Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Isaías 26:2.
"La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo."--La Educación, 297.
"Somos hijos del rey celestial, miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo. Las mansiones que Jesús ha ido a preparar recibirán únicamente a los que son veraces y puros, a los que aman y obedecen su Palabra.... Si hemos de disfrutar de la eterna bienaventuranza, debemos cultivar la religión en el hogar.... Deben cultivarse persistentemente cada día la paz, la armonía, el afecto y la felicidad hasta que estas preciosas virtudes se arraiguen en los corazones de los miembros de la familia."--The Signs of the Times, 14 de noviembre de 1892.
"Allí hallarán aplicación más dulce y verdadera el amor y las simpatías que Dios ha implantado en el alma. La comunión pura con seres celestiales, la armoniosa vida social con los ángeles bienaventurados y los fieles de todas las épocas, el sagrado compañerismo que une 'toda la familia en los cielos y en la tierra,' se cuentan entre los incidentes del más allá."--La Educación, 296.
"Es el privilegio de los padres llevar a sus hijos con ellos a las puertas de la ciudad de Dios y decir: 'He tratado de enseñar a mis hijos a amar al Señor, hacer su voluntad y glorificarlo.' Delante de los tales la puerta se abrirá y padres e hijos entrarán."--Child Guidance, 13.
"Si manifestamos aquí el carácter de Cristo, guardando todos los mandamientos de Dios, seremos alegrados y bendecidos con destellos del placentero hogar que tendremos en las mansiones que Jesús ha ido a preparar."--The Signs of the Times, 14 de noviembre de 1892.