Alza tus Ojos

20 de julio

Tu palabra es una lámpara

Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Isaías 2:3.

El Antiguo Testamento era el libro de texto de Israel. Cuando el intérprete de la ley vino a Cristo con la pregunta: "Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?" -considere esta pregunta puesto que la respuesta es para todo el que formule una pregunta similar-, el Salvador dijo: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? El respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo". Lucas 10:25-28...

Si no hubiera otro pasaje en la Biblia, éste tiene suficiente luz, conocimiento y seguridad para cada alma. El intérprete de la ley había contestado su propia pregunta, pero deseando justificarse dijo a Jesús: "¿Quién es mi prójimo?". Vers. 29. Entonces, por medio de la parábola del buen samaritano, Cristo mostró quién es nuestro prójimo, y nos dio un ejemplo del amor que deberíamos manifestar hacia los que sufren y están necesitados. El sacerdote y el levita, cuyo deber era ministrar en favor de las necesidades del extranjero, pasaron de largo.

Al final de la narración, Cristo pregunta al intérprete de la ley: "¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo". Vers. 36, 37.

En la Palabra de Dios... hay lecciones prácticas. Esa Palabra enseña principios vivos, santos, que impulsaron a los hombres a hacer a otros lo que ellos querían que los otros hicieran con ellos; principios que han de introducir en su vida diaria aquí y que han de llevar con ellos a la escuela superior... El altar y el arado son experiencias por las que deben pasar todos los que aspiran a la vida eterna. Conocemos, en suma, demasiado poco de la grandiosidad del amor y la compasión de Dios. Exijan los estudiantes el máximo rendimiento de las facultades de sus mentes para poder comprender capítulos tales como (Isaías 45), a los cuales se deben introducir en nuestras escuelas como valiosos motivos de estudio. Esto será mejor que los romances o las fábulas. ¿Por qué nuestros colegios han dependido tanto de libros que relatan tan poco acerca de la ciudad que declaramos estar buscando, cuyo Constructor y Hacedor es Dios?... El cielo es nuestro hogar. Nuestra ciudadanía está en lo alto, y nuestras vidas no deben dedicarse a un mundo que pronto será destruido. Necesitamos la Palabra de Dios revelada en caracteres vivos. ¡Qué lenguaje puro, excelente, se encuentra en la Palabra de Dios ¡Qué principios elevadores, ennoblecedores!--Manuscrito 96, del 20 de julio de 1899, "La Biblia, nuestro libro de texto".*