Mensajes Selectos Tomo 1

Capítulo 60

La relación de la fe y las obras

Hermano A. T. Jones, Estuve asistiendo a una reunión, y se hallaba presente una gran congregación. En mi sueño, Ud. disertaba sobre el tema de la fe y la justicia imputada de Cristo por la fe. Ud. repitió varias veces que las obras no significan nada, que no hay condiciones. El asunto fue presentado de tal forma que me di cuenta que las mentes serían confundidas y no recibirían la impresión correcta en cuanto a la fe y las obras, y decidí escribirle. Ud. presentó este asunto demasiado fuertemente. Hay condiciones para que recibamos la justificación, la santificación y la justicia de Cristo. Sé lo que Ud. quiere decir, pero Ud. deja una impresión equivocada en muchas mentes. Si bien es cierto que las buenas obras no salvarán ni a una sola alma, sin embargo es imposible que una sola alma sea salvada sin buenas obras. Dios nos salva bajo la condición de que pidamos si queremos recibir, busquemos si queremos encontrar y llamemos si queremos que se nos abra la puerta.

Cristo se ofrece a sí mismo como dispuesto a salvar eternamente a todo aquel que vaya a él. Invita a todos a que se acerquen a él. "Al que a mí viene, no le echo fuera". Juan 6:37. Ud. enfoca estos temas como yo lo hago, y sin embargo, debido a sus expresiones, hace que estos temas resulten confusos para las mentes. Y después de que Ud. se ha expresado radicalmente en cuanto a las obras, cuando se le hacen preguntas acerca de este mismo tema, en su propia mente el tema no está muy claramente definido, por lo cual Ud. no puede definirles los principios correctos a otras mentes. Y Ud. mismo es incapaz de hacer que sus declaraciones armonicen con sus propios principios y su fe.

Un joven fue a Jesús con la pregunta: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Marcos 10:17. Y Cristo le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". El le dijo a Jesús: "¿Cuáles?" Jesús le citó varios y el joven le dijo: "Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?" Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme". Aquí están las condiciones, y la Biblia está llena de condiciones. "Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones". Mateo 19:17, 20, 21, 22.

Puntos en los que hay que tener cuidado

Luego, cuando Ud. dice que no hay condiciones y presenta algunas expresiones en forma muy general, deja perplejas a las mentes y algunos no pueden ver consistencia en las expresiones suyas. No pueden ver cómo les es posible armonizar esas expresiones con las claras declaraciones de la Palabra de Dios. Por favor, tenga cuidado con esos puntos. Los vigorosos asertos en cuanto a las obras nunca fortalecen nuestra posición. Esas expresiones debilitan nuestra posición, pues hay muchos que lo considerarán a Ud. como extremista, y perderán las ricas lecciones que Ud. tiene para ellos precisamente sobre los temas que necesitan conocer... Hermano mío, es difícil que la mente comprenda este punto; no confunda a otra mente con ideas que no armonizan con la Palabra. Sírvase tener en cuenta que en cuanto a las enseñanzas de Cristo, muchos de los discípulos eran lamentablemente ignorantes, pero cuando vino sobre ellos el Espíritu Santo que Jesús prometió e hizo del vacilante Pedro el defensor de la fe, ¡qué transformación se produjo en su carácter! Pero, con presentaciones o expresiones demasiado elaboradas, no coloque un guijarro en el que pueda tropezar un alma que es débil en la fe. Sea siempre consistente, tranquilo, profundo y sólido. No vaya a extremos en ninguna cosa, sino mantenga sus pies sobre la sólida roca. ¡Oh preciosísimo Salvador! "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama, y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él". Juan 14:21.

Esta es la prueba verdadera: efectuar las palabras de Cristo. Y ésta es la evidencia del amor que el instrumento humano tiene por Jesús, y el que hace la voluntad de Jesús, da al mundo la evidencia práctica del fruto que manifiesta en obediencia, en pureza y en santidad de carácter...

Hermano mío, camine cuidadosamente con Dios. Sin embargo, recuerde que hay algunos cuyos ojos están intensamente pendientes de Ud., esperando que Ud. vaya demasiado lejos, que tropiece y caiga. Pero si se mantiene humildemente cerca de Jesús, todo saldrá bien...

No hay un lugar en la escuela de Cristo donde nos graduemos. Hemos de proceder de acuerdo con el plan de la suma, y el Señor procederá de acuerdo con el plan de la multiplicación. Por la gracia de Cristo, mediante constante diligencia viviremos de acuerdo con el plan de la suma, haciendo segura nuestra vocación y elección... "Porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". 2 Pedro 1:10, 11.--Carta 44, 1893.

No transijáis con el pecado

Sed muy cuidadosos, mis hermanos, en cuanto a la forma de presentar el tema de la fe y las obras ante los oyentes, no sea que las mentes se confundan. La gente necesita que se la inste a ser diligente en buenas obras. Debiera mostrársele cómo tener éxito, cómo ser purificada, y sus ofrendas serán fragantes delante de Dios. Esto es por virtud de la sangre de Cristo. Deben presentarse a la gente mensajes de un carácter decidido. Los hombres deben ir reprobando y reprochando toda forma de mal.

Si se da al ángel de cualquier iglesia una comisión como la que fue dada al ángel de la Iglesia de Efeso, óigase el mensaje mediante instrumentos humanos que reprochen el descuido, la apostasía y el pecado a fin de que la gente sea inducida al arrepentimiento y a la confesión del pecado. Nunca tratéis de ocultar el pecado, pues en el mensaje de reproche Cristo ha de ser proclamado como el primero y el último, como Aquel que es todo y en todo para el alma.

El poder de Cristo está a la disposición de los que quieren vencer. El que reprocha ha de animar a sus oyentes de modo que se esfuercen en procura de la victoria. Ha de animarlos para que luchen en procura de la liberación de cada práctica pecaminosa, que queden liberados de cada hábito corrupto, aun cuando su negación del yo les sea como arrancarse el ojo derecho o cortarse del cuerpo el brazo derecho. No se debe hacer ninguna concesión a los malos hábitos o prácticas pecaminosas ni se debe transigir con ellos.--Manuscrito 26a, 1892.

La cooperación con Dios

El hombre ha de cooperar con Dios empleando cada facultad de acuerdo con la habilidad que Dios le ha dado. No ha de ser ignorante en cuanto a cuáles son las prácticas correctas de comer y beber y de todos los hábitos de la vida. El propósito de Dios es que sus instrumentos humanos procedan como seres racionales y responsables en todo sentido...

No podemos permitirnos descuidar ni un solo rayo de la luz que Dios ha dado. Ser perezosos en nuestra práctica de aquellas cosas que requieren diligencia es cometer un pecado. El agente humano ha de cooperar con Dios y mantener en sujeción aquellas pasiones que debieran ser sometidas. Para lograr esto, debe ser incansable en sus oraciones a Dios y debe obtener siempre la gracia para regir su espíritu, carácter y acciones. Mediante la gracia impartida de Cristo, puede ser capacitado para vencer. Ser vencedor significa más que lo que muchos suponen.

El Espíritu de Dios responderá al clamor de cada corazón arrepentido, pues el arrepentimiento es don de Dios y una evidencia de que Cristo atrae al alma hacia él. Así como no podemos arrepentirnos del pecado sin Cristo, tampoco podemos ser perdonados sin Cristo. Y sin embargo es una humillación para el hombre con su pasión humana y su orgullo el ir a Jesús directamente, creyendo y confiando en él, para todo lo que necesita...

No presente nadie la idea de que el hombre tiene poco o nada que hacer en la gran obra de vencer, pues Dios no hace nada para el hombre sin su cooperación. Tampoco se diga que después de que habéis hecho todo lo que podéis de vuestra parte, Jesús os ayudará. Cristo ha dicho: "Separados de mí nada podéis hacer". Juan 15:5. Desde el principio hasta el fin, el hombre ha de ser colaborador con Dios. A menos que el Espíritu Santo actúe sobre el corazón humano, tropezaremos y caeremos a cada paso. Los esfuerzos del hombre solo no son nada sino inutilidad, pero la cooperación con Cristo significa victoria. Por nosotros mismos, no tenemos poder para arrepentirnos del pecado. A menos que aceptemos la ayuda divina, no podemos dar el primer paso hacia el Salvador. El dice: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin" (Apocalipsis 21:6) en la salvación de cada alma.

Pero aunque Cristo es todo, hemos de inspirar en cada hombre una diligencia incansable. Hemos de esforzarnos, luchar, sufrir intensamente, velar, orar para que no seamos vencidos por el astuto enemigo. Puesto que el poder y la gracia con los cuales podemos hacer esto provienen de Dios, siempre hemos de confiar en Aquel que puede salvar hasta lo sumo a todos los que se allegan a Dios por él. Nunca dejéis en la mente la impresión de que hay poco o nada que hacer de parte del hombre, sino más bien enseñad que el hombre ha de cooperar con Dios para que pueda vencer.

No diga nadie que sus obras no tienen nada que ver con su jerarquía y posición delante de Dios. En el juicio, se pronunciará la sentencia de acuerdo con lo que ha sido hecho o lo que ha sido dejado sin hacer. Mateo 25:34-40.

Se requieren esfuerzos y labor de parte del que recibe la gracia de Dios, pues el fruto es el que manifiesta cuál es el carácter del árbol. Aunque las buenas obras del hombre, sin fe en Jesús, no tienen más valor que la ofrenda de Caín, sin embargo, cubiertas con los méritos de Cristo, testifican de la idoneidad del que las hace para heredar la vida eterna. Lo que es considerado como moral en el mundo no alcanza la norma divina y no tiene más mérito delante del cielo que el que tuvo la ofrenda de Caín.--Manuscrito 26a, 1892.

Al paso que se somete al Espíritu Santo

Todo el que tiene un sentido claro de lo que significa ser cristiano se purificará de todo lo que debilita y contamina. Todos los hábitos de su vida serán puestos en armonía con los requisitos de la Palabra de verdad. Y no sólo creerá, sino que se ocupará de su salvación con temor y temblor al paso que se somete a la acción modeladora del Espíritu Santo.--The Review and Herald, 6 de marzo de 1888.

Jesús acepta nuestras intenciones

Cuando está en el corazón el deseo de obedecer a Dios, cuando se hacen esfuerzos con ese fin, Jesús acepta esa disposición y ese esfuerzo como el mejor servicio del hombre, y suple la deficiencia con sus propios méritos divinos. Pero no aceptará a los que pretenden tener fe en él, y sin embargo son desleales a los mandamientos de su Padre. Oímos mucho acerca de la fe, pero necesitamos oír mucho más acerca de las obras. Muchos están engañando a sus propias almas al vivir una religión fácil, acomodadiza y desprovista de la cruz. Pero Jesús dice: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame".--The Signs of the Times, 16 de junio de 1890.