Nuestra Elevada Vocacion

13 de enero

Ricas corrientes de gracia

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra. 2 Corintios 9:8.

¿No es admirable que podamos recibir la rica corriente de gracia de la Deidad, y trabajar en armonía con ella? ¿Qué quiere de nosotros la Deidad, pobres, débiles e imperfectos como somos? ¿Qué puede hacer con nosotros la Deidad? Todo, si estamos dispuestos a entregarnos a ella. Dios ama a todos los jóvenes. El conoce todas vuestras dificultades. El sabe que tendréis que combatir contra los poderes de las tinieblas, que se esfuerzan por controlar la mente humana.--Manuscrito 8, 1899, pp. 1, 2.

Dios tiene el propósito de que sus hijos crezcan hasta alcanzar la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo. A fin de hacer esto, debemos usar bien todas las capacidades del alma, de la mente y del cuerpo. No podemos arriesgarnos a desperdiciar cualquier capacidad mental o física. ...

Satanás ha llamado a las huestes de las tinieblas a guerrear contra los santos. No podemos permanecer indiferentes a esos ataques. Asedia de diversas maneras, y debemos tener un claro discernimiento espiritual para poder percibir cuándo está procurando posesionarse de nuestras mentes. Dios llama a aquellos sobre quienes brilla la luz de la verdad, a tomar su lugar en su ejército. El los llama a demostrar su lealtad, a andar en la luz que él les ha dado.--Manuscrito 50, 1904, pp. 4, 6.

El Señor quiere que vosotros comprendáis la posición que ocupáis como hijos e hijas del Altísimo, hijos del Rey celestial. Desea que viváis en estrecha relación con él. ... Defendeos de todo lo que sea frívolo. No penséis que podéis entregaros a este placer y a aquel otro. Decidíos a poneros del lado del Señor. ...

Asíos firmemente del brazo del poder divino. ... Dominad vuestros hábitos. Ponedlos en sujeción. Decid: "Amo al Señor, y estoy decidido a utilizar toda partícula de mi inteligencia en su obra". ...

Si queréis estar bajo la bandera manchada de sangre del príncipe Emmanuel, haciendo fielmente su servicio, no necesitáis ceder a la tentación; porque a vuestro lado hay Uno que es capaz de impedir que falléis.--Manuscrito 8, 1899, pp. 4, 5.