Servicio Cristiano

Capítulo 1

El llamado de Dios al servicio

Depende de instrumentos humanos

Dios no escoge para que sean sus representantes entre los hombres, a ángeles que nunca cayeron, sino a seres humanos, a hombres de pasiones semejantes a las de aquellos a quienes tratan de salvar. Cristo se humanó a fin de poder alcanzar a la humanidad. Se necesitaba un Salvador a la vez divino y humano para traer salvación al mundo. Y a los hombres y mujeres ha sido confiado el sagrado cometido de dar a conocer "las inescrutables riquezas de Cristo".--Los Hechos de los Apóstoles, 109.

Contemplemos la impresionante escena. Miremos a la Majestad del cielo rodeada por los doce que había escogido. Está por apartarlos para su trabajo. Por estos débiles agentes, mediante su Palabra y Espíritu, se propone poner la salvación al alcance de todos.--Los Hechos de los Apóstoles, 16.

"Envía pues ahora hombres a Joppe, y haz venir a un Simón." Con esta orden, Dios dió evidencia de su consideración por el ministerio evangélico y por su iglesia organizada. El ángel no fué enviado a relatar a Cornelio la historia de la cruz. Un hombre, sujeto como el centurión mismo, a las flaquezas y tentaciones humanas, había de ser quien le hablase del Salvador crucificado y resucitado.--Los Hechos de los Apóstoles, 109.

El ángel enviado a Felipe podría haber efectuado por sí mismo la obra en favor del etíope; pero no es tal el modo que Dios tiene de obrar. Su plan es que los hombres trabajen en beneficio de sus prójimos.--Los Hechos de los Apóstoles, 90.

"Tenemos empero este tesoro--continuó el apóstol--, en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros." Dios podría haber proclamado su verdad mediante ángeles inmaculados, pero tal no es su plan. El escoge a los seres humanos, a los hombres rodeados de flaquezas, como instrumentos para realizar sus designios. El inestimable tesoro se coloca en vasos de barro. Mediante los hombres han de comunicarse al mundo sus bendiciones, y ha de brillar su gloria en las tinieblas del pecado. Por su ministerio amante deben ellos encontrar al pecador y al necesitado para guiarlos a la cruz. Y en toda su obra tributarán gloria honor y alabanza a Aquel que está por encima de todo y sobre todos.--Los Hechos de los Apóstoles, 266.

Fué el propósito del Salvador que después de ascender al cielo para convertirse en intercesor del hombre, sus seguidores continuaran con la obra que él había comenzado. ¿No demostrarán los instrumentos humanos ningún interés especial en dar la luz del mensaje evangélico a aquellos que están asentados en tinieblas? Algunos están dispuestos a ir hasta los confines de la tierra con el propósito de llevar la luz de la verdad a los hombres, pero Dios exige que toda alma que conozca la verdad trate de ganar a otros al amor de la misma. Si no estamos dispuestos a hacer sacrificios especiales para salvar a las almas que están a punto de perecer, ¿cómo podremos ser considerados dignos de entrar en la ciudad de Dios?--Testimonies for the Church 9:103.

En su sabiduría, el Señor pone a los que buscan la verdad en relación con semejantes suyos que conocen la verdad. Es plan del cielo que los que han recibido la luz, la impartan a los que están todavía en tinieblas. La humanidad, sacando eficiencia de la gran Fuente de la sabiduría, es convertida en instrumento, agente activo, por medio del cual el Evangelio ejerce su poder transformador sobre la mente y el corazón.--Los Hechos de los Apóstoles, 109.

Dios podría haber alcanzado su objeto de salvar a los pecadores, sin nuestra ayuda; pero a fin de que podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra. A fin de entrar en su gozo--el gozo de ver almas redimidas por su sacrificio--, debemos participar de sus labores en favor de su redención.--El Deseado de Todas las Gentes, 117.

Como representantes suyos entre los hombres, Cristo no elige a los ángeles que nunca cayeron, sino a los seres humanos, hombres de pasiones iguales a las de aquellos a quienes tratan de salvar. Cristo mismo se revistió de la humanidad, para poder alcanzar a la humanidad. La divinidad necesitaba de la humanidad; porque se requería tanto lo divino como lo humano para traer la salvación al mundo. La divinidad necesitaba de la humanidad, para que ésta pudiese proporcionarle un medio de tener comunicaciones entre Dios y el hombre.--El Deseado de Todas las Gentes, 253, 254.

Con avidez casi impaciente, los ángeles aguardan nuestra cooperación; porque el hombre debe ser el medio de comunicación con el hombre. Y cuando nos entregamos a Cristo en una consagración de todo el corazón, los ángeles se regocijan de poder hablar por nuestras voces para revelar el amor de Dios."--El Deseado de Todas las Gentes, 254.

Debemos ser colaboradores de Dios; pues él no terminará su obra sin los instrumentos humanos.--The Review and Herald, 1 de marzo de 1887.

Un llamado al individuo

Se asigna una obra particular a cada cristiano.--The Southern Watchman, 2 de agosto de 1904.

Dios exige que cada uno sea un obrero en su viña. Has de aceptar la obra que ha sido puesta a tu cargo y has de realizarla fielmente.--The Bible Echo, 10 de junio de 1901.

Si cada uno de vosotros fuera un misionero vivo, el mensaje para este tiempo sería rápidamente proclamado en todos los países, a toda nación, tribu y lengua.--Testimonies for the Church 6:438.

Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe, llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma, es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y hace a los que están por perecer, ávidos de beber el agua de la vida.--El Deseado de Todas las Gentes, 162.

Dios espera un servicio personal de cada uno de aquellos a quienes ha confiado el conocimiento de la verdad para este tiempo. No todos pueden salir como misioneros a los países extranjeros, pero todos pueden ser misioneros en su propio ambiente para sus familias y su vecindario.--Testimonies for the Church 9:30.

Cristo se hallaba sólo a pocos pasos del trono celestial cuando dió su comisión a sus discípulos. Incluyendo como misioneros a todos los que creyeran en su nombre, dijo: "Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura". El poder de Dios había de acompañarlos.--The Southern Watchman, 20 de septiembre de 1904.

El salvar almas debe ser la obra de la vida de todos los que profesan a Cristo. Somos deudores al mundo de la gracia que Dios nos concedió, de la luz que ha brillado sobre nosotros, y de la hermosura y el poder que hemos descubierto en la verdad.--Testimonies for the Church 4:53.

En todas partes se nota una tendencia a reemplazar el esfuerzo individual por la obra de las organizaciones. La sabiduría humana tiende a consolidar, a centralizar, a formar grandes iglesias e instituciones. Muchos dejan a las instituciones y organizaciones la tarea de practicar la beneficencia; se eximen del contacto con el mundo, y sus corazones se enfrían. Se absorben en sí mismos incapacitándose para recibir impresiones. El amor a Dios y a los hombres desaparece de su alma.

Cristo encomienda a sus discípulos una obra individual, una obra que no se puede delegar a un poderhabiente. El servir a los enfermos y a los pobres, el predicar el Evangelio a los perdidos, no debe ser dejado al cuidado de juntas y organizaciones de caridad. Es la responsabilidad individual, el esfuerzo personal, el sacrificio propio, lo que exige el Evangelio.--El Ministerio de Curación, 137.

Todo el que ha recibido la iluminación divina, ha de alumbrar la senda de aquellos que no conocen la Luz de la vida.--El Deseado de Todas las Gentes, 126.

A cada uno se le ha asignado una obra, y nadie puede reemplazarlo. Cada uno tiene una misión de maravillosa importancia, que no puede descuidar o ignorar, pues su cumplimiento implica el bienestar de algún alma, y su descuido el infortunio de alguien por quien Cristo murió.--The Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.

Todos debemos ser obreros juntamente con Dios. Ningún ocioso es reconocido como siervo suyo. Los miembros de la iglesia deben sentir individualmente que la vida y la prosperidad de la iglesia resultan afectadas por su conducta.--The Review and Herald, 15 de febrero de 1887.

Cada alma que Cristo ha rescatado está llamada a trabajar en su nombre para la salvación de los perdidos. Esta obra había sido descuidada en Israel. ¿No es descuidada hoy día por los que profesan ser los seguidores de Cristo?--Lecciones Prácticas del Gran Maestro, 175.

Hay algo que cada uno debe hacer. Toda alma que cree la verdad ha de ocupar su lugar diciendo: "Heme aquí, envíame a mí". Isaías 6:8.--Testimonies for the Church 6:49.

Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo.--Lecciones Prácticas del Gran Maestro, 60.

El que llega a ser hijo de Dios ha de considerarse como eslabón de la cadena tendida para salvar al mundo. Debe considerarse uno con Cristo en su plan de misericordia, y salir con él a buscar y salvar a los perdidos.--El Ministerio de Curación, 98.

Todos pueden encontrar algo que hacer. Nadie debe figurarse que para él no hay sitio en que trabajar por Cristo. El Salvador se identifica con cada hijo de la humanidad.--El Ministerio de Curación, 97.

Los que se unieron al Señor y prometieron servirle están obligados a participar con él en la grande y magnífica obra de salvar almas.--Joyas de los Testimonios 3:82.

Tan vasto es el campo y tan grande la empresa, que todo corazón santificado será alistado en el servicio como instrumento del poder divino.--Joyas de los Testimonios, 309.

Los hombres son en mano de Dios instrumentos de los que él se vale para realizar sus fines de gracia y misericordia. Cada cual tiene su papel que desempeñar; a cada cual le ha sido concedida cierta medida de luz, adecuada a las necesidades de su tiempo, y suficiente para permitirle cumplir la obra que Dios le asignó.--Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 391.

Largo tiempo ha esperado Dios que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad.--Los Hechos de los Apóstoles, 91.

Cuando envió a los doce y más tarde a los setenta, a proclamar el reino de Dios, les estaba enseñando su deber de impartir a otros lo que él les había hecho conocer. En toda su obra, los estaba preparando para una labor individual, que se extendería a medida que el número de ellos creciese, y finalmente alcanzaría a las más apartadas regiones de la tierra.--Los Hechos de los Apóstoles, 26.

Tampoco recae únicamente sobre el pastor ordenado la responsabilidad de salir a realizar la comisión evangélica. Todo el que ha recibido a Cristo está llamado a trabajar por la salvación de sus prójimos.--Los Hechos de los Apóstoles, 90.

El verdadero carácter de la iglesia se mide, no por la alta profesión que haga, ni por los nombres asentados en sus libros, sino por lo que está haciendo realmente en beneficio del Maestro, por el número de sus obreros perseverantes y fieles. El interés personal y el esfuerzo vigilante e individual realizarán más por la causa de Cristo que lo que puede lograrse por los sermones o los credos.--The Review and Herald, 6 de septiembre de 1881.

Dondequiera se establezca una iglesia, todos los miembros deben empeñarse activamente en la obra misionera. Deben visitar a toda familia del vecinda rio, e imponerse de su condición espiritual.--Testimonies for the Church 6:296.

Los miembros de la iglesia no han sido todos llamados a trabajar en los campos extranjeros, pero todos tienen una parte que realizar en la gran obra de dar la luz al mundo. El Evangelio de Cristo es agresivo y expansivo. En el día de Dios nadie será excusado por haberse encerrado en sus propios intereses egoístas. Hay una obra que hacer para toda mente y para toda mano. Hay una variedad de trabajo adaptado a diferentes mentes y a distintas capacidades.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 290, 291.

El nos ha confiado una verdad sagrada; Cristo, cuando habita en los miembros individuales de la iglesia, es una fuente de agua que salta para vida eterna. Sois culpables delante de Dios si no hacéis todo el esfuerzo posible para dispensar el agua viva a los demás.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 291.

No estamos, como cristianos, realizando ni una vigésima parte de lo que podríamos hacer en la ganancia de almas para Cristo. Hay un mundo que amonestar, y todo sincero cristiano debe ser un guía y un ejemplo para los demás en fidelidad, en la disposición a llevar la cruz, en la acción rápida y vigorosa, en una invariable fidelidad a la causa de la verdad, y en sacrificios y trabajos para promover la causa de Dios.--The Review and Herald, 23 de agosto de 1881.

En la medida de sus oportunidades, todo aquel que recibió la luz de la verdad lleva la misma responsabilidad que el profeta de Israel, a quien fueron dirigidas estas palabras: "Tú pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los apercibirás de mi parte".--Joyas de los Testimonios 3:288, 289.

A todo aquel que se hace partícipe de su gracia, el Señor le señala una obra que hacer por los otros. Cada cual tiene que ocupar su puesto, diciendo: "Heme aquí, envíame a mí". Sobre el ministro de la palabra, sobre el enfermero misionero, sobre el médico cristiano, sobre el cristiano individual, ora sea comerciante o agricultor, profesional o mecánico--, sobre todos descansa la responsabilidad. Nuestra tarea es revelar a los hombres el Evangelio de su salvación. Toda empresa en que nos empeñemos debe servirnos de medio para dicho fin.--El Ministerio de Curación, 138.

Cuando el Señor de la casa llamó a sus siervos, dió a cada uno su obra. Toda la familia de Dios estaba incluída en la responsabilidad de utilizar los bienes del Señor. Todo individuo, desde el más humilde y el más oscuro, hasta el mayor y el más exaltado, es un instrumento moral dotado de capacidades a quien Dios tiene por responsable.--The Bible Echo, 10 de junio de 1901.

Fuerzas cristianas combinadas

Hermanos y hermanas en la fe, ¿surge en vuestro corazón la pregunta, "¿Soy yo guarda de mi hermano?" Si pretendéis ser hijos de Dios, sois guardas de vuestros hermanos. El Señor tiene a la iglesia por responsable de las almas de aquellos que podrían ser los medios de salvación.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 291.

El Salvador dió su preciosa vida para establecer una iglesia capaz de asistir a los que sufren, a los tristes, y a los tentados. Una agrupación de creyentes puede ser pobre, inculta, y desconocida; sin embargo en Cristo puede realizar una obra en el hogar, en la comunidad, y aun en "tierras lejanas", cuyos resultados alcanzarán hasta la eternidad.--El Ministerio de Curación, 99.

Por débil e imperfecta que parezca, la iglesia es el objeto al cual Dios dedica en un sentido especial su suprema consideración. Es el escenario de su gracia, en el cual se deleita en revelar su poder para transformar los corazones.--Los Hechos de los Apóstoles, 11.

Alguien debe cumplir la comisión de Cristo; alguien debe continuar realizando la obra que él comenzó en la tierra; y a la iglesia se le ha concedido este privilegio. Con este propósito ha sido organizada. ¿Por qué, entonces, no han aceptado los miembros de la iglesia esta responsabilidad?--Testimonies for the Church 6:295.

El pide que la iglesia asuma el deber que le fuera asignado, sosteniendo el estandarte de la verdadera reforma en su propio territorio, y permitiendo que obreros preparados y experimentados vayan a nuevos campos.--Testimonies for the Church 6:292.

Los creyentes tesalonicenses eran verdaderos misioneros. ... Los corazones eran ganados por las verdades presentadas, y almas eran añadidas al número de los creyentes.--Los Hechos de los Apóstoles, 208.

Al ordenar a los doce, se dió el primer paso en la organización de la iglesia que después de la partida de Cristo habría de continuar su obra en la tierra.--Los Hechos de los Apóstoles, 16.

La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado de Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician. Es maravillosa la obra que el Señor determina que sea realizada por su iglesia, a fin de que su nombre sea glorificado.--Los Hechos de los Apóstoles, 11.

Nuestra obra se halla claramente establecida en la Palabra de Dios. El cristiano debe unirse con el cristiano, la iglesia con la iglesia, el instrumento humano debe cooperar con el divino, y todo instrumento ha de subordinarse al Espíritu Santo, y todo debe combinarse para dar al mundo las buenas nuevas de la gracia de Dios.--The General Conference Bulletin, 421, 28 de febrero de 1893.

Nuestras iglesias han de cooperar en la obra de cultivo espiritual, con la esperanza de ir cosechando a lo largo del tiempo. ... El suelo es rebelde, pero la dura tierra ha de ser roturada, y la semilla de justicia sembrada. No os detengáis, amados maestros que trabajáis en favor de Dios, como si dudarais de si debéis continuar una labor que crecerá a medida que se realice.--Testimonies for the Church 6:420.

La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fué organizada para servir, y su misión, es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fué el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria.--Los Hechos de los Apóstoles, 9.

Que ninguna iglesia piense que es demasiado pequeña para ejercer una influencia y efectuar servicio en la gran obra que ha de hacerse en este tiempo.

Id a trabajar, hermanos. No son solamente los grandes congresos, asambleas y concilios los que contarán con el favor especial de Dios; el esfuerzo más humilde de amor abnegado será coronado con su bendición, y recibirá su gran recompensa. Haced lo que podáis y Dios aumentará vuestra capacidad.--The Review and Herald, 13 de marzo de 1888.

Testigos

Somos los testigos de Cristo, y no hemos de permitir que los intereses y planes mundanos absorban nuestro tiempo y atención.--Testimonies for the Church 9:53, 54.

"Vosotros sois mis testigos, dice Jehová. ... Yo anuncié, y salvé, e hice oir, y no hubo entre vosotros extraño. Vosotros pues sois mis testigos." "Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes; para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que están de asiento en tinieblas."--Los Hechos de los Apóstoles, 9, 10.

Todos los que desean entrar en la ciudad de Dios, deben poner de manifiesto al Salvador en todo trato que tengan durante esta vida terrenal. Así es como los mensajeros de Cristo serán sus testigos. Deben dar un testimonio claro y decidido contra toda mala costumbre, y enseñar a los pecadores el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.--Joyas de los Testimonios 3:291, 292.

Los discípulos estaban por salir como testigos de Cristo, para declarar al mundo lo que habían visto y oído de él. Su cargo era el más importante al cual los seres humanos habían sido llamados alguna vez, siendo superado únicamente por el de Cristo mismo. Habían de ser colaboradores con Dios para la salvación de los hombres.--Los Hechos de los Apóstoles, 16.

El Maestro divino dice: Mi Espíritu solo es competente para enseñar y convencer de pecado. Las cosas externas hacen sólo una impresión temporal sobre la mente. Yo inculcaré la verdad en la conciencia, y los hombres serán mis testigos. Presentarán en todo el mundo mis requerimientos acerca del tiempo, el dinero y el intelecto del hombre.--Joyas de los Testimonios 3:159.

Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fué dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás, y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad. Estos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando son apoyados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas.--El Deseado de Todas las Gentes, 300, 301.

Dios no puede desplegar el conocimiento de su voluntad y las maravillas de su gracia en el mundo incrédulo, a menos que tenga testigos esparcidos por toda la tierra. Su plan consiste en que aquellos que son participantes de su gran salvación por medio de Cristo Jesús, sean sus misioneros, cuerpos luminosos por todo el mundo, que sean como señales para el pueblo, epístolas vivientes, conocidas y leídas de todos los hombres, cuya fe y obras testifiquen de la inminencia del regreso del Salvador, y muestren que no han recibido la gracia de Dios en vano. El pueblo debe ser amonestado a prepararse para el juicio venidero.--Testimonies for the Church 2:631, 632.

Cuando [los discípulos] meditaban en su vida pura y santa, sentían que no habría trabajo demasiado duro, ni sacrificio demasiado grande, si tan sólo pudiesen ellos atestiguar con su vida la belleza del carácter de Cristo. ¡Oh, si tan sólo pudieran vivir de nuevo los tres años pasados, pensaban ellos, de cuán diferente modo procederían! Si sólo pudieran ver al Señor de nuevo, cuán fervorosamente tratarían de mostrar la profundidad de su amor y la sinceridad de la tristeza que sentían por haberlo apenado con palabras o actos de incredulidad. Pero se consolaron con el pensamiento de que estaban perdonados. Y resolvieron que, hasta donde fuese posible, expiarían su incredulidad confesándolo valientemente delante del mundo.--Los Hechos de los Apóstoles, 30.

Los dos endemoniados curados fueron los primeros misioneros a quienes Cristo envió a predicar el Evangelio en la región de Decápolis. Durante tan sólo algunos momentos habían tenido esos hombres oportunidad de oir las enseñanzas de Cristo. Sus oídos no habían percibido un solo sermón de sus labios. No podían instruir a la gente como los discípulos que habían estado diariamente con Jesús. Pero, llevaban en su persona la evidencia de que Jesús era el Mesías. Podían contar lo que sabían; lo que ellos mismos habían visto y oído y sentido del poder de Cristo. Esto es lo que puede hacer cada uno cuyo corazón ha sido conmovido por la gracia de Dios. Juan, el discípulo amado escribió: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida; ... lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos." Como testigos de Cristo, debemos decir lo que sabemos, lo que nosotros mismos hemos visto, oído y palpado. Si hemos estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendremos algo oportuno que decir acerca de la manera en que nos ha conducido. Podemos explicar cómo hemos probado su promesa, y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide y por falta del cual el mundo perece.--El Deseado de Todas las Gentes, 295.

Canales de luz y bendición

Hemos de ser canales consagrados a través de los cuales la vida celestial ha de fluir a los demás. El Espíritu Santo ha de animar y saturar toda la iglesia, purificando y cimentando los corazones.--Testimonies for the Church 9:20.

Todo seguidor de Jesús tiene una obra que hacer como misionero en favor de Cristo, en la familia, en el vecindario, en el pueblo o ciudad donde viva. Todos los que están consagrados a Dios son canales de luz. Dios hace de ellos instrumentos de justicia para comunicar a los demás la luz de la verdad.--Testimonies for the Church 2:632.

El resultado de la obra de Jesús, mientras estaba sentado, cansado y hambriento, al lado del pozo, fué muy extenso en bendiciones. El alma a quien trató de ayudar vino a ser un medio de alcanzar a otros y traerlos al Salvador. Tal fué siempre la manera en que la obra de Dios progresó en la tierra. Dejad resplandecer vuestra luz y otras luces se encenderán.

Muchos tienen la idea de que son responsables ante Cristo solo por la luz y la experiencia, y que no dependen de sus seguidores reconocidos en la tierra. Jesús es el amigo de los pecadores, y su corazón simpatiza con el dolor de ellos. Tiene toda potestad, tanto en el cielo como en la tierra; pero respeta los medios que ha dispuesto para la iluminación y salvación de los hombres; dirige a los pecadores a la iglesia, que él ha puesto como un medio de comunicar luz al mundo.--Los Hechos de los Apóstoles, 100.

A la iglesia primitiva se le había encomendado una obra de crecimiento constante: el establecer centros de luz y bendición dondequiera hubiese almas honestas dispuestas a entregarse al servicio de Cristo.--Los Hechos de los Apóstoles, 74.

Así como los rayos del sol penetran hasta las partes más remotas del mundo, Dios quiere que el Evangelio llegue a toda alma en la tierra. Si la iglesia de Cristo cumpliera el propósito del Señor, se derramaría luz sobre todos cuantos moran en las tinieblas y regiones de sombra de muerte.--El Discurso Maestro de Jesucristo, 42.

Es el privilegio de toda alma ser un canal vivo por medio del cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que Cristo desee tanto como agentes que representen ante el mundo su Espíritu y carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador mediante la humanidad. Todo el cielo está esperando que haya canales por medio de los cuales pueda derramarse el aceite santo para que sea un gozo y una bendición para los corazones humanos.--Lecciones Prácticas del Gran Maestro, 386.

La gloria de la iglesia de Dios radica en la piedad de sus miembros; porque allí está el escondedero del poder de Cristo. La influencia de los sinceros hijos de Dios puede ser estimada como de poco valor, pero será sentida a través del tiempo, y revelada debidamente en el día de la recompensa. La luz de un verdadero cristiano, que brilla a través de una firme piedad, y de una fe invariable, demostrará al mundo el poder de un Salvador vivo. En sus seguidores Cristo será revelado como una fuente de agua, que salta para vida eterna. Aunque para el mundo resulten apenas conocidos, son considerados como el pueblo peculiar de Dios, sus vasos elegidos de salvación, los canales que él tiene por los cuales la luz ha de brillar sobre el mundo.--The Review and Herald, 24 de marzo de 1891.

Miembros de la iglesia, permitid que brille la luz. Oiganse vuestras voces en humilde oración, en testimonio contra la intemperancia, la insensatez y las diversiones de este mundo, y en la proclamación de la verdad para este tiempo. Vuestra voz, vuestra influencia, vuestro tiempo, todos éstos son dones de Dios, y han de ser usados para ganar almas para Cristo.--Testimonies for the Church 9:38.

Se me ha mostrado que los discípulos de Cristo son sus representantes en toda la tierra; y Dios se propone que sean luces en las tinieblas morales de este mundo, esparcidos por todo el país, en los pueblos, aldeas y ciudades; "espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres".--Testimonies for the Church 2:631.

Los discípulos han de ser la luz del mundo, pero Dios no exige de ellos esfuerzo alguno para lucirse. No aprueba ningún esfuerzo de satisfacción propia para ostentar una bondad superior. El desea que las almas de ellos se saturen de los principios del cielo; pues entonces, al tener contacto con el mundo, manifestarán la luz que hay en ellos. Su inquebrantable fidelidad en cada acto de la vida será un medio de iluminación.--El Ministerio de Curación, 31.

Cuando, en medio de su ciego error y prejuicio, se le dió a Saulo una revelación del Cristo a quien perseguía, se lo colocó en directa comunicación con la iglesia, que es la luz del mundo. En este caso, Ananías representa a Cristo, y también representa a los ministros de Cristo en la tierra, asignados para que actúen por él. En lugar de Cristo, Ananías toca los ojos de Saulo, para que reciba la vista, coloca sus manos sobre él, y mientras ora en el nombre de Cristo, Saulo recibe el Espíritu Santo. Todo se hace en el nombre y por la autoridad de Cristo. Cristo es la fuente; la iglesia es el medio de comunicación.--Los Hechos de los Apóstoles, 100.

El error prevalece por doquiera. El gran adversario de las almas está alistando sus fuerzas. Emplea todo recurso con el objeto de confundir las mentes de los hombres con errores especiosos, y así destruir a las almas. Aquellos a quienes Dios ha confiado los tesoros de su verdad han de permitir que la luz brille en medio de las tinieblas morales.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 290.

Dios exige que sus hijos brillen como luminarias en el mundo. No se exige que lo hagan solamente los ministros, sino todo discípulo de Cristo. Su conversación debe ser celestial. Y mientras disfrutan de la comunión con Dios, querrán tener un intercambio con sus semejantes, a fin de expresar por medio de sus palabras y hechos el amor de Dios que anima sus corazones. De esta manera serán luces en el mundo, y la luz transmitida por su intermedio no se apagará.--Testimonies for the Church 2:122, 123.

Los seguidores de Cristo deben ser instrumentos de justicia, obreros, piedras vivas, que emitan luz, a fin de que estimulen la presencia de los ángeles celestiales. Se pide que sean canales, por así decirlo, a través de los cuales fluya el espíritu de la verdad y la justicia.--Testimonies for the Church 2:126, 127.

El Señor ha hecho de su iglesia el repositorio de la influencia divina. El universo celestial está esperando que los miembros lleguen a ser canales por los cuales la corriente de vida fluya al mundo, a fin de que muchos sean convertidos, y a su vez puedan llegar a ser canales por los cuales la gracia de Cristo corra para regar las porciones desérticas de la viña del Señor.--The Bible Echo, 12 de agosto de 1901.

Todo el que esté relacionado con Dios impartirá luz a los demás. Si hay alguien que no tiene luz para dar, es porque no tiene relación con la fuente de la luz.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 291.

Dios ha determinado que sus hijos den la luz a los demás; y si ellos no lo hacen, y las almas permanecen en las tinieblas del error debido a que su pueblo deja de hacer lo que debiera haber hecho, si hubiera sido vitalizado por el Espíritu Santo, rendirá cuenta ante Dios de su falta. Hemos sido llamados de las tinieblas a su luz maravillosa, para que revelemos las alabanzas de Cristo.--The Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.

Todos los que se han consagrado a Dios serán conductos de luz. Dios los hace agentes suyos para comunicar a otros las riquezas de su gracia. ... Nuestra influencia sobre los demás no depende tanto de lo que decimos, como de lo que somos. Los hombres pueden combatir y desafiar nuestra lógica, pueden resistir nuestras súplicas; pero una vida de amor desinteresado es un argumento que no pueden contradecir. Una vida consecuente, caracterizada por la mansedumbre de Cristo, es un poder en el mundo.--El Deseado de Todas las Gentes, 116.

Aquellos que debieran haber sido la luz del mundo han brillado sólo en forma débil y enfermiza. ¿Qué es la luz? Es piedad, bondad, verdad, amor; es la revelación de la verdad en el carácter y en la vida. El Evangelio depende de la piedad personal de los creyentes para su poder agresivo, y Dios ha hecho provisión por medio de la muerte de su Hijo amado, para que toda alma fuera ampliamente equipada para toda buena obra. Toda alma ha de ser una luz brillante, que muestre las alabanzas de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa. "Porque nosotros coadjutores somos de Dios." Sí, colaboradores; esto significa realizar ferviente servicio en la viña del Señor. Hay almas que deben ser salvadas, almas en nuestras iglesias, en nuestras escuelas sabáticas y en nuestro vecindario.--The Review and Herald, 24 de marzo de 1891.

Es trabajando por otros como ellos mantendrán sus propias almas con vida. Si se hacen colaboradores con Jesús, veremos que la luz en nuestras iglesias aumentará constantemente su fulgor, y enviará sus rayos para penetrar en las tinieblas allende nuestros propios límites.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 291.

"Vosotros sois la luz del mundo." Los judíos pensaban limitar los beneficios de la salvación a su propia nación; pero Cristo les demostró que la salvación es como la luz del sol. Pertenece a todo el mundo.--El Deseado de Todas las Gentes, 262.

Los corazones que responden a la influencia del Espíritu Santo, son los conductos por medio de los cuales fluye la bendición de Dios. Si los que sirven a Dios fuesen quitados de la tierra, y su Espíritu se retirase de entre los hombres, este mundo quedaría en la desolación y destrucción, como fruto del dominio de Satanás. Aunque los impíos no lo saben, deben aún las bendiciones de esta vida a la presencia, en el mundo, del pueblo de Dios, al cual desprecian y oprimen. Si los cristianos lo son de nombre solamente, son como la sal que ha perdido su sabor. No tienen influencia para el bien en el mundo, y por su falsa representación de Dios son peores que los incrédulos del mundo.--El Deseado de Todas las Gentes, 262.

La divina comisión

La obra que hicieron los discípulos, tenemos que hacerla nosotros también. Todo cristiano debe ser un misionero. Con simpatía y compasión tenemos que desempeñar nuestro ministerio en bien de los que necesitan ayuda, y procurar con todo desprendimiento aliviar las miserias de la humanidad doliente.--El Ministerio de Curación, 97.

Antes de ascender al cielo, Cristo dió a los discípulos su comisión. Les dijo que debían ser los ejecutores del testamento por el cual él legaba al mundo los tesoros de vida eterna.--Los Hechos de los Apóstoles, 22.

En la comisión dada a los primeros discípulos, se hallan incluidos los creyentes de todas las edades. Todo el que aceptó el Evangelio, recibió una verdad sagrada para impartirla al mundo. El pueblo fiel de Dios estuvo siempre constituido por misioneros activos, que consagraban sus recursos al honor de su nombre y usaban sabiamente sus talentos en su servicio.--Los Hechos de los Apóstoles, 90.

La comisión misionera es la magna carta misionera del reino de Cristo. Los discípulos habían de trabajar fervorosamente por las almas, dando a todos la invitación de misericordia. No debían esperar que la gente viniera a ellos; sino que debían ir ellos a la gente con su mensaje.--Los Hechos de los Apóstoles, 23.

Los mensajeros de Dios han recibido la orden de emprender la misma obra que Cristo realizó cuando estaba en la tierra. Deben entregarse a todos los ramos de actividad a los que él se consagró. Con fervor y sinceridad, deben hablar a los hombres de las riquezas inagotables y del tesoro imperecedero de los cielos.--Joyas de los Testimonios 3:349.

El mandato dado a los discípulos nos es dado también a nosotros. Hoy día, como entonces, un Salvador crucificado y resucitado ha de ser levantado delante de los que están sin Dios y sin esperanza en el mundo. El Señor llama a pastores, maestros y evangelistas. De puerta en puerta han de proclamar sus siervos el mensaje de salvación. A toda nación, tribu, lengua y pueblo se han de proclamar las nuevas del perdón de Cristo. El mensaje ha de ser dado, no con expresiones atenuadas y sin vida, sino en términos claros, decididos, conmovedores. Centenares están aguardando la amonestación para poder escapar a la condenación. El mundo necesita ver en los cristianos una evidencia del poder del cristianismo. No meramente en unos pocos lugares, sino por todo el mundo se necesitan mensajes de misericordia.--Obreros Evangélicos, 29.

Cuando Jesús ascendió al cielo, encomendó su obra en la tierra a los que habían recibido la luz del Evangelio. Habían de hacer progresar su obra hasta su terminación. No ha provisto ningún otro medio para la proclamación de su verdad. "Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura." "He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Esta solemne comisión nos alcanza en este tiempo. Dios deja con su iglesia la responsabilidad de recibirla o rechazarla.--Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 288.

Una comisión sagrada nos ha sido confiada. Esta es la orden que nos ha sido dada: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Mateo 28:19, 20. La obra a la que os habéis consagrado consiste en dar a conocer el Evangelio de la salvación. Vuestro poder está en la perfección celestial.--Joyas de los Testimonios 3:289.

Llamados de las situaciones comunes de la vida

Los humildes han de ocupar su puesto como obreros. Al compartir los pesares de sus semejantes como el Salvador compartió los de la humanidad, por la fe lo verán obrar con ellos.--Obreros Evangélicos, 39.

En todos los campos, cercanos y lejanos, habrá hombres que serán llamados a dejar el arado y los negocios que ocupan de costumbre el pensamiento, para prepararse junto a hombres de experiencia. A medida que aprendan a trabajar con éxito, anunciarán la verdad con poder. Merced a las maravillosas operaciones de la Providencia divina, montañas de dificultades serán removidas y arrojadas al mar. El mensaje, que tanto significa para los habitantes de la tierra, será oído y comprendido. Los hombres verán dónde está la verdad. La obra progresará más y más hasta que la tierra entera sea amonestada; y entonces vendrá el fin.--Joyas de los Testimonios 3:332.

Dios puede y quiere emplear a aquellos que no recibieron una educación cabal en las escuelas de los hombres. El dudar de su poder para hacerlo, es una incredulidad manifiesta; es limitar el poder omnipotente de Aquel para quien nada es imposible. ¡Ojalá se manifestase menos de esta prevención desconfiada e inoportuna! Deja muchas fuerzas de la iglesia sin emplear; cierra el camino, de modo que el Espíritu Santo no pueda emplear a los hombres; mantiene en la ociosidad a quienes están dispuestos y ansiosos por trabajar en la obra de Cristo; desanima a entrar en la obra a muchos que llegarían a ser eficientes obreros de Dios, si se les diese una oportunidad justa.--Obreros Evangélicos, 503, 504.

Es el privilegio de cada alma progresar. Los que están relacionados con Cristo crecerán en la gracia y en el conocimiento del Hijo de Dios hasta llegar a la plena estatura de hombres y mujeres. Si todos los que aseveran creer la verdad hubiesen sacado el mejor partido de su capacidad y oportunidad de aprender y obrar, podrían haber llegado a ser fuertes en Cristo. Cualquiera que sea su ocupación--agricultores, mecánicos, maestros o pastores--, si se hubiesen consagrado completamente a Dios habrían llegado a ser obreros eficientes para el Maestro celestial.--Joyas de los Testimonios 3:57.

Los que en la iglesia tienen talento suficiente para ocuparse en algunas de las diversas vocaciones de la vida, tales como la enseñanza, la edificación, la fabricación de productos y la atención de una granja, generalmente debieran ser preparados para trabajar por la edificación de la iglesia, actuando en juntas directivas o como maestros de la escuela sabática, ocupándose en la labor misionera, o llenando los diferentes cargos relacionados con la iglesia.--The Review and Herald, 15 de febrero de 1887.

Para continuar su obra, Cristo no escogió la erudición o la elocuencia del Sanedrín judío o el poder de Roma. Pasando por alto a los maestros judíos que se consideraban justos, el Artífice maestro escogió a hombres humildes y sin letras para proclamar las verdades que habían de llevarse al mundo. A esos hombres se propuso prepararlos y educarlos como directores de su iglesia. Ellos a su vez habían de educar a otros, y enviarlos con el mensaje evangélico. Para que pudieran tener éxito en su trabajo, iban a ser dotados con el poder del Espíritu Santo. El Evangelio no había de ser proclamado por el poder ni la sabiduría de los hombres, sino por el poder de Dios.--Los Hechos de los Apóstoles, 15.

Entre aquellos a quienes el Salvador había dado la comisión: "Id, y doctrinad a todos los gentiles" (Mateo 28:19), se contaban muchos de clase social humilde, hombres y mujeres que habían aprendido a amar a su Señor, y habían resuelto seguir su ejemplo de abnegado servicio. A estos humildes hermanos, así como a los discípulos que estuvieron con el Salvador durante su ministerio terrenal, se les había entregado un precioso cometido. Debían proclamar al mundo la alegre nueva de la salvación por Cristo.--Los Hechos de los Apóstoles, 87.

La vida que triunfa

El testimonio que debemos dar por Dios no consiste sólo en predicar la verdad y distribuir impresos. No olvidemos que el argumento más poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo, mientras que un cristiano vulgar hace más daño en el mundo que un mundano. Joyas de los Testimonios 3:289, 290.

Todos los libros escritos no reemplazarán una vida santa. Los hombres creerán, no lo que diga el predicador, sino lo que viva la iglesia. Demasiado a menudo la influencia del sermón predicado desde el púlpito queda neutralizada por el que se desprende de las vidas de personas que se dicen defensoras de la verdad.--Joyas de los Testimonios 3:290.

La vida de Cristo era de una influencia siempre creciente, sin límites; una influencia que lo ligaba a Dios y a toda la familia humana. Por medio de Cristo, Dios ha investido al hombre de una influencia que le hace imposible vivir para sí. Estamos individualmente vinculados con nuestros semejantes, somos una parte del gran todo de Dios y nos hallamos bajo obligaciones mutuas. Ningún hombre puede ser independiente de sus prójimos, pues el bienestar de cada uno afecta a los demás. Es el propósito de Dios que cada uno se sienta necesario para el bienestar de los otros y trate de promover su felicidad.--Lecciones Prácticas del Gran Maestro, 310.

La religión de la Biblia no se ha de limitar a lo contenido entre las tapas de un libro, ni entre las paredes de una iglesia. No ha de ser sacada a luz ocasionalmente para nuestro beneficio, y luego guardarse cuidadosamente. Ha de santificar la vida diaria, manifestarse en toda transacción comercial y en todas nuestras relaciones sociales.--El Deseado de Todas las Gentes, 262, 263.

El propósito de Dios es glorificarse a sí mismo delante del mundo en su pueblo. El quiere que los que llevan el nombre de Cristo lo representen por el pensamiento, la palabra y la acción. Deben tener pensamientos puros y pronunciar palabras nobles y animadoras, capaces de atraer al Salvador a las personas que los rodean. La religión de Cristo debe estar entretejida en todo lo que dicen y hacen. En todos sus negocios, debe desprenderse el perfume de la presencia de Dios.--Joyas de los Testimonios 3:290.

Que el hombre de negocios realice su tarea de una manera que glorifique a su Maestro a causa de su fidelidad. Lleve él su religión a todo lo que hace, y revele a los hombres el Espíritu de Cristo. Que el mecánico sea un representante diligente y fiel de Aquel que se ocupó en las tareas humildes de la vida en las ciudades de Judea. Trabaje cada uno que se nombra del nombre de Cristo de tal manera que los hombres, al ver sus buenas obras, sean inducidos a glorificar a su Creador y Redentor.--The Bible Echo, 10 de junio de 1901.

Mujeres misioneras

Las mujeres, tanto como los hombres, pueden sembrar la verdad donde pueda obrar y hacerse manifiesta. Pueden ocupar su puesto en esta crisis, y el Señor obrará por su intermedio. Si las compenetra el sentimiento de su deber y si trabajan bajo la influencia del Espíritu Santo, tendrán el dominio propio que este tiempo demanda. El Señor hará brillar la luz de su rostro sobre esas mujeres animadas por el espíritu de sacrificio, y les dará un poder superior al de los hombres. Pueden realizar en las familias una obra que los hombres no pueden hacer, una obra que penetra hasta la vida interior. Pueden acercarse a los corazones de personas a las cuales los hombres no pueden alcanzar. Su cooperación es necesaria. Las mujeres discretas y humildes pueden hacer una buena obra al explicar la verdad en los hogares. Así explicada, la Palabra de Dios obrará como una levadura, y familias enteras serán convertidas por su influencia.--Joyas de los Testimonios 3:346.

Todas las que trabajan para Dios deben reunir los atributos de Marta y los de María: una disposición a servir y un sincero amor a la verdad. El yo y el egoísmo deben ser eliminados de la vida. Dios pide obreras fervientes, que sean prudentes, cordiales, tiernas y fieles a los buenos principios. Llama a mujeres perseverantes, que aparten su atención del yo y la conveniencia personal, y la concentren en Cristo, hablando palabras de verdad, orando con las personas a las cuales tienen acceso, trabajando por la conversión de las almas.--Joyas de los Testimonios 2:405.

Las hermanas pueden trabajar eficientemente para conseguir suscriptores para nuestros periódicos, y de esta manera llevar la luz a muchas mentes.--The Review and Herald, 10 de junio de 1880.

Hay mujeres nobles que han tenido el valor moral de decidirse en favor de la verdad frente al peso de la evidencia. Han aceptado concienzudamente la verdad. Tienen tacto, percepción y buena capacidad, y pueden llegar a ser obreros de éxito para su Maestro. Se necesitan mujeres cristianas.--The Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.

Nuestras hermanas pueden actuar como obreros vigilantes, escribiendo y sondeando los verdaderos sentimientos de amigos que hayan recibido nuestros periódicos y folletos. ... Se necesitan mujeres de firmes principios y carácter decidido, mujeres que crean que vivimos de hecho en los últimos días, y que tenemos el último mensaje de amonestación que debe darse al mundo. ... Estas son las personas que Dios puede usar en la obra con nuestros folletos y en la labor misionera. ... Estas hermanas pueden hacer de muchas maneras un trabajo precioso para Dios al distribuir folletos y diseminar juiciosamente la revista Signs of the Times (Señales de los Tiempos).--The Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.

Yo no recomiendo que la mujer trate de conquistar el derecho del voto o de ocupar puestos públicos; pero puede hacer una gran obra como misionera, enseñando la verdad por medio de la correspondencia epistolar, distribuyendo folletos y solicitando suscripciones para periódicos que contengan las solemnes verdades para este tiempo.--The Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.

Si hubiera veinte mujeres donde ahora hay una, que hicieran de esta santa misión su obra escogida, veríamos muchos más conversos a la verdad.--The Review and Herald, 2 de enero de 1879.

Se necesitan mujeres para trabajar, mujeres que no estén engreídas, sino que sean mansas y humildes de corazón, y que trabajen con la mansedumbre de Cristo donde pueden hallar algo que hacer por la salvación de las almas.--The Review and Herald, 2 de enero de 1879.

Centenares de nuestras hermanas podrían comenzar a trabajar hoy si lo quisieran. Deben vestirse ellas mismas y a sus hijos con sencillez, con vestidos durables y limpios, carentes de adorno, y dedicar el tiempo que han usado en ostentación innecesaria a la obra misionera. Pueden escribirse cartas a los amigos que están distantes. Nuestras hermanas pueden reunirse para tomar consejo acerca de la mejor forma de trabajar. Puede ahorrarse dinero para ser presentado como una ofrenda a Dios, para ser invertido en periódicos y folletos que se envíen a sus amistades. Las que ahora no hacen nada deben ponerse al trabajo. Que cada hermana que pretende ser una hija de Dios sienta en verdad la responsabilidad de ayudar a todos los que están a su alcance.--The Review and Herald, 12 de diciembre de 1878.

Nuestras hermanas han estado demasiado dispuestas a buscar excusas para no llevar responsabilidades que exijan pensamiento y estricta aplicación de la mente; sin embargo, ésta es precisamente la disciplina que necesitan para perfeccionar la experiencia cristiana. Pueden ser obreras en el campo misionero, manifestando un interés personal en la distribución de folletos y periódicos que presenten correctamente nuestra fe.--The Review and Herald, 12 de diciembre de 1878.

Hermanas, no os canséis de la obra misionera vigilante. Este es un trabajo en el cual todas podéis ocuparos con éxito, si solamente os relacionáis con Dios. Antes de escribir cartas de consulta, siempre elevad vuestros corazones a Dios en oración, a fin de que tengáis éxito en conseguir algunas ramas silvestres que puedan ser injertadas en la vid verdadera, y lleven fruto para la gloria de Dios. Todos los que con corazones humildes participen en esta obra, estarán educándose de continuo como obreros en la viña del Señor.--The Review and Herald, 10 de junio de 1880.