Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata: porque limpiará los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata; y ofrecerán a Jehová ofrenda con justicia. Malaquías 3:3.
"La santificación bíblica no consiste en fuertes emociones. En este punto han errado muchos. Se han guiado por sus sentimientos. Cuando se sienten eufóricos o felices pretenden estar santificados. Los sentimientos de felicidad o la carencia de gozo no es evidencia de que una persona está santificada o no.... Los que están luchando con tentaciones diarias venciendo sus propias tendencias pecaminosas y luchando por obtener la santidad de corazón y de vida, no hacen alardes de santidad."--The Sanctified Life, 9, 10.
"En verano, cuando contemplamos los árboles de los bosques distantes, vestidos todos con su hermoso manto verde, no podemos distinguir entre los árboles perennes y los que no lo son. Pero cuando se acerca el invierno y el monarca de la nieve los envuelve en su abrazo helado despojando a los otros árboles de su hermoso follaje, entonces distinguimos a los perennes. Del mismo modo sucede con todos los que andan en unidad desconfiando de sí mismos y asiéndose temblorosamente de la mano de Cristo. Mientras aquellos que confían en sí mismos y en su propia perfección de carácter pierden su falso manto de justicia cuando son azotados por las tormentas de las pruebas, los que son verdaderamente justos, que aman y temen sinceramente a Dios, visten el manto de la justicia de Cristo tanto en la prosperidad como en la adversidad."--Ibid. 11.
"Se requiere la prueba del tiempo para revelar el oro puro del amor y la fe en el carácter."--Ibid. 12.