Hemos visto que uno de los textos favoritos usados por Ellen White y sus contemporáneos en sus análisis de la naturaleza de Cristo y la obra muy cercana de la salvación efectuada por Cristo fue. (Romanos 8:30)
Dios envió a Su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, y murió por el pecado, condenó al pecado en la carne.
Ellos entendieron "en semejanza de carne pecaminosa" como queriendo decir que Cristo vino a esta tierra en la naturaleza caída del hombre. Ellos entendieron "condenó al pecado en la carne" como queriendo decir que Cristo enfrentó al enemigo y lo venció en su propio bastión, la carne pecaminosa del hombre. A través de estos medios Él les dejó claro a todos que el hombre en carne pecaminosa puede vivir sin pecar, a través del poder de Dios.
Ellos, por eso, entendieron Romanos 7 a la luz de estas dos grandes realidades. Ya que los Calvinistas ofrecen una interpretación totalmente diferente de Romanos 7, el siguiente material es colocado a disposición para propósitos de comparación.
El apóstol Pablo esta envuelto. Él estaba preocupado. Él cuidaba tan profundamente las personas por las cuales él trabajaba, y se identificaba a sí mismo tan completamente con sus intereses, que él pudo escribir:
"Si la carne hace con que yo ofenda a mi hermano, no comeré carne mientras el mundo permanezca". (1 Cor. 8:13)
Su ardiente afección por sus conversos es expresada en (Fil. 4:1)
"Por eso, mis hermanos, muy amados y deseados, mi gozo y mi corona, estad así firmes en el Señor, mis queridos amados.
Su naturaleza sensible estaba herida profundamente por una separación temporaria de los Corintios, a quienes él había traído a Cristo, y cuando los mal entendidos entre ellos fueron aclarados, su gozo no conoció límites. (Ver 2 Cor. 7)
Pero la carga más pesada de su corazón era por los Judíos, Israel, el pueblo escogido, el árbol que el propio había plantado. Todas las veces que él fue a predicarles a los gentiles, todas esas veces él volvió a los Judíos, esperando, orando, anhelando su salvación.
"Digo la verdad en Cristo, no miento, mi consciencia también me hace dar testimonio en el Espíritu Santo, que tengo un gran peso y continua pena en mi corazón. Porque podría desear que yo mismo fuese maldito por Cristo por mis hermanos, mis parientes de acuerdo con la carne". (Rom. 9:1-3)
El libro de Romanos, en el cual estas conmovedoras palabras fueron escritas, reflejan los sinceros esfuerzos de Pablo a favor de los Judíos. En el capítulo siete encontramos un ejemplo clásico de la simpatía, la empatía, la devoción por el bien del pueblo Judío, que está expresada en (1 Cor. 9:20-22)
"Para los Judíos me he hecho Judío, para que pueda ganar a los Judíos; para aquellos que están bajo la ley, como si estuviese bajo la ley, para que pueda ganar a los que están bajo la ley... Me he hecho todas las cosas a todos los hombres, para que pueda por todos los medios salvar algunos".
Este séptimo capítulo de Romanos a menudo ha sido analizado por escritores cristianos desde que escrito por la primera vez por Pablo. En él vemos un cuadro gráfico de un hombre en dificultad, un hombre en angustia (sufrimiento), un hombre que parece estar destinado a fallar y a ser derrotado en su vida espiritual. Él parece haber sido cogido en una tensión entre sus propias tendencias y deseos pecaminosos, y los justos requerimientos de la santa ley de Dios. El capítulo habla en términos móviles a respecto de tentaciones resistidas pero no vencidas, de objetivos no alcanzados, de propósitos no cumplidos, de ideales mantenidos pero no conseguidos, de una victoria que es deseada pero no ganada, de un conflicto que es doloroso y que termina uniformemente en derrota. Y este hombre desafortunado es identificado por el pronombre personal "yo". En una forma substantiva, objetiva o posesiva el pronombre personal singular aparece 46 veces en los versos 7-25, los cuales describen el predicamento de este perdedor nacido, este hombre derrotado.
¿Quién, es entonces, esta persona, este hombre? ¿Quién es el "yo" de Romanos 7? Procedamos cuidadosamente. Hay envueltas profundas implicaciones teológicas en nuestra conclusión. Nuestro punto de vista sobre la naturaleza de la salvación en sí misma puede depender de nuestra respuesta a esta pregunta. El capítulo es claramente un caso para ser estudiado, y está colocado delante de nosotros de una manera tan específicamente detallada, que sentimos que fue hecho definitivamente así. ¿Pero de qué? ¿Quién es este hombre de Romanos 7 que continuamente anhela aquello que él no puede alcanzar, y vive en una continua e irrompible frustración y derrota?
Dos sugestiones importantes han sido colocadas por los escritores cristianos a través de los siglos:
1.- El hombre de Romanos 7 es el hombre no regenerado, no convertido, cuyo corazón está naturalmente en rebelión contra Dios y Su santa ley. Como no tenemos una razón para creer que Pablo estuvo alguna vez en esta condición de rebeldía, se propone que Pablo estaba simplemente identificándose a sí mismo con el hombre rebelde, no regenerado, simplemente con propósitos de comunicación, así como los predicadores lo hacen a menudo ahora.
2.- El hombre de Romanos 7 es el propio Pablo en su experiencia regenerada, convertida, después de haber llegado a conocer a Cristo. Esto por lo tanto prueba que la victoria sobre la tentación y el pecado no es posible para los cristianos en esta vida. Si Pablo no pudo parar de pecar, aun a través del poder de Cristo, es seguro de que nadie más puede parar de pecar.
El problema que encontramos cuando consideramos estas dos alternativas es que ninguna es fácil de ser defendida. Ninguna soporta muy bien la investigación.
Si preferimos la primera, que el hombre de Romanos 7 es el hombre no regenerado, no convertido, pecador rebelde, tenemos dificultades para responder preguntas como estas:
¿Confiesan los pecadores no regenerados que la ley de Dios es santa, justa y buena? (verso 12).
¿Tales tipos de hombres reconocen que la ley es espiritual, pero que "yo soy carnal"? (verso 14).
¿Los hombres no regenerados apelan que no es por ellos mismos que el mal es hecho? (verso 17).
¿Los hombres no regenerados hacen el bien? (verso 18).
¿Dicen los hombres no regenerados, "el bien que quiero hacer, no lo hago, pero el mal que no quiero, ese hago"? (verso 19).
¿Dicen los hombres no regenerados, "me regocijo en la ley de Dios en el hombre interior"? (verso 22).
Sería difícil responder si a cualquiera de estas preguntas. En nuestra experiencia humana no escuchamos a hombres no regenerados alabando la santa ley de Dios. Mas bien la maldicen. Tampoco admiten que la ley de Dios es espiritual, pero que ellos son carnales. Ellos tratan de ser defensivos en su condición. Ellos no odian el mal que hacen; más bien lo aman. Ellos no desean hacer el bien; ellos desean hacer el mal. Y ellos ciertamente no se "regocijan en la ley de Dios en el hombre interior". Ellos odian la ley, se sienten condenados por ella, y la temen. Aquellos de nosotros que hemos vivido en una condición no regenerada creemos que el cuadro que las palabras de Pablo pintan no describe correctamente nuestra experiencia.
Así, encontrando difícil de defender la primera posición, que el hombre de Romanos 7 es el hombre no convertido, no regenerado, que vive en rebelión contra Dios, vamos a considerar la segunda, que el hombre de Romanos 7 es el hombre cristiano convertido, regenerado, el que encuentra que aun estando en Cristo, no puede dejar de pecar.
Muy luego encontramos problemas. ¿Cómo podríamos responder preguntas como estas?
¿Por qué diría Pablo, "yo soy carnal" (verso 14) y en el mismo análisis dice, "la mente carnal es enemistad contra Dios"? (Rom. 8:7)
¿Por qué diría Pablo, "yo estoy vendido al pecado" (verso 14) y en el mismo análisis dice, "habiendo sido liberado del pecado"? (Rom. 6:18)
¿Por qué diría Pablo que él encuentra imposible en poder parar de hacer el mal que él odia (versos 15-23) y en el mismo análisis él escribe.
que la justicia de la ley puede ser cumplida en nosotros que caminamos conforme a la carne, sino conforme el espíritu. (Rom. 8:4)
¿Por qué se describiría Pablo a sí mismo como estando "cautivo a la ley del pecado" (verso 23) y en el mismo análisis escribe.
pero ahora siendo liberado del pecado, y siendo siervos de Dios, tenéis como vuestro fruto la santificación... (Rom. 6:22)
Y trasladando la materia del análisis abstracto a la vida real, ¿creemos que Pablo quería parar de jurar, pero no podía; que él quería parar de robar, pero no podía; que él no quería continuar cometiendo adulterio, pero no podía? ¿O aun que él quería parar de imaginarse a sí mismo haciendo estas cosas, pe-ro no podía? ¿Cómo pudo entonces escribir en (2 Cor. 10:5) derribando imaginaciones... y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo?
Si nosotros ampliamos el contexto para incluir todos los escritos de Pablo, quedamos impresionados con la ausencia de derrotismo y con la nota de victoria que los impregna. Las limitaciones de espacio impiden que coloquemos aquí todos los textos de victoria, pero podemos incluir algunos más representativos:
"Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que me fortalece". (Fil. 4:13)
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". (2 Cor. 5:17)
"Yo estoy crucificado con Cristo: no obstante yo vivo, pero no yo, sino Cristo vive en mí...". (Gal. 2:20)
"Ahora sobre Él que es capaz de hacer extremamente abundante sobre todo lo que nosotros pedimos o pensemos, de acuerdo con el poder que opera en nosotros". (Efe. 3:20)
"Y renovaos en el espíritu de vuestra mente; y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad". (Efe. 4:23-24; ver también 1 Cor. 10:13; 2 Cor. 10:4-5; Gal. 5:16,20-25; Efe. 2:1-6; Efe. 5:25,27; Efe. 6:10-17; Fil. 2:13; etc.)
Así encontramos que la segunda opción, de que el hombre de Romanos 7 es el cristiano convertido, regenerado, es decir, el propio Pablo, también es difícil de defender. ¿No hay ninguna otra solución?
Afortunadamente, sí existe. No estamos limitados a estas dos alternativas. Una tercera sugestión ha sido hecha, y ha sido apoyada por teólogos tales como Arminio y Wesley, y por testigos tan antiguos como Irineo, Tertulio, Orígenes, Cipóleo, Crisóstomo, Basileo el Grande, Teodoro, Cirilo de Alejandría, Macario, Juan de Damasco, Teofilácteo, Ambrosio, Jerónimo, Clemente de Alejandría, Virgilio, Procopio de Gaza, Bernardo de Calirveaux, León el Grande, Gregorio Nazianzeno, Gregorio de Niza, y el propio Agustín.[1]
Lo que tal vez sea más directo, es que este tercer punto de vista es fuertemente apoyado por las propias palabras de Pablo en el texto original Griego.
¿Cuál es el tercer punto de vista? Que el hombre de Romanos 7 no es ni el no regenerado rebelde contra Dios, ni el cristiano convertido y regenerado, sino que es el hombre "bajo la ley", el Judío que quiere hacer la voluntad de Dios pero que no acepta a Cristo; solamente un tipo de hombre así como Pablo fue antes de su experiencia en el camino de Damasco. Pablo puede hablar de este hombre como "yo" con toda precisión, porque él está describiendo una experiencia que él mismo tuvo antes de que conociera a Cristo. Aun cuando no describe su experiencia actual, él enfatiza y se identifica a sí mismo con este hombre y su predicamento tal como está indicado en (1 Cor. 9:20)
"Para los Judíos me he hecho Judío, para que pudiese ganar a los Judíos; para aquellos que están bajo la ley, como si estuviese bajo la ley, para que pudiese ganar a aquellos que están bajo la ley".
Haríamos bien en recordar que en la visión del mundo de Pablo todos los seres humanos estaban divididos en tres grupos: aquellos sin ley, aquellos bajo la ley y aquellos bajo la gracia. (También descritos como bajo la ley de Cristo; compare 1 Cor. 9:20-21 con Rom. 6:15, Gal. 4:4-5 y Gal. 5:18; etc.)
Aquellos sin ley eran los paganos, no regenerados rebeldes contra Dios; aquellos bajo la ley eran los Judíos que profesaban estar haciendo la voluntad de Dios mientras rechazaban a Cristo; y aquellos bajo la gracia que eran los paganos o Judíos que habían aceptado a Cristo.
Encontramos esta tercera posición mucho menos vulnerable que las otras dos. No tenemos problemas ni con la caracterización ni con la descripción. Cualquier hombre, creemos, que tratase de hacer la voluntad de Dios sin un relacionamiento con Cristo sería como tener una experiencia del tipo que Pablo nos coloca. No nos encontramos a nosotros mismos luchando para armonizar aparentes discrepancias o contradicciones ni en el contexto inmediato de Romanos o en el mayor contexto de Pablo en sus otros escritos.
Tenemos sí una pregunta, pero, tal como fue sugerido anteriormente, ella puede ser rápidamente respondida a través de un examen de las palabras de Pablo en el lenguaje original. La pregunta es la siguiente:
La larga y gráfica descripción de Pablo del hombre que quiere hacer la voluntad de Dios pero que encuentra imposible de alcanzar, llega a su clímax en (Rom. 7:24)
¡Oh miserable hombre que soy! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerta?
En la primera mitad del verso 25 hay una respuesta, una respuesta a la pregunta:
"Yo le agradezco a Dios a través de Jesús Cristo nuestro Señor".
Entonces la última parte del verso 25 presenta un pensamiento que nos llama a reflexionar:
"Y entonces con la mente yo mismo sirvo a la ley de Dios; pero con la carne a la ley del pecado".
Esta es una conclusión fácil y lógica para toda la línea de pensamiento que ha sido presentada. Pero nuestra pregunta es acerca de su relación con las palabras que justamente le preceden:
"Yo le agradezco a Dios a través de Jesús Cristo nuestro Señor".
Aquellos que creen que el hombre de Romanos 7 es el cristiano regenerado ven estas palabras como su mayor evidencia. Ellos creen que aquí se provee una prueba de que Pablo está escribiendo su propia experiencia como cristiano, dispuesto a obedecer la ley de Dios solamente con la mente pero no dispuesto a parar de pecar en su experiencia real de vida.
Aquellos, sin embargo, que creen que el hombre de Romanos 7 es el hombre que trata de hacer la voluntad de Dios mientras rechazan a Cristo ven las palabras:
"Yo le agradezco a Dios a través de Jesús Cristo nuestro Señor" como entre paréntesis, una explosión espontánea de alabanza que interrumpe la línea de pensamiento de Pablo, a la cual él vuelve inmediatamente.
¿Es posible saber cuál de estos tipos de pensamientos es el correcto? Sí. Un examen de algunas palabras en el idioma original responderá satisfactoriamente nuestra pregunta. Este es el pasaje bajo consideración, la última parte del verso 25:
"Así entonces con la mente yo mismo sirvo a la ley de Dios; pero con la carne a la ley del pecado".
Comencemos con el sujeto de la oración, las dos palabras "yo mismo". Estas dos palabras parecen ser muy cortas para expresar el verdadero significado de las palabras de las cuales ellas han sido traducidas. Las dos palabras griegas son "ego autos". La primera palabra, ego, significa simplemente "yo". ¿Pero qué significa "autos"? Tiene un significado mucho mayor que el que le da el inglés (o español en este caso) "mismo". Observemos las definiciones dadas en varios diccionarios Griego-Inglés:
Mismo: intensivo, colocando la palabra la modifica de cualquier otra cosa, enfatizando y contrastando. Gingrich.
Mismo, usado para distinguir una persona o cosa de o contrastarla con otra. Thayer.
De uno mismo, por uno mismo, solo. Lidell y Scott.
De uno mismo, de su propia voluntad, solo. Greenfield.
Ego autos, entonces, nunca sería usado para describir un esfuerzo conjunto o acción, o una relación cooperativa entre dos personas. Significa, enfáticamente, yo solo. En el contexto de Romanos 7 significa yo sin Cristo. Pablo está diciendo:
Yo solo, sin Cristo, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado.
Esto armoniza perfectamente con el punto de vista de que en todo el capítulo él está describiendo la experiencia del hombre que no es un rebelde contra Dios, sino que está tratando de hacer la voluntad de Dios mientras rechaza a Cristo. Arndt y Gingrich, en una definición que usa (Rom. 7:25) como ejemplo, nos dan el verdadero significado en este contexto, de ego autos:
Dejado (abandonado) en mis propios recursos, yo solo puedo servir a la ley de Dios como un esclavo, con mi mente.
Autos es una palabra que ha venido siendo usada en el idioma Inglés con un número bastante grande de usos, los cuales reflejan su verdadero significado:
Automóvil - un vehículo con propulsión propia.
Automático - un aparato con un control que actúa por sí mismo.
Autosugestión- una hipnosis hecha por la misma persona.
Autonomía - algo que se gobierna a sí mismo.
Autógrafo - una escritura de uno mismo.
Autobiografía - una historia de su propia vida.
Autopsia - una inspección de uno mismo.
De tal manera que las palabras ego autos, yo solo, nunca serán usadas para describir la experiencia que está descrita en pasajes tales como:
(Gal. 2:20) = Cristo vive en mí.
(Fil. 4:13) = Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que me fortalece.
(Efe. 4:23) = el poder que opera en nosotros.
(Rom. 8:10) = Su espíritu que habita en ti.
Estas expresiones experienciales Paulinas son todas precisamente opuestas a ego autos en lo que ellas dicen de los recursos de Cristo que son colocados a disposición del creyente, donde ego autos significa dejado en mis propios recursos, yo solo. Ellas hablan de unión, la vida unida y el esfuerzo unido del cristiano con Cristo; ego autos habla del individuo, de la vida y del esfuerzo solitario.
El intenso y reflexivo significado de autos: el sujeto y no otro, está indicado en diversas escrituras donde es traducido en la pobre palabra inglesa (como también lo es en español) mismo.
Porque el mismo David dijo. (Mar. 12:36)
Jesús mismo se acercó. (Luc. 24:15)
Jesús mismo se puso en medio de ellos. (Luc. 24:36)
Pues el Padre mismo os ama. (Juan 16:27)
La cual ellos mismos también abrigan. (Hechos 24:15)
Juzgad vosotros mismos. (1 Cor. 11:13)
La acción es siempre individual, y diferente de las acciones o de la asistencia de otros; de tal manera que cuando Pablo dice ego autos en (Rom. 7:25), su significado es:
Yo, de mis recursos propios, yo sin Cristo, yo solo, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado.
Esto enfáticamente no es la experiencia del hombre regenerado, el cristiano que hace todas las cosas en el campo espiritual en y con y a través del poder de Cristo.
Veremos ahora otra expresión en el verso 25, y las dos palabras así entonces:
"Así entonces con la mente yo mismo sirvo a la ley de Dios; pero con la carne a la ley del pecado".
Las dos primeras palabras de la sentencia en Griego son ara aún. Nuevamente establecemos rápidamente el significado de la primera palabra, ara, que significa simplemente por eso, o así entonces, o así que. ¿Pero qué quiere decir la palabra aún? Infelizmente, los traductores de la Versión King James no se preocuparon en traducirla al inglés (Nota del traductor: ni tampoco los traductores de la Versión Reina Valera la tradujeron al español). Esto puede ser debido a que el primer uso más común de esta palabra es idéntico al de la palabra ara: por eso, o así que, o así entonces. Aparentemente los traductores sintieron que no había ninguna necesidad de escribir en inglés (o en español), por eso por eso; o así entonces, así entonces; o aun por eso así entonces. Una sola de esas expresiones debiera ser suficiente.
¿Pero qué sucede en el Griego? Pablo usó ambas palabras, como podemos comprobarlo al ver cualquier versión griega del Nuevo Testamento. Pablo no dijo solamente ara, él dijo ara aún. Tendríamos nosotros que suponer que Pablo se olvidó que ya había usado la palabra ara, y que entonces le agregó erróneamente la palabra aún? ¿O que él quiso realmente decir por eso por eso, o así que así qué? Ninguna de estas dos posiciones parecen ser semejantes. ¿Qué hacemos ahora?
Volviendo a nuestros diccionarios, notamos con interés de que ellos dan un segundo uso mayoritario para la palabra aún, y ellos concuerdan en su significado. Ellos dicen que aún es usado:
Para conectar un discurso después de una divagación. Donnegan.
Para resumir un asunto interrumpido. Follet.
Cuando un discurso ha sido interrumpido por cláusulas entre paréntesis, aún sirve para retomarlo. Lidell y Scott.
Para resumir un asunto una vez más después de una interrupción. Arndt y Gingrich.
Para resumir un pensamiento o un asunto interrumpido en una materia interrumpida. Thayer.
(Aún es usado) donde una sentencia ha sido interrumpida por un paréntesis o por cláusulas de intervención, y es retomada nuevamente. Robinson.
Para marcar el resumen de un discurso después de una intervención por paréntesis. Moulton.
Vemos entonces que nuestro entendimiento de Romanos 7 habría sido grandemente incrementado si los buenos traductores de la Versión King James (Nota del traductor: y también de la Versión Reina Valera) no hubiesen dejado la palabra oun fuera de sus traducciones. Lo que ahora estamos en condiciones de reconocer es lo siguiente:
Pablo está desarrollando una línea de pensamiento que comienza en Romanos 7, verso 7. En este extenso pasaje él describe con precisión y elocuencia las frustraciones y fallas del hombre que está "bajo la ley". Él es el hombre que ni es un rebelde contra Dios pero que tampoco es un nacido de nuevo en Cristo, pero que está tratando de hacer la voluntad de Dios mientras rechaza la ayuda que solamente puede venir de Cristo. Este es justamente un hombre tal cual Pablo había sido antes. Y en armonía con el celoso espíritu misionero que lo llevó a decir,
Y para los Judíos me hice Judío, para que pudiese ganar a los Judíos; para aquellos que están bajo la ley, como si yo estuviese bajo la ley, para que pudiese ganar aquellos que están bajo la ley,
Pablo se identifica a sí mismo con este hombre desafortunado, como si fuese su propio predicamento, como en realidad una vez lo había sido. Su descripción continua y a través de los versos 22 y 23:
Porque yo me regocijo en la ley de Dios en el hombre interior, pero yo veo otra ley en mis miembros, peleando contra la ley de mi mente, y trayéndome en cautiverio a la ley del pecado que está en mis miembros.
En este punto, la intensidad de sus sentimientos, combinado con el conocimiento personal actual de la frustración del pobre hombre, hizo con que él explotase en una pregunta y una respuesta que interrumpe su línea de pensamiento y entonces abre un paréntesis:
(¡Oh infeliz hombre que soy! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? Yo le agradezco a Dios a través de Jesús Cristo nuestro Señor).
Entonces, creyendo que su línea de pensamiento ha sido interrumpida, él advierte al lector a respecto de ello, como también de su intención de volver a su línea de pensamiento, usando la palabra oun. Oun es usado para volver a una línea de pensamiento que ha sido interrumpida. Habiendo tomado esta precaución, él usa las palabras que debieran ser incuestionablemente claras como para indicar de que él aún está hablando acerca de la misma persona que está tratando de hacer la voluntad de Dios sin conseguir tener éxito, porque está separada de Cristo: las dos palabras ego autos, yo solo, dejado en mis propios recursos.
Una traducción fiel de esta última parte del verso 25 sería como sigue:
Así entonces (para volver a mi línea de pensamiento, que fue interrumpida), yo solo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado.
La traducción de Moffat del Nuevo Testamento indica el sentido de ego autos de la siguiente manera:
Así, abandonado a mí mismo, yo sirvo a la ley de Dios con mi mente, pero con mí carne yo sirvo a la ley del pecado.
Y para que el lector inglés no consiga entender todo el significado de oun, esta traducción coloca el verso anterior antes de la interrupción, en vez de colocarlo después.
El estudiante cuidadoso querrá comparar otros ejemplos bíblicos del uso de la palabra oun, para resumir una línea de pensamiento después que este ha sido interrumpido, tales como los siguientes (los paréntesis son a veces colocados; la identificación de la palabra que es traducida a partir de la palabra oun es colocada en todos los casos):
Entonces vino Él a una ciudad de Samaria, que se llama Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob le dio a su hijo José. (Y estaba allí el pozo de Jacob). Jesús entonces (oun), habiéndose cansado con el viaje, se sentó en el pozo: y era aproximadamente la hora sexta. (Juan 4:5-6)
Al día siguiente, cuando la gente que estuvo al otro lado del mar vio que no había ninguna otra barca ahí, a menos aquella en la cual los discípulos habían entrado, y que Jesús no se fue juntamente con sus discípulos en la barca, sino que sus discípulos se habían ido solos; (Pero otras barcas habían llegado de Tiberias junto al lugar donde habían comido pan, después que el Señor había dado gracias). Cuando la gente entonces (oun) vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, ellos también se embarcaron, y llegaron a Capernaum, buscando a Jesús. (Juan 6:22-24)
Y él (Juan) vino a toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para la remisión de pecados: (como está escrito en el libro de las palabras de Isaías, el profeta, diciendo, voz de uno que clama en el desierto, preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. Cada valle será rellenado, y cada montaña y collado será aplanado, y el camino torcido será enderezado, y el camino áspero será suavizado; y toda carne podrá ver la salvación de Dios).
Entonces (oun) le dijo a la multitud que había venido para ser bautizada por él, oh generación de víboras, ¿quién os ha alertado para huir de la ira venidera? (Luc. 3:3-7)
Y Jesús le dijo, hoy ha venido la salvación a esta casa por cuanto él también es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.
(Y cuando ellos oyeron estas cosas, él les agregó y les dijo una parábola, porque ellos creían que el reino de Dios debería aparecer inmediatamente).
Él entonces (oun) les dijo, un cierto hombre noble se fue a un país lejano para recibir por sí mismo un reino, y después volver. (Luc. 19:9-12)
Ahora en cuanto a las cosas ofrecidas a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero la caridad edifica.
Y si algún hombre piensa que él sabe algo, aún no sabe nada, como debiera saberlo. (Pero si algún hombre ama a Dios, el mismo es conocido por él).
Acerca, pues (oun), de las comidas de aquellas cosas que son ofrecidas en sacrificio a los ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un Dios. (1 Cor. 8:1-4)
Pues en primer lugar, cuando os reunís en la iglesia, yo escucho que hay división entre ustedes, y en parte yo lo creo.
(Porque deben haber también herejías entre ustedes, para que los aprobados puedan hacerse manifiestos entre ustedes).
Cuando, pues (oun) os reunís en un lugar, no es para comer la cena del Señor. (1 Cor. 11:18-20)
De estos ejemplos podemos ver que la opinión unánime de los expertos del idioma griego que prepararon los diccionarios, diciendo que oun es usado para resumir una línea de pensamiento después de una interrupción, está bien apoyado por la evidencia bíblica.
Hemos visto que la tercera manera de ver Romanos 7, que el hombre desafortunado identificado por el pronombre personal de la primera persona, es el hombre que trata de hacer la voluntad de Dios mientras se rehúsa a aceptar a Cristo, así como Pablo una vez también lo hizo, fue mantenida por muchos escritores cristianos primitivos y por los líderes reformistas, Arminio y Wesley. Este punto de vista también fue mantenido por Ellen White. Aquí hay un ejemplo típico de su uso de los versos de Romanos 7.
"El pecado no mató a la ley, sino que mató la mente carnal en Pablo. "Ahora estamos libres de la ley declara él por haber muerto para aquélla en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra". (Rom. 7:6) "¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso". (Rom. 7:13) "De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno". (Rom. 7:12) Pablo llama la atención de sus oyentes a la ley quebrantada y les muestra en qué son culpables. Los instruye como un maestro instruye a sus alumnos, y les muestra el camino de retorno a su lealtad a Dios.
En la transgresión de la ley, no hay seguridad ni reposo ni justificación. El hombre no puede esperar permanecer inocente delante de Dios y en paz con él mediante los méritos de Cristo, mientras continúe en pecado. Debe cesar de transgredir y llegar a ser leal y fiel".[2]
Cuando Arminio estaba defendiendo lo que él entendía por justificación y santificación a la luz de Romanos 7, le fue preguntado: "¿Si no es necesario que un cristiano peque, por qué ellos pecan? Su cuidadosa y considerada respuesta fue que los cristianos pecan porque no hacen uso del poder que Dios les ha otorgado.[3] De tal manera que sus pecados no pueden ser cargados contra Dios, como si fuese una falla de Él en no suplirlos con la gracia y la fuerza necesarias. Nuevamente, notamos la similitud con este punto de vista en los escritos de Ellen White:
"Nuestro Padre celestial mide y pesa cada prueba antes de permitir que le sobrevengan al creyente. Considera las circunstancias y la fortaleza del que va a soportar la prueba de Dios, y nunca permite que las tentaciones sean mayores que su capacidad de resistencia. Si el alma se ve sobrepasada y la persona es vencida, nunca debe ponerse esto a la cuenta de Dios, como que no proporcionó la fortaleza de su gracia, sino que ello va a la cuenta del tentado, que no fue vigilante ni se dedicó a la oración, ni se apropió por la fe de las provisiones que Dios había atesorado en abundancia para él. Cristo nunca le ha fallado a un creyente en su hora de conflicto. El creyente debe reclamar la promesa y hacer frente al enemigo en el nombre del Señor, y no conocerá nada que se parezca al fracaso. Mensaje 6, 1889". 2 Mente, Carácter y Personalidad, Capítulo 50, Fortaleza Para Cada Prueba.
Ego autos, entonces, yo solo, no es definitivamente el secreto del éxito. Aquello que es hecho a través del poder suplido por Dios no puede ser descrito por las palabras ego autos. El creyente que falla en reconocer su necesidad del perdón y de la gracia facultativa de Cristo está destinado a la frustración y a la derrota en la vida cristiana. Este es el mensaje de Romanos 7. Es un mensaje de advertencia, haciendo sonar su trompeta a lo largo de los siglos, contándonos que nunca debemos ser encontrados en la actitud de ego autos: yo solo.
"La Palabra Se Hizo Carne", cuyo autor es el Dr. Ralph Larson (Pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en California, Estados Unidos).
Título del original en inglés: "The Word Was Made Flesh".
Autor: Dr. Ralph Larson
Fecha en que terminó de ser traducido: 25-06-2000. Revisado el 16-03-2003. Revisado el 09-11-2004. Revisado el 09-01-2008.
Que el Señor pueda bendecir ricamente a todos los lectores... Con cariño fraternal.
Notas: