El Retorno de la Lluvia Tardía

Apéndice B

Salvador de todos los hombres

Un tema que ha suscitado gran discusión en los últimos años tiene que ver con el sacrificio de Cristo, con lo que cumplió en el pasado y lo que cumple en el presente. Gran parte de la controversia se centra en Romanos 5, particularmente en el versículo 18. ¿Qué fue lo que la muerte de Cristo efectuó en favor de todo hombre? En 1895, Ellen White escribió su conocida declaración del "preciosísimo mensaje" que fue enviado a la iglesia adventista del séptimo día mediante los "pastores Waggoner y Jones". Lo describió como el mensaje que tenía que ir al mundo, y que iba a ser "acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu". Unos párrafos más adelante, y hablando todavía de aquel mensaje, afirmó: "Presenta la ley y el evangelio, vinculando ambas cosas en un conjunto perfecto. (Véase Romanos 5 y 1 Juan 3:9 hasta el fin del capítulo.) Estos preciosos pasajes ejercerán una profunda influencia sobre todo corazón que se abra para recibirlos".[1]

Romanos 5 fue un capítulo sobre el que Waggoner, Jones y Prescott predicaron y escribieron con anterioridad a la declaración de Ellen White del 1 de mayo de 1895 que se encuentra en Testimonios para los ministros.[2] Esa Escritura contiene el corazón mismo del evangelio: lo que el pecado de Adán hizo a toda la raza humana, y lo que hizo el sacrificio de Cristo en favor de toda la raza humana. 1 de Juan 1:3 es un capítulo de piedad práctica -el amor en acción, la observancia de la ley- demostrada al amar a los hermanos. Según Ellen White, esas dos escrituras presentan la ley y el evangelio unidos en un todo perfecto. Dios ha dicho que va a imprimir esas escrituras en todo corazón que esté abierto a recibirlas.

Hay dos aspectos en Romanos 5: lo que hicieron el pecado de Adán y el sacrificio de Cristo en favor de toda la humanidad al margen de nuestra elección, y lo que hicieron el pecado de Adán y el sacrificio de Cristo que demanda nuestra elección. Por lo tanto, las verdades presentadas en Romanos 5 no neutralizan la justificación por la fe, sino que explican cuál es su fundamento. La muerte de Cristo obró algo en favor de todo hombre, tanto en el ámbito temporal como en el eterno, pero la plenitud de ese Don jamás puede ser conocida y experimentada en ausencia de una respuesta positiva. Ahora bien, la cruz de Cristo suscita o provoca una respuesta en todo hombre: "¿Qué vas a hacer con el Don que te he otorgado?" Es en base a esa pregunta como se decidirá el destino eterno de cada uno. Tristemente, "la mayoría desprecia" su derecho de primogenitura a la vida eterna "y lo desecha".[3]

De igual forma en que el pecado de Adán trajo un "veredicto de condenación" para todos los hombres,[4] "así también" en la cruz, Cristo, el segundo Adán, trajo para "todos los hombres" un "veredicto de absolución" (Rom 5:12-18, NEB). Esa es la "justificación de vida" temporal o corporativa que ha sido otorgada a todos los hombres (Rom 5:18, KJV). Por consiguiente, los hombres nacen libres de la condenación de Adán y se les da la capacidad para elegir.

Pero "la misma esencia del evangelio es la restauración": ser salvos del pecado; no en el pecado.[5] Uno puede solamente comenzar a captar la magnitud del plan de la salvación cuando lo comprende a la luz del gran conflicto entre Cristo y Satanás. Cuando la raza humana es confrontada cara a cara con el sacrificio del Calvario, comienza a "apreciar [más] plenamente el valor de la salvación … a comprender cuál ha sido su costo".[6] La fe auténtica brota de un corazón que "tiene aprecio por el coste de la salvación".[7] La justificación por la fe que resulta de entregar la voluntad a Cristo es más que simplemente un perdón legal por los pecados pasados: la ley queda escrita en el corazón, de forma que el pecador puede y quiere dejar de pecar. Tal es el propósito de la justificación por la fe, y sin embargo, jamás podría haber tenido lugar si Cristo no hubiera descendido y pagado la deuda del pecador (ambas: la de Adán y la nuestra), desde la fundación del mundo. Así, la justificación y la santificación por la fe en su totalidad, constituyen la verdadera justicia por la fe.

Se presentan dos aspectos del plan de la salvación en toda la Biblia, pero con mayor claridad en Romanos 5: el don de la "justificación de vida" para todos los hombres, y la justificación por la fe para todos los que creen. Ellen White presenta igualmente esos dos aspectos a lo largo de sus escritos, pero el fracaso en verlo con claridad y en mantener una visión equilibrada puede conducir a errores y a caer en un foso teológico. Un aspecto de la salvación no se opone al otro, pero separarlos puede resultar peligroso. El sacrificio corporativo de Cristo por todos los hombres, cuando se lo malinterpreta, o cuando se lo aísla, puede llevar a la gracia barata. Pero malinterpretar, o bien pretender obtener la respuesta requerida del pecador -la fe- sin haber presentado antes lo que Dios ha hecho ya por todos los hombres, puede llevar a un legalismo vacío del verdadero amor hacia Dios y hacia el hombre. Los dos problemas llevan a la tibieza laodicense en la iglesia. No es hasta que vemos y comprendemos (juzgamos) el amor de Dios como quien "murió por todos, luego todos murieron", cuando "nos constriñe" a amar a Dios de forma suprema y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (2 Cor 5:14).

A continuación reproduzco algunas citas en las que Ellen White emplea diferentes palabras para describir lo que Cristo ha hecho o lo que él es para todos los hombres.[8] El propósito de esta compilación es mostrar algunas de las declaraciones de ese aspecto de la salvación. No obstante, al destacar ese aspecto en esta compilación, de forma alguna pretendo eclipsar otras declaraciones referidas a la respuesta del hombre.

Por ejemplo: hablando en un sentido corporativo, Ellen White declara categóricamente: "La raza humana es acepta en el Amado".[9] Pero en otras ocasiones Ellen White presenta declaraciones que se contrapesan con las anteriores, al referirse a la respuesta de fe del hombre: "Los que hacen las obras de Cristo son aceptos en el Amado".[10] Ambas declaraciones son inspiradas y verdaderas; no necesitamos menospreciar la una o la otra: "Así como el sacrificio expiatorio en nuestro favor fue completo, también nuestra restauración de la contaminación del pecado ha de ser completa".[11]

Ellen White incluye en muchas ocasiones ambos aspectos del plan de la salvación en una misma declaración: "¡Cristo ha hecho un amplio sacrificio por todos! Aquello que requería la justicia, Cristo lo ha satisfecho en el ofrecimiento de sí mismo …" Aquí vemos el aspecto corporativo, pero Ellen White continúa así: "y '¿cómo escaparemos si despreciamos una salvación tan grande?' Los que rechazan el don de la vida no tendrán excusa … [se cita Juan 3:16]".[12] Presenta así maravillosamente juntos ambos aspectos. Otro ejemplo: "Jesús ha comprado la redención en nuestro favor. Es nuestra [de todo el mundo]; pero se nos pone aquí a prueba para ver si somos dignos de la vida eterna".[13] Otro ejemplo más: "El Hijo de Dios sufrió la penalidad del pecado, reconciliando el mundo a sí. El que no conoció pecado, se hizo ofrenda por el pecado…" Pero continúa así: "Esos seres humanos caídos y pecaminosos, mediante el arrepentimiento y la confesión, pueden recibir perdón".[14] Vemos aquí de nuevo ambos aspectos de la salvación presentados conjuntamente. En otros lugares Ellen White habla sólo de uno de esos aspectos, pero ninguna de esas declaraciones, tomada aisladamente o bien en forma de compilación, debiera ser utilizada para desaprobar o malinterpretar el plan de la salvación en su totalidad.

Animo al lector a que preste atención a las siguientes declaraciones, y vea cómo se presentan claramente ambos aspectos complementarios del plan de la salvación. Debido a la tendencia que tenemos de prestar atención sólo a un aspecto -a la justificación por la fe, a la respuesta humana-, he listado a continuación únicamente la parte de sus declaraciones que expresa el aspecto corporativo -sobre el que se funda la justificación por la fe-, con el propósito de llamar la atención a ese aspecto.

"Redimió la desgraciada caída de Adán, y salvó al mundo".[15]

"El Salvador del mundo se hizo pecado en favor de la raza".[16]

"Pagó el precio para el rescate del mundo entero".[17]

"Los judíos veían en las ofrendas de sacrificios el símbolo de Cristo, cuya sangre fue derramada por la salvación del mundo".[18]

"El Redentor del mundo estima el valor del alma humana según el precio que pagó por ella en el Calvario".[19]

"Todo el plan del culto de los sacrificios era una predicción de la muerte del Salvador para redimir al mundo".[20]

"Satanás sabe que Cristo ha comprado la redención por el mundo entero, y está determinado a arrebatar de la mano de Cristo toda alma en la que pueda influir".[21]

Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención".[22]

"Con su propia sangre firmó Cristo los documentos de emancipación de la humanidad".[23]

"Cristo, el Garante de la raza humana, obra con una actividad ininterrumpida".[24]

"Las palabras dichas con indignación: '¿Por qué se pierde esto?' recordaron vívidamente a Cristo el mayor sacrificio jamás hecho: el don de sí mismo en propiciación por un mundo perdido".[25]

"En la cruz de Cristo el Salvador hizo una expiación por la raza caída".[26]

Cristo, el gran Antitipo, Sacrificio y Sumo Sacerdote … por los pecados del mundo".[27]

"Antes de la venida de Cristo al mundo se han dado abundantes evidencias de que Dios amaba a la raza humana. Pero en el don de Cristo a la raza que tan poco lo merecía, quedó demostrado el amor de Dios más allá de toda discusión".[28]

"Debiéramos cultivar la verdadera cortesía cristiana y una compasiva ternura, aun hacia los casos más rudos y difíciles de la humanidad. … todavía son súbditos de la gracia y preciosos a la vista del Señor".[29]

"Sí, Cristo dio su vida por la vida del mundo".[30]

"Así, Cristo dio a la humanidad una existencia a partir de él mismo".[31]

"Con su largo brazo humano el Hijo de Dios rodeó a toda la familia humana, mientras que con su brazo divino se aferró al trono del Infinito".[32]

"Cristo representa con la oveja perdida no sólo al pecador individual, sino también al mundo que ha apostatado y ha sido arruinado por el pecado. … este pequeño mundo caído, la única oveja perdida, es más precioso a su vista que los noventa y nueve que no se descarriaron del aprisco. Cristo, el amado Comandante de las cortes celestiales, descendió de su elevado estado, puso a un lado la gloria que tenía con el Padre a fin de salvar al único mundo perdido".[33]

"Muriendo por el hombre, Jesús exaltó la humanidad en la escala del valor moral para con Dios".[34]

"Mediante la victoria de Cristo, la raza humana fue elevada en valor moral, no por algo que ella hubiera hecho, sino por la gran obra efectuada en su favor mediante el unigénito Hijo de Dios".[35]

"Como sustituto y garante del hombre, en naturaleza humana mediante el poder divino, Cristo colocó al hombre en terreno ventajoso".[36]

"La raza humana es acepta en el Amado".[37]

"Y cuando en su agonía mortal el Salvador dijo a gran voz: 'Consumado es', trajo de nuevo al mundo al favor para con Dios".[38]

"Los que pretenden ser descendientes de Abraham han intentado contar a Israel, como si el don de la vida eterna perteneciera a unos pocos elegidos. Querían mantener los beneficios de la salvación limitados a su propia nación. Pero Dios ha puesto a todo componente de nuestra raza bajo el favor divino".[39]

"'Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento'. ¡Cuántos han leído acerca de esta relación sin sentirse impresionados por sus significativas verdades! Muchos han pensado que no concernía a la humanidad; pero tiene la mayor importancia para cada ser humano. El Cielo aceptó a Jesús como representante de la raza humana. Con todo nuestro pecado y debilidad, no se nos desecha como carentes de valor; somos aceptos en el Amado".[40]

"La religión de Cristo eleva a un plano superior de pensamiento y acción a quien la recibe, mientras que al mismo tiempo presenta a toda la raza humana por igual como el objeto del amor de Dios, habiendo sido comprada por el sacrificio de su Hijo".[41]

"Toda bendición, sea temporal o espiritual, nos llega como la compra de su sangre".[42]

"Todos los hombres han sido comprados por este precio infinito. … Dios ha comprado la voluntad, los afectos, la mente, el alma de cada ser humano. Todos los hombres pertenecen a Dios, ya sean creyentes o incrédulos".[43]

"Jesús ha comprado para nosotros la redención. Es nuestra".[44]

"El Señor Jesús sufrió la penalidad del pecado, reconciliando el mundo con él".[45]

"Su misión consistió en exaltar la ley del Padre y hacerla honorable, y justificar sus demandas al pagar con su propia vida la penalidad por su transgresión. Fue así como hizo reconciliación entre Dios y el hombre".[46]

"Cristo vino, no confesando sus propios pecados, sino que le fue imputada la culpabilidad como sustituto del pecador. Vino, no para arrepentirse en su favor, sino en favor del pecador".[47]

"La perfección de su carácter fue puesta en favor del hombre. Cristo tomó sobre sí la maldición de la ley".[48]

"Después que Cristo hubo dado los pasos necesarios en el arrepentimiento, conversión y fe en favor de la raza humana, vino a Juan a ser bautizado por él en el Jordán".[49]

"Se proclama a sí mismo el Abogado de la familia humana pecaminosa".[50]

"Cristo había reunido la inconmensurable suma de la culpabilidad debida al pecado a fin de que fuera cancelada, y cargó sobre su alma moribunda esa inmensa responsabilidad, tomando sobre sí mismo los pecados del mundo entero".[51]

"Debía llevar la culpabilidad de la humanidad caída. Sobre el que no conoció pecado, debía ponerse la iniquidad de todos nosotros".[52]

"Cuando el mundo entero estaba bajo condenación, Cristo tomó sobre sí la culpabilidad del pecador; llevó la ira de Dios contra el transgresor, y de esa forma, sufriendo la penalidad del pecado, rescata al pecador".[53]

"Cristo fue hecho pecado en favor de la raza caída, al tomar sobre sí la condenación que descansaba sobre el pecador por su transgresión de la ley de Dios. Cristo se puso a la cabeza de la familia humana como su representante. Había tomado sobre sí los pecados del mundo. Condenó al pecado en la carne, en semejanza de carne de pecado".[54]

"Justificación es lo opuesto a condenación".[55]

"La justicia demanda que el pecado no sea meramente perdonado, sino que debe ejecutarse la pena de muerte. Dios, en la dádiva de su Hijo unigénito, cumplió esos dos requerimientos. Al morir en lugar del hombre, Cristo agotó el castigo y proporcionó el perdón".[56]

"Era la garantía para el hombre, el embajador para Dios: la garantía para el hombre al satisfacer mediante su justicia [de Cristo] las demandas de la ley de Dios en lugar del hombre, y el representante de Dios al hacer manifiesto su carácter ante una raza caída".[57]

"Cristo satisfizo las demandas de la ley en su naturaleza humana".[58]

Notas:

  1. Ellen G. White, Testimonies to Ministers, pp. 91, 94 {Testimonios para los ministros, pp. 91-92, 94}.
  2. rataremos más ampliamente este tema en el capítulo 24 del Volumen 2.
  3. E. J. Waggoner, The Glad Tidings, p. 14 {http://libros1888.com/Pdfs/galatas.pdf}.
  4. Ver declaraciones de Ellen White acerca de los resultados del pecado de Adán sobre la totalidad de la raza humana, en: Review and Herald, 24 febrero 1874; Manuscript Releases, vol. 9, p. 229; Spirit of Prophecy, vol. 4, pp. 49-50; Great Controversy, p. 180 {El conflicto de los siglos, p. 191}; Manuscript Releases, vol. 9, p. 236; Spiritual Gifts, vol. 3, p. 46; Spalding and Magan, p. 146; Youth Instructor, 1 abril 1897.
  5. Ellen G. White, Desire of Ages, p. 824 {El Deseado de todas las gentes, p. 764}.
  6. Ellen G. White, Testimonies, vol. 2, p. 200 {Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 181}.
  7. Ellen G. White, Review and Herald, 24 julio 1888.
  8. He compilado una colección de más de 160 páginas de declaraciones de Ellen White que incluyen ambos aspectos del plan de la salvación.
    Todas las referencias que siguen corresponden a Ellen White:
  9. 1888 Materials, p. 124.
  10. Signs of the Times, 19 septiembre 1895.
  11. Testimonies, vol. 8, p. 312 {Testimonios para la iglesia, vol. 8, p. 326}.
  12. Signs of the Times, 2 enero 1893.
  13. Signs of the Times, 26 noviembre 1886.
  14. Manuscript Releases, vol. 11, p. 365.
  15. Youth Instructor, 2 junio 1898.
  16. Review and Herald, 18 septiembre 1874.
  17. Home Missionary, 1 julio 1897.
  18. Selected Messages, vol. 1, pp. 106-107 {Mensajes selectos, vol. 1, p. 124}.
  19. Bible Echo, 8 enero 1894.
  20. Desire of Ages, p. 165 {El Deseado de todas las gentes, p. 137}.
  21. Review and Herald, 19 mayo 1896.
  22. Christ's Object Lessons, p. 386 {Palabras de vida del gran maestro, p. 318}.
  23. Ministry of Healing, p. 89 {El ministerio de curación, p. 59}.
  24. Review and Herald, 5 marzo 1901.
  25. Desire of Ages, p. 565 {El Deseado de todas las gentes, p. 518}.
  26. Signs of the Times, 17 diciembre 1902.
  27. Signs of the Times, 19 septiembre 1892.
  28. Signs of the Times, 5 febrero 1894.
  29. Testimonies, vol. 3, p. 422 {Testimonios para la iglesia, vol. 3, p. 463-464}.
  30. Review and Herald, 1 mayo 1900.
  31. Selected Messages, vol. 1, p. 251 {Mensajes selectos, vol. 1, p. 294, traducción revisada}.
  32. Youth Instructor, 29 julio 1895.
  33. Christ's Object Lessons, p. 190 {Palabras de vida del gran Maestro, p. 149}.
  34. Notebook Leaflets, vol. 1, p. 82.
  35. Bible Echo, 1 diciembre 1893.
  36. Review and Herald, 24 abril 1894.
  37. 1888 Materials, p. 124.
  38. Signs of the Times, 14 febrero 1900.
  39. Youth Instructor, 5 agosto 1897.
  40. Signs of the Times, 28 julio 1890.
  41. Signs of the Times, 17 agosto 1891.
  42. Review and Herald, 24 noviembre 1896.
  43. Christ's Object Lessons, p. 326 {Palabras de vida del gran maestro, p. 261-262}.
  44. Youth Instructor, 4 noviembre 1897.
  45. Manuscript Releases, vol. 11, p. 365.
  46. Signs of the Times, 25 agosto 1887.
  47. Review and Herald, 21 enero 1873.
  48. Manuscript Releases, vol. 6, p. 233.
  49. 1901 General Conference Bulletin, p. 36.
  50. Manuscript Releases, vol. 17, p. 213.
  51. Signs of the Times, 17 agosto 1891.
  52. Desire of Ages, p. 685 {El Deseado de todas las gentes, p. 636}.
  53. Review and Herald 1 septiembre 1891.
  54. Review and Herald, 6 mayo 1875.
  55. 1888 Materials, p. 899.
  56. Selected Messages, vol. 1, pp. 339-340 {Mensajes selectos, vol. 1, p. 399}.
  57. Selected Messages, vol. 1, p. 257 {Mensajes selectos, vol. 1, pp. 301-302}.
  58. Faith and Works, p. 93 {La fe y las obras, p. 97}.