El congreso de la Asociación General de 1889 planes para la consolidación
Los encuentros campestres del año 1889 habían tenido un gran impacto en las vidas de los asistentes. Muchos fueron bendecidos por el mensaje que trajeron Jones y Waggoner. En cartas y predicaciones, Ellen White indicó que había venido gran luz al pueblo de Dios, y era tiempo de que "se levantaran y resplandecieran", ya que la tierra iba a ser alumbrada con la gloria de Cristo. Por aquel tiempo F. H. Westphal regresó a su casa en Wisconsin "y dijo a la iglesia que había comenzado la lluvia tardía".[1]
Al acercarse el tiempo para el congreso de la Asociación, Ellen White estaba esperanzada de que hubiera habido un cambio que marcara una gran diferencia respecto al congreso de Mineápolis. El 18 de octubre comenzó el congreso en Battle Creek, continuando hasta el 11 de noviembre. Mientras Ellen White meditaba en el propósito del encuentro al iniciarse el congreso, sintió un anhelo profundo de que el sábado "fuera un día precioso para sus almas". Reconociendo que estaban viviendo "en medio de los peligros de los últimos días", percibió que Dios no iba a "sancionar el sectarismo ni una religión legalista, que es tan prevalente incluso entre quienes pretenden creer la verdad presente. Nuestra única esperanza es Cristo y su justicia". Durante el primer fin de semana de reuniones, muchos "dieron testimonio de las bendiciones recibidas durante el pasado año, de la bendita luz que habían recibido y atesorado, que era la justificación por la fe". Eso llevó a Ellen White a declarar que el "Espíritu del Señor estaba entre nosotros".[2]
A medida que avanzaban las reuniones Ellen White recibió fortaleza para llevar un testimonio decidido a todos los reunidos: Dios había soplado sobre ella el "Espíritu Santo" mientras suplicaba a Dios que los "hermanos en el ministerio pudieran ser dotados con poder de lo alto para llevar el mensaje solemne a todo lugar en el mundo". Se dieron muchos más testimonios relativos a las experiencias del año precedente. Todos los que dieron su testimonio coincidieron en que su experiencia fue "de un carácter más espiritual del que habían conocido anteriormente desde que abrazaron la verdad. La luz de la justificación por la fe y la justicia de Cristo han de convertirse en nuestra justicia, de otra forma nunca podremos guardar la ley de Dios, fue el testimonio de todos los que hablaron, siendo el fruto la paz, el buen ánimo, el gozo y la armonía".[3]
El domingo 27 de octubre Ellen White asistió a la reunión de las ocho de la mañana, en la que "el pastor Jones presentó la evidencia bíblica de la justificación por la fe". A continuación, Ellen White les habló acerca de "venir a la luz y caminar en ella, para que las tinieblas no se cernieran sobre ellos". No todos estaban abrazando la luz, por lo tanto tuvo una palabra de advertencia:
Algunos que van a murmurar respecto al tema bíblico de la justificación por la fe, cavilando, cuestionando y lanzando sus objeciones, no saben de lo que están hablando. No saben que se están disponiendo ellos mismos como cuerpos de tinieblas para interceptar los brillantes rayos de luz que Dios ha determinado que vengan a su pueblo. Y en efecto, lo intentarán. El mensaje del tercer ángel se va a abrir paso con poder, llenando la tierra con su gloria. ¿Quién es el hombre para obrar en contra de Dios? Puede elegir las tinieblas, puede amarlas y rodearse de ellas; pero el mensaje va a avanzar con poder, incluso si algunos rehúsan avanzar con él.[4]
La siguiente mañana Ellen White habló "con gran franqueza en relación con algunos de los asistentes que no daban evidencia de estar participando del Espíritu y poder de Dios en el encuentro. Parecían no discernir dónde estaba Dios a la obra". Exhortó a quienes habían estado "obrando contrariamente a Dios durante un año, de manera muy notable" en contra de la "luz especial, señalada". Advirtió que "las tinieblas de cada uno [estarían] en proporción con su incredulidad, resistencia y desprecio hacia la luz que Dios envía misericordiosamente". Más tarde aquella mañana, Ellen White asistió a la reunión en la que Jones predicaba:
La asistencia fue muy numerosa. Presentó el tema de la justificación por la fe de forma clara, distinta, con tan notable simplicidad, que nadie tiene por qué quedar en las tinieblas a menos que albergue un corazón de decidida incredulidad para resistir las acciones del Espíritu de Dios. Muchos fueron alimentados; otros parecían estar sorprendidos, como si no supieran en qué consiste realmente la justificación por la fe. Las líneas de la verdad se trazaron de forma realmente inconfundible. Me gocé oyendo este testimonio. Di mi testimonio a propósito de que lo que oía era la verdad, y de que estarán del lado del Señor quienes decidan caminar en la luz presentada.[5]
La siguiente mañana Ellen White escribió las experiencias del encuentro hasta aquel momento. Expresó gran alegría por ver a quienes aún no habían oído el mensaje, "recibirlo" al serles presentado. Pero estaban viviendo en tiempos difíciles:
Estamos teniendo reuniones excelentes. No está aquí el espíritu que hubo en el encuentro de Mineápolis. Todo se mueve en armonía. Hay una gran asistencia de delegados. Nuestra reunión de las cinco de la mañana está bien concurrida, y las reuniones son buenas. Todos los testimonios que he escuchado han tenido un carácter elevador. Dicen que el pasado año ha sido el mejor de su vida; la luz que brilla a partir de la palabra de Dios ha sido clara e inconfundible: la justificación por la fe, Cristo nuestra justicia. Las experiencias han sido muy interesantes. …
A las ocho de la mañana el hermano Jones habla sobre el tema de la justificación por la fe, y se manifiesta gran interés. Hay un crecimiento en la fe y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hay un buen número entre quienes no habían tenido la oportunidad de oír acerca de este tema anteriormente, que lo están aceptando y siendo alimentados con grandes porciones de la mesa del Señor. El testimonio unánime de quienes han hablado, ha consistido en que este mensaje de luz y verdad que ha venido a nuestro pueblo es precisamente la verdad para este tiempo, y allí donde vaya por las iglesias, seguirán ciertamente la luz, el consuelo y la bendición de Dios. …
Podemos esperar en cualquier momento nuevas y sorprendentes pretensiones de Satanás, mediante sus agentes. ¿No va a estar bien despierto el pueblo de Dios? ¿No se fortalecerá en la fortaleza del Poderoso? ¿No será sabio en la sabiduría de Dios? Ha sobrevenido una crisis a la administración de Dios, en la que se debe efectuar algo grande y decisivo. La demora no se va a prolongar. La ira de Dios no va a ser retenida por mucho tiempo, la justicia espera sólo una palabra, y en un momento, ¡que confusión va a haber…!
Ojalá venga el bautismo del Espíritu Santo sobre los obreros, a fin de que puedan representar a Jesucristo en todas sus tareas.[6]
Aquella misma mañana Ellen White envió una carta a Mary White expresando los mismos sentimientos. Le dijo que estaban "teniendo buenas reuniones. No parece haber disensión". Escribió acerca de los testimonios compartidos por pastores que habían sido bendecidos por la "luz que vino a ellos en Mineápolis y durante el año pasado", y notaron que "el éxito había acompañado a sus labores en el año precedente, como nunca antes". Ellen White dijo a Mary: "Hasta ahora no se ha oído una sola voz de oposición. Parece prevalecer la unidad". No obstante, añadió: "Al mismo tiempo hay un cierto número que parecen estar donde estuvieron en Mineápolis. Ojalá pudiera Dios obrar poderosamente por su pueblo y disipara las nubes de tinieblas, permitiendo que llegue la luz del sol de su gloria".[7] Aunque había grandes bendiciones derramadas en las reuniones matinales, "los que más necesitan la influencia de esas reuniones no han estado presentes". La oposición continuaba siendo firme.[8]
Uriah Smith era uno de los que continuaba estando donde estuvo en Mineápolis. El Daily Bulletin del 29 de octubre imprimía su predicación sabática, en la que se refirió a "la historia y obra futura de los adventistas del séptimo día". Mencionó el hecho de que en los primeros tiempos de la obra "nuestros pastores salían con las dos armas principales del mensaje: los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Predicaban de forma que producían una reforma profunda y permanente en la vida". Smith se refería veladamente a Jones y Waggoner, al afirmar que los adventistas "no adoptaban los métodos de los reavivamientos modernos [protestantes], ni se conformaban con dar meramente a sus oyentes el sabor de la miel y la vislumbre del arco iris; sino que tejían en su obra algunos destellos del Sinaí para despertar la conciencia y hacer que cayeran las escamas de los ojos enceguecidos". Era evidente que Uriah Smith no había escuchado el consejo que Ellen White le dio el verano precedente.[9]
Libertad religiosa
Hubo otros asuntos en el congreso de la Asociación General de 1889 que preocuparon mucho a Ellen White, incluyendo la legislación dominical en Estados Unidos y la labor de la iglesia en favor de la libertad religiosa. Tres años antes, en respuesta a la incesante y creciente agitación en favor de la legislación dominical, la Iglesia comenzó la publicación de American Sentinel, siendo su redactor J. H. Waggoner. A. T. Jones y E. J. Waggoner se incorporaron como editores asociados en 1887. La Asociación General eligió también un comité de libertad religiosa, del que era presidente A. T. Jones. El propósito de aquel comité era dar mayor visibilidad pública al asunto de la libertad religiosa mediante la prensa, conferencias públicas y haciendo circular peticiones contra las propuestas dominicales. El comité animaba asimismo a los miembros de iglesia a que se implicaran activamente en la causa de la libertad religiosa y aportaran soporte legal para los adventistas del séptimo día encausados por trabajar en domingo.[10]
En el congreso de la Asociación General de 1888 en Mineápolis, y en el Tabernáculo de Battle Creek en el mes de diciembre que lo siguió, A. T. Jones había dado disertaciones sobre libertad religiosa. Ambas series se habían difundido ampliamente. Poco tiempo después Jones había comparecido ante el comité de Educación y Trabajo del Senado, donde se opuso al proyecto de ley dominical de Blair. El 22 de febrero de 1889 Jones volvió a comparecer ante el Senado, esta vez para contrarrestar la enmienda constitucional propuesta por Blair, que pretendía cristianizar el sistema de educación pública. Felizmente para los adventistas del séptimo día, así como para toda la nación, ambas propuestas de Blair murieron con el quincuagésimo primer congreso.[11]
Jones se dedicó plenamente a la campaña de petición de apoyos. En octubre de 1889 se habían obtenido cerca de 500.000 firmas requiriendo al congreso "que no aprobara ningún proyecto relativo a la observancia del Sabbath, o día del Señor, o a cualquier otra institución religiosa o eclesiástica". Para Jones, la campaña de petición era más que simplemente un intento por derrotar la legislación religiosa. Él vio allí la posibilidad de "esparcir el mensaje del tercer ángel, y de advertir a todos en contra de formar la imagen de la bestia", ya que "al explicar a otros el objeto de la petición, se están familiarizando, de hecho, con el mensaje del tercer ángel".[12]
Jones era probablemente el pastor adventista más activo en el área de la libertad religiosa, pero no todos apreciaban su celo. En julio de 1889 se había reorganizado en el Tabernáculo de Battle Creek el Comité de Libertad Religiosa, que se amplió hasta 110 miembros y se renombró como Asociación de Libertad Religiosa Nacional (NRLA, por sus siglas en inglés). A. T. Jones fue reemplazado como presidente por Clement Eldridge (el "capitán"). Tanto él como el vice-presidente, Dan Jones, eran grandes antagonistas de Jones y Waggoner, que resultaron re-colocados en el comité editorial de la NRLA.
Ahora, en el congreso de la Asociación de 1889 y bajo el liderazgo de Eldridge, la NRLA presentó y aprobó sus estatutos, algunos de los cuales eran similares a las resoluciones que no se les permitió aprobar en Mineápolis en 1888. Dos de ellas eran: "No se publicará o hará circular ninguna literatura bajo el nombre de esta sociedad, por parte de ninguno de sus miembros, hasta que haya sido aprobada por el comité ejecutivo de la Asociación. … todo el material publicado en los periódicos y revistas estará sujeto a la inspección y aprobación del presidente y de, al menos, una mayoría del comité editorial, antes de ser enviado por el secretario, previendo que, en ausencia de quorum editorial, el presidente y vicepresidente puedan actuar como miembros del comité editorial".[13]
Aquel comité ejecutivo de la NRLA estaba también abordando cuestiones relativas a la legislación dominical, tales como qué debía hacerse en favor de los guardadores del sábado que en los estados del Sur estaban sufriendo persecución por trabajar en domingo. Algunos de los hermanos estaban "ansiosos porque la Asociación General aprobara una resolución aconsejando a nuestros hermanos guardadores del sábado expuestos a penas de prisión y multas, que se abstuvieran de trabajar" en domingo. Esa resolución no se aprobó, a pesar de que algunos presionaron para que se la aceptara de forma urgente.[14]
Respuesta de Ellen White
El 4 de noviembre Ellen White respondió a los delegados que "parecían estar impacientes porque se aprobara una resolución". Les dijo sin pelos en la lengua que "resoluciones como esas no se debían plantear a esta Asociación, requiriendo una acción de su parte". Les recordó que si los discípulos se habían reunido durante diez días para orar fervientemente por el descenso del Espíritu Santo, ellos necesitarían "veinte" días antes de aventurarse a "redactar una decisión para el pueblo sobre ese punto. Mucha oración ferviente y nada menos que el descenso del Espíritu Santo resolvería esas cuestiones". Ellen White advirtió que existía siempre el "peligro de ir a los extremos". Si se tomaba la decisión de "que nuestro pueblo no trabajara en domingo", a los hermanos en los estados del Sur les "parecería que aceptaban la ley dominical", lo que significaría "inclinarse ante un dios idolátrico, por parte de quienes se decían guardadores del sábado; se estaría cediendo en los principios hasta que todo estuviera perdido". Si los adventistas reposaban "en el primer día de la semana a fin de evitar detenciones", reflexionó Ellen White, "¿estaría eso mostrando que permanecemos en una relación correcta con la santa ley de Dios?"[15]
Ellen White vio peligro en ambos lados del asunto si se aprobaba una resolución. Advirtió a los hermanos a que "no se colocaran en el lugar de Dios ante el pueblo. Demasiado se ha hecho ya en ese sentido. Permítase que Dios obre en las mentes humanas. … Dejad que Dios haga alguna cosa. … No levantéis del pueblo de Dios cargas que él quisiera que llevaran. … No arrojéis cargas sobre ninguna clase de personas a quien él quisiera ver libres de ellas". Les dijo que "nadie se permitiera ninguna jactancia orgullosa, ni por precepto ni por ejemplo, para mostrar que desafía las leyes de la tierra. No toméis resoluciones al respecto de lo que una persona puede hacer, o no puede hacer en diferentes estados". Si bien hay que ser cuidadoso en no doblar la rodilla ante un falso sábado, "nunca debiéramos dar a nuestros enemigos la ocasión de acusarnos justificadamente de ser ilegales. … No debiéramos sentir que se nos llama a irritar a nuestros vecinos que idolatran el domingo haciendo esfuerzos determinados para trabajar en ese día expresamente delante de ellos para exhibir nuestra independencia".[16]
Si bien Ellen White urgió a los hermanos a que no aprobaran resoluciones relativas a las obligaciones de los observadores del sábado, urgió al mismo tiempo a considerar que "había llegado el tiempo para que el pueblo de Dios obrara como nunca antes". Hablando a los de la Asociación General, declaró que "hay muchos que están confiados, que están, por así decirlo, dormidos". A pesar de su comprensión de la profecía relativa a "la imposición de la observancia del domingo", estaban "sentados en calmada expectación del evento, tranquilizándose con el pensamiento de que Dios protegerá a su pueblo en el día de la angustia. Pero Dios no va a salvarnos si no nos esforzamos en hacer la obra que nos ha encomendado". Había un mensaje que dar al mundo:
Debiéramos estudiar diligentemente la Palabra de Dios, y orar con fe para que Dios contenga los poderes de las tinieblas, pues hasta el presente el mensaje ha llegado relativamente a pocos, siendo que el mundo ha de ser alumbrado con su gloria. No se ha hecho resonar la verdad presente -los mandamientos de Dios y la fe de Jesús- como es debido. …
Mientras habéis permitido que vuestras mentes se desvíen de la precisa obra que Dios quisiera que hicierais, y habéis estado haciendo lo que él no os ha llamado a hacer, Satanás ha estado exultante. … Habéis tratado con negligencia los testimonios que el Señor envió misericordiosamente para dirigir vuestros pies por el camino recto. Algunos de vosotros habéis rechazado absolutamente esas palabras de advertencia. …
Sentí que en el caso de que se me permita estar ante vosotros de nuevo necesitaré la presencia de Dios conmigo como la tuvo Moisés cuando guiaba a los hijos de Israel por el desierto. … les haría ver que a menos que estén imbuidos del Espíritu de Dios, no podrán ser un bien para su obra. Su frialdad y tibieza fueron una ofensa para Dios. Deben caminar en la luz de Cristo, o en caso contrario Satanás les tapará los ojos y llamarán luz a las tinieblas y tinieblas a la luz. …
La luz ha de llegar a su pueblo mediante los agentes que Dios escoja, quienes darán la voz de advertencia a fin de que nadie quede en la ignorancia respecto a los propósitos de Dios ni a las maquinaciones de Satanás, quien empeña al máximo sus artes infernales en el gran corazón de la obra. Va a procurar de toda forma posible interponerse entre el pueblo y Dios, y mantener recluida la luz que Dios habría hecho llegar a sus hijos. …
El Señor Jesús se ha estado acercando a nosotros en esta conferencia. Doy gracias a Dios por el quebranto de corazón que he visto en las reuniones de oración entre los pastores. … Pero por alguna razón no han estado presentes justamente los que más necesitan esa influencia. Precisamente los más necesitados en beber de la fuente de la vida, los que debieran estar a la vanguardia en nuestras filas, no han recibido el poder que Dios se ha dispuesto a otorgarles. El futuro dirá cuáles son los resultados de dejar de aprovechar esas preciosas reuniones matinales. …
Los que quisieran ahora ayudar a las almas … han de llevar ellos mismos toda la armadura de la justicia de Cristo, pues no podemos jamás llevar a las personas a una experiencia de la que no participamos. Aquellos que no han probado la rica bendición de Dios menospreciarán las bendiciones que otros han recibido. Se puede despreciar, rehusar, rechazar la luz que Dios está dando a su pueblo, pero sólo se la puede tratar de ese modo con gran peligro para las almas. Hermanos, Dios está obrando en nuestro favor, y tengo el ferviente y profundo deseo de que no sea considerado con indiferencia ni un solo rayo de la luz que se nos envía desde el cielo. Se debe apreciar y valorar la comunicación de Dios al hombre. Si no apreciamos la luz del cielo, eso significará nuestra condenación; nuestra posición será similar a la de los judíos cuando rechazaron al Señor de la vida y de la gloria.[17]
Planes para la consolidación
Otro tema en el congreso era el futuro de Publishing Association y su relación con la Iglesia. El 21 de octubre el vicepresidente de la Asociación, C. Eldridge, clausuró su informe inicial con una exhortación: "La importancia de la obra publicadora demanda vuestra más ferviente atención en este momento. Debierais estudiar a conciencia las relaciones existentes entre la asociación y la denominación y elaborar los planes que mejor hagan avanzar la obra general". Después de su presentación Eldridge designó una comisión de nombramientos presidida por E. W. Farnsworth, y un comité de resoluciones presidido por R. A. Underwood, ambos opuestos a Jones y Waggoner.[18]
El 27 de octubre, el presidente de la Asociación General, O. A. Olsen, predicó sobre "algunos asuntos importantes que debieran recibir la atención de este cuerpo". Habló sobre la obra de publicación y acerca de la necesidad de una nueva organización que "una las diferentes instituciones e intereses denominacionales". Preguntó: "¿Por qué las diferentes instituciones denominacionales no son dirigidas por consejos elegidos por la Asociación General? Reconocemos a la Asociación General como a quien Dios concede la autoridad más elevada en la tierra. …
"Nuestros intereses publicadores y nuestro negocio con los libros tienen la mayor importancia. ¿No debieran estar debidamente sometidos a un consejo de administración? … Sentimos que este cuerpo no debiera levantar la sesión antes de haber prestado alguna atención a ese asunto".[19]
Se prestó rápida atención al consejo de Olsen, y el 4 de noviembre R. A. Underwood presentó una resolución: "Somos favorables a los actuales esfuerzos en procura de consolidar los diversos intereses publicadores de la denominación". Es digno de mención que "esa resolución se adoptó sin discusión, y la Asociación levantó la sesión".[20]
En la reunión del día siguiente R. A Underwood presentó el informe "sobre la consolidación de los intereses denominacionales". Aquel mismo día se aprobó el informe, que decía así:
1. Que se den de una vez los pasos para formar una corporación con el propósito de tomar el control total de todos nuestros intereses en las publicaciones, sometiendo así la obra a una administración general.
2. Que los oficiales de esta Asociación sean una junta de administradores … con potestad para organizarse a sí mismos mediante la elección de un presidente. …
5. Que los accionistas de Review and Herald Publishing House y Pacific Press Publishing Company consideren la conveniencia de invertir todos sus intereses en esta nueva organización … que se den los pasos necesarios para que lo anterior se lleve a cabo en la mayor brevedad posible.
El objetivo de esta nueva organización será:
1. Retener los nombres de nuestras casas publicadoras y sus equipamientos.
2. Poseer, publicar y controlar la venta de todos los libros, folletos y revistas denominacionales.
3. Asegurar hasta donde sea posible, mediante su compra u otros, las matrices y los derechos de autor de todos los libros denominacionales que ahora están publicando las diferentes casas publicadoras, o aquellos que se pudieran escribir en el futuro. …
5. Nombrar editores y administradores con el objeto de que ejerzan una supervisión general en los diversos departamentos de la obra.
En vista del hecho de que puede tardarse cierto tiempo en conseguir ese tan deseable resultado en su plenitud, y a fin de avanzar en esa dirección tan profunda y rápidamente como sea posible, recomendamos que la Asociación asuma en un principio el control de todas las publicaciones denominacionales y periódicos que se están publicando ahora en lenguas extranjeras … con miras a asumir el control total de todos nuestros intereses publicadores.
Para evitar la pérdida de tiempo, su comité recomendará además que en la sesión actual la Asociación General elija una comisión permanente formada por veintiún miembros con capacidad decisoria, a fin de tomar en consideración toda esta cuestión. …
Su comisión recomendará asimismo que se implemente una organización similar con el propósito de controlar todos nuestros intereses educativos, poseyendo las propiedades -sometiéndolas así a una administración general. También otra más para controlar nuestras instituciones de salud.[21]
Aquel mismo día la comisión de nombramientos informó de que se había elegido la comisión de los veintiuno, para "planificar en favor de la consolidación de los intereses publicadores". Dan Jones fue elegido como presidente de dicha comisión. En los pocos días que siguieron hubo seis juntas y se trazaron planes para el cumplimiento de sus objetivos.[22]
Durante aquel mismo tiempo los delegados aprobaron oficialmente un plan para fragmentar Norteamérica en seis divisiones, asignando a cada una de ellas un miembro del comité ejecutivo de la Asociación General para que prestase especial atención y supervisión. El comité de proyectos de la Asociación recomendó también reemplazar organizaciones separadas -tales como la asociación de la escuela sabática, la asociación para la salud y temperancia, la sociedad misionera y de folletos, y la sociedad educativa- por un secretario en cada asociación, que promoviera aquella particular línea de trabajo. Esa persona sería igualmente un miembro del comité de la Asociación General. Después de tres días de discusión, y estando los delegados divididos en cuanto a la sabiduría de un plan como ese, el comité de proyectos solicitó que se retirara su recomendación, y la asociación votó que se borrara de los registros toda aquella discusión.[23]
A pesar del fracaso de aquella resolución se hicieron avances aprobando otras resoluciones que se habían rechazado en el congreso de la Asociación General de 1888. Los que habían estado procurando silenciar el mensaje y los mensajeros habían ganado un mayor control de la organización de la iglesia, lo que afectaría a la dirección de la totalidad de la membresía. Basándose en los informes iniciales de Ellen White se ha visto el congreso de 1889 como un gran punto de inflexión. Pero tenemos derecho a preguntarnos: ¿en qué dirección?
Una advertencia para el futuro
A resultas del mensaje que presentaron Jones, Waggoner y ella misma, Ellen White había visto grandes reavivamientos por todo el país, y sin embargo tenía razones para estar gravemente preocupada. La oposición campaba todavía a sus anchas entre muchos hermanos en puestos de responsabilidad. El 31 de octubre de 1889 Ellen White tuvo una entrevista con los "hermanos Nicola y Morrison", que no resultó "agradable". Seguían sin ver su verdadera condición, o que "su espíritu en Mineápolis no fuera el espíritu de Jesucristo". Justificaban "su curso de acción en todo":
No tuve satisfacción alguna en aquella entrevista. Si el rebaño de Dios está confiado a hombres como esos, que el Señor se apiade de su pobre, pobre pueblo, el rebaño de su pradera, y los ilumine y salve de resultar moldeados por el espíritu e influencia de esos hombres que están en la tenebrosa incredulidad.
Después que se fueron, sentí que en la casa había habido un funeral. Mi corazón se apesadumbró. ¡Oh, qué obra mortífera puede ejercer la influencia individual sobe las almas hambrientas de la luz de vida que no saben dónde acudir en procura del conocimiento que necesitan! Está servida ante ellos la mesa con el maná del cielo, pero no quieren comerlo.[24]
Esos hombres eran dirigentes en la obra, eran los que decidían la dirección que iba a tomar la iglesia, y se estaban apartando de la luz enviada del cielo. Antes de terminar la asamblea, Ellen White dio una advertencia acerca del peligro que les aguardaba, debido a los planes que se estaban llevando a cabo a toda velocidad para controlar la obra, y eso bajo el mando de quienes estaban en oposición al mensaje enviado por Dios:
A la Asociación General: Queridos hermanos, he presentado ante vosotros asuntos que el Señor me ha mostrado, y tengo una advertencia que dar a este cuerpo reunido ahora en Battle Creek. Estáis en peligro debido a que se pueden llevar a cabo planes, se pueden trazar designios y seguirse resoluciones que no van a llevar al éxito, sino al fracaso. No me atreveré a dejar que se clausure esta conferencia y que los reunidos regresen a sus casas sin requerir de vosotros que consideréis atentamente cada propuesta presentada. Mirad bien cada uno de los planes propuestos, y no deis vuestro 'sí' o 'amén' de forma precipitada, tal como he visto hacer a hombres cuyo entendimiento está oscurecido y no saben cuál es el carácter de los sentimientos y proposiciones a las que están diciendo amén. No os dejéis entusiasmar por propuestas que parecen inocentes, pero cuyo fin es el desastre y la pérdida del favor de Dios. …
Que los hombres no se exalten a sí mismos procurando llevar adelante sus ideas sin la cooperación y sanción del pueblo de Dios. Vuestro espíritu duro, vuestros discursos altivos y despectivos no armonizan con Cristo y con sus caminos. … Dios ha visto cómo herís inicuamente con el puño. Tenéis que llevar las credenciales divinas antes de emprender movimientos decididos para modelar la obra de la causa de Dios. … Pero el Señor rechaza vuestro espíritu implacable, se aflige por la dureza de vuestro corazón. …
Sé que debe realizarse una obra en favor del pueblo, o de lo contrario muchos no estarán listos para recibir la luz del ángel enviado del cielo para alumbrar toda la tierra con su gloria. No penséis que se os va a considerar vasos para honra en el tiempo de la lluvia tardía, para recibir la gloria de Dios, si estáis elevando vuestras almas a la vanidad, hablando cosas perversas, abrigando secretamente raíces de amargura desde el encuentro de Mineápolis. El ceño de Dios va a estar ciertamente sobre toda alma que albergue y alimente esas raíces de disensión, y posea un espíritu tan distinto al de Cristo.[25]
Al terminar su carta Ellen White hizo una predicción acerca de cuál iba a ser el final si fracasaban en llegar a la unidad de la fe. Se estaban cumpliendo señales a su alrededor, tanto en el mundo como en la iglesia, diciéndoles que Jesús estaba anhelando volver. Las palabras de Ellen White debieran hacernos temblar, al pensar que estamos viviendo más de ciento veinte años después que hizo esas declaraciones:
Ha habido entre nosotros un apartamiento de Dios, y todavía no se ha efectuado la obra de celoso arrepentimiento y recuperación de nuestro primer amor que es esencial para la restauración divina y para la regeneración del corazón. La infidelidad hacia Dios ha estado haciendo incursión entre nuestras filas, ya que está a la orden del día apartarse de Cristo y albergar el escepticismo. El clamor del corazón ha sido: "No queremos que éste reine sobre nosotros". Baal, Baal, es la elección. La religión de muchos entre nosotros será la religión del apóstata Israel, pues aman su propio camino y abandonan el camino del Señor. La verdadera religión, la única religión de la Biblia, la que enseña el perdón mediante los méritos de un Salvador crucificado y resucitado, la que propugna la justicia por la fe del Hijo de Dios, ha sido menospreciada, se ha hablado contra ella y se la ha ridiculizado. Se la ha denunciado por llevar al desequilibrio y al fanatismo.[26] Recuperadla antes que sea demasiado tarde para enmendar errores, pues habéis pecado contra Dios. … ¿Qué clase de futuro es el que está ante nosotros, si fracasamos en llegar a la unidad de la fe?
Cuando estamos unidos en la unidad por la que Cristo oró, llegará a su fin esta prolongada controversia que las agencias satánicas han mantenido y no veremos a hombres fraguando planes según los esquemas del mundo, debido a carecer del colirio espiritual para discernir las cosas espirituales. …
No sigamos inclinándonos al ídolo de las opiniones de los hombres, no seamos más esclavos de ninguna pasión vergonzosa, no sigamos trayendo al Señor ofrendas contaminadas, un alma manchada por el pecado, tal como representan las ofrendas de los moabitas y amorreos.
¿No va a tomar el arrepentimiento el lugar de la incredulidad y la rebelión? O tendrá que continuar este estado de impenitencia y ceguera hasta que se tenga que decir de nosotros lo que se dijo de las ciudades que rechazaron la misericordia que Cristo les ofreció en los días de su ministerio: '¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! …[27]
Reconociendo lo que estaba sucediendo en la sede central de la obra, Ellen White advirtió que de no producirse cambios la elección sería la adoración a Baal. Tal sería el resultado directo de rechazar el propio mensaje que Dios había enviado desde el cielo; sería el resultado de llamar tinieblas a la luz y luz a las tinieblas. Ellen White sabía que la adoración a Baal encerraba mucho más que simplemente inclinarse ante ídolos tallados. Multitudes que no adoran ídolos en capillas, tienen "una falsa concepción acerca de Dios y sus atributos, y están sirviendo a un dios falso tan ciertamente como los adoradores de Baal".[28] El mensaje que Jones y Waggoner estaban presentando implicaba una dependencia total de la justicia de Cristo. La adoración a Baal constituía una "vacilación entre la dependencia de la justicia de Cristo y la dependencia de vuestra propia justicia".[29] Por lo tanto, la adoración a Baal era en realidad adoración a uno mismo; el resultado de convertir en un ídolo las opiniones de los hombres. Ellen White advirtió que el resultado de aquellos planes que se estaban trazando según el mundo y no según Dios, planes enfocados a controlar la organización de la iglesia, tendrían por resultado la adoración a Baal: "Precisamente el curso que van a tomar los que ahora están en la administración".[30]
En los meses que siguieron Ellen White tendría mucho que decir en relación con los planes establecidos en el congreso de la Asociación General de 1889. Lejos de ser el cambio decisivo hacia el bien, resultaron en la formación de una confederación dedicada a interponerse entre el pueblo y el mensaje enviado del cielo. Bien podía decir: "Los hombres en puestos de responsabilidad han chasqueado a Jesús. Han rechazado bendiciones preciosas. … Rehúsan aceptar el conocimiento que debieron haber recibido de Dios a fin de poder ser una luz y bendición para otros, y de ese modo se convierten en canales de oscuridad. Se ha ofendido al Espíritu de Dios".[31] Algunos meses más tarde Ellen White afirmó que Dios tenía "una bendición para nosotros" en el congreso de la Asociación General, pero tristemente "no hubo recepción".[32]
Asamblea pastoral
En las asambleas de 1889 se hicieron planes para organizar talleres de Biblia para los pastores en Battle Creek, entre el 6 de noviembre y el 25 de marzo de 1890. Aquellas veinte semanas de talleres de Biblia que se tenían que hacer enteramente separados del seminario surgieron de la asamblea pastoral que hubo del 17 de junio al 28 de marzo de 1889, donde A. T. Jones había sido el instructor principal. El nuevo programa se esforzaba en evitar los "cursos largos" que Ellen White había declarado no ser necesarios, dado el requerimiento urgente de obreros para el campo de labor. Se eligió como responsable a W. W. Prescott, asignándole la tarea de confeccionar el currículo para el curso intensivo en el que los ponentes principales serían Uriah Smith, A. T. Jones y E. J. Waggoner.
Prescott anunció que ese programa intensivo en veinte semanas era equivalente a uno de dos años de duración que incluyera "cuatro estudios" por año. Consistiría en historia antigua, doctrinas bíblicas, administración civil, griego o hebreo, administración eclesiástica, lógica, evidencias de cristiandad e historia de la iglesia, entre otras.[33] Junto a aquellas clases para pastores se impartirían otras dirigida a los laicos, algunas de las cuales estarían integradas en las reuniones de temprano en la mañana. El curso creció hasta gozar de la asistencia regular de 157 alumnos, que en las reuniones combinadas superaba los 300.[34]
Ellen White seguía estando todavía en Battle Creek durante la asamblea pastoral, aunque ciertamente no había planeado permanecer por tanto tiempo fuera de casa cuando salió de California para asistir al congreso de la Asociación General de Mineápolis. Aunque no se había previsto que ella diera ninguna clase, se implicó activamente, especialmente en los dos últimos meses del instituto. Sus visitas a varias conferencias y asambleas generales en las iglesias cercanas la mantuvieron también muy ocupada. Al mismo tiempo estaba preparando libros para su publicación, incluyendo el Testimonio nº 33, gran parte del cual trataba sobre el episodio de Mineápolis, y el volumen 5 de Testimonios para la iglesia, formado por los Testimonios 31 al 33. Después de ello inició la labor de expandir el volumen 1 de Spirit of Prophecy, que ha venido a ser Patriarcas y profetas, y comenzó su obra relativa a la vida de Cristo: Life of Christ, que se publicaría finalmente en 1898 bajo el título: El Deseado de todas las gentes.
Si bien esas labores mantuvieron definitivamente ocupada a Ellen White, su tarea más laboriosa fue batallar constantemente con los que ocupaban los puestos de liderazgo. Aquella batalla alcanzaría finalmente proporciones inesperadas cuando Waggoner comenzó a presentar el tema de la naturaleza de Cristo y el tema de los dos pactos en la asamblea pastoral. Había llegado otro tiempo de crisis.?
Notas: