Si permanecieran algunas dudas sobre la posición de los pioneros adventistas sobre el asunto de la Cristología, su reacción al "Movimiento de la Carne Santa" las disipa totalmente.
Ese movimiento nació en las iglesias de la Asociación de Indiana, entre 1898 y 1899. Instituída por el pastor-evangelista S. S. Davis, esa doctrina luego encantó al presidente de la Asociación, R. S. Donnell, y muchos otros pastores. Al final de cuentas, toda la comisión directiva de la Asociación de Indiana se volvió favorable a la "doctrina de la carne santa", como sus defensores escogieron designarla.[1]
Contrariamente a la Cristología ortodoxa adventista, esa "extraña doctrina" afirmaba que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída y que Él, por lo tanto, poseía "carne santa". Basados en esa premisa, reivindicaban ser posible la obtención de esa misma "carne santa" al seguir a Jesús en Su experiencia en el Jardín del Getsemaní. De ese modo, aquellos que seguían al Salvador podrían alcanzar un correspondiente estado físico de impecabilidad, y obtener una fe "trasladativa" semejante a la de Enoque y Elías.[2]
Enfrentados con el desarrollo de esa creencia en las iglesias de Indiana, los líderes de la Conferencia General pensaron ser prudente enviar los hermanos S. N. Haskell y A. J. Breed como delegados al encuentro campal marcado para Muncie, Indiana, del 13 al 23 de Septiembre de 1900. Al volver a Battle Creek, Haskell se vio compelido a informar no apenas a sus colegas de la Conferencia General, sino también a Ellen White. Él le envió una carta, fechada el 25 de Septiembre de 1900, para informarla de la situación.
Haskell se Comunica con Ellen White
Haskell3 conocía perfectamente bien las convicciones de Ellen White con respecto a la naturaleza humana de Jesús. Él mismo se encontraba en armonía con la enseñanza de ella. El propósito de su carta no fue probar si él o los abogados de la carne santa estaban correctos. Él simplemente creyó ser necesario mantener informada a Ellen White.[3]
He aquí como Haskell le presentó el problema a Ellen White: "Cuando nosotros declaramos que creíamos que Cristo nació de la caída humanidad, ellos nos representaban como creyendo que Cristo pecó, apesar del hecho de haber colocado nuestra posición con tal claridad, que no veíamos como alguien podría entenderla mal".[4] Como portavoz de la iglesia, Haskell no dudó en incluir a Ellen White, así como la iglesia, en su declaración.
Haskell había previamente expresado sus convicciones con mucha transparencia en varios artículos. Ya en 1896, él escribió para la revista Signs of the Times acerca del tema: "Él [Cristo] no vino a este mundo y tomó sobre Sí mismo la condición de Adán, sino que descendió más y más bajo, para encontrar al hombre donde él estaba, debilitado por el pecado, contaminado por su propia iniquidad".[5] En otro artículo él escribió: "Cristo... no Se revistió de la naturaleza de los ángeles, o aun del hombre en el estado en que fue creado, sino de nuestra naturaleza caída".[6] "De esa forma, Cristo, desde la eternidad, es el helo de ligación entre el Cielo y la raza caída".[7] "Él trajo la divinidad desde las cortes de la gloria hasta la humanidad degenerada".[8]
Ese era el posicionamiento de Haskell cuando surgió la doctrina de la carne santa. En una carta enviada a Ellen White, él aclara: "Su teología en ese particular parece ser esta: Ellos creen que Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída; por lo tanto, Él Se revistió de la humanidad como ella era en el Jardín del Edén. Entonces, la humanidad era santa y esa fue la que Jesús tomó sobre Sí. Y ahora, dicen ellos, llegó hasta nosotros el tiempo especial de volvernos santos en ese sentido. En ese caso, tendremos la 'fe de la traslación' y nunca moriremos'".[9]
Ellen G. White Responde a Haskell
Cuando Ellen White recibió la carta de Haskell, hacía poco que se instalara en Elmshaven, en California, después de haber vuelto de Australia. Tan grave consideró ella la situación, que respondió inmediatamente. Su carta fechada el 10 de Octubre de 1900, establece una firme y clara postura contra la enseñanza del movimiento de la carne santa, que ella define como "extraña doctrina", "teorías y métodos errados", y "una deplorable invención del pensamiento humano, preparada por el padre de la mentira".[10]
El contenido de la carta de Haskell no pilló a Ellen White de sorpresa. Ella ya estaba conciente de lo que había sucedido en Indiana. Como explicó más tarde, su partida para Australia fue incitada por el movimiento de la carne santa. He aquí su respuesta a Haskell:
"En Enero último, el Señor me mostró que teorías y métodos errados serían introducidos en nuestras reuniones campales, y que la historia del pasado habría de repetirse. Me sentí grandemente afligida. Fui instruída a decir que en esas demostraciones, demonios en forma humana están presentes, operando con toda la ingeniosidad que Satanás puede emplear para hacer la verdad repugnante a las personas sensibles; el enemigo está tratando de colocar asuntos para las reuniones, a fin de que las campales, quehan sido los medios de llevar el mensaje del tercer ángel ante las multitudes, pierdan su fuerza e influencia".[11]
Y añadió solemnemente: "El mensaje del tercer ángel... debe ser mantenido libre de las invenciones baratas y miserables de las teorías humanas, preparadas por el padre de la mentira y enmascaradas como la brillante serpiente usada por Satanás como medio de engañar nuestros primeros padres".[12]
Si la información de Haskell no estuviese de acuerdo con la verdad del mensaje y de las convicciones de Ellen White, ella no habría dudado en decirle eso. En ese caso, ella no apenas aprobó la posición de Haskell, sino que también lo animó a defender la verdad.
Ellen escribió nuevamente, esta vez para el matrimonio Haskell: "A través de los fieles embajadores del Señor, la verdad debe ser presentada en contornos bien delineados. Mucho de lo que hoy es llamado de verdad probante, no pasa de un disparate que lleva a la resistencia al Espíritu Santo".[13]
Una Vigorosa Protesta
Sin esperar por la reacción oficial de la Conferencia General, el Pr. S. G. Huntington publicó una vigorosa protesta en un pequeño folleto de 16 páginas, titulada La Herida del Hombre. Su objetivo era reafirmar la posición de la iglesia y explicar cómo Jesús fue capaz de vivir una vida impecable, aun en carne pecaminosa. "Por medio de implícita fe en Su Padre, Él fue fortalecido a fin de que Su naturaleza divina prevaleciese abrumadoramente sobre Su naturaleza pecaminosa y las tendencias hereditarias. Así, del berzo al Calvario, Sus días de sufrimiento y pruebas, Él vivió una vida pura, santa e inmaculada. Consecuentemente, atendió a los reclamos de la ley quebrantada, y se hizo 'el fin de la ley para justicia de todo aquel que cree'".[14]
Entonces, queriendo explicar las ventajas para aquellos que creen en Cristo y que Lo reciben como su Salvador, Huntington añade: "Así como Dios en Cristo, 4000 años después de la Creación, vivió una vida perfecta e inmaculada en carne pecaminosa, así por la fe en El, el Señor nos expurga de todas nuestras injusticias, nos comunica Su propia justicia, habita en nuestros corazones y vive el mismo tipo de vida en nuestra carne pecaminosa 6000 años después de la Creación. Entonces, podemos verdaderamente decir: "Así como Él es, así también nosotros somos en este mundo'. (1 Juan 4:17)"[15]
Waggoner Refuta la Doctrina de la Carne Santa
Enfrentando la expansión del movimiento de la carne santa, la Conferencia General creyó imperioso tomar un curso de acción. El problema estaba incluso en la agenda de la sesión de 1901. Ellen G. White fue convidada a asistir. Como destacó en su presentación, si no hubiese sido por ese movimiento y sus erradas enseñanzas, ella no habría respondido positivamente a la invitación. Estaba entonces con 73 años de edad. Había vuelto recientemente de Australia, y viajar a través de los Estados Unidos hasta Battle Creek no era poca cosa para alguien de su edad y fragil salud.
Waggoner también estaba presente en la sesión. Como un especialista en el problema, él, juntamente con Ellen White, fue solicitado a refutar esa "extraña doctrina" y confirmar la creencia oficial como reconocida por la iglesia, sobre el asunto de la naturaleza humana de Cristo. Él hizo eso en su estudio del 16 de Abril de 1901, dedicado enteramente a objetar la afirmación de que Cristo viniera en carne santa.
Él inició su presentación con una pregunta: "El Ser santo que nació de la virgen María, ¿lo hizo en carne pecaminosa? ¿Esa carne tenía las mismas malas tendencias a enfrentar que la nuestra?"[16]
Antes de presentar su réplica a la cuestión, Waggoner quizo ayudar a su auditorio a comprender el concepto subyacente y tan bien oculto en la cuestión: la doctrina católica de la inmaculada concepción. En su pensamiento, el concepto de "carne santa" era nada más nada menos que "la deificación del demonio".[17]
"En realidad, la obra demoníaca de colocar un largo abismo entre Jesús, el Salvador, y los hombres a quien viniera salvar, para que ni Uno ni los otros pudiesen transponerlo. Es eso".[18]
"¿Ustedes no perciben", desafió Waggoner, "que la idea de que la carne de Jesús no era semejante a la nuestra (a causa de saber que la nuestra es pecaminosa), necesariamente envuelve la idea de la inmaculada concepción de la virgen María? Presten atención, en El no hay pecado, pero el misterio de Dios manifiesto en la carne, la maravilla de los siglos, el asombro de los ángeles, que aun ahora desean comprender y sobre lo cual no pueden formar una idea exacta, excepto como lo enseñan para la iglesia, es la perfecta manifestación de la vida de Dios en su inmaculada pureza en la carne pecaminosa. (Congregación: ¡amén!) Oh, ¿no es sino una maravilla?"[19]
Al hacer eso. "Él [Cristo] estableció la voluntad de Dios en la carne y también el hecho de que la voluntad de Dios puede ser realizada en cualquier humana y pecaminosa carne. Pero antes de todo, esa maravilla precisa ser realizada en el hombre pecaminoso, no simplemente en la persona de Cristo, sino en Jesucristo reproducido y multiplicado en Sus millones de seguidores... Jesús nos concede la experiencia del poder de Cristo en la carne pecaminosa... para pisarla con los pies y hacerla sumisa a Su voluntad esa carne pecaminosa".[20]
Generalmente hablando, "los hombres, como para ocultar la falta de sus antepasados, y si hay un deslustre en cualquier parte de la familia, esa no aparece cuando el registro de los parientes es escrito. Jesucristo 'nació de la simiente de David, de acuerdo con la carne', y en la simiente de David estaba Manasés, que cubrió Jerusalén con sangre inocente, de un lado al otro. En ese linaje estaba Judá, el adúltero, y el hijo nacido de un incesto, y también la prostituta Raab. Todos de este linaje que fueron puestos como ancestrales de Cristo, muestran que Él no Se avergüenza de llamar hombres pecaminosos como Sus hermanos".[21]
De la lección de la victoriosa experiencia de Cristo en carne pecaminosa, Waggoner concluyó: "No importa lo que nuestra herencia pueda haber sido en naturaleza, el Espíritu de Dios tiene poder sobre la carne pecaminosa y puede invertir completamente todo eso, y hacernos participantes de la naturaleza divina, libertándonos de la corrupción que por la concupiscencia hay en el mundo; así Dios manifiesta Su poder por nuestro intermedio".[22]
Ellen White Rechaza la Doctrina de la Carne Santa
En la mañana siguiente, 17 de Abril de 1901, fue la vez de Ellen White condenar públicamente el movimiento de la carne santa. De hecho, ella no repitió los argumentos teológicos ya presentados por Waggoner. Su objetivo consistía antes en exponer las falsas conclusiones derivadas del concepto de la carne santa de Cristo.
He aquí algunos extractos del mensaje que ella preparó para ese propósito, bajo el título "El Reciente Movimiento en Indiana". "Me fue dada instrucción con respecto a la reciente experiencia de los hermanos en Indiana y la enseñanza que ellos presentan en las iglesias. Por medio de esa experiencia y enseñanza, el enemigo ha trabajado para desviar las almas".[23]
Ellen White no abordó las presuposiciones con respecto a la naturaleza de Cristo en la controversia de la carne santa. En lugar de eso, su argumento de que "la enseñanza con respecto a lo que fue denominado 'carne santa', es un error"[24], estaba basado en dos puntos esenciales. Primero, ella rechazó la reivindicación de que seres humanos pecaminosos precisan obtener santidad de carne. Ella escribió: "Todos pueden ahora mismo obtener corazones santos, mas no está correcto reivindicar en esta vida la carne santa... Aquellos que han procurado obtener por la fe la así llamada carne santa, me gustaría decirles: Ustedes no la pueden conseguir. Ningiuno de ustedes posee carne santa presentemente. Ningún ser humano sobre la Tierra tiene carne santa. Esa es una imposibilidad".[25]
"Si aquellos que hablan tan libremente sobre perfección en la carne pudiesen ver las cosas bajo la verdadera luz, retrocederían horrorizados de sus presunciosas ideas. Al mostrar la falacia de sus pretensiones con respecto a la carne santa, el Señor está buscando impedir que hombres y mujeres le den a Sus palabras un significado que conduzca a la contaminación del cuerpo, del alma y del espíritu... Y aun cuando no podamos reclamar la perfección de la carne, podemos obtener la perfección cristiana del alma. Mediante el sacrifício hecho a nuestro favor, los pecados pueden ser totalmente perdonados. Nuestra dependencia no está en lo que el hombre puede hacer, sino en lo que Dios puede hacer por el hombre a través de Cristo... Por medio de la fe en Su sangre, todos pueden ser perfectos en Cristo Jesús".[26]
"Fuy instruída a decirle a aquellos que, en Indiana, están apoyando extrañas doctrinas: Ustedes le están dando un formato errado a la preciosa e importante obra de Dios. Manténganse dentro de los limites bíblicos... Cuando los seres humanos reciban carne santa, ellos no permanecerán en la Tierra, sino que serán llevados al Cielo. Aun cuando el pecado esté siendo perdonado en esta vida, sus resultados no serán ahora plenamente removidos. Es en Su venida que Cristo 'transformará nuestro cuerpo de humillación, para ser igual al cuerpo de Su gloria' (Filip. 3:21)".[27]
Segundo, Ellen White también criticó las turbulentas y fanáticas manifestaciones de los defensores de la carne santa. "El modo como han sido realizadas las reuniones en Indiana, con ruido y confusión, no las recomienda a las mentes pensantes e inteligentes. No hay nada en esas demostraciones que convenza al mundo de que tenemos la verdad. Mero alarido y gritería no son evidencias de santificación o de la descida del Espíritu Santo. Sus exhibiciones bulliciosas crean tan solamente aversión en la mente de los no creyentes".[28]
Como vimos, las razones de Ellen White para rechazar el movimiento de la carne santa fueron de cuño teológico y práctico. Ella desaprobó su comportamiento bizarro y rechazó la doctrina de que seres humanos pueden tener carne santa aun en esta vida. Aun cuando la Sra. White no haya hecho ningún comentario acerca de su posición sobre la naturaleza de Cristo, ella condenó claramente aquellas prácticas y creencias que emanaban de la premisa de la carne santa.
Arthur White aclara, en la biografia de su abuela: "Enfrentar el fanatismo fue una de las razones porque ella dejó Australia y volvió a los Estados Unidos. La situación que ahora estaba enfrentando le fue revelada en Australia, en Enero de 1900, 'antes que dejara Cooranbong'".[29]
Condenada la Doctrina de la Carne Santa
El mensaje de Waggoner y el testimonio de Ellen White fueron atendidos. Ya al día siguiente, los dos principales líderes del movimiento, R. S. Donnell y S. S. Davis, confesaron su error delante de un auditorio de aproximadamente 300 espectadores. Los otros delegados, así como los miembros de la comisión de la Asociación de Indiana, siguieron el ejemplo de su presidente. Oficialmente, el movimiento de la carne santa había ruído. Pero, en realidad, la doctrina no desapareciera de las iglesias. Donnell y Davis continuaron creyendo y enseñando que Cristo Se revistió con la naturaleza de Adán antes de la caída. Como resultado, ellos fueron definitivamente alejados del ministerio.
En su sermón, Ellen White dio algunos consejos sobre como lidiar con ese tipo de situación: "El fanatismo, una vez iniciado y no reprimido, es tan difícil de extinguir como el fuego que toma cuenta de un edifício. Aquellos que abrazaron y mantienen ese fanatismo, harían mejor si se empeñasen en un trabajo secular, ya que por su inconsistente comportamiento están deshonrando al Señor y poniendo en peligro al pueblo".[30]
En 1903, I. J. Hankins, que sucedió a R. S. Donnell como presidente de la Asociación de Indiana, le escribió a S. S. Davis, el promotor del movimiento de la carne santa, para preguntarle de su fe. Hankins le hizo ocho preguntas, cuatro de las cuales conducían directamente a la doctrina de la encarnación.[31] No nos debemos olvidar de que su argumento teológico básico consistía en decir que "Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de la caída", tan nitidamente mostrado en la carta de Haskell a Ellen White.
La respuesta de Davis confirma que él no había cambiado sus opiniones en relación a la naturaleza humana de Cristo. No sabemos si la misma pregunta le fue hecha también a Donnell. Pero, en 1905, Donnell fue readmitido al ministerio, mientras que Davis fue excluído definitivamente. Él dejó finalmente la iglesia adventista para unirse a los bautistas, donde fue ordenado ministro.
Con excepción de Davis, parece que todos los que estaban envueltos con el movimiento de la carne santa finalmente aceptaron el testimonio de Ellen White. Aunque fue auspicioso el resultado, la actitud de oposición a esa doctrina tomada por la Conferencia General en sesión, es indicativa de la enseñanza oficial de la iglesia sobre el asunto de la naturaleza humana de Jesús.
Conclusión
El movimiento de la carne santa fue la primera tentativa de introducir en la iglesia adventista una doctrina radicalmente opuesta a su enseñanza para este tiempo. Si los pronunciamientos de Waggoner, Jones y Prescott, así como de otros, estuviesen equivocados, Ellen White los habría corregido, como lo hizo con la "extraña doctrina" de la carne santa.
Un testimonio escrito en 1907 no deja duda sobre su posición: "Durante la Conferencia General de 1901, me fue dada instrucción con relación a la experiencia de algunos hermanos en Indiana, y con respecto a las doctrinas que ellos estaban enseñando en las iglesias. Me fue mostrado que a través de esa experiencia y de las doctrinas enseñadas, el enemigo ha operado para desviar las almas".[32]
Notas y Referencias