Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Eclesiastés 12:14.
En el caso de cada individuo hay un proceso en marcha mucho más maravilloso que aquel por el cual el artista transfiere los rasgos de una persona a la placa bruñida. El arte del fotógrafo consiste meramente en obtener fotografías de algo que es perecedero; pero en el registro de la vida, el carácter se graba con exactitud, y si ese registro es oscuro, jamás podrá ser borrado, excepto por la sangre del sacrificio expiatorio.--The Review and Herald, 4 de noviembre de 1884.
Los ángeles de Dios están ocupados en obtener un daguerrotipo del carácter con la misma fidelidad con que el artista reproduce las facciones del rostro humano; ¡y seremos juzgados por lo que revele ese daguerrotipo!--The Review and Herald, 2 de febrero de 1886.
Cuando se inicie el juicio y los libros se abran, habrá muchas revelaciones asombrosas. Los hombres no aparecerán entonces como se exponen ante los ojos humanos y los juicios falibles. Los pecados secretos quedarán a la vista de todos. Se revelarán motivos e intenciones que se ocultaron en la cámara secreta del corazón.--The Review and Herald, 1 de enero de 1884.
Todo aparecerá como un retrato de tamaño natural.--The Review and Herald, 13 de enero de 1891.
En esa hora solemne y tremenda la infidelidad del esposo quedará expuesta ante la esposa, y la deslealtad de la esposa ante el esposo. Por primera vez los padres sabrán cuál fue el carácter verdadero de sus hijos, y los hijos verán los errores y desaciertos de sus padres. El que robó a su vecino recurriendo a falsedades, no escapará con sus ganancias mal habidas. Dios lleva en sus libros un registro exacto de todo acto injusto y de cada negocio deshonesto.--The Review and Herald, 27 de marzo de 1888.
La memoria será fiel y vivida cuando condene al culpable que en ese día haya sido hallado falto. La mente recordará todos los pensamientos y acciones del pasado; la vida entera pasará en revista como las escenas de un panorama.--The Review and Herald, 4 de noviembre de 1884.