La lucha que sigue al reavivamiento
[En 1893, hubo un notable reavivamiento en nuestras instituciones de nuestra sede de Battle Creek, con muchas evidencias de la obra del Espíritu de Dios. Muchas de las bendiciones se perdieron debido a acontecimientos que siguieron en rápida sucesión. En ese caso y en el consejo dado en relación con él se pueden hallar lecciones que son de valor hoy día.--Los compiladores.]
Despuésdel derramamiento del Espíritu de Dios en Battle Creek, quedó demostrado en el colegio que una ocasión de gran luz espiritual es también una ocasión de tinieblas espirituales equivalentes. Satanás y sus legiones de instrumentos diabólicos están en el campo de batalla acosando con su poderío a todas las almas para dejar sin efecto las lluvias de gracia que han descendido del cielo con el fin de reavivar y despertar las dormidas energías, para ponerlas decididamente en acción a fin de impartir lo que Dios ha impartido. Si todas las muchas almas que entonces fueron iluminadas hubiesen ido inmediatamente a trabajar para impartir a otros lo que Dios les había dado precisamente con aquel propósito, más luz hubiera sido dada, y se hubiera conferido más poder. Dios no le da luz meramente a una persona, sino para que ella pueda difundir la luz y para que sea glorificado Dios. Su influencia se siente.
En todos los siglos, las ocasiones de reavivamiento espiritual y de derramamiento del Espíritu Santo han sido seguidas por las tinieblas espirituales y la corrupción prevaleciente. Tomando en cuenta lo que Dios ha hecho en forma de oportunidades, privilegios y bendiciones en Battle Creek, la iglesia no ha hecho un honroso progreso al efectuar su obra, y la bendición de Dios no descansará sobre la iglesia dándole más luz todavía hasta que se use la luz como Dios lo ha indicado en su Palabra. La luz que brillaría con claros y nítidos rayos, se opacará en medio de las tinieblas morales. El poder agresivo de la verdad de Dios depende de la cooperación del agente humano con Dios, en piedad, en celo, en esfuerzos desinteresados para llevar la verdad de Dios ante otros.--Manuscrito 45, 1893.
El peligro de confundir la obra del espíritu con el fanatismo
Se me han escrito cosas en cuanto a la acción del Espíritu de Dios en el último congreso [1893] y en el colegio, que indican claramente que debido a que no se vivió de acuerdo con esas bendiciones, algunas mentes se han confundido, y que lo que fue luz del cielo ha recibido el nombre de excitación. Me ha entristecido que esto se vea de esta forma. Debemos ser muy cuidadosos para no contristar al Espíritu Santo de Dios declarando que la ministración de su Espíritu Santo es una especie de fanatismo. ¿Cómo entenderemos la acción del Espíritu de Dios si ella no es revelada en forma clara e inequívoca, no sólo en Battle Creek sino en muchos lugares?
No me sorprende que alguno se confundiera con el resultado posterior. Pero en mi experiencia de los últimos 49 años, he visto muchas de estas cosas, y he sabido que Dios ha obrado de una forma notable; y nadie se atreva a decir que no es el Espíritu de Dios. Estamos autorizados para creer precisamente en eso y para pedirlo en oración, pues Dios está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que lo piden, que los padres lo están a dar buenas dádivas a sus hijos. Pero el Espíritu Santo no está para que lo use el agente humano. Está para obrar con el agente humano y para usarlo. No tengo duda de que Dios bendijo abundantemente a los alumnos del colegio y a la iglesia. Pero un período de gran luz y de derramamiento del Espíritu es seguido, con mucha frecuencia, por un tiempo de gran oscuridad. ¿Por qué? Porque el enemigo obra con todas sus energías engañosas para que pierdan su efecto las profundas motivaciones del Espíritu de Dios en el ser humano.
Cuando los alumnos del colegio se entregaron a sus juegos de competencia y al fútbol, cuando se dejaron absorber por las diversiones, Satanás vio propicia la oportunidad para introducirse y dejar sin efecto al Espíritu Santo de Dios que quiere modelar y usar a los seres humanos. Si con independencia moral, todos los profesores sin excepción hubiesen cumplido con su deber, si hubiesen comprendido su responsabilidad, si hubieran permanecido íntegros delante de Dios, si hubieran usado la capacidad que Dios les había dado de acuerdo con la santificación del espíritu mediante el amor a la verdad, habrían tenido vigor espiritual y luz divina para avanzar más y más y subir por la escalera del progreso que se extiende en dirección al cielo. Es evidente que no apreciaron la luz, no caminaron en ella ni siguieron a la Luz del mundo.
Es fácil alejar la influencia del Espíritu Santo mediante la pereza, la conversación y el juego. Caminar en la luz significa mantenerse avanzando en la dirección de la luz. Si uno que fue bendecido se vuelve descuidado y desatento, y no vela en oración, si no exalta la cruz y lleva el yugo de Cristo, si su amor por las diversiones y su lucha por la supremacía absorben sus facultades o capacidades, entonces Dios no es lo primero, lo mejor y lo último en todas las cosas y Satanás se presenta para desempeñar su papel en el juego de la vida por el alma humana. Satanás puede desempeñar su papel mucho más decididamente que ellos, y puede urdir profundas estratagemas para la ruina del alma...
Los resultados posteriores a la acción del Espíritu de Dios en Battle Creek no se deben al fanatismo, sino a que los que recibieron las bendiciones no expresaron las alabanzas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Y cuando la tierra sea iluminada con la gloria de Dios, algunos no sabrán lo que es ni de dónde vino, porque aplicaron mal y tergiversaron el Espíritu que fue derramado sobre ellos. Dios es un Dios celoso de su gloria. No honrará a los que lo deshonran. Algunas personas que viven en la luz debieran haber instruido a esas almas inexpertas en la experiencia de caminar en la luz después de haber recibido la luz. Ojalá tuviera tiempo para escribir más ampliamente, pero temo no tenerlo.--Carta 58, 1893.
Formas fáciles de perder las bendiciones
Ultimamente algunas cosas han sido presentadas en mi mente con mucho vigor y me siento constreñida por el Espíritu de Dios a escribir acerca de ellas. ¿Le ha abierto el Señor bondadosamente las ventanas del cielo y ha derramado sobre Ud. una bendición? ¡Oh! Entonces ésa era precisamente la ocasión para instruir a los profesores y alumnos en cuanto a la forma de retener el precioso don de Dios procediendo de acuerdo con una luz mayor y enviando a otros sus preciosos rayos. ¿Se ha dado luz del cielo? ¿Y con qué propósito ha sido dada? Para que brille la luz en forma de obras prácticas de justicia. Cuando se vea en los que han sido así abundantemente bendecidos una piedad más profunda y más ferviente, cuando comprendan que han sido comprados a costa de la preciosa sangre del Cordero de Dios y que están revestidos con la vestimenta de la salvación de Cristo, ¿no lo representarán a él?
Los juegos de competencia, los premios y el uso de guantes de box, ¿no han estado enseñando y preparando [a los que participaban en ellos], bajo la dirección de Satanás, para llevarlos a la posesión de las características satánicas? Qué sucedería si pudieran ver a Jesús, el Hombre del Calvario, contemplándolos adolorido, como fue presentado ante mí. Ciertamente, las cosas están recibiendo un molde equivocado y están contrarrestando la obra del poder divino que ha sido prodigado tan generosamente. La obra de cada verdadero cristiano es la de representar a Cristo, la de reflejar la luz, elevar las normas de moral, y mediante palabras e influencia consagradas a Dios, instar a los descuidados y atolondrados a pensar en Dios y en la eternidad. El mundo dejaría gozosamente a la eternidad fuera de su cómputo, pero no podrán tener éxito mientras estén los que representan a Cristo en su vida práctica.
Cada creyente constituye un eslabón en la áurea cadena que conecta el alma con Jesucristo, y es el canal de comunicación de aquella luz para los que están en tinieblas. Si pierde uno su relación con Cristo, Satanás aprovecha la oportunidad para inducirlo a deshonrar a Cristo mediante palabras, espíritu y hechos, y así es mal interpretado el carácter de Cristo. Le pregunto, mi hermano, si la religión de Jesucristo no es mal interpretada por el exceso de diversiones. Cuando el Señor dio a Battle Creek las riquezas de su gracia, los que estaban en puestos de responsabilidad, ¿pudieron haber dirigido a esas almas en la forma de utilizar los dones dados para efectuar un trabajo bueno y provechoso, trabajo que hubiera sido una variación respecto a los estudios, sin recurrir a la excitación y las emociones provocadas por los juegos? Esa forma de pasatiempo no beneficia la mente, el espíritu ni las costumbres para la preparación para las escenas de juicio en que debemos entrar pronto. La piedad superficial que pasa por religión será consumida cuando sea probada en el horno.
El Señor quiere que los docentes consideren que su ejemplo es contagioso. Necesitan orar mucho más y considerar que las convicciones que emanan de una vida bien ordenada y una conversación piadosa, de un cristianismo decidido y viviente, son la preparación del huerto del corazón para las semillas de la verdad que se han de plantar para una cosecha fructífera, y para el Sol de Justicia cuando venga trayendo salud en sus rayos. Brille de tal modo su justicia delante de los hombres, "que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". Mateo 5:16. "Vosotros sois--dijo Cristo a sus discípulos--, la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres". Mateo 5:13. La iglesia ilumina al mundo, no por su profesión de piedad, sino por la manifestación del poder de la verdad que transforma y santifica la vida y el carácter...
Ciertamente, el tiempo está demasiado lleno de señales del conflicto venidero para que eduquemos a la juventud en diversiones y juegos.--Carta 46, 1893.
El peligro de que la luz se vuelva tinieblas
El Señor ha condescendido en daros un derramamiento de su Santo Espíritu. En el congreso y en nuestras diversas instituciones, una gran bendición ha sido derramada con abundancia sobre vosotros. Habéis sido visitados por los mensajeros celestiales de luz, verdad y poder, y no debiera pensarse que es extraño que Dios os bendiga así. ¿Cómo hace Cristo para que su pueblo le sea sumiso? Mediante el poder de su Espíritu Santo, pues el Espíritu Santo, por medio de las Escrituras, habla a la mente e impresiona la verdad en el corazón de los hombres. Antes de su crucifixión, Cristo prometió que el Consolador sería enviado a sus discípulos. Dijo: "Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio... Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber". Juan 16:7, 8, 13, 14.
Esta promesa de Cristo ha sido tomada con mucha liviandad, y debido a una escasez del Espíritu de Dios, no se han comprendido la espiritualidad de la ley ni su eterna obligación. Los que han profesado amar a Cristo no han comprendido la relación que existe entre ellos y Dios, y todavía apenas si la comprenden oscuramente. Tan sólo vagamente comprenden la maravillosa gracia de Dios al dar a su unigénito Hijo para la salvación del mundo. No comprenden cuán abarcantes son los requerimientos de la santa ley, cuán íntimamente se han de aplicar en la vida práctica los preceptos de la ley. No comprenden cuán grandes privilegios y necesidades son la oración, el arrepentimiento y el cumplir las órdenes de Cristo. La misión del Espíritu Santo es revelar a la mente el carácter de la consagración que acepta Dios. Mediante el Espíritu Santo, el alma es iluminada y el carácter se renueva, santifica y exalta.
Mediante la actuación profunda del Espíritu de Dios, se me ha presentado el carácter de la obra de la visitación del Espíritu de Dios. Se me ha presentado el peligro en que serían colocadas las almas que hubieran sido así visitadas, porque después tendrían que hacer frente a más decididos ataques del enemigo que las asediaría con sus tentaciones para dejar sin efecto la obra del Espíritu de Dios y hacer que esas trascendentales verdades, presentadas y atestiguadas por el Espíritu Santo, no purifiquen ni santifiquen a los que hubieran recibido la luz del cielo, y así la causa de Cristo no sería glorificada en ellos.
El período de una gran luz espiritual, si esa luz no es sagradamente apreciada ni se actúa conforme a ella, se convertirá en un período de oscuridad espiritual equivalente. Si los hombres no aprecian la sagrada impresión hecha por el Espíritu de Dios y se sitúan en terreno santo, esa impresión se esfumará de su mente. Los que deseen avanzar en conocimiento espiritual, deben estar cerca de la misma fuente de Dios, y deben beber, vez tras vez, de los manantiales de salvación tan benignamente abiertos ante ellos. Nunca deben abandonar la fuente de refrigerio, sino que con corazón henchido de gratitud y amor, ante el despliegue de la bondad y compasión de Dios, deben participar continuamente del agua viviente.
Oh, cuánto significa esto para cada alma: "Yo soy la luz del mundo"; "yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre [pues no hay nada que sea más satisfactorio]; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás". Juan 8:12; 6:35. Alcanzar esta condición significa que habéis encontrado la Fuente de luz y amor, y habéis aprendido dónde y cómo podéis ser nuevamente henchidos, y cómo podéis emplear las promesas de Dios aplicándolas continuamente a vuestra alma.
"Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis". Juan 6:36. Esto se ha cumplido literalmente en el caso de muchos, pues el Señor les dio un discernimiento más profundo de la verdad, de su carácter de misericordia, compasión y amor, y sin embargo, después de haber sido así instruidos, se han alejado de Dios en incredulidad. Vieron los profundos efectos del Espíritu de Dios. Pero cuando se presentaron las insidiosas tentaciones de Satanás, como siempre vendrán después de que ha habido un período de reavivamiento, no resistieron hasta la sangre luchando contra el pecado. Y fueron vencidos por el enemigo los que podrían haberse mantenido en terreno ventajoso, si hubieran usado correctamente la preciosa instrucción que tenían. La luz que Dios les dio debieran haberla reflejado en el alma de otros. Debieran haber trabajado y procedido en armonía con las sagradas revelaciones del Espíritu Santo; y al no hacerlo, sufrieron una pérdida.
La victoria espiritual perdida por la pasión por los juegos
Se consentía el espíritu de diversión y chacota entre los estudiantes. Llegaron a interesarse tanto en sus juegos, que no hubo lugar para el Señor en su mente, y Jesús estuvo entre ellos en el campo de juego diciendo: Oh, si tan sólo hubieras sabido "a lo menos en éste tu día, lo que es para tu paz". Lucas 19:42. "Aunque me habéis visto, no creéis". Juan 6:36. Sí, Cristo se reveló a vosotros y se efectuaron profundas impresiones cuando el Espíritu Santo influyó sobre vuestros corazones. Pero seguisteis una conducta por la cual perdisteis esas sagradas impresiones y fracasasteis en mantener la victoria. "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera". Juan 6:37. Comenzasteis a acercaros a Cristo, pero no permanecisteis en él. Renunciasteis a él, y se perdió de vuestro corazón la comprensión que habíais tenido de los grandes favores y bendiciones que os había dado. La cuestión de las diversiones ocupó un lugar tan grande en vuestra mente, que después de la solemne visitación del Espíritu de Dios, comenzasteis a discutirlas [las diversiones] con tanto celo, que se quebrantaron todas las barreras, y debido a vuestra pasión por los juegos, descuidasteis prestar atención a la palabra de Cristo: "Velad y orad, para que no entréis en tentación". Marcos 14:38. El lugar que debiera haber sido ocupado por Jesús fue usurpado por vuestra pasión por los juegos. Elegisteis vuestras diversiones en vez del consuelo del Espíritu Santo. No seguisteis el ejemplo de Jesús, que dijo: "He descendido del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió". Juan 6:38.
Las mentes de muchos quedaron tan confundidas con sus propias inclinaciones y deseos humanos, y han estado tan hechos al hábito de complacerlos, que no pueden comprender el verdadero sentido de las Escrituras. Muchos suponen que al seguir a Cristo estarán obligados a ser melancólicos y tristes porque se les requiere que se nieguen a sí mismos los placeres y locuras en que se complace el mundo. El cristiano viviente estará lleno de alegría y paz, porque vive como viendo al Invisible, y los que buscan a Cristo en su verdadero carácter tienen en su interior los elementos de vida eterna porque son participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a la concupiscencia. Jesús dijo: "Esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero". Juan 6:39, 40.
Los hijos de Dios son colaboradores con Dios
Toda vida espiritual se deriva de Jesucristo. "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios". Juan 1:12. Pero, ¿cuál es el resultado seguro de llegar a ser hijo de Dios? El resultado es que llegamos a ser colaboradores con Dios. Hay una gran obra que hacer para la salvación de vuestra propia alma, y para haceros idóneos para ganar a otros de la incredulidad a una vida sustentada por la fe en Cristo Jesús. "De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí [¿Con una fe ocasional? No, con una fe permanente que obra por el amor y purifica el alma], tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida... Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo... Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero... El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre". Juan 6:47, 48, 51, 53, 54, 63-65.
Cuando Jesús pronunció estas palabras, las dijo con autoridad, seguridad y poder. A veces se manifestó a sí mismo en tal forma que la acción profunda de su Espíritu fue comprendida claramente. Pero muchos que vieron, oyeron y participaron en las bendiciones de aquella hora, se alejaron y pronto olvidaron la luz que les había dado.
Los tesoros de la eternidad han sido confiados a la custodia de Jesucristo para darlos a quien le plazca. Pero cuán triste es que tantos, rápidamente, pierden de vista la preciosa gracia que les es ofrecida por fe en Cristo. El impartirá los tesoros celestiales a los que creen en él, acuden a él y moran en él. No tuvo por usurpación ser igual a Dios y no conoce ninguna restricción ni cortapisa para deparar los tesoros celestiales a los que él quiera. No exalta ni honra a los grandes del mundo, que son lisonjeados y aplaudidos. Pero exhorta a su pueblo escogido y peculiar, que le ama y le sirve, para que vaya a él y pida, y le dará el pan de vida y lo dotará con el agua de la vida, que estará en su medio como un manantial que brotará para vida eterna.
Jesús trajo a nuestro mundo los tesoros acumulados de Dios, y todos los que creen en él son adoptados como sus herederos. Declara que será grande la recompensa de aquellos que sufren por su nombre. Está escrito: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman". 1 Corintios 2:9.--The Review and Herald, 30 de enero de 1894.
¿Fue apreciada la bendición?
A fin de aumentar nuestras dotes espirituales, es necesario caminar en la luz. En vista del acontecimiento de la pronta venida de Cristo, debemos trabajar con vigilancia para preparar nuestras propias almas, para mantener nuestras lámparas bien acondicionadas y brillando, y para presentar a otros la necesidad de prepararse para la venida del Esposo. Velar y actuar deben ir juntos. La fe y las obras deben estar unidas, o nuestro carácter no será simétrico y bien equilibrado, perfecto en Cristo Jesús.
Si dedicáramos nuestras vidas exclusivamente a meditar con oración, nuestras luces se opacarían, pues la luz nos es dada para que podamos impartirla a otros, y mientras más impartamos la luz, más brillante llegará a ser nuestra propia luz. Si hay una cosa en el mundo en que debamos manifestar entusiasmo, que se manifieste en buscar la salvación de las almas por quienes murió Cristo. Una obra de esta clase no nos hará descuidar la devoción privada. Se nos da la exhortación de ser "no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor". Romanos 12:11.
Que vuestro ojo sea sincero para la gloria de Dios significa tener sinceridad de propósito, manifestar la obra que se ha efectuado en vuestro corazón, que somete vuestra voluntad a la voluntad de Dios y lleva en cautividad todo pensamiento a la gloria de Dios. El mundo os ha estado contemplando para ver cuál sería el resultado de la obra de reavivamiento que hubo en el colegio, el sanatorio, la oficina de publicaciones y entre los miembros de la Iglesia de Battle Creek. ¿Qué testimonio habéis dado en vuestra vida diaria y vuestro carácter?
Dios esperaba que hicierais todo lo posible, no para complaceros, divertiros y glorificaros, sino para honrar a Dios en todos vuestros caminos, respondiéndole de acuerdo con la luz y los privilegios que os había dado por medio del don de su gracia. Esperaba que testificarais delante de los seres celestiales y que fuerais testigos vivientes ante el mundo, del poder de la gracia de Cristo. El Señor os probó para ver si trataríais su rica bendición como algo barato y sin importancia, o si la consideraríais como un rico tesoro que debe ser manejado con temor reverente. Si todos hubieran tratado el don de Dios de esa manera--pues la obra fue de Dios--, entonces, de acuerdo con la medida de la responsabilidad de cada uno, hubiera sido duplicada la gracia dada, como lo fueron los talentos de aquel que comerció diligentemente con el dinero de su señor.
Una bendición convertida en maldición
Dios ha estado probando la fidelidad de su pueblo, poniéndolo a prueba para ver qué uso daría a la preciosa bendición que le fue confiada. Esa bendición provino de nuestro Intercesor y Abogado en las cortes celestiales, pero Satanás estuvo listo para aprovecharse de cualquier oportunidad que se le presentara, a fin de convertir la luz y bendición en tinieblas y maldición.
¿Cómo puede convertirse la bendición en maldición? Persuadiendo al instrumento humano a que no aprecie la luz, ni revele al mundo que ha sido efectiva en transformar el carácter. Imbuido por el Espíritu Santo, el instrumento humano se consagra para cooperar con los instrumentos divinos. Lleva el yugo de Cristo, levanta sus cargas y trabaja en armonía con Cristo para ganar preciosas victorias. Camina en la luz como Cristo está en la luz. Para él se cumple el texto: "Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor". 2 Corintios 3:18.
Otro año ya ha pasado a la eternidad con su peso de registro, y la luz del cielo que brilló sobre vosotros fue para prepararos, a fin de que os levantéis y brilléis, para que exhibáis las alabanzas de Dios al mundo, como su pueblo observador de sus mandamientos. Habíais de ser un testimonio viviente. Pero si no hay un esfuerzo especial de un elevado y santo carácter que dé testimonio delante del mundo; si no se ha hecho un esfuerzo mayor que el que se ve en las iglesias populares de la actualidad, entonces no ha sido honrado el nombre de Dios y su verdad no ha sido magnificada delante del mundo, al presentar las credenciales divinas en el pueblo que ha recibido gran luz. Si ese pueblo no ha tenido mayor aprecio de las manifestaciones del poder de Dios que comer y beber y levantarse para jugar, como lo hizo el antiguo Israel, entonces, ¿cómo puede confiar el Señor a su pueblo ricas y benignas revelaciones? Si los que componen ese pueblo proceden directamente en contra de la voluntad conocida de Dios, y lo hacen en casi cada asunto, y si caen en el descuido, la ligereza, el egoísmo, la ambición y el orgullo, y si corrompen sus caminos delante del Señor, ¿cómo puede darles otro derramamiento de su Espíritu Santo?
Dios tiene las más ricas bendiciones para los suyos, pero no puede prodigárselas hasta que sepan cómo tratar el precioso don manifestando las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. "Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios". Hebreos 12:1, 2. Una parte del gozo que fue puesto delante de Cristo fue el gozo de ver su verdad, provista del poder omnipotente del Espíritu Santo, impresionando su imagen en la vida y el carácter de sus seguidores.
Las inteligencias divinas cooperan con los instrumentos humanos mientras éstos tratan de magnificar la ley y hacerla honorable. La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma. Es en el alma convertida donde el mundo ve un testimonio viviente. Siendo esto así, ¿daremos lugar al Señor del cielo para que actúe? ¿Encontrará un lugar en el corazón de los que pretenden creer la verdad? Su pura y desinteresada benignidad, ¿hallará una respuesta en el instrumento humano? ¿Verá el mundo un despliegue de la gloria de Cristo en los caracteres de los que profesan ser sus discípulos? ¿Será favorecido y glorificado Cristo al ver que su propia simpatía y amor se vierten en raudales de bondad y verdad mediante sus instrumentos humanos? Al implantar su Evangelio en el corazón, Dios está prodigando los recursos del cielo para la bendición del mundo. "Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios". 1 Corintios 3:9.
¿Qué ha hecho la rica bendición de Dios para los que fueron humildes y contritos de corazón para recibirla? ¿Ha sido apreciada la bendición? Los que la recibieron, ¿han manifestado las alabanzas de Aquel que los ha sacado de las tinieblas a su luz admirable? Hay algunos que ya están poniendo en duda la obra que fue tan buena y que debiera haber sido apreciada al máximo. La están considerando como una especie de fanatismo.
Sed extremadamente cuidadosos
Sería sorprendente que no hubiera algunos que, por no tener una mente bien equilibrada, no hubieran hablado y procedido imprudentemente, porque cuandoquiera y doquiera obra el Señor dando una bendición genuina, también se revela una falsificación a fin de dejar sin efecto la verdadera obra de Dios. Por lo tanto, necesitamos ser extremadamente cuidadosos y caminar humildemente delante de Dios, a fin de que tengamos el colirio espiritual que nos permita distinguir la operación del Espíritu Santo de Dios de la operación de aquel espíritu que produciría licencia desenfrenada y fanatismo. "Por sus frutos los conoceréis". Mateo 7:20. Los que realmente contemplan a Cristo, serán transformados a su imagen precisamente por el Espíritu del Señor y crecerán hasta la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo Jesús. El Espíritu Santo de Dios inspirará a los hombres con amor y pureza, y en sus caracteres se manifestará refinamiento.
Pero porque algunos han malversado la rica bendición del cielo, ¿negarán otros que Jesús, el Salvador del mundo, ha pasado por nuestras iglesias para bendecirlas? Que ninguna duda ni incredulidad pongan esto en tela de juicio, pues al hacerlo, os colocáis en terreno peligroso. Dios ha dado el Espíritu Santo a los que han abierto la puerta de su corazón para recibir el don celestial. Pero no se rindan ellos después a la tentación para creer que han sido engañados. No digan: "Porque siento que estoy en tinieblas, y estoy oprimido con la duda, y nunca vi el poder de Satanás tan manifiesto como ahora, por lo tanto estuve equivocado". Os amonesto a que seáis cuidadosos. No sembréis una expresión de duda. Dios ha obrado en vosotros, poniendo doctrinas de sana verdad en verdadero contacto con el corazón. La bendición os fue dada para que produjera frutos en forma de sanas prácticas y caracteres rectos.
El pecado de rechazar la evidencia
El pecado por el cual Cristo reprochó a Corazín y Betsaida fue el pecado de rechazar la evidencia que las habría convencido de la verdad si se hubieran rendido a su poder. El pecado de los escribas y fariseos fue el pecado de colocar en las tinieblas de la incredulidad la obra celestial que se había efectuado delante de ellos, de modo que fue puesta en duda la evidencia que debiera haberlos conducido a una fe arraigada, y las cosas sagradas que debieran haber sido apreciadas fueron consideradas como si no tuvieran valor. Temo que los nuestros hayan permitido que el enemigo proceda precisamente así, de modo que algunos hayan considerado como fanatismo el bien emanado de Dios, la rica bendición que él ha dado.
Si se continúa en esta actitud, entonces cuando el Señor deje brillar otra vez su luz sobre los nuestros, ellos se apartarán de la luz celestial diciendo: "Sentí lo mismo en 1893, y algunos en los cuales había confiado dijeron que la obra era fanatismo". Los que han recibido la rica gracia de Dios y llegaron a la conclusión de que era fanatismo la operación del Espíritu Santo, ¿no estarán listos para censurar la obra del Espíritu de Dios en lo futuro, y el corazón será así impermeabilizado contra las súplicas de la queda vocecilla? El amor de Jesús puede ser presentado a los que así se atrincheran contra él sin ejercer ningún poder constreñidor en ellos. Pueden ser prodigadas las riquezas de la gracia del cielo, y sin embargo ser rechazadas en vez de ser apreciadas y reconocidas con gratitud. Hubo hombres que creyeron de corazón para justicia, y por un tiempo se hicieron confesiones para salvación. Pero, es triste decirlo, los que las recibieron no cooperaron con las inteligencias celestiales ni apreciaron la luz realizando las obras de justicia.--The Review and Herald, 6 de febrero de 1894.