El Retorno de la Lluvia Tardía

Capítulo 3

¿Cómo podremos prevalecer?

Se mide el templo de Dios y sus moradores

La década de 1880 fue un tiempo solemne, no sólo por lo que estaba sucediendo en el mundo, sino por lo que ocurría en la iglesia, "el templo de Dios".[1] A la vista de la solemnidad de la hora, Ellen White escribió muchas cartas desde Europa, aconsejando y advirtiendo a los hermanos en América. Durante aquel tiempo concentró su atención y energías en la obra literaria. Era su intención terminar de revisar el volumen 1 de la serie Spirit of Prophecy, que después vendría a ser Patriarcas y profetas. No obstante, su atención se dirigió pronto al volumen 4 de la serie Spirit of Prophecy, que ahora se llama El conflicto de los siglos. Hacían falta nuevas matrices para la reimpresión del libro, y parecía la ocasión propicia para ampliarlo, ahora que se encontraba en medio de la historia de la Reforma en Europa. Para el tiempo en que lo terminó, se habían añadido al libro más de doscientas páginas. El nuevo material incluía algunas declaraciones relativas a la lluvia tardía:

De igual forma en que se dio la "lluvia temprana" en el derramamiento del Espíritu Santo en la eclosión del evangelio, para hacer que brotara la preciosa simiente, así también será dada la "lluvia tardía" en su cierre, para la maduración de la cosecha. [Se citan: Oseas 6:3, Joel 2:23, Hechos 2:17 y 21]. La gran obra del evangelio no ha de concluir con una menor manifestación del poder de Dios que la que marcó su inicio. … Aquí están los "tiempos del refrigerio" que Pedro esperaba cuando dijo: "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados [en el juicio investigador]; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo, que os fue antes anunciado [Hechos 3:19-20]".[2]

Antes de regresar a América en 1877, Ellen White envió una copia a Jones y Waggoner del manuscrito ampliado del volumen 4, pidiéndoles que ejercieran "un cuidadoso criticismo en las correcciones y en todo el asunto". Esa ocasión pudo muy bien enriquecerlos con nuevas ideas relativas a la libertad religiosa en la que Jones se vería pronto especialmente implicado, al tener que enfrentarse desventajosamente a la propuesta de ley dominical del senador H. W. Blair. Desgraciadamente, debido a la controversia relativa a Jones y Waggoner que pronto haría aparición, a muchos se les negaría la oportunidad de leer El conflicto de los siglos, al menos por un tiempo.[3]

Se acerca el congreso de 1888

Durante la primavera y el verano de 1888 tuvieron lugar varios eventos que tendrían repercusión en la asamblea pastoral de Mineápolis y en el congreso de la Asociación General previsto en octubre. A comienzos de 1888, W. C. White escribió al pastor Butler sobre el Instituto que precedería al congreso de la Asociación General, y "propuso cuatro o cinco líneas de trabajo, entre las cuales figuraban las obligaciones de los cargos eclesiásticos, métodos nuevos y avanzados de presentar el mensaje, estudio de las doctrinas bíblicas, nuestra labor en la libertad religiosa y una o dos líneas más". En una de sus cartas de respuesta, Butler escribió en referencia a las próximas asambleas "con una lista de los temas que él esperaba que se tomasen en consideración". Entre ellos "destacó los diez reinos y la ley en Gál[atas]".[4]

En junio, W. C. White se encontró con otros pastores de California y obreros de Signs y Pacific Press, incluyendo a Jones y Waggoner, durante unos días de estudio bíblico en "Camp Necessity", en las montañas al este de Oakland. Se dedicó cierto tiempo a revisar los temas de los diez reinos y la ley en Gálatas, incluyendo el folleto de Butler que se había distribuido en el congreso de la Asociación General de 1886, así como la respuesta de Waggoner al mismo, que todavía no se había impreso. W. C. White refiere la pregunta que hizo Waggoner, y la respuesta que él le dio:

Al final de nuestro estudio, el pastor Waggoner nos preguntó si sería correcto que publicara su MSS [manuscrito] y lo entregara a los delegados en el próximo congreso de la Asociación General, tal como el pastor Butler había hecho con el suyo. Nos pareció correcto, y le animamos a que imprimiera quinientas copias.[5]

Debido a que W. C. White creía que ya se habían decidido los temas de discusión en la próxima asamblea [pastoral] y congreso de la Asociación de octubre, mencionó su correspondencia con Butler tanto a Jones como a Waggoner en las sesiones de estudio bíblico que sostuvieron en Camp Necessity. Pero cuando Jones y Waggoner llegaron a Mineápolis preparados para presentar sus temas, Butler había "olvidado" su carta a W. C. White. No pasó mucho tiempo antes que se esparciera el rumor de que los temas a discutir eran una "sorpresa" para los que estaban en Battle Creek, y que se habían elegido según "presiones de los que procedían de California".[6]

En septiembre, justo antes de la asamblea pastoral y el congreso de la Asociación General, había también un encuentro campestre en Oakland, California. A diferencia de los estudios bíblicos dados unos meses antes, donde pastores y obreros habían estudiado de forma conjunta, esta vez hubo un espíritu amargo de oposición contra Jones y Waggoner. Posteriormente W. C. White describió así la situación:

En el encuentro campestre de California se manifestó un espíritu muy amargo por parte de algunos contra los pastores Waggoner y Jones, instigado en parte, presumo, por las alusiones personales en el folleto del pastor Butler; y en parte por un viejo resentimiento de familia contra el pastor Waggoner padre. Tuvimos un consejo de pastores en el que se criticó casi cada frase de esos hermanos que tuviera relación directa o remota con la cuestión de Gálatas. Pero los hermanos que se oponían a sus enseñanzas no estaban dispuestos, ni a examinar calmadamente el asunto, ni a dejarlo a un lado. Preferían el proceso de despedazado, eso que tanto detesto.[7]

En aquel mismo tiempo, Ellen White escribió acerca de la gran necesidad entre los adventistas de escudriñar las Escrituras por sí mismos, no sólo a fin de conocer la verdad, sino también de poderla poner en práctica. El 5 de agosto envió una carta circular a los "hermanos que se reunirán en el congreso de la Asociación General". No escatimó palabras al subrayar la importancia de la reunión que tendría lugar, ni de los grandes peligros a los que se enfrentaba la iglesia:

Tenemos la impresión de que este encuentro será el más importante de todos a los que hayáis asistido jamás. Este debiera ser un tiempo de ferviente búsqueda del Señor y de humillar los corazones ante él.

Se debe dejar de lado toda ambición egoísta, y debéis suplicar a Dios que haga descender sobre vosotros su Espíritu tal como sucedió con los discípulos reunidos en el día de Pentecostés. …

Hermanos míos, sois soldados de Cristo; estáis en una contienda agresiva contra Satanás y su hueste; pero son dolorosas para el Espíritu Santo vuestras malas sospechas de unos contra otros, y el que permitáis que vuestra imaginación sea controlada por el poder del gran acusador.[8]

Pero a fin de que pudiera darse ese derramamiento de la lluvia tardía del Espíritu Santo tal como sucedió "en el día de Pentecostés", tenía que haber unidad entre los hermanos. Eso se daría cuando estudiaran la Biblia juntos y vivieran según la luz que les había sido revelada:

Espero que veáis este [congreso que va a tener lugar] como una preciosísima oportunidad para orar y compartir juntos. … La verdad no puede perder nada al ser investigada minuciosamente. Permitid que la palabra de Dios hable por ella misma. …

Se me ha mostrado que hay muchos de nuestros pastores que dan por sentadas las cosas y no las investigan por ellos mismos según un estudio detenido y crítico de las Escrituras, [para saber] si están creyendo el error o la verdad. … Prefieren que otros estudien las Escrituras en su lugar; y toman la verdad de labios de ellos como un hecho seguro. … Que cada uno se despoje de la envidia, de los celos, de las malas sospechas, y que ponga su corazón en unión estrecha con Dios. …

Nuestro pueblo debe comprender individualmente la verdad de la Biblia más plenamente, pues serán llamados a comparecer ante concilios. …

Una cosa es asentir a la verdad, y otra distinta es, mediante la investigación cuidadosa como estudiantes de la Biblia, saber qué es verdad.

Se nos ha advertido contra nuestros peligros. … y ahora es el tiempo de esforzarse en la preparación para hacer frente a las tentaciones y emergencias que se ciernen ante nosotros. Si las almas son negligentes en traer a su vida la verdad y ser santificados por ella a fin de poder dar razón de la esperanza que hay en ellos con temor y humildad, serán arrastrados por alguno de los múltiples errores y herejías, y perderán sus almas. … Muchos, muchos se perderán debido a no haber estudiado sus Biblias puestos de rodillas, con ferviente oración a Dios a fin de que la interiorización de la palabra de Dios pueda traer luz a su entendimiento. …

No debemos fijar nuestras ideas, interpretando después todas las cosas de forma que apoyen nuestra idea.[9]

Dios estaba procurando preparar a los asistentes al congreso de la Asociación General para la gran bendición que tenía en su almacén. Sin embargo, en el mes siguiente a enviar aquel consejo, Ellen White cayó en un estado de "desánimo" del que creyó que "ya no iba a salir más". ¿Qué causó aquella depresión que se prolongó por más de dos semanas? Desde su estancia en Europa el Señor había estado poniendo sobre ella responsabilidades, no sólo relativas a casos individuales, sino a la iglesia en general. "Sintió remordimiento" y perdió sus "ganas de vivir" por no haber sido capaz de despertar a sus "hermanos y hermanas a que vieran y sintieran la gran pérdida que estaban sufriendo al no abrir sus corazones para recibir los brillantes rayos del Sol de justicia".[10] Sus "fuerzas la abandonaron" y no esperaba que nadie orase por su recuperación:

Se me había instruido acerca de los muchos males que se habían estado introduciendo entre nosotros mientras estuve en Europa … Se me indicó también que el testimonio que Dios me había dado no sería recibido. … Satanás había estado a la obra, tanto en el Este como en el Oeste de las Montañas Rocosas, a fin de dejar sin efecto los mensajes de reprensión y advertencia, las lecciones de Cristo y los mensajes de consuelo. El maligno estaba determinado a bloquear la luz que Dios tenía para su pueblo. … Muchos manifestaron una fuerte y firme resistencia contra cualquier cosa que interfiriera con sus ideas personales. … Esto hizo recaer sobre mí las más pesadas cargas que fuera capaz de soportar.[11]

Ellen White no sólo estaba preocupada por las prácticas propias del mundo del negocio que estaban entrando en la iglesia, sino que estaba particularmente preocupada por la "falta de amor y de compasión de unos por los otros":

He estado despierta noche tras noche con una sensación [tal] de agonía por el pueblo de Dios, que me envolvían las gotas de sudor hasta que caían. Me fueron presentadas algunas cosas terriblemente impresionantes. … Allí vi escritos diferentes nombres, personas y pecados. Había pecados de todas las clases: egoísmo, envidia, orgullo, celos, malas sospechas, hipocresía y lascivia, odio y homicidio en el corazón debido a dicha envidia y celos. Esos pecados estaban entre los pastores y el pueblo. Fue pasando página tras página. … y una voz dijo: Ha llegado el tiempo en el que la obra en el cielo es de incesante actividad en favor de los habitantes de este mundo. Había llegado el tiempo en el que se medirían el templo y sus adoradores. … Eso es lo que vi, … Después de eso sucedieron algunas cosas que me causaron gran tristeza, y fue entonces cuando me hundí bajo ese peso.[12]

El Señor aún tenía una obra para Ellen White. La levantó en respuesta a una "sesión especial de oración" y requirió de ella que "anduviera por fe, en contra de todas las apariencias". Fue "fortalecida" para emprender el viaje al encuentro campestre de Oakland y para dar allí su testimonio. "El Espíritu de Dios la urgió a que hiciera llamamientos enérgicos" a los hermanos que iban a asistir al congreso de la Asociación General. Les "urgió a que se humillaran ante Dios y recibieran la seguridad de su gracia para ser bautizados con el Espíritu Santo, a fin de que pudieran estar en la condición de impartir luz". La "influencia del Espíritu de Dios vino a la reunión", los corazones fueron quebrantados y se hicieron confesiones. Por desgracia, no todo fue bien en el encuentro campestre. Ellen White no sabía acerca del concilio de pastores que tuvo lugar durante aquel encuentro campestre en el que, según W. C. White, Jones y Waggoner fueron sometidos al "proceso de despedazado". Tampoco sabía que W. M. Healey, un pastor de California, había enviado una carta a G. I. Butler advirtiéndole de un complot en la costa Oeste que iba a socavar los hitos de la fe. Ellen White comentaría posteriormente:

Poco imaginaba, cuando hacía esos llamamientos solemnes, que uno de los presentes en aquellas reuniones había escrito una carta afirmando cosas que creía ser verdaderas, pero que no lo eran, y que nos precedió, creando una barrera de dificultad al poner en pie de guerra contra todo lo que viniera de quienes cruzaran las Montañas Rocosas. …

Satanás empleó su influencia a fin de que aquella carta hiciera una obra que resultara en la pérdida de almas. … Pregunté al pastor Butler si el hermano [Healey] no le había escrito ciertas cosas. Dijo que sí. Le pregunté si me permitiría ver la carta. Quise saber cuál fue el testimonio que dio, que logró crear un estado de cosas como el que encontramos en Mineápolis. Me dijo que había quemado la carta, pero había dejado una impronta indeleble en su mente y en las mentes de otros. …[13]

Quedaba así establecido el escenario para el congreso de la Asociación General. ¿Cómo iba a "reaccionar el pueblo de Dios en el tiempo de la lluvia tardía?" Esa era la cuestión -como enseguida veremos- que ocupaba, no sólo el corazón de Ellen White, sino el de todo el cielo.

Mineápolis 1888

El 10 de octubre comenzó la asamblea pastoral, que duró siete días. Siguió el congreso de la asociación General, que duró hasta el 4 de noviembre. El número de asistentes quizá rondara los 500, incluyendo a 96 delegados que representaban a 27.000 miembros de iglesia alrededor del mundo.[14] Ellen White, que hacía tan poco tiempo se había recuperado tras estar al borde de la muerte, llegó a tiempo para las reuniones inaugurales. Ellen White hablaría "unas veinte veces" a los reunidos en la recién construida iglesia adventista de Mineápolis. Desafortunadamente, hoy sólo se conservan once de sus presentaciones.[15]

En su informe editorial de la inauguración de la asamblea, Uriah Smith enumeró los temas que se habían propuesto para discusión: "Un abordaje histórico de los diez reinos, la divinidad de Cristo, la curación de la herida mortal, la justificación por la fe, hasta dónde hemos de llegar en el uso de la sabiduría de la serpiente, y la predestinación. Sin duda se presentarán otros temas".[16]

Ellen White no tardó mucho en expresar la importancia capital de aquellas reuniones, basada en lo que se le había mostrado desde su estancia en Europa. "Tenemos mucho más que temer de enemigos internos que de externos" en cuanto a impedir el derramamiento de la lluvia tardía. El gran temor de Satanás consistía en que el pueblo de Dios despejara el camino para el bautismo del Espíritu Santo que Dios estaba dispuesto a derramar.[17] El jueves 11 de octubre Ellen White dio la charla matinal. "Desde el mismo principio" de la asamblea había discernido un "espíritu" que la "apesadumbraba".[18] ¿Iban a estudiar los allí reunidos como verdaderos creyentes en la Biblia, y recibirían el Espíritu Santo?

Ahora que estamos aquí reunidos, queremos sacar el mayor provecho a nuestro tiempo. … pero demasiado a menudo permitimos que pasen [las oportunidades], sin darnos cuenta del beneficio tal como debiéramos. …

Si es que alguna vez necesitamos que el Espíritu Santo esté con nosotros, si necesitamos predicar en demostración del Espíritu, es precisamente en este tiempo. …

En este mismo encuentro vendrá sobre nosotros el bautismo del Espíritu Santo si así lo deseamos. Buscad la verdad como se busca un tesoro escondido. …

Comencemos aquí mismo en este encuentro, y no esperemos hasta haber llegado a su mitad. Queremos el Espíritu de Dios aquí y ahora; lo necesitamos y queremos que se revele en nuestros caracteres.[19]

En los meses y años que siguieron, Ellen White se refirió en varias ocasiones al bautismo del Espíritu Santo que fue derramado sobre los discípulos en Pentecostés, y que Dios quería impartir en Mineápolis. Ese "bautismo del Espíritu Santo" no era más que otra forma de referirse a la "lluvia tardía":

Lo que necesitamos es el bautismo del Espíritu Santo. Sin él no estamos más preparados para ir al mundo de lo que estaban los discípulos tras la crucifixión de su Señor. Jesús conocía su destitución, y les indicó que esperaran en Jerusalem hasta que fueran dotados de poder de lo alto.[20]

Hoy habéis de tener vuestros vasos purificados, a fin de que estén preparados para el rocío celestial, para los aguaceros de la lluvia tardía, pues dicha lluvia tardía vendrá, y la bendición de Dios llenará toda alma que se haya purificado de toda contaminación. Nuestra tarea hoy es entregar a Cristo nuestras almas a fin de estar listos para el tiempo del refrigerio de la presencia del Señor--listos para el bautismo del Espíritu Santo.[21]

Debemos orar para que sea impartido el Espíritu como remedio para las almas enfermas de pecado. La iglesia necesita convertirse. ¿Por qué no nos postramos ante el trono de la gracia como representantes de la iglesia, y con corazón quebrantado y espíritu contrito suplicamos fervientemente que se derrame sobre nosotros el Espíritu Santo desde lo alto? …

Inmediatamente antes de dejarlos, Cristo dio a sus discípulos la promesa: "Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo: …"

Los discípulos regresaron a Jerusalem … y esperaron, preparándose … hasta que vino el bautismo del Espíritu Santo".[22]

La noche del viernes 12 de octubre, "cuando comenzaba el sábado", los delegados se reunieron una vez más en la iglesia de Mineápolis para oír predicar al pastor Farnsworth. Predicó "un discurso bien sombrío, hablando de la gran maldad y corrupción en nuestro medio, y refiriéndose a las apostasías entre nosotros, y no había luz, ninguna alegría, ningún ánimo espiritual en ese discurso. Había un pesimismo generalizado entre los delegados del encuentro".[23]

La tarde del sábado 13 de octubre se le dio a Ellen White un "testimonio con la intención de animar". Habló de la "importancia de mantenerse mucho más en el tema del amor de Dios" y dejar "de lado lo sombrío". Exclamó de todo corazón: "No habléis de la iniquidad y maldad que hay en el mundo, sino más bien elevad vuestras mentes y hablad de vuestro Salvador". Amonestó a sus oyentes así: "Si bien podemos tener que dar un testimonio directo a fin de lograr la separación del pecado y la iniquidad, no queremos estar martilleando por siempre sobre esa cuerda". Su sermón tuvo un efecto "muy feliz", pues ambos, "creyentes e incrédulos, dieron testimonio de que el Señor los había bendecido".[24]

El domingo y lunes 14 y 15 de octubre, Ellen White dedicó tiempo a responder a una carta de treinta y nueve páginas que había recibido de G. I. Butler el viernes.[25] En su carta, Butler mencionaba que había estado enfermo y en cama muchas veces en los dieciocho meses precedentes por "agotamiento nervioso", del que culpaba a la carta que Ellen White le escribió el 5 de abril de 1887, en la que les advertía a él y a Smith acerca de su trato a Jones y Waggoner. Butler creía que no iba a recuperarse hasta haber expresado sus "sentimientos plenamente". Llegó hasta los detalles en la repetición de su principal inquietud ante Ellen White: toda la cuestión de la controversia de la ley en Gálatas, que en su opinión arrastraba desde la década de 1850. Hasta donde él podía ver, había "simplemente dos posiciones" sobre la ley añadida, siendo su posición que era la ley ceremonial y la de Waggoner que eran los diez mandamientos. Describió a Jones y a Waggoner como a "jóvenes polluelos" que estaban dando problemas por todo el país. Estaban "demoliendo" la fe del pueblo en la obra de la iglesia, y abriendo la puerta a que se descartaran "antiguas posiciones de fe". Su obra llevaría, no sólo a la pérdida de confianza en los "mismos testimonios", sino también a la pérdida de almas que "abandonarían la verdad por ese motivo".[26]

Butler mencionó una carta que había recibido hacía algunas semanas, de "dos miembros prominentes de State Conference Committee, en una de las Asociaciones del Pacífico Norte", afirmando que, si se iban a enseñar las posiciones de Jones y Waggoner en el seminario Healdsburg, "sus jóvenes … serían enviados a otra parte". Butler lo recalcó, diciendo a Ellen White: "La forma en que se ha desarrollado este asunto tenderá a afectar seriamente la prosperidad de su seminario de Healdsburg".[27]

Ellen White vio aquella carta como "una curiosísima colección de acusaciones y cargos" contra ella, pero fue capaz de escribir con toda calma: "Esas cosas no me alteran. Creo que estaba cumpliendo mi deber".[28] En sus cartas recordó a Butler la historia de la controversia sobre la ley en Gálatas según el punto de vista que se le había proporcionado desde el cielo, incluyendo el "terrible encuentro" de 1886. Le recordó que su guía celestial había advertido acerca de la prueba que estaba ante ellos y de los grandes males que derivarían del "fariseísmo" que había "tomado posesión" de quienes ocupaban "posiciones importantes en la obra de Dios". Le señaló que intentar controlar la obra de Dios tendría como resultado impedirla:

El espíritu y la influencia de los pastores que en general han venido a este encuentro [1888] es el de desechar la luz. …

El espíritu que ha prevalecido … no es de Cristo. … Que no haya una opresión de conciencia tal como la que se ha manifestado en estas reuniones. …

Tras la obra de esta noche se levantarán imaginaciones falsas, malentendidos crueles e injustos que obrarán en cada iglesia como la levadura y cerrarán los corazones al esfuerzo del Espíritu de Dios. … La influencia de este encuentro tendrá un alcance tan grande como la eternidad. …

Los que han determinado una cierta forma en que ha de llegar la luz, dejarán de recibirla, pues Dios obra a su propia manera.[29]

El Señor me ha hecho saber que hay hombres en puestos de responsabilidad que se están interponiendo directamente en el camino de la obra de Dios en favor de este pueblo, por creer que la obra se debe efectuar, y la bendición ha de venir, de cierta forma que ellos han determinado. …

No tengo ninguna vacilación en afirmar que a este encuentro se ha traído un espíritu que no es el de buscar con el fin de obtener luz, sino el de poner barricadas en el camino, no sea que llegara un rayo [de luz] a los corazones y mentes del pueblo mediante algún otro canal que no sea el que habéis decidido que es el apropiado.[30]

Ellen White no sólo escribió su respuesta a Butler aquella mañana del lunes el 15 de octubre, faltando sólo dos días para que comenzara el congreso de la Asociación General. Es muy probable que expresara sus preocupaciones en un discurso a los delegados.[31] Habló de las "responsabilidades solemnes" que había llevado desde que regresó de Europa. Les refirió cómo le había descrito Jesús la condición del pueblo de Dios, al decirle que "había llegado el tiempo en que iban a medirse el templo y sus adoradores". Exclamó con toda sinceridad: "Me siento terriblemente atemorizada por venir a nuestra conferencia". Hacia la conclusión de su charla, Ellen White hizo un llamamiento solemne:

Es ya tiempo en que debiéramos despertar del sueño para buscar al Señor de todo corazón, y sé que será hallado por nosotros. Sé que todo el cielo está a nuestra disposición. Tan pronto como amemos a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, Dios obrará por nuestro medio. ¿Cómo nos sostendremos en el tiempo de la lluvia tardía? ¿Quién espera tener parte en la primera resurrección? ¿Vosotros, que habéis estado acariciando el pecado y la iniquidad en el corazón? Ese día fallaréis.[32]

El cielo estaba esperando derramar la lluvia tardía mediante un mensaje preciosísimo, mientras el pueblo que tenía que recibirla dormía en la iniquidad y el pecado, y albergaba un espíritu contencioso.

Espíritu combativo en la asamblea

Gran parte del espíritu contencioso que se estaba haciendo presente en las reuniones, y del que escribió Ellen White, tenía que ver con un asunto menor: la controversia sobre los cuernos. Tiempo atrás, en 1884, la Asociación General había comisionado a A. T. Jones para que escribiera una serie de artículos basados en la historia, sobre "puntos que demostraran el cumplimiento de la profecía".[33] Eso llevó a Jones a un estudio más profundo del libro de Daniel, y mientras examinaba la postura que se sostenía comúnmente en el adventismo a propósito de los diez reinos de Daniel 7 tal como aparecen en el libro Daniel y Apocalipsis, de Uriah Smith, se dio cuenta de que uno de los reinos se había identificado de forma equivocada. Jones escribió dos veces a Smith, pidiéndole evidencia de la postura histórica y emplazándolo a que examinara la evidencia recién descubierta. Smith no respondió a la primera carta de Jones, y cuando finalmente lo hizo a su segunda carta, dijo que no tenía tiempo para ese menester. Como resultado, Jones publicó sus puntos de vista en Signs of the Times sin que Smith pudiera criticarlos, y le envió una copia en octubre de 1886.

Uriah Smith respondió airado, diciendo a Jones que ahora tendría que contraatacar mediante la Review, dado que Jones había esparcido sus puntos de vista "difundiéndolos mediante el papel". Smith temía mucho que miles de opositores a los adventistas "notaran inmediatamente el cambio" en una doctrina sostenida por cuarenta años, y alegarían que dejando pasar el tiempo suficiente, los adventistas habrían de reconocer que "estaban equivocados en todo".[34] Jones respondió afirmando que la batalla real por la verdad estaba aún en el futuro. Pronto, debido a la crisis dominical, "cada punto" de la doctrina y creencias adventistas iban a ser "analizados y cuestionados … por los grandes de la tierra". Por lo tanto, cuando se dieran los mensajes de los tres ángeles, los adventistas necesitarían una "mejor razón" que esta para su fe en la profecía bíblica: "'Lo hemos predicado por cuarenta años'".[35]

Se debe decir en favor de Jones, que W. C. White, tras escuchar su posición, dedicó cierto tiempo en el verano de 1888 a estudiar el tema de los diez cuernos, y llegó a la conclusión de que "el pastor Jones disponía de mayor evidencia histórica para su posición que el pastor Smith".[36] Eso, no obstante, cambió poco las cosas, y cuando se llevó el tema a la asamblea de 1888, se hizo presente un espíritu muy hostil.

Justo antes de la asamblea de 1888, Butler había etiquetado a Jones de alborotador, por traer una interpretación "contraria a la fe establecida por mucho tiempo en nuestro pueblo … hace cuarenta años".[37] Durante la propia asamblea Jones se hizo acreedor de una crítica creciente y de falsas acusaciones en su contra, y el lunes 15 de octubre la situación se agravó en la reunión de las diez de la mañana. Smith declaró que era "totalmente innecesario" prestar atención al tema de los diez cuernos que tendía sólo al mal. Dijo que la antigua posición había "resistido la prueba por 40 años", y que Jones estaba "derribando antigua verdad". Afirmó que por su parte "no iba a permanecer sentado en calma, viendo cómo manos despiadadas demolían las piedras fundacionales de nuestro mensaje". Smith no se detuvo aquí; continuó hablando falsamente al afirmar que "estaba en desventaja debido a que él no sabía que se abordaría el tema". Con algo de ironía añadió entonces que alguien "parecía saberlo, y había traído bibliografía con fuentes de información".[38]

Finalmente, el miércoles, en la clausura de la asamblea, antes del propio congreso de la Asociación General, Smith intentó forzar un voto para decidir el asunto de los diez cuernos. Waggoner bloqueó aquel voto sugiriendo que no se "decidiera hasta no haberlo investigado con detenimiento".[39] A pesar del bloqueo al voto, Smith proclamó la victoria de su posición en un artículo editorial de la Review, afirmando: "El sentimiento de los delegados parecía … estar abrumadoramente del lado de los principios establecidos de interpretación, y de la antigua posición. Queda por ver si eso va a suponer alguna diferencia o no para quienes están urgiendo la nueva posición".[40] Lo que Smith dejó de mencionar es que los delegados habían votado que "todos deben estudiar fielmente la cuestión durante el año". W. C. White vio el artículo editorial de Smith como una tergiversación, y anunció públicamente que "estaba calculado para engañar".[41]

Era comprensible que Jones y Waggoner quisieran defenderse después de dos años de tergiversación y acusaciones falsas. El martes 16 de octubre Jones tomó de nuevo el tema de los diez cuernos y replicó a Smith "en términos nada ambiguos". Explicó a todos por qué había traído la "bibliografía". Comentó acerca de las cartas habidas entre Smith, Waggoner y él mismo, demostrando que el tema sometido a consideración no se había traído por sorpresa. Para subrayar su argumento exhortó a los delegados a "no culparlo a él de lo que Uriah Smith no sabía". Ellen White estaba presente en la reunión y, consciente del significado de lo que estaba teniendo lugar, dijo a Jones: "Menos incisivo, hermano Jones, menos incisivo".[42]

Ellen White supo que estaba controlando a los hermanos un espíritu que rechazaría la "luz". Cualquier paso en falso que pudieran dar Jones o Waggoner proveería la excusa para que los hermanos continuaran en su estado de rebeldía. La declaración de Jones fue un detalle de tan poca importancia al compararlo con toda la controversia que estaba teniendo lugar, que Ellen White nunca mencionó el incidente en ninguno de sus escritos, ni existe tampoco informe escrito alguno de la Asamblea pastoral de 1888 que lo mencione. W. C. White, quien tomó notas de aquella misma reunión, registró la explicación de Jones acerca de su investigación desde 1884 y de por qué "vino preparado con bibliografía", pero no registró la declaración de Jones ni la supuesta advertencia de Ellen White.[43]

La gran necesidad

Antes que terminara la semana Ellen White habló en diversas ocasiones más a los reunidos en Mineápolis. Sabía que se estaban "perdiendo en gran medida la bendición" que podían haber recibido en la asamblea, y que redundaría en "una pérdida eterna". No debían "sentirse satisfechos" con su "propia justicia, contentándose en ausencia de las impresiones profundas del Espíritu de Dios":

Hermanos y hermanas, en este tiempo hay gran necesidad de humillarnos ante Dios, a fin de que venga a nosotros el Espíritu Santo, …

Que Dios nos asista a fin de que su Espíritu pueda hacerse manifiesto entre nosotros. No debiéramos esperar hasta llegar al hogar para obtener la bendición del Cielo. … Los que han estado por largo tiempo en la obra han estado demasiado satisfechos esperando que los reaviven los aguaceros de la lluvia tardía.[44]

A fin de que la lluvia tardía lo pudiera reavivar, el pueblo de Dios necesitaba guardar una "relación correcta con él". No se podía aferrar a la "duda e incredulidad", pues de ser así, el enemigo "tomaría el control de sus mentes", lo que siempre tiene por resultado "una gran pérdida". Satanás estaba procurando que sucediera tal cosa en el tiempo mismo en que Dios estaba midiendo su templo:

Cristo está aquí esta mañana; hay ángeles, y están midiendo el templo de Dios y a los que adoran en él. La historia de este encuentro va a llegar a Dios, pues se toma un registro de cada reunión; en los libros del cielo se anota el espíritu manifestado, las palabras pronunciadas y las acciones realizadas. Todo se transfiere a los registros con tanta fidelidad como sucede con nuestros rasgos en la placa pulida del artista.[45]

Ellen White habló de medir "el templo de Dios y a los que adoran en él". Estaba usando terminología de Apocalipsis 11 y de Isaías 40 al 42, así como de los sueños que tuvo en el verano precedente.[46] No eran sólo los individuos los que se medían, sino la iglesia de forma corporativa. Podemos preguntarnos: ¿Cuál debió ser el registro que tomó el cielo durante esos encuentros solemnes? ¿Estaba el pueblo de Dios preparado para prevalecer?

Había finalizado la asamblea pastoral y había comenzado el congreso de la Asociación General. ¿Sería diferente el registro de este último? Intentaremos dar respuesta a esa cuestión en el próximo capítulo.

Notas:

  1. En 1886 Ellen White escribió: "Queridos jóvenes, ¿tenéis vuestras lámparas preparadas y encendidas? La obra está progresando en la corte celestial. Estando Juan en visión en la isla de Patmos, dijo: 'Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir y se me dijo: Levántate y mide el templo de Dios y el altar y a los que adoran en él'. Esa obra solemne debe efectuarse en la tierra. Mirad y observad cómo está la medida de vuestro carácter al compararlo con la norma de justicia de Dios: su santa ley. Los adoradores han de pasar bajo la vara de medir de Dios. ¿Quién pasará la prueba? Cristo dice: 'Yo conozco tus obras' … ¿Cuántos están purificando sus almas mediante la obediencia a la verdad? ¿Cuántos están ahora en este tiempo completamente del lado del Señor?" (Youth Instructor, "The Watching Time", 25 agosto 1886, original sin cursivas). Diez años después, Ellen White volvería a escribir de nuevo acerca del templo de Dios en el corazón de la obra: "Había mucho por hacer a fin de que el corazón de la obra se mantuviera puro. Había que prestar mucha atención para mantener lubricada la maquinaria por la gracia de Dios, de forma que girara sin fricción. … Si el poder de Satanás puede venir al propio templo de Dios, y manipular las cosas a su antojo, el tiempo de preparación se prolongará" (Ellen G. White a O. A. Olsen, Carta 83, 22 mayo 1896, en 1888 Materials, pp. 1524-1525, original sin cursivas).
  2. Ellen G. White, The Great Controversy (Battle Creek, MI: Review and Herald Pub. Co., 1888), p. 611. Las palabras entre corchetes: "[en el juicio investigador]", están en el original y demuestran claramente la conexión de la lluvia tardía con la purificación del santuario. Dichas palabras no constan en la edición [actual] de 1911 de El conflicto de los siglos.
  3. W. C. White a C. H. Jones, 18 mayo 1887. Ellen White terminó su obra sobre El conflicto de los siglos en mayo de 1888. Pronto se prepararon las matrices y se imprimieron miles de ejemplares. Pero los libros quedaron "durmiendo" en las casas publicadoras, y se les prestó escasa atención. Ver también el capítulo 7, y El retorno de la lluvia tardía, vol. 2, capítulo 18.
  4. W. C. White a Dan T. Jones, 8 abril 1890; en Manuscripts and Memories, p. 169.
  5. Ibid., pp. 167-168. "Camp Necessity" es donde localiza W. C. White los estudios efectuados el 25 y 26 de junio de 1888. Se pueden encontrar sus notas sobre aquellas reuniones en Manuscripts and Memories, pp. 414-419, 429-440. En su carta a Dan Jones del 8 de abril de 1890, W. C. White afirma que las reuniones tuvieron lugar "el primero de julio de 1888", pero eso lo escribió casi dos años después que sucediera, y sin tener a mano su "libro de cartas" (Ibid., pp. 167, 169).
  6. Ibid.
  7. Ibid., p. 170.
  8. Ellen G. White a Brethren Who Shall Assemble in General Conference, Carta 20, 5 agosto 1888; en 1888 Materials, pp. 38, 40.
  9. Ibid., pp. 38-41, 44.
  10. Ellen G. White, Manuscrito 21, noviembre 1888; en 1888 Materials, p. 177.
  11. Ellen G. White, Manuscrito 2, 7 septiembre 1888, "Engaging in Worldly Speculation"; en 1888 Materials, pp. 47, 49. Ellen White escribió también acerca de eventos que sucedieron después del 7 de septiembre, mencionando específicamente el día 21 del mismo mes.
  12. Ellen G. White, Manuscrito 26, octubre 1888, "Remarks After Reading an Article"; en 1888 Materials, pp. 157-158.
  13. Ellen G. White, Manuscrito 2, 7 septiembre 1888; en 1888 Materials, pp. 47-56. Esa parte del manuscrito nº 2 fue una adición de Ellen White posterior al congreso de Mineápolis. La idea de la "conspiración de California" se fraguó a partir de aquella carta que escribió W. M. Healey. Más de diez años después, Ellen White escribió a W. M. Healey: "Esas cartas resultaron en el retraso de la obra de Dios por años, y convirtieron mi labor en dura y extenuante … Esa experiencia ha dejado su impronta por el tiempo y la eternidad" (Carta 116, 21 agosto 1901; en 1888 Materials, pp. 1759-1760).
  14. Ver: Roger Coon, "Minneapolis/1888: The 'Forgotten' Issue", Transcripción de una disertación en la Universidad de Loma Linda, el 23-25 de octubre de 1988, Ellen G. White Estate, Shelf Document, p. 7.
  15. Ellen G. White a Mary White, Carta 82, 4 noviembre 1888; en 1888 Materials, p. 182. Mucha de la información de la cadena de acontecimientos en Mineápolis se puede encontrar en el diario de R. D. Hotel y en las notas que W. C. White tomó en la conferencia (Manuscripts and Memories, pp. 441-518). El resumen más conciso de esa cadena de eventos en Mineápolis se lo encuentra en la tesis de Clinton Wahlen: Selected Aspects of Ellet J. Waggoner's Eschatology and Their Relation to His Understanding of Righteousness by Faith, 1882-1895, Master's Thesis, Andrews University, julio 1988, pp. 71-77. Ver también: Paul E. Penno, Calvary at Sinai: The Law and the Covenants in Seventh-Day Adventist History, manuscrito no publicado, 2001; y Ron Graybill, "Elder Hottel Goes to the General Conference", Ministry, febrero 1988, pp. 19-21.
  16. Uriah Smith, Review and Herald, 16 octubre 1888, p. 648; en Manuscripts and Memories, p. 399.
  17. Ellen G. White, "The Churches Great Need", Review and Herald, 22 marzo 1887, p. 177.
  18. Ellen G. White, Manuscrito 24, diciembre 1888; en 1888 Materials, p. 206.
  19. Ellen G. White, Manuscrito 6, 11 octubre 1888, "Morning Talk"; en 1888 Materials, pp. 69, 72, 73.
  20. Ellen G. White, "How to Meet a Controverted Point of Doctrine", Morning Talk, 29 enero 1890, Review and Herald, 18 febrero 1890; en 1888 Materials, p. 534.
  21. Ellen G. White, "It is not for You to Know the Times and the Seasons", Sermón, 5 septiembre 1891, Review and Herald, 22 marzo 1892; en 1888 Materials, p. 959.
  22. Ellen G. White a S. N. Haskell, Carta 38, 30 mayo 1896; en 1888 Materials, pp. 1540, 1541.
  23. Ellen G. White a Mary White, Carta 81, 9 octubre 1888, sección fechada 14 octubre; en 1888 Materials, p. 68. W. C. White tomó notas de la predicación de Farnsworth y nos da una idea de su contenido: "Cuando Cristo venga, ¿hallará fe en la tierra? … Se levantarán falsos profetas. El amor de muchos se enfriará. … ¿Hay iniquidad entre nosotros? Nuestro pueblo acude a los C M [encuentros campestres] para adquirir temperatura espiritual … luego regresan a casa y se enfrían. … ¿Se endurecen? … Abunda la iniquidad. … En los pasados (¿dos?) años nos han abandonado 13 o 14 miembros. No sólo han dejado la verdad, sino que algunos se han entregado a iniquidad e inmundicia demasiado horrible como para describirla. … ¿Cómo os sentiríais organizando C M, siendo que en un radio de 80 km hay entre 1.000 y 1.500 guardadores del sábado, y sólo asisten 300?" ("Notas de W. C. White en las reuniones de Mineápolis. 1888", p. 2; en Manuscripts and Memories, p. 472).
  24. Ellen G. White a Mary White, Carta 81, 9 octubre 1888, sección fechada el 14 de octubre; y Manuscrito 7, 13 octubre 1888, "Sabbath Afternoon Talk"; en 1888 Materials, pp. 67, 68, 74-84. En el "Diary of R. Dewitt Hottel", se menciona que Ellen White predicó el sábado por la tarde, pero sin dar detalle alguno respecto a los temas (Manuscripts and Memories, p. 505).
  25. Uno no puede apreciar los sentimientos que albergaba Butler (que lo mantuvieron apartado de la asamblea de 1888), ni de la historia de la controversia sobre la ley en Gálatas sin leer íntegramente su carta (G. I. Butler a Ellen G. White, 1 octubre 1888; en Manuscripts and Memories, pp. 77-118).
  26. Ibid., pp. 78, 100, 89. Con toda probabilidad Butler se sintió justificado en su predicción debido a la apostasía de D. M. Canright subsiguiente a la controversia de 1886 sobre la ley en Gálatas. En 1882, Canright había revisado su libro The Two Laws (publicado por primera vez en 1876), expandiendo la sección que trataba de Gálatas desde seis a veinticuatro páginas, a fin de reforzar la postura de que la epístola se refería a la ley ceremonial. Fue la preocupación por asuntos como ese, la que llevó a Waggoner a preguntar a W. C. White en 1885 acerca de las políticas editoriales cuando había diferencias de opinión. W. C. White sugirió que "debían enseñar lo que creían que era la verdad, [incluso] si estaba en conflicto con algunas cosas que el pastor Canright y otros habían escrito" (W. C. White a Dan T. Jones, 8 abril 1890; en Manuscripts and Memories, p. 166). En 1886 la denominación reimprimió el libro de Canright, que llegó como un bienvenido incremento para el arsenal de Butler. Waggoner respondió con su serie en nueve partes en Signs: "Comentarios sobre Gálatas 3", publicado durante el verano de 1886. Butler, según informa Ellen White, animó a Canright "a dar lecciones a los estudiantes en el seminario [de Battle Creek], y a verter en la Review una cantidad tan ingente de material, que se diría que era el obispo de la Iglesia Metodista". A Ellen White se le mostró que los puntos de vista de Canright sobre la ley contenían "una mezcla preocupante", y "aconsejó que se suprimieran sus libros". De hecho, escribió: "Si hiciera falta, quemaría cada ejemplar a fin de que no se le pudiera dar a nuestro pueblo ni uno sólo de ellos". Canright y Butler eran aliados en el "comité teológico", y se opusieron a Waggoner en el congreso de la Asociación General de 1886. Fue allí donde las dudas de Canright sobre su propia posición (y la de Butler) cimentaron su convicción de que Gálatas estaba realmente hablando de la ley moral, tal como sostenía Waggoner. No obstante, debido a que Canright retenía el concepto de Butler de "bajo la ley", abandonó su fe en ambas cosas: la perpetuidad de la ley y el adventismo, viniendo a convertirse en uno de sus críticos más vehementes. Ellen White, lejos de verlo como el fruto de la enseñanza de Waggoner, responsabilizó de ello a Smith y a Butler (Ellen G. White a G. I. Butler y Uriah Smith, Carta 13, 1887; en 1888 Materials, pp. 33-34).
  27. G. I. Butler a Ellen G. White, 1 octubre 1888; en Manuscripts and Memories, pp. 90-91.
  28. Ellen G. White a Mary White, Carta 81, 9 octubre 1888; en 1888 Materials, p. 66.
  29. Ellen G. White a G. I. Butler, Carta 21, 14 octubre 1888; en 1888 Materials, pp. 86, 94-95. En la página 85 de Ellen G. White 1888 Materials, White Estate ha dedicado una página entera a una nota al pie que busca minimizar el impacto e importancia de la carta de Ellen White a Butler. Dicha nota al pie sugiere que "Butler no permaneció en un estado de tinieblas", y que hacia 1902 había "sacado provecho de la experiencia". No obstante, nada se dice respecto al comentario de Butler en 1910: "Que nunca pudo ver luz en sus mensajes especiales, y que nunca aceptó la posición [de Jones y Waggoner]" (A. G. Daniells a W. C. White, 21 enero 1910; en Manuscripts and Memories, p. 325). Pero dejando aparte en qué punto estaba Butler en el momento de su muerte, debemos preguntarnos si el resultado de las acciones que él y otros emprendieron en la asamblea de Mineápolis es hoy insignificante en sus consecuencias, más de 120 años después. Ver también la nota nº 3 del capítulo 7.
  30. Ellen G. White a G. I. Butler, Carta 21a, 15 octubre 1888; en 1888 Materials, pp. 113, 116.
  31. Existe cierta evidencia de que los comentarios de Ellen White que se encuentran en el Manuscrito 26 de octubre de 1888, los hizo el viernes 12 de octubre, y no el lunes 15. Ver 1888 Materials, p. 66.
  32. Ellen G. White, Manuscrito 26, octubre 1888; en 1888 Materials, p. 162. Años más tarde Ellen White escribiría sin ambages: "El Señor ha suscitado al hermano Jones y al hermano Waggoner para proclamar un mensaje al mundo a fin de preparar a la gente para prevalecer en el día de Dios" (Ellen G. White, Manuscrito 61, 1893; en 1888 Materials, p. 1814, original sin cursivas).
  33. A. T. Jones a Uriah Smith, 6 diciembre 1886.
  34. Uriah Smith a A. T. Jones, 8 noviembre 1886.
  35. A. T. Jones a Uriah Smith, 3 diciembre 1886.
  36. W. C. White a Dan T. Jones, 8 abril 1890; en Manuscripts and Memories, p. 168.
  37. G. I. Butler a Ellen G. White, 1 octubre 1888; en Manuscripts and Memories, p. 102.
  38. W. C. White, "Notes Made at the Minneapolis Meetings 1888", 15 octubre 1888, pp. 27, 29; en Manuscripts and Memories, p. 420; y Ron Graybill, "Elder Hottel Goes to the General Conference", Ministry, febrero 1988, pp. 19-21.
  39. "Talk of a Prophecy", Minneapolis Tribune, 18 octubre 1888, p. 5; en Manuscripts and Memories, p. 549.
  40. Uriah Smith, "The Conference", Review and Herald, 23 octubre 1888, p. 664; en Manuscripts and Memories, p. 400.
  41. W. C. White a J. H. Waggoner, 27 febrero 1889; en Manuscripts and Memories, p. 136.
  42. Informe rubricado de "Entrevista con J. S. Washburn, en Hagerstown, Md., 4 junio 1950", efectuado por Robert J. Wieland, p. 1 (tomado de una copia de la entrevista original que difiere en su paginación de la copia evidentemente escrita de nuevo, registrada en Document File 242, en Center for Adventist Research, James White Library, Andrews University); Ron Graybill, "Elder Hottel Goes to the General Conference", Ministry, febrero 1988, pp. 19-21.
  43. "Notes of W. C. White Taken at Minneapolis", 16 octubre 1888; en Manuscripts and Memories, p. 422. Desafortunadamente, esa declaración que hizo Jones ha venido siendo usada por más de 100 años para intentar justificar el rechazo del que él y Waggoner fueron objeto en Mineápolis. En los registros históricos está claro que la aseveración de Smith que provocó la respuesta de Jones tenía que ver con la cuestión de si Smith sabía que se iba a discutir el tema de los diez reinos en la conferencia de 1888. Sin embargo, los críticos contemporáneos de Jones y Waggoner han atribuido incorrectamente la respuesta de Jones a si Smith conocía la identidad de los diez reinos (tal como él). Eso comenzó quizá cuando A. T. Robinson, 42 años después de Mineápolis (y con el espíritu de amargura y deserción que desarrolló Jones posteriormente todavía in mente), escribió sobre el incidente a modo de "ilustración concreta" que "justificaría la actitud" de los líderes contra Jones y Waggoner. Robinson, sin proporcionar el contexto, describe a Smith como habiendo hecho la presentación "en su modestia característica", y a Jones respondiendo en su "estilo característico". Cita entonces la declaración de Jones 42 años después que la hiciera, en estos términos: "El pastor Smith os ha dicho que no sabe nada sobre eso. Yo sí sé, y no quiero que nadie me culpe por lo que él no sabe" ("Did the Seventh-day Adventist Denomination reject the Doctrine of Righteousness by Faith?" 30 enero 1931; en Manuscripts and Memories 336-337). El joven L. E. Christian cumplió 17 años mientras asistía junto a sus padres a la asamblea de Mineápolis en 1888. Unos 60 años después (y con toda probabilidad habiendo sido influenciado por el informe de Robinson), Christian escribió acerca del incidente entre Smith y Jones, pero no como testigo presencial. También él describe a Smith como un "hombre modesto, pero bien informado", y a Jones como "rudo y jactancioso". Según Christian, la declaración exacta de Jones fue: "La dificultad del hermano Smith consiste en que no sabe cuáles son los diez cuernos, y sin embargo, argumenta que son los Hunos, mientras que yo conozco y puedo probar mi posición". Christian asegura que Ellen White "reprendió severamente al pastor Jones por su falta de respeto a un veterano pionero en el movimiento adventista". Pero el recuerdo de Christian es altamente sospechoso. Tergiversa la conferencia de Mineápolis como siendo una "gloriosa victoria", tomando posición junto al veterano predicador E. W. Farnsworth -quien afirmó que "la justificación por la fe no era una enseñanza nueva",- y junto a J. H. Morrison, "un pastor honorable" que "repudiaba las posiciones extremas del Dr. Waggoner". Christian culpabiliza a Jones y Waggoner, llegando a sugerir que Ellen White no los apoyó (The Fruitage of Spiritual Gifts [1947], pp. 229-230). A. W. Spalding, que no estuvo presente en Mineápolis, cita la declaración de Robinson, añadiendo asimismo sus comentarios personales. Uriah Smith "era un hombre modesto, discreto, reservado", mientras que Jones "era agresivo, y en ocasiones turbulento, y proporcionaba justa causa para el resentimiento" (Captains of the Host [1949], p. 593). N. F. Pease cita la declaración de Robinson sobre Jones y concluye: "El hombre que proponía la justificación por la fe … no siempre presentaba sus puntos de vista con tacto y discreción. Esa condición desafortunada desarrolló un espíritu de prejuicio contra el hombre, que oscurecía en muchas mentes los asuntos importantes" (By Faith Alone [1962], p. 131). A. V. Olson reproduce la cita que hace A. W, Spalding de la declaración que Robinson atribuye a Jones, afirmando que "algunos sentían que las maneras y el lenguaje de uno de los jóvenes predicadores era objetable" (Through Crisis to Victory 1888-1901 [1966], p. 44). R. W. Schwartz cita a Robinson y afirma que la "declaración imprudente" de Jones tuvo un "impacto en muchos delegados" y "puso a hervir la olla de la controversia antes que comenzara la presentación teológica realmente significativa" (Light Bearers to the Remnant, [1979], p. 188). El guión escrito para Canadian Union College Heritage Players se toma muchas licencias al citar a A. T. Jones en estos términos: "Ciertamente me satisface comentar sobre los diez cuernos. El pastor Smith acaba de admitir que no es realmente una autoridad sobre los diez cuernos. Os quiero asegurar que he dedicado mucho estudio a ese tema, y puedo compensar la ignorancia del pastor Smith" ("The News From Minneapolis 1888", Playing Our Past [North American Division Office of Education, 1989], p. 126). Pero quizá la mayor tergiversación de A. T. Jones se encuentra en la única biografía que se ha escrito sobre él. George Knight comienza el capítulo 3 citando la declaración de Robinson, y a continuación proclama: "Esas palabras ásperas y actitudes pedantes proveyeron parte del trasfondo para el conflicto que caracterizó la sesión de la Asociación General de 1888" (From 1888 to Apostasy [1987], p. 35). En respuesta a una crítica de su libro por parte de Dennis Hokama, George Knight hace una declaración muy esclarecedora: "He de confesar a Hokama que debo haber fracasado en comunicar de forma efectiva. Estaba haciendo todo lo posible para demostrar que Jones fue aberrante de principio a final. Eso queda demostrado a finales de la década de 1880 y principios de la década de 1990 por su aspereza y fracaso en demostrar cortesía cristiana" ("A Spark in the Dark: A Reply to a Sermonette Masquerading as a Critique, George Knight answers Dennis Hokama", Adventist Currents, abril 1988, p. 43). Knight menciona esa situación en otros libros, junto a comentarios parecidos (Angry Saints, [1989], pp. 32, 65; A User-Friendly Guide to the 1888 Message [1998], pp. 28, 53-54). Uno se pregunta, no obstante, sobre la fiabilidad de libros escritos bajo una agenda confesa como la suya. J. S. Washburn, quien estuvo presente en Mineápolis, menciona también ese incidente 62 años después, pero lo hace con ecuanimidad ("Interview", op. cit.). Ver también la nota 41 del capítulo 4 para el contexto amplio de la declaración de Robinson hecha en 1931. Es muy significativo que justo ocho meses después de aquel incidente en Mineápolis, Ellen White, dirigiéndose a su audiencia en relación con el reciente artículo de Uriah Smith en la Review, hizo un comentario similar al que se atribuye a Jones: "Os preguntaréis: '¿Qué significa ese artículo del hermano Smith en la Review?' -No sabe de lo que está hablando; ve a los hombres como árboles que andan" (Manuscrito 5, 19 junio 1889, "Sermon Given at Rome NY"; en 1888 Materials, p. 348). Debemos recordar, no obstante, que Dios la estaba dirigiendo a fin de contrarrestar el rechazo al mensaje enviado del cielo.
  44. Ellen G. White, "The Need of Advancement", Morning Talk, 18 octubre 1888, Review and Herald, 8 octubre 1889, p. 625, 626; en 1888 Materials, pp. 117-118.
  45. Ellen G. White, "Have Light in Yourselves", Morning Talk, 19 octubre 1888, The Signs of the Times, 11 noviembre 1889, p. 674; en 1888 Materials, p. 120. Años más tarde Ellen White escribiría sobre un "sueño impresionante" que tuvo, en el que se midió a los creyentes respecto a la recepción del Espíritu Santo: "Durante la noche del primer sábado en el encuentro de Newcastle, me pareció estar en la reunión, presentando la necesidad e importancia de que recibiéramos el Espíritu. … Tienen que recibir el Espíritu antes que puedan comprender plenamente las lecciones de Cristo. … En mi sueño había un centinela en la puerta de un importante edificio, y preguntaba a cada uno que se acercaba para entrar: '¿Has recibido el Espíritu Santo?' En su mano había una vara de medir, y sólo muy, muy pocos fueron admitidos en el edificio. 'Tu talla como ser humano no significa nada', dijo. 'Pero si has alcanzado la plena estatura del hombre en Cristo Jesús, de acuerdo al conocimiento que has tenido, recibirás una entrada para sentarte con Cristo en la cena de bodas del Cordero; y nunca dejarás de aprender por las edades eternas acerca de las bendiciones otorgadas en el banquete preparado para ti'" (Review and Herald, 11 abril 1899, "An Impressive Dream", p. 225, original sin cursivas).
  46. Ellen G. White, Manuscrito 26, octubre 1888; en 1888 Materials, p. 157.