ella es la espada del Espíritu que cada ser humano puede usar. (8) "Ya no hablaré mucho más con vosotros: porque ha venido el príncipe de este mundo, pero no tiene nada en mí", nada que pueda responder a la tentación. (9) No se le ha dado ninguna ocasión como respuesta a sus múltiples tentaciones. Nunca se puso Cristo en el terreno de Satanás, para darle alguna ventaja. Satanás no encontró nada en Él que lo animara en sus avances.

(10) Como profesores necesitamos entender que el objetivo y la enseñanza de nuestro Señor era el de simplificar en todas Sus instrucciones, la naturaleza y la necesidad de la excelencia moral del carácter con que Dios a través de Su Hijo ha hecho toda provisión que los agentes humanos pueden obtener, para que puedan ser colaboradores con Jesús Cristo. Esto es lo que Dios requiere, y en ese sentido deben trabajar los ministros del evangelio, tanto en su educación del pueblo, como en su ministerio al mundo.

Hay muchas preguntas que no son necesarias para la perfección de la fe. No tenemos tiempo para estudiar eso. Muchas cosas están por sobre nuestra comprensión. La verdad no tiene que ser recibida dentro del alcance de nuestra razón, y no es para que nosotros la expliquemos. La revelación (el Apocalipsis) nos las presenta como siendo implícitamente recibidas como las palabras de un Dios infinito. Mientras todo ingenioso inquiridor tiene que buscar la verdad tal como esta es en Jesús, hay cosas que no están simplificadas, declaraciones que las mentes humanas no pueden entender ni razonar con ellas, sin quedar expuesto a hacer conjeturas y explicaciones humanas, lo cual no probará ser un olor de vida para vida.

Pero cada verdad que es esencial para que nosotros la coloquemos en nuestra vida práctica, y que tienen relación con la salvación del alma, es dejada bien clara y positiva. La pregunta que le hizo el abogado (doctor) a Cristo le fue devuelta a él mismo para que la respondiera; porque Cristo sabía que él entendía la ley. "Él le dijo, ¿qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?". A las claras declaraciones bíblicas del abogado, Cristo le dijo, "has respondido bien: haz eso, y vivirás". A su pregunta, "¿quién es mi prójimo?", Cristo respondió con la parábola del buen Samaritano.

Cristo les reveló a Sus oyentes sus deficiencias en el cumplimiento de la ley de Dios. En ellos el amor a sí mismos era supremo. Estos mismos principios se los dio Cristo a Moisés desde la nube: "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu fuerza. Guardaréis diligentemente los mandamientos del Señor tu Dios, y sus testimonios y sus estatutos, que él os ha mandado. Y ellos serán nuestra justicia, si observamos todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, tal como él nos lo ha mandado".

Esto corresponde con la instrucción dada a la multitud como respuesta a la pregunta del abogado, "¿Qué haré para heredar la vida eterna?". La misma respuesta le fue dada al joven rico, quien le hizo la misma pregunta, "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?". Y Él le dijo, "si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". Citando los preceptos de Jehová Él mostró que se estaba refiriendo a los diez santos preceptos.

El joven afirmó haberlos guardado, y preguntó, "¿qué más me falta?". Jesús entonces le apuntó obligaciones que él no había cumplido, los cuales la ley de Dios especificaban claramente: amar a Dios supremamente, y a su prójimo como a sí mismo. "Jesús le dijo, si quieres ser perfecto, anda y vende lo que tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, y sígueme. Pero cuando el joven rico escuchó eso, se alejó triste; porque tenía grandes posesiones". Este hombre amaba más sus posesiones que a Dios y Su servicio y más que las almas de sus prójimos. Las riquezas eran sus ídolos.

Entonces que nadie diga que no hay condiciones para la salvación. Hay condiciones decididas, y cada uno es puesto al enérgico desafió de inquirir diligentemente y de buscar la verdad de la Palabra de Dios. Con el peligro de nuestras almas debemos saber las condiciones prescritas dadas por Él, quien ha dado Su propia vida para salvarnos de la ruina. Ciertamente nos perderemos si flotamos junto con la corriente del mundo, recibiendo las palabras de los hombres. Por nuestro amor egoísta a hacer lo más fácil y por nuestra indolencia, colocamos en peligro nuestras almas y las almas de los demás. Tenemos que buscar saber honestamente lo que el Señor ha dicho.

Las afirmaciones humanas, aun cuando sean de sacerdotes y gobernantes, no resolverán mí caso. Yo debo saber cuáles son las condiciones que me han sido impuestas a mí, de tal manera que pueda colaborar con Dios en la salvación de mi propia alma. Yo no puedo satisfacer las exigencias que Dios ha colocado sobre mí como Su agente humano, aunque sea aceptando las ideas y opiniones de profesores de doctrinas, a menos que ellas estén de acuerdo con la voz de Dios. "¿Qué dice la ley? ¿Cómo lees tú?" es la pregunta del más grande de todos los profesores.

La opinión popular de lo que dice el Padre no me ayudará en mi caso. Mi obra me ha sido dada por Dios para que sepa y entienda Su voluntad por mí misma. A través de un estudio profundo y con oración, debo tratar de saber por mí misma el verdadero significado de las Escrituras. Debemos agradecerle a Dios cada día porque no somos dejados con las tradiciones humanas ni con las afirmaciones hechas por los hombres. No podemos estar seguros confiando en cualquier otra palabra que no sea un

"está escrito". No podemos flotar con la corriente; no podemos edificar nuestra fe en ninguna teoría humana, a menos que queramos caer en condenación, tal como lo hicieron los Judíos. "Ustedes enseñan como doctrina mandamientos de hombres", les dijo Cristo. Y esta declaración está suficientemente clara para nosotros en estos últimos días.

En la observancia del domingo los mandamientos de los hombres se han vuelto supremos. La autoridad humana y la pretensión de la iglesia son colocadas como si fuesen la palabra de Dios, a la cual todos tienen que inclinarse. Si hiciéramos eso, estaríamos trabajando juntamente con el hombre de pecado, que pensó en cambiar los tiempos y las leyes, y que se exaltó a sí mismo sobre Dios y de todo lo que está escrito en la Palabra de Dios.

Todos aquellos que quieren tener el celo del Dios viviente, tienen que ser colaboradores juntamente con Dios para cerrar la brecha que se ha hecho en la ley de Dios por el hombre de pecado, y para colocar las bases de muchas generaciones. "Ustedes son colaboradores juntamente con Dios". Ellos alejarán sus pies para no pisotear la ley de Dios, y por precepto y ejemplo harán con los pies de muchos otros se alejen del camino de la desobediencia. Ellos guardarán el Sábado sin pulirlo; llamarán al Sábado una delicia, el santo día del Señor, honorable, y Lo honrarán, no haciendo sus propias cosas, no siguiendo sus propios deseos (placeres), no hablando sus propias palabras. "Entonces te regocijarás a ti mismo en el Señor, y yo haré con que tu cabalgues sobre los más altos lugares de la tierra, y te alimentaré con la herencia de Jacob tu padre; porque la boca del Señor lo ha dicho".

Estamos viviendo en tiempos peligrosos, y necesitamos esa gracia que nos hará valientes en la lucha, echando a volar las armas de los extraños. Querido hermano, usted necesita más fe, más audacia y decisión en sus trabajos. Usted necesita más acción y menos timidez. Usted enfrentará siempre desilusiones a menos que se mueva hacia delante con determinación. Usted no debe fallar ni desanimarse. Usted necesita en cada lugar estudiar la situación. Lea menos, y haga más servicio activo. Muévase, y practique la verdad que usted conoce. Nuestra actividad bélica es agresiva. Sus esfuerzos son muy tímidos; usted necesita poner más fuerza en sus trabajos, o entonces será desilusionado en sus resultados. Hay tiempos en que usted tiene que atacar al enemigo. Usted tiene que estudiar métodos y caminos con los cuales alcanzar a las personas. Vaya directamente donde ellas y hábleles. Estudie cuidadosamente cómo poder alcanzarlas: y determine consigo mismo que no fallará ni será desanimado.

Que Dios lo ayude a hacer depender su alma cada día en Jesús Cristo. Diga la verdad sin dudar ni titubear; sino que dígala con osadía y con seguridad y con el espíritu del Espíritu Santo descansando en usted. Que las personas entiendan que usted tiene un mensaje que significa vida, vida eterna para ellos si es que ellos la aceptan. Si algún asunto entusiasma el alma, es la proclamación del último mensaje de misericordia a un mundo que muere. Pero si ellos rechazan este mensaje, será para ellos un olor de muerte para muerte. Por eso es necesario trabajar diligentemente, o entonces su trabajo será en vano. Oh, ojalá usted entienda esto, y que usted haga urgir la verdad sobre la conciencia con el poder de Dios. Dele fuerza a sus palabras, y haga con que la verdad aparezca como siendo esencial para sus mentes educadas. Por favor, haga de su trabajo un asunto de fervorosa oración, que pueda ser aprobado por Dios, y que usted pueda ser un obrero de éxito en Su viña.

Sus ideas son muy estrechas, muy limitadas; usted tiene que ampliarlas y ensancharlas. No eduque a su mente a mirar muy lejos, dejando así los asuntos en los cuales usted está metido, como si no tuviesen muchas consecuencias como para prestarles inmediata atención. Lleve a sus oyentes con usted. Usted puede cambiar su manera de trabajar; usted puede colocar energía y profundo interés en sus asuntos. Usted puede permitir que el Espíritu Santo trabaje en el hombre. Usted puede llevar responsabilidades, las cuales usted está inclinado a rechazar...

Cuando un obrero es colocado en algún lugar de la viña del Señor, su trabajo le es dado como si fuese un trabajador fiel juntamente con Dios en la obra de esa viña. No debe esperar que en cada punto le sea dicho por alguna mente humana, lo que debe hacer, sino que planificar su trabajo para trabajar donde sea que él pueda ser necesario. Dios le ha dado a usted un poder cerebral para que usted lo use. El deseo de los creyentes y las necesidades de los no creyentes tienen que ser cuidadosamente estudiadas y su trabajo es satisfacer esas necesidades. Usted tiene que inquirir de Dios y no de algún ser humano lo que usted tiene que hacer. Usted es un siervo del Dios viviente, y no un siervo de algún hombre. Usted no puede hacer la obra de Dios inteligentemente y ser la sombra de los pensamientos y direcciones de otro hombre. Usted está bajo Dios...

Cuando el pastor tiene que ir tras la oveja perdida, él no tiene que tener apenas un interés casual, sino un serio afán por las almas. Esto exige una búsqueda más seria en nuestros corazones, por una búsqueda más seria de Dios en oración, para que podamos conocerlo a Él y conocer el poder de Su gracia. "Para que en las eras venideras Él pueda mostrar las grandes riquezas de Su gracia en su bondad hacia nosotros, a través de Cristo Jesús".

Nuestra historia religiosa no debiera ser inocua ni algo común, sino que una experiencia marcada por la gracia y un trabajo decidido del poder de Dios juntamente con nuestros esfuerzos. Por favor, lea Efe. (3:7-21). Léalo cuidadosamente y con mucha oración; porque eso es para usted, y para mí, y para cada ministro en cada Conferencia, no importa si ha sido o no ha sido formalmente ordenado en la obra.

Acuérdese que ningún hombre puede especificar exactamente el trabajo, o limitar la obra de un hombre que está al servicio de Dios. Nadie puede prescribir los días, las semanas que uno debiera permanecer en una localidad determinada, antes de enviarlo a otro lugar. Las circunstancias tienen que conformar el trabajo de los ministros de Dios, y si él busca a Dios, él entenderá que su obra abarca cada parte de la viña del Señor, tanto la que está cerca como la que está lejos. El obrero no tiene que limitar su obra a una medida especificada. Él no tiene que tener límites circunscritos, sino que tiene que extender su trabajo donde quiera que lo exijan las necesidades. Dios es su colaborador; él tiene que buscar sabiduría y consejo de Él a cada paso, y no depender de un consejo humano.

La obra ha sido grandemente obstaculizada en muchos campos porque los obreros piden consejos de aquellos que no están trabajando en los campos, y que no ven ni sienten las necesidades, y por eso no pueden entender la situación tan bien como aquel que está en el terreno.

Sus trabajos, hermano Baker, tienen que ser mejorados para que puedan ser exitosos...

Existe peligro, mucho peligro con que todos los hombres se auto engañen. Hay algunas circunstancias cuando Satanás trabajará astutamente y con talentos arteros, para impedir la causa de Dios. Alguna influencia que no proceda del trono de Dios se introducirá. Tendencias heredadas o cultivadas son ayudas donde Satanás encuentra una oportunidad para perturbar y para consolidarse. Si no son discernidas por el que las posee, esto llevará a un aumento de la debilidad. Cuando un hombre no está siguiendo constantemente la Luz de la Vida, él no sabrá cuándo va a tropezar.

Los hombres tienen que mantener sus propias almas en el amor de Dios, o de otra manera fallarán en enseñarles a otros estas preciosas lecciones, y demostrarán su inutilidad y su falta de poder para formar un carácter a semejanza del carácter divino. Grandes estudios y talentos no harán con que un hombre sea suficiente para una posición de responsabilidad, la cual lo hará un obrero sabio, a menos que él esté proporcionalmente balanceado con un carácter simétrico, y haciendo de Jesús su guía celestial, no confiando en su supuesta habilidad o en sus talentos. Los hombres nunca debieran cambiar el Guía celestial por un guía terrestre, el cual es él mismo apenas una parte de la gran red de la humanidad, y que también son así como él lo es, finitos y falibles.

A menudo encontramos en los caracteres humanos fuertes contrastes de luz y de tiniebla. Lo único seguro para los hombres y para las mujeres a quienes Dios les ha dado razón, es someter una ambición que tenga raíces terrenas, y que ellos mismos sientan la necesidad al igual que María, de escoger la mejor parte, la cual nunca les será quitada; sentándose a los pies de Jesús y aprendiendo de Su docilidad y de Su modestia de corazón; muriendo al yo, para que sus vidas puedan ser escondidas con Cristo en Dios.

Todos necesitamos y tenemos que tener una religión pura, sin pedirle prestado a otro, sino de Cristo Jesús, la fuente de toda gracia celestial. Entonces honraremos a Dios mirando a Dios, confiando en Dios, y guardando la verdad en un corazón puro e incontaminado, teniendo aquella fe que opera por amor y purifica el alma. La verdad, cuando es practicada, es un guía. Cristo es la verdad. Tenemos que someternos a Él que solamente es la verdad, y que solamente Él puede darle al corazón afligido la seguridad y la paz. A cada uno de la familia humana, confiado en sí mismo, jactancioso, o desalentado, Dios el indagador de los corazones declara, "Yo conozco tus obras". Dios dice, "Conózcanlo a Él". Puede haber hipocresía por un lado o engaño por otro lado. Dios ve y sabe.

Mi querido hermano y hermana Baker, a quienes amo en el Señor, el Señor os guiará si tan solo queréis confiar en Él. Carta 8, 1895 (a W. L. H. Baker y esposa).

Liberado

Washington D.C.

12 de Febrero de 1975