Sino que Cristo es el todo, y en todos. Colosenses 3:11.
Cristo, el precioso Salvador, debe ser el todo en todos del cristiano. Todo pensamiento santo, todo deseo puro, todo propósito piadoso viene de Aquel que es la luz, la verdad y el camino. Cristo debe vivir en sus representantes por el Espíritu de verdad... Pablo dice: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí". Gálatas 2:20...
Bajo el poderoso impulso de su amor, tomó nuestro lugar en el universo e invitó al Gobernante de todas las cosas a tratarlo como el representante de la familia humana. Se identificó con nuestros intereses, abrió su pecho al golpe mortal, llevó la culpa y la penalidad del hombre y se ofreció en favor del hombre como sacrificio completo a Dios. En virtud de su expiación, tiene poder para ofrecer al hombre plena justicia y completa salvación. Quienquiera que crea en él como su Salvador personal no perecerá sino que tendrá vida eterna.--Manuscrito 13, 1892...
Su simpatía hacia su pueblo es sin paralelo. No se queda como un espectador, indiferente a lo que pueda sufrir su pueblo, sino que se identifica con sus intereses y sus pesares. Si su pueblo es agraviado, calumniado, despreciado, sus sufrimientos están registrados en los libros del cielo como hechos a él.--Ibid.
Los privilegios, las bendiciones del hijo de Dios son representados por el apóstol con las siguientes palabras: "A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria". Colosenses 1:27. Cuando nos demos cuenta que nuestra esperanza de gloria es Cristo, que nosotros somos completos en él, nos regocijaremos con gozo indecible y lleno de gloria.--Ibid.