Ser Semejante a Jesús

26 de julio

Poner las bajas pasiones bajo sujeción

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que... glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 1 Pedro 2:11, 12.

Al acercarse el fin de la historia de esta tierra, Satanás obrará con todo su poder de la misma manera y con las mismas tentaciones con que tentó al antiguo Israel cuando estaba por entrar en la tierra prometida. Tenderá lazos para los que aseveran guardar los mandamientos de Dios, y que están casi en los límites de la Canaán celestial. Empleará hasta lo sumo sus poderes para entrampar a las almas y hacer caer en lo que respecta a sus puntos más débiles a los que profesan ser hijos de Dios.

Satanás ha resuelto destruir por medio de sus tentaciones y contaminar por medio de la licencia el alma de quienes no hayan sujetado las pasiones inferiores a las facultades superiores de su ser, a los que dejaron correr sus pensamientos por el canal de la satisfacción carnal de las pasiones más bajas. No apunta especialmente a los blancos menos importantes, sino que se vale de sus engaños mediante personas a quienes puede alistar como agentes suyos para inducir a los hombres a las mujeres a permitirse libertades que la ley de Dios condena.

Ataca a quienes ocupan puestos de responsabilidad, los que enseñan lo exigido por la ley de Dios, a aquellos de cuya boca rebosan los argumentos para vindicar dicha ley, y dirigiendo contra ellos sus poderes infernales, pone sus agentes a trabajar para hacerlos caer en los puntos débiles de su carácter, sabiendo que quien transgrede en un punto, es culpado de todos, y él, Satanás, domina así todo su ser. La ruina abarca la mente, el alma y el cuerpo. Si se trata de quien fue mensajero de la justicia, poseedor de mucha luz, o si el Señor lo usó como obrero especial en la causa de la verdad, entonces ¡cuán grande es el triunfo de Satanás! ¡Cómo se regocija él! ¡Cuánto deshonor para Dios!--El hogar adventista, 296 (1894).

Satanás sabe que es su tiempo. Sabe que le queda poco tiempo para trabajar, y obrará con tremendo poder para entrampar al pueblo de Dios en los puntos débiles de su carácter... Es necesario guardar los pensamientos; proteger el alma con los mandatos de la Palabra de Dios, y ser muy cuidadosos en cada pensamiento, palabra, acción, para no ser engañados para pecar.--The Review and Herald, 17 de mayo de 1887.