Tocado por Nuestros Sentimientos

Capítulo 11

Las primeras reacciones al libro Cuestiones Sobre Doctrinas

Como era de esperarse, las nuevas interpretaciones de las declaraciones de Ellen White sobre la cuestión de la naturaleza humana de Cristo provocaron enérgicas reacciones. Los más francos y directos denunciaban lo que veían como errores de interpretación, mientras otros calmamente confirmaban la enseñanza de la iglesia desde su origen. Esas reacciones al libro Cuestiones Sobre Doctrina merecen nuestra más dedicada atención.

La Cristología Tradicional Auténtica--Por The Seventh-day Adventist Bible Commentary

Entre 1953 y 1957, mientras encuentros no-oficiales entre tres o cuatro adventistas y dos o tres evangélicos estaban teniendo lugar, cerca de 40 teólogos bajo el liderazgo de Francis D. Nichol estaban trabajando en The Seventh-day Adventist Bible Commentary (Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día). Desconocemos la posición individual que los diversos comentaristas tenían sobre la naturaleza humana de Cristo. Pero sabemos que las dos epístolas neotestamentarias que tratan más directamente de la Cristología, fueron designadas a teólogos que eran ardientes defensores de la posición tradicional: M. L. Andreasen (Hebreos) y A. G. Maxwell (Romanos).

Aun cuando los siete volumenes del comentario hayan sido publicados en 1957, en el mismo año del Cuestiones Sobre Doctrina, ningún trazo de la nueva teología fue en ellos encontrado. Contrariamente, muchas de las declaraciones suplementarias encontradas al final de cada volumen tienden a confirmar la posición histórica. He aquí a seguir muchos ejemplos típicos:

(Génesis 3:15): "¡El Rey de la gloria se dispuso a humillarse a Sí mismo hasta la caída humanidad! Él pondría Sus pies en las pisadas de Adán. Él tomaría la naturaleza caída del hombre y contendería con el fuerte adversario que triunfara sobre Adán".[1]

(Isaías 53:2-3): "Piense sobre la humillación de Cristo. Él tomó sobre Sí la caída y sufridora naturaleza humana, degradada y corrompida por el pecado... Él soportó todas las tentaciones con las cuales el hombre es asediado... 'El Verbo Se hizo carne y habitó entre nosotros', pues haciendo así Él podría asociarse con los pecaminosos y sufridos hijos e hijas de Adán".[2]

(Mateos 4:1-4): "El Redentor, en quien estaban unidos lo humano y lo divino, permaneció en lugar de Adán y soportó un terrible ayuno de casi seis semanas. La extensión de ese ayuno es la más fuerte evidencia de la pecaminosidad y del poder del apetito depravado sobre la familia humana".[3]

(Mateos 4:1-11): "Aquí Cristo venció en favor del pecador, cuatro mil años después de Adán haber vuelto las espaldas al resplandor de su hogar... Cristo soportó los pecados y las debilidades de la raza como existían cuando Él vino a la Tierra para socorrer al hombre. En pro de la raza, con las debilidades del hombre caído sobre Sí, Él vino para resistir a las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los cuales el hombre era asaltado... Y a fin de erguir al hombre caído, Cristo precisaba alcanzarlio donde este estaba. Él tomó la naturaleza humana, cargó sus debilidades y arrostró la degeneración de la raza. Él, que no conociera pecado, se hizo pecado por nosotros".[4]

(Lucas 22:44): "No fue una humanidad ficticia que Cristo tomó sobre Sí. Él asumió la naturaleza humana y en ella vivió... Tomó nuestras enfermedades. Él no solamente Se hizo carne, sino que fue formado en semejanza de carne pecaminosa".[5]

(Juan 1:1-3 y 14): Acerca de esos textos, son citados cinco párrafos de la carta de Ellen White a Baker. Retornaremos a esa carta más tarde porque ella es el principal documento sobre el cual los defensores de la nueva Cristología se apoyan. Fuera de esas, la siguiente declaración es citada: "Él [Cristo] tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos como la naturaleza humana es tentada. Él podría haber pecado; Él podría haber caído, pero ni por un momento había en El propensión para el mal... Es un inexplicable misterio para los mortales que Cristo pudiese ser tentado en todos los puntos, como nosotros lo somos, y sin embargo ser sin pecado... Él se humilló a Sí mismo cuando estuvo en forma humana, para que pudiese comprender la fuerza de todas las tentaciones con las cuales el hombre es asediado".[6]

(Romanos 5:12-19): "En carne humana Él fue al desierto para ser tentado por el enemigo... Él conoce las debilidades y las enfermedades de la carne. Fue tentado en todos los puntos como nosotros".[7]

(Romanos 8:1-3): "Cristo enfrentó, venció y condenó el pecado en la esfera en que había ejercido previamente su domínio y señorío. La carne, la escena de los anteriores triunfos del pecado, ahora se volvió el escenario de su derrota y expulsión".[8]

(Filipenses 2:5-8): "La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros. Ella es la cadena dorada que liga nuestras almas a Cristo y, a través de Cristo, a Dios".[9]

(Hebreos 2:14-16): "En Cristo estaban unidos lo divino y lo humano--el Creador y la criatura. La naturaleza de Dios, cuya ley había sido transgredida, y la naturaleza de Adán, el transgresor, se encontraron en Jesús--el Hijo de Dios y el Hijo del hombre".[10]

(Hebreos 4:15) "La victoria y la obediencia de Cristo es la de un ser humano real. En nuestras conclusiones, cometemos muchos errores a causa de nuestros equivocados puntos de vista sobre la naturaleza humana de nuestro Señor. Cuando le conferimos a Su humana naturaleza un poder que no es posible al hombre tener en su conflicto con Satanás, destruimos la entereza de Su humanidad".[11]

"Satanás exhibió su conocimiento de los puntos débiles del corazón humano, y aplicó su máximo poder para obtener ventaja de la debilidad de la humanidad que Cristo había asumido, para vencer sus tentaciones en pro del hombre".[12]

"No debemos colocar la obediencia de Cristo en sí misma, como algo para lo cual Él estaba especialmente dotado por Su particular naturaleza divina, porque Él permaneció delante de Dios como representante del hombre y fue tentado como substituto y señor del hombre. Si Cristo poseyese un poder especial el cual no es privilegio que el hombre tenga, Satanás habría extraído el máximo provecho de esa cuestión".[13]

A respecto de la expresión "sin pecado", Andreasen hizo el siguiente comentario: "En eso yace el inescrutable misterio de la vida perfecta de nuestro Salvador. Por primera vez la naturaleza humana fue conducida a la victoria sobre su natural tendencia para pecar, y a causa de la victoria de Cristo sobre el pecado, nosotros también podemos triunfar sobre él".[14]

Esos pocos ejemplos, entre otros,[15] tienen el mérito de confirmar la enseñanza tradicional en una obra que es generalmente observada como la expresión oficial de la doctrina de la iglesia.

El Patrimonio de Ellen G. White Publica el Libro--Mensajes Selectos

En 1958, el Patrimonio de Ellen G. White publicó dos libros conocidos como Mensajes Selectos. Esas obras contienen algunas de los más claros y significativos pasajes concernientes a la naturaleza humana asumida por Cristo. Artículos sobre la Encarnación, la naturaleza de Cristo y las tentaciones de Jesús ocupan un lugar prominente en el primer volumen.[16] Hay una declaración que no podría expresar la noción más claramente: "Al tomar sobre Sí la naturaleza del hombre en su caída condición, Cristo no participó en lo mínimo que fuese de su pecado".[17] Y nuevamente: "Cristo no hizo creer que tomó la naturaleza humana; Él verdaderamente de ella Se revistió. Cristo, en realidad, posee una naturaleza humana... Él era el hijo de María, la simiente de David de acuerdo con la descendencia humana".[18]

En el segundo volumen encontramos el texto completo del discurso de Ellen White, en ocasión del encerramiento de la sesión de la Conferencia General en 1901, donde ella condenó el movimiento de la carne santa,[19] cuya posición teológica, de acuerdo con Haskell, era que "Cristo tomó la naturaleza de Adán antes de su caída".[20] Ellen White describe la ruidosa confusión y sensualidad asociados al movimiento, y advierte sobre "teorías y métodos errados", e "infelices invenciones de teorías humanas, preparadas por el padre de la mentira".[21] La doctrina y las prácticas de ese movimiento fueron consideradas tan peligrosas para el futuro de la iglesia, que incurrieron en condenación por los delegados de la sesión de la Conferencia General de 1901, y sus promotores desligados del ministerio pastoral.

M. L. Andreasen y Sus "Cartas a las Iglesias

La primera y más vigorosa reacción contra el libro Questions on Doctrine partió de M. L. Andreasen. Eminente teólogo y profesor en diversos establecimientos de enseñanza superior en los Estados Unidos, Andreasen encerró su carrera magisterial en el Seminário Teológico de Washington, D. C. (1938-1949). Autor de numerosos artículos y muchos libros, él disfrutaba de indisputada autoridad.[22]

Ya en 1948, Andreasen claramente afirmaba su convicción sobre el asunto de la naturaleza humana de Cristo en El Libro de Hebreos.[23] El segundo capítulo es enteramente dedicado a la humanidad de Jesús.[24] Su comentario sobre esa misma epístola, en el Seventh-day Adventist Bible Commentary,[25] sigue la Cristología adventista tradicional. Su enérgica reacción puede, consecuentemente, ser entendida cuando el Questions on Doctrine promovió una interpretación de la Cristología de Ellen White, que difería radicalmente de la enseñanza tradicional de la iglesia.

Algunos alegaron que Andreasen se ofendió por no haber sido convidado a participar de las discusiones que acontecieron con Walter Martin y Donald G. Barnhouse. Andreasen gozaba, entonces, de su jubilación. Tal vez esa haya sido una de las razones de no haber sido convidado. Pero, la razón fundamental fue, probablemente, su bien conocida posición con respecto a la Persona y obra de Jesucristo.

Andreasen publicó su sistemática y vehemente crítica en Cartas a las Iglesias[26], que tuvo amplia circulación en el medio adventista. Un grupo de disidentes en Francia se aprovechó de la oportunidad para traducirlos y acusar la iglesia de apostasía, de modo similar al movimiento de Brinsmead.[27]

Él inició posicionando la cuestión fundamental: ¿Estaba Cristo 'excento de las pasiones heredadas y contaminaciones que corrompen a los descendientes naturales de Adán"?[28] Él mismo replicó citando (Hebreos 2:10 y 2:17): "Es correcto y justo para Dios hazer Cristo 'perfecto a través del sufrimiento' y "por esa razón es necesario para Cristo, en todas las cosas, hacerse semejante a Sus hermanos"[29] "Es la participación de Cristo en las aflicciones y debilidades, que Lo capacita para ser el compadecido Salvador que Él es".[30]

"Si Cristo estaba excento de las pasiones de la humanidad, Él era diferente de los otros hombres, ninguno de los cuales tuvo esa condición. Tal enseñanza es trágica y completamente opuesta a lo que los adventistas del séptimo día han enseñado y creído. Cristo vino como hombre entre hombres, no solicitando favores y ni recibiendo cualquier consideración especial. De acuerdo con los términos del pacto, Él no debería recibir cualquier ayuda de Dios que no estuviese disponible a los otros hombres. Esa sería una condición necesaria si Su demostración debiese ser de algún valor y Su obra aceptable. El menor desvío de esa ley invalidaría la experiencia, nulificando el contrato, vaciando el pacto y efectivamente destruyendo toda la esperanza del hombre".[31]

Con respecto a (Romanos 8:3), Andreasen declaró que Dios no envió a Su propio Hijo, en semejanza de carne pecaminosa, para disculpar el pecado en la carne, sino para condenarlo.[32] En apoyo a sus afirmaciones, él citó varios pasajes de Ellen White afirmando inequivocamente que "el enemigo fue vencido por Cristo en Su naturaleza humana", "apoyándose en Dios para recibimiento de poder".[33] "Si Él no fuese un participante de nuestra naturaleza, no podría haber sido tentado como el hombre lo es. Si no Le fuese posible ceder a las tentaciones, Él no podría ser nuestro ayudador".[34]

Algunas veces Andreasen hiperbolizaba el caso. Con referencia a lo que él veía como peligrosa herejía, concluyó: "Un Salvador que nunca fue tentado, nunca combatió las pasiones, que nunca ofreció 'con gran clamor y lágrimas, oraciones y súplicas al que Lo podia librar de la muerte', que aun siendo 'Hijo, aprendió la obediencia por medio de aquello que sufrió', sino que estaba 'excento' de las cosas que un verdadero salvador precisa experimentar, tal salvador es lo que esa nueva teología nos ofrece. Esa no es la especie de Salvador que yo necesito, ni el mundo. Alguien que nunca luchó con pasiones no puede tener ninguna comprensión de su poder, ni jamás experimentó el gozo de vencerlas. Si Dios le concedió favores especiales y excepciones a Cristo, en el mismo acto Él Lo descalificó para Su obra. No puede haber herejía más dañina que esa aquí discutida. Ella anula al Salvador que yo conozco y Lo substituye por una personalidad débil, no considerada por Dios como capaz de resistir y conquistar las pasiones que Él le pide a los hombres que venzan".[35]

"De hecho, está patente a todos que nadie puede afirmar creer en los Testimonios y aun creer en la nueva teología de que Cristo estaba excento de las pasiones humanas. O es una cosa u otra. La denominación es ahora convocada a decidir. Aceptar la enseñanza de Questions on Doctrine significa abandonar la fe en el Don que Dios le dio a Su pueblo".[36]

Andreasen le explicó a sus lectores como esa nueva doctrina penetró en la iglesia. Él se espantaba con lo que "es ciertamente anómalo cuando un ministro de otra denominación tiene suficiente influencia con nuestros líderes para hacerlos corregir nuestra teología, realizando un cambio en la enseñanza de la denominación sobre la más vital doctrina de la iglesia.[37]

Él no podía entender por que nunca fue publicado un relatorio sobre las reuniones. "No sabemos y no estamos suponiendo saber, justamente quien escribió Questions on Doctrine... Aun en la propia sesión de la Conferencia General del último año (1958), el asunto no fue discutido".[38] Fuera de eso, él especifica: "Esa es una nueva doctrina que jamás apareció en cualquier Declaración de Creencias de la denominación Adventista del Séptimo Día, y se encuentra en conflicto directo con nuestras precedentes afirmaciones doctrinarias. Ella no fue 'adoptada por la Conferencia General en su sesión cuadrienal, cuando autorizados delegados de todo el mundo estaban presentes', como Questions on Doctrine dice haber sido hecho para que ella sea oficializada. Ver página 9. Ella, por lo tanto, no es una doctrina aprobada o aceptada.[39]

En una de sus últimas cartas, Andreasen volvió al problema de las pasiones hereditarias. Él continuó a refutar las declaraciones encontradas en la pág. 383 de Questions on Doctrine, de que Cristo "estaba excento de pasiones heredadas y contaminaciones que corrompen los descendientes naturales de Adán.[40] En primer lugar, escribió él, "esa no es una cita del Espíritu de Profecía".[41] También pasión y contaminación "son dos conceptos enteramente diferentes", y no deberían ser puestos juntos como están en Questions on Doctrine. "Pasión puede generalmente ser equiparada a la tentación, y eso no es pecado. Un pensamiento impuro puede ocurrir espontáneamente aun en una ocasión sagrada, pero él no contamina; no es pecado a menos que sea tolerado y nutrido. Un deseo profano puede repentinamente entrar en la mente bajo instigación de Satanás, pero él no es pecado si no es acariciado... La ley de la hereditariedad se aplica a las pasiones y no a las contaminaciones. Si pasión es hereditaria, entonces Cristo se habría contaminado cuando vino a este mundo, y no podría ser llamado de "Ser santo".(Lucas 1:35) Aun los hijos de un padre no creyente son llamados santos--una declaración que debería servir de conforto a las esposas de tales hombres.(1 Coríntios 7:14). Como adventistas, por lo tanto, no creemos en el pecado original".[42]

Finalmente, en los dos pasajes citados en los Testimonios,[43] "como probando que Cristo estaba excento de pasiones heredadas", "ambas declaraciones mencionan pasiones, pero ninguna contaminaciones. La palabra excento no es encontrada".[44] Entonces Andreasen levantó la cuestión: "¿La declaración de la Sra. White de que Cristo no tuvo o poseyó pasiones significaría que Él estaba excento de ellas? No, pues no tener pasiones no es equivalente a estar excento de ellas. Esos son dos conceptos enteramente diferentes... La Sra. White no dice que Cristo estaba excento de las pasiones. Dice si que Él no tenía pasiones, no poseía pasiones y no que Él era inmune a ellas... Quedo aun intrigado sobre cómo puede alguien hacer con que la Sra. White diga que Jesús era excento, cuando ella de hecho declara justamente lo contrario y no hace uso de la palabra excento".[45]

Después de citar copiosamente Ellen White, Andreasen pregunta: "En vista de esas y muchas otras declaraciones, ¿cómo puede alguien decir que Él era excento? Lejos de estar excento o reluctantemente sometido a esas condiciones, Él las aceptó. Por dos veces eso es dicho en las citas aquí hechas. Él aceptó los resultados de la operación de la gran ley de la hereditariedad, y con 'tal hereditariedad Él vino a compartir de nuestras tristezas y tentaciones'".[46]

"La opción del adventista devoto está, por lo tanto, entre Questions on Doctrine y El Deseado de Todas las Gentes, entre la falsedad y la verdad... La gran ley de la hereditariedad fue decretada por Dios para hacer la salvación posible, y es una de las leyes elementales que nunca fue abrogada. Anúlese esa ley y no tendremos un Salvador que pueda servir de ayuda o ejemplo para nosotros. Graciosamente Jesús aceptó esa ley y así hizo posible la salvación. Enseñar que Cristo estaba excento de esa ley niega el cristianismo y hace la Encarnación un juguete piadoso. Que Dios pueda librar a los adventistas del séptimo día de tales enseñanzas y enseñadores".[47]

La protesta de Andreasen no quedó sin efecto. Un coro de voces se irguió casi que en todos los lugares contra el libro Questions on Doctrine. No apenas a causa de su enseñanza sobre la naturaleza humana de Cristo, sino también por su falta de convergencia con otros puntos doctrinales. Es bueno mencionar que varias propuestas pidiendo una revisión del libro fueron enviadas a la mesa de la Conferencia General.

Propuestas Para Revisión del Libro Questions on Doctrine

En una carta dirigida a la mesa de la Conferencia General, redactada con el objetivo de apoyar la reacción de Andreasen, A. L. Hudson acusó a los autores de Questions on Doctrine de falta de honestidad intelectual, a causa de la manera con que el editor de Ministry presentó las citas de Ellen White en el número de Septiembre de 1956, reproducidas en el apéndice B de Questions on Doctrine.

Por un lado, observó Hudson, muchos pasajes importantes tratando de la caída naturaleza humana asumida por Jesús no fueron citadas;[48] por otro, muchos no fueron citados en su integralidad. Por ejemplo, Hudson menciona una cita extraída de la Review and Herald del 28 de Julio de 1874, en la cual la parte esencial había sido omitida, una porción especificando que "Cristo tomó sobre Sí los pecados y las debilidades de la raza así como existían cuando Él vino a la Tierra para ayudar al hombre. En favor de la raza, con la debilidad del hombre caído sobre Sí, Él enfrentó las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los cuales el hombre es asaltado".[49]

Hudson, consecuentemente, propuso que los delegados a la sesión de la Conferencia General de 1958 autorizasen la revisión de Questions on Doctrine.[50] Sin embargo, como Andreasen observó, el asunto ni siquiera fue tocado.

Al mismo tiempo, un grupo de miembros de la iglesia de Loma Linda, Califórnia, formó una comisión encargada de revisar ese libro. Su relatorio presentado a la mesa de la Conferencia General, alega que el libro deturpa "ciertos dogmas fundamentales y compromete otros principios de nuestra fe".[51] "Es evidente que determinadas declaraciones y enseñanzas del libro nunca serán aceptadas por un considerable número de miembros de nuestra iglesia. De hecho, estamos convencidos de que, desde el tiempo de la controversia panteística de J. H. Kellogg, más de medio siglo atrás, no surgió tal inquietud, disensión y desunión entre nuestro pueblo como aquellas oriundas de la publicación de ese libro".[52]

A despecho de las citas de Ellen White publicadas por los Depositarios White, y a pesar de las numerosas críticas contra la enseñanza contenida en El Ministerio y Question on Doctrine, los postulados de la nueva teología tuvieron aceptación creciente por parte de algunos teólogos, profesores y pastores de iglesia.

Una Votación Aclaradora

En 1962, Robert Lee Hancock emprendió un estudio sobre la enseñanza de la iglesia concerniente a la naturaleza humana de Cristo. En verdad, el propósito de su trabajo era determinar cual posición era más popular, "si aquella en que Cristo tomó la naturaleza de Adán como originalmente creado, o si Él tenía la carne 'pecaminosa' con las inherentes debilidades que cada hijo hereda naturalmente de sus padres".[53]

He aquí a seguir las conclusiones a que llegó Hancock: Primera, "desde sus primeros días, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha enseñado que cuando Dios participó de la humanidad, Él tomó no la perfecta e inmaculada naturaleza del hombre antes de la caída, sino la caída, pecaminosa, transgresora y degenerada naturaleza del hombre como ella se encontraba cuando Él vino a la Tierra para ayudar al hombre".

Segunda, "que durante los quince años que mediaron entre 1940 y 1955, las palabras 'pecaminosa' y 'caída', con referencia a la naturaleza humana de Cristo, fueron muy o completamente eliminadas de los materiales denominacionales publicados". Tercera, "que desde 1952, frases tales como 'naturaleza humana impecable', 'naturaleza de Adán antes de la caída', y 'naturaleza humana inmaculada' han tomado el lugar de la terminología inicial".[54]

El resultado final de ese estudio llevó a Hancock a concluir: "Los descubrimientos de ese estudio garantizan la conclusión de que lo que los adventistas del séptimo día enseñan con respecto a la naturaleza humana de Cristo cambió, y que esos cambios envuelven conceptos no meramente semánticos".[55]

De hecho, durante 1970 muchas publicaciones sirvieron para popularizar esos nuevos dogmas. Ellos fueron más prontamente aceptados dentro de la iglesia porque eran proclamados como representando la posición oficial de la Conferencia General.

Publicación del Volumen 7-A del The Seventh-day Adventist Bible Commentary.-

El volumen 7-A del The Seventh-day Adventist Bible Commentary es una compilación de todas las citas de Ellen White anteriormente publicadas al final de cada uno de los siete volúmenes de la serie. Como ya puede ser notado, esos comentarios incluyen algunas de sus más vigorosas declaraciones a favor de la caída naturaleza humana asumida por Cristo.[56]

La nueva teología fue presentada en ese volumen en tres apéndices, los cuales fueron retirados del Question on Doctrine. El apéndice B, en particular, muestra una visión radicalmente nada tradicional sobre la naturaleza humana de Cristo. Los subtítulos añadidos por el editor tienden a contradecir algunas de las declaraciones de Ellen White que aparecen en el volumen. Por un lado, Ellen White es citada como diciendo que "Él [Cristo] tomó sobre Sí mismo la caída y sufridora naturaleza humana, degradada y maculada por el pecado"[57] "la naturaleza de Adán, el transgresor"[58], lo que equivale a decir, la naturaleza de Adán después de la caída. Por otro lado, un subtítulo indica que Cristo "tomó la impecable naturaleza humana"[59], o, la naturaleza de Adán antes de la caída, que es algo que la Sra. White nunca escribió.

El problema no escapó a la observación de algunos miembros de la Comisión de Investigación Bíblica de la Conferencia General, que reaccionaron recomendando una seria revisión del apéndice B.[60]

Roy Allan Anderson, El Dios-Hombre, Su Naturaleza y Obra

En el mismo año (1970), Roy Allan Anderson publicó el libro The God-Man, His Nature and Work.[61] El título de la primera página dice "Una Presentación Escriturística en el Área de la Cristología".[62] Anderson era, en ese tiempo, editor de Ministry, una revista para pastores adventistas. Él tomó parte activa en las reuniones con los evangélicos y fue uno de los autores del libro Questions on Doctrine.

En el prólogo de su libro, Anderson enfatizó que la obra era necesaria para edificar sobre "la Inabalable Roca del Dios Hombre", sobre la cual "el cristiano precisa asentar su vida en Dios"[63] "Para mejor comprender lo que Cristo hizo, tenemos necesidad de una clara definición de quien Él es."[64] El libro explica el plan de la salvación como un todo y muestra con simplicidad cómo él se realiza en Jesucristo.

Hasta donde la Cristología se encuentra envuelta, el libro no contiene ningún material controvertido en el trato con el delicado problema de la naturaleza humana de Cristo. "Al venir al mundo", declara Anderson, "Cristo se hizo lo que nosotros somos, para hacernos lo que Él es. Irineo se expresa bellamente cuando dice: 'Él Se hizo lo que nosotros somos, para que pudiese hacernos como Él mismo es'".[65]

En el capítulo "La Encarnación--la Suprema Revelación de Dios"[66], Anderson afirma: "La humanidad de Cristo y Su deidad son las dos verdades gemelas. Precisamos guardarnos de hacer Jesucristo meramente un hombre divino, o pensar en El como un Dios humano. Él no es ninguno de los dos. Él fue, y es, Dios-Hombre. En Jesucristo está la absoluta humanidad y la absoluta divinidad".[67] Por Su encarnación, "Él no Se despojó de Su divina naturaleza, sino que aceptó la naturaleza humana... Él Se impuso las limitaciones y restricciones de nuestra naturaleza humana. Y nada de lo que es humano quedó alienado de El".[68]

En seguida, Anderson exploró la cuestión sobre lo que distinguía la naturaleza humana de Cristo de nuestra naturaleza. "Él 'se vació' y 'tomó sobre Sí la forma de siervo'. Él la tomó; esa no Le fue transmitida, como acontece en nuestra naturaleza. Cuando nacemos, nadie nos consultó sobre nuestra venida al mundo. Fuera de eso, nuestros progenitores nos legaron la única naturaleza que poseían, la cual es caída y pecaminosa. Heredamos de todas las generaciones pasadas tendencias para pecar. Verdaderamente, fuimos "formados en iniquidad". Pero desde Su primera inspiración, nuestro Señor era impecable. Él estaba en la semejanza de carne pecaminosa, pero Él fue impecable en Su naturalaleza y vida.[69]

Descubrimos aquí un concepto básico de la nueva Cristología. Por un lado Anderson afirma "la absoluta humanidad" de Cristo, mientras que por otro él rechaza la verdadera esencia de la naturaleza humana en su estado caído, subserviente al poder del pecado. El hecho de que el Señor "sea sin pecado..." en Su vida, nadie lo disputa. Pero, ¿cómo armonizar eso con la declaración de Pablo de que Él era 'en semejanza de carne pecaminosa'"?

Anderson fue aparentemente reluctante en polemizar en un libro hecho propositalmente para el público en general.[70] Tal no es el caso de la monumental obra de LeRoy E. Froom" Movement of Destiny. Publicada en el mismo año del volumen 7-A de The Seventh-day Adventist Bible Commentary, y del libro de Anderson The God-Man, His Nature and Work, la obra de Froom fue instrumental en alimentar los principios de la nueva teología, y merece una atención muy especial.

LeRoy Edwin Froom Aprueba la Nueva Teología

Hasta que LeRoy Edwin Froom publicase el Movement of Destiny, en 1970, él consiguió un indisputable reconocimiento como investigador, erudito e historiador. Su colección de cuatro volúmenes titulada The Prophetic Faith of Our Fathers (La Fe Profética de Nuestros Padres), y los dos volúmenes de la Conditionalist Faith of Our Fathers (La Fe Condicionalista de Nuestros Padres), contribuyeron grandemente para su reputación.[71] No sorprende que su Movement of Destiny haya recibido endoso oficial.

El proyecto tuvo aprobación en los más altos niveles de la iglesia. El propio Froom declaró que "sesenta de los más competentes eruditos denominacionales, de una docena de especialidades", aprobaron los contenidos.[72]

En Movement of Destiny, Froom presenta las principales doctrinas adventistas en el marco de su desarrollo histórico. Queda evidente que el tópico sobre persona y obra de Cristo era muy caro a su corazón. Además, él deseaba restablecer la verdad sobre la naturaleza humana de Cristo, la cual, de acuerdo con él, una "minoría" había falsamente presentado como la posición adventista. "Como resultado", sustentó Froom, "los adventistas fueron tremendamente censurados por los teólogos no pertenecientes a nuestra fe, por tolerar esa errada posición de la minoría".[73]

El principal objetivo de Froom era "cambiar la debilitada imagen del adventismo".[74] Primeramente, por medio de discusiones con representantes evangélicos; después, a través de la publicación de Question on Doctrine.[75] Froom concluyó que "por sobre todo, las comprensibles declaraciones de Questions on Doctrine sobre la preexistencia y la completa deidad de Cristo, Su impecable naturaleza y vida durante la Encarnación, y el transcendente acto expiatorio consumado en la cruz, son factores determinantes. Muchos eruditos no adventistas nos dijeron francamente que esos factores hicieron con que fuésemos reconocidos como verdaderos creyentes cristianos".[76]

En la fuerza de expresiones típicas tomadas de las declaraciones de Ellen White, Froom consideraba que él estaba en posición de hacer una "estupenda presentación de la deidad y de la humanidad de Cristo".[77] La demostración fue realizada en 10 puntos, incluyendo los siguientes y tendenciosos subtítulos: Cristo "tomó la impecable naturaleza de Adán antes de la caída"; 'asumió 'los riesgos' de la 'naturaleza humana'; fue "tentado en todos los puntos o princípios"; "llevó los pecados imputados y la culpa del mundo"; "sin las 'pasiones' de la naturaleza caída".[78]

Como una materia de hecho, Froom estaba apenas repitiendo los conceptos contenidos en Ministry de Septiembre de 1956, y en el libro Questions on Doctrine. Pero su meta consistía principalmente en colocarlos en su marco histórico[79] recordando las circunstancias que le permitieron corregir lo que él consideraba como la "errada" imagen del adventismo. El libro era bastante polémico. Sobre la divulgación de Movement of Destiny, uno de los críticos de Froom escribió: "El lector precisa siempre estar alerta cuando esté estudiando Froom, preguntándose si él está presentando una explicación completa o si importantes aspectos fueron negligenciados o desfigurados".[80]

Esa es una evaluación grave, pero verdadera con respecto al modo como Froom trató la historia de la doctrina de la Encarnación. Para demostrar que Jesús asumió una naturaleza impecable semejante a la de Adán antes de la caída, él a propósito omitió todo lo que contrariaba su tesis. Algunas veces referencias fueron presentadas fuera de su contexto o bajo títulos que distorcionaban el significado de las declaraciones hechas por el autor.

No disponemos de espacio para examinar todos los problemas contenidos en Movement of Destiny. Unos pocos detalles bastarán. Primeramente, ¿por qué Froom sistemáticamente ignora las declaraciones claramente a favor del punto de vista de Cristo habiendo asumido la pecaminosa naturaleza humana? La misión del historiador es reportar los hechos tan objetivamente como sea posible. ¿Por qué, entonces, él descartó todas las inequívocas declaraciones de Ellen White sobre la "naturaleza pecaminosa"?

Otras omisiones por parte del historiador son justamente tan inexplicables, que requieren una vuelta a los orígenes del desarrollo de una doctrina crucial como la justificación por la fe, en el contexto de los pioneros que la proclamaron. Froom casi no hizo mención de A. T. Jones, que fue el principal exponente de esa doctrina, excepto para recordar que Jones finalmente apostató. El movimiento de la "carne santa" fue pasado por alto, en completo silencio--con una buena razón, naturalmente, pues sus defensores enseñaban que Cristo poseía carne santa, y eso los llevó a cometer extravagancias que atra-yeron condenación por parte de Ellen White y de los delegados de la sesión de la Conferencia General de 1901.

De todos aquellos que escribieron sobre la persona y la obra de Jesús en el pasado, Prescott fue el único que, de acuerdo con Froom, hizo una contribución apreciable.[81] Su libro, The Doctrine of Christ, publicado en 1920, fue, según Froom, el primero a colocar "la centralidad de Cristo en toda Su 'plenitud' como la esencia del evangelio, y la justicia por la fe en El como la única esperanza del hombre".[82] Froom consideraba el libro tan importante, que resumió sus principales capítulos.[83]

Aun cuando Prescott haya dedicado tres lecciones a la doctrina de la Encarnación, Froom no mencionó una sola palabra con respecto a la enseñanza de Prescott sobre la naturaleza humana de Cristo, porque estaban en oposición a su tesis. Por otro lado, Froom guardó silencio sobre el sermón de Prescott, El Verbo Se Hizo Carne, proferido en Australia y ampliamente divulgado en los periódicos oficiales de la iglesia, aun cuando Ellen White haya entusiasticamente aprobado sus explicaciones.[84]

Cuando, en diversos puntos, Froom no podía más ignorar ciertas declaraciones de Waggoner y Ellen White que se oponían a su tesis, él las interpretó "vicariamente"[85] Froom introdujo en el original el término "vicariamente", como si él procediese de la propia pluma de Waggoner. [Énfasis añadido]. Habiendo citado la expresión "Él Se hizo pecado", de (2 Coríntios 5:21) Waggoner concluyó: "Impecable, pero no apenas contado como un transgresor, sino realmente tomando sobre Sí mismo la naturaleza pecaminosa".[86] Froom repitió la declaración, escribiendo: "Más que eso, Él realmente 'Se hizo' -- vicariamente-pecado por nosotros, para que 'pudiésemos ser hechos justicia de Dios en El'. (2 Cor. 5:21)."[87]

A despecho de sus muchas fallas, ese libro ejerció considerable influencia. Froom disfrutaba de elevada reputación de autoridad entre ciertos líderes de la iglesia, muchos de los cuales no comprendian la enseñanza tradicional de la iglesia.[88] De cualquier modo, Movement of Destiny produjo un despertamiento, y una nueva rodada de reacciones por parte de muchas organizaciones oficiales de la iglesia, así como de individuos cuya competencia era incuestionable.

Notas y Referencias

  1. The Seventh-day Adventist Bible Commentary , Comentarios de Ellen G. White, vol. 1, pág. 1085 (Review and Herald, 24 de Febrero de 1874).
  2. Idem, vol. 4, pág. 1147 (El Instructor de la Juventude, 20 de Diciembre de 1900).
  3. Idem, vol. 5, pág. 1079 (Review and Herald, 4 de Agosto de 1974).
  4. Idem, pág. 1081 (Review and Herald, 28 de Julio de 1874).
  5. Idem, pág. 1124 (Ellen G. White, Carta 106 de 1896).
  6. Idem, pág. 1128 (Ellen G. White, Carta 8 de 1895).
  7. Idem, vol. 6, pág. 1074 (Ellen G. White, manuscrito 76 de1903).
  8. Idem, pág. 562 (el comentario es de A. G. Maxwell y no de Ellen G. White).
  9. Idem, vol. 7, pág. 904 (Ellen G. White, manuscrito 67 de 1898).
  10. Idem, pág. 926 (Ellen G. White, manuscrito 141 de 1901).
  11. Idem, pág. 929 (Ellen G. White, manuscrito 1 de 1892).
  12. Idem, pág. 930 (Review and Herald, 1 de Abril de 1875).
  13. Idem, pág. 930 (Ellen G. White, manuscrito 1 de 1892).
  14. Idem, pág. 426.
  15. Bruno W. Steinweg refirió las mismas citas en su documento de 1986, titulado La Doctrina de la Naturaleza Humana de Cristo Entre los Adventistas, desde 1950, págs. 5 a 7.
  16. E. G. White, Mensajes Selectos, vol. 1, págs. 285-339. Ver nuestro capítulo 2, El Testimonio de los Primeros Adventistas.
  17. Idem, pág. 256.
  18. Idem, pág. 247.
  19. Idem, volumen 2, págs. 31-39. Ver nuestro capítulo 7 El Movimiento de la Carne Santa.
  20. S. N. Haskell, carta a Ellen G. White, Septiembre de 1900. Citado por William H. Grotheer, An Interpretative History of the Doctrine of the Incarnation, pág. 50.
  21. Ellen G. White, carta 132 de 1900 (Mensajes Selectos, vol. 2, pág. 37).
  22. Ver Seventh-day Adventist Encyclopaedia, pág. 43. Entre los libros de M. L. Andreasen , mencionaríamos en particular El Ritual del Santuario, El Libro de Hebreos; La Fe Por la Cual Yo Vivo; Lo Que Puede el Hombre Creer; Santos y Pecadores.
  23. Milian L. Andreasen, El Libro de Hebreos (Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1948).
  24. Idem, págs. 79-109.
  25. The Seventh-day Adventist Bible Commentary, vol. 7, págs. 387-494.
  26. M. L. Andreasen, Cartas a las Iglesias (Conway, Mo.: Gems of Truth, n.d.).
  27. _______, Lettres aux Eglises (Cartas a las Iglesias) (Roiffieux, Ardeche, France: Association Culturelle Laique Adventiste, n.d.)
  28. _______, Letters to the Churches (Cartas a las Iglesias), pág. 4.
  29. Idem, págs. 1-3.
  30. Idem, págs. 3-4.
  31. Ibidem.
  32. Idem, pág. 4.
  33. Idem, pág. 5. Ellen G. White, en El Instrutor de la Juventud, 25 de Abril de 1901.
  34. Andreasen, Letters to the Churches (Cartas a las Iglesias), pág. 5. White, Review and Herald, 18 de Febrero de 1890.
  35. Andreasen, Letters to the Churches (Cartas a las Iglesias), págs. 5-6.
  36. Ibidem.
  37. Idem, pág. 8.
  38. Idem, pág. 13.
  39. Idem, pág. 53.
  40. Ibidem.
  41. Ibidem.
  42. Idem, pág. 56.
  43. E. G. White, Testimonies for the Church, vol. 2, págs. 202, 509.
  44. Andreasen, Letters to the Churches, págs. 53-54.
  45. Idem, pág. 54.
  46. Idem, pág. 55.
  47. Idem, págs. 55-56.
  48. A. L. Hudson se refiere al manuscrito 21 de 1895, de autoría de E. G. White; a la Carta 121 de 1897, y al manuscrito 1 de 1892.
  49. E. G. White, Mensajes Selectos, vol. 1, págs. 267-268.
  50. Esa carta de A . L. Hudson es mencionada por Steinweg, págs. 7-8.
  51. Detalles apuntados por William H. Grotheer.
  52. Idem, pág. 81.
  53. Robert Lee Hancock, La Humanidad de Cristo (monografía presentada al Departamento de Historia de la Iglesia, Andrews University, Julio de 1962). Ver Grotheer, págs. 81-82.
  54. Hancock, págs. 26-27. Ver Grotheer, pág. 82.
  55. Hancock, pág. 27.
  56. Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1970.
  57. The Seventh-day Adventist Bible Commentary, vol. 7-A, pág. 157 (Youth's Instructor, 20 de Diciembre de 1900).
  58. Idem, pág. 370 (Ellen G. White, manuscrito 141 de 1901).
  59. Idem, pág. 446, subtítulo III.
  60. Ver nuestro capítulo 12.
  61. Roy Allan Anderson, The God-Man, His Nature and Work (Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1970).
  62. Idem, pág. 3.
  63. Idem, pág. 10.
  64. Idem, pág. 14.
  65. Idem, pág. 35.
  66. Idem, págs. 32-48.
  67. Idem, pág. 40.
  68. Idem, pág. 53.
  69. Ibidem.
  70. El libro The God-Man, His Nature and Work, de Roy Allan Anderson, tuvo origen en una serie de sus reuniones públicas.
  71. Ver The Seventh-day Adventist Encyclopedia, pág. 484.
  72. LeRoy Edwin Froom para William H. Grotheer, 17 de Abril de 1971. Ver Grotheer, pág. 83.
  73. Froom, Movement of Destiny, pág. 428. (itálicos suplidos).
  74. Idem, págs. 465-475.
  75. Idem, págs. 476-492.
  76. Idem, pág. 492 (itálicos suplidos).
  77. Idem, pág. 495.
  78. Idem, págs. 495-499.
  79. Idem, págs. 485-486.
  80. Ingemar Linden, Apologetics as History (Apologética Como Historia), Espectrum, Otoño de 1971.
  81. Froom, pág. 380.
  82. Idem, págs. 380-381.
  83. Ver nuestro capítulo 6, dedicado a la Cristología de Prescott.
  84. Ibidem.
  85. Ellet J. Waggoner, Christ and His Righeousness, págs. 28-29.
  86. Ibidem.
  87. Froom, pág. 197.
  88. Fue mi privilegio remontar al origen de la historia de la Cristología adventista, dentro de la Conferecia IV de los Depositarios de E. G. White, en Washington, en Enero de 1987. Es óbvio que muchos en la distinguida audiencia no estaban conscientes de la enseñanza de los pioneros. Uno de ellos destacó, al final de la presentación: "Si eso es así, precisamos cambiar nuestra posición sobre el asunto".