La Maravillosa Gracia de Dios

26 de octubre

Una receta divina

El nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. 2 Tesalonicenses 1:12.

Muchos anhelan crecer en la gracia; oran al respecto, y se sorprenden de que sus oraciones no reciban respuesta. El Señor les ha encomendado una obra que los ayudará a crecer. ¿De qué vale orar cuando hay que efectuar cierta obra? Lo que interesa es lo siguiente: ¿Se afanan por salvar las almas por quienes Cristo murió? El crecimiento espiritual depende del hecho de que transmitamos a los demás la luz que Dios nos ha dado a nosotros. Tendréis que empeñar vuestros mejores pensamientos en labor activa para hacer el bien, y solamente el bien, en medio del círculo de la familia, en la iglesia y el vecindario.

En vez de afligiros con la idea de que no estáis creciendo en gracia, cumplid cada obligación que se os presente, llevad el peso de las almas en vuestro corazón, y tratad de salvar a los perdidos por todos los medios imaginables. Sed bondadosos, corteses y compasivos; hablad con humildad de la bendita esperanza; hablad del amor de Jesús; dad a conocer su bondad, su misericordia y justicia; dejad de preocuparos y pensar si crecéis o no. Las plantas no crecen nutridas por algún esfuerzo consciente... La planta no se angustia constantemente acerca de su crecimiento. No hace más que crecer bajo la vigilancia divina.--Meditaciones Matinales, 106.

Si consagráramos corazón y mente al servicio de Dios, e hiciéramos la obra que él nos encomendó y siguiéramos las huellas de Jesús, nuestros corazones se convertirían en arpas sagradas, y todas sus cuerdas vibrarían para elevar alabanzas y acciones de gracias en honor del Cordero enviado por Dios para quitar el pecado del mundo...

El Señor Jesús es nuestra fortaleza y felicidad; es el gran depósito del cual los hombres pueden sacar fortaleza en cualquier ocasión. Al analizarlo, al hablar con él nos ponemos en mejores condiciones de contemplarlo: al apropiarnos de su gracia y recibir las bendiciones que nos prodiga, tenemos algo con lo que podemos ayudar a los demás.--Ibid. 176.