Acción de gracias por lo que se ha logrado en el pasado
Damos gracias a Dios que nuestras escuelas sabáticas han contribuído bastante para fomentar muchas empresas valiosas. Los niños y jóvenes han dado sus centavos, los que, cual pequeños arroyuelos, han sido afluentes de un río de beneficencia. A los niños se los debe educar de tal manera que puedan realizar hechos desinteresados que el cielo se regocija en contemplar. Mientras el rocío de la juventud está sobre ellos, se les debe enseñar a los niños cómo servir a Cristo. Debe enseñárseles a ser abnegados.--Testimonies on Sabbath-School Work, 113.
Regularidad y sistema en las ofrendas
Este asunto de dar ofrendas no está abandonado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas con respecto a él. El ha especificado que los diezmos y las ofrendas son la medida de nuestra obligación. Y desea que demos en forma regular y sistemática. Pablo escribió a la iglesia de Corinto: "Cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por bondad de Dios pudiere." Cada uno examine regularmente sus entradas, todas las cuales son bendiciones recibidas de Dios, y aparte el diezmo como un fondo separado, destinándolo en forma sagrada al Señor. Este fondo en ningún caso debe ser dedicado a otro uso; ha de ser dedicado solamente a sostener el ministerio del Evangelio. Después que se ha puesto aparte el diezmo, adjudíquense los dones y ofrendas "que por la bondad de Dios" pudiereis.--The Review and Herald, 9 de mayo de 1893.
El dar sistemáticamente cada semana
Las ofrendas de los niñitos pueden ser aceptables y agradables a Dios. De acuerdo con el espíritu que impulsa las ofrendas será el valor de las mismas. Los pobres, al seguir la regla del apóstol, y apartar una pequeña suma cada semana, ayudan a llenar la tesorería, y sus dones son completamente aceptables para Dios; porque ellos hacen sacrificios tan grandes y aún mayores que sus hermanos más ricos. El plan de la benevolencia sistemática revelará ser una salvaguardia para toda familia contra la tentación de invertir los medios en cosas innecesarias, y especialmente demostrará ser una bendición para los ricos guardándolos de condescender con su anhelo de extravagancia.
Todo miembro de una familia que práctica el plan plenamente, recuerda a la misma cada semana la exigencia de Dios, y a medida que se niegue a sí mismo en alguna cosa superflua, a fin de tener recursos para poner en la tesorería, permite que sean impresas en su corazón algunas valiosas lecciones de abnegación, para gloria de Dios. Una vez por semana, toda persona es inducida a considerar su conducta de la semana anterior: la entrada que podría haber tenido si hubiera sido económico, y los medios de que no dispone a causa de su complacencia. Su conciencia es llamada a cuentas, por así decirlo, delante de Dios, y ora es elogiada, ora acusada. Aprende que si conserva la paz de la mente y el favor de Dios, debe comer, beber y vestirse para su gloria.--Testimonies for the Church 3:412.
Una señal de honor
Dios, en sus planes sabios, hizo depender el progreso de su causa de los esfuerzos personales de su pueblo y de sus ofrendas voluntarias. Aceptando la cooperación del hombre en el gran plan de redención, le confirió señalada honra. El ministro no puede predicar a menos que se lo envíe. La obra de dispensar luz no incumbe sólo a los ministros. Cada persona, al llegar a ser miembro de la iglesia, se compromete a ser representante de Cristo viviendo la verdad que profesa. Los que siguen a Cristo deben llevar adelante la obra que él les dejó cuando ascendió al cielo.--Testimonios Selectos 3:333.
La providencia de Dios se anticipa a nuestra liberalidad
Tanto las pequeñas como las mayores corrientes de beneficencia deben mantenerse siempre fluentes. La providencia de Dios se anticipa mucho a nosotros, avanzando mucho más rápidamente que nuestra liberalidad. El camino del progreso y de la edificación de la causa de Dios, se halla bloqueado por el egoísmo, el orgullo, la codicia, la extravagancia y el amor a la ostentación. Descansa sobre toda la iglesia la solemne responsabilidad de levantar todo ramo de la obra. Si sus miembros siguen a Cristo, rehusarán complacer su inclinación a la ostentación, el amor al vestido, el amor a las casas elegantes y a los muebles costosos. Debe haber entre los adventistas mucho mayor humildad y una distinción mucho mayor del mundo, o de otra manera Dios no nos aceptará, cualquiera fuere nuestra posición o el carácter de la obra en la cual estemos empeñados. La economía y la abnegación proporcionarán a muchas personas que se hallan en circunstancias moderadas medios para la benevolencia. Es el deber de todos aprender de Cristo, y andar humildemente por el camino de la propia abnegación que recorriera la Majestad del cielo. Toda la vida cristiana debe ser una vida de abnegación, a fin de que, cuando se hagan los llamados de ayuda, estemos listos a responder.
Mientras Satanás trabaje con energía incansable para destruir las almas, mientras haya un llamamiento para conseguir obreros en alguna parte del gran campo de la mies, habrá también un llamado para el sostén de la obra de Dios en alguno de sus muchos ramos. Aliviamos una necesidad tan sólo para preparar el camino a fin de aliviar otras del mismo carácter. La abnegación requerida para obtener medios para invertir en aquello que Dios considera del mayor valor, desarrollará hábitos y un carácter que nos otorgarán las palabras de aprobación: "Bien hecho," y nos habilitará para vivir para siempre en la presencia de Aquel que se hizo pobre por nuestra causa, a fin de que nosotros, por su pobreza, pudiéramos heredar las riquezas eternas.--Testimonies for the Church 7:296, 297.
Cuando nos cansemos de dar
Bien, dice alguien, se nos sigue pidiendo que demos a la causa. Estoy cansado de dar. ¿Estás tú cansado? Entonces, permíteme preguntarte: ¿Estás cansado de recibir de la mano benéfica de Dios? Hasta que el Señor no cese de bendecirte, no cesarás tú de estar bajo la obligación de retribuirle la parte que él reclama. El te bendice a fin de que puedas bendecir a otros. Cuando estés cansado de recibir, entonces podrás decir; Estoy cansado de tantos pedidos de ofrendas.--Testimonies for the Church 5:150.
La extensión de la obra
El pueblo de Dios tiene una obra grandiosa delante de sí, una obra que debe alcanzar una prominencia siempre creciente. Nuestros esfuerzos en los ramos misioneros deben ser mucho más extensos. Debe realizarse una obra más decidida que la que se ha hecho, antes del segundo advenimiento de nuestro Señor Jesucristo. El pueblo de Dios no ha de cesar en sus labores hasta que éstas circuyan el mundo.--Testimonies for the Church 6:23, 24.
No esperéis atrincheraros
De todas las iglesias deben ascender oraciones a Dios por un aumento de la devoción y la liberalidad. Hermanos y hermanas, no pidáis que se os permita atrincheraros en la obra evangélica. Mientras haya almas que salvar, nuestro interés en la obra de salvar almas no ha de conocer reducción. La iglesia no puede aliviar sus tareas sin negar a su Maestro. No todos pueden ir como misioneros a los países extranjeros, pero todos pueden dar de sus medios para llevar adelante las misiones en el extranjero.--Testimonies for the Church 9:55, 56.
¿Haremos lo mejor que podamos?
Mi alma se conmueve dentro de mí mientras el llamado macedónico viene de todas direcciones, de ciudades y aldeas de nuestro propio país, de allende el Atlántico, y el Pacífico, y de las islas del mar: "Pasa a Macedonia y ayúdanos." Hermanos y hermanas, ¿responderéis a este clamor diciendo: "Haremos lo mejor que podamos, tanto en el envío de misioneros como de dinero; renunciaremos a embellecer nuestros hogares, a adornar nuestras personas, y a complacer nuestro apetito; daremos los medios que se nos han confiado para la causa de Dios, y nos dedicaremos también nosotros mismos sin reserva a la obra del Señor"? Las necesidades de la causa son presentadas delante de nosotros; las tesorerías vacías reclaman en la forma más patética nuestra ayuda. Un peso ahora es de más valor para la obra que diez pesos en cualquier tiempo futuro.
Trabajad, hermanos, trabajad mientras tenéis la oportunidad, mientras el día dura. Trabajad, pues "la noche viene, cuando nadie puede obrar." Cuán pronto puede venir esa noche, es imposible que podáis predecirlo. Ahora es vuestra oportunidad; aprovechadla. Si hay algunos que no pueden realizar un esfuerzo personal en la obra misionera, vivan económicamente, y den de sus ganancias.--Testimonies for the Church 5:732, 733.
Oremos y demos para las misiones
Hermanos y hermanas, ¿prometeréis hoy delante de Dios orar por estos obreros que han sido elegidos para ir a otros países? ¿Prometeréis no solamente orar por ellos, sino sostenerlos con vuestros diezmos y ofrendas? ¿Os prometereis practicar una estricta abnegación a fin de poder tener más recursos que dar para el avance de la obra en las regiones lejanas? Nos sentimos impulsados por el Espíritu de Dios a pediros que os prometáis delante de él apartar algo semanalmente para el sostén de nuestros misioneros. Dios os ayudará y os bendecirá al hacer esto.--The Review and Herald, 11 de noviembre de 1902.
Ideando formas y medios
La iglesia de Cristo en la tierra fué organizada con propósitos misioneros, y el Señor desea ver a toda la iglesia ideando formas y medios por los cuales los encumbrados y los humildes, los ricos y los pobres, puedan escuchar el mensaje de verdad. No todos son llamados a efectuar un trabajo personal en los campos extranjeros, pero todos pueden hacer algo por medio de sus oraciones y ofrendas para ayudar en la obra misionera.
Un comerciante norteamericano, que era un fervoroso cristiano, al conversar con un obrero, señaló que él mismo trabajaba para Cristo veinticuatro horas por día. "En todas mis relaciones comerciales--dijo,--trato de representar a mi Maestro. Cuando tengo oportunidad trato de ganar a otros para él. Todo el día estoy trabajando para Cristo. Y de noche, mientras duermo, tengo un hombre que trabaja para él en la China."--Testimonies for the Church 6:29.
Promovamos la obra misionera local
El manifestar un espíritu generoso y abnegado para con el éxito de las misiones en el extranjero es una manera segura de hacer progresar la obra misionera en el país propio; porque la prosperidad de la obra que se haga en él depende en gran parte, bajo la dirección de Dios, de la influencia refleja que tiene la obra evangélica hecha en los países lejanos. Es al trabajar para suplir las necesidades de otros cómo ponemos nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder. El Señor ha tomado nota de toda fase del celo misionero manifestado por su pueblo en favor de los campos extranjeros. El quiere que en todo hogar, en toda iglesia, en todos los centros de la obra, se manifieste un espíritu de generosidad mandando ayuda a los campos extranjeros, donde los obreros están luchando contra grandes dificultades para dar la luz a los que moran en tinieblas. Lo que se dé para empezar la obra en un campo propenderá a fortalecer la obra en otros lugares.--Obreros Evangélicos, 481.
Dios honra a los mayordomos fieles
Dios ha convertido a los hombres en sus mayordomos. La propiedad que él ha colocado en sus manos son los medios que ha provisto para la difusión del Evangelio. A los que demuestren ser fieles mayordomos él les encomendará mayores cometidos. Dice el Señor: "Yo honraré a los que me honran." "Dios ama al dador alegre," y cuando sus hijos, con corazón agradecido, traen sus dones y ofrendas a él, "no con tristeza, o por necesidad," su bendición los asistirá, como él ha prometido. "Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde."--Historia de los Patriarcas y Profetas, 529.
Lo que podría haber sido
Un raudal de luz resplandece de la Palabra de Dios, y debemos despertarnos para reconocer las oportunidades descuidadas. Cuando todos sean fieles en devolver a Dios lo suyo en diezmos y ofrendas, se abrirá el camino para que el mundo oiga el mensaje para este tiempo. Si el corazón de los hijos de Dios estuviese lleno de amor por Cristo; si cada miembro de la iglesia estuviese cabalmente imbuído de un espíritu de abnegación; si todos manifestasen cabal fervor, no faltarían fondos para las misiones. Nuestros recursos se multiplicarían; se abrirían mil puertas de utilidad, que nos invitarían a entrar por ellas. Si el propósito de Dios de dar al mundo el mensaje de misericordia hubiese sido llevado a cabo por su pueblo, Cristo habría venido ya a la tierra, y los santos habrían recibido su bienvenida en la ciudad de Dios.--Testimonios Selectos 4:415.
Dádivas continuas y un dador constante
Si todos los que pretenden ser hijos e hijas de Dios, cumplieran concienzudamente con su obligación hacia Dios y sus semejantes en materia de diezmos y ofrendas, una abundancia de recursos afluiría a la tesorería para sostener la obra de Dios en sus diferentes ramos por todo nuestro mundo. Mientras ellos impartieran de sus dones, el Señor abriría caminos por los cuales podrían seguir dando continuamente ya que están recibiendo continuamente. No habria entonces necesidad de hacer pedidos de recursos para sostener la causa. Si el principio de dar al Señor lo que le pertenece fuera realizado regular y sistemáticamente, ello sería reconocido por Dios. "Yo honraré a los que me honran."--The Review and Herald, 16 de mayo de 1893.
Motivos más elevados que la simpatía
Las tinieblas morales de un mundo arruinado exigen que los hombres y mujeres cristianos realicen un esfuerzo individual para dar de sus medios y de su influencia, para que sean asimilados a la imagen de Aquel que, aunque poseía infinitas riquezas, por nuestra causa se hizo pobre. El Espíritu de Dios no puede morar en aquellos a quienes él ha enviado el mensaje de su verdad, pero que necesitan ser urgidos antes que tengan un sentido de su deber de ser colaboradores con Cristo. El apóstol destaca el deber de dar fundándolo sobre una base más elevada que la mera simpatía humana, despertada por la conmoción de los sentimientos. Pone de relieve el principio de que debemos trabajar en forma abnegada y con sinceridad para la gloria de Dios.--Testimonies for the Church 3:391.
Venzamos el egoísmo natural
Los hombres no tienen una inclinación natural a ser benevolentes, sino a ser sórdidos y avaros, y a vivir para el yo. Y Satanás está siempre listo para presentar las ventajas que pueden obtenerse al usar los propios medios con propósitos egoístas y mundanos; se alegra cuando puede influir sobre ellos a huir del deber y a despojar a Dios de los diezmos y de las ofrendas. Pero nadie se halla dispensado en este asunto. "Cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere." El pobre y el rico, los jóvenes y las señoritas que ganan sueldo, todos deben apartar una porción; pues Dios la reclama. La prosperidad espiritual de todo miembro de la iglesia depende de un esfuerzo personal y de la estricta fidelidad a Dios.--Testimonies for the Church 5:382.
Enseñemos la benevolencia a los niños en el hogar
Nuestro gran adversario está constantemente trabajando con poder para inducir a la juventud al abandono, al orgullo y a la extravagancia, para que su mente y corazón estén tan completamente ocupados con estas cosas que no haya lugar para Dios en sus afectos. Por este medio está él deformando el carácter e impidiendo el desarrollo del intelecto de la juventud de esta generación. Es el deber de los padres contrarrestar su obra. Toda influencia que se ejerza sobre los jóvenes para conservar en su corazón la humildad verdadera y sincera, y el conocimiento de la voluntad divina, contribuirá a impedir que sean corrompidos por los vicios de este siglo.
Una de las barreras más eficaces contra la creciente marea de maldad, es el cultivo de hábitos de abnegación y benevolencia. A los niños se les debe enseñar a mirar con repugnancia los hábitos de egoísmo y codicia. Dios tiene sagrados derechos sobre ellos, y es necesario que se los instruya, mandamiento tras mandamiento, precepto tras precepto, para que reconozcan y concienzudamente respeten esos derechos.
Hágaseles recordar siempre a las mentes jóvenes y tiernas, que Dios está dando constantemente su bendición a sus hijos necesitados en la luz del sol y en las lluvias que hacen que florezca la vegetación y produzca la tierra sus abundantes frutos para uso del hombre. Estas bendiciones no se nos dan para que reteniendo los tesoros de la bondad de Dios, y fijando en ellos nuestros afectos, estimulemos nuestra naturaleza egoísta, sino para que podamos dar al Dador dones y ofrendas. Esta es la más pequeña expresión de amor y gratitud que podemos devolver a nuestro benévolo Creador.
Ha habido gran dejadez de parte de los padres en procurar interesar a sus hijos en el desarrollo de la causa de Dios. En muchas familias, parece que se hace caso omiso de los niños, como si ellos fuesen seres irresponsables. Algunos padres aun roban a Dios lo que por derecho le pertenece como diezmos y ofrendas, para poder juntar riquezas para sus hijos, sin pensar que al hacerlo, están abriendo a sus amados una puerta de tentación que por lo general provocará su ruina. Les quitan a sus hijos la necesidad del esfuerzo personal y con ello un estímulo a las acciones nobles.
Si se les animara a hacerlo, los niños ganarían medios para fines benévolos y para el adelanto de la causa de Dios; y su interés aumentaría por el hecho de haber invertido algo en estas empresas. Sus pequeñas donaciones serían una ayuda material, y los niños mismos estarían mucho mejor, física, mental y moralmente, por el esfuerzo que hubieran hecho. Mediante la abnegación y diligencia, adquirirían una experiencia valiosa que les ayudaría a tener éxito en esta vida y a asegurarse la vida futura.--Testimonies on Sabbath-School Work, 98-100.
Reprimamos las necesidades imaginarias
Si los hombres fuesen hoy sencillos en sus costumbres, y viviesen en armonía con las leyes de la naturaleza, como Adán y Eva en el principio, habría abundante provisión para las necesidades de la familia humana. Habría menos necesidades imaginarias, y más oportunidades de trabajar en las cosas de Dios. Pero el egoísmo y la complacencia del gusto antinatural han producido pecado y miseria en el mundo, por los excesos de un lado, y por la carencia del otro.--El Deseado de Todas las Gentes, 319.
No se necesita estímulo malsano
Los que tienen en vista las realidades eternas, los que aman al Señor con todo el corazón, el alma y las fuerzas, y a su prójimo como a sí mismos, realizarán concienzudamente todo su deber, como si el telón fuera descorrido y pudieran ver que están trabajando a la vista del universo celestial. El espíritu de la liberalidad cristiana se fortalecerá al ser ejercitado, y no necesitará ningún estímulo malsano. Todos los que posean este espíritu, el Espíritu de Cristo, llevarán sus dones a la tesorería del Señor con gozosa presteza. Inspirados por el amor a Cristo y por las almas por las cuales él murió, sienten un intenso fervor al desempeñar su parte con fidelidad.--The Review and Herald, 16 de mayo de 1893.
La recolección de dones pequeños
Los padres no han enseñado a sus hijos los preceptos de la ley como Dios les ha ordenado. Los han educado en hábitos egoístas. Les han enseñado a considerar sus cumpleaños y sus días de fiesta como ocasiones en que esperan recibir regalos, y a seguir los hábitos y las costumbres del mundo. Estas ocasiones, que deberían servir para aumentar el conocimiento de Dios y despertar la gratitud del corazón por la misericordia y el amor del Señor al preservar la vida por otro año, han sido convertidas en ocasiones para agradarse a sí mismo, para la complacencia y la glorificación de los hijos. Ellos han sido guardados por el poder de Dios a través de todo momento de su vida, y sin embargo, los padres no enseñan a sus hijos a pensar en esto, y a expresar su gratitud por su gracia hacia ellos. Si los niños y jóvenes hubieran sido debidamente instruidos en esta edad del mundo, ¡qué honor, qué alabanza y acción de gracias fluirían de sus labios hacia Dios! ¡Qué recolección de pequeños dones provendría de las manos de los pequeñuelos para ser colocada en la tesorería como ofrenda de gratitud! Dios sería recordado en lugar de ser olvidado.--The Review and Herald, 13 de noviembre de 1894.
Ofrendas de cumpleaños
Bajo el sistema religioso judaico, cuando nacía un niño, se hacía una ofrenda a Dios, por la propia orden del Señor. Ahora vemos a los padres afligiéndose especialmente para presentarles dones a sus hijos en el día de su cumpleaños; hacen de ésta una ocasión para honrar al niño, como si el honor fuera debido al ser humano. Satanás ha logrado que se cumpliera su deseo en estas cosas; él ha desviado las mentes y los dones hacia los seres humanos; así los pensamientos de los niños son dirigidos hacia ellos mismos, como si ellos hubieran de ser hechos los objetos de favor especial. Aquello que debiera volver a Dios en forma de ofrenda para bendecir a los necesitados, y llevar la luz de la verdad al mundo, es desviado de su debido curso, y frecuentemente hace más daño que bien, estimulando la vanidad, el orgullo y la importancia propia. En los cumpleaños se les debe enseñar a los niños que tienen razones para manifestar gratitud a Dios por su amorosa bondad al preservarles la vida durante otro año. Así pueden impartirse preciosas lecciones. Por la vida, por la salud, por el alimento, por el vestido, no menos que por la esperanza de la vida eterna, hemos contraído una deuda para con el Dador de todas las misericordias; y Dios merece que reconozcamos sus dones, y que presentemos nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor benefactor. Estas ofrendas de cumpleaños son reconocidas por el cielo.--The Review and Herald, 9 de diciembre de 1890.
Un recordativo del cuidado y del amor de Dios
Nuestros cumpleaños, así como el día de Navidad y otros días festivos, son dedicados muy a menudo a la complacencia egoísta, cuando la mente debe ser dirigida a la misericordia y a la amorosa bondad de Dios. El Señor se desagrada de que su bondad, su constante cuidado, su creciente amor no sean recordados en estos aniversarios.--The Review and Herald, 23 de diciembre de 1890.
Los requerimientos de Dios vienen primero
Los requerimientos de Dios vienen primero. No estamos haciendo su voluntad si le consagramos lo que sobra de nuestras entradas después que han sido suplidas todas nuestras necesidades imaginarias. Antes que se consuma toda porción de nuestra ganancia, debemos apartar y presentarle la porción que él reclama. En la antigua dispensación se mantenía continuamente una ofrenda de gratitud ardiendo sobre el altar, que mostraba así la permanente obligación del hombre hacia Dios. Si tenemos prosperidad en nuestros negocios seculares, es porque Dios nos bendice. Una parte de esta entrada ha de ser dedicada a los pobres, y una gran parte ha de ser consagrada a la causa del Señor. Cuando lo que Dios exige le es entregado, el resto será santificado y bendecido para nuestro propio uso. Pero cuando un hombre roba a Dios, reteniendo lo que él requiere, su maldición descansa sobre el total.--Testimonies for the Church 4:477.
Nuestro ejemplo divino
El fundamento del plan de salvación fué echado con sacrificio. Jesús abandonó las cortes reales y se hizo pobre, para que nosotros, por medio de su pobreza, fuésemos hechos ricos. Todos los que comparten esta salvación, comprada para ellos a costa de un sacrificio tan infinito por el Hijo de Dios, seguirán el ejemplo del verdadero Modelo. Cristo era la principal piedra del ángulo, y nosotros debemos edificar sobre este fundamento. Cada uno debe tener un espíritu de abnegación y sacrificio propio.--Testimonies for the Church 3:387.
Cristo aprecia los actos de amor
Cristo apreciaba los actos de cortesía nacida del corazón. Cuando alguien le hacía un favor, lo bendecía con cortesía celestial. No rechazaba la más simple flor arrancada por la mano de un niño, y ofrecida a él con amor. Aceptaba las ofrendas de los niños, y bendecía a sus donantes, inscribiendo sus nombres en el libro de la vida. En las Escrituras, se menciona el ungimiento de Jesús por María para distinguirla de las otras Marías. Los actos de amor y reverencia para con Jesús son una evidencia de la fe en él como el Hijo de Dios.--El Deseado de Todas las Gentes, 506.
Ninguna ofrenda es pequeña cuando se da con corazón sincero y alma gozosa.--LPGM, 327.
La parte de Dios y la nuestra
El único medio que Dios ha ordenado para hacer progresar su causa es bendecir a los hombres con propiedades. El les da el sol que brilla y la lluvia que cae; él hace que la vegetación florezca. El les otorga salud y capacidad para adquirir recursos. Todas nuestras bendiciones vienen de su mano bondadosa. En cambio de esto, él requiere que los hombres y mujeres manifiesten su gratitud retribuyéndole una porción en forma de diezmos y ofrendas: ofrendas de acción de gracias, ofrendas voluntarias, ofrendas por el pecado.--Testimonies for the Church 5:150.
La más alta eficacia del don amoroso
Dios se deleita en honrar la ofrenda del corazón que ama, dándole la mayor eficacia en su servicio. Si hemos dado nuestro corazón a Jesús, le traeremos también nuestros donativos. Nuestro oro y plata, nuestras posesiones terrenales más preciosas, nuestros dotes mentales y espirituales más elevados, serán dedicados libremente a Aquel que nos amó y se dió a sí mismo por nosotros.--El Deseado de Todas las Gentes, 51, 52.
Una condición para la prosperidad
Las contribuciones exigidas a los hebreos para propósitos religiosos y caritativos alcanzaban ampliamente a la cuarta parte de sus entradas. Podría esperarse que tan pesada imposición sobre los recursos del pueblo los redujera a la pobreza. Sin embargo, por el contrario, la fiel observancia de estas reglas era una de las condiciones de su prosperidad. A condición de su obediencia Dios les hizo la promesa: "Increparé también por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortará... Y todas las gentes os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos."--Historia de los Patriarcas y Profetas, 527.
Se anota toda ofrenda con su motivo
Se me mostró que el ángel registrador hace un registro fiel de toda ofrenda dedicada a Dios y puesta en la tesorería, y también del resultado final de los recursos así otorgados. El ojo de Dios toma nota de todo centavo dedicado a su causa, y de la buena o mala disposición del dador. El motivo de la ofrenda también es registrado. Las personas sacrificadas, consagradas, que devuelven a Dios lo que le pertenece, como él lo exige, serán recompensadas de acuerdo con sus obras. Aun cuando los medios así consagrados sean mal usados, de manera que no realicen el objetivo que el donante tenía en vista--la gloria de Dios y la salvación de las almas,--los que hicieron el sacrificio con sinceridad de alma y con sencillez de propósito para la gloria de Dios, no perderán su recompensa.--Testimonies for the Church 2:518, 519.