Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Santiago 2:18.
"La parte que le corresponde cumplir al hombre en la salvación del alma es creer en Jesucristo como el perfecto Redentor y creerlo no por el testimonio de algún otro hombre, sino por sí mismo."--Manuscrito 12, 1890.
"Cristo imputa su perfección y justicia al pecador creyente que no continúa en el pecado, sino que se aparta de la transgresión para obedecer los mandamientos."--The Review and Herald, 23 de mayo de 1899.
"Mientras Dios puede ser justo y al mismo tiempo justificar al pecador por los méritos de Cristo, ningún hombre puede cubrir su alma con el manto de la justicia de Cristo mientras practique pecados conocidos o descuide deberes conocidos."--Ibid. 4 de noviembre de 1890.
"El apóstol Santiago vio los peligros que implicaría la presentación del tema de la justificación por la fe, y se esforzó por demostrar que la fe genuina no puede existir sin las obras correspondientes. Presenta el ejemplo de Abrahán. Dice: '¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fue perfecta por las obras?' Una fe genuina produce obras genuinas en el creyente. La fe y la obediencia obran una sólida y valiosa experiencia."--The S.D.A. Bible Commentary 7:936.
"La fe que no obra por el amor y no purifica el alma, no justificará a ningún hombre.... Necesitamos la fe de Abrahán para iluminar las tinieblas que nos rodean y que impiden que resplandezca la luz del amor de Dios y el crecimiento espiritual. Nuestra fe debe ser prolífica en buenas obras, porque la fe sin obras es muerta."--Ibid.